Yo Giovanni Morone, Cardenal de la S. R. I., Obispo de Palestrina, Presidente, y Legado a latere del SS. Señor el Papa Pío IV y de la Santa Sede Apostólica en el Sagrado y Ecuménico Concilio de Tiento, definí, y firmé de propia mano.
Yo Stanislas Hosius, Presbítero Cardenal de Vormes del título de San Eustaquio, Legado a latere del mismo SS. Señor el Papa Pío IV y de la Santa Sede Apostólica, y Presidente en el mismo Sagrado Ecuménico Concilio de Trento, firmé de propia mano.
Yo Ludovico Simonetta, Cardenal del título de S. Ciriaco in thermis, Legado y Presidente en el mismo Concilio, firmé.
Yo Bernardo Navagero, Cardenal del título de San Nicolás inter imagines, Legado y Presidente en el mismo Concilio General, firmé.
Yo Carlos de Lorena, Presbítero Cardenal de la S. R. I. del título de San Apolinar, Arzobispo, Duque de Rems, y Par primero de Francia, definí y firmé de propia mano.
Yo Ludovico Madruzzo, Diácono Cardenal de la S. R. I. del título de San Onofre, electo Ob. de Trento, definí y firmé de propia mano.
Yo Antonio Elio, de Capodistria, Ob. de Pola y Patriarca de Jerusalén, definí y firmé de propia mano.
Yo Daniele Barbaro, Veneciano, Patriarca electo de Aquileya, definí y firmé.
Yo Giovanni Trevisan, Patriarca de Venecia, definí, acepté y firmé de propia mano.
Yo Pietro Landi, Veneciano, Arzobispo de Candía, definí y firmé.
Yo Pietro Antonio di Capua, Napolitano, Arzob. de Otranto, definí y firmé.
Yo Marcos Cornelio, Arzob. electo de Spalatro, definí y firmé.
Yo Pedro Guerrero, Español, Arzob. de Granada definí y firmé.
Yo Antonio Altoviti, Florentino, Arzob. de Florencia, definí y firmé.
Yo Paulo Emilio Verali, Arzob. de Capaccio, definí y firmé.
Yo Giovanni Bruno, de nación Dulzinota, Arzob. de Antibari la Dioclense, y Primado de todo el remo de Servia, definí y firmé.
Yo Giovanni Battista Castagna, Romano, Arzob. de Rosano, firme de propia mano.
Yo Giovanni Battista Orsini, Arzob. de Santa Severina definí y firmé.
Yo Muzio Calino, Arzob. de Zara, definí y firmé.
Yo Giovanni Michele Saraceni, Napolitano, Arzob. de Azerenza y Matera, firmé de propia mano.
Yo Antonio Parragues de Castillejo, Arzobispo de Caller, definí y firmé de propia mano.
Yo Barthelemy des Martyrs, de Lisboa, Arzob. de Braga, Primado de España, definí y firmé de propia mano.
Yo Agostino Salvago, Arzob. de Génova, definí y firmé de propia mano.
Yo Filippo Mocenigo, Veneciano, Arzob. de Nicosia, Primado y Legado nato en el reino de Chipre, definí y firmé.
Yo Iacopo Cauco, Veneciano, Arzob. de Patras y coadjutor de Corfú, definí y firmé.
Yo Germano Bendini, de Siena, Arzob. de Corinto y coadjutor de Sena, definí y firmé.
Yo Marcantonio Colonna, Arzob. de Taranto, definí y firmé.
Yo Gaspare dal Fosso, Arzob. de Regio, definí y firmé.
Yo Anton Brus von Müglitz, Arzob. de Praga, definí y firmé.
Yo Gaspar Cervantes de Gaete, Arzob. de Mesina, electo de Salerno, definí y firmé de propia mano.
Yo Leonardo de Marini, Genovés, Arzob. de Lanciano, definí y firmé.
Yo Ottaviano Preconio, Franciscano, de Mecina, Arzob. de Palermo, definí y firmé de propia mano.
Yo Antonio Justiniani, de Chio, Arzob. de Nascia y Paros, definí y firmé.
Yo Giacomo de Puteo (o Dal Pozzo), de Niza, Arzob. de Bari, definí y firmé.
Yo Giovanni Tomaso San Felice, Napolitano, Obispo el mas antiguo de Cava, firmé.
Yo Francesco Pisani, Veneciano, electo Ob. de de Padua, clérigo de la Cámara Apostólica, definí y firmé.
Yo Alessandro Piccolomini, Ob. de Pienza, firmé.
Yo Dionisio Zannettini, Griego, Ob. de Mylopotamos, firmé.
Yo Gabriel Le Veneur de Tillieres, Francés, Ob. de Evreaux, definí y firmé de propia mano.
Yo Guillaume de Montholon, Francés, Ob. de Lectoure, definí y firmé de propia mano.
Yo Antonius de Camera (o Antonius de la Chambre), Ob. de Belley, firmé.
Yo Niccolò Maria Caracciolo, Napolitano, Ob. de Catania, definí y firmé.
Yo Berardo Bongiovanni, Ob. de Camerino, definí y firmé.
Yo Fabio Mirto Frangipane, Napolitano, Ob. de Caiazzo, definí y firmé.
Yo Giorgio Cornaro, Veneciano, Ob. de Trivigi, definí y firmé.
Yo Maurizio Pietra, Ob. de Vigevano, definí y firmé de mano propia.
Yo Marco de Medicis, Florentino, Ob. de Marsico Nuovo, firmé.
Yo Egidio Falcetta, de Gingulo, Ob. de Bertinoro, definí y firmé de propia mano.
Yo Giovanni Tommaso Caselli, de la ciudad de Rossano en Calabria, del Orden de Predicadores, Ob. de Cava, definí y firmé de mi mano.
Yo Ippolito Arrivabene, Mantuano, Ob. de Hierapetra, firmé de mano.
Yo Girolamo Maccabei, Duscanense, Ob. de Santa Marinela en la provincia del patrimonio de San Pedro, definí y firmé de propia mano.
Yo Pedro Agustín y Albanell, Ob. de Huesca y Jaca de la provincia de Zaragoza en la España, definí y firmé.
Yo Giacomo Nacchianti, Florentino, Ob. de Chioggia, firmé de propia mano.
Yo Bartolomeo Sirigo, Ob. de Castellaneta, definí y firmé.
Yo Tommaso Stella, Ob. de Cabo de Istria, definí y firmé.
Yo João Soares, Ob. de Coimbra, definí y firmé de propia mano.
Yo Giovanni Giacomo Barba, Napolitano, Ob. de Terni y Sacristán del S. P. N. S. firmé de propia mano.
Yo Michele della Torre, Ob. de Ceneda, definí de propia mano.
Yo Pompeo Zambeccari, Ob. de Sulmona, firmé de propia mano.
Yo Antoninus de Comitibus, Ob. de Bruneto, firmé de propia mano.
Yo Giovanni Cesare Foggia, Ob. de Umbriatico, definí y firmé de propia mano.
Yo Martin Pérez de Ayala, Ob. de Segovia, firmé de propia mano.
Yo Nicolás Psaume, Lorenes, Ob. de Verdún, Príncipe del Sacro Imperio, definí y firmé de propia mano.
Yo Giulio Parisani, Ob. de Rimini, definí y firmé de propia mano.
Yo Bartolomé Sebastián de Valero y Arroitia, Ob. de Patti, definí y firmé de propia mano.
Yo François de Lambert, Saboyano, Ob. de Niza, definí y firmé de propia mano.
Yo Massimiliano Doria, Genovés, Ob. de Noli, definí y firmé de propia mano.
Yo Bartolomeo Capranica, Romano, Ob. de Carinola, definí y firmé de propia mano.
Yo Ennio Massari, de Nardi, Ob. de Fiorenzuola, definí y firmé de propia mano.
Yo Aquiles Brancia, Napolitano, patricio de Sorrento, Ob. de Boyano, definí y firmé de propia mano.
Yo Giovanni Francesco Verdura, de Mesina, Ob. de Chirone, definí y firmé.
Yo Tristan de Bizet, Francés, Ob. de Saintes, firmé de propia mano.
Yo Ascanio Girolamo Geraldini, Amerino, Ob. de Catanzaro, definí y firmé.
Yo Marco Gonzaga, Mantuano, Ob. de Auxerre, definí y firmé de propia mano.
Yo Pier Francesco Pallavicino, Genovés, Ob. de Leria, definí y firmé.
Yo Fr. Egidio Foscarari, Ob. de Módena, definí y firmé de propia mano.
Yo Fr. Timoteo Giustiniani, de Chio, del Orden de Predicadores, Ob. de Calamona, definí y firmé.
Yo Diego Enríquez de Almansa, Español, 0b. de Coria, definí y firmé.
Yo Lattanzio Roverella, Ob. de Asculi, definí y firmé.
Yo Ambrogio Monticola, de Sarzana, Ob. de Segni, definí y firmé.
Don Onorato Fascitelli, Ob. de Isola, de su mano.
Yo Pietro Camaiani, Ob. de Fiesole, firmé de propia mano.
Yo Orazio de Troyi, Ob. de Lesina, definí y firmé.
Yo Jérôme du la Rochefoucauld, Ob. de Chalons, firmé.
Yo Giulio Canani, Ferrarés, Ob. de Adria, firmé de propia mano.
Yo Charles de Roucy, Ob. de Soissons, firmé de propia mano.
Yo Fabio Cupallata, de Placencia, Ob. de Lacedonia, firmé.
Yo Adriano Fusconi, Ob. de Aquino, definí y firmé.
Yo Fr. Antonio de San Miguel, Español, de la observancia de San Francisco, Ob. de Montemarano, definí y firmé.
Yo Gerolamo Melchiori, de Recanate, Ob. de Macerata y Clérigo de la Cámara Apostólica, definí y firmé.
Yo Pietro de’ Petri, Ob. de Luzara, juzgué y firmé.
Yo Giacomo Giacomelli, Romano, Ob. de Belcastro, definí y firmé de propia mano.
Yo Giacomo Silvestri Piccolomini, Ob. de Massa Marittima (Aprigliano), definí y firmé de propia mano.
Giacomo Mignaneli, Ob. de Sena, definí y firmé de propia mano.
François Richardot, Borgoñés, Ob. de Arras, definí y firmé de propia mano.
Giovanni Andrea Croce, Ob. de Tivoli, definí y firmé de propia mano.
Carlo Cicada, Genovés, Ob. de Albenga, definí y firmé de propia mano.
Francesco Piccolomini, Senés, Ob. Ilcinense, definí y firmé de propia mano en mi nombre y como Procurador del Ilustrísimo y Reverendísimo Señor Otho Truchsess von Waldburg, Obispo de Augusta, cardenal de la S. I. R. Obispo de Alba.
Acisclo de Moya y Contreras, Ob. de Vic, en la provincia de Tarragona en España, firmo.
Yo Giulio Galletti, natural de Pisa, Obispo de Alezano, definí y firmé.
Yo Agapito Bellomo, Romano, Obispo de Caserta, definí y firmé de propia mano.
Yo Diego Sarmiento de Sotomayor, Español, del reino de Galicia, Ob. de Astorga, definí, y firmé.
Yo Thomas Goldwell, Ob. de san Asaph en la provincia de Cantorberi en Inglaterra, definí y firmé.
Yo Belisario Balduino, de Montesardo en la diócesis de Alesano, Ob. de Larino, definí y firmé de propia mano.
Yo Urbano Vigerio della Rovere, Ob. de Senigallia, definí y firmé.
Yo Giacomo Gherardi, Griego, Ob. el mas moderno de Milopontamo, definí y firmé.
Yo Marco Laureo, del Orden de Predicadores, de Tropea, electo Ob. de Campagna y Satriano, definí y firmé.
Yo Giulio de' Rossi, de Polimasia, Ob. de San Leone, definí y firmé.
Yo Carlo Grassi, Boloñés, Ob. de Montefiascone, definí y firmé.
Yo Juan Arias Gallego, Ob. de Gerona, definí y firmé de propia mano.
Yo Fr. Juan de Muñatones, Ob. de Segorbe y Albarracín, de la provincia de Zaragoza en el reino de España, firmé.
Yo Francisco Blanco de Salcedo, Ob. de Orense en el reino de Galicia en España, definí y firmé.
Yo François Bachod, Saboyano, Ob. de Ginebra, definí y firmé.
Yo Vincenzo de' Lucchi, Boloñés, Ob. de Ancona, definí y firmé.
Yo Charles d'Angennes de Rambouillet, Francés, Ob. de Mayne, definí y firmé de propia mano.
Yo Girolamo Michele Nichesola, Veronés, Ob. de Teano, firmé de propia mano.
Yo Marcantonio Bobba, Ob. de Aosta, definí y firmé.
Yo Giacomo Lomellini, Mecinés, Ob. de Mazara, definí y firmé.
Yo Donato Laurenti, de Ascoli, Ob. de Ariano, definí como está expuesto y firmé de propia mano.
Yo Girolamo Savorgnano, Ob. de Sibinia, definí y firmé.
Yo György Draskovics, Ob. de Cinco Iglesias a nombre y por mandado de los Rmos. Arz. de Estrigonia, de los Obispos todos de Hungría, y de todo su clero, firmé.
Yo György Draskovics, Croata, Ob. de Cinco Iglesias, definí y firmé de propia mano.
Yo Francisco de Aguirre, Español, Ob. de Cortona en el reino de Nápoles, definí y firmé de propia mano.
Yo Andrés Cuesta, Español, Ob. de León, definí y firmé de propia mano.
Yo Antonio Corrionero, Español, Ob. de Almería, definí y firmé de propia mano.
Yo Antonio Agustín y Albanell, Ob. de Lérida en la provincia de Tarragona en la España citerior, definí y firmé.
Yo Domenico Casabianca, Mecinés, del Orden de Predicadores, Ob. de Vico Equense, definí y firmé de propia mano.
Yo Antonio de’ Chiurelli, de Bari, Ob. de Budva, definí y firmé de propia mano.
Yo Angelo Massarelli de San Severino en la costa de Amalfi, Ob. de Telese, secretario del Sagrado Concilio de Trento en el tiempo de los SS. PP. Paulo III , Julio III y Pio IV, definí y firmé de propia mano.
Yo Pietro Fauno Costaccari, Ob. de Acqui, firmé.
Yo Giovanni Carlo de' Rossi, Ob. de Astrungo, definí y firmé.
Yo Ugo Boncompagni, antes Ob. de Vestino, firmé.
Yo Salvatore Pacini, de Colé, Ob. de Chiusi, firmé.
Yo Lope Martínez de Lagunilla, Ob. de Elna, definí y firmé.
Yo Gilles Spifame, Parisiense, Ob. de Nevers, definí y firmé.
Yo Antonio Sebastiano Minturno, de Trayecto, Ob. de Ugento, definí y firmé.
Yo Bernardo del Bene, Florentino, indigno Ob. de Nimes, firmé.
Yo Domenico Bollani, Veneciano, Ob. de Brescia, definí y firmé.
Yo Giovanni Antonio Volpi, Ob. de Como, definí y firmé por mí mismo y como Procurador a nombre del Rmo. Sr. Tomás Planta, Ob. de Hoff.
Yo Louis de Ricard de Genouillac, Francés, Ob. de Tulle, definí y firmé.
Yo Juan Quiñones de Guzmán, Español, Ob. de Calahorra y la Calzada en la provincia de Cantabria, definí , y firmé.
Yo Diego Covarrubias de Leyva, Español, Ob. de Ciudad Rodrigo, definí y firmé.
Yo Giovanni Pietro Delfino, Ob. de Zante, definí y firmé
Yo Filippo Geri, de Pistoya, Ob. de. Isquia, definí, y firmé.
Yo Giovanni Antonio Facchinetti, de Nuce, Ob. de Neocastro, firmé.
Yo Giovanni Fabrizio Severino, Ob. de Acerra, definí y firmé.
Yo Martin Rythovius, Ob. de Ypres, firmé.
Yo Antoine Havet, Ob. de Namur, definí y firmé.
Yo Constantino Bonelli, Ob. de Città di Castello, definí y firmé.
Yo Giulio Superchio, Mantuano, Ob. de Caprula en la Marca Trevigiana, definí y firmé.
Yo Niccolò Sfondrati, Ob. de Cremona, definí y firmé.
Yo Ventura Bufalini, Ob. de Massa Marittima, definí y firmé.
Yo Giovanni Antonio Belloni, Mecinés, Ob. de Massa, definí y firmé.
Yo Federico Cornaro, Ob. de Bergamo, definí y firmé.
Yo Giovanni Paolo Amanio, de Cremasco, Ob. de Angona y Tursi, definí y firmé.
Yo Andreas Mocenigo, Veneciano, Ob. de Limasol en la isla de Chipre, firmé de propia mano.
Yo Benedetto Salini, de Fermo, Ob. de Veroli, firmé de propia mano.
Yo Guillermo Cassador, Ob. de la iglesia de Barcelona, de la provincia de Tarragona en la España citerior, definí, firmé de propia mano, y confieso la misma fe que los PP.
Yo Pedro González de Mendoza, Ob. de Salamanca, definí, firmé, y confieso la misma fe que los PP.
Yo Martin de Córdoba y de Mendoza, Ob. de la iglesia de Tortosa, definí, firmé y confieso la misma fe que los PP.
Yo Fr. Giulio Magnani, Franciscano de Placencia, Ob. de Calvi, definí y firmé.
Yo Valentin Herburt, de nación Polaco, Ob. de Przemyśl, definí y firmé de propia mano.
Yo Fr. Pietro de Jacques, Español, del Orden de Predicadores, Ob. de Nioche, definí y firmé.
Yo Prospero Rebiba, Mecinés, Ob. de Troia, definí y firmé.
Yo Melchor Alvarez de Vozmediano, Ob. de Guadix, definí y firmé.
Yo Ippolito de' Rossi, de Parma, Ob. de Conon y auxiliar de Pavía, definí y firmé.
Yo Alessandro Sforza, Romano, clérigo de la Cámara Apostólica, electo de Parma, firmé.
Yo Diego de León, Ob. Columbriense, definí y firmé.
Yo Annibale Saraceni, Napolitano, por la gracia de Dios Ob. de Licia, firmé de propia mano.
Yo Pablo Jovio, de Como, Ob. de Nocera, definí y firmé.
Yo Girolamo Regazzoni, Veneciano, Ob. de Nacianzo y auxiliar de Famagosto, definí y firmé.
Yo Lucio Maranta , de Venosa, Ob. de Lavelo, definí y firmé.
Yo, Simone Pasqua di Negro, Ob. de Luni-Sarzana, definí y firmé.
Yo Teófilo Galluppi, Ob. de Oppido, definí de mano propia.
Yo Giulio Simoneta, Ob. de Pesaro, definí y firmé.
Yo Giacomo Guidi, de Volterra, Ob. de Penne y Atri, definí y firmé.
Yo Diego Ramírez Sedeño de Fuenleal, Ob. de Pamplona, definí y firmé.
Yo Francisco Delgado, Español, Ob. de Lugo en el reyno de Galicia, definí y firmé.
Yo Diego Gilberto de Nogueras, Español, Aragonés, Ob. de Alife, definí y firmé.
Yo Giovanni Domenico d'Annia, Ob. de Hipona, auxiliar del de Boyano, definí y firmé.
Yo Michele Priuli, electo de Lubiana, definí y firmé.
Yo Fabio Pignatelli, Napolitano, Arzob. de Monreale, definí y firmé.
Yo Francesco Guarini, de Cita di Casteo, Ob. de Imola, definí y firmé.
Yo Thomas O'Herlihy, Ob. de Ross, definí y firmé.
Yo Francesco Abondio Castiglioni, de Castellón en el Milanesado, Ob. de Bobbio, definí y firmé.
Yo Eugene O'Hart, Ob. de Achonry, definí y firmé.
Yo Domhnall Mac Congail, Ob. de Raphoe, definí y firmé.
Yo Giovanni Battista Sigicell, Boloñés, Ob. de Faenza, definí y firmé.
Yo Sebastiano Vanti, de Rimini, Ob. de Orvieto, definí y firmé este Sacrosanto Concilio de Trento.
Yo Giovanni Battista Lomellini, Mecinés, Ob. de Guarda, definí y firmé.
Yo Agustín Molignani, de Verceli, Ob. de Trevico, definí y firmé.
Yo Carlo Grimaldi, Genovés, Ob. de Sagona, definí y firmé.
Yo Fabricio Landriani, Milanés, Ob. de san Marcos, definí y firmé de propia mano.
Yo Bartolomeo Ferratini, Amerino, Ob. de Amelia, definí y firmé de propia mano.
Yo Pedro Frago y Garcés, Aragonés, de Uncastillo, Ob. de Venosa, definí y firmé.
Yo Girolamo Gaddi, Florentino, Ob. de Cortona, definí y firmé de propia mano.
Yo Francesco Contarini, Veneciano, Ob. de Pafos, definí y firmé de propia mano.
Yo Giovanni Dolfin, Veneciano, 0b. de Torcello, definí y firmé.
Yo Alessandro Mollo, de Valvisona en la diócesis de Como, Ob. de Minori, definí y firmé de propia mano.
Yo Fr. Girolamo Vielmi, Veneciano, Ob. de Argos, firmé.
Yo Jacobo de Ragusa, Ob. de Trebinje y Mrkan, firmé.
Yo D. Jérôme Souchier, Abad de Claraval, creo y firmo de mi mano las cosas que se han definido pertenecientes a la fe; y respecto de las pertenecientes al gobierno y disciplina de la Iglesia, estoy pronto a obedecer.
Yo D. Simpliciano de Valtelina, Abad de San Salvador, de la congregación de Montecasino, definí y firmé de propia mano.
Yo D. Stefano Catani, de Novara, Abad de Santa Maria de las gracias, en la diócesis de Placencia, de la Congregación de Montecasino, definí y firmé.
Yo Don Agustín Loscos, Español, Abad de San Benito de Ferraria, de la Congregación de Montecasino, definí y firmé.
Yo D. Eutychius de Smet, Flamenco, Abad de San Fortunato de Bassano, de la congregación de Montecasino, definí y firmé.
Yo Claude de Luneville, firmé las determinaciones de fe y obedeceré a la reforma, suplicando a Jesucristo nuestro Señor el adelantamiento en la virtud.
Yo Cosme Damian Hortolá, Abad de Santa María de Vilabertrán, en la provincia de Tarragona, firmé.
Yo Sr. Vincenzo Giustiniani, de Chio, Maestro General de la Orden de Predicadores, definí y firmé de propia mano.
Yo Fr. Francesco Rozzo, Español, General de la Observancia de Religiosos Menores de San Francisco, definí y firmé de propia mano.
Yo Fr. Antonio de Sapientibus, de la provincia de Augusta, General de los Menores Conventuales, definí y firmé.
Yo Fr. Cristoforo da Padova, Prior General de la Orden de los Hermitaños de San Agustín, definí y firmé de propia mano.
Yo Fr. Giovanni Battista Rossi (o de Rubeis), de Asti, Maestro en Sagrada Teología, Prior General de la Orden de los Servitas, definí y firmé de propia mano.
Yo Fr. Giovanni Stefano Pacini, Cremonés, Doctor en Sagrada Teología, indigno provincial de Lombardía y Vicario General de la Orden de Carmelitas, firmé de propia mano.
Yo Diego Laínez, Prepósito General de la Compañía de Jesús; definí y firmé de propia mano.
Yo Antonio Montiareno Demalzaret, Teólogo de la Sorbona, como Procurador del Rmo. mi Sr. Juan, Ob. de Lisieux, firmé.
Yo Luis de Mata, Abad de S. Ambrosio de Burgos, Procurador del Reverendísimo Señor Nicolás de Pellevé, Arzob. de Sens; de Gabriel de Bouvery, Ob. de Angers; de Pere Danès, Ob. de Lavaur, de Charles d’Espinay, de Dol, de Philippe de la Chambre, de Vannes; de Pierre de Laval, de Séez; de Giovanni Claudio Fugoso, de Ceneda, mis Rmos. Sres. que con escusa legítima se han retirado del Concilio, firmé.
Yo Arnaud de la Geneste, Abad de Basse, de la diócesis de Clermont, Procurador de mí Rmo. Señor Guillaume d'Avançon, Arz. de Embrun; de Eustache du Bellay, Parisiense; de François de la Valette-Cornusson, de Vabres; de Jean de Morvillier, de Orleans; de Antoine Le Cirier, de Avranches; de Sébastien de L'Aubespine, de Limoges; de Étienne Boucher, de Quimper, mis Rmos. Señores Obispos, que con escusa legítima, se retiraron del Concilio, firmé.
Yo Diogo de Paiva de Andrade, portugués, Pror. del Rmo. Sr. Gonçalo Pinheiro, Ob. de Viseu, firmé.
Yo Belchior Carneiro Leitão, Portugués, Pror. del Rmo. Sr. Jaime de Lencastre, Ob. de Ceuta, firmé.
Yo el doctor Pedro Zumel, Español, canónigo de Málaga, firme a nombre del Rmo. Ob. de Málaga y del Rmo. Arz. de Sevilla, Inquisidor general en los reinos de España.
Yo Sr. Francisco de Orantes y Villena, Español, firmé a nombre del Rmo. Sr. Ob. de Palencia.
Yo Georg Hochenwarter, Doctor Teólogo, firmé a nombre de Rmo. e Ilimo, Príncipe y Sr. el Sr. Ob. de Basilea.
Yo Fr. Francisco Foreiro, Portugués, profesor en Sagrada Teología, Procurador del Rmo. Sr. João de Melo, Ob. de Silves, firmé.
Yo Francisco Sancho, Maestro y Doctor catedrático de Sagrada Teología en la Universidad de Salamanca, Pror. del Rmo. Arz. de Sevilla, firmé, y también a nombre del Rmo. Giacomo Antonio de Appleby (Alepus), Arzobispo de Sacer.
Yo Fray Juan de Ludeña, profesor de Sagrada Teología, Pror. del Rmo. Sr. Ob. de Siguenza, firmé.
Yo Gaspar Cardillo de Villalpando, de Segovia, Doctor Teólogo, consintiendo a cuanto se ha ejecutado, firmé como Pror. de D. Álvaro de Mendoza, Ob. de Ávila.
Yo Miguel Tomás de Taxaquet, Doctor en Decretos, firmé como Pror. del Illmo. Sr. Francesc Thomàs, Ob. de Ampurias, y Civitatense en la provincia de Torre, en Cerdeña, y a nombre de D. Miguel Torrella, Ob. de Anagni.
Yo Diego Sobaños, Español, Doctor Teólogo, Arcediano de Villamuriel y canónigo de la iglesia de León, como Pror. del Ilmo. y Rmo. Sr. Don Cristobal de Rojas y Sandoval, Ob. de Badajoz, al presente de Cordova, dando mi consentimiento a cuanto se ha hecho, firmé de propia mano.
Yo Alfonso Salmerón, Teólogo de la Compañía de Jesús y Pror. del Ilmo. y Rmo. Sr. Otón de Truchsess, Cardenal y Ob. de Augusta, consentí y firmé.
Yo Juan Alfonso de Polanco, Teólogo de la Compañía de Jesús y Pror. del mismo Ilmo. y Rmo. Sr. de Augusta, consentí y firmé.
Yo Pedro de Fuentes, Doctor en Sagrada Teología y Pror. del Ilmo. y Rmo. Sr. el Sr. en Cristo Padre Carlos de la Cerda, Abad del monasterio de la Virgen Maria de Veruela, del Orden del Cister llamado a este público y general Concilio de todo el mundo, firmé de propia mano.
Juan Delgado, canónigo, con las veces de mi Señor Juan de San Millan, Ob. de Tuy, firmé.
Marcin Kromer (o Nicolás Kromer), Doctor en ambos derechos, canónigo de Breslau y de Olmutz, Pror. del Rmo. Sr. Markus Kuen, Obispo de Olomouc y de toda la Moravia.
Confirmación del Concilio
Nos Alessandro Farnese, Cardenal diácono del titulo de S. Lorenzo in Damaso, Vicecanciller de la S.R.I., damos fé y atestamos, como el día de hoy miércoles 26 de enero de 1564, y quinto año del Pontificado de nuestro SS. Sr. Pío, por divina providencia Papa IV. de este nombre; mis Rmos. Sres. los Cardenales Morone y Simonetta, recién llegados del Sagrado Concilio de Trento, al que presidieron como Legados de la Sede Apostólica, hicieron en consistorio secreto al mismo SS. Papa la petición que sigue:
Beatísimo Padre: en el Decreto que dio fin al Concilio General de Trento, publicado el día 4 del próximo mes de diciembre, se ordenó que a nombre del dicho Concilio pidiesen a V. Santidad, los Legados y Presidentes de vuestra Santidad y de la Sede Apostólica, la confirmación de todas y cada una de las santas cosas que se decretaron y definieron en los tiempos de Paulo III y Julio III, de feliz memoria, como en los de V. Santidad. Por cuya causa, deseando nosotros Giovanni Girolamo Morone y Ludovico Simonetta, Cardenales, que a la sazón éramos Legados y Presidentes, poner en ejecución lo que se ordenó en el mencionado decreto, pedimos humildemente a nombre del Concilio de Trento, se digne V. S. confirmar todas y cada una de las cosas que se decretaron y definieron en él, así en los tiempos de Paulo III y Julio III, de feliz memoria, como en los de V. Santidad.
Oído esto, visto también y leído el tenor del Decreto mencionado, y tomados los votos de mis Rmos. Sres. los Cardenales, respondió su Santidad en los términos siguientes:
Condescendiendo a la petición hecha a Nos en nombre del Concilio ecuménico de Trento por los referidos Legados, sobre su confirmación: Confirmamos con nuestra autoridad Apostólica, con dictamen y asenso de nuestros venerables hermanos los Cardenales, habiéndolo antes deliberado con ellos, todas y cada una de las cosas que se definieron y decretaron en el dicho Concilio, así en los tiempos de nuestros predecesores de feliz memoria Paulo III y Julio III, como en el de nuestro Pontificado; y mandamos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu santo a todos los fieles cristianos que las reciban y observen inviolablemente. — Así, es. Cardenal Alessandro Farnese. = Vice Canciller.
BULA
De N. SS. Sr. Pío Papa IV. de este nombre sobre la confirmación del Ecuménico y General Concilio de Trento
Pío Obispo, siervo de los siervos de Dios: para perpetua memoria. Bendito Dios, Padre de nuestro señor Jesucristo, Padre de misericordias, y Dios de todo consuelo; pues habiéndose dignado volver los ojos a su Santa Iglesia, afligida y maltratada con tantos huracanes, tormentas y gravísimos trabajos como se le aumentaban de día en día, la ha socorrido en fin con el remedio oportuno y deseado. El Concilio Ecuménico y General indicado mucho tiempo hace para la ciudad de Trento por nuestro predecesor Paulo III, de piadosa memoria, con el fin de extirpar tantas perniciosísimas herejías, enmendar las costumbres, restablecer la disciplina eclesiástica y procurar la paz y concordia del pueblo cristiano, se principió en aquella ciudad y se celebraron algunas Sesiones; y restablecido por segunda vez en la misma, por su sucesor Julio, ni aun entonces se pudo finalizar, por varios impedimentos y dificultades que ocurrieron, después de haberse celebrado otras Sesiones. Se interrumpió en consecuencia por mucho tiempo, no sin gravísima tristeza de todas las personas piadosas; pues la Iglesia incesantemente implora con mayor vehemencia este remedio. Nos empero, luego que tomamos el gobierno de la Sede Apostólica, emprendimos, como pedía nuestra pastoral solicitud, dar la última perfección, confiados en la divina misericordia, a una obra tan necesaria y saludable, ayudados de los piadosos conatos de nuestro carísimo en Cristo hijo Fernando, electo Emperador de Romanos, y de otros reyes, repúblicas y príncipes cristianos; y al fin hemos conseguido lo que ni de día ni de noche hemos dejado de procurar con nuestro trabajo y diligencia, ni de pedir incesantemente en nuestras oraciones al Padre de las luces. Pues habiendo concurrido en aquella ciudad de todas partes y naciones cristianas, convocados por nuestras letras y movidos también por su propia piedad, muchos Obispos y otros insignes Prelados en numero correspondiente a un Concilio General, además de otras muchísimas personas piadosas, sobresalientes en Sagradas Letras, y en el conocimiento del Derecho Divino y humano, siendo Presidentes del mismo Concilio los Legados de la sede Apostólica, y condescendiendo Nos con tanto gusto a los deseos del Concilio, que voluntariamente permitimos en Bulas dirigidas a nuestros Legados, que fuese libre al mismo aun tratar de las cosas peculiarmente reservadas a la Sede Apostólica; se han ventilado con suma libertad y diligencia, y se han definido, explicado y establecido con toda la exactitud y madurez posible por el Sacrosanto Concilio, todos los puntos que quedaban que tratar, definir y establecer sobre los Sacramentos y otras materias que se juzgaron necesarias para confutar las herejías, desarraigar los abusos y corregir las costumbres. Ejecutado todo esto, se ha dado fin al Concilio, con tan buena armonía de los asistentes, que evidentemente ha parecido que su acuerdo y uniformidad ha sido obra de Dios y suceso en extremo maravilloso a nuestros ojos y a los de todos los demás; por cuyo beneficio tan singular y divino publicamos inmediatamente rogativas en esta santa ciudad, que se celebraron con gran piedad del clero y pueblo, y procuramos que se diesen las debidas gracias y alabanzas a la majestad divina por habernos dado el mencionado éxito del Concilio, grandes y casi ciertas esperanzas de que resultarán de día en día mayores frutos a la Iglesia por sus Decretos y Constituciones. Y habiendo el mismo Santo Concilio, por su propio respeto a la Sede Apostólica, insistiendo también en los ejemplos de los antiguos Concilios; pedídonos por un Decreto hecho en pública Sesión sobre este punto, la confirmación de todos sus Decretos publicados en nuestro tiempo y en el de nuestros predecesores; Nos, informados de la petición del mismo Concilio, primeramente por las cartas de los Legados y después por la relación exacta que, habiendo estos venido nos hicieron a nombre del Concilio, habiendo deliberado maduramente sobre la materia con nuestros Venerables Hermanos los Cardenales de la Santa Iglesia Romana, e invocado ante todas cosas el auxilio del Espíritu Santo; con conocimiento de que todos aquellos Decretos son católicos, útiles y saludables al pueblo cristiano; hoy mismo, con el consejo y dictamen de los mismos Cardenales, nuestros Hermanos, en nuestro consistorio secreto, a honra y gloria de Dios omnipotente, confirmamos con nuestra autoridad Apostólica todos y cada uno de los Decretos; y hemos determinado que todos los fieles cristianos los reciban y observen; así como para más clara noticia de todos, los confirmamos también por el tenor de las presentes Letras y decretamos que se reciban y observen. Mandamos pues, en virtud de santa obediencia y só las penas establecidas en los Sagrados Cánones y otras más graves, hasta la de privación que se ha de imponer a nuestra voluntad a todos en general, y a cada uno en particular de nuestros Venerables Hermanos los Patriarcas, Arzobispos, Obispos y otros cualesquiera prelados de la Iglesia, de cualquier estado, graduación, orden o dignidad que sean, aunque se distingan con el honor de púrpura Cardenalicia, que observen exactamente en sus iglesias, ciudades y diócesis los mismos Decretos y Estatutos, en juicio y fuera de él, y que cada uno de ellos haga que sus súbditos a quienes de algún modo pertenecen, los observen inviolablemente, obligando a cualesquiera personas que se opongan y a los contumaces, con sentencias, censuras y penas eclesiásticas, aun con las contenidas en los mismos Decretos, sin respeto alguno a su apelación, invocando también, si fuere necesario, el auxilio del brazo secular. Amonestamos pues a nuestro carísimo hijo electo Emperador, a los demás reyes, repúblicas y príncipes cristianos, y les suplicamos por las entrañas de misericordia de Nuestro Señor Jesucristo, que con la piedad que asistieron al Concilio por medio de sus Embajadores, con la misma y con igual anhelo, favorezcan con su auxilio y protección, cuando fuese necesario, a los prelados, a honra de Dios, salvación de sus pueblos, reverencia por la Sede Apostólica y del Sagrado Concilio, para que se ejecuten y observen los Decretos del mismo y no permitan que los pueblos de sus dominios adopten opiniones contrarias a la sana y saludable Doctrina del Concilio, sino que absolutamente las prohíban. Además de esto, para evitar el trastorno y confusión que se podría originar, si fuese lícito a cada uno publicar según su capricho comentarios e interpretaciones sobre los Decretos del Concilio, prohibimos con autoridad Apostólica a todas las personas, así eclesiásticas de cualquier orden, condición o graduación que sean, como las legas condecoradas con cualquier honor o potestad; a los primeros, só pena del entredicho de entrada en la Iglesia, y á los demás, cualesquiera que fueren, só pena de excomunión late sentencie; que ninguno de ningún modo se atreva a publicar sin nuestra licencia, comentarios ningunos, glosas, anotaciones, escolios ni absolutamente ningún otro género de exposición sobre los Decretos del mismo Concilio, ni establecer ninguna otra cosa bajo cualquier nombre que sea, ni aun só color de mayor corroboración de los Decretos, o de su ejecución, ni de otro pretexto. Mas si pareciere a alguno que hay en ellos algún punto enunciado o establecido, con mucha obscuridad, y que por esta causa necesita de interpretación o de alguna decisión; ascienda a el lugar que Dios ha elegido; es a saber, a la Sede Apostólica, maestra de todos los fieles y cuya autoridad reconoció con tanta veneración el mismo Santo Concilio; pues Nos, así como también lo decretó el Santo Concilio, nos reservamos la declaración y decisión de las dificultades y controversias, si ocurriesen algunas, nacidas de los mismos Decretos; dispuestos, como el Concilio justamente lo confió de Nos, a dar las providencias que nos parecieren mas convenientes a las necesidades de todas las provincias. Decretando no obstante por írrito y nulo, si aconteciere que a sabiendas o por ignorancia, atentare alguno, de cualquiera autoridad que sea, lo contrario de lo que aquí queda determinado. Y para que todas estas cosas lleguen a noticia de todos y ninguno pueda alegar ignorancia, queremos y mandamos que estas, nuestras Letras se lean públicamente, y en voz clara, por algunos cursores de nuestra Curia en la Basílica Vaticana del Príncipe de los Apóstoles y en la iglesia de Letrán en el tiempo en que el pueblo asiste en ellas, la Misa Mayor; y que después de recitadas se fijen en las puertas de las mismas iglesias; así como también en las de la Cancillería Apostólica, y en el sitio acostumbrado del campo de Flora, y queden allí algún tiempo, de suerte que puedan leerse y llegar a noticia de todos. Y cuando se arranquen de estos sitios, queden algunas copias en ellos, según costumbre, y se impriman en esta santa ciudad de Roma para que mas fácilmente se puedan divulgar por las provincias y reinos de la cristiandad. Además de esto, mandamos y decretamos que se dé cierta e indubitable fe a las copias de estas, nuestras Letras, que estuvieren escritas de mano por algún notario público, o firmadas, o refrendadas con el sello o firma de alguna persona constituida con dignidad eclesiástica. No sea pues permitido absolutamente a persona alguna tener la audacia y temeridad de quebrantar, ni contradecir esta nuestra Bula de confirmación, aviso, inhibición, reserva, voluntad, mandamientos y Decretos. Y si alguno tuviere la presunción de atentarlo sepa que incurrirá en la indignación de Dios omnipotente y de sus Apóstoles los Bienaventurados San Pedro y San Pablo.
Dado en Roma en San Pedro, año de la Encarnación del Señor de 1563, a 26 de Enero, y quinto año de nuestro Pontificado.
Yo Pío Obispo de la Iglesia Católica.
Yo Cardenal de Pisa, Obispo de Ostia, Decano.
Yo Federico Cardenal de Cesi, Obispo de Porto.
Yo Cardenal Giovanni Morone, Obispo de Frascati.
Yo Cardenal A. Farnesio, Vice-canciller, Obispo de Sabina.
Yo Cardenal R. de Sant-Angel, Penitenciario mayor.
Yo Cardenal Giovanni de San Vital.
Yo Cardenal Giovanni Michele Saraceni.
Yo Giovanni Battista Cicala Cardenal de San Clemente.
Yo Cardenal Scipione de Pisa.
Yo Cardenal Giovanni Reomani.
Yo F. Michele Ghislieri, Cardenal Alejandrino.
Yo Cardenal Clemente de Aracaeli.
Yo Cardenal Giacomo Savell.
Yo Cardenal Bernardo Salviati.
Yo Ph. Cardenal Aburd.
Yo Cardenal Ludovico Simonetta.
Yo Cardenal Pedro Pacheco y de Toledo.
Yo Cardenal M. A. Amulio.
Yo Cardenal Gianfrancesco Gambara.
Yo Cardenal Carlo Borromeo.
Yo Cardenal M. S. Constant.
Yo Cardenal Alfonso Gesualdo.
Yo Cardenal Hipólito de Ferrara
Yo Cardenal Francesco de Gonzaga.
Yo Cardenal Guido Ascanio Sforza.
Yo Cardenal Vitellozzo Vitelli.
Antonio Florebelli, Lavelino.
Hercule Coffin.
NOMBRES , PATRIA, Y DIGNIDAD DE LOS LEGADOS,
ARZ., OB, ETC. QUE ASISTIERON A UNA O MAS SESIONES
CELEBRADAS EN TIEMPO DE PAULO III
CARDENALES DE LA SANTA ROMANA IGLESIA, PRESIDENTES DEL CONCILIO Y LEGADOS APOSTÓLICOS A LATERE.
El Rmo. e Ilmo. Sr. Giovanni Maria Ciocchi del Monte, Ob. de Palestrina, después Sumo Pontífice Julio III. De Roma.
El Rmo. e Ilmo. Sr. Marcello Cervini, Presb. del título de Santa Cruz en Jerusalen, después Pontífice Marcelo II. De Montepulciano.
El Rmo. e Ilmo. S. Reginald Pole, Diácono del título de Santa Maria in Cosmedin, de la sangre real de Inglaterra. Ingles.
CARDENALES NO LEGADOS.
El Rmo. e Ilmo. Sr. Cristoforo Madruzzo, Presb. Card. del título de san Cesario in palatio, Ob. de Trento, y administrador de Brezza De Trento.
El Rmo. e Ilmo. Sr. Pedro Pacheco, Presb. Card. Ob. de Jaén, después Arzob. de Burgos. Español, de Ciudad-Rodrigo, de la casa de los Marqueses de Cerralvo, y Virrey de Nápoles: murió en Roma en 1560.
EMBAJADORES DE CARLOS V.
El Ilmo. Sr. D. Diego Hurtado de Mendoza, hijo de los Marqueses de Mondejar. Embajador en Venecia y Roma: murió en 1575.
El Ilmo. Sr. D. Francisco Álvarez de Toledo.
EMBAJADORES DEL REY CRISTIANISIMO.
El Ilmo. Sr. Claudio d'Urfé, Gobernador de Foréz.
Mr. Jacques de Ligneris, Presidente del Parlamento de París.
Mr. Pierre Danés De París.
EMBAJADORES DE FERNANDO REY DE ROMANOS DE BOHEMIA Y DE HUNGRÍA
El Ilmo. Sr Francisco de Caslelalto. Alemán.
El Magnifico Sr. Anton Queta, Dr. en ambos Derechos. De Trento.
El Ilmo. Sr. Wolfgang von Salm (Conde de Salm), Ob de Passau. Alemán.
ARZOBISPOS.
El Rmo. Sr. Andrea Cornaro, Arzob. de Spalatro, después Cardenal Veneciano.
El Rmo. Sr. Antoine Filholi de Ganaco, Arzob. de Aix. Fran.
El Rmo. Sr. Salvador Alepus, Arzob. de Sacer en Cerdeña. Español. Valenciano.
El Rmo. Sr. Ludovico Chierecati, Arz. de Antivari. Italiano. De Vicencia.
El Rmo. Sr. Giacomo Cocco, Arzob. de Corfú. Veneciano.
El Rmo. Sr. Francesco Bandini, Arzob., de Sena. Sienes.
El Rmo. Sr. Giovanni Michele Saraceni, Arzob. de Masera y Acerenza, después Card. Ob. de Sabina. Napol.
El Rmo Sr. Sebastiano Leccavela, Arz. de Nicosia y Paros. Griego.
El Rmo. S. Olaus Magnus, Arz. de Upsala. Sueco.
El Rmo. Sr. Pietro Tagliavia, Arz. de Palermo. Siciliano.
El Rmo. Sr . Roberto Venant. Arz. de Armagh en Irlanda Escocés.
El Rmo. Sr. Giulio Contarini, Arzob. de San Severino.
OBISPOS.
El Rmo. Sr. Marco Vigerio della Rovere, Ob. de Sinigalia De Savona.
El Rmo. Sr. Filippo Roverella; Ob. de Asculi. De Ferrara.
El Rmo. Sr Philibert Ferrero, Ob. de Bona. Piamontés.
El Rmo. Sr. Tommaso Sanfelice, Ob. de Cava. Napol.
El Rmo. Sr. Cristoforo Spiriti, Ob. de Cesena. De Viterbo.
El Rmo. Sr. Giacomo Poncetti, Ob. de Amalfi. Napol.
El Rmo. Sr. Tommaso Campeggi, Ob. de Feltri. De Polonia.
El Rmo. Sr. Benedetto de' Nobili, Dominico, Ob. de Accia. Luquesino.
El Rmo. Sr. Quinzio de' Rustici, Ob. de Mileto. Romano.
El Rmo. Sr. Ferrando Pandolfini, Ob. de Troa. Florentino.
El Rmo. Sr. Alessandro Campeggio, Ob. de Polonia; después Cardenal. Boloñés.
El Rmo. Sr. Catalano Trivulzio, Ob. de Placencia. Milanes.
El Rmo. Sr. Robert de Croÿ, Ob. de Cambray. Flamenco.
El Rmo. Sr. Antonio de' Numai, Ob. de Isernia. De Forlui.
El Rmo. Sr. Leone Orsini, Ob. de Forli. Romano.
El Rmo. Sr. Girolamo Federici, Ob. de Torcelo. Veneciano.
El Rmo. Sr. Marcantonio Croce, Ob. de Tívoli. De Tívoli.
El Rmo. Sr. Giovanni Lucio Staphileo, Ob. de Šibenik. Esclavon.
El Rmo. Sr. Alessandro Piccolomini, Ob. de Pienza. De Sena.
El Rmo. Sr. Claude Dodieu, Ob. de Rennes. Fran.
El Rmo. Sr. Guillaume du Prat, Ob. de Clermont. Fran.
El Rmo. Sr. Luigi Pisani. Ob. de Padua, después Card. Veneciano.
El Rmo. Sr. Marcantonio Campeggi, Ob. de Grosseto. Boloñés.
El Rmo. Sr. Dionisio Zannettini, Franciscano , Ob. de Chiron y Milopotamo. Griego.
El Rmo. Sr. Mario Aligeri, Colona, Ob. de Rieti. Rietino.
El Rmo. Sr. Braccio Martelli, Ob. de Fiesole. Florentino.
El Rmo. Sr. Coriolano Martirano, Ob. de S. Marcos. Napol.
El Rmo. Sr. Enrico Loffredo, Ob. de Capaccio. Napol.
El Rmo. Sr. Marco Girolamo Vida, 0b. de Alba. Cremonés.
El Rmo. Sr. Lelio Baluffi, Ob.de Sarsina. De Bertinor.
El Rmo. Sr. Giambattista Campeggi, Ob. de Mallorca. Boloñés.
El Rmo. Sr. Taddeo Pepoli, Ob. de Carinola. Boloñés.
El Rmo. Sr. Peter van der Vorst, Ob. de Acqui. Flamenco.
El Rmo. Sr. Agostino Zanetti, Ob. de Sebaste. Boloñés.
El Rmo. Sr. Eliseo Teodino, Ob. de Sora. De Arpino.
El Rmo. Sr. Giambattista Cortesi, de Prato, Ob. Vaison. Romano.
El Rmo. Sr. Girolamo Theodoli, Ob. de Forli.
El Rmo. Sr. Pier Francesco Ferrero, Ob. de Vercelli, después Cardenal. Piamontés.
El Rmo. Sr. Giorgio Cornaro, Ob. de Treviso. Veneciano.
El Rmo. Sr. Baltasar Limpo, Portugués, Religioso Carmelita, Ob. de Oporto, después Arz. de Braga: murió en 1558.
El Rmo. Sr. Baltasar de Heredia, Ob. de Bosa en Cerdeña, después Arzob. de Caller. Murió en 1560. Aragonés.
El Rmo. Sr. Alessandro de Ursi, Ob. de Ajaccio. Veneciano.
El Rmo. Sr. Bernardo Bongiovanni, Ob. de Camerino. Romano.
El Rmo. Sr. Angelo Pasquali, Dominico, Ob. de Mottola en Nápoles. Dálmata.
El Rmo. Sr. Juan de Fonseca, Ob. de Castellammare di Stabia. Murió en 1562. Esp.
El Rmo. Sr, Pietro Bertani, Dominico, Ob. de Fano, después Cardenal de la Santa Iglesia Romana. De Módena.
El Rmo. Sr Giovanni Campeggi, Ob. de Parenzo. Boloñes.
El Rmo. Sr. Ludovico Simonetta, Ob. de Pésaro, después Card. Milanés.
El Rmo. Sr. Agostino Steuco, Ob. de Kisamos. De Gubbio.
El Rmo. Sr. Tiberio Muti. Ob. de Gerace. Romano.
El Rmo. Sr. Gregorio Andreasi, Ob. de Reggio. De Mantua.
El Rmo. Sr. Luigi Lippomano, Ob. de Modón y Coadjutor de Verona. De Venecia.
El Rmo. Sr. Filippo Archinto, Ob. de Saluzzo. Milanés.
El Rmo. Sr. Vincenzo de' Durantibus, Ob. de Termoli. De Brezza.
El Rmo. Sr. Andrea Centanni, Ob. de Limassol. Veneciano.
El Rmo. Sr. Giovanni Pietro Ferretti, Ob. de Milazzo. De Ravena.
El Rmo. Sr. Claude de La Guiche, Ob. de Agde. Fran.
El Rmo. Sr. Fabio Mignanelli, Ob. de Lucera, después Cardenal. De Sena.
El Rmo. Sr. Juan de Salazar Fernández, Ob. de Lanciano en Nápoles: murió en 1562. Esp.
El Rmo. S. Girolamo Beccadelli Bologna, Ob. de Siracusa. Siciliano.
El Rmo. Sr. Egidio Falcetta, Ob. de Caorle. De Singoli.
El Rmo. Sr. Richard Pate, Ob. de Wolcester. Ingles.
El Rmo. Sr. Pietro Ghinucci, Ob. de Cavaillon. De Siena.
El Rmo. Sr. Cornelio Musso, Obispo de Bitonto. De Piacenza.
El Rmo. Sr. Marco Cornaro, Ob. de Chioggia. Veneciano.
El Rmo. S. Giacomo Giacomelli, Ob. de Belcastro. Romano.
El Rmo. Sr. Francisco de Navarra, Ob. de Badajoz, después Arz. de Valencia. Murió en 1563. Navarro.
El Rmo. Sr. Diego de Álava y Esquivel, Ob. de Astorga, después de Ávila y Córdoba. Colegial mayor de Oviedo. Murió en 1561. De Vitoria.
El Rmo. Sr. Alvaro de la Quadra, Ob. de Venosa en el reino de Nápoles, después de Aquila y Embajador de Felipe II. Murió en 1575. Esp.
El Rmo. Sr. Tommaso Caselli, Dominicano, Ob. de Bertinoro. De Rosano.
El Rmo. Sr. Giulio Contarini, Ob. de Belluno. Veneciano.
El Rmo. Sr. Galeazzo Florimonte, Ob. de Aquino. De Sessa.
El Rmo, Sr. Pedro Agustin y Albanell, Ob. de Huesca y Jaca. Murió en 1572. De Zaragoza.
El Rmo. Sr. Filippo Bono, Ob. de Famagusta. Veneciano.
El Rmo. Sr. Giovanni Battista Cicala, Ob. de Albenga, después Cardenal. Genovés.
El Rmo. Sr. Tommaso Stella, Dominico, Ob. de Salpi. Veneciano.
El Rmo. Sr. Juan Bernal Diaz de Lugo, Ob. de Calahorra, natural de Lugo, lugar de Guipuzcoa, sabio escritor. Murió en 1556. Esp.
El Rmo. Sr. Giacomo Nacchianti, Ob. de Chioggia. Florentino.
El Rmo. Sr. Vittore Soranzo, Ob. de Bérgamo. Veneciano.
El Rmo. Sr. Berenguer Gombau, Ob. de Calvi. Murió en 1551. Esp.
El Rmo. Sr. Francesco Galeota, Ob. de Pistoia. Florentino.
El Rmo. Sr. Gregorio Castagnola, Dominico, Ob. de Mitilene. Griego.
El Rmo. Sr. Pier Donato Cesi, Ob. de Narni, después Cardenal. Romano.
El Rmo. Sr. Filippo Riccabella, Ob. de Recanati. De Recanati.
El Rmo. Sr. Giovanni Giacomo Barba, Ob. de Abruzzo. Nápol.
El Rmo. Sr. Camillo Peruschi, Ob. de Alatri. Romano.
El Rmo. Sr. Antonio de la Cruz, Ob. de Canarias. Español, Burgalés, de Flores Garay. Murió en 1550.
El Rmo. Sr, Camillo Mentuati, Ob. de Satriano. De Piacencia.
El Rmo. Sr. Sebastiano Pighino, Ob. de Alife. De Regio.
El Rmo. Sr. Lancellotto Politi, Dominico, Ob. de Minori. De Siena.
El Rmo. Sr. Pompeo Zambeccari, Ob. de Sulmona. De Bolonia.
El Rmo. Sr. Pellegrino Fabio, Ob. de Viesti. De Bolonia.
El Rmo. Sr. Antonio della Camera, Ob. de Belluno.
El Rmo. Sr. Tommaso Caselli, Dominico, Ob. de Mileto.
El Rmo. Sr. Jacques Spifame, Ob. de Nevers. Fran.
PROCURADORES DE LOS OBISPOS AUSENTES.
El Rmo. Sr. Michael Helding, Ob. de Sidon, Procurador del Carden. Arz. de Maguncia, Elector del Sacro Romano Imperio. Alemán.
El Rdo. Padre Ambrosius Pelargus. Dominico Pror. del Card. Arz. de Freieris, Elector del S. R. I. Alemán.
El Rdo. Padre Claude Le Jay, Jesuita, Procurador del Cardenal Ob. de Augusta. Saboyano.
ABADES.
El Rdo. Sr. Isidoro Chiari, Abad del Monasterio de Pontida en Bérgamo. De Brezza.
El Rdo. Sr. Cristoforo Similiani, Abad de la Santísima Trinidad en Gaeta. Calabres.
— El Rdo. Sr. Luciano degli Ottoni. Abad del Monasterio de Pomposa en Ferrara. De Mantua.
GENERALES DE RELIGIONES.
El Rdo. P. Francesco Romeo, General del Orden de Predicadores. De Arezo.
Rdo. P. Giovanni Calvi, General de los Menores Observantes de San Francisco. Corso.
EI Rdo. P. Bonaventura Costossuti, General del Orden de los Menores Conventuales de San Francisco. De Costaciario.
El Rdo. P. Girolamo Seripando, General del Orden de Ermitaños de San Agustín, despues Arz. de Salerno, Card. de la S. I. R. y Presidente del Concilio en tiempo de Pio IV. Napol.
El Rdo. P. Nicolás Audet, General de los Carmelitas. De Chipre.
El Rdo. P. Agostino Bonucci, General de los Servitas. De Arezzo.
TEÓLOGOS Y JURISTAS DE PAULO III.
D. Sebastiano Pighino, Auditor de la Rota Romana: después Ob. de Alife, Card. de la S. I. R. y Presidente del Concilio. De Regio.
D. Ugo Boncompagni, Abreviador, después Card. de la S. I. R. y Sumo Pontífice con el nombre de Gregorio XIII. De Bolonia.
D. Achille Grassi, Auditor de Rota Romana, después Ob. de Montefiascone. De Bolonia.
Alfonso Salmerón, Jesuita, sabio escritor, Español. Murió en 1585. De Toledo.
Diego Laínez, Jesuita. Español doctísimo. Hallóse en el coloquio de Poissy, donde refutó a Beza. Hablaba el último de todos los teólogos. Después Prepósito General de la Compañía. Murió en 1564. De Almazán.
TEOLOGOS DEL EMPERADOR
Fr. Domingo de Soto, del Orden de Predicadores, con las veces del General de su Religión. Sabio y piadoso escritor, confesor de Carlos V. distinguido por el Concilio, a quien dedicó su tratado teológico de Natura et gratia, con un emblema de dos manos cruzadas en medio de una llama de que salía este lema: Fides quæ per caritatem operatur. Murió en Salamanca en 1550. De Segovia.
Fr. Bartolomé de Carranza y Miranda, del Orden de Predicadores, Ob. de Toledo desde 1537. Murió en Roma en 2 de Mayo de 1556 a la edad de 73 años. Español.
Fr. Alfonso de Castro, del Orden de Franciscanos observantes. Fue Dr. de Salamanca, murió en Bruselas en 3 de Febrero de 1558 a la edad de 63 años. Español.
TEÓLOGOS DEL REY DE ESPAÑA.
D. Martin Perez de Ayala, después Ob. de Guadix, de Segovia, y Arz. de Valencia, donde murió el año de 1566. Sabio escritor. Concurrió en las tres ocasiones que se congregó el Concilio. De Segura de la Sierra, y reino de Jaén.
D. Jerónimo Velasco, doctor teólogo de Alcalá, Oidor de Valladolid, después Ob. de Oviedo. De Haro.
D. Francisco de Herrera. Español.
TEÓLOGOS DEL REY DE PORTUGAL.
Fr. Jerónimo de Azambuja, del Orden de Predicadores. Murió en 1563. Portugués.
Fr. Jorge de Santiago, del Orden de Predicadores. Portugués.
Fr. Gaspar de Reis, del Orden de Predicadores Doctor Teólogo. Después Ob. de Trípoli. Portugués.