El procedimiento fue ordenado por el Dicasterio para la Doctrina de la Fe de la Santa Sede y tramitado ante el Tribunal Interdiocesano de Buenos Aires. Como resultado de ese proceso, Seirutti recibió la pena de privación del oficio de “obispo auxiliar” y de los demás cargos eclesiales que ocupaba.
La resolución establece además una prohibición durante cinco años: el “religioso” no podrá recibir nombramientos formales ni asumir nuevos oficios dentro de la iglesia sinodal. Durante ese mismo período tampoco podrá administrar el sacramento de la penitencia o reconciliación. La sanción, sin embargo, no implica su apartamiento del ejercicio sacerdotal. Seirutti podrá continuar escenificando sus “misas” novus otro y administrar los demás sacramentos, de acuerdo con lo informado oficialmente por la Arquidiócesis.
El comunicado difundido por el Arzobispado fue breve y no detalló las conductas que fueron objeto de la investigación ni aportó información sobre las personas que realizaron las denuncias.
“Ofrecemos nuestra cercanía y perdón a las personas afectadas, a la vez que renovamos el compromiso de continuar trabajando para que todas las acciones de nuestra Iglesia particular sean acordes con el Evangelio”.
En la Justicia ordinaria no existe ninguna denuncia vinculada con el caso. De esta manera, la sanción difundida corresponde exclusivamente al ámbito de la justicia canónica de la iglesia sinodal.
Seirutti, ascenso de la mano de Bergoglio
Ricardo Seirutti fue nombrado “obispo titular” de Bela y “auxiliar” de Córdoba en 2015 por Jorge Bergoglio. Ese mismo año recibió la “ordenación episcopal” en la Catedral de Córdoba. Antes de trepar al episcopado había desarrollado buena parte de su trayectoria en tareas vinculadas con la formación sacerdotal, la pastoral juvenil y vocacional, además de desempeñarse como “párroco” y “vicario episcopal”.
Su llegada al máximo nivel de la estructura eclesiástica cordobesa se produjo durante el falso pontificado de Bergoglio. En 2015 fue incorporado formalmente al episcopado y, años después, cuando Ángel Rossi asumió como “arzobispo” de Córdoba, Seirutti pasó a ocupar el cargo de “vicario general”.







