domingo, 11 de diciembre de 2011

Cosas vederes, Sancho… Somo Bobis





Dice una reflexión sabia que, “para dominar la naturaleza hace falta del saber. Pero para dominar al hombre alcanza con la apariencia del saber”.

Por Juan Carlos Córica


El artículo pro homosexualismo del analista Andrés Gil Domínguez publicado en las páginas de la sección Tribuna, pág. 26 de la edición de Clarín del 06/12/11, bajo el título de “Con derecho a la identidad de género” (ver en http://www.clarin.com/opinion/derecho-identidad-genero_0_604139647.html) hace recordar al caso patético que protagonizó el físico estadounidense Alan Sokal en su publicación titulada “Transgredir las fronteras: hacia una hermenéutica transformadora de la gravedad cuántica”. Una muy divertida ironía sobre quienes hacen uso de razones enrevesadas para argumentar sobre temas de origen interesado para grupos de poder. En realidad contenidos confusos, poco claros, por los que buscan convencer y quedan fronterizos del ridículo.

Los invito a leer la nota de marras, en especial en los párrafos más significativos donde se dice que:

“el género se construye sobre la base de nuestro deseo espejado en la mirada de los Otros que se proyecta sobre nuestra constitución subjetiva. Las personas se sostienen en el lenguaje que la ley provee y en el cual habitan. En un ser humano los deseos pierden amarra en la biología y se vuelven operativos en la medida que se inscriben en el horizonte del ser sostenido por el lenguaje. Encerrar a las personas en el sarcófago de la biología, sin importar el género que se elige como parte de un orden simbólico que posibilita ejercer el derecho a la identidad, confluye en una vida indigna donde la ‘muerte simbólica’ sobrevuela la angustia discriminadora cotidiana”.
Argumento que se desentiende tanto de la condición biológica como de condiciones fisiológicas que le vienen dadas a las personas por la presencia de estrógenos y testosterona; en la mujer en el primer caso y en el varón en el segundo caso. Factores que resultan determinantes para diferenciar condiciones normales de condiciones anormales.
Por el contrario este profesional del derecho, centra su forzada argumentación coincidente con la corriente lesseferista dominante, y construye un argumento sectario y tendencioso, una explicación sesgada alrededor del llamado derecho positivo, cuya único sostén es que tenga la apariencia de razonable; que sea respaldado por alguno de los grupos de presión o de poder, y que el gobierno de turno, sin consultar a la población, se apoye en un consenso de representantes institucionales que ante lo minoritario no consultaron a la mayoría.
Dice una reflexión sabia que, “para dominar la naturaleza hace falta del saber. Pero para dominar al hombre alcanza con la apariencia del saber”.

Caso Sokal

En 1996, Sokal, profesor de física en New York University, envió un artículo pseudocientífico para que se publicase en la revista postmoderna de estudios culturales Social Text. Pretendía demostrar y comprobar que una revista de humanidades «publicará un artículo plagado de sin sentidos, siempre y cuando tuviera la apariencia de racional y fuera compatible con los prejuicios ideológicos de los editores».

Sokal tenía la convicción sobre que “la polémica entre los que piensan que la Naturaleza (o realidad física) está construida por seres humanos y los que piensan que la Naturaleza (o realidad física) existe independiente del pensamiento y la acción humana con resultados como los de la publicación resultaba más que una polémica académica”.

Actualmente el escenario de las ciencias sociales contemporáneas se encuentra cruzado por un estado de múltiples controversias que incentivan la lógica del fundamentalismo relativista. Dentro de un escenario controversial, el problema no deriva de que existan perspectivas epistemológicas diferentes ni que existan también una amplia diversidad de definiciones del objeto del análisis, sino que bajo la apariencia de pluralidad científica se muevan intereses poderosos que censuran o silencian aquellas propuestas que ponen al modelo hegemónico en crisis. Frente a esto aparecen posiciones híbridas que tratan de saldar la situación definiendo a la sociología como una ciencia multiparadigmática (Tomado del artículo publicado en la Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales sept/dic. 2002 de César Manzanos Bilbao – Internet en http://redalyc.uaemex.mx/redalyc/pdf/421/42118602.pdf).

La precisión de este paradigmático ejemplo que ponía en evidencia el momento crítico por el que transita la razón humana y en particular las ciencias humanas se dio con este sonado caso que quedó registrado en la historia de las ciencias como el “affaire Sokal”.

La revista a la que envio el artículo como si fuera un producto de tesis científica era la Social Tex; una revista norteamericana posestructuralista de estudios culturales que promueve la teoría de que los seres humanos construyen la ciencia y la naturaleza. Como se dijo, el artículo levaba por título, el concepto de que: “Transgredir las fronteras: hacia una hermenéutica transformadora de la gravedad cuántica”. Contenía una suma de reflexiones y contenidos incongruentes pero que estaban encabezados por analogías científicas impactantes.

La nota fue publicada con el acompañamiento de elogiosos comentarios. Claro que, se trataba de un conjunto de fabulaciones destinadas a verificar la liviandad conceptual de estas corrientes y grupos “científicos”. El resultado fue la generación de un escándalo en el ámbito científico. Fue un golpe durísimo al relativismo posmoderno.

Como consecuencia del suceso, en una nota posterior, se señalaba que: El debate sobre la naturaleza de la realidad y la naturaleza del conocimiento humano es de hecho antiguo. Fue el debate entre sofistas y platónicos. La posición de Sócrates y Platón era que sí existe una estructura universal que es independiente de los seres humanos, pero los seres humanos pueden descubrirla sólo por medio de la razón. Por su parte, opuestos, Protágoras y los Sofistas sostenían la idea de que un universo independiente de los humanos no existe. Que todo lo que “existe” tiene una naturaleza más allá de que puedan darse construcciones humanas con apariencias de verdad.

http://www.diario7.com.ar/
Escríbanos a ed.dia7@gmail.com