viernes, 13 de abril de 2012

Cómo entienden la muerte y resurrección de Cristo los testigos de Jehová y mormones


El programa “Conoce las sectas” emitido en Radio María España el Sábado Santo ha tratado de cómo algunos grupos sectarios y sociedades secretas viven y entienden la Pascua. La mayoría de estos grupos no hacen nada especial, al no considerar la Pascua con valor ninguno. Pero otros sí, a su modo.

Abrimos una serie de artículos donde el experto Vicente Jara, miembro de la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES) y director del programa, resume lo tratado en este programa de Sábado Santo. Los grupos tratados serán las sectas de los Testigos de Jehová, la secta Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (Mormones), los neopaganos germanos, y las sociedades secretas de la Masonería y la Fraternidad Rosacruz.

Los Testigos de Jehová

Los Testigos de Jehová celebran la Vigilia Pascual el día 14 de Nisán, según la fecha de los judíos, que este año cae el viernes 6 de abril, pero los judíos lo celebran el día anterior, así que tampoco llegan a coincidir con la celebración de los judíos. Esta secta, que no son cristianos, aunque se hacen pasar por cristianos, muchas veces, y según zonas, para facilitar la reunión la celebran el domingo, que este año de 2012 será el día 8 de abril.

Los cristianos católicos celebramos la Vigilia Pascual la noche del sábado 7 al domingo 8, porque buscamos la fecha del sábado al domingo tras el día de luna llena, del mes lunar del pueblo de Israel, mes de Nisán, para celebrar el domingo la resurrección de Cristo, al despuntar el día.

Veamos el texto de la Biblia adulterada y manipulada de los Testigos de Jehová: “Al fin cuando llegó la hora, Jesús se reclinó a la mesa, y los apóstoles con él. Y, aceptando una copa, dio gracias y dijo: ‘Tomen ésta y pásenla del uno al otro entre ustedes…’ También, tomó un pan, dio gracias, lo partió, y se lo dio a ellos, diciendo: ‘Esto significa mi cuerpo que ha de ser dado a favor de ustedes. Sigan haciendo esto en memoria de mí.’”

Los Testigos de Jehová dicen: “esto significa mi cuerpo”, por lo tanto no dicen, “esto es mi cuerpo”, que es lo que dice la Palabra en su original, que tiene un sentido de igualdad, “esto, mi cuerpo”. Para la secta de los Testigos, es simplemente un símbolo, un “emblema”, dicen ellos. Así, en su celebración de la Pascua no está presente Cristo.

Hacen un recuerdo de la muerte de Jesucristo y tratan de su significado, su importancia para todos los asistentes. Porque según ellos es un recuerdo, no hay más. Viven de recuerdos. Los católicos vivimos de realidades. Así, los católicos, en nuestras misas, nuestras celebraciones de la eucaristía, está presente Cristo. Está, realmente.

Los Testigos de Jehová usando de pan sin levadura y vino tinto, como emblemas, lo van pasando de un asistente a otro sin que nadie los consuma, excepto unos pocos privilegiados, dicen ellos. Estos privilegiados son aquellos elegidos que se saben que están dentro de los que son los salvados de primer rango, los 144.000 que se salvarán e irán al Cielo, al hacer una lectura literalista del libro del Apocalipsis. El resto de los salvados, de su grupo siempre, porque el resto seremos aniquilados según sus creencias, estarán en un paraíso en la tierra.

A esta celebración invitan a mucha gente, haciendo los preparativos un mes antes, con mucha propaganda, e invitando a familiares, vecinos, etc. Una vez allí hablan de Jesús, y sabiendo que hay presentes futuros adeptos, en el espacio de alrededor de una hora que dura la celebración, explican lo que ellos entienden que es Jesús, para qué murió por nosotros, y lo que implica en nuestra vida. Todo ello según sus creencias. Ya que recordamos, los Testigos de Jehová consideran a Jesucristo como un ayudante de Dios, un colaborador, le quitan el ser Dios, la divinidad, para esta secta Jesucristo no es Dios. No son cristianos, aunque se hagan pasar por cristianos, para captar adeptos para su secta.

En esta celebración hay también cantos, oraciones intercaladas, hacen lectura del texto de San Pablo de la institución de la Eucaristía (1 Cor 11, 23-28), pero con los cambios y manipulaciones que han introducido en la Biblia protestante, y que ningún cristiano admite como verdadera ni como una Biblia realmente.

Los mormones

La secta de los mormones, que se hacen pasar por cristianos protestantes habitualmente, pero que no lo son verdaderamente, son una secta, que afirma que Jesucristo nació de María y de Adán, porque para ellos Adán es Dios. Veamos cómo viven los días pascuales.

Para los mormones la sangre de Cristo, su dolor en Getsemaní, su Pasión, no valió para nada. Ni para limpiar las culpas de nadie, ni para nada, sólo para sí mismo. Para los mormones, cada uno, por medio de las prácticas mormonas, por medio de ciertos comportamientos éticos según los códigos de conducta mormona, se gana el cielo.

Y puede llegar a ser dios, un dios más, pues los mormones son politeístas, o mejor, henoteístas (creen en varios dioses, pero consideran que uno es el principal para la vida del creyente, que es el que rige la zona del universo donde el creyente mormón se encuentra). Para ellos, si uno comete un pecado, una falta, debe obedecer las leyes y órdenes mormonas y no volverlo a hacer. Nada más. Queda claro que para ellos, Cristo hizo “su propia vida”, se salvó él, pero aquí –como ellos dicen- “que cada cual haga su parte”.

Así que los mormones creen que se ganan por sus obras el Cielo, cosa que los cristianos negamos. Nadie puede ganar el Cielo, que es un regalo, regalo inmerecido para cualquier criatura. Así, para los cristianos, Cristo venció a la Muerte, y nos abrió el Cielo, lo cual niegan los mormones. El mormonismo es una creencia que afianza el endiosamiento propio por medio de una conducta que ellos consideran intachable, de ahí ese código ético a veces tan sorprendente y llamativo por su estoicismo para muchas personas, lo que también les sirve de reclamo para atraer gente a su secta, y hacerse pasar por buenas personas, buenos creyentes.

En algunos lugares del mundo, especialmente en EE.UU., los mormones, para captar a los cristianos, han propuesto desde hace años hacer celebraciones en Semana Santa con los cristianos, ya sean católicos o protestantes. Así, en muchas diócesis americanas los católicos han sido engañados, porque al ver a los mormones participar en las celebraciones o en las procesiones cristianas, han pensado que éstos eran cristianos, lo cual sólo hacían para aparecer como tales, sin serlo.

Los mormones no son cristianos y así lo reconocen todas las confesiones cristianas, son una secta que se hace pasar por cristianos, pero no lo son. Su único interés es mimetizarse como cristianos y conseguir parecerse a una confesión cristiana, con tintes americanos, estadounidenses, que es como muchos los consideran, pero son una secta y no pertenecen al cristianismo.

Los mormones ven los días de Pascua como un momento para hacer un análisis de lo que hacen bien y mal, como una especie de examen de conciencia, para encauzar la vida y mejorar. Es un voluntarismo que persigue salvarse por uno mismo, por sus propias obras. Aquí no hay concurso de la gracia de Dios, no hay ayuda de Dios ninguna, el mormón está solo, y por sus obras pretende ser otro dios, como según ellos hizo Adán, que se convirtió en el Dios Yahweh, según sus creencias.

En la Semana Santa, desde el Lunes Santo, como suelen hacer muy habitualmente durante muchas semanas del año, se reúnen en lo que llaman la “noche del hogar” para recordar pasajes de la Biblia protestante y sobre todo de sus libros sagrados. Son momentos de estar en familia, de compartir, y recordar cómo Jesús, que era un hombre según ellos, sólo un hombre, se hizo Dios también, otro dios, por sus propias fuerzas y comportamiento, según ellos afirman, y esto mismo es lo que ellos también quieren hacer, convertirse en dioses y regentar el gobierno de algunos sistemas solares del universo.

En esta semana se les pide que hagan más buenas obras a la gente, servicios dicen ellos, actividades de caridad, y que como hemos mencionado les sirve para mezclarse en los ambientes protestantes y católicos, ambientes cristianos, y así hacerse pasar por tales, captando adeptos a los que luego visitarán en su actividad proselitista en los siguientes días.

Otro evento fundamental de los mormones es lo que llaman “la Conferencia General”, que hacen el primer fin de semana de abril, y que este año celebraron los días 31 de marzo y el 1 de abril pasado. Es una reunión simultánea para todo el mundo, por satélite, emitida desde su templo de Salt Lake City, en Utah, donde se encuentran las oficinas centrales de la secta. Allí los líderes dan una serie de mensajes muy ambiguos, hablando de Jesucristo, que murió por todos, hablan de hacer el bien, de seguir a Cristo… todo para que parezca que son cristianos.

Es un momento muy importante de propaganda y captación que intentan ver con gente de creencias cristianas, que de esa manera vea, que son uno más dentro del cristianismo. Estos mensajes ambiguos, acompañados por conocidos cantos católicos y protestantes cantados por el imponente Coro de voces del Tabernáculo de su templo sirven y ayudan para facilitar ese mimetismo de una secta peligrosa que se hace pasar por cristianismo, sin serlo.

Mencionar que los mormones, en sus celebraciones de los domingos, pseudo-eucaristías, comulgan con pan y con agua (sic), que consideran como meros símbolos, sin sentido real de comunión y participación en Cristo, al que no dan más valor que como hombre que les precede en su deseo, deseo de todo mormón, de “ser como Dios”, pero cuidado, que esta no es sino la tentación de Satanás en el Génesis al hombre y la mujer (Génesis 3,5), y el pecado del mismo ángel que le llevó a convertirse en el Adversario de Dios, el Demonio Lucifer.

Infories

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1 comentario:

Anónimo dijo...

Hola.
Eso de que en la eucaristía se encuentra el cuerpo y la sangre de jesús, es solamente de católicos y ortodoxos.
Todos los demás cristianos, comenzando por los luternanos, e incluyendo testigos de jeová y mormones (ambos se dicen cristianos), la eucaristía es una rememoración: Hagan ésto en memoria mía.