miércoles, 21 de septiembre de 2011

¿Están las obsesiones deportivas dañando las relaciones?

La fijación de los fanáticos es un problema cuando interfiere con obligaciones de la vida real, explica un experto.

Por Mary Elizabeth Dallas

La temporada de fútbol puede ser divertida para quienes gustan del juego, pero algunos fanáticos podrían obsesionarse tanto que amenacen sus relaciones y calidad de vida, advierte un experto.

Josh Klapow, psicólogo clínico de la Facultad de salud pública de la Universidad de Alabama en Birmingham, señaló que hay una gran diferencia entre un fanático dedicado y un adicto al fútbol.

"El fútbol es un deporte que a la gente le encanta, pero para algunas personas, ver el partido de fútbol se puede convertir en una obsesión", aseguró Klapow en un comunicado de prensa de la universidad.

"Lo que importa no es cuánto tiempo se pase viendo fútbol, sino si causa conductas negativas en la vida o no. Ya sean diez o cuarenta horas por semana, el tema es su efecto sobre las obligaciones de la vida real", explicó.

Klapow estableció algunas directrices para ayudar a las personas a averiguar si para un ser querido el fútbol es un pasatiempo o una obsesión dañina.

Las siguientes conductas podrían señalar que un fanático está perdiendo su sentido de la realidad y se convierte en un adicto.

Pensar sobre el fútbol mientras hace otras cosas.
Irritarse si se interrumpe el juego.
Faltar a eventos familiares o de otro tipo para ver un partido.
Sentirse deprimido, enojado o violento cuando un equipo determinado pierde.

Klapow concluyó que alguien que demuestre estos tipos de conductas debe buscar ayuda para su adicción antes de que dañe sus relaciones con las personas que le importan. Anotó que, al igual que con cualquier otra adicción, las personas que observan estas conductas en alguien no deben temer hablar sobre el problema.

"En última instancia es un hábito que hay que cambiar, y seguir adelante significa cambiar la conducta poco a poco", apuntó Klapow.

Cualquier persona que intente manejar una obsesión con los deportes puede tomar varias medidas para ayudar a controlar la conducta, sugirió, que incluyen:

Llevar un diario semanal del tiempo que se pasa viendo o escuchando deportes, o jugándolos en internet.
Limitar la exposición a los eventos deportivos a una vez a la semana durante un máximo de dos horas.
Pedir a familiares y amigos que ayuden con las decisiones sobre si faltar o no eventos deportivos que entren en conflicto con ocasiones importantes, como cumpleaños, aniversarios y otras reuniones.
Hacer otras cosas. En lugar de ver o escuchar deportes, hacer ejercicio o socializar con la familia o los amigos.
Buscar ayuda de un profesional de la salud mental para ayudar a gestionar la obsesión con los deportes.

"Ver deportes provee una ruta de escape para muchos, permitiéndoles evitar pensar sobre los problemas o sentimientos que no desean afrontar. Pero mientras más tiempo dura, más fuerte se hace, y más relaciones arruinará", concluyó Klapow. "Buscar ayuda profesional puede fomentar un cambio".

Artículo por HealthDay, traducido por Hispanicare
FUENTE: University of Alabama at Birmingham, news release, Sept. 14, 2011

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