sábado, 29 de septiembre de 2012

Cuidado con las mal llamadas bolsas ecológicas



Frente a la legítima preocupación de distintas administraciones municipales, en relación a la reducción de los impactos negativos provocados por la proliferación de bolsas de plástico, algunos comercios como argumento de venta amigable con el ambiente, han adoptado entregar a sus clientes un tipo de ellas, mal denominadas ecológicas.

Por Ricardo Luis Mascheroni

Concretamente hacemos referencia a las bolsas oxo-degradables o oxi-biodegradables, cuyo uso hace realidad el dicho: “de que el remedio puede ser peor que la enfermedad”, por cuanto esta variedad de envase, que en su composición, además de polietileno o polipropileno, contiene aditivos pro degradantes, para reducirlas a partículas menores, potencialmente tóxicas para la salud de las personas y del ambiente.

De conformidad a la opinión de diversos autores y estudios realizados en torno a las mismas, se ha determinado que su compuesto está integrado, además de derivados del petróleo, por químicos y metales pesados, como cobalto, plomo y manganeso, todos ellos tóxicos y potencialmente cancerígenos.

En relación a ello, por RESOLUCIÓN N.º 155/APRA/12, del 7 de mayo de 2012, la ciudad de Buenos Aires las ha prohibido en todo su territorio, por cuanto la radiación ultravioleta proveniente del sol las degrada a fracciones cada vez menores, lo cual genera fragmentos plásticos muy pequeños que tornan imposible cualquier forma de reciclado mecánico, y que dichas partículas plásticas -que siguen siendo no biodegradables- pueden dispersarse con el viento en la zonas aledañas a los rellenos sanitarios u otras zonas, tornándolas potencialmente aspirables por el cuerpo humano, así como trasladando las partículas a zonas lejanas, propiciando el efecto de bioacumulación en la región.

Seguidamente esta normativa expresa: “Que todo lo mencionado precedentemente confirma que esta tecnología -autorizada en otras jurisdicciones del país- convierte un residuo plástico visible en uno invisible a la vista humana, no significando por ello que se degrade biológicamente en los ecosistemas, razón por la cual las bolsas oxo-degradables no deben ser consideradas como parte de una solución a la problemática de los residuos sólidos urbanos.”

 La Fundación para la Defensa del Ambiente (FUNAM) de Córdoba, en su momento expresó: Las bolsas oxibiodegradables suelen contener TDPA, una marca comercial de aditivo con metales, entre ellos manganeso, cobalto, plomo y hierro. "Según la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer, IARC, el cobalto es un posible cancerígeno para seres humanos. Por eso está incluido en el grupo de riesgo 2B", estos metales "se dispersan en el ambiente cuando las bolsas oxibiodegradables se fragmentan. Mientras las bolsas tradicionales pueden tardar varias décadas en desmenuzarse, las oxibiodegradables –bajo condiciones favorables- pueden reducirse a fragmentos más pequeños en unos tres años".

Por lo expuesto, mientras se instrumentan campañas educativas para reducir el uso de bolsas plásticas, es necesario establecer la inmediata prohibición de entrega por parte de los comercios de las oxo-degradables o oxi-biodegradables, como mecanismo de prevención de posibles males en la salud de las personas y de impactos indeseables en el ambiente.

Ricardo Luis Mascheroni
Docente

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