jueves, 20 de enero de 2011

Ese laicismo

 
Nada separa más al pueblo de las tesis y movimientos de izquierda que eso de propalar "la religión es el opio del pueblo". La postura atea, agnóstica o "librepensante" de ciertos líderes los separa de un pueblo que es hondamente creyente.
 
Por el Prof. Pedro Godoy P. (*)
 
A propósito de campaña del diputado Basteiro para erradicar la imagen de la Virgen de Luján de un salón del Congreso Nacional de Argentina me permito estos comentarios... Como legado del liberalismo las izquierdas portan en su mochila el laicismo. No se promueve la teocracia, pero si estimo se debe reconocer que la catolicidad es un ingrediente constitutivo de ese "pueblo nuevo" que comienza a cuajar en las Antillas en 1492. Al margen de las metódicas evangelizadoras -la traumática con la idea de Cruzada y la persuasiva con el principio de Misión- esa muchedumbre mestiza asume la fe católica. Ignorarlo es no conocer a nuestro pueblo que se engalana en las fiestas del patrono de cada aldea o marcha en compacto ejército a "pedir", "agradecer" y "prometer" a la Santa Madre año a año y se encomienda a ella en instantes de aflicción o de peligro. Los esfuerzos de los sacerdotes a la europea que en el XIX estimaron esta modalidades de religiosidad como paganas son concordantes con las posturas agnósticas, ateas o librepensantes de ciertos cabecillas izquierdistas.

Nada separa más al pueblo de las tesis y movimientos de izquierda que eso de propalar "la religión es el opio del pueblo". La postura atea, agnóstica o "librepensante" de ciertos líderes los separa de un pueblo que es hondamente creyente. Los ingredientes aborígenes y africanos de nuestro catolicismo generan la "religiosidad popular" que es vigorosa de la Patagonia a México ¿Acaso se olvida que Zapata combate enarbolando el estandarte con la imagen de la Virgen de Guadalupe? Contrario sensu, la derrota de Morazán en su afán por integrar América Central podría explicarse por su postura liberal que lo empuja a perseguir a los sacerdotes? En el derrumbe de la II República Española con su Guerra Civil ¿acaso no está como ingrediente ese afán anarco-marxista de humillar a la Iglesia? Hoy la "izquierda rosada" -aquella cuyos ideólogos son Blair, Zapatero, Mitterand y Lagos- no pierde oportunidad, en función de sus pujos de modernidad -y hasta de postmodernidad- de ofender a los a los Episcopados en materias valóricas.

¿Con qué autoridad se edificará el Frente Nacional si se da la espalda y hasta se agravia la fe de nuestro pueblo? ¿Quieren que olvidemos las persecuciones a la Iglesia ortodoxa por los bolcheviques rusos? Imposible, se trata de datos ciertos. Tanto como -en Cuba- constituye una grosería de convertir en galpón portuario un templo barroco de la bahía de La Habana y en laboral el día de Navidad. Piénsese -desde otra esfera- que el único muro de contención del voraz imperialismo y del american way life es el Islam. Son los guerrilleros musulmanes -con el Corán en los labios y el dedo en el gatillo- los que se oponen a las invasiones angloyanquis en Irak y Afganistán y a la rusa en Chechenia. Ya no hay -como hasta 1990- contrapeso para la santa alianza Washington-Londres- Moscú. Se creen los europeos los dueños del planeta. Convencen a millones de que hoy las fronteras son arcaicas y la moda es la "globalización". Aquellos mujhaidines y esas "viudas negras" que defienden sus patrias de la arrogancia imperialista ameritan respeto. Entonces una Izquierda Nacional -digo "nacional" y no "colonial"- debe enjuiciar a aquel oscuro legislador que, envuelto en las miasmas del XIX y muy sarmientinamente- las emprende contra la Virgen de Luján.

(*)Centro de Estudios Chilenos CEDECH
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