jueves, 9 de diciembre de 2010

Benedicto XVI: “La Inmaculada Concepción de María muestra que amor de Dios es más grande que cualquier mal”




Al presidir el rezo del Ángelus en la Solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Virgen María, el Papa Benedicto XVI resaltó que este designio divino muestra que el amor de Dios es más grande que cualquier mal y pecado del ser humano.




Desde la ventana del Palacio Apostólico que da a la Plaza de San Pedro desde donde se dirigió a los miles de peregrinos reunidos para la oración mariana, el Papa señaló que "hoy nuestra cita para el rezo del Ángelus adquiere una luz especial, en el contexto de la Solemnidad de la Inmaculada Concepción de María" en el que la liturgia de la Iglesia proclama el Evangelio de la Anunciación-Encarnación.

"’Alégrate llena de gracia, el Señor está contigo, dice el mensajero de Dios, y de este modo revela la identidad más profunda de María, el ‘nombre’ por así decirlo, con el que Dios mismo la conoce: ‘llena de gracia’".

Esta expresión del Ángel Gabriel para María, explica el Papa, "que nos es tan familiar desde la infancia porque la pronunciamos cada vez que recitamos el ‘Ave María’, nos ofrece la explicación del misterio que hoy celebramos".

"María, desde el momento en que fue concebida por sus padres, fue objeto de una singular predilección por parte de Dios, quien en su designio eterno, la ha preelegido para ser madre de su Hijo hecho hombre y, en consecuencia, preservada del pecado original. Por ello el Ángel se dirige a ella con este nombre, que implícitamente significa: ‘desde siempre rebosa del amor de Dios’, de su gracia".

Benedicto XVI indicó luego que "el misterio de la Inmaculada Concepción es fuente de luz interior, de esperanza y de consuelo. En medio de las pruebas de la vida y especialmente de las contradicciones que el hombre experimenta dentro de sí y en torno a sí, María, Madre de Cristo, nos dice que la Gracia es más grande que el pecado, que la misericordia de Dios es más potente que el mal y sabe transformarlo en bien".

El Santo Padre explicó que el origen del pecado y el mal está en el corazón humano, cuando éste decide no seguir la voluntad de Dios cayendo en las tentaciones del maligno. Ante esto, el Señor decide enviar a su Hijo "nacido de mujer" para la salvación y reconciliación de todos.

"Esta mujer, la Virgen María, se ha beneficiado por anticipado de la muerte redentora de su Hijo y desde la concepción ha sido preservada del contagio de la culpa. Por ello, con el corazón inmaculada, Ella nos dice: confiad en Jesús, Él os salva".

Benedicto XVI se refirió luego al homenaje a la Inmaculada esta tarde en la Plaza de España, "con este acto de devoción me hago intérprete del amor de los fieles de Roma y del mundo entero para la Madre que Cristo nos ha dado".

"A su intercesión encomiendo las urgentes necesidades de la Iglesia y del mundo. Ella nos ayuda sobre todo a tener fe en Dios, a creer en su Palabra, a rechazar siempre el mal y a escoger el bien" concluyó el Papa.

En su saludo en español, el Santo Padre se dirigió de manera particular a "los profesores y alumnos del Colegio Claret, de Madrid. En este día en que la Iglesia celebra la fiesta de la Inmaculada Concepción de la Virgen María, nos dirigimos a la madre del Señor para que ilumine con su luz este tiempo de vigilante y confiada espera del Salvador, que es el Adviento".

Seguidamente hizo votos para que "meditando con docilidad la palabra de Dios, sepamos acoger a Cristo en nuestra vida y llevarlo a los demás, con el testimonio de nuestra fe y caridad. Feliz fiesta de la Inmaculada".

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