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lunes, 28 de septiembre de 2026

CUATRO CONSEJOS PARA JÓVENES VARONES

Si la juventud te prepara para la vida adulta, es un asunto muy serio. Yo incluso diría que la juventud es la época de la vida más determinante.

Por Christopher Fleming


Hace un tiempo escribí un artículo titulado "Cuatro Consejos para las Jóvenes". Hoy toca dirigirme a los varones. Antes que nada debo aclarar varias cosas: no soy ningún gurú del bienestar, no tengo una fórmula mágica para la felicidad, ni trato de ponerme como un ejemplo. Simplemente escribo esto como un hombre que ha llegado a una edad en la que ni siquiera puede decir aquello que cantaba Joan Manuel Serrat: "hace veinte años que tenía veinte años". Solamente por mi experiencia (un eufemismo para las bofetadas que te da la vida), creo que algo sé de esto. Como decía un profesor mío del instituto: ¿de qué sirve envejecer, si de vez en cuando no puedes dar consejos a los jóvenes? Ya que no soy ninguna autoridad en la materia, que cada uno se sienta libre de rebatir u opinar sobre mis argumentos.

Existe la perniciosa idea hoy en día de que la fase vital llamada “juventud” es para darse gustos, que hay que aprovechar los años mozos para pasárselo bien, sin preocuparse de nada. Dicen los que piensan así que la vida adulta ya trae luego bastantes problemas, y que si de joven no haces todo lo que te apetece, sea viajar por el mundo de mochilero, apuntarse a todas las fiestas, probarlo todo sin atarse a nada, luego de mayor, te arrepentirás. La filosofía que yace bajo esta mentalidad es el HEDONISMO, la búsqueda incesante del placer. Si eres un joven varón, y te llamas católico, no puedes seguir este camino, porque todos sabemos a donde conduce el camino ancho. La juventud es la preparación para la vida adulta, llena de luchas y responsabilidades. ¿Cómo puedes pensar que huyendo de todas las responsabilidades te entrenarás adecuadamente para después afrontarlas? ¡Es como si un gimnasta, en vez de entrenar duro antes de una competición, se pasara los días sentado en el sofá comiendo hamburguesas! Los hedonistas han encontrado la solución a este problema: han prolongado la "juventud" indefinidamente. Es por esta razón que un varón de veinticinco años hoy en día es considerado "un chico", mientras hace unas décadas era un hombre hecho y derecho.

Si la juventud te prepara para la vida adulta, es un asunto muy serio. Yo incluso diría que la juventud es la época de la vida más determinante. Es justo cuando dejas de ser adolescente y emerges de la protección de tus padres y empieza a valerte por ti mismo, a buscar tu propio sitio en el mundo. Es en la juventud, que yo considero aproximadamente entre los 16 y los 26 años, que decides la dirección que tu vida va a tomar. Ya no deciden por ti tus padres. Si tomas malas decisiones, si frecuentas malas compañías, las consecuencias pueden ser desastrosas. Pensemos en la vida como un paseo por la montaña. Si hacia el final del paseo te equivocas de camino, no pasa nada. Retrocedes un poco y enseguida llegas a donde tenías que estar. Sin embargo, si te equivocas al principio, vas a caminar durante mucho tiempo en la dirección opuesta, subir otra montaña diferente, y luego cuando te das cuenta puede ser muy costoso corregir el error. Incluso puede ser que tengas que volver hasta el punto de partida y habrás malgastado todo tu tiempo y todas tus fuerzas. Recuerdo a un señor de mi edad que conocí en un foro católico. Gracias a Dios vivió una conversión a los 40 años, pero se lamentaba de su mala vida de joven; por tomar el camino equivocado de joven, el camino del hedonismo, me dijo que ya se había resignado a no tener una familia. Sus palabras me impactaron. Escribió: "¡Si en vez de dedicarme a irme de fiesta y acostarme con todas las chicas que se dejaban, hubiera buscado a UNA buena chica con quien casarme, ahora no estaría solo!" Será verdad lo que dicen: en el pecado lleva la penitencia.

He decidido estructurar este artículo sobre el primer y más importante de los Mandamientos, tal y como leemos en los Evangelios. Nuestro Señor habla de cuatro aspectos del ser humano: el corazón, el alma, la mente y las fuerzas, que yo he reinterpretado como el cuerpo. He pensado que si los jóvenes varones cuidan estas cuatro facetas de su vida estarán sentando una buena base para su futuro.

Jesús le contestó: "El primer mandamiento es: Escucha Israel: el Señor nuestro Dios es un único Señor. Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas" (Marcos 12:29-30).

Cuida tu alma

De poco servirá todo lo que hagas, si no centras tu vida en Dios. En la lista de jerarquías, Él debe tener el puesto número 1, sin debate, sin excepciones. Esto quiere decir que debes planificar cada día alrededor de tus obligaciones para con Él. Cada día, tu primer pensamiento y tus primeras palabras deben ser para Dios; a lo largo del día debes traer a tu memoria lo que hizo Nuestro Señor por ti mediante oraciones cortas como el Angelus y pequeñas jaculatorias; reza TODOS LOS DÍAS el Santo Rosario; y al final del día, antes de acostarte, examina tu conciencia y encomiéndate a Dios. Si tienes la dicha de poder asistir diariamente a la Santa Misa Tradicional, hazlo. Si no, tus fines de semana deben organizarse alrededor de la asistencia a la Misa dominical, no al revés. Este es el primer paso que debes dar para poder cumplir el Mandamiento más importante.


La etapa universitaria es muy peligrosa, sobre todo para chicos que salen de su casa para estudiar en otra ciudad. Ya no están allí tus padres para obligarte a hacer tus oraciones; ya no hay nadie para decirte que te vistas para ir a Misa. Tienes, por primera vez en tu vida, libertad para dejarte llevar por la pendiente del camino ancho. Empiezas por faltar una sola vez a Misa el domingo, pero en el primer año de carrera puedes alejarte completamente de la Iglesia. Muchos dicen: "eso es normal, la juventud es rebelde por naturaleza, luego vuelven". Hay muchos estudios sobre el tema y las estadísticas dicen lo contrario. Es verdad que algunos, de mayor, vuelven a retomar la práctica de la religión, pero la mayoría de las personas que se alejan de la Iglesia en su etapa universitaria no vuelven. 

Joven, en la universidad te encontrarás con todo tipo de clubes y asociaciones cuyos fines son opuestos a lo que tus padres te han inculcado; el ambiente te empujará a integrarte, a volverte "menos rígido" (como diría Francisco), a adaptarte a los tiempos modernos. La tentación de callarte ideas que serán mal recibidas, de conformarte a la mentalidad progre dominante en el 99% de los campus universitarios, será muy fuerte. Para superar estas pruebas tendrás que haber sido curtido en batallas anteriores. Si sales de un ambiente muy protegido, y de pronto te encuentras solo ante los mil peligros de la vida universitaria, lo más normal es que sucumbirás. Igual que los soldados se entrenan antes de ir a la guerra, debes prepararte para lo que te vas a encontrar. 

Padres, sería muy útil que advirtieseis a vuestros hijos sobre los engaños y tentaciones a las que estarán expuestos, y darles armas para combatirlos. Tenéis que equiparlos y prepararlos mientras están con vosotros, porque luego será tarde.

Estos consejos valen igual para los dos sexos, pero los añado porque no hice mención de ellos en mi primer artículo. Lo que viene ahora es específico para el varón. 

Hay un enemigo al acecho del joven varón, que cada día es más poderoso: la pornografía. En mis tiempos la pornografía era bastante menos accesible. De joven, cuando era ateo, jamás se me hubiera ocurrido entrar a una tienda y comprar una revista guarra, primero porque me hubiera dado muchísima vergüenza (¡bendita vergüenza!) y luego porque disponía de poco dinero, que prefería gastar en otras cosas. Ahora los jóvenes no sólo pueden acceder a páginas pornográficas en internet desde su misma habitación; también lo pueden hacer de manera gratuita. ¡Es una auténtica epidemia! Los estudios científicos han confirmado que el consumo de pornografía, especialmente durante los años de adolescencia y juventud, tiene estos tres efectos:

1. Aumenta el riesgo de padecer trastornos de tipo sexual. Los siquiatras aseguran que hay poquísimos casos de criminales sexuales que no son consumidores compulsivos de pornografía. El consumidor de pornografía tiende a buscar material que muestra comportamientos sexuales cada vez más anormales y violentos. Esto erosiona gradualmente su repulsión natural hacia actos pervertidos.

2. Crea adicción, por la secreción de la hormona dopamina, que controla el apetito sexual. El conocido experimento de Olds & Milner demostró hasta qué punto la dopamina altera el comportamiento. En el laboratorio los científicos conectaron un grupo de ratas a un administrador de dopamina, que les daba un chute directamente al cerebro cada vez que los animales accionaban una palanca. Las ratas tuvieron que ser desconectadas antes de morir por inanición, porque se volvieron tan adictas a la estimulación con dopamina que dejaron de comer. Las madres abandonaron a sus crías y los machos ignoraron a hembras en celo. En los seres humanos los efectos no son tan diferentes. Cuanta más estimulación por dopamina reciba el cerebro mediante la pornografía, más difícil es romper la adicción.

3. Insensibiliza emocionalmente a los varones. Los hombres ya tenemos facilidad para desconectar el sexo del amor. La pornografía refuerza esto, hasta el punto de convertir a las mujeres en meros trozos de carne, creados para el disfrute del hombre. Un consumidor de pornografía es incapaz de ver la dignidad de una mujer, de percibir la verdadera belleza femenina. Todas sus relaciones serán teñidas por esta barrera emocional e espiritual, en el noviazgo o el matrimonio. En última instancia, la pornografía le incapacitará para tener una relación sana con el otro sexo.

Para no caer en tentación a menudo es necesario evitar las ocasiones de pecado. El joven varón que tenga un teléfono móvil en su bolsillo está a un clic de ver pornografía, por lo que recomiendo una de dos cosas: o renunciar a tener móvil, al menos uno de los llamados smartphones; o instalar un programa de protección contra páginas pornográficas. El mejor en el mercado hoy en día se llama Covenant Eyes, que recomiendo sin reservas. Sí, cuesta dinero, pero si mi hijo me pide dinero para una cosa así, jamás se lo negaría. Si esto parece radical, recuerda lo que dice Nuestro Señor: 

Si tu ojo te hace pecar, sácatelo y tíralo. Es preferible entrar tuerto en la vida eterna que ser arrojado al fuego del infierno con los dos ojos (Mateo 18:9). 

Hoy en día, para un joven varón, creo que la pornografía puede ser el mayor enemigo del alma, porque no sólo perjudicará su relación con las mujeres, sino que le ensucia el alma. Sin la virtud de la pureza no hay vida espiritual posible. Dice Nuestro Señor: Bienaventurados los puros de corazón, porque verán a Dios (Mateo 5:8). Creo que también es verdad que los que tienen el corazón sucio NO verán a Dios.

Cuida tu corazón

Hablando con una compañera el otro día, me comentó que su hijo de dieciocho años está deprimido. Dice que las chicas no le hacen caso y que no sabe qué hacer con su vida. Esto es lo que yo le diría, si le tuviera enfrente. Si eres un joven varón, al revés que para las chicas, tienes el tiempo a tu lado. ¿Esto qué quiere decir? Primero, significa que no debes angustiarte porque las chicas no se sientan atraídas por ti. Es normal, aún no tienes nada que ofrecerles. Más vale que de momento te olvides de las mujeres y te centres en tu formación académica y profesional, para poder ser un hombre capaz de ganarse un sueldo digno. De esta manera, cuando encuentres a la chica adecuada, le podrás ofrecer lo que en el fondo todas quieren: estabilidad y seguridad, para poder formar una familia. Si te rindes y pierdes el tiempo, si eres perezoso y te dedicas a vivir de fiesta en fiesta a costa de tus padres, mientras aún seas joven y guapito podrás pasártelo bien con algunas chicas de moral laxa, pero luego las mujeres no querrán saber nada de ti. No hay nada que ahuyenta a las mujeres más que un hombre parásito, incapaz de valerse por sí mismo. Por lo contrario, te garantizo que si trabajas duro durante tu juventud, si persigues con disciplina e inteligencia tus metas, cuando llegues a los treinta no tendrás ninguna dificultad en encontrar a una buena mujer que quiera casarse contigo. Da igual que seas más o menos guapo. El aspecto físico, aunque es importante, es secundario para una mujer. El valor sexual de mercado de un hombre tiende a AUMENTAR con el tiempo, sobre todo si ha hecho lo que tiene que hacer; mientras el de una mujer disminuye, a causa de su relativamente corta vida fértil. No te deprimas si con dieciocho años las chicas ni siquiera te miran. A esa edad ellas están en la cumbre de su fertilidad, mientras que a ti aún te falta más de una década para llegar a tu máximo valor. Cuando eres veinteañero mi consejo es agachar la cabeza, centrarte en Dios y tu familia, trabajar como un burro para llegar a donde quieres llegar, y dentro de unos años verás la recompensa.


A los jóvenes varones digo lo mismo que dije a las chicas: no despertéis el amor antes de tiempo. Si un día quieres casarte y tener familia, piensa que toda tu vida anterior es una preparación para el sacramento del matrimonio. Para poder entregarte plenamente a tu futura esposa, necesitas ser dueño de ti mismo. Vivir la castidad no es fácil, pero es necesario. Aquí te ofrezco algunos trucos para mantenerte casto cuando eres joven:

1. Una devoción a la Santísima Virgen. Esto lo recomiendan todos los santos, así que no es nada original, pero sí he comprobado en mi vida que cuando he estado más cerca de la Virgen, he podido dominar mejor la concupiscencia. Nuestra madre siempre nos da las gracias que necesitamos para vivir como Dios quiere.

2. Hacer deporte. El ejercicio vigoroso ayuda a gastar toda la energía que suelen acumular en el cuerpo los jóvenes varones. Cansa tu cuerpo para mantenerlo en subordinación a tu voluntad.

3. Practicar pequeñas penitencias físicas. La clásica penitencia para vencer la lujuria es la ducha fría. Yo empecé así, y al ver los beneficios no he vuelto a tomar una ducha caliente en años. También está el ayuno, dormir en el suelo, etc.

Cuida tu cuerpo

Desde hace varias décadas, los niveles de testosterona en los hombres de Occidente caen en picada. Se ha calculado que CADA AÑO los niveles medios caen un 1%. Esto puede parecer baladí, pero es más grave que si dijera que cada año medimos como media un centímetro menos. Si eres joven quizás piensas que no te afecta, que es algo que ocurre a hombres de mediana edad. Es cierto que los niveles de testosterona suelen alcanzar su máximo a los veinte años y bajan gradualmente a partir de ese momento, pero el problema afecta a TODA la población masculina de los países desarrollados. Hoy en día un nivel de testosterona en sangre de 300 ng/dL se considera dentro de la normalidad para un hombre de veinte años, mientras que en 1980 esto correspondía al nivel medio de un hombre de 60 años. ¡Esto es una muerte a cámara lenta!


Aparte de la pérdida de fertilidad que conlleva este fenómeno, los hombres de países desarrollados estamos perdiendo nuestro vigor. Bajos niveles de testosterona van asociados a la depresión, el déficit de concentración, la falta de energía y de liderazgo. No es de extrañar que cada vez se ven más hombres afeminados, invertidos sexualmente. Los hombres de Occidente estamos asediados; por un lado una cultura depravada promueve la homosexualidad como algo digno de orgullo; por otro lado nuestros propios cuerpos pierden la hormona que regula el cuerpo, la mente y el comportamiento masculinos.

¿Qué puedes hacer para asegurar que tus niveles de testosterona no caigan bajo mínimos? Lo primero es conocer las razones por las que los niveles están bajando. Por desgracia, una de las causas de esta caída no está en tus manos evitar, pero las otras sí. Las principales causas de la bajada de niveles de testosterona en sangre entre hombres de países desarrollados son:

1. La contaminación por químicos en el aire y la alimentación, especialmente ciertos plásticos. Los inmigrantes africanos que llegan a Europa suelen tener niveles de testosterona EL DOBLE de altos que los hombres europeos, porque a pesar de tener un sistema sanitario deficiente y una dieta inferior, su aire, su agua y su comida no están contaminados. Esto no está en tus manos cambiarlo.

2. Una vida sedentaria. La comodidad de la vida moderna tiene un alto precio, porque el cuerpo humano no está diseñado para estar sentado todo el día. Una de las mejores formas de aumentar tu nivel de testosterona es hacer ejercicio, y no cualquier ejercicio. Lo que viene mejor es ejercicios de FUERZA, como levantar pesas. No hace falta ni que te apuntes a un gimnasio; puedes hacer flexiones y dominadas en tu casa. ¡No hay excusas! El ejercicio de fuerza formará tu carácter, te dará disciplina, confianza y capacidad de sufrimiento, además de un cuerpo más saludable y atractivo para las mujeres.

3. La dieta. Un fenómeno relativamente reciente es el azúcar en los alimentos. Hasta el siglo XVII el azúcar era prácticamente desconocido en Europa, y fue sólo a partir del siglo XIX que se empezó a usar en la cocinar, para la elaboración de postres. Ahora el 20% de las calorías que se consumen en Occidente provienen del azúcar. Es un alimento que aporta cero nutrientes a nuestro cuerpo y es la causa de muchas enfermedades, como la diabetes, la obesidad, y cardiopatías, que cuestan carísimo a la salud pública. Sé un hombre y deja de tomar alimentos (¡y bebidas!) con azúcar. Deja las chucherías para los niños. Otras cosas que tienes que eliminar de tu dieta son comidas procesadas, que contienen porquerías que perjudican tu salud; y todo producto con soja, que contiene estrógenos, la hormona femenina que mata la testosterona.

4. El alcohol. Sé que mucha gente se enfadará si toca este tema, pero la ciencia dice lo que dice. No digo que jamás puedes tomarte una cerveza con tus amigos, pero si consumes alcohol habitualmente, bajarán tus niveles de testosterona. Además, la cerveza contiene lúpulo, otra planta con estrógenos. Si no quieres acabar con tetas y una barriga que te impide ver los pies, deja la cerveza YA. Beber agua es más sano y sale más barato.

Cuida tu mente

Para cuidar tu mente hay que asegurarse de dos cosas:

1. que no entre nada que perjudica tu mente, y

2. que entre algo que forma tu mente

Para esto lo primero es apagar el televisor, y demás receptores de los medios de comunicación de masas (en inglés, los Mainstream Media o MSM). Mucha gente piensa que cuando encienden la tele para ver las noticias o abren un periódico, se están poniendo al día de lo que ocurre en el mundo. En realidad, se están sometiendo voluntariamente a una sesión de programación mental, para conformar su visión de las cosas a lo que le interesa al Poder. No dejes que la élite te dirija, como si fueras un borrego sin capacidad de pensamiento crítico. Hay corporaciones de noticias realmente CRIMINALES, al servicio del Nuevo Orden Mundial, como la CNN y la BBC. Esta última hasta anunció el colapso de la tercera torre de oficinas en Nueva York aquel fatídico día del 11 de septiembre 2001 media hora ANTES de que ocurriese. Metieron la pata hasta el fondo, pero ¿cómo es posible que supieran que iba a derrumbarse?, se preguntará mucha gente. Evidentemente sabían lo que iba a pasar, porque alguien les estaba pasando un guión. Esto constituye un delito según la ley británica y viola su propio código de conducta, donde especifica que deben avisar a las fuerzas del orden cuando tienen conocimiento previo de un delito. Esto es exactamente lo que argumentó un ciudadano británico, que se negó a pagar las tasas obligatorias para subvencionar la cadena pública de televisión, alegando que es ilegal dar fondos a una institución que coopera con el terrorismo (el artículo en inglés archivado aquí). ¡El juez le dio la razón en sus argumentos, y le sentenció solamente a pagar costas del juicio! Cuando te das cuenta de que la élite conspira día y noche CONTRA el pueblo, entiendes que lo raro es que no se les vea el plumero más a menudo.


Además de las MSM, está el sistema educativo, que en la mayoría de países está dirigido por gente que utiliza la escolarización obligatoria de los niños para adoctrinarlos en su ideología anticristiana. Si esto parece una exageración, sólo hay que echar un vistazo hacia atrás en la historia y ver quiénes eran los grandes promotores de la escolarización obligatoria general. En España la etapa clave fue la Segunda República (1931-1939), cuando gobernaba EL MISMO partido político que ahora padecemos, el PSOE. El que fue director general de Primera Enseñanza durante la segunda República, Rodolfo Llopis, fue muy explícito a este respecto:

Para mí, el ciclo revolucionario no termina hasta que la revolución no se haga en las conciencias. Y esa es la labor que tiene que hacer la escuela. Porque yo no concibo un revolucionario que no sea algo educador, y un educador que no sea revolucionario. La escuela tiene que ser el alma ideológica de la revolución ... Hay que apoderarse del alma de los niños. Ese es el grito, el lenguaje pedagógico de la revolución rusa.

Este hombre entendía mejor que la mayoría de católicos (¡y la mayoría de obispos!) en qué consiste la educación: es una batalla para el alma de los niños. 

Si los educamos cristianamente, se convertirán en buenos cristianos y tendrán muchas posibilidades de salvarse. Si los educamos en los preceptos del marxismo, como quieren los que nos gobiernan ahora, se convertirán en liberales y ateos practicantes, y será muy difícil que se salven. 

A través del sistema educativo se difunde la mentira de la evolución, uno de los dogmas principales del ateísmo; se inculca la pseudorreligión del ecologismo, con mensajes apocalípticos sobre la destrucción del planeta (que van cambiando cada x años); se falsea la historia y se calumnia la civilización cristiana con las leyendas negras de siempre; y últimamente dan charlas para enseñar a los niños que es "totalmente normal" que Guillermo tenga dos papás. Hasta que la educación en casa no sea legal, será un peligro llevar los niños al colegio. La única cosa que podemos hacer es contrarrestar con la verdad, en la medida de lo posible, las mentiras que les cuentan en la escuela.

Si eres joven y acabas de pasar por doce años de escuela, más cuatro de carrera universitaria, necesitas una desintoxicación. La mejor forma de hacer esto es cerrar todas las vías de comunicación con el mundo durante una temporada. Tira tu televisor a la basura, no abras ningún periódico, no enciendas la radio, no leas nada en internet. Dedícate a leer las Escrituras, a meditarlas despacio. Haz un retiro espiritual. Busca la soledad. Cuando tu mente se encuentre libre de toda la basura con que te la han llenado, cuando te hayas desintoxicado y hayas protegido tu mente contra el veneno de las MSM y el sistema educativo, luego tendrás que llenarla con algo que merezca la pena. 

Personalmente, cuando yo logré desintoxicarme, sentí una necesidad imperiosa de conocer el porqué de la situación del mundo actual. Devoré todo lo que caía en mis manos sobre la crisis de la Iglesia y las fuerzas malignas que han moldeado el mundo moderno a su imagen. Recomiendo especialmente los libros de Michael Davies, Ricardo de la Cierva, Vittorio Messori, Romano Amerio, Mons. Marcel Lefebvre, P. Sardá i Salvany, Plinio Correo de Oliveira y Atila Sinke Gumaraes.

Los libros que merecen la pena son los que se llaman CLÁSICOS. Esto significa que han resistido el paso del tiempo y siguen emocionando y cautivando a lectores hoy en día. Y para leer sobre religión y espiritualidad, cualquier autor con un "San" o "Santa" delante de su nombre es signo de garantía absoluta, con la salvedad de que no sean santos de pacotilla posconciliares. 


No hace falta que leas toda una biblioteca, no hay que ser un gran intelectual para vivir cristianamente, pero sí creo que es bueno que todo el mundo utilice su mente en algo aparte de los quehaceres prácticos de cada día. La curiosidad intelectual es algo saludable, porque mantiene nuestra capacidad de asombro por la Creación, permite que sigamos ilusionados, que la vida no se haga monótona. Leer las novelas de Dickens probablemente no te ayudará a ganar unas oposiciones, no te servirá para ganar más dinero para tu empresa. Lo que sí hará es formar tu mente, para que seas una persona más culta, más interesante, más inteligente. Si realmente no te gusta leer, hay muchísimas cosas que puedes hacer para cultivar tu mente: jugar al ajedrez, hacer crucigramas o sudokus, aprender un idioma extranjero, mirar las estrellas con un telescopio, pintar, tocar un instrumento musical, cantar en un coro, participar en un grupo de teatro, y un sinfín de actividades. La mente es como un músculo; cuanto más la uses, mejor funcionará. Encuentra alguna disciplina intelectual que te gusta, y practícala, sin buscarle ninguna utilidad.
 

domingo, 27 de septiembre de 2026

EL ODIO DEL “PADRE” THOMAS REESE HACIA LA MISA TRADICIONAL

¿Acaso el odio del padre Reese hacia la Misa Tradicional proviene del mismo odio luterano hacia el sacrificio propiciatorio?

Por Luiz Sérgio Solimeo


El “padre jesuita” Thomas Reese, antiguo editor de la revista America Magazine, reveló su aversión al rito tradicional de la Misa en un artículo que escribió para Religion News Service el 25 de agosto. El título lo dice todo: “Por qué odio la antigua Misa en latín: una confesión” (1).

Con un estilo satírico, que pretende ser jocoso e irónico, el “padre” Reese muestra sus pensamientos más íntimos, poniendo sus ideas en boca del penitente imaginario. Hace su confesión:

“La antigua Misa en Latín es como un zombi. Cuando pasamos del latín al inglés en 1964, pensamos que había muerto, pero sigue resurgiendo. Creíamos que desaparecería, o que la gente se conformaría con asistir a una versión en latín de la nueva liturgia. Pero no fue así”.

Odio hacia la misa tradicional, pero no hacia las “misas” con componentes paganos.

No es ninguna sorpresa para quienes conocen al “padre” Reese que no manifieste odio alguno por los “abusos” que a menudo ocurren en la nueva misa posterior al concilio Vaticano II. Por ejemplo, hay una liturgia católica que utiliza los ritos paganos del Candomblé (2). Una especie de vudú brasileño. Otras “misas” incluyen danzas paganas (3). La “liturgia” se ha utilizado para promover el movimiento homosexual, como en el caso de la “misa para la comunidad lgbtq+”. Esta “liturgia” se celebró en la iglesia de San Ignacio de los Jesuitas en la ciudad de Nueva York, con bailarines que representaban símbolos homosexuales (4).

De hecho, su simpatía por la homosexualidad es bien conocida. Por ejemplo, en 2005, el “padre” Reese fue entrevistado por The New York Times, donde opinó: “Con la escasez de sacerdotes, la Iglesia difícilmente puede rechazar a los seminaristas homosexuales”. En la misma línea, en una entrevista de 2010, dijo: “Personalmente, creo que la lucha de la Iglesia contra la legalización del matrimonio homosexual está equivocada. La idea de que el matrimonio homosexual sea de alguna manera una amenaza para la vida familiar o el matrimonio heterosexual no tiene sentido” (5).

Puede que considere tales aberraciones no como abusos, sino como “innovaciones” acordes con el “ecumenismo”, el “diálogo religioso” y la “apertura al mundo” que recomendó el concilio Vaticano II.

El odio de Lutero hacia la Misa Católica

La Misa Tradicional, celebrada por los santos durante siglos, inspiró odio entre muchos herejes. Por ejemplo, Lutero, en su propio lenguaje vulgar, escribió sobre la Misa:

“Sí, lo digo; todos los burdeles, que, por mucho que Dios los haya condenado severamente, todos los homicidios, asesinatos, robos y adulterios son menos dañinos que la abominación de la misa papista” (6).

¿Por qué este odio hacia la Misa Católica?

Porque, según sus teorías, Lutero creía que el pecado original había corrompido por completo al hombre, de modo que todos sus actos eran malos. La única excepción sería el acto de fe, que para él se resumía en un acto de confianza en que todos ya están salvados, sin necesidad de buenas obras (7).

Así, Lutero sostenía que la celebración de un sacrificio propiciatorio, es decir, un sacrificio ofrecido para agradar a Dios y ayudar a los fieles con su gracia, sería absurda. Por el contrario, aconsejaba a los creyentes pecar para demostrar su confianza en la salvación a través de Cristo. En 1521, Martín Lutero escribió a Melanchthon con el siguiente consejo: “Peca con audacia. Pero cree aún con más audacia en Cristo, y regocíjate” (8).

En el panfleto titulado The Babylonian Captivity of the Church (El cautiverio babilónico de la Iglesia), el hereje presentó el sacrificio de la Misa como uno de los muchos “cautiverios” de la Iglesia:

“El tercer cautiverio de este sacramento es el abuso más perverso de todos, a consecuencia del cual hoy en día no existe en la Iglesia una opinión más generalmente aceptada y firmemente creída que esta: que la misa es una buena obra y un sacrificio” (9).

Por esta razón, Lutero “conservó la primera parte de la Misa, pero abolió el Ofertorio, el Canon y todas las formas de sacrificio” (10).

Concilio de Trento: Sacrificio propiciatorio

Frente a estos errores, el Concilio de Trento condenó la siguiente proposición:

“CANON III.— Si alguno dijere que el sacrificio de la Misa es solamente un sacrificio de alabanza y acción de gracias; o que es una mera conmemoración del sacrificio consumado en la cruz, pero no un sacrificio propiciatorio; o que solo beneficia a quien lo recibe; y que no debe ofrecerse por los vivos y los muertos para los pecados, dolores, satisfacciones y demás necesidades; sea anatema” (11).

¿Inspiró la enseñanza de Lutero al “padre” Reese?

¿Acaso el odio del padre Reese hacia la Misa Tradicional proviene del mismo odio luterano hacia el sacrificio propiciatorio?

Se niega a realizar un análisis teológico, y la razón que aduce para su odio es que la Misa sigue atrayendo a los fieles. No lo dice explícitamente, pero sobre todo, sabe que atrae a los jóvenes.

Al “padre” Reese no se le ocurre que el amor por la Misa Tradicional pueda ser fruto de la gracia. Su visión de la Iglesia es política e ideológica. Hay poco espacio para lo sobrenatural. Esto es consecuencia de la desacralización de la Iglesia y de la vida religiosa, llevada a cabo en nombre de la apertura al mundo.
 
Notas:

1) Thomas Reese, Why I Hate the old Latin Mass: A Confession, https://religionnews.com/2026/08/25/why-i-hate-the-old-latin-mass/.

2) Misa con ritos de candomblé en la iglesia de Nuestra Señora del Rosario en Pelourinho, Salvador —Bahía, Brasil, https://www.youtube.com/shorts/xmCWNaA_Swo

3) Danza azteca pagana en la misa https://www.youtube.com/shorts/6HAFCn82TcU ; https://www.youtube.com/watch?v=gpJzE-7GBjU , Bailando en la misa con el obispo de África, Mozambique, https://www.youtube.com/watch?v=4ivQ8tQdysE&list=RD4ivQ8tQdysE&start_radio=1 ; El rito zaireño es una liturgia católica congoleña que combina tradiciones africanas, https://www.youtube.com/shorts/Rs3Yg3RfZFI .

4) “Todos los corazones unidos: Misa por la comunidad lgbtq+ 2 de diciembre de 2024, de 19:00 a 21:00 h. Celebrante: “padre” Bryan Massingale. Únase a nosotros para una misa especial en conmemoración del Día Mundial del SIDA. Unámonos en fe y solidaridad, apoyando a la comunidad lgbtq+ y a todas las personas afectadas por el VIH/SIDA. https://ignatius.nyc/event/all-hearts-together-a-mass-for-the-lgbtq-community/ ; https://www.youtube.com/watch?v=Lacn-Iun37A.

5) Véase Catholics Reject Unorthodox Speakers at the REC, de Michael Whitcraft, 13 de febrero de 2026. Disponible en https://www.tfp.org/catholics-reject-unorthodox-speakers-at-the-rec/

6) Werke, t. XV, pág. 774, 18, apud Dictionnaires de Théologie Catholique, J. Paquier, Lutero, col. 1170.

7) Véase McHugh, John. “Lutheranism.” The Catholic Encyclopedia, vol. 9. Nueva York: Robert Appleton Company, 1910. https://www.newadvent.org/cathen/09458a.htm

8) Fred Sanders “Sin Boldly!” https://scriptoriumdaily.com/sin-boldly/

9) Martín Lutero, The Babylonian Captivity of the Church–A prelude, 1520, Jesus, https://www.lutherdansk.dk/Web-babylonian%20Captivitate/Martin%20Luther.htm#_Toc58730606 , n. 2.37.

10) Véase McHugh, Lutheranism, op. cit.

11) Concilio General de Trento: Vigésimo segunda sesión, https://www.papalencyclicals.net/councils/trent/twenty-second-session.htm
 

jueves, 17 de septiembre de 2026

MONSEÑOR VIGANÒ: “LA TAREA DE LEÓN ES HACER IRREVERSIBLE LA SINODALIDAD”

“El ataque mortal contra la constitución divina de la Iglesia, se está llevando a cabo en la práctica, sin necesidad de tocar un solo dogma” (Monseñor Viganò)


El arzobispo Carlo Maria Viganò habló con LifeSiteNews sobre León XIV, el Anticristo, las mujeres en puestos de liderazgo en el Vaticano y otros temas.

LSN: Excelentísimo Señor, en su nuevo libro usted sostiene que hoy el principal enemigo del papado es el propio papa. ¿Cómo explica esta paradoja?

Arzobispo Viganò: La paradoja es solo aparente, y se resuelve en cuanto se distingue lo que la teología católica siempre ha distinguido: el Papado como institución divina, querida por Nuestro Señor cuando le dijo a Pedro: “Tu es Petrus”, y la persona individual que en un momento dado de la historia ocupa la Cátedra de Pedro.

El Papado es indefectible, porque proviene de Cristo; la persona del Papa es un hombre, con libre albedrío, que puede corresponder a la gracia del Estado o rechazarla. Por otro lado, la Iglesia ora por el Sumo Pontífice, pidiendo a la Divina Majestad que preserve el Domnum Apostolicum en la Santa Religión, precisamente porque sabe que su perseverancia en la fe no está garantizada automáticamente por el cargo. Si no fuera así, es decir, si el Papa estuviera exento de la posibilidad de fallar en su mandato, orar por él carecería de sentido.

Cuando un Pontífice utiliza la autoridad que le ha sido conferida para edificar, en cambio, la utiliza para destruir aquello que dicha autoridad está llamada a salvaguardar —la doctrina, la liturgia, la disciplina, la propia constitución monárquica y jerárquica de la Iglesia—, se contradice a sí mismo. Deja de ser servidor del Papado y se convierte en su principal adversario, pues ningún enemigo externo puede herir tanto a la Iglesia como aquel que la hiere desde dentro, revestido con la túnica de Pedro.

He denominado a este fenómeno un cisma capital en el sentido estricto de la palabra: un cisma que comienza desde la cabeza. El cisma clásico es la separación de una parte del cuerpo de la cabeza; aquí presenciamos lo contrario: es la cabeza la que se separa del cuerpo místico y de la Tradición que la precede, la que se rebela contra lo que enseñaron sus predecesores y contra lo que tendría la obligación de transmitir íntegramente.

San Pablo lo expresa con palabras irrefutables: “Ni un ángel, ni un apóstol, ni el sucesor del apóstol Pedro pueden proclamar otro evangelio”. El Papa es custodio del Depósito, no su dueño; y quien, de custodio, se erige en dueño, traiciona la razón misma por la cual Nuestro Señor Jesucristo instituyó el Papado en forma vicarial.

LSN: Usted compara la situación actual con la eliminación del katéchon de la que habló San Pablo (cf. 2 Tes 2:6-8). ¿Qué papel juega la figura de León XIV en esta drástica eliminación de la “restricción” a la iniquidad?

Viganò: Los Padres y los grandes comentaristas entendieron al katéchon, “el que frena”, como el Imperio Romano cristiano y, junto con él, la autoridad de la Iglesia, y eminentemente la autoridad del Papado, que durante siglos se había opuesto como barrera al mysterium iniquitatis.

Esa moderación comenzó a relajarse desde el momento en que la jerarquía, con el concilio Vaticano II, renunció a ejercer su autoridad en el sentido que Cristo quiso, para buscar la reconciliación con el mundo, con el pensamiento moderno, con la Revolución. A partir de entonces, quienes debían haber actuado con moderación comenzaron a ceder.

León XIV se inserta en este proceso no como un innovador, sino como quien lo consolida y lo hace presentable. Bergoglio desmanteló el Papado violentamente; Prevost le da a ese desmantelamiento una forma institucional, “ordenada”, casi tranquilizadora. Su tarea —y creo que es perfectamente consciente de ella— es hacer irreversible la sinodalidad, es decir, esa “revolución permanente” que lleva al concilio a sus consecuencias extremas, y asegurar que la Iglesia Católica deje de ser definitivamente un obstáculo para el proyecto masónico y globalista.

Cuando el papa deja de ser un freno para convertirse en un acelerador, la eliminación del katéchon no es un acontecimiento futuro: está ocurriendo ahora mismo ante nuestros ojos. Y el Señor nos advirtió: tunc revelabitur ille iniquus. No lo digo con entusiasmo apocalíptico, sino con el dolor de un obispo que ve a la Esposa de Cristo entregada a sus enemigos por aquellos que deberían defenderla.

LSN: Ante las sanciones canónicas, usted invoca el estado de necesidad, tal como lo ha hecho la Sociedad de San Pío X para sus nuevas consagraciones episcopales. ¿Cómo responde a los numerosos conservadores que lo acusan de desobediencia formal al papa?

Viganò: Respondo que la obediencia es una virtud, no un ídolo. La obediencia consiste en obedecer una orden legítima dada por una autoridad legítima para el propósito para el cual existe dicha autoridad.

Cuando un mandato es contrario a la fe, a la ley divina o al bien de las almas, no solo no vincula, sino que obliga a desobedecer: obœdire oportet Deo magis quam hominibus (Hechos 5:29). Este principio no es una invención de los tradicionalistas: lo enseñan San Pedro, Santo Tomás y el Magisterio perenne, y se demuestra en la práctica con la conducta de los santos que se resistieron a los pontífices cuando estos se equivocaron, desde San Pablo, que se resistió a Pedro en persona, hasta San Atanasio y Santa Catalina de Siena.

El estado de necesidad no es una invención para eludir la ley: es un principio jurídico en sí mismo, según el cual la salus animarum, que es la ley suprema, prevalece sobre las normas positivas cuando estas, aplicadas literalmente, producirían un daño irreparable a las almas.

La Sociedad de San Pío X, al consagrar a sus obispos el pasado mes de julio, hizo exactamente lo mismo que el arzobispo Lefebvre en 1988, y por la misma razón: Roma no le está dando a la Tradición los obispos que necesita, y sin obispos no hay sacerdotes, y sin sacerdotes no hay sacramentos. Y es significativo que, al amenazar a la Sociedad, Prevost dejara de lado el pretexto de las consagraciones para confesar que la verdadera culpa es el rechazo del concilio. Al hacerlo, reveló —quizás involuntariamente— el engaño: las sanciones canónicas son un instrumento político, utilizado contra quienes permanecen católicos y nunca contra quienes niegan abiertamente la fe.

A los conservadores que me reprochan, les digo con afecto: obedecéis a un hombre que os pide que desobedezcáis a Nuestro Señor, y a esta contradicción la llamáis “fidelidad”. Jamás he tenido la intención de separarme de la Comunión Apostólica; le he pedido y sigo pidiéndole a León XIV que me diga en qué contradigo el Depositum Fidei. No he recibido respuesta. ¿Cuál de los dos, entonces, está en estado de cisma?

LSN: En un discurso pronunciado en 1999 ante los obispos europeos por el cardenal Carlo Maria Martini —pionero de la Mafia de San Galo y, como le gustaba definirse, no un antipapa, sino el “antepapa” (el que prepararía el camino para el “nuevo papa”)—, Martini declaró que la Iglesia, para “actualizarse”, debía desatar urgentemente una serie de nudos. E identificó el primer nudo como la “escasez de ministros ordenados”, que debía desatarse aboliendo el celibato o, al menos, haciéndolo opcional. Recientemente, el obispo Johan Bonny de Amberes anunció que ordenará a hombres casados ​​para el año 2028. Por no mencionar que el Vaticano acaba de nombrar a un nuevo arzobispo de Viena, Josef Grünwidl, antiguo miembro del movimiento disidente "Llamada a la Desobediencia", que ha abogado por la misma abolición del celibato clerical. Roma observa todo esto en silencio y, a diferencia de otras situaciones, no amenaza con sanciones, a pesar de que el derecho canónico se pisotea sistemáticamente. Casi parece que Roma lo está fomentando. ¿Qué opina?

Viganò: No es que “parezca” que Roma lo fomente; Roma lo fomenta. Roma no es una espectadora distraída de un proceso que se le escapa; es la directora. El método es el mismo que probó la Revolución conciliar: se permite que la desobediencia comience desde la periferia, se le permite consolidarse como un “hecho consumado”, y entonces el centro interviene no para reprimirla, sino para “acompañarla”, invocando la sinodalidad, la escucha y las necesidades pastorales.

El caso Bonny es emblemático: un obispo anuncia públicamente que violará la ley de la Iglesia, y ningún dicasterio le pide cuentas. El caso Grünwidl es aún más elocuente, porque no se trata de tolerar a un disidente, sino de promoverlo a una de las sedes más importantes de Europa. Alguien que perteneció a un movimiento llamado literalmente “Llamada a la Desobediencia” es recompensado por un pontífice que excomulga a quienes piden poder obedecer a la Iglesia de todos los tiempos.

Pero la cuestión va más allá del celibato. La “escasez de ministros ordenados” es el fruto envenenado de sesenta años de vaciar el sacerdocio de su esencia. Cuando la gente dejó de creer que el sacerdote es el alter Christus, que asciende al altar para renovar el Sacrificio de la Cruz, el celibato dejó de tener sentido, porque solo tiene sentido como una configuración total con Cristo, el Sumo Sacerdote.

El cardenal Martini lo sabía bien: la lista de sus “nudos” no es una lista de problemas a resolver, sino un programa de demolición, en el que cada punto es un paso previo al siguiente. Primero, la abolición del celibato, luego la admisión de las mujeres, después se reescribe la moral, luego se disuelve el matrimonio… Es un plan, y sus ejecutores hoy se llaman de otra manera, pero persiguen el mismo propósito. El hecho de que Martini se autodenominara “antepapa” dice mucho sobre la premeditación con la que la mafia de San Galo preparó lo que vemos hoy.

LSN: El segundo nudo identificado por Martini se refería al papel de la mujer y la cuestión de la ordenación femenina. Los obispos promovidos por León XIV —pienso en Mackinlay, Grögli, Satué, Grünwidl y muchos otros— han expresado abiertamente su apoyo al diaconado femenino. La Comisión Vaticana sobre el tema reiteró su “no” a la ordenación sacramental de mujeres, pero definió este juicio como “no definitivo”. En consecuencia, numerosos obispos hoy evitan abordar la cuestión directamente, prefiriendo potenciar la presencia de las mujeres en el gobierno de las diócesis o proponer reformas litúrgicas “inclusivas”. En su opinión, ¿esta estrategia busca desplazar progresivamente la Ventana de Overton sobre el tema de la ordenación femenina?

Viganò: Se trata precisamente de la técnica de la Ventana de Overton, y ni siquiera está disimulada. Juan Pablo II, con su Carta Apostólica Ordinatio Sacerdotalis, no definió nada nuevo: declaró que esta doctrina pertenece al Depositum Fidei y ha sido enseñada infaliblemente por el Magisterio ordinario y universal, como confirmó la Congregación para la Doctrina de la Fe en su Responsum de 1995.

Decir hoy que esta sentencia “no es definitiva” significa, por lo tanto, no reabrir una cuestión disciplinaria, sino negar la infalibilidad misma del Magisterio ordinario y universal.

El diaconado femenino es clave, pues el Sacramento del Orden es uno de sus tres grados: admitir a una mujer al diaconado implica reconocer su capacidad para recibir el sacerdocio, y en ese caso, la exclusión del sacerdocio no sería más que discriminación que debe ser erradicada. No es casualidad que la admisión de mujeres al sacerdocio sea promovida por movimientos anticatólicos en nombre de la igualdad de género, que la Iglesia sinodal abraza y hace suya.

Los neomodernistas lo saben perfectamente, y por eso no piden inmediatamente la ordenación sacerdotal: piden cargos de gobierno, presencia en las Curias, “ministerios instituidos”, liturgias “inclusivas”. Cada paso prepara el siguiente, y cada paso se presenta como inofensivo. Los obispos nombrados por Prevost no fueron elegidos a pesar de sus posturas sobre el diaconado femenino, sino precisamente por ellas: quien nombra a un obispo conoce sus ideas, y quien nombra a muchos con las mismas ideas está construyendo un episcopado que, en el momento oportuno, pedirá “desde abajo” lo que el papa desea conceder “desde arriba”.

Esto es sinodalidad: la puesta en escena de una obra de teatro en la que los actores presentan una demanda cuya respuesta ya ha sido decidida.

A todo esto se suma un aspecto que considero aún más grave, y sobre el cual existe un silencio culpable: la promoción de mujeres a la dirección de los Dicasterios Romanos. Tenemos a dos religiosas, la hermana Simona Brambilla y la hermana Tiziana Merletti, respectivamente Prefecta y Secretaria del Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada, que ahora ejercen autoridad sobre Cardenales, Obispos, Abades y sacerdotes; otra religiosa, la hermana Reffaella Petrini, Presidenta de la Comisión Pontificia para el Estado de la Ciudad del Vaticano y Presidenta de la Gobernación; una laica, María Montserrat Alvarado, al frente del Dicasterio para la Comunicación, que coordina y reorganiza todo el sistema de comunicaciones de la Santa Sede; y también mujeres designadas como miembros y consultoras de varios Dicasterios, incluida la Congregación para los Obispos, es decir, llamadas a decidir sobre las promociones al Episcopado.

Ahora bien, el poder de gobierno en la Iglesia no es una función administrativa que pueda atribuirse a cualquiera por decreto: por su naturaleza, está vinculado a la sacra potestad, que emana del Sacramento del Orden, porque en la Iglesia —que es una sociedad sobrenatural y no una corporación comercial— se gobierna en la medida en que uno está configurado a Cristo Rey y Sumo Sacerdote. Separar la jurisdicción del Orden, al conferir a quienes no pueden recibirlo el poder de gobernar a quienes sí lo han recibido, significa subvertir la constitución jerárquica que Nuestro Señor dio a su Iglesia.

Por eso digo que Bergoglio, y ahora Prevost, hacen mucho más y mucho peor que simplemente conferir las Órdenes Sagradas a estas mujeres. Una ordenación inválida sería un sacrilegio, y seguiría siendo un acto nulo; aquí, en cambio, el orden sacramental se desmantela pieza por pieza, la sacra potestas se convierte en un accesorio superfluo, y el clero se acostumbra a obedecer a quienes no tienen ningún título divino para mandarles. Es un ataque mortal contra la constitución divina de la Iglesia, que se está llevando a cabo una vez más en la práctica, sin necesidad de tocar un solo dogma.

LSN: El tercer y cuarto nudo identificados por Martini se referían, respectivamente, a la moral sexual y la disciplina del matrimonio. En su entrevista oficial para el libro con Elise Ann Allen, León XIV afirmó que las “actitudes” de las personas debían “cambiar” antes de que se modificara la doctrina misma. En su opinión, ¿qué medios pretenden utilizar los modernistas en el poder para lograr este cambio?

Viganò: Esa frase merece ser sopesada, porque es una confesión. “Cambiar las actitudes antes que la doctrina” es admitir que la doctrina cambiará, solo que no al principio. La doctrina cambiará al final, cuando ya nadie crea en ella, y su abrogación formal parecerá un mero acto notarial.

Es el método modernista descrito por San Pío X en Pascendi: no se ataca el dogma de frente, sino que se transforma la mentalidad que lo sustenta, se separa la fe de la vida y se permite que la vida, así separada, arrastre consigo la fe. En realidad, ni siquiera es necesario cambiar el dogma: basta con volverlo irrelevante mediante la práctica pastoral.

Y este método hoy tiene su fundamento teórico, que casi nadie ha querido leer por lo que realmente es. En Evangelii Gaudium, Bergoglio expuso cuatro principios, y el primero de ellos —“el tiempo es mayor que el espacio”— es la clave que abre todos los demás: “dar prioridad al tiempo significa preocuparse por iniciar procesos en lugar de poseer espacios”.

En otras palabras: no definas, solo inicia; no establezcas un resultado, sino desencadena una dinámica que nadie podrá detener jamás. El espacio es el territorio delimitado; el límite, la definición dogmática, el canon que dicta hasta dónde es permisible llegar; el tiempo es el proceso que erosiona ese límite sin declarar jamás la intención de derribarlo. Y nótese la astucia: quien custodia un espacio debe defender una posición, y una posición puede ser asediada, debatida, refutada; quien inicia un proceso no tiene posiciones que defender y, por lo tanto, es inexpugnable. Nada puede oponérsele, porque aún no ha afirmado nada.

Alguien objetará que no se trata de Hegel, sino de Romano Guardini, cuyos escritos Bergoglio estudió exhaustivamente sin llegar a completar su tesis doctoral. La polaridad de Guardini —el Gegensatz— se concibe precisamente en contra de la contradicción dialéctica, puesto que las tensiones deben mantenerse unidas y no resolverse en una síntesis superior.

Ya sea que se le llame síntesis hegeliana o proceso inacabado, el resultado es que ninguna verdad permanece como un punto fijo, sino que se convierte en un mero instante en un proceso de devenir. Y lo que en Hegel era filosofía de la historia, y en Marx se convirtió en praxis revolucionaria (práctica que precede al principio, lo juzga y lo subvierte), en la iglesia sinodal ahora se denomina simplemente “ministerio pastoral”.

Y aquí está el trabajo que se desarrolla ante nuestros ojos: Amoris Lætitia no deroga la indisolubilidad del matrimonio, simplemente abre un “proceso”; Fiducia Supplicans no declara lícita una unión irregular, simplemente “bendice” a quienes están unidos; el camino sinodal no decide nada, y precisamente por eso lo decide todo.

La doctrina nunca se toca formalmente, y precisamente por esta razón no hay ninguna doctrina nueva que pueda ser cuestionada formalmente. No hay proposición que censurar, ninguna herejía que condenar, nada sobre lo que pronunciar un anatema. Los fieles se quedan con la redacción intacta de un dogma que ya no prevalece en la vida de la Iglesia. Pero esto es precisamente lo que el Concilio Vaticano I condenó con un anatema, prohibiendo que a los dogmas propuestos por la Iglesia se les atribuya jamás un significado diferente al que ella entendió y entiende: eodem sensu eademque sententia.

Los medios son los mismos que hemos visto en acción durante décadas. El primero es el lenguaje: “pecado” se reemplaza por “fragilidad”, “conversión” por “camino”, “verdad” por “discernimiento”, “ley de Dios” por “ideal”.

La segunda es la práctica pastoral, deliberadamente ambigua: Amoris Lætitia con sus notas a pie de página, Fiducia Supplicans con sus bendiciones que bendicen sin bendición; y ahora la estrategia de Prevost, que no ha retirado nada de esto, sino que le permite operar “con calma”.

La tercera es la formación: seminarios, facultades teológicas, catequesis, en la que durante sesenta años se ha enseñado que la moral católica es un vestigio histórico que hay que superar.

El cuarto aspecto es la elección de los pastores: se promueve a quienes practican la ambigüedad y el error, mientras que se margina a quienes hablan con claridad.

Y bajo todo esto subyace una alianza que nunca he dudado en denunciar: la que existe entre la iglesia sinodal y la agenda globalista. No se trata de una ideología más, sino de la síntesis de todas las ideologías de derecha e izquierda que, durante dos siglos, han pretendido combatirse entre sí mientras conducían a los hombres hacia el mismo destino; una síntesis de origen neomalthusiano que ya no ve en el hombre la imagen de Dios, sino un exceso que debe ser controlado, y que, por lo tanto, es antihumana incluso antes de ser anticristiana.

Conocemos sus componentes, y cada uno toca un aspecto preciso del orden querido por el Creador: la disolución de la familia natural; el pansexualismo y la ideología de género, que niegan que el hombre haya sido creado masculino y femenino ; el vacunismo, que convierte el cuerpo en propiedad del Estado; el ecologismo, que reemplaza la adoración del Creador por la de la criatura; la ideología de la inmigración masiva, que disuelve las naciones y con ellas los pueblos cristianos; y en la cima el transhumanismo, que promete al hombre la divinización sin Dios, ya prometida en el Edén por la serpiente: eritis sicut dii.

La Iglesia conciliar no sufre este proceso: participa en él. Ha renunciado a juzgar al mundo y ha aceptado ser juzgada por él; ha dejado de convertirlo y se ha dejado convertir por él. Por eso, el tercer y cuarto nudo de Martini no son nudos que deban desatarse: el matrimonio indisoluble y la moral sexual no son la cáscara histórica de una época pasada, sino la esencia misma del Evangelio, y son las palabras de Nuestro Señor: quod ergo Deus coniunxit, homo non separet. Quien pretende —como papa— cambiarlos no reforma la Iglesia: funda otra religión, y la funda sobre las ruinas de la que recibió bajo su custodia.
 

sábado, 12 de septiembre de 2026

LA MUERTE DE LA “AMIGA PERSONAL” DE BERGOGLIO

Emma Bonino, la “queridísima amiga” de Jorge Bergoglio, estuvo involucrada en el asesinato de miles de bebés por abortos ilegales, algunos incluso realizados en su departamento.

Por el Prof. Martino Mora


Emma Bonino fue una feminista radical. Lo quisiera o no, su imagen pública quedó indisolublemente ligada a tres hombres.

El primero es Marco Pannella: su mentor —una figura casi al estilo de Pigmalión— y líder de su partido durante décadas.

El segundo es George Soros, quien, al menos durante los últimos veinte años, ha sido abiertamente el principal financiador de sus actividades políticas.


El tercero es Jorge Mario Bergoglio, quien la ha elogiado públicamente y se ha reunido con ella en numerosas ocasiones.

Es un trío que dice mucho.

Liberal, defensora del libre mercado, libertina y libertaria —términos que Pannella empleaba para definir a los radicales—, Emma Bonino fue el símbolo mismo del movimiento a favor del aborto en Italia; según ella misma reconoció, participó en esta práctica de manera ilegal, primero como paciente y más tarde como proveedora de abortos. Sin embargo, naturalmente, fue mucho más que eso.

Feminista, defensora de la eutanasia y de la agenda homosexual —y, naturalmente, una fanática de las vacunas durante la plandemia—, fue también una ferviente partidaria de la inmigración masiva, promotora del mestizaje (y, por ende, profundamente admirada por Bergoglio, quien la aclamó como “una gran italiana”). 

Partidaria de la teoría del "Gran Reemplazo", enemiga de la familia y de todo orden natural y civil, y siempre favorable tanto al caos como al gran capital, buscaba vaciar las cárceles del mismo modo que pretendía vaciar las cunas. También abogó por la legalización de las drogas.

Los Radicales —incluso en Italia— introdujeron el concepto de “derechos civiles” basado en el modelo anglosajón. Ahí reside su importancia decisiva.

También adoptaron el modelo anglosajón de una “sociedad abierta” compuesta por átomos consumistas y flotantes —esencialmente intercambiables— dedicados exclusivamente a fines económicos y hedonistas, al tiempo que rechazaban cualquier concepción cristiana trascendente de lo sagrado o cualquier sentido del deber comunitario. Exigían constantemente “derechos”, particularmente aquellos relacionados con la esfera situada por debajo de la cintura.

Es la antropología materialista del “Último Hombre”, reducido a átomos —pero también reducido a bestia, a pura animalidad— que se cree su propio dios.

Puro nihilismo, que lamentablemente se ha convertido hoy en un fenómeno de masas. El triunfo de la ignorancia espiritual.

Fanática pro Unión Europea, partidaria de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en política exterior, partidaria de las “guerras humanitarias” en los Balcanes y Oriente Medio y de las “Primaveras Árabes” en el norte de África, además de sionista radical (aunque últimamente se había vuelto extrañamente hostil hacia Netanyahu), Emma Bonino encarnaba el globalismo en su estado más puro. El globalismo de las plutocracias.

Favorecida por Berlusconi debido a sus posturas liberales y de libre mercado, y respaldada por la izquierda como arquitecta panerótica (*) de la subversión de las costumbres sociales, ocupó altos cargos a pesar de contar con escaso apoyo electoral. 

Era, obviamente, muy amada —no sólo por los Estados Unidos y la burocracia de Bruselas, sino también por el variopinto grupo de artistas y figuras del mundo del espectáculo—, pues ella misma era parte integrante del sistema orgiástico-mercantil que los engendró. 

Meloni ya ha propuesto un “funeral de Estado” para despedir a Bonino. Resulta apropiado. Un país y una civilización que se detestan a sí mismos —con fronteras perforadas, caos en las calles y cunas vacías— solo pueden encumbrar a la mujer que presidió este suicidio colectivo.
 

(*) Panerotismo: Atracción erótica, deseo o placer hacia cualquier persona, objeto o manifestación del entorno, sin límites impuestos por el género, el sexo biológico o las normas tradicionales de la atracción.

lunes, 7 de septiembre de 2026

MISA GAY CANCELADA, LEÓN Y EL AGUA, MONJAS BAILAN MACARENA Y ALEMANIA SE DERRUMBA

La jerarquía moderna suaviza el pecado, bendice las causas burocráticas, sortea el colapso institucional y reserva sus juicios más severos para la Tradición Católica.

Por Chris Jackson


La Arquidiócesis de Olomouc había organizado un programa eclesiástico completo en torno a la identidad homosexual. Se presentaría el libro de James Martin, “Building a Bridge”, con un saludo en video del jesuita estadounidense. Padres de niños que se identifican como “transgénero” darían su testimonio. Un “sacerdote católico” y un clérigo veterocatólico compararían “enfoques pastorales”. Otro taller abordaría las relaciones entre creyentes y no creyentes. En el centro de todo, el “arzobispo” Josef Nuzík celebraría la “misa”.

Entonces los católicos protestaron.

La “Peregrinación a Medio Camino”, prevista para el 19 de septiembre, fue cancelada el 14 de agosto. Sin embargo, la razón esgrimida por los organizadores fue reveladora. Alegaron un clima de “tensión creciente”, “reacciones hostiles” en línea y la imposibilidad de garantizar un “entorno seguro”. Un portavoz de la arquidiócesis incluso insistió en que la decisión no era una concesión a la presión. El “ministerio” continuaría mediante reuniones más pequeñas.


Vuelve a leer esa secuencia. El programa sobrevivió a su cancelación. No se rectificó ningún error. No se reconoció ningún escándalo. Ningún pastor afirmó que un evento organizado en torno a la identidad homosexual hubiera situado la Sagrada Eucaristía dentro de un marco ideológico incompatible con la fe católica. El único peligro reconocido provino de los católicos que protestaron.

Así es como se protege la revolución posconciliar. Cuando la resistencia se vuelve inconveniente, baja el volumen sin alterar la maquinaria.

Una cancelación sin corrección

El anuncio oficial de la peregrinación fue totalmente sincero respecto a su arquitectura (en checo aquí). Participaron tres “ministerios diocesanos”: Olomouc, Brno y Ostrava-Opava. El proyecto de James Martin aportó el ambiente intelectual. El testimonio sobre niños que se identifican como transgénero y un taller sobre relaciones en el marco de un evento lgbt aportaron la presión emocional y política. La Eucaristía de Nuzík constituiría el sello católico.

Todo pecador es bienvenido a la misa; de lo contrario, ninguno de nosotros podría entrar. El escándalo reside en concebir la misa como el acto culminante de un programa que considera la inclinación desordenada como el principio organizador de una comunidad eclesial. El altar se convierte en la última parada de una peregrinación identitaria.

La doctrina católica ya contiene todo lo necesario para una auténtica pastoral. El Catecismo exige respeto, compasión y sensibilidad hacia las personas con atracción por el mismo sexo. En el mismo pasaje, califica los actos homosexuales como intrínsecamente desordenados y exhorta a quienes experimentan la inclinación a la castidad. La misericordia tiene un objeto: la salvación del pecador.

La propia defensa de la arquidiócesis dejó al descubierto el método. Citó el párrafo del Catecismo sobre el respeto y la discriminación injusta, omitiendo el párrafo anterior sobre el carácter moral de los actos homosexuales y el siguiente, que exhorta a la castidad. La cita selectiva resumía a la perfección todo el programa: conservar el vocabulario católico que reconforta a la modernidad y permitir que desaparezca el juicio católico que la contradice.

El programa publicado por la arquidiócesis de Olomouc no incluía ninguna instrucción sobre castidad, confesión, ocasiones próximas al pecado ni el poder transformador de la gracia. En cambio, se ofrecía a los católicos la figura de Martín, testimonios de personas transgénero, diferentes enfoques confesionales y un taller sobre la colaboración en una peregrinación lgbt. La estructura misma ya dejaba clara la lección antes de que nadie abriera la boca: la verdad moral revelada es solo una perspectiva en una mesa redonda.

El aviso de cancelación de la arquidiócesis protegió esa premisa (en checo aquí). Trasladó el “trabajo” a espacios más reducidos y justificó la interrupción como una decisión de seguridad. En una declaración posterior, Nuzík invocó la doctrina de la Iglesia en abstracto, al tiempo que afirmaba la continuidad del “ministerio”. Los problemas específicos que los católicos habían señalado permanecieron sin corrección.

Ese silencio es cobardía pastoral. Un obispo tiene autoridad para proteger las almas del error, no solo para mantener a grupos adversarios separados. Si el programa era sólido, debería haber defendido cada elemento abiertamente. Si ponía en peligro la fe o la moral, debería haberlo corregido. Cancelarlo “por seguridad” eludió el único juicio que su cargo le exigía.

La sequía bautismal de Irlanda

Mientras que las diócesis de Europa Central desarrollan “ministerios” en torno a la identidad sexual de los adultos, Irlanda no está logrando acercar a sus niños a la pila bautismal.


Un estudio de Iona Institute, que analizó datos de casi todas las diócesis irlandesas, reveló que los bautismos católicos disminuyeron un 29,9 % entre 2015 y 2025. En Dublín, la cifra descendió de 15.759 a 9.465 bautismos, un desplome del 39,9 %. En Meath, la caída fue del 40,8 %, y en Down y Connor, del 37,9 %. Solo en Elphin se registró un ligero aumento.

La disminución de la natalidad explica solo una parte del problema. Los nacimientos en toda la isla disminuyeron un 18,8 %, lo que representa aproximadamente el 60 % de la caída en la tasa de bautismos. La secularización explica el resto. Los datos del censo agravan la situación: la proporción de niños menores de cuatro años que se identificaban como católicos descendió del 78,3 % en 2016 al 65,4 % en 2022, mientras que la proporción de quienes declararon no profesar ninguna religión aumentó drásticamente.

Las fuentes tipográficas se están secando más rápido que las salas de maternidad.

Los funcionarios eclesiásticos pueden predicar en contra de la anticoncepción artificial para aumentar el número de niños católicos concebidos. También pueden controlar si los padres católicos escuchan que el bautismo se presenta como renacimiento, rescate, incorporación a Cristo y liberación del pecado original. Deciden si el sacramento se presenta como una necesidad sobrenatural o si se permite que se convierta en una costumbre familiar para fotografías y pasteles. Supervisan las escuelas, los púlpitos, la preparación matrimonial, los programas de catequesis y la cultura parroquial a través de los cuales una generación transmite, o no transmite, la fe a la siguiente.

Por lo tanto, la secularización es un diagnóstico en el que se ha eliminado al culpable. Irlanda sufrió décadas en las que los pastores suavizaron doctrinas difíciles, trataron la certeza misionera como una vergüenza e intentaron comprar la paz cultural mediante la conciliación. La paz prometida nunca llegó. El público repudió la moral católica, el clero perdió autoridad y los padres dejaron de pedir a la Iglesia que bautizara a sus bebés.

Estas estadísticas tan alarmantes deberían generar una situación de emergencia eclesiástica. Cada asamblea episcopal debería preguntarse por qué se está dejando a los niños sin el sacramento que la Iglesia considera la puerta de entrada a la vida en el Espíritu. En cambio, la jerarquía moderna se especializa en encontrar problemas en otros ámbitos.

León descubre el agua mientras las fuentes están vacías

La intención de oración de León para septiembre es “por el cuidado del agua”. Su oración adjunta afirma que el agua es un don de Dios, pide perdón porque se ha convertido en una mercancía, describe el acceso como “un derecho sin fronteras” e insta a los fieles a oponerse al despilfarro y la contaminación.


El agua potable merece la preocupación cristiana. Dar de beber a los sedientos es un acto de misericordia, y los pobres son los primeros en sufrir cuando los ríos se contaminan o la infraestructura falla. Un católico no necesita convertirse en un economista libertario del tratamiento de aguas residuales para reconocer ese deber.

Esta elección deja al descubierto la mentalidad gobernante de Roma. Una intención global mensual es un espacio de enseñanza escaso. Irlanda ha perdido casi un bautismo de cada tres en una década; la fe católica se está desintegrando en todo el viejo mundo cristiano; innumerables almas carecen de los sacramentos, pero Leon utiliza su plataforma mundial para hablar con el vocabulario moral de una conmemoración de las Naciones Unidas.

Su oración menciona brevemente el agua como signo de la gracia recibida en el bautismo. El contraste es casi cruel. Los bautismos propiamente dichos desaparecen, mientras que el bautismo se menciona de pasada dentro de un llamamiento ecologista.

La queja sobre la mercantilización también desdibuja las categorías morales. El agua cae del cielo como un don. El agua potable que llega a un apartamento requiere depósitos, plantas depuradoras, tuberías, bombas, electricidad, ingenieros y mano de obra. Considerar el acceso como un derecho impone una exigencia moral a la sociedad; no hace que estas cosas sean gratuitas. El lucro en tiempos de desesperación merece condena. El intercambio en sí mismo no es pecado. Roma prefiere cada vez más los gestos económicos radicales porque suenan proféticos sin exigir los juicios doctrinales precisos que separan al mundo de la Iglesia.

Imaginen una intención de septiembre para el bautismo de cada niño católico. Imaginen a León pidiendo perdón a los obispos que permitieron que generaciones enteras crecieran ignorantes del pecado original, la gracia santificante y la necesidad de la Iglesia. Imaginen pedir a los sacerdotes que visiten a cada familia católica en sus parroquias. Semejante oración ofendería al orden secular. La política hídrica recibe aplausos por ello.

En una sola imagen se aprecia la jerarquía de prioridades: Roma bendice el punto de inflexión mientras que los registros bautismales de Irlanda están vacíos.

La gira de despedida de la Macarena

La “Conferencia de Liderazgo de Mujeres Religiosas” celebró su septuagésimo aniversario en un hotel de Orlando del 11 al 14 de agosto. Su propia cuenta de Facebook ofreció el emblema del encuentro: mujeres mayores (supuestamente monjas) vestidas de civil bailando la Macarena bajo el lema: “¡Cuando las religiosas católicas se reúnen, prepárense para las fiestas de baile!”.


La LCWR representa a las “líderes” de aproximadamente dos tercios de las “religiosas” que aún existen en Estados Unidos. Un informe de EWTN, basado en el Directorio Católico Oficial, estadísticas del Vaticano e investigaciones de CARA, contabilizó 178.740 religiosas en 1965 y 33.135 en 2025, lo que representa una disminución del 82%. Las comunidades han envejecido, las casas han cerrado, las escuelas y los hospitales han pasado a estar bajo control laico, y congregaciones enteras se acercan a la extinción.

León envió a la asamblea un mensaje en video en el que calificaba a las religiosas de “expertas en sinodalidad” y las exhortaba a preservar sus carismas y fomentar las vocaciones. Este halago podría considerarse el epitafio de la jerarquía religiosa conciliar. Se convirtieron en expertas en el proceso, perdiendo la capacidad fundamental de formar sucesoras.

La vida consagrada debe hacer visible la eternidad. El hábito anuncia la separación del mundo; la oración común orienta el día hacia Dios; la pobreza, la castidad y la obediencia desenmascaran la falsedad de la vida moderna autónoma. Una institución que utiliza como imagen pública un baile nostálgico en un salón de hotel ha olvidado la fuerza de su propio signo.

La Macarena fue un éxito cuando muchas de estas mujeres eran de mediana edad. Tres décadas después, suena como la banda sonora de una institución atrapada en su propia fiesta de jubilación. Las jóvenes que buscan sacrificio, doctrina, maternidad espiritual y una vida completamente entregada a Cristo difícilmente la confundirán con una invitación.

Tiendas de Colonia para un futuro anglicano

El “cardenal” Rainer Maria Woelki aplica la misma mentalidad a la liturgia. En una entrevista con motivo de su septuagésimo cumpleaños, afirmó que el rito romano tradicional no tiene un papel destacado en Colonia y se declaró completamente a gusto en el concilio Vaticano II. El Novus Ordo, insistió, posee una belleza y una dignidad que no son inferiores en absoluto al rito tridentino. Todo lo decisivo reside en el arte de celebrar.



Esa respuesta reduce la liturgia a mera ejecución. La belleza se convierte en una función de ritmo, la solemnidad, en la música y la personalidad del celebrante. Sin embargo, los ritos enseñan a través de sus textos y su estructura. Las oraciones tradicionales del ofertorio, el canon romano fijo, los gestos densos de adoración, el movimiento hacia el este, los silencios y la insistencia reiterada en el sacrificio propiciatorio conforman un mundo teológico. Una buena puesta en escena no puede insertar lo que un texto reformado suprime o deja como opcional.

Woelki recurrió a la conocida caricatura de una Misa antigua “recitada a toda prisa” en diez o doce minutos. Una celebración apresurada sería, sin duda, un abuso. Dejaría intacto el contenido objetivo del rito, del mismo modo que un preludio de Bach mal interpretado sigue siendo Bach. La existencia de sacerdotes descuidados no puede establecer la equivalencia de dos arquitecturas litúrgicas diferentes.

Luego llegó el epílogo posconciliar perfecto. Colonia está considerando la creación de un centro para el crecimiento misionero, inspirado en el Centro Gregory para la Multiplicación de Iglesias de la Iglesia de Inglaterra. Tras advertir a los católicos que recuperar su propia herencia litúrgica es el camino equivocado, la archidiócesis busca en los métodos fallidos de plantación de iglesias anglicanas la solución a sus problemas.

La tradición católica se considera un nicho tolerado, mientras que las iglesias separadas se presentan como portadoras de técnicas misioneras. Primero se margina la herencia; luego se invita a consultores externos para solucionar la esterilidad. La eclesiología moderna considera el culto como un contenedor neutral y la evangelización como un sistema de distribución. Ajustar la música, mejorar la acogida, crear un centro, medir la participación. La posibilidad de que la propia religión reformada produzca una identidad católica débil queda fuera del debate permitido.

La iglesia de los sustitutos gestionados

Cada relato contiene un bien legítimo subordinado. Las personas con identidades sexuales minoritarias merecen protección contra la violencia. Los sedientos necesitan agua potable. Las “religiosas” pueden celebrar con bailes impropios un aniversario. Los “sacerdotes” deben celebrar la misa con reverencia. Los “obispos” pueden aprender lecciones prácticas de personas ajenas a la comunidad religiosa católica.

El modernismo funciona desordenando esos bienes. La seguridad reemplaza el juicio moral. La gestión ambiental eclipsa el rescate sacramental. La fraternidad sobrevive tras la disolución de la identidad religiosa. La representación sustituye la forma litúrgica heredada. La técnica reemplaza la conversión.

Olomouc ofrece la visión más clara de la maquinaria. Un arzobispo vinculando la Eucaristía a un programa centrado en la identidad homosexual y transgénero. La oposición católica interrumpió el evento. La diócesis respondió a la cuestión de la seguridad y eludió la doctrinal. Su “ministerio” continuó.

Por eso, la crisis va más allá de unos pocos incidentes desafortunados o frases mal elegidas. El patrón se extiende desde las oficinas diocesanas hasta los “cardenales” e incluso a las prioridades globales del propio León. Una jerarquía encargada de custodiar la revelación se comporta cada vez más como una burocracia humanitaria revestida de lenguaje sacramental. Puede facilitar el diálogo, gestionar grupos de interés, encargar estudios, celebrar procesos y redactar declaraciones impecables sobre la inclusión. Pero se vuelve evasiva precisamente donde Cristo exige arrepentimiento, fe, adoración y vida sobrenatural.

Aquí la pregunta se vuelve inevitable: ¿Cuánto tiempo podrán los cargos eclesiásticos conservar su nombre “católico” mientras quienes los ocupan se comportan como si los fines sobrenaturales que representan fueran negociables? Ya no se trata de abusos aislados dentro de un horizonte común. El horizonte mismo parece transformado. La revelación se convierte en una consideración más entre muchas; la aprobación mundana se convierte en el veto; la fe transmitida por los apóstoles se convierte en un grupo problemático que hay que gestionar.

La Iglesia administrativa puede gestionar todo excepto la conversión.