viernes, 20 de julio de 2012

Las razones por las que la Iglesia Católica se apresuró a reconocer al nuevo presidente de Paraguay

La jerarquía de la Iglesia Católica del Paraguay tuvo una relación tensa con el entonces Presidente Lugo, ex Obispo, porque quebró su compromiso ante los Obispos y el Nuncio de dejar la política (antes de presentarse de candidato) y señalan que convirtió a las parroquias en comités políticos.

El 22 de junio el Senado paraguayo votó la destitución del presidente Lugo arguyendo mal desempeño de sus funciones, en un juicio político que duró 30 horas, y cuya votación fue de 39 votos para la destitución y cuatro en contra. Inmediatamente asumió el vicepresidente Federico Franco.

La diferencia en la votación sugiere que Lugo había perdido su base de sustento política y eso le hizo caer, de una forma que no se puede considerar estrictamente como un golpe sino más bien apegado al derecho.

No obstante, la Unasur suspendió a Paraguay de su membrecía y aprovechó a integrar a Venezuela, porque según el presidente uruguayo José Mujica, era la oportunidad porque en Paraguay probablemente vaya a ganar las elecciones el derechista Partido Colorado y se iba a negar a la incorporación de Venezuela. Parece claro entonces que la mayoría de gobiernos de izquierda en la región no vio con bueno ojos la caída de Lugo (incluso se habló de golpe de estado) y aprovecho para reforzarse con la inclusión del también izquierdista gobierno venezolano.

Pero en todo este proceso llamó la atención la rapidez con que las autoridades vaticanas reconocieron al nuevo presidente paraguayo, fueron los primeros en ir a visitarlo.

¿Por qué fue esto? ¿Porque el Vaticano respalda regímenes de derecha? Y si es así ¿Por qué no se ve tan clara esta posición en otros países de la región?

La clave está en unas declaraciones del Obispo de Ciudad del Este, Mons. Rogelio Livieres, que ayer publicó ACI Prensa.

El Obispo de Ciudad del Este, Mons. Rogelio Livieres, denunció que el expresidente y exobispo católico Fernando Lugo arrastró en su actividad política a buena parte del clero y convirtió a las parroquias en sus comités políticos.

Luego de ser recibido el martes por el presidente de Paraguay, Federico Franco, el Obispo señaló que Fernando Lugo se había comprometido a abandonar la política cuando todavía era obispo pero incumplió esa promesa.

“Se comprometió solemnemente ante 17 obispos más el nuncio apostólico, pero después continuó como si nada y arrastró a buena parte del clero y a una cantidad de monjas, y las capillas y las parroquias se transformaron en comités políticos de Lugo”, dijo el Obispo según señala el diario ABC.

Ante esta situación, explicó Mons. Livieres, “teníamos que andar nosotros patrullando por ahí constantemente para impedir que los curas organicen meetings a favor de Lugo en sus iglesias y en sus capillas”

Durante el gobierno de Lugo, reveló el Obispo, a “los chicos de las capillas y de las parroquias se los entusiasmaba para ir a Venezuela por 15 días y les deban instrucción. No sé qué tipo de instrucción; supongo que ideológica”.

Preguntado si luego se formó el grupo criminal autodenominado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), contestó que no sabe.

Prosiguió su relato diciendo que cuando los jóvenes volvían al país, tras 15 días, y “si funcionaban los llevaban por un mes y volvían acá y los que seguían siendo útiles los llevaban a Cuba. Así es que esto es una cosa dramática que pasó en la Iglesia del Paraguay”.

Cuando se le preguntó si Lugo podría haber llevado a jóvenes de otras diócesis, contestó: “seguramente, no tiene ningún freno porque en las otras diócesis también tenían la colaboración de parte del clero”.

El Obispo recordó además que en el año 2008 había declarado que el Lugo es “un puñal clavado en la espalda de la Iglesia Católica“. Pero agregó que esa espada ya no está ahí “porque pasó; Pero en su momento fue un caso terrible”.

“Es un obispo que deja su ministerio para dedicarse a una cosa propia de los laicos, digamos. Desprecia al ministerio y nos hace pensar que no sirve para nada ser obispo, hay que ser otra cosa”, concluyó.

Llama la atención que Mons. Livieres no se haya referido a los hijos de Lugo que fueron denunciados y que el reconoció.

PÉRDIDA DEL ESTADO CLERICAL

El 30 de julio de 2008 la Santa Sede anunció la pérdida del estado clerical del entonces Presidente electo de Paraguay, Fernando Lugo. Por lo que su destitución de este cargo por parte del Congreso no significa que vaya a retomar las labores de un pastor de la Iglesia, tal como estaban especulando medios de prensa.

En el comunicado del 2008, firmado por el entonces Prefecto de la Congregación para los Obispos, Cardenal Giovanni Batista Re, se informó que Lugo –Obispo Emérito de San Pedro-, había solicitado el 18 de diciembre de 2006 “la pérdida del estado clerical para presentarse a las elecciones a la Presidencia de la República del Paraguay”.

“La Santa Sede, después de haber intentado disuadir a Mons. Fernando Lugo para que no se presentase como candidato a la Presidencia de la República, lo ha suspendido del ejercicio del ministerio sacerdotal”, indicaba el texto.

Asimismo, advirtió que el cargo “de Presidente de la República del Paraguay no es compatible con las obligaciones del ministerio episcopal y del estado clerical“.

Por ello, luego de un cuidadoso examen, el Papa Benedicto XVI le concedió a Lugo la “pérdida del estado clerical, con la consiguiente pérdida de los derechos inherentes al mismo, dispensándolo al mismo tiempo de los votos religiosos hechos en la Sociedad del Verbo Divino, de la obligación del celibato y de las demás obligaciones que el estado clerical comporta“.

COMO CONDICIONÓ LA VISITA DEL PAPA

No es ningún misterio que la Conferencia Episcopal hubiera pedido, desde 2011, en ocasión del bicentenario de la independencia, la presencia del Pontífice

Pero la presidencia del ex obispo Lugo, que durante su candidatura dividió a la Iglesia local, no habría favorecido la visita de Benedicto XVI.

Aunque habrá otros dos aniversarios importantes en 2013 para Paraguay: los 25 años de la visita de Juan Pablo II, que según muchos politólogos favoreció la defenestración del dictador Stroessner (al año siguiente), y los también 25 años de la canonización de Roque González de Santa Cruz, sacerdote jesuita (murió mártir en 1628) y primer santo paraguayo: su experiencia se relaciona con el tema de las reducciones, patrimonio histórico y religioso muy apreciado por el estudioso Joseph Ratzinger.

Fuentes: ACI Prensa, Vatican Insider, Signos de estos Tiempos

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