domingo, 25 de octubre de 2026

EL POEMA DEL HOMBRE-DIOS (137)

Continuamos con la publicación del libro escrito por la mística Maria Valtorta (1897-1961) en el cual afirmó haber tenido visiones sobre la vida de Jesús.


137. Jesús regresa a Aguas Claras, pero debe abandonar el lugar.
15 de abril de 1945.

1 Jesús atraviesa junto a sus apóstoles los campos llanos de Aguas Claras. El día está lluvioso, el lugar desierto. Debe ser aproximadamente mediodía, porque el simulacro de Sol que, de vez en cuando, sale de detrás del telón gris de las nubes, cae perpendicularmente.
Jesús está hablando con el Iscariote, y le da el recado de ir al pueblo para hacer las compras mas urgentes.
Ya solo, se llega hasta Él Andrés, que, tímido como siempre, dice en tono bajo: -¿Puedo decirte una cosa, Maestro?.
- Sí. Ven adelante conmigo- y alarga el paso seguido por el apóstol, adelantándose unos metros respecto a los demás.
-La mujer ya no está, Maestro- dice Andrés apenado. Y explica: -Le han pegado y ha huido, iba herida y sangrando. El encargado la ha visto. Me he adelantado, diciendo que iba a ver si nos habían tendido alguna insidia, pero la verdad es que quería ir a verla en seguida. ¡Tenía una gran esperanza de conducirla a la Luz! ¡He orado mucho estos días por ello!... Ahora ha huido. Se perderá. Si supiera dónde está, iría... Esto no se lo diría a los otros, pero a ti sí te lo digo porque me comprendes. Tú sabes que esta búsqueda no está dictada por el sentido, sino que se justifica sólo por el deseo –¡tan grande que se hace tormento!– de poner en salvo a una hermana mía...
- Lo sé, Andrés, y te digo: Aun habiendo ido las cosas así, tu deseo se cumplirá. Nunca se pierde la oración realizada en ese sentido. Dios la usa. Ella se salvará.
-Si eres Tú quien lo dice... ¡Mi dolor se mitiga!

2 -¿No quisieras saber qué es de ella? ¿No te importa ni siquiera el no ser tú el que la conduzca a mí? ¿No preguntas cómo lo hará? 
Jesús sonríe dulcemente, con todo un brillar de luz en sus pupilas azules inclinadas hacia el apóstol, que va caminando a su lado (una de esas sonrisas y de esas miradas que constituyen uno de los secretos de Jesús para conquistar los corazones).
Andrés, con sus dulces ojos castaños, le mira, y dice: -Me basta con saber que viene a ti. Luego, yo u otro, ¿qué importancia tiene? ¿Cómo lo hará? Esto Tú ya lo sabes, no es necesario que yo lo sepa; Tú lo has asegurado, ya tengo todo, y me siento feliz.
Jesús le pasa el brazo por los hombros y le estrecha contra sí con un abrazo afectuoso que hace entrar en éxtasis al buen Andrés. Y, teniéndole así, habla: -Este es el don del verdadero apóstol. Mira, amigo mío, tu vida y la de los apóstoles futuros será siempre así. En alguna ocasión seréis conscientes de ser los "salvadores", pero la mayoría de las veces salvaréis sin ser conscientes de haber salvado a las personas que más querríais salvar. Sólo en el Cielo veréis que os salen al encuentro, o que suben al Reino eterno, vuestros salvados. Y por cada uno de los salvados aumentará vuestro júbilo de bienaventurados. En alguna ocasión lo sabréis ya desde la Tierra. Son los contentos que os doy para infundiros un vigor aún mayor para nuevas conquistas. Pero, ¡dichoso aquel sacerdote que no tenga necesidad de estos incentivos para cumplir su propio deber! ¡Dichoso aquel que no se abate por no ver triunfos y dice: "Ya no hago nada más, puesto que no encuentro una satisfacción"! La satisfacción apostólica, en cuanto único incentivo para el trabajo, muestra una no formación apostólica, rebaja el apostolado, que es una cosa espiritual, al nivel de un común trabajo humano. Jamás debe uno caer en la idolatría del ministerio. No sois vosotros los que tienen que ser adorados, sino el Señor Dios vuestro. A Él sólo la gloria de los salvados. A vosotros os corresponde la obra de salvación, dejando para el tiempo del Cielo la gloria de haber sido "salvadores". Pero me decías que el capataz la había visto. Cuéntame.

3 -Tres días después de habernos marchado, vinieron unos fariseos a buscarte. Naturalmente, no nos encontraron. Recorrieron el pueblo y las casas de los campos como si estuvieran vivamente interesados en ti; pero ninguno lo creyó. Se albergaron en la posada, obligando, con soberbia, a desalojarla a todos los huéspedes, porque decían que no querían contactos con extranjeros desconocidos, que podían incluso profanarlos. Y todos los días iban a la casa. Pasados algunos días encontraron a esa pobrecilla, que iba siempre allí porque quizás esperaba encontrarte y conseguir su paz. La hicieron huir, siguiéndola hasta su refugio en el establo del encargado. No la agredieron inmediatamente, dado que el encargado y sus hijos habían salido armados de garrotes. Pero luego, por la tarde, cuando ella salió de nuevo, volvieron, y venían con otros, y cuando la mujer fue a la fuente empezaron a apedrearla, llamándola "meretriz" y señalándola para que sufriera el vituperio de las gentes del pueblo. Y, dado que ella se echó a correr queriendo huir, la alcanzaron, le pegaron, le arrancaron el velo y el manto para que todos la vieran, y siguieron pegándole, tratando de imponerse con su autoridad al arquisinagogo para que la maldijera y fuera así lapidada, y para que te maldijera a ti, que la habías portado al pueblo. Pero él no quiso hacerlo y ahora está esperando el anatema del Sanedrín. El encargado la arrancó de las manos de esos canallas y la socorrió. Pero, por la noche, ella se marchó dejando un brazalete con una palabra escrita sobre una tira de pergamino. Había escrito: "Gracias. Ruega por mí". El encargado dice que es joven y que es bellísima, aunque esté muy pálida y muy delgada. La ha buscado por los campos, porque estaba malherida, pero no la ha encontrado, y no se explica cómo haya podido alejarse mucho. Quizás haya muerto así, en algún lugar… y no se haya salvado...
- No.
-¿No? ¿No ha muerto, o no se ha perdido?
-La voluntad de redención es ya absolución. Aunque hubiera muerto estaría perdonada, porque ha buscado la Verdad, poniendo bajo sus propios pies el Error. Mas no ha muerto. Está subiendo las primeras pendientes del monte de la redención. Yo la veo... Encorvada bajo el peso de su llanto de arrepentimiento. Ahora bien, el llanto la fortalece cada vez más, mientras que, por el contrario, el peso va decreciendo. Yo la veo, Va hacia el Sol. Una vez que haya subido toda la pendiente, se encontrará en la gloria del Sol–Dios. Está subiendo... ayúdala orando.
- ¡Oh..., mi Señor!». Andrés se siente casi aterrorizado por el hecho de poder ayudar a un alma en su santificación.
Jesús sonríe con mayor dulzura aún, y dice: -Habrá que abrir los brazos y el corazón al arquisinagogo, que sufre la persecución, e ir a bendecir a ese buen encargado. Vamos donde los compañeros, a decírselo a ellos.

4 Pero, mientras recorren en sentido inverso el camino andado para unirse a los otros diez –los cuales, habiendo comprendido que Andrés estaba en coloquio secreto con el Maestro, se habían detenido aparte–, llega corriendo el Iscariote. Viene muy rápido, con su manto ondeando a sus espaldas, haciendo además un verdadero carrusel de gestos con los brazos, de modo que parece una mariposa gigantesca en veloz vuelo por el prado.
- Pero ¿qué le pasa? -pregunta Pedro- ¿Se ha vuelto loco?
Sin dar tiempo a que nadie le responda, el Iscariote, ya cerca, puede gritar, con el respiro entrecortado: -Detente, Maestro. Escúchame antes de ir a la casa... Están al acecho. ¡Qué ruines!... 
Sigue corriendo; ya ha llegado. 
- ¡Maestro, ya no se puede ir allí! Los fariseos están en el pueblo y todos los días van a la casa. Te esperan con malas intenciones. Despiden a quienes vienen buscándote. Los aterrorizan con horribles anatemas. Habrá que resignarse. Aquí te perseguirían y tu obra quedaría anulada... Uno de ellos me ha visto y me ha agredido. Un feo viejo narigudo que me conoce, porque es uno de los escribas del Templo –también hay escribas–, me ha agredido, apresándome con sus garras e insultándome con su voz de halcón. Mientras no pasaba de insultarme a mí Y de arañarme –"mira", dice, mostrando una muñeca y un carrillo decorados con claras marcas de uñas– le he dejado, pero cuando te ha profanado con su baba, le he cogido por el cuello...
-¡Judas! -grita Jesús.
- No, Maestro. No le he ahogado. Solamente le he impedido que blasfemara contra ti; luego le he dejado marcharse. Ahora está allí medio muerto de miedo por el peligro que ha corrido... Pero nosotros nos vamos, te lo ruego. ¡Total, ya nadie podría ir a ti!...
- ¡Maestro!
- ¡Es horrible!
- Judas tiene razón.
- ¡Están al acecho como hienas!
- ¡Fuego del cielo que caíste sobre Sodoma (213), ¿por que no vuelves?!
- ¡Sí señor, así se hace, muchacho! ¡Lástima que no haya estado también yo; te habría ayudado!
- ¡Oh..., Pedro!, si hubieras estado tú, ese halconzuelo hubiera perdido para siempre las plumas y la voz.
- ¡Hombre!, lo que no entiendo es cómo has podido quedarte a mitad.
- ¡Bah!... Una luz improvisa en la mente, el pensamiento (venido vete a saber de qué cavidad del corazón): "El Maestro condena la violencia", y me he parado, lo cual me ha supuesto un choque interior más profundo aún que el que recibí al pegarme con la pared contra la que me había tirado el escriba cuando me agredió. Me quedé con los nervios deshechos... hasta el punto de que después no hubiera tenido ya fuerza para ensañarme con él. ¡Qué esfuerzo supone vencerse!...
- ¡Sí señor, Judas, magnífico! ¿Verdad, Maestro? ¿Qué piensas de esto?
Pedro está tan contento de lo que ha hecho Judas, que no ve cómo Jesús ha pasado de tener el luminoso rostro de antes a mostrar una cara severa que le oscurece la mirada y le comprime la boca, pareciendo ésta hacerse más delgada.
La abre para decir: -Yo digo que estoy más disgustado por vuestro modo de pensar que por la conducta de los judíos. Ellos son unos desdichados que están en las tinieblas. Vosotros, teniendo la Luz, sois duros, vengativos, murmuradores, violentos; sois de los que aprueban, como ellos, un acto brutal. Os digo que me estáis dando la prueba de que seguís siendo los que erais cuando me visteis por primera vez, y esto me duele. Respecto a los fariseos, sabed que Jesucristo no huye. Vosotros retiraos. Yo los afrontaré. No soy un mezquino. Una vez que haya hablado con ellos sin haber podido persuadirlos, me retiraré. No debe decirse que Yo no haya tratado por todos los medios de atraerlos hacia mí. Ellos también son hijos de Abraham. Yo cumplo con mi deber enteramente. Es preciso que la causa de su condena sea únicamente su mala voluntad y no una falta de dedicación mía hacia ellos.
Y Jesús camina hacia la casa, que muestra su bajo tejado tras una fila de árboles deshojados. Los apóstoles le siguen cabizbajos, hablando bajo entre sí.

5 Ya están en la casa. Entran en silencio en la cocina y se ponen manos a la obra con el hogar de la chimenea. Jesús se sume en su pensamiento.
Van a empezar a comer, cuando un grupo de personas se presenta en la puerta. 
- Ahí están -musita el Iscariote.
Jesús se levanta inmediatamente y va hacia ellos. Su aspecto impone tanto que, por un instante, el grupito se arredra, pero el saludo de Jesús les permite volver a sentirse seguros: -La paz sea con vosotros. ¿Qué queréis?
Entonces estos hombres viles creen que pueden atreverse a todo y, arrogantemente, con tono impositivo, dicen: -En nombre de la Ley santa, te ordenamos dejar este lugar, a ti, perturbador de las conciencias, violador de la Ley, corruptor de las tranquilas ciudades de Judá. ¿No temes el castigo del Cielo, Tú, burdo imitador del Justo que bautiza en el Jordán, Tú, que proteges a las meretrices? ¡Fuera de la tierra santa de Judá! Que tu hálito, desde aquí, no traspase el recinto de la Ciudad sagrada.
- Yo no hago nada malo. Enseño como rabí, curo como taumaturgo, arrojo los demonios como exorcista. Estas categorías, queridas por Dios, existen también en Judá, y Dios exige respeto y veneración hacia ellas por parte vuestra. No pido veneración. Pido sólo que se me deje hacer el bien a aquellos que padecen alguna enfermedad en la carne, en la mente o en el espíritu. ¿Por qué me lo prohibís?
- Eres un poseso. Vete.
- El insulto no es una respuesta. Os he preguntado por qué me lo prohibís, mientras que a los otros se lo permitís.
- Porque eres un poseso y arrojas demonios y haces milagros con la ayuda de los demonios.
- ¿Y vuestros exorcistas, entonces? ¿con la ayuda de quién lo hacen?
- Con su vida santa. Tú eres un pecador. Para aumentar tu potencia te sirves de las pecadoras, porque en este contubernio se aumenta la posesión de la fuerza demoníaca. Nuestra santidad ha purificado la zona de esa mujer, cómplice tuya; pero no permitimos que sigas aquí como reclamo de otras mujeres.
- Pero ¿es vuestra casa ésta? -pregunta Pedro, que ha venido junto al Maestro con aspecto poco halagador.
- No es nuestra casa. Pero todo Judá y todo Israel están en las manos santas de los puros de Israel.
- ¡O sea, vosotros! -termina el Iscariote, que también ha venido a la puerta, y concluye con una risotada burlona. Luego pregunta: - ¿Y el otro amigo vuestro dónde está? ¿Temblando todavía? ¡Desvergonzados, marchaos de aquí! Y en seguida, si no os haré arrepentiros de...

6. - Silencio, Judas. Y tú, Pedro, vuelve a tu puesto. Oíd vosotros, fariseos y escribas, por vuestro bien, por piedad hacia vuestra alma, os ruego que no combatáis contra el Verbo de Dios. Venid a mí. Yo no os odio. Comprendo vuestra mentalidad y deseo ser indulgente con ella. Pero quiero conduciros a una mentalidad nueva, santa, capaz de santificaros y de daros el Cielo. Pero ¿es que acaso creéis que he venido para ir contra vosotros? ¡Oh no! Yo he venido para salvaros, para esto he venido. Os tomo en mi corazón. Os pido amor y entendimiento. Precisamente por el hecho de que sois los que más sabéis en Israel, debéis comprender la verdad más que los demás. Sed alma, no cuerpo. ¿Queréis que os lo suplique de rodillas? Lo que está en juego –vuestra alma– tiene tal valor, que Yo me metería bajo las plantas de los pies para conquistarla para el Cielo, con la seguridad de que el Padre no consideraría errónea esta humillación mía. ¡Hablad! ¡Estoy esperando una palabra!
- Maldición, decimos.
- Bien. Dicho queda. Podéis marcharos. Yo también me iré de aquí. 
Y Jesús, volviéndose, regresa al sitio de antes. Inclina la cabeza sobre la mesa y llora.
Bartolomé cierra la puerta para que ninguno de estos hombres crueles que le han insultado, y que se marchan profiriendo amenazas y blasfemias contra el Cristo, vea este llanto.
Un largo silencio. Luego Santiago de Alfeo acaricia la cabeza de su Jesús y dice: -No llores. Nosotros te queremos, incluso por ellos.
Jesús alza el rostro Y dice: -No lloro por mí. Lloro por ellos, porque, sordos como son a toda llamada, procuran su propia muerte.
-¿Qué vamos a hacer ahora, Señor? -pregunta el otro Santiago.
- Iremos a Galilea. Mañana por la mañana saldremos.
- ¿No hoy, Señor?
- No. Tengo que saludar a las personas buenas de este lugar. Vosotros vendréis conmigo.

Continúa...

Notas:

213) Cfr. Gén. 19, 1–29.

 
 
El Poema del Hombre-Dios (105) 



 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
  

 
 
 

 
 
 
 
 

 
 
 
 
 
 
 

25 DE OCTUBRE: SANTOS CRISPÍN Y CRISPINIANO, MARTIRES


25 de Octubre: Santos Crispín y Crispiniano, Mártires

(✞ 287)

Los gloriosos hermanos y mártires de Jesucristo, san Crispín y san Crispiniano, eran nobles patricios de Roma, los cuales, al ver los estragos que los perseguidores de la Iglesia hacían en el rebaño del Señor, robándoles los bienes y  quitándoles después la vida con los más atroces suplicios, determinaron vender toda su hacienda y trasladarla al cielo a través de las manos de los pobres. 

Hechos así, pobres por amor a Cristo, pasaron a las Galias en compañía de San Quintín y otros celosos cristianos, para dar noticia de la fe a aquellas gentes idólatras. 

Después de muy largos y penosos viajes en los cuales sembraron en varias poblaciones las semillas de la verdad evangélica, pusieron su residencia en la ciudad de Soissons, y a ejemplo de San Pablo, que juntaba su ministerio apostólico con el trabajo manual, nuestros santos hermanos enseñaban en todas las ocasiones oportunas que se les ofrecían, la Doctrina del Salvador del mundo, y se ganaban el sustento haciendo calzado. 

Escuchaban los infieles con asombro sus pláticas admirables y consejos de perfección nunca oídos, maravillándose más todavía de su vida santísima y señaladamente por su caridad, desinterés, piedad y menosprecio por la gloria y vanidad del mundo, pues jamás los veían en los públicos regocijos y fiestas de los dioses; porque mientras los idólatras se entregaban a aquellos pasatiempos, los dos santos se postraban delante de una cruz y oraban con gran fervor a Jesucristo para que con su gracia alumbrase a aquellos hombres tan ciegos. 

De esta manera con su vida ejemplar y santa conversación redujeron a la fe gran muchedumbre de gentiles. 

En aquellos momentos fue a la Galia Bélgica el emperador Maximiano Hercúleo, y algunos idólatras se quejaron amargamente de los dos hermanos, diciendo que eran enemigos de los dioses y que desasosegaban al pueblo inficionándole con una nueva superstición. 

El emperador, por deseo de complacer a los delatores, y por el odio que tenía al nombre cristiano, dio orden que los dos hermanos fuesen presos y presentados al tribunal de Riccio Varo, tirano sangriento a quien había hecho antes gobernador de la Galicia, y promovido ya en aquellos días a la dignidad de prefecto del Pretorio. 

Mandó este bárbaro juez que atormentasen a los dos santos con despiadados azotes y después con los más rigurosos suplicios con que solían probar la constancia de los mártires, hasta que viéndolos salir triunfantes de todos los tormentos, mandó degollarlos. 

Levantaron los fieles de Soissons un templo suntuoso a la memoria de los santos Crispín y Crispiniano, y san Eligio adornó magníficamente las urnas de sus sagrados cuerpos. 

Reflexión: 

En el glorioso catálogo de los santos figuran no pocos que conciliaron el trabajo manual y la fatiga del cuerpo con eminentísima santidad. San Pablo hacía tiendas de campaña; entre los demás Apóstoles había pescadores, labradores y de otros oficios, San José, la Virgen Santísima y nuestro mismo divino Redentor se ganaron el pan con el sudor de sus rostros. Pues, ¿qué perdón merecen aquellos cristianos tan reprensibles que con achaque de la pobreza que pasan o del trabajo de que han de vivir, pretenden excusar su pureza en las cosas de Dios y de su eterna salvación? ¿Por ventura no puede el pobre labrador o artesano tener a raya sus pasiones y vivir conforme a la ley del Santo Evangelio? 

Oración:

¡Oh Dios! que nos alegras con la anual festividad de tus bienaventurados Mártires Crispín y Crispiniano, concédenos propicio, que gocemos de sus méritos, y seamos instruidos con sus ejemplos. Por Jesucristo, Nuestro Señor. Amén. 

sábado, 24 de octubre de 2026

EL PADRE RIPPERGER, SILENCIADO, SE INCLINA ANTE EL “DALAI LEÓN”

- “¡Hola, padre Ripperger! ¿Podría hablar un momento con usted?”

Por Mundabor


“Cada cual espera que, si alimenta lo suficiente al cocodrilo, éste se lo coma al final”.

Así se expresó Winston Churchill en la Cámara de los Comunes, el 20 de enero de 1940 (en plena “guerra de broma” o phoney war, como seguramente recordarán).

El padre Ripperger acaba de experimentar un ejemplo muy claro de lo que esto significa. Él intentó apaciguar a esa “iglesia” —falsa, sinodal, centrada en la “escucha” y en la obediencia a toda costa— surgida del concilio Vaticano II; y el cocodrilo del Vaticano II terminó devorando al exorcista más escuchado y a una de las voces católicas más influyentes del momento.

¡Eructo!

El padre Ripperger tenía dos problemas evidentes. El primero: era inconfundiblemente católico. Sirva esto apenas como una muestra.

Esto es tan ajeno al “estilo” de León y de Francisco que era perfectamente previsible que no se toleraría por mucho tiempo. 

A medida que su popularidad crecía —llegando incluso a ser invitado por figuras como Tucker Carlson—, su mensaje alcanzó a millones de personas, lo que lo convirtió en una presencia cada vez más incómoda. 

Imagínense la situación: por un lado, tenemos al “bendecidor de hielos”, y por otro lado, a un hombre claramente inteligente que habla —de forma bastante, si no totalmente, directa y sin tapujos— sobre cuestiones que el “bendecidor de hielos” prefiere ignorar obstinadamente. Esto no podía terminar bien.

Pero el padre Ripperger tenía, además, otro problema: intentaba apaciguar al “cocodrilo”. Aunque su mensaje era claramente opuesto al del “cocodrilo”, sus críticas hacia éste eran siempre demasiado suaves, indirectas o, cuando menos, muy atenuadas. 

Cuando la FSSPX (Fraternidad San Pío X) decidió públicamente ponerse del lado de Cristo —en lugar de ponerse del lado del “cocodrilo”—, el padre Ripperger criticó a la FSSPX, afirmando que al “cocodrilo” se le debe obedecer.

El “cocodrilo” se ha vuelto ahora contra el padre Ripperger, quien resulta demasiado católico y demasiado severo para la “sensibilidad católica” moderna. Por lo tanto, había que silenciarlo.

El “cocodrilo” solo tiene una superestrella: el “Dalai León”. Cualquiera que cobre demasiada relevancia con su mensaje católico deberá ser apartado de los medios. Podría arrojar sombra sobre el mensaje —revolucionario, socialista, ecologista y propiciador de la invasión mahometana— del “Dalai León”, el “gurú de los aviones”.

El padre Ripperger puede ahora poner en práctica lo que predica. Estoy seguro de que él considera que la obediencia al “cocodrilo” es más importante que transmitir el mensaje correcto a millones de católicos; así que supongo que estará en paz.

Sin embargo, muchos otros verán en esto una prueba más de la sabiduría de la Fraternidad de San Pío X.

La sabiduría, en definitiva, de aquellos que ponen en primer lugar a Cristo y luego, al “cocodrilo”.
 

RECORDANDO EL 'DOMINGO NEGRO' DE 1967

Han pasado 59 años de las primeras “misas” inválidas en los Estados Unidos.

Por Novus Ordo Watch


El domingo 22 de octubre de 1967 fue la primera vez que la secta del concilio Vaticano II en los Estados Unidos impuso el uso de un nuevo canon (“Plegaria Eucarística”) en la misa, un “canon” que incluía palabras de consagración modificadas y que se recitaba íntegramente en lengua vernácula.

Los periódicos “católicos” anunciaron en aquel momento:

El 22 de octubre marca un nuevo hito en la reforma litúrgica, con la entrada en vigor de la nueva traducción al inglés del Canon de la Misa. Esto se produce tras una serie de instrucciones litúrgicas publicadas este año. Asimismo, abre la puerta a una serie de cambios, desde las versiones alternativas del Canon de la Misa (que se espera estén listas para su experimentación tras el sínodo de obispos) hasta el ciclo trienal de lecturas bíblicas para la Misa.

(Use of English Canon Begins Sunday”, The Western Catholic (Springfield, Illinois), vol. LVI, 22 de octubre de 1967, pág. 1)

El 12 de marzo de 1968, el padre Lawrence Brey (1927-2006) , sacerdote de la arquidiócesis de Milwaukee, resumió el problema de lo que se conoció como el “Domingo Negro” de la siguiente manera:

¿Fue el 22 de octubre de 1967 el día más ominoso y aterrador en los dos mil años de historia de la Iglesia Católica, y sin duda en la historia de la Iglesia en los Estados Unidos de América? ¿Acaso ese día se produjo una contradicción legalizada de decretos y normas hasta entonces inviolables que protegían el Canon de la Misa? ¿Pudo incluso haber traído una nueva era de oscuridad al mundo, la extinción del verdadero Cristo Eucarístico, sacrificial y sacramental, de la mayoría de nuestras iglesias?

Durante los primeros tiempos de la agitación por la introducción de la lengua vernácula en la Misa, e incluso durante el punto álgido del movimiento, cuando el tema se debatió en la Primera Sesión del Concilio Vaticano II (1962), a los católicos siempre se les aseguró que, incluso si se introducía la lengua vernácula, el Canon permanecería intacto, en su forma latina inviolable de siglos de antigüedad. Y con razón, pues el Canon es el corazón, el centro y la esencia del Sacrificio Eucarístico. Pero desde que la Constitución Litúrgica de 1963 autorizó el uso de la lengua vernácula en algunas partes de la Misa, una cascada literal de cambios posteriores y una creciente vernaculización han culminado en la introducción del nuevo “Canon Inglés”, dando como resultado lo que, en efecto, es una Misa completamente en lengua vernácula (a pesar del Artículo 36 de esa misma Constitución y los decretos del Concilio de Trento). Así, lo que hasta entonces, y durante trece siglos, se había considerado inviolable, ahora ha sido tocado y alterado de manera inquietante. Algo inquietantemente diferente del canon que siempre hemos conocido ocupa ahora el corazón y el centro de nuestro culto católico.

Desde la introducción del idioma vernáculo en algunas partes de la Misa en 1964, no se habían generado tantas protestas, acompañadas de tantas dudas, como con la introducción de este nuevo canon en inglés. ¡Cuán infinitamente más estruendosa sería esta protesta si no fuera porque el clero y los fieles se han ido “condicionando” gradualmente con los constantes cambios de los últimos años, quizás hasta el punto de considerar el cambio como algo habitual y propio de la Iglesia!

Existen tres clases principales de objeciones al nuevo Canon inglés: (1) Que contiene muchas omisiones, traducciones erróneas y distorsiones que ofenden la reverencia católica, la piedad y la integridad de la fe. (2) Que es ilícito, es decir, que viola decretos y enseñanzas vigentes e inalteradas de Concilios y Papas anteriores. (3) Que es inválido, es decir, que debido a alguna mutilación radical ya no produce el verdadero Sacrificio y Sacramento de la Eucaristía. Esta supuesta invalidez es, con mucho, la más grave y crucial de todas las objeciones, aunque esta opinión no es compartida por muchos o la mayoría de los críticos del Canon. Es a la cuestión de la validez del “nuevo Canon” —a la luz de una mutilación de la Forma de Consagración— a la que Patrick Henry Omlor dedica este tratado, “Cuestionando la Validez”.

(Fuente; cursiva indicada.)

El padre Brey escribió estas palabras en el prólogo de un estudio del erudito laico Patrick Henry Omlor (1931-2013), que argumentaba de manera muy convincente que las nuevas palabras de consagración, todas en inglés, invalidaban dichas “misas”. 

El texto del estudio se puede encontrar aquí:

Questioning the Validity of the Masses using the New, All-English Canon, por Patrick H. Omlor (1968).

Esta obra fue la primera, pero no la última, de las contribuciones de Omlor a un panorama teológico y litúrgico cada vez más convulso. Varias de sus monografías, que tratan específicamente sobre la controversia de la Misa, aún pueden consultarse en línea aquí, incluyendo réplicas a Mons. John F. McCarthy (1930-2024), quien cuestionaba la postura de Omlor sobre la invalidez de la forma de consagración contenida en el Nuevo Canon.

Tenga en cuenta que el Domingo Negro tuvo lugar aproximadamente un año y medio antes de que el “papa” Pablo VI promulgara el novus ordo missae (3 de abril de 1969). El rito que se utilizaba en ese momento era el misal provisional de 1965, a veces llamado “misa híbrida” porque era realmente un híbrido entre la Misa Tradicional en latín y lo que posteriormente se conocería como la “nueva misa”.

El misal de 1965 inicialmente conservaba el canon romano tradicional en latín, pero el 13 de abril de 1967, Pablo VI autorizó a las conferencias episcopales nacionales a decidir sobre el uso de la lengua vernácula:

La autoridad territorial competente que observe las cuestiones contenidas en el art. 36, § 3 y § 4 de la Constitución sobre la Liturgia podrá autorizar el uso de la lengua vernácula en las liturgias celebradas con congregación para:

a. El canon de la Misa;

b. Todos los ritos de las órdenes sagradas;

c. La lectura del oficio divino, incluso en recitación coral.

En la audiencia concedida el 13 de abril de 1967 al abajo firmante Cardenal Arcadio Maria Larrona, Prefecto de la Congregación de Ritos, el Papa Pablo VI aprobó y confirmó por su autoridad la presente instrucción en su totalidad y en todas sus partes, ordenando su publicación y su fiel observancia por todos los interesados, a partir del 29 de junio de 1967.

(Sagrada Congregación de Ritos, Instrucción Tres Abhinc Annos, n. 28)

En 1997, Omlor publicó una recopilación de todos sus escritos teológicos en un solo volumen, titulado The Robber Church (La Iglesia Ladrona) (disponible para su compra aquí o para leer en línea aquí). El padre Brey escribió nuevamente el prólogo:

Han transcurrido treinta años desde el Domingo Negro, y pronto se cumplirán treinta años del “Domingo Esmeralda” del 17 de marzo de 1968, fecha en que se publicó por primera vez QTV [=Omlor's Questioning the Validity of the Masses using the New, All-English Canon]. Por su precisión, lógica, brevedad y ausencia de adornos superfluos, los escritos de Patrick Henry Omlor destacan entre la mayoría de los que abordan el tema. Estas son cualidades que caracterizaron los escritos y el método de Santo Tomás de Aquino, modelo a seguir para teólogos y pensadores, y acérrimo enemigo de quienes buscan oscurecer la verdad.

La documentación y el razonamiento teológicos de QTV apuntaban a una alta probabilidad de invalidez, y eso era todo lo que el autor sostenía en aquel momento. Pero en retrospectiva, al reestudiar e investigar continuamente el asunto, aplicando nuevas perspectivas y considerando los frutos de esta misa mutilada, uno se da cuenta de que la conclusión no solo es probable, sino la más certera.

(Fuente; cursiva indicada.)

Han transcurrido ya 59 años, y los frutos de la “nueva misa” se han hecho cada vez más evidentes.

Fue un domingo verdaderamente sombrío, cuya oscuridad perdura hasta el día de hoy. Sin embargo, tenemos la certeza infalible de que esta oscuridad se disipará una vez más, en el preciso momento que Dios ha decretado desde la eternidad: “Y la luz resplandece en las tinieblas, y las tinieblas no la comprendieron” (Jn 1:5).
 

ANDREA GRILLO REPARTE ESTIGMAS DE INFAMIA...

Para Andrea Grillo defender la Misa Tradicional es herético

Por Paix Liturgique


Andrea Grillo, defensor acérrimo —incluso en contra del sentido común— de las derivas modernistas, arremetió contra el arzobispo de San Francisco, monseñor Cordileone, a quien acusó de “interpretación cismática de la unidad y de retomar los argumentos de monseñor Lefèbvre” después de que el obispo estadounidense señalara que hay menos unidad en la Iglesia con Traditionis Custodes que en la época del motu proprio Summorum Pontificum.

En su blog, el profesor del colegio San Anselmo de Roma, cada vez más elocuente a medida que su influencia va decayendo, se lanza a una larga diatriba: 

“Lo más increíble de la intervención de Cordileone es su intento de hacer pasar el anticoncilio que defiende —es decir, la resistencia visceral a la reforma litúrgica— por el llamamiento a la misericordia lanzado por el “buen papa” al comienzo de su discurso de apertura”.

En cuanto a los jóvenes católicos -a pesar de que son muchos los que acuden en masa a las Misas tradicionales y a las peregrinaciones de la Tradición, en Chartres y en otros lugares-, Grillo dice: 

“Está claro que el problema de los jóvenes ya existía en la época de Guardini, e incluso antes de la de Rosmini. Atribuir el “renacimiento” de la asistencia a los ritos cristianos en contradicción con la reforma litúrgica es engañoso y deshonesto. Es confundir causa y efecto y hacerse ilusiones. Es grave que un arzobispo utilice su autoridad para respaldar algo que, llevado al extremo, suena falso”.

A continuación, Andrea Grillo marca a fuego a Mons. Cordileone, bajo el pretexto de que se suma a la crítica del concilio formulada illo tempore por Mons. Lefebvre: 

“Resulta sorprendente que un miembro de la Signatura Apostólica haya podido proferir afirmaciones tan erróneas. Pero es interesante ver cómo Cordileone desarrolla, en su discurso, la afirmación paradójica: “Había mayor unidad con Summorum Pontificum que con Traditionis Custodes”. Resulta útil comprender cómo concibe Cordileone esta supuesta “unidad”. Esto se desprende claramente de su reconstrucción de la historia posconciliar. Esta reconstrucción, de hecho, delata una interpretación profundamente tradicionalista, tomada precisamente de Marcel Lefebvre”.

De paso, Grillo señala el pecado supremo del catolicismo según los defensores del modernismo sinodal: no es perder a tres cuartas partes de los fieles por el camino, como han hecho los obispos de Europa occidental desde la década de 1960; no es ordenar a hombres casados, como promete hacer para 2028 monseñor Bonny, obispo de Amberes; ni bendecir prácticas contrarias a la naturaleza, como ocurre en Sudamérica o en el oeste de Alemania; el gran pecado es apoyar la Tradición y la Misa Tradicional. Andrea Grillo pide claramente autoritarismo, una hoguera y una torre de vigilancia contra todas las opiniones contrarias: 

“La singular reconstrucción de Cordileone, en realidad, se identifica con una lectura tradicionalista del catolicismo y califica de “unidad” una condición cismática de división. Se trata, en efecto, de una interpretación cismática de la unidad”.

Por cierto, como es obvio, Andrea Grillo rechaza cualquier “diálogo”: 

“solo la unidad en el camino abierto por los novi ordines permite preservar toda la diversidad, en el seno de un rito “abierto” y “flexible”. Pensar que la unidad es el resultado de un “servicio” ritual entre ritos contradictorios parece una solución irresponsable, que garantiza una comunión falsa, artificial e ilusoria”.

Andrea Grillo y la herejía: la paja y la viga

Como señala Catholix, resulta un tanto curioso ver a Andrea Grillo acusar de herejía a sus detractores. Él mismo no ha dudado en caer en la herejía para cuestionar canonizaciones que no ha podido impedir, fiestas religiosas o incluso los milagros eucarísticos.

“En junio de 2025, Andrea Grillo, de nuevo en su blog, arremetió contra Carlo Acutis, cuya canonización era inminente. Le reprochaba principalmente… ser un buen cristiano.

Desde el principio de su entrada, se salió completamente de los carriles, reprochando al joven que pronto será santo su interés por los milagros eucarísticos —que recopiló en una página web traducida a varios idiomas y sobre los que preparó una exposición que presenta más de cien—.

Sobre todo, Andrea Grillo le reprocha que haga poco caso de los errores cometidos desde el Concilio y, sobre todo, de los suyos propios: “¿Cómo es posible que un joven beato pueda transmitir una teología eucarística tan anticuada, tan pesada, obsesiva, centrada en lo accesorio y tan descuidada en lo que respecta a lo decisivo? ¿Cómo es posible que todos los avances logrados por la Iglesia en los últimos 70 años, en cuanto a la comprensión del valor eclesial de la Eucaristía y de su celebración, se hayan transmitido de una manera tan distorsionada a este joven y ferviente divulgador, hasta el punto de sugerirle una comprensión tan incompleta, tan defectuosa, tan unilateral? ¿Quién le ha empujado a interesarse por los “milagros”, descuidando el verdadero milagro?”.

En su entrada, Andrea Grillo reprocha a Carlo Acutis sus devociones, sus oraciones, su asistencia regular a misa, su interés por los milagros eucarísticos, la Adoración y la Historia de la Iglesia. “Carlo Acutis es, efectivamente, el modelo del buen cristiano, un modelo de vida para los jóvenes, y eso le pone los pelos de punta a Andrea Grillo. Carlo Acutis no se ha dedicado a esgrimir argumentos odiosos y crípticos, sino que ha sido un ejemplo con sus acciones: asistía a misa todos los días, adoraba, rezaba por sus semejantes y por las almas del Purgatorio, rezaba el rosario, ayudaba, era caritativo y un modelo de buena muerte, inscribiéndose en la Tradición y la Historia de la Iglesia, como tantos santos y beatos antes que él”. Pasará a la historia por su fe sencilla, al alcance de todos, y que quiso hacer aún más accesible mediante el uso de la informática. Y eso desespera a Andrea Grillo, quien solo dejará tras de sí “una montaña de papel”, señalaba también Paix Liturgique.

Por cierto, Andrea Grillo arremete abiertamente contra los milagros eucarísticos y afirma, sin ningún tipo de vergüenza, que Carlo Acutis fue manipulado: 

“La falta de respeto hacia la Eucaristía no es el problema del joven Carlo, cuya corta vida aún encierra un rayo de esperanza. El problema no tiene que ver con el adolescente, sino con los adultos que le ponen en la boca esas palabras, esas imágenes, esas reconstrucciones, esos intereses desequilibrados y malsanos. Se trata de una falta de respeto eucarístico que no se avergüenza de escribir prefacios, presentaciones e introducciones que parecen, sí, escritas por adolescentes sin ninguna formación teológica sobre el “verdadero” y “único” milagro eucarístico de la comunión eclesial”.

A raíz de sus declaraciones, y tras una condena mezzo voce del Vaticano, el colegio San Anselmo se desmarcó de Andrea Grillo sin llegar a expulsarlo: “El Ateneo Pontificio San Anselmo se desvincula rotundamente de lo expresado a título individual por profesores que, a título personal y bajo su única y plena responsabilidad, publican en sus páginas web o blogs tesis, opiniones o posturas personales. En realidad, no representan lo que se enseña en las distintas facultades de nuestro Ateneo, que acepta y transmite plenamente, con total confianza y obediencia a la fe —desde la perspectiva de una dialéctica sana en la que se basa la verdadera investigación teológica—, la doctrina de la Iglesia y del Pontífice Romano”.

Quince días más tarde, sin haber aprendido nada de la distancia que el colegio San Anselmo había marcado respecto a su acusación contra Carlo Acutis, Andrea Grillo arremetió contra la fiesta del Corpus Christi: “Así decide que la procesión del Corpus Domini, que tanto gusta a los fieles ignorantes, no es más que un “duplicado”  —un término que se debe al liturgista Jungmann y que tanto les gustaba a los reformadores que, por ejemplo, suprimieron el ofertorio por ser un “duplicado” del canon—, un “duplicado” incoherente en cuanto a la propia naturaleza de la celebración eucarística y su radiante evolución teológica”.

Como explica entonces Paix Liturgique, “de hecho, en su artículo, Grillo se lanza a una serie de explicaciones históricas que seguramente no ha releído y que, por ello, no resultan muy claras. Pero de ellas se desprende que se adhiere a la tesis de los reformadores de los años 70: salvo excepciones (por ejemplo, las vísperas seguidas de una adoración del Santísimo Sacramento), la celebración de la presencia eucarística no debe separarse de la misa, que culmina con la comunión. Según él, es antilitúrgico realizar una bendición eucarística o una procesión con el Santísimo Sacramento justo después de haber comulgado en la misa: “Si la celebración eucarística acaba de terminar y nos dirigimos hacia el Santísimo Sacramento para una bendición eucarística, creamos una “duplicación”, aunque sea menor, que pone de manifiesto el desconocimiento de lo que acaba de suceder”.

Cuestionamiento de la transubstanciación

Ya en 2017, acusado de formar parte de un comité secreto del Vaticano sobre la misa ecuménica —encargado de elaborar una futura misa que uniera a los católicos modernistas y a los luteranos—, junto al futuro “cardenal” Roche y a “monseñor” Piero Marini, Andrea Grillo arremete contra la transubstanciación y derrama ríos de tinta para enturbiar un concepto que, sin embargo, es sencillo: “Cuando el Concilio de Trento alude a la transubstanciación, la considera la explicación más adecuada de la presencia real, pero el Concilio de Trento nunca la confunde con el misterio, que puede revestir diferentes formas”. Grillo ha declarado que la transubstanciación “no es el objeto de la fe, sino un instrumento para comprender dicho objeto, que es la presencia de Cristo en la Eucaristía”.

Y estas no son las únicas afirmaciones de su entrada de blog del 2 de noviembre de 2017, en la que ataca la transubstanciación, criticada con vehemencia por los protestantes: 

“La concentración en la “presencia sustancial bajo las especies” ha desviado profundamente la atención de las demás formas de presencia del Señor: en la Palabra, en la oración, en la comunidad; la “presencia sustancial bajo las especies” ha restado importancia a la “presencia eclesial” del Cuerpo de Cristo, que sigue siendo siempre el efecto principal de la celebración eucarística; la atención a la “sustancia” ha llevado a una práctica de los accidentes que oscila entre la indiferencia y el ritualismo, con el riesgo de perder la lógica simbólica de las secuencias rituales; la propia celebración de la Eucaristía se ha visto afectada por la injerencia de una interpretación intelectualista de la presencia, que ha restado importancia a los gestos, las secuencias y las coherencias internas de la acción ritual; por último, aunque quizá sea lo más importante, la separación entre “sacrificio” y “comunión” —fruto del conflicto con la tradición protestante— no ha favorecido una comprensión unitaria del rito eucarístico ni la continuidad entre sacrificio y banquete”.

O también, unas líneas más adelante: 

“El centro de la Eucaristía no es una “consagración del pan y del vino”, sino la escucha de la Palabra y de la oración anafórica que dan paso al rito de la comunión. Esta amplia comprensión de la Eucaristía requiere una “teoría de la presencia” más amplia”. 

Y no duda en simplificar aún más su argumento: 

“La transubstanciación no es un dogma y, como explicación, tiene sus límites. Por ejemplo, contradice la metafísica”.

Aunque eso suponga contradecir abiertamente al Concilio de Trento, al Catecismo de la Iglesia Católica y a la Tradición de la Iglesia, así es como Andrea Grillo pretende pasar a la posteridad. Aunque esas tonterías ya fueron inventadas antes que él existiera, en Cambrai, en 1830.

Cuesta imaginar que Andrea Grillo imparta “teología sacramental” en una de las instituciones religiosas más reconocidas de Roma, al tiempo que arremete contra la transubstanciación… ¡y, sin embargo, así es!

Andrea Grillo contra las hostias redondas

Ni siquiera la forma redonda de la hostia le parece aceptable:

“Quisiera expresar mi preocupación por la forma redonda de la hostia. Creo que, si bien es totalmente natural que el pan eucarístico sea redondo —y la Hostia Magna siempre lo es—, resulta difícil entender por qué la hostia también debería serlo. Quizá como una imitación en miniatura del pan entero. Pero hay que reconocer que la forma redonda de la hostia corre el riesgo de borrar una experiencia fundamental de la relación entre el Señor y su Iglesia […] La hostia debe ser un fragmento, no un todo en miniatura. El fragmento puede tener cualquier forma, excepto la redonda, que es la del todo”.

En un contexto de tantas herejías, las afirmaciones de Grillo a favor del ministerio femenino, o sus acusaciones contra la Misa Tradicional —que describía en 2020 como “encerrada en el pasado histórico, inerte y estática, sin vida y sin vigor… no puede haber resurrección para ella”—, no deberían sorprender en absoluto…

Quien siembra la división, cosecha la tormenta litúrgica

Catholix plantea entonces las preguntas incómodas —pues es importante poner nombre a los males—: “¿Quién acusa a sus detractores de pecar contra la unidad, al tiempo que ataca con odio todo aquello que no puede contrarrestar?”. Es un hecho innegable que la influencia de Andrea Grillo en Roma está decayendo. Incluso su propio bando está harto de sus repetidos excesos.

Y, para devolverle la pregunta, ¿cómo es posible que un “teólogo” que se entrega tanto a la herejía, con el pretexto de defender —en contra del sentido común— incluso las derivas más modernistas, pueda seguir impartiendo “teología sacramental” en uno de los institutos religiosos más conocidos de Roma, si no del mundo cristiano?

Como él mismo reconoce, “se ha vuelto urgente para toda la Iglesia católica un examen de conciencia ante esta paradoja embarazosa”, y sus publicaciones “tienen el mérito de sacarla a la luz pública y abiertamente”.
 

UN CATECISMO SOBRE EL CONCILIO GENERAL IMPERFECTO EN LA CRISIS ACTUAL DE LA IGLESIA CATÓLICA (8)

Examen de los argumentos sobre la duda respecto a la legitimidad de los cardenales. Falta de sacerdocio. Examen de los argumentos sobre la duda respecto a la legitimidad de los cardenales. Falta de conocimiento y capacidad de designación.

Por Mark Escobar


Nota: El autor de este artículo es un laico que, en la actual crisis de la Iglesia, representada por Acción Católica, se ha permitido, mediante el uso de textos de los Papas y otros libros católicos autorizados y aprobados, escritos por autores santos y fiables, defender la fe católica. Ahora bien, si —Dios no lo quiera— algo en ello resultara contrario a la verdadera fe católica, el autor se somete de antemano a la decisión de la Santa Sede y está dispuesto a retractarse de cualquier parte de sus escritos inmediatamente al percatarse de su contradicción con las enseñanzas de la Iglesia.

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Parte 1

Parte 2

Parte 3

Parte 4

Parte 5

Parte 6


15. Examen de los argumentos sobre la duda respecto a la legitimidad de los cardenales. Falta de sacerdocio.


Pregunta: Según el Código de Derecho Canónico de 1917, ¿los cardenales deben ser necesariamente sacerdotes?

Respuesta: Sí, según el canon 232 §1, los cardenales deben ser al menos sacerdotes; en este canon leemos:

Canon 232

§ 1. Los cardenales son hombres libremente elegidos por el Romano Pontífice de todo el mundo que al menos pertenecen al orden presbiteral.

Pregunta: Cite varias interpretaciones autorizadas del Código de Derecho Canónico para demostrar su argumento.

Respuesta: En este sentido leemos:

Los requisitos para el cardenalato están estipulados en parte por el Concilio de Trento y en parte por la Constitución “Postquam” de Sixto V, del 3 de diciembre de 1585. Actualmente, además, el sacerdocio es un requisito indispensable.

- Rev. Charles Augustine, OSB, A Commentary on the New Code of Canon Law, San Luis: B. Herder, vol. II, [1928], pág. 233

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La creación de cardenales queda reservada a la libre elección del Romano Pontífice. Los hombres deben ser, como mínimo, sacerdotes.

- Stanislaus Woywod, OFM, A Preactical Commentary on the Code of Canon Law, Joseph F. Wagner, vol. I, [1926], pág. 88

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La ley establece que solo los sacerdotes pueden ser elegidos cardenales.

- Abbo-Hannan, The Sacred Canons, St. Louis, Mo.: B. Heder, vol. I, [1952], pág. 294

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Las cualidades requeridas en un cardenal son estas: 1) Debe ser sacerdote, ya sea secular o religioso.

- Matthew Ramstein, A Manual of Canon Law, Terminal Printing & Publishing Company, [1948], pág. 198

Pregunta: ¿Son válidos los nuevos ritos de consagración y ordenación de Pablo VI, mediante los cuales los individuos reciben el sacerdocio y su plenitud?

Respuesta: Todos los grupos sedevacantistas, así como algunos individuos dentro de la FSSPX, consideran que los nuevos ritos de consagración y ordenación de Pablo VI son completamente nulos, y otros los consideran al menos dudosos. A continuación se citan algunos ejemplos:

Esta unión que los católicos liberales desean entre la Iglesia y la Revolución es una unión adúltera, adúltera. Esta unión adúltera solo puede engendrar bastardos. ¿Dónde están estos bastardos? Son los ritos [nuevos]. El rito [nuevo] de la Misa es un rito bastardo. Los sacramentos son sacramentos bastardos. Ya no sabemos si son sacramentos que dan gracia. Ya no sabemos si esta Misa nos da el Cuerpo y la Sangre de Nuestro Señor Jesucristo. (…) Los sacerdotes que salen de los seminarios son sacerdotes bastardos.

- Arzobispo Lefebvre, (FSSPX), Homilía predicada en Lille, 29 de agosto de 1976

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Obviamente, no podemos aceptar este nuevo rito de ordenación, adulterado y que genera dudas sobre la validez de numerosas ordenaciones realizadas según dicho rito… Este nuevo rito de ordenación no es católico. Por lo tanto, continuaremos, por supuesto, transmitiendo fielmente el sacerdocio real y válido mediante el rito tradicional de ordenación sacerdotal.

- Obispo Tissier, (FSSPX), Sermón, 29 de junio de 2016

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La religión del novus ordo ha invalidado o puesto en duda todos los sacramentos. Ya hemos visto la duda que ha generado en el Bautismo. Lo que es aún peor, ha invalidado la consagración de los obispos, lo que a su vez invalida el sacramento del Orden Sagrado.

- Obispo Sanborn, (RCI), Can Novus Ordo Baptisms be Trusted as Valid?, [2023], pág. 8

Pregunta: Ahora bien, ¿cómo argumenta usted en contra de la legitimidad de los cardenales del novus ordo?

Respuesta: Hemos visto que el sacerdocio es un requisito legal para la promoción al cardenalato. Casi todos los grupos sedevacantistas, así como algunos miembros de la FSSPX, consideran nulos los nuevos ritos de consagración y ordenación de Pablo VI, y otros los consideran dudosos. Por lo tanto, debe aceptarse que la legitimidad de los cardenales del novus ordo, en lo que respecta a su falta de sacerdocio, es, como mínimo, dudosa.

Pregunta: ¿Podrían los cardenales del rito oriental no ser cardenales legítimos?

Respuesta: Esta solución no es suficiente. Consideremos el cónclave de 2005. En ese cónclave, solo votaron tres cardenales de rito oriental: Ignace Moussa I Daoud (siríaco) (1930–2012), Varkey Vithayathil (siro-malabar) (1927–2011) y Lubomyr Husar (ucraniano) (1933–2017), los tres elevados al cardenalato por Juan Pablo II. En ese cónclave, Joseph Ratzinger fue finalmente elegido papa en la cuarta votación, habiendo obtenido más de 78 votos de 117. Ahora nos preguntamos: ¿qué certeza hay de que estos tres cardenales orientales votaron por Joseph Ratzinger en cada una de las cuatro votaciones y no por otra persona? Cabe destacar que ninguno de estos tres cardenales participó en el cónclave posterior.

En el cónclave de 2013, solo votaron cuatro cardenales de rito oriental: Antonios Naguib (copto) (1935–2022), Béchara Boutros Raï (maronita) (1940–), George Alencherry (siro-malabar) (1945–) y Baselios Cleemis Thottunkal (siro-malankara) (1959–). Los cuatro cardenales fueron elevados al cardenalato por Benedicto XVI, respecto del cual, como hemos visto, no hay certeza de que él mismo fuera elegido por esos tres cardenales orientales, de modo que pudiera, al menos materialmente, elevar a otros al cardenalato. Finalmente, en ese cónclave, Jorge Mario Bergoglio fue elegido papa en la quinta votación, habiendo obtenido más de 78 votos de un total de 117. ¿Qué certeza hay de que esos cuatro cardenales de rito oriental (cuya propia elevación al cardenalato es incierta con respecto a quien los elevó) votaron por Jorge Mario Bergoglio en cada una de las cinco votaciones y no por otra persona? Basta con que en cualquiera de esas cinco votaciones, tres de los cuatro cardenales orientales mencionados votaran por otro cardenal, y entonces ya no se puede afirmar que Jorge Mario Bergoglio fue elegido por los cardenales.

Estas mismas preguntas sin respuesta y ambigüedades surgen para el cónclave de 2025 y para cada nuevo cónclave.

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16. Examen de los argumentos sobre la duda respecto a la legitimidad de los cardenales. Falta de conocimiento y capacidad de designación.

Pregunta: ¿Acaso los cardenales no son rechazados o, al menos, son dudosos en cuanto a su reconocimiento y su capacidad para ser designados?

Respuesta: Sí; independientemente de su legitimidad, los cardenales deben ser conocidos y capaces de ser designados. Ser conocidos y designados es fundamental para calcular el quórum de dos tercios de los cardenales en la elección del papa.

Pregunta: ¿Acaso los cardenales no están designados ni son conocidos?

Respuesta: No, pues según el canon 231 del Código de Derecho Canónico de 1917, y en el ordenamiento jurídico, el número total de cardenales se fijó en 70; como leemos:

Canon 231

§ 1. El Sagrado Colegio [de Cardenales] se divide en tres órdenes: episcopal, al que pertenecen únicamente los seis Cardenales de las diversas diócesis suburbicarias; presbiteral, que consta de cincuenta Cardenales; y diaconal, que [consta de] catorce [Cardenales].

Pero esta mayoría fue abolida por los papas del novus ordo, de modo que ahora hay unos 240 cardenales, de los cuales más de 120 son cardenales electores, de manera que en el cónclave de 2025 había 133 cardenales electores; al respecto leemos:

Si bien el número de cardenales ha variado históricamente, el antiguo código, como el de Sixto V (1586), fijaba su número en setenta: seis obispos, cincuenta presbíteros y catorce diáconos (CIC 231, §1). Sin embargo, desde Juan XXIII no existe un número máximo, aunque desde Pablo VI solo 120 pueden votar en la elección papal.

- Thomas J. Green, New Commentary on the Code of Canon Law, Paulist Press, [2000], pág. 468

Por lo tanto, en opinión de todos los sedevacantistas que creen que los papas del novus ordo carecen de autoridad jurisdiccional para modificar el derecho canónico, actualmente no está claro ni se puede determinar cuáles, entre los más de 240 cardenales del novus ordo, pertenecen a los 70 cardenales legítimos y cuáles no. Nos encontramos precisamente en una situación en la que se desconoce quién es cardenal y quién no. En consecuencia, estos cardenales dudosos no pueden proceder a la designación de un Papa, y su acción de designar a un Papa es completamente nula, porque no hay certeza de que ningún candidato elegido por dicho cónclave haya sido realmente elegido por dos tercios de los 70 cardenales legítimos. Incluso es posible que dos tercios de esos 70 cardenales legítimos hayan elegido a otra persona en las votaciones preliminares, pero como sus votos por sí solos no alcanzaron el quórum requerido al sumarse a los votos de los demás cardenales ilegítimos, la votación continuó y, finalmente, se eligió y proclamó a una persona distinta del legítimo elegido.

Pregunta: ¿Qué conclusión extrae de lo anterior?

Respuesta: Que los cardenales del novus ordo no son suceptibles de ser designados y que esos cardenales no pueden ser cardenales legítimos, o al menos debe aceptarse que su legitimidad y sus elecciones son completamente dudosas.

Continúa...