miércoles, 1 de agosto de 2012

Cerebro en forma

Con estos simples ejercicios puedes prolongar la vida de tus neuronas.

El factor actividad

El ejercicio hace más que sacar las telarañas. Desempeña un papel vital en la neurogénesis: la creación de nuevas neuronas. El ejercicio aeróbico provoca el crecimiento de cientos de miles de células nerviosas, y varias investigaciones demuestran que aparecen en una región del cerebro vinculada con la formación y acumulación de la memoria.

Probablemente sea una combinación de las funciones que activa: mayor producción de proteínas conocidas como factores de crecimiento cerebral (NGF y BDNF, por sus siglas en inglés), mejor flujo sanguíneo y cambios en niveles de neurotransmisores. Son tan fuertes los efectos del ejercicio, dice Van Praag,  jefa de la Unidad de Neuroplasticidad y Conducta en el Instituto Nacional sobre Envejecimiento de los Estados Unidos, que probablemente supere los juegos cerebrales y los crucigramas: “Considero el ejercicio superior a las ‘tareas de inteligencia’”. Sus estudios con ratones ya sugieren que este es el caso, y que correr ha demostrado aumentar 200% la creación de neuronas en el hipocampo.

Haga un blindaje con vitamina B12

Cuando se trata de vitaminas B, el ácido fólico probablemente sea el refuerzo cerebral mejor conocido. Sin embargo, investigaciones en el Reino Unido muestran que a la vitamina B12, que se encuentra en la carne roja, el pescado y la leche, también hay que prestarle atención.

Cuando investigadores de la Universidad de Oxford vieron los encefalogramas de un grupo de personas mayores, encontraron que aquellas con mayores niveles de vitamina B12 tenían una probabilidad seis veces menor de experimentar una disminución relacionada con el envejecimiento en comparación con las que tenían niveles más bajos de la vitamina en la sangre. Según la autora del estudio, Anna Vogiatzoglou, el bajo nivel de vitamina B12 es un problema, sobre todo entre los ancianos. “Algo que podemos hacer fácilmente para proteger de la pérdida de volumen cerebral, y así tal vez salvar la memoria, es ajustar nuestra dieta para que incluya más alimentos con vitamina B12”.

Tome mucha agua

La deshidratación afecta no sólo el tamaño del cerebro, sino también la manera en que funciona. Transpirar continuamente durante 90 minutos puede hacer que se encoja el cerebro tanto como un año de envejecimiento, según el doctor Matthew Kempton, del Instituto de Psiquiatría de Kings College, Londres.

Si bien el cerebro vuelve rápidamente a su estado normal con uno o dos vasos de agua, la falta de líquido a lo largo de días o semanas puede impactar el desempeño laboral y escolar. “Cuando el organismo se deshidrata, el agua sale de las células nerviosas y estas se encogen”, dice Kempton. “Esto modifi ca la concentración de importantes sustancias químicas en las neuronas y podría perjudicar su funcionamiento.”

Juego mental

¿No recuerda la palabra “mnemotecnia”, mucho menos cómo deletrearla? Sólo piense: “Mi Nana Engulle Muchos Ostiones Tamaño Extra Con Naranjas Increíblemente Ácidas”. Las asociaciones mnemotécnicas son una de las mejores herramientas para la memoria: son creativas y divertidas. Aquí algunos consejos para crear buenas asociaciones:

Use imágenes alegres y positivas. El cerebro a menudo bloquea las desagradables.
Mantenga las ideas vívidas y coloridas. Son más fáciles de recordar que las aburridas.
¡Utilice el humorismo! Es más fácil recordar algo gracioso y raro que algo común y corriente.
Cuando tenga dudas, opte por algo atrevido. ¡Las rimas subidas de tono son muy difíciles de olvidar!

Ventaja bilingüe

Si habla dos o más idiomas, tendrá la posibilidad de desarrollar una mente más ágil. Investigaciones estadounidenses confirman que las personas bilingües aprovechan mejor la materia gris, y que cambiar de un idioma a otro involucra más partes del cerebro. Cuando investigadores de la Universidad Dartmouth revisaron la actividad cerebral de personas monolingües y bilingües, encontraron que usaban las mismas zonas cerebrales cuando ambos grupos hablaban en un idioma, pero cuando las personas bilingües cambiaban entre dos, se activaban más zonas. El cerebro bilingüe realiza mejor las operaciones, según la responsable del estudio, la profesora Laura-Anne Petitto, científica especializada en el bilingüismo y desarrollo infantil.

Y nunca es demasiado tarde para estudiar una segunda lengua. Las investigaciones demuestran que emprender pasatiempos que exijan mucho esfuerzo en la edad avanzada es una forma poderosa de reducir el riesgo de demencia y de mantener el cerebro sano durante el mayor tiempo posible.


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