Parejas tumbadas en el suelo a plena luz del día, mujeres en bikini y hombres con el torso desnudo difícilmente podrían inducir a los demás participantes a la práctica de la virtud, por decirlo suavemente. En cambio, tal comportamiento constituye una fuerte invitación al pecado.
En la imagen que ilustra este artículo (arriba 👆), las piernas de una pareja están entrelazadas mientras yacen juntos en público.
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En esta fotografía, una chica provocativa en bikini toma la iniciativa de besar a su amigo sin camiseta, con los cuerpos empapados tras ser rociados por el camión cisterna.
En la siguiente imagen, protegida del sol por banderas españolas, una joven exhibe su cuerpo con un bikini ligeramente modificado mientras busca casualmente algo de comer en su bolso. Sus vecinas visten atuendos similares.
Aquí, una pareja se dirige a la “vigilia papal”. Ella se sube la blusa para mostrar su vientre y, en lugar de usar el “sombrero de peregrina” para protegerse la cabeza del sol, opta por atárselo a la cintura para dirigir la atención de los transeúntes hacia su trasero. Su compañero sin camisa, con unos pantalones cortos holgados, muestra parte de su ropa interior.
En esta imagen, chicas con atrevidos tops de bikini entran en una especie de éxtasis sensual cuando el agua fría toca sus cuerpos calientes: una fuerte ocasión de pecado para los jóvenes presentes.
En esta imagen, enmarcado por varias de piernas, un joven semidesnudo se prepara para la ceremonia, mientras que a la derecha otro joven con unos pantalones cortos súper y ajustados observa el movimiento del campamento.
Aquí, un joven semidesnudo y su amiga empapada disfrutan del rocío que hace transparente su blusa.
Cuando casi todo invita a la sensualidad y casi nada impide que las cosas lleguen a sus últimas consecuencias, no es necesario ser muy listo para concluir que esas secuelas finales ocurrieron.
Cuando casi todo invita a la sensualidad y casi nada impide que las cosas lleguen a sus últimas consecuencias, no es necesario ser muy listo para concluir que esas secuelas finales ocurrieron.
Las impactantes fotografías que aquí se muestran permiten afirmar que el ambiente de la JMJ 2011 se asemejaba al de una orgía multitudinaria. Su principal diferencia radica en que este ambiente de burdel en la JMJ cuenta con la bendición de las autoridades religiosas y el respaldo de Benedicto XVI.
Si usted también se opone a estas escenas y comparte esta opinión, actúe.
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No envíe a sus hijos a la JMJ.
Denuncie esta inmoralidad escandalosa.







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