martes, 22 de noviembre de 2011

El extremismo islámico se ensaña con los cristianos

Nuevos ataques de extremistas islámicos contra cristianos. En Nigeria, Pakistán y la India no hay enfrentamientos interreligiosos, sino ataques de grupos extremistas contra cristianos.
  
Las grandes líneas de fuerza en favor de la paz que se dibujaron en el acto presidido en Asís por el Papa Benedicto XVI, no parecen llegar a los islamistas. Acudieron personalidades que representaban a la casi totalidad de las religiones, con ausencias exiguas, pero significativas, como la de la Universidad Al-Azhar de El Cairo, alma mater del islamismo sunita. En el fondo, aunque no faltan quienes insisten en presentar atentados y violencias como enfrentamientos interreligiosos, en realidad se trata de ataques de grupos extremistas contra cristianos. Hace poco, el 27 de octubre, el pleno del Parlamento Europeo aprobó una resolución en defensa de los cristianos de Egipto y Siria. Pero parece necesario un mayor compromiso en la defensa de la libertad religiosa en tantos países conflictivos.

Crece desmesuradamente la violencia en Nigeria

Una de las más recientes masacres se produjo en Nigeria. El propio Benedicto XVI se vio obligado a lanzar un auténtico grito desde la plaza de san Pedro para pedir que se detenga la violencia. El día 7 de noviembre se confirmaba que 150 personas habían muerto en el nordeste del país, como consecuencia de las acciones del grupo fundamentalista islámico Boko Haram, inspirado en los talibanes afganos (el nombre significa “no a la educación”, en referencia a la que consideran expresión de la cultura occidental). Se fundó en 2002 con el objetivo de imponer la ley islámica en su interpretación más estricta en todo el país. Mantiene vínculos con Al-Qaeda en el Magreb Islámico, el grupo terrorista argelino, el ex Grupo Salafista para la Predicación y el Combate.

El rebrotar de la violencia en el país más poblado de África (unos 160 millones de habitantes) constituye un nuevo motivo de preocupación de la comunidad internacional: se trata de una región donde no ha acabado de consolidarse la convivencia entre las diferentes comunidades (existen unas 250 tribus), que utilizan las diferencias religiosas como pretexto para ataques y violencias. Los extremistas han actuado ahora contra la policía y el ejército, y contra varias iglesias cristianas, e incluso contra alguna mezquita. El mayor número de víctimas se ha producido en Damaturu, la capital del Estado de Yobe, donde los asaltantes hicieron estallar cargas explosivas en seis iglesias. Otros ataques se produjeron en Maiduguri, capital del vecino estado de Borno, la base tradicional de Boko Haram, uno de los doce estados del norte de mayoría musulmana de la federación nigeriana.

La situación de las minorías no mejora en Pakistán

La información que llega de Islamabad es un goteo de coacciones y violencias que niegan derechos humanos básicos a las minorías. Aunque son más numerosas las víctimas cristianas, la violencia alcanzó este último fin de semana, a cuatro médicos hindúes en la provincia de Sindh (sur de Pakistán), asesinados cuando trabajaban en su clínica. La policía sospecha que la causa fue la protesta de los hindúes contra la Hermandad Musulmana local “Bhaya Baradari”, en relación con una chica hindú obligada a casarse con un musulmán. Como sucede en casos semejantes sufridos por familias cristianas, el presidente del Consejo hindú de Pakistán se queja de la pasividad de la policía e insta al gobierno a “proporcionar protección adecuada a las minorías”.

Según declaró a Fides Mario Rodrigues, Director de las Obras Misionales Pontificias en Pakistán, “es otro episodio que muestra claramente cómo la vida de las minorías es insegura y sin protección”. El prof. Mobeen Shahid, historiador paquistaní, señala que “las minorías religiosas en Pakistán siempre han tenido una vida difícil y sufrieron la persecución masiva: recordamos episodios sensacionales en 1952 (en Moza), en 1962 (Anarkali, Lahore), en 1997 (a Shantinagar), en 2009 (en Gojra), así como muchos otros incidentes menores. Cuando un miembro de la minoría, el católico A. R. Cornelius, se convirtió en juez de la Corte Suprema, su nuevo proyecto de Constitución fue rechazado porque era inaceptable que fuera escrita por un ciudadano no musulmán. Hoy en día hay una clara discriminación en la educación y la sociedad, e incluso las disposiciones en favor de las minorías (como proporción del 5% de plazas reservadas en la administración pública) no se aplican”.

Hace unos días, en la provincia del Punjab, un grupo de militantes fundamentalistas islámicos, con un imán a la cabeza, intentaron matar a un cristiano acusado falsamente de blasfemia, según la ominosa ley de 2007. Al fracasar en su intento, secuestraron a su hijo y a la esposa de éste. Los utilizaban a modo de rehenes para se entregue el padre, que, absuelto judicialmente, vive en la clandestinidad. Apoya estas acciones la “Liga Musulmana de Pakistán - N”, un partido con representación en el parlamento nacional y en el gobierno de la provincia del Punjab. Los altavoces de la mezquita llegaron a anunciar que la pareja había abrazado el Islam y abandonado la fe cristiana. Pero esta vez intervino la policía, que puso en libertad a los jóvenes esposos, y los trasladó a un lugar seguro.

Como en casos precedentes, la jerarquía católica invita al perdón y a la convivencia. Según informa L´Osservatore Romano (7-8 noviembre), el Arzobispo de Karachi, Evarist Pinto, en una reunión de oración por la paz, invitó a la reconciliación a cristianos, musulmanes e hindúes. “No se puede dejar de reconocer que todos somos hermanos y hermanas delante de Dios”, dijo el prelado, animando a los fieles de todas las religiones a vivir juntos en paz. En su intervención, Mons. Pinto expresó su inquietud por el creciente número de episodios violentos en Pakistán. En los últimos meses, Karachi ha sido escenario de tensiones étnicas y políticas. “Por esto, nosotros cristianos volvemos nuestra mirada a Jesús -concluyó el arzobispo-, convencidos de que Cristo no sólo trae exclusivamente un mensaje de paz, sino que él mismo es la paz”.

Necesidad de reformar la legislación en la India

Para detener el aumento de la violencia contra los cristianos (más de mil casos este año), la organización ecuménica All India Christian Council urge la aprobación de la Ley para la Prevención de la violencia entre las comunidades, que se está discutiendo en el Parlamento.

Además, en la nota enviada a la Agencia Fides, denuncian la incitación al odio religioso llevada a cabo por el líder hindú Subramanuam Swamy (cfr. Fides, 3-11-2011), y sus esfuerzos por perjudicar a las minorías, saboteando el plan de promulgar una ley que detenga la violencia.

El comunicado condena los repetidos actos de vandalismo contra los cristianos en lugares de Karnataka, cerca de Mangalore, y en los estados de Orissa, Gujarat Pradesh, Madhya Pradesh y Uttar. En estos estados, se confirma la actividad de “fuerzas del mal, como la red de extremistas hindúes del Sangh Parivar y sus aliados políticos, que intentan meter el virus de la violencia entre las comunidades de la sociedad”. Los cristianos piden “una actuación legal efectiva contra los autores y una respuesta política del gobierno”, para aprobar tan pronto como sea posible el proyecto de “Ley para la Prevención de la violencia entre las comunidades”. Lógicamente, alientan a las minorías religiosas y a la Iglesia Católica a restaurar la armonía social en India.

Según una fuente de Fides en la India “la raíz del problema se conoce: se trata de organizaciones extremistas hindúes, partidarias del Barathiya Janata Party, que quieren polarizar a la sociedad. Estas asociaciones actúan según un cliché: acusan a los cristianos de conversiones fraudulentas; engañan luego a los ciudadanos pobres hindúes, inocentes e ingenuos, y les pagan para cometer actos de vandalismo en los lugares de culto cristiano”

Fides

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