Por Luiz Sérgio Solimeo
León ha convocado a Roma a los presidentes de las conferencias episcopales, del 7 al 14 de octubre, para un encuentro de una semana sobre la exhortación apostólica Amoris laetitia de Francisco. Él afirma: “Reconociendo los cambios que siguen afectando a las familias, he decidido convocar en octubre de 2026 a los Presidentes de las Conferencias Episcopales de todo el mundo, con el fin de proceder, en un clima de escucha recíproca, a un discernimiento sinodal sobre los pasos a dar para anunciar el Evangelio a las familias de hoy, a la luz de Amoris laetitia y teniendo en cuenta lo que se está realizando en las Iglesias locales” (1).
Sorprende que León haya elegido este documento, cuestionado por los cardenales (2), para abordar la crisis que atraviesa la familia, afectada sobre todo por la extensión del divorcio entre los católicos.
Pues, en lugar de insistir en los males morales y sociales del divorcio, como hicieron los Papas del pasado, Amoris laetitia (3) buscó atenuar, o incluso anular, la gravedad del pecado del divorcio y de las nuevas nupcias (4).
Según la Amoris laetitia, en el caso de las “parejas en situación irregular” —término con el que el documento se refiere a los divorciados vueltos a casar—, los factores que eximen a las personas de la culpa del pecado en el fuero interno son tales que ya no cabe presumir que los divorciados vueltos a casar y las parejas que conviven sean pecadores públicos, tal como se lee en el párrafo 301: “Por eso, ya no es posible decir que todos los que se encuentran en alguna situación así llamada «irregular» viven en una situación de pecado mortal, privados de la gracia santificante”.
Y en el n° 305 se afirma: “A causa de los condicionamientos o factores atenuantes, es posible que, en medio de una situación objetiva de pecado —que no sea subjetivamente culpable o que no lo sea de modo pleno— se pueda vivir en gracia de Dios, se pueda amar, y también se pueda crecer en la vida de la gracia y la caridad, recibiendo para ello la ayuda de la Iglesia”.
¿Ya no se está en estado de pecado mortal? ¿Qué es lo que impide seguir asumiendo que las parejas “irregulares” son pecadores públicos? ¿Se trata de algo nuevo con respecto a la doctrina tradicional y a la práctica pastoral de la Iglesia?
El teólogo padre Serafino Lanzetta comentó al respecto: ¿Cómo puede Amoris laetitia formular este nuevo principio sin contravenir lo que siempre ha enseñado la Iglesia? (5).
¿Cómo explicar este cambio si tenemos presentes las palabras del Divino Redentor: “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán” (Mt 24,35)?
¿Ya no, o solo en algunos casos?
Pero tras afirmar que “ya no se puede decir simplemente” que las personas que viven en adulterio están en pecado mortal (estableciendo así una norma general), AL se contradice al señalar que “En ciertos casos, podría ser también [con] la ayuda de los sacramentos” (n° 305, nota 351).
Ahora bien, si ya no se puede afirmar que los adúlteros viven en pecado, entonces son libres de recibir la absolución sacramental y la comunión, al igual que cualquier fiel en estado de gracia. Esta es una de las contradicciones de Amoris Laetitia (AL) que no ha sido explicada.
Las dubia nunca respondidas
Los cardenales preguntaron:
3. Después de Amoris laetitia n. 301, ¿es posible afirmar todavía que una persona que vive habitualmente en contradicción con un mandamiento de la ley de Dios, como por ejemplo el que prohíbe el adulterio (cfr. Mt 19, 3-9), se encuentra en situación objetiva de pecado grave habitual (cfr. Pontificio Consejo para los Textos Legislativos, Declaración del 24 de junio del 2000)? (6).
¿Ha cambiado la doctrina?
Tal parece haber sido la respuesta de Francisco durante el vuelo de regreso desde Grecia. Un periodista le preguntó si ahora existen nuevas posibilidades concretas que no existían antes de la publicación de AL. La respuesta de Francisco fue rotunda: “Puedo decir que sí; punto” (7).
¿Qué son esas “posibilidades concretas” que crea AL sino un cambio en la doctrina católica?
Sin embargo, ningún papa puede cambiar la doctrina de la Iglesia, tal como es evidente y se declaró en el Concilio Vaticano I, en el decreto sobre la infalibilidad pontificia: “6. Porque el Espíritu Santo fue prometido a los sucesores de Pedro, no para que, por su revelación, pudieran dar a conocer alguna doctrina nueva, sino que, con su ayuda, pudieran guardar religiosamente y exponer fielmente la revelación o depósito de la fe transmitido por los apóstoles” (Denz. 1836) (8).
La sombra de Lutero
Tal como se explica en el resumen de la Correctio, los firmantes —inicialmente cuarenta y posteriormente más de doscientos— afirman en su carta “que el Papa, mediante su exhortación apostólica Amoris laetitia y a través de otras palabras, actos y omisiones conexos, ha sostenido de hecho siete posiciones heréticas sobre el matrimonio, la vida moral y la recepción de los sacramentos, y ha provocado que estas opiniones heréticas se propaguen en la Iglesia católica” (10).
El resumen también pone de manifiesto la influencia del modernismo en Amoris laetitia, así como la de los errores de Lutero: “En segundo lugar, nos sentimos obligados en conciencia a referirnos a las simpatías sin precedentes de Su Santidad por Martín Lutero, y a la afinidad entre las ideas de Lutero sobre la ley, la justificación y el matrimonio y aquellas enseñadas o favorecidas por Su Santidad en Amoris Laetitia y en otros sitios” (11).
Esta sombra de Lutero en Amoris Laetitia fue claramente reconocida por los entusiastas defensores del documento, como se desprende de un artículo publicado en Avvenire, el periódico de los obispos italianos.
El título del artículo, escrito por Luciano Moia, resume la tesis: “Amoris Laetitia y Lutero: esas sorprendentes convergencias”.
Tras sintetizar el pensamiento del hereje sobre el matrimonio, el autor comenta:
La profundidad de pensamiento y la capacidad de interpretar el valor conyugal como un camino común hacia la salvación permiten establecer una comparación entre lo que Lutero escribió y pensó hace cinco siglos y lo que el Papa Francisco propone hoy en Amoris Laetitia. Puede parecer sorprendente, y algunos considerarán inapropiado el paralelismo; sin embargo, al releer los textos —verdaderamente poco conocidos— del padre de la Reforma sobre el matrimonio, un teólogo brillante como el padre Francesco Pesce no duda en afirmar: “La exhortación apostólica postsinodal Amoris Laetitia presenta numerosos elementos que parecen abrir la posibilidad de articular un diálogo con lo que Lutero planteó y desarrolló en torno al matrimonio” (12).
“Sé pecador y deja que tus pecados sean fuertes”
Además, en el famoso consejo que Lutero dio a su discípulo Melanchthon en una carta de 1521, afirma: “Sé pecador y deja que tus pecados sean grandes, pero deja que tu confianza en Cristo sea mayor” (14).
La fidelidad en el matrimonio
9. El segundo de los bienes del matrimonio, enumerados, como dijimos, por San Agustín, es la fidelidad, que consiste en la mutua lealtad de los cónyuges en el cumplimiento del contrato matrimonial, de tal modo que lo que en este contrato, sancionado por la ley divina, compete a una de las partes, ni a ella le sea negado ni a ningún otro permitido; ni al cónyuge mismo se conceda lo que jamás puede concederse, por ser contrario a las divinas leyes y del todo disconforme con la fidelidad del matrimonio.
... Pide, además, la fidelidad del matrimonio que el varón y la mujer estén unidos por cierto amor santo, puro, singular; que no se amen como adúlteros, sino como Cristo amó a la Iglesia, pues esta ley dio el Apóstol cuando dijo: “Maridos, amad a vuestras mujeres como Cristo amó a la Iglesia”, y cierto que El la amó con aquella, su infinita caridad, no para utilidad suya, sino proponiéndose tan sólo la utilidad de la Esposa (15).
Notas:
1) León XIV, “Mensaje de León con motivo del décimo aniversario de Amoris Laetitia”
2) Véase Luiz Sérgio Solimeo, “La nueva y confusa explicación de 'Amoris Laetitia'”.
3) Francisco, exhortación apostólica postsinodal Amoris laetitia
4) Véase Luiz Sérgio Solimeo, “Debido a sus graves errores, 'Amoris Laetitia' debería ser rechazada”.
5) Entrevista de Michele M. Ippolito, “Padre Lanzetta: “La correctio Filialis es un acto de amor hacia el papa”.
6) Edward Pentin, “Full Text and Explanatory Notes of Cardinals’ Questions on ‘Amoris Laetitia’”
7) John-Henry Westen, Bergoglio dice que la interpretación de schonborn sobre la comunión para los divorciados y vueltos a casar es la última palabra
8) Constitución Dogmática Dei Filio, sesión 4.
9) Véase “Correctio filialis de haeresibus propagatis”.
10) Véase “Correctio filialis de haeresibus propagatis”
11) Véase “Correctio filialis de haeresibus propagatis”
12) Luciano Moia, “Amoris laetitia e Lutero, quegli incroci sorprendenti”, Avvenire, 12 de diciembre de 2024. Véase también: Stefano Fontana, “Luther Exalted by Italian Bishops’ Daily as Precursor of Amoris Laetitia”, NewDailyCompass.com, 16 de diciembre de 2024 .
13) M. Luther, Werke, (Edición Weimar), 56, 272 y 513; Véase Erwin Iserloh, Joseph Glazik y Hubert Jedin, Reformation and Counter Reformation, trad. Anselm Biggs y Peter W. Becker (Londres: Burns & Oates, 1980), 27.
14) “Let Your Sins Be Strong: A Letter From Luther to Melanchthon” (Que vuestros pecados sean fuertes: Carta de Lutero a Melanchthon), Carta n° 99, 1 de agosto de 1521, del Wartburg (Segmento), traducida por Erika Bullmann Flores, de: _Dr. Martin Luther's Saemmtliche Schriften, Dr. Johannes Georg Walch, Ed. (St. Louis: Concordia Publishing House, s.f.).
15) Pío XI, encíclica Casti connubii (sobre el matrimonio cristiano), 31 de diciembre de 1930, núm. 9.

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