sábado, 16 de septiembre de 2006

JPII A LOS PEREGRINOS POLACOS EN 1988: SE DEBE CONFIAR EN LAS AUTORIDADES COMUNISTAS Y NO CONFRONTARLAS

El 16 de octubre de 1988, mientras recibía a peregrinos polacos en el Vaticano, Juan Pablo II aconsejó a sus compatriotas polacos que no se enfrentaran a las autoridades comunistas, sino que confiaran en ellas.


Abajo, la portada de la edición del 17 y 18 de octubre de L'
Osservatore Romano  en el que se transcribe el discurso en polaco, seguido de su traducción al italiano. 



Abajo, la traducción al español del extracto del mismo resaltado en amarillo.

El próximo aniversario de nuestra independencia también debe considerarse en el contexto de la experiencia de los últimos años y décadas... Esta independencia no debe administrarse según criterios geopolíticos, sino según el criterio de la auténtica soberanía de la nación en su propio país.

De hecho, no hay otra manera de superar la crisis económica [polaca] de la que tanto se ha escrito y dicho. Ciertamente, hay informes que no muestran las causas esenciales.

Es extremadamente importante que exista confianza mutua entre la autoridad y la sociedad. No logramos esa confianza sin el esfuerzo sincero y valiente de todos, fundado en el bien común y perseguido con seriedad por ambas partes en lo que respecta a acuerdos y convenios.

Motivados por su responsabilidad pastoral, el pasado 6 de octubre los obispos polacos lo expresaron en el comunicado emitido por la 230a Asamblea General de la Conferencia Episcopal:

"Los Obispos siguen de cerca la iniciativa de los servicios sociales y de los representantes de las autoridades estatales que tienden a encontrar una salida a esta situación, una vía de acuerdo y no de confrontación. ....

"Los obispos han expresado su convicción de que se garantizará el derecho de los trabajadores, sobre todo de los obreros y campesinos, a elegir y afiliarse libremente a sindicatos. Los acuerdos sobre las cuestiones de principio deberían crear bases para una reforma fundamental del Estado, sus estructuras y la economía nacional. De esta manera se iniciará un proceso de estabilización social que contribuirá a fortalecer la posición en el ámbito internacional. “La Iglesia apoyará acciones encaminadas a favorecer el bien común”

Hoy quiero asegurar a mis compatriotas que, con ellos, espero ese momento en que los análisis, informes y declaraciones se traduzcan en hechos concretos que aseguren el futuro de la nación.

(Juan Pablo II, "Devo molto al retaggio della mia terra natale", L'Osservatore Romano, 17-18 de octubre de 1988, pág. 8)
 

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