domingo, 11 de septiembre de 2011

Mons. Aguer: “No se puede tratar los embriones como si fueran cosas”




Mons. Héctor Aguer, Arzobispo de La Plata, en su reflexión semanal, afirmó que “manipular las fuentes de la vida puede ocasionar graves catástrofes”.




Explicó que “en la Cámara de Diputados de la Nación existen varios proyectos referidos a las técnicas de fecundación humana artificial y uno de ellos ya tiene despacho de mayoría de las Comisiones involucradas en el tema” y consideró que en “estos proyectos legislativos hay varias cosas que se pueden apuntar y que son para preocuparse seriamente”.

Al comienzo aclaró que “comprendemos el deseo de tantas parejas de tener un hijo cuando están afectados por alguna dificultad que no hace posible un embarazo y un nacimiento pero habría que recordar que el hijo no es un producto del deseo, no es un objeto de deseo. El hijo es ante todo un don y tiene que ver con el don recíproco de los esposos que se entregan recíprocamente para dar lugar al nacimiento de un tercero que es, entonces sí, el objeto de su amor”.

Luego señaló que las “técnicas artificiales vienen a reemplazar el ámbito natural donde debe surgir una persona humana” y cuestionó aspectos como la dación de gametos que “autoriza la selección según la voluntad de los que requieren el uso de estas técnicas” y que plantean “un problema muy serio que podríamos denominar de discriminación genética”.

El prelado platense dijo que “se produce una especie de cambio subrepticio del concepto de filiación que ya no va a tener nada que ver con lo biológico” y se refirió a los procesos de crioconservación, es decir el congelamiento de embriones y “solamente el congelamiento de los embriones que se consideren viables”. Ante ello formuló varias preguntas: “¿Cómo se establecerá cuando un embrión es viable? ¿La Ley lo establecerá? ¿Y qué quiere decir que un embrión no es viable? ¿Quiere decir que hemos dado vida a una persona humana y luego la descartamos? ¿Y la descartamos a esa persona porqué? ¿La descartamos porqué, quizás, porque de acuerdo al análisis genético, o a la procedencia del semen o del óvulo sabemos que va a tener alguna discapacidad?”

Mons. Héctor Aguer sostuvo que “pareciera que aquí se abre un camino de eliminación sistemática de embriones porque están congelados y si no se los reclama en diez años deben ser descartados. Es decir congelamos niños por nacer, congelamos personas humanas, porque allí donde se ha producido la unión del espermatozoide con el óvulo interviene Dios Creador para infundir un alma inmortal y allí se da la constitución de una persona”.

“Creo –comentó- que todo esto hay que pensarlo seriamente, cuando nosotros impulsados por el amable y afectuoso propósito de ayudar a aquellas personas que desean un hijo o queremos facilitarles el camino para ello, no puede hacerse a costa de un orden en el cual se juega la dignidad de la persona humana. No se puede tratar los embriones como si fueran cosas, meros objetos biológicos. Creo que los legisladores debieran tener en cuenta estas verdades fundamentales porque cuando se manipulan las fuentes de la vida estamos abiertos a la posibilidad de engendrar cualquier catástrofe”.

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