lunes, 30 de mayo de 2011

Juan Pablo II y el Diablo

 
El Padre Gabriele Amort, sacerdote exorcista de la diócesis de Roma, y uno de los más conocidos del mundo, señaló que el beato Juan Pablo II, se ha convertido en los últimos años en un poderoso intercesor en la lucha contra el demonio.

Por Oswaldo Pulgar Pérez

El P. Amort tiene 86 años de edad y unos 70.000 exorcismos en su haber. Lo primero que dijo en la entrevista que le hicieron, es que “el mundo tiene que saber que Satanás existe”.

En su pequeña y sencilla oficina en la zona sureste de Roma, el sacerdote contó que a veces invoca la ayuda de santos hombres y mujeres, entre los que destaca Juan Pablo II. Durante los exorcismos –cuenta el Padre Amort- “le he preguntado al demonio, más de una vez, por qué le da tanto miedo Juan Pablo II, y he tenido dos respuestas distintas, ambas interesantes”:

La primera: “porque desarmó mis planes” Y pienso que con eso se refiere a la caída del comunismo en Rusia y en Europa del Este. El colapso del marxismo”. Otra respuesta que me dio el demonio fue: “porque arrebató a muchos jóvenes de mis manos”.

Hay muchos jóvenes que, gracias a Juan Pablo II se convirtieron. Tal vez, algunos ya eran cristianos pero no practicaban. Al ser preguntado sobre el intercesor más efectivo, no dudó en contestar: “por supuesto que la Virgen es la más efectiva de todos”. “Y sobre todo cuando la invocas como María”, concluyó el diablo.

Una vez le preguntó a Satanás: “¿por qué te asustas más cuando invoco a Nuestra Señora que cuando invoco a Jesucristo? Me contestó: “porque me humilla más ser derrotado por una criatura humana que ser derrotado por Él”.

El sacerdote dijo también que es importante la intercesión de los que aún viven, a través de la oración. Los cristianos pueden rezar por la liberación de un alma, uno de los tres elementos que ayudan en este proceso a los que se suman la fe y el ayuno. Dijo además que, en la lucha contra el demonio es necesaria “especialmente la fe. Se necesita mucha fe. Jesucristo no dice en el Evangelio: Soy yo quien te ha curado. Dice, en cambio, estás curado por tu fe. Quiere fe en la gente, una fe fuerte y absoluta. Sin la fe, no puedes hacer nada”.

También dijo el Padre Amort que el diablo y los demonios son muchos y tienen poderes ordinarios y extraordinarios. El poder ordinario es la capacidad de tentar al hombre para separarlo de Dios y llevarlo al infierno. Así actúa con todos los hombres y mujeres de todo lugar y religión.

Sobre los poderes extraordinarios indicó que, estos se concentran en una persona específica, y existen, a su vez, cuatro tipos: La posesión demoníaca para la que se requiere el exorcismo, la vejación demoníaca, como la que sufrió el Padre Pío que era golpeado físicamente por el demonio.

Las obsesiones que llevan a la desesperación, y la infestación, que es cuando el demonio ocupa un espacio, un animal, o incluso un objeto. Alertó que estos hechos son poco frecuentes, pero están aumentando.

También manifestó a ACI Prensa su preocupación por la cada vez mayor cantidad de jóvenes afectados por Satanás a través de las sectas, las sesiones de espiritismos, y las drogas.

Finalmente, propuso una breve guía a tomar en cuenta en la lucha contra Satanás: “Las tentaciones del demonio se pueden vencer, evitando las ocasiones. El demonio busca nuestros puntos más débiles. Y también con la oración. Nosotros los cristianos, tenemos, además, una ventaja: la confesión, para volver a Dios cuando nos hayamos alejado”.

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