sábado, 24 de octubre de 2026

EL PADRE RIPPERGER, SILENCIADO, SE INCLINA ANTE EL “DALAI LEÓN”

- “¡Hola, padre Ripperger! ¿Podría hablar un momento con usted?”

Por Mundabor


“Cada cual espera que, si alimenta lo suficiente al cocodrilo, éste se lo coma al final”.

Así se expresó Winston Churchill en la Cámara de los Comunes, el 20 de enero de 1940 (en plena “guerra de broma” o phoney war, como seguramente recordarán).

El padre Ripperger acaba de experimentar un ejemplo muy claro de lo que esto significa. Él intentó apaciguar a esa “iglesia” —falsa, sinodal, centrada en la “escucha” y en la obediencia a toda costa— surgida del concilio Vaticano II; y el cocodrilo del Vaticano II terminó devorando al exorcista más escuchado y a una de las voces católicas más influyentes del momento.

¡Eructo!

El padre Ripperger tenía dos problemas evidentes. El primero: era inconfundiblemente católico. Sirva esto apenas como una muestra.

Esto es tan ajeno al “estilo” de León y de Francisco que era perfectamente previsible que no se toleraría por mucho tiempo. 

A medida que su popularidad crecía —llegando incluso a ser invitado por figuras como Tucker Carlson—, su mensaje alcanzó a millones de personas, lo que lo convirtió en una presencia cada vez más incómoda. 

Imagínense la situación: por un lado, tenemos al “bendecidor de hielos”, y por otro lado, a un hombre claramente inteligente que habla —de forma bastante, si no totalmente, directa y sin tapujos— sobre cuestiones que el “bendecidor de hielos” prefiere ignorar obstinadamente. Esto no podía terminar bien.

Pero el padre Ripperger tenía, además, otro problema: intentaba apaciguar al “cocodrilo”. Aunque su mensaje era claramente opuesto al del “cocodrilo”, sus críticas hacia éste eran siempre demasiado suaves, indirectas o, cuando menos, muy atenuadas. 

Cuando la FSSPX (Fraternidad San Pío X) decidió públicamente ponerse del lado de Cristo —en lugar de ponerse del lado del “cocodrilo”—, el padre Ripperger criticó a la FSSPX, afirmando que al “cocodrilo” se le debe obedecer.

El “cocodrilo” se ha vuelto ahora contra el padre Ripperger, quien resulta demasiado católico y demasiado severo para la “sensibilidad católica” moderna. Por lo tanto, había que silenciarlo.

El “cocodrilo” solo tiene una superestrella: el “Dalai León”. Cualquiera que cobre demasiada relevancia con su mensaje católico deberá ser apartado de los medios. Podría arrojar sombra sobre el mensaje —revolucionario, socialista, ecologista y propiciador de la invasión mahometana— del “Dalai León”, el “gurú de los aviones”.

El padre Ripperger puede ahora poner en práctica lo que predica. Estoy seguro de que él considera que la obediencia al “cocodrilo” es más importante que transmitir el mensaje correcto a millones de católicos; así que supongo que estará en paz.

Sin embargo, muchos otros verán en esto una prueba más de la sabiduría de la Fraternidad de San Pío X.

La sabiduría, en definitiva, de aquellos que ponen en primer lugar a Cristo y luego, al “cocodrilo”.
 

RECORDANDO EL 'DOMINGO NEGRO' DE 1967

Han pasado 59 años de las primeras “misas” inválidas en los Estados Unidos.

Por Novus Ordo Watch


El domingo 22 de octubre de 1967 fue la primera vez que la secta del concilio Vaticano II en los Estados Unidos impuso el uso de un nuevo canon (“Plegaria Eucarística”) en la misa, un “canon” que incluía palabras de consagración modificadas y que se recitaba íntegramente en lengua vernácula.

Los periódicos “católicos” anunciaron en aquel momento:

El 22 de octubre marca un nuevo hito en la reforma litúrgica, con la entrada en vigor de la nueva traducción al inglés del Canon de la Misa. Esto se produce tras una serie de instrucciones litúrgicas publicadas este año. Asimismo, abre la puerta a una serie de cambios, desde las versiones alternativas del Canon de la Misa (que se espera estén listas para su experimentación tras el sínodo de obispos) hasta el ciclo trienal de lecturas bíblicas para la Misa.

(Use of English Canon Begins Sunday”, The Western Catholic (Springfield, Illinois), vol. LVI, 22 de octubre de 1967, pág. 1)

El 12 de marzo de 1968, el padre Lawrence Brey (1927-2006) , sacerdote de la arquidiócesis de Milwaukee, resumió el problema de lo que se conoció como el “Domingo Negro” de la siguiente manera:

¿Fue el 22 de octubre de 1967 el día más ominoso y aterrador en los dos mil años de historia de la Iglesia Católica, y sin duda en la historia de la Iglesia en los Estados Unidos de América? ¿Acaso ese día se produjo una contradicción legalizada de decretos y normas hasta entonces inviolables que protegían el Canon de la Misa? ¿Pudo incluso haber traído una nueva era de oscuridad al mundo, la extinción del verdadero Cristo Eucarístico, sacrificial y sacramental, de la mayoría de nuestras iglesias?

Durante los primeros tiempos de la agitación por la introducción de la lengua vernácula en la Misa, e incluso durante el punto álgido del movimiento, cuando el tema se debatió en la Primera Sesión del Concilio Vaticano II (1962), a los católicos siempre se les aseguró que, incluso si se introducía la lengua vernácula, el Canon permanecería intacto, en su forma latina inviolable de siglos de antigüedad. Y con razón, pues el Canon es el corazón, el centro y la esencia del Sacrificio Eucarístico. Pero desde que la Constitución Litúrgica de 1963 autorizó el uso de la lengua vernácula en algunas partes de la Misa, una cascada literal de cambios posteriores y una creciente vernaculización han culminado en la introducción del nuevo “Canon Inglés”, dando como resultado lo que, en efecto, es una Misa completamente en lengua vernácula (a pesar del Artículo 36 de esa misma Constitución y los decretos del Concilio de Trento). Así, lo que hasta entonces, y durante trece siglos, se había considerado inviolable, ahora ha sido tocado y alterado de manera inquietante. Algo inquietantemente diferente del canon que siempre hemos conocido ocupa ahora el corazón y el centro de nuestro culto católico.

Desde la introducción del idioma vernáculo en algunas partes de la Misa en 1964, no se habían generado tantas protestas, acompañadas de tantas dudas, como con la introducción de este nuevo canon en inglés. ¡Cuán infinitamente más estruendosa sería esta protesta si no fuera porque el clero y los fieles se han ido “condicionando” gradualmente con los constantes cambios de los últimos años, quizás hasta el punto de considerar el cambio como algo habitual y propio de la Iglesia!

Existen tres clases principales de objeciones al nuevo Canon inglés: (1) Que contiene muchas omisiones, traducciones erróneas y distorsiones que ofenden la reverencia católica, la piedad y la integridad de la fe. (2) Que es ilícito, es decir, que viola decretos y enseñanzas vigentes e inalteradas de Concilios y Papas anteriores. (3) Que es inválido, es decir, que debido a alguna mutilación radical ya no produce el verdadero Sacrificio y Sacramento de la Eucaristía. Esta supuesta invalidez es, con mucho, la más grave y crucial de todas las objeciones, aunque esta opinión no es compartida por muchos o la mayoría de los críticos del Canon. Es a la cuestión de la validez del “nuevo Canon” —a la luz de una mutilación de la Forma de Consagración— a la que Patrick Henry Omlor dedica este tratado, “Cuestionando la Validez”.

(Fuente; cursiva indicada.)

El padre Brey escribió estas palabras en el prólogo de un estudio del erudito laico Patrick Henry Omlor (1931-2013), que argumentaba de manera muy convincente que las nuevas palabras de consagración, todas en inglés, invalidaban dichas “misas”. 

El texto del estudio se puede encontrar aquí:

Questioning the Validity of the Masses using the New, All-English Canon, por Patrick H. Omlor (1968).

Esta obra fue la primera, pero no la última, de las contribuciones de Omlor a un panorama teológico y litúrgico cada vez más convulso. Varias de sus monografías, que tratan específicamente sobre la controversia de la Misa, aún pueden consultarse en línea aquí, incluyendo réplicas a Mons. John F. McCarthy (1930-2024), quien cuestionaba la postura de Omlor sobre la invalidez de la forma de consagración contenida en el Nuevo Canon.

Tenga en cuenta que el Domingo Negro tuvo lugar aproximadamente un año y medio antes de que el “papa” Pablo VI promulgara el novus ordo missae (3 de abril de 1969). El rito que se utilizaba en ese momento era el misal provisional de 1965, a veces llamado “misa híbrida” porque era realmente un híbrido entre la Misa Tradicional en latín y lo que posteriormente se conocería como la “nueva misa”.

El misal de 1965 inicialmente conservaba el canon romano tradicional en latín, pero el 13 de abril de 1967, Pablo VI autorizó a las conferencias episcopales nacionales a decidir sobre el uso de la lengua vernácula:

La autoridad territorial competente que observe las cuestiones contenidas en el art. 36, § 3 y § 4 de la Constitución sobre la Liturgia podrá autorizar el uso de la lengua vernácula en las liturgias celebradas con congregación para:

a. El canon de la Misa;

b. Todos los ritos de las órdenes sagradas;

c. La lectura del oficio divino, incluso en recitación coral.

En la audiencia concedida el 13 de abril de 1967 al abajo firmante Cardenal Arcadio Maria Larrona, Prefecto de la Congregación de Ritos, el Papa Pablo VI aprobó y confirmó por su autoridad la presente instrucción en su totalidad y en todas sus partes, ordenando su publicación y su fiel observancia por todos los interesados, a partir del 29 de junio de 1967.

(Sagrada Congregación de Ritos, Instrucción Tres Abhinc Annos, n. 28)

En 1997, Omlor publicó una recopilación de todos sus escritos teológicos en un solo volumen, titulado The Robber Church (La Iglesia Ladrona) (disponible para su compra aquí o para leer en línea aquí). El padre Brey escribió nuevamente el prólogo:

Han transcurrido treinta años desde el Domingo Negro, y pronto se cumplirán treinta años del “Domingo Esmeralda” del 17 de marzo de 1968, fecha en que se publicó por primera vez QTV [=Omlor's Questioning the Validity of the Masses using the New, All-English Canon]. Por su precisión, lógica, brevedad y ausencia de adornos superfluos, los escritos de Patrick Henry Omlor destacan entre la mayoría de los que abordan el tema. Estas son cualidades que caracterizaron los escritos y el método de Santo Tomás de Aquino, modelo a seguir para teólogos y pensadores, y acérrimo enemigo de quienes buscan oscurecer la verdad.

La documentación y el razonamiento teológicos de QTV apuntaban a una alta probabilidad de invalidez, y eso era todo lo que el autor sostenía en aquel momento. Pero en retrospectiva, al reestudiar e investigar continuamente el asunto, aplicando nuevas perspectivas y considerando los frutos de esta misa mutilada, uno se da cuenta de que la conclusión no solo es probable, sino la más certera.

(Fuente; cursiva indicada.)

Han transcurrido ya 59 años, y los frutos de la “nueva misa” se han hecho cada vez más evidentes.

Fue un domingo verdaderamente sombrío, cuya oscuridad perdura hasta el día de hoy. Sin embargo, tenemos la certeza infalible de que esta oscuridad se disipará una vez más, en el preciso momento que Dios ha decretado desde la eternidad: “Y la luz resplandece en las tinieblas, y las tinieblas no la comprendieron” (Jn 1:5).
 

ANDREA GRILLO REPARTE ESTIGMAS DE INFAMIA...

Para Andrea Grillo defender la Misa Tradicional es herético

Por Paix Liturgique


Andrea Grillo, defensor acérrimo —incluso en contra del sentido común— de las derivas modernistas, arremetió contra el arzobispo de San Francisco, monseñor Cordileone, a quien acusó de “interpretación cismática de la unidad y de retomar los argumentos de monseñor Lefèbvre” después de que el obispo estadounidense señalara que hay menos unidad en la Iglesia con Traditionis Custodes que en la época del motu proprio Summorum Pontificum.

En su blog, el profesor del colegio San Anselmo de Roma, cada vez más elocuente a medida que su influencia va decayendo, se lanza a una larga diatriba: 

“Lo más increíble de la intervención de Cordileone es su intento de hacer pasar el anticoncilio que defiende —es decir, la resistencia visceral a la reforma litúrgica— por el llamamiento a la misericordia lanzado por el “buen papa” al comienzo de su discurso de apertura”.

En cuanto a los jóvenes católicos -a pesar de que son muchos los que acuden en masa a las Misas tradicionales y a las peregrinaciones de la Tradición, en Chartres y en otros lugares-, Grillo dice: 

“Está claro que el problema de los jóvenes ya existía en la época de Guardini, e incluso antes de la de Rosmini. Atribuir el “renacimiento” de la asistencia a los ritos cristianos en contradicción con la reforma litúrgica es engañoso y deshonesto. Es confundir causa y efecto y hacerse ilusiones. Es grave que un arzobispo utilice su autoridad para respaldar algo que, llevado al extremo, suena falso”.

A continuación, Andrea Grillo marca a fuego a Mons. Cordileone, bajo el pretexto de que se suma a la crítica del concilio formulada illo tempore por Mons. Lefebvre: 

“Resulta sorprendente que un miembro de la Signatura Apostólica haya podido proferir afirmaciones tan erróneas. Pero es interesante ver cómo Cordileone desarrolla, en su discurso, la afirmación paradójica: “Había mayor unidad con Summorum Pontificum que con Traditionis Custodes”. Resulta útil comprender cómo concibe Cordileone esta supuesta “unidad”. Esto se desprende claramente de su reconstrucción de la historia posconciliar. Esta reconstrucción, de hecho, delata una interpretación profundamente tradicionalista, tomada precisamente de Marcel Lefebvre”.

De paso, Grillo señala el pecado supremo del catolicismo según los defensores del modernismo sinodal: no es perder a tres cuartas partes de los fieles por el camino, como han hecho los obispos de Europa occidental desde la década de 1960; no es ordenar a hombres casados, como promete hacer para 2028 monseñor Bonny, obispo de Amberes; ni bendecir prácticas contrarias a la naturaleza, como ocurre en Sudamérica o en el oeste de Alemania; el gran pecado es apoyar la Tradición y la Misa Tradicional. Andrea Grillo pide claramente autoritarismo, una hoguera y una torre de vigilancia contra todas las opiniones contrarias: 

“La singular reconstrucción de Cordileone, en realidad, se identifica con una lectura tradicionalista del catolicismo y califica de “unidad” una condición cismática de división. Se trata, en efecto, de una interpretación cismática de la unidad”.

Por cierto, como es obvio, Andrea Grillo rechaza cualquier “diálogo”: 

“solo la unidad en el camino abierto por los novi ordines permite preservar toda la diversidad, en el seno de un rito “abierto” y “flexible”. Pensar que la unidad es el resultado de un “servicio” ritual entre ritos contradictorios parece una solución irresponsable, que garantiza una comunión falsa, artificial e ilusoria”.

Andrea Grillo y la herejía: la paja y la viga

Como señala Catholix, resulta un tanto curioso ver a Andrea Grillo acusar de herejía a sus detractores. Él mismo no ha dudado en caer en la herejía para cuestionar canonizaciones que no ha podido impedir, fiestas religiosas o incluso los milagros eucarísticos.

“En junio de 2025, Andrea Grillo, de nuevo en su blog, arremetió contra Carlo Acutis, cuya canonización era inminente. Le reprochaba principalmente… ser un buen cristiano.

Desde el principio de su entrada, se salió completamente de los carriles, reprochando al joven que pronto será santo su interés por los milagros eucarísticos —que recopiló en una página web traducida a varios idiomas y sobre los que preparó una exposición que presenta más de cien—.

Sobre todo, Andrea Grillo le reprocha que haga poco caso de los errores cometidos desde el Concilio y, sobre todo, de los suyos propios: “¿Cómo es posible que un joven beato pueda transmitir una teología eucarística tan anticuada, tan pesada, obsesiva, centrada en lo accesorio y tan descuidada en lo que respecta a lo decisivo? ¿Cómo es posible que todos los avances logrados por la Iglesia en los últimos 70 años, en cuanto a la comprensión del valor eclesial de la Eucaristía y de su celebración, se hayan transmitido de una manera tan distorsionada a este joven y ferviente divulgador, hasta el punto de sugerirle una comprensión tan incompleta, tan defectuosa, tan unilateral? ¿Quién le ha empujado a interesarse por los “milagros”, descuidando el verdadero milagro?”.

En su entrada, Andrea Grillo reprocha a Carlo Acutis sus devociones, sus oraciones, su asistencia regular a misa, su interés por los milagros eucarísticos, la Adoración y la Historia de la Iglesia. “Carlo Acutis es, efectivamente, el modelo del buen cristiano, un modelo de vida para los jóvenes, y eso le pone los pelos de punta a Andrea Grillo. Carlo Acutis no se ha dedicado a esgrimir argumentos odiosos y crípticos, sino que ha sido un ejemplo con sus acciones: asistía a misa todos los días, adoraba, rezaba por sus semejantes y por las almas del Purgatorio, rezaba el rosario, ayudaba, era caritativo y un modelo de buena muerte, inscribiéndose en la Tradición y la Historia de la Iglesia, como tantos santos y beatos antes que él”. Pasará a la historia por su fe sencilla, al alcance de todos, y que quiso hacer aún más accesible mediante el uso de la informática. Y eso desespera a Andrea Grillo, quien solo dejará tras de sí “una montaña de papel”, señalaba también Paix Liturgique.

Por cierto, Andrea Grillo arremete abiertamente contra los milagros eucarísticos y afirma, sin ningún tipo de vergüenza, que Carlo Acutis fue manipulado: 

“La falta de respeto hacia la Eucaristía no es el problema del joven Carlo, cuya corta vida aún encierra un rayo de esperanza. El problema no tiene que ver con el adolescente, sino con los adultos que le ponen en la boca esas palabras, esas imágenes, esas reconstrucciones, esos intereses desequilibrados y malsanos. Se trata de una falta de respeto eucarístico que no se avergüenza de escribir prefacios, presentaciones e introducciones que parecen, sí, escritas por adolescentes sin ninguna formación teológica sobre el “verdadero” y “único” milagro eucarístico de la comunión eclesial”.

A raíz de sus declaraciones, y tras una condena mezzo voce del Vaticano, el colegio San Anselmo se desmarcó de Andrea Grillo sin llegar a expulsarlo: “El Ateneo Pontificio San Anselmo se desvincula rotundamente de lo expresado a título individual por profesores que, a título personal y bajo su única y plena responsabilidad, publican en sus páginas web o blogs tesis, opiniones o posturas personales. En realidad, no representan lo que se enseña en las distintas facultades de nuestro Ateneo, que acepta y transmite plenamente, con total confianza y obediencia a la fe —desde la perspectiva de una dialéctica sana en la que se basa la verdadera investigación teológica—, la doctrina de la Iglesia y del Pontífice Romano”.

Quince días más tarde, sin haber aprendido nada de la distancia que el colegio San Anselmo había marcado respecto a su acusación contra Carlo Acutis, Andrea Grillo arremetió contra la fiesta del Corpus Christi: “Así decide que la procesión del Corpus Domini, que tanto gusta a los fieles ignorantes, no es más que un “duplicado”  —un término que se debe al liturgista Jungmann y que tanto les gustaba a los reformadores que, por ejemplo, suprimieron el ofertorio por ser un “duplicado” del canon—, un “duplicado” incoherente en cuanto a la propia naturaleza de la celebración eucarística y su radiante evolución teológica”.

Como explica entonces Paix Liturgique, “de hecho, en su artículo, Grillo se lanza a una serie de explicaciones históricas que seguramente no ha releído y que, por ello, no resultan muy claras. Pero de ellas se desprende que se adhiere a la tesis de los reformadores de los años 70: salvo excepciones (por ejemplo, las vísperas seguidas de una adoración del Santísimo Sacramento), la celebración de la presencia eucarística no debe separarse de la misa, que culmina con la comunión. Según él, es antilitúrgico realizar una bendición eucarística o una procesión con el Santísimo Sacramento justo después de haber comulgado en la misa: “Si la celebración eucarística acaba de terminar y nos dirigimos hacia el Santísimo Sacramento para una bendición eucarística, creamos una “duplicación”, aunque sea menor, que pone de manifiesto el desconocimiento de lo que acaba de suceder”.

Cuestionamiento de la transubstanciación

Ya en 2017, acusado de formar parte de un comité secreto del Vaticano sobre la misa ecuménica —encargado de elaborar una futura misa que uniera a los católicos modernistas y a los luteranos—, junto al futuro “cardenal” Roche y a “monseñor” Piero Marini, Andrea Grillo arremete contra la transubstanciación y derrama ríos de tinta para enturbiar un concepto que, sin embargo, es sencillo: “Cuando el Concilio de Trento alude a la transubstanciación, la considera la explicación más adecuada de la presencia real, pero el Concilio de Trento nunca la confunde con el misterio, que puede revestir diferentes formas”. Grillo ha declarado que la transubstanciación “no es el objeto de la fe, sino un instrumento para comprender dicho objeto, que es la presencia de Cristo en la Eucaristía”.

Y estas no son las únicas afirmaciones de su entrada de blog del 2 de noviembre de 2017, en la que ataca la transubstanciación, criticada con vehemencia por los protestantes: 

“La concentración en la “presencia sustancial bajo las especies” ha desviado profundamente la atención de las demás formas de presencia del Señor: en la Palabra, en la oración, en la comunidad; la “presencia sustancial bajo las especies” ha restado importancia a la “presencia eclesial” del Cuerpo de Cristo, que sigue siendo siempre el efecto principal de la celebración eucarística; la atención a la “sustancia” ha llevado a una práctica de los accidentes que oscila entre la indiferencia y el ritualismo, con el riesgo de perder la lógica simbólica de las secuencias rituales; la propia celebración de la Eucaristía se ha visto afectada por la injerencia de una interpretación intelectualista de la presencia, que ha restado importancia a los gestos, las secuencias y las coherencias internas de la acción ritual; por último, aunque quizá sea lo más importante, la separación entre “sacrificio” y “comunión” —fruto del conflicto con la tradición protestante— no ha favorecido una comprensión unitaria del rito eucarístico ni la continuidad entre sacrificio y banquete”.

O también, unas líneas más adelante: 

“El centro de la Eucaristía no es una “consagración del pan y del vino”, sino la escucha de la Palabra y de la oración anafórica que dan paso al rito de la comunión. Esta amplia comprensión de la Eucaristía requiere una “teoría de la presencia” más amplia”. 

Y no duda en simplificar aún más su argumento: 

“La transubstanciación no es un dogma y, como explicación, tiene sus límites. Por ejemplo, contradice la metafísica”.

Aunque eso suponga contradecir abiertamente al Concilio de Trento, al Catecismo de la Iglesia Católica y a la Tradición de la Iglesia, así es como Andrea Grillo pretende pasar a la posteridad. Aunque esas tonterías ya fueron inventadas antes que él existiera, en Cambrai, en 1830.

Cuesta imaginar que Andrea Grillo imparta “teología sacramental” en una de las instituciones religiosas más reconocidas de Roma, al tiempo que arremete contra la transubstanciación… ¡y, sin embargo, así es!

Andrea Grillo contra las hostias redondas

Ni siquiera la forma redonda de la hostia le parece aceptable:

“Quisiera expresar mi preocupación por la forma redonda de la hostia. Creo que, si bien es totalmente natural que el pan eucarístico sea redondo —y la Hostia Magna siempre lo es—, resulta difícil entender por qué la hostia también debería serlo. Quizá como una imitación en miniatura del pan entero. Pero hay que reconocer que la forma redonda de la hostia corre el riesgo de borrar una experiencia fundamental de la relación entre el Señor y su Iglesia […] La hostia debe ser un fragmento, no un todo en miniatura. El fragmento puede tener cualquier forma, excepto la redonda, que es la del todo”.

En un contexto de tantas herejías, las afirmaciones de Grillo a favor del ministerio femenino, o sus acusaciones contra la Misa Tradicional —que describía en 2020 como “encerrada en el pasado histórico, inerte y estática, sin vida y sin vigor… no puede haber resurrección para ella”—, no deberían sorprender en absoluto…

Quien siembra la división, cosecha la tormenta litúrgica

Catholix plantea entonces las preguntas incómodas —pues es importante poner nombre a los males—: “¿Quién acusa a sus detractores de pecar contra la unidad, al tiempo que ataca con odio todo aquello que no puede contrarrestar?”. Es un hecho innegable que la influencia de Andrea Grillo en Roma está decayendo. Incluso su propio bando está harto de sus repetidos excesos.

Y, para devolverle la pregunta, ¿cómo es posible que un “teólogo” que se entrega tanto a la herejía, con el pretexto de defender —en contra del sentido común— incluso las derivas más modernistas, pueda seguir impartiendo “teología sacramental” en uno de los institutos religiosos más conocidos de Roma, si no del mundo cristiano?

Como él mismo reconoce, “se ha vuelto urgente para toda la Iglesia católica un examen de conciencia ante esta paradoja embarazosa”, y sus publicaciones “tienen el mérito de sacarla a la luz pública y abiertamente”.
 

UN CATECISMO SOBRE EL CONCILIO GENERAL IMPERFECTO EN LA CRISIS ACTUAL DE LA IGLESIA CATÓLICA (8)

Examen de los argumentos sobre la duda respecto a la legitimidad de los cardenales. Falta de sacerdocio. Examen de los argumentos sobre la duda respecto a la legitimidad de los cardenales. Falta de conocimiento y capacidad de designación.

Por Mark Escobar


Nota: El autor de este artículo es un laico que, en la actual crisis de la Iglesia, representada por Acción Católica, se ha permitido, mediante el uso de textos de los Papas y otros libros católicos autorizados y aprobados, escritos por autores santos y fiables, defender la fe católica. Ahora bien, si —Dios no lo quiera— algo en ello resultara contrario a la verdadera fe católica, el autor se somete de antemano a la decisión de la Santa Sede y está dispuesto a retractarse de cualquier parte de sus escritos inmediatamente al percatarse de su contradicción con las enseñanzas de la Iglesia.

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Parte 1

Parte 2

Parte 3

Parte 4

Parte 5

Parte 6


15. Examen de los argumentos sobre la duda respecto a la legitimidad de los cardenales. Falta de sacerdocio.


Pregunta: Según el Código de Derecho Canónico de 1917, ¿los cardenales deben ser necesariamente sacerdotes?

Respuesta: Sí, según el canon 232 §1, los cardenales deben ser al menos sacerdotes; en este canon leemos:

Canon 232

§ 1. Los cardenales son hombres libremente elegidos por el Romano Pontífice de todo el mundo que al menos pertenecen al orden presbiteral.

Pregunta: Cite varias interpretaciones autorizadas del Código de Derecho Canónico para demostrar su argumento.

Respuesta: En este sentido leemos:

Los requisitos para el cardenalato están estipulados en parte por el Concilio de Trento y en parte por la Constitución “Postquam” de Sixto V, del 3 de diciembre de 1585. Actualmente, además, el sacerdocio es un requisito indispensable.

- Rev. Charles Augustine, OSB, A Commentary on the New Code of Canon Law, San Luis: B. Herder, vol. II, [1928], pág. 233

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La creación de cardenales queda reservada a la libre elección del Romano Pontífice. Los hombres deben ser, como mínimo, sacerdotes.

- Stanislaus Woywod, OFM, A Preactical Commentary on the Code of Canon Law, Joseph F. Wagner, vol. I, [1926], pág. 88

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La ley establece que solo los sacerdotes pueden ser elegidos cardenales.

- Abbo-Hannan, The Sacred Canons, St. Louis, Mo.: B. Heder, vol. I, [1952], pág. 294

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Las cualidades requeridas en un cardenal son estas: 1) Debe ser sacerdote, ya sea secular o religioso.

- Matthew Ramstein, A Manual of Canon Law, Terminal Printing & Publishing Company, [1948], pág. 198

Pregunta: ¿Son válidos los nuevos ritos de consagración y ordenación de Pablo VI, mediante los cuales los individuos reciben el sacerdocio y su plenitud?

Respuesta: Todos los grupos sedevacantistas, así como algunos individuos dentro de la FSSPX, consideran que los nuevos ritos de consagración y ordenación de Pablo VI son completamente nulos, y otros los consideran al menos dudosos. A continuación se citan algunos ejemplos:

Esta unión que los católicos liberales desean entre la Iglesia y la Revolución es una unión adúltera, adúltera. Esta unión adúltera solo puede engendrar bastardos. ¿Dónde están estos bastardos? Son los ritos [nuevos]. El rito [nuevo] de la Misa es un rito bastardo. Los sacramentos son sacramentos bastardos. Ya no sabemos si son sacramentos que dan gracia. Ya no sabemos si esta Misa nos da el Cuerpo y la Sangre de Nuestro Señor Jesucristo. (…) Los sacerdotes que salen de los seminarios son sacerdotes bastardos.

- Arzobispo Lefebvre, (FSSPX), Homilía predicada en Lille, 29 de agosto de 1976

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Obviamente, no podemos aceptar este nuevo rito de ordenación, adulterado y que genera dudas sobre la validez de numerosas ordenaciones realizadas según dicho rito… Este nuevo rito de ordenación no es católico. Por lo tanto, continuaremos, por supuesto, transmitiendo fielmente el sacerdocio real y válido mediante el rito tradicional de ordenación sacerdotal.

- Obispo Tissier, (FSSPX), Sermón, 29 de junio de 2016

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La religión del novus ordo ha invalidado o puesto en duda todos los sacramentos. Ya hemos visto la duda que ha generado en el Bautismo. Lo que es aún peor, ha invalidado la consagración de los obispos, lo que a su vez invalida el sacramento del Orden Sagrado.

- Obispo Sanborn, (RCI), Can Novus Ordo Baptisms be Trusted as Valid?, [2023], pág. 8

Pregunta: Ahora bien, ¿cómo argumenta usted en contra de la legitimidad de los cardenales del novus ordo?

Respuesta: Hemos visto que el sacerdocio es un requisito legal para la promoción al cardenalato. Casi todos los grupos sedevacantistas, así como algunos miembros de la FSSPX, consideran nulos los nuevos ritos de consagración y ordenación de Pablo VI, y otros los consideran dudosos. Por lo tanto, debe aceptarse que la legitimidad de los cardenales del novus ordo, en lo que respecta a su falta de sacerdocio, es, como mínimo, dudosa.

Pregunta: ¿Podrían los cardenales del rito oriental no ser cardenales legítimos?

Respuesta: Esta solución no es suficiente. Consideremos el cónclave de 2005. En ese cónclave, solo votaron tres cardenales de rito oriental: Ignace Moussa I Daoud (siríaco) (1930–2012), Varkey Vithayathil (siro-malabar) (1927–2011) y Lubomyr Husar (ucraniano) (1933–2017), los tres elevados al cardenalato por Juan Pablo II. En ese cónclave, Joseph Ratzinger fue finalmente elegido papa en la cuarta votación, habiendo obtenido más de 78 votos de 117. Ahora nos preguntamos: ¿qué certeza hay de que estos tres cardenales orientales votaron por Joseph Ratzinger en cada una de las cuatro votaciones y no por otra persona? Cabe destacar que ninguno de estos tres cardenales participó en el cónclave posterior.

En el cónclave de 2013, solo votaron cuatro cardenales de rito oriental: Antonios Naguib (copto) (1935–2022), Béchara Boutros Raï (maronita) (1940–), George Alencherry (siro-malabar) (1945–) y Baselios Cleemis Thottunkal (siro-malankara) (1959–). Los cuatro cardenales fueron elevados al cardenalato por Benedicto XVI, respecto del cual, como hemos visto, no hay certeza de que él mismo fuera elegido por esos tres cardenales orientales, de modo que pudiera, al menos materialmente, elevar a otros al cardenalato. Finalmente, en ese cónclave, Jorge Mario Bergoglio fue elegido papa en la quinta votación, habiendo obtenido más de 78 votos de un total de 117. ¿Qué certeza hay de que esos cuatro cardenales de rito oriental (cuya propia elevación al cardenalato es incierta con respecto a quien los elevó) votaron por Jorge Mario Bergoglio en cada una de las cinco votaciones y no por otra persona? Basta con que en cualquiera de esas cinco votaciones, tres de los cuatro cardenales orientales mencionados votaran por otro cardenal, y entonces ya no se puede afirmar que Jorge Mario Bergoglio fue elegido por los cardenales.

Estas mismas preguntas sin respuesta y ambigüedades surgen para el cónclave de 2025 y para cada nuevo cónclave.

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16. Examen de los argumentos sobre la duda respecto a la legitimidad de los cardenales. Falta de conocimiento y capacidad de designación.

Pregunta: ¿Acaso los cardenales no son rechazados o, al menos, son dudosos en cuanto a su reconocimiento y su capacidad para ser designados?

Respuesta: Sí; independientemente de su legitimidad, los cardenales deben ser conocidos y capaces de ser designados. Ser conocidos y designados es fundamental para calcular el quórum de dos tercios de los cardenales en la elección del papa.

Pregunta: ¿Acaso los cardenales no están designados ni son conocidos?

Respuesta: No, pues según el canon 231 del Código de Derecho Canónico de 1917, y en el ordenamiento jurídico, el número total de cardenales se fijó en 70; como leemos:

Canon 231

§ 1. El Sagrado Colegio [de Cardenales] se divide en tres órdenes: episcopal, al que pertenecen únicamente los seis Cardenales de las diversas diócesis suburbicarias; presbiteral, que consta de cincuenta Cardenales; y diaconal, que [consta de] catorce [Cardenales].

Pero esta mayoría fue abolida por los papas del novus ordo, de modo que ahora hay unos 240 cardenales, de los cuales más de 120 son cardenales electores, de manera que en el cónclave de 2025 había 133 cardenales electores; al respecto leemos:

Si bien el número de cardenales ha variado históricamente, el antiguo código, como el de Sixto V (1586), fijaba su número en setenta: seis obispos, cincuenta presbíteros y catorce diáconos (CIC 231, §1). Sin embargo, desde Juan XXIII no existe un número máximo, aunque desde Pablo VI solo 120 pueden votar en la elección papal.

- Thomas J. Green, New Commentary on the Code of Canon Law, Paulist Press, [2000], pág. 468

Por lo tanto, en opinión de todos los sedevacantistas que creen que los papas del novus ordo carecen de autoridad jurisdiccional para modificar el derecho canónico, actualmente no está claro ni se puede determinar cuáles, entre los más de 240 cardenales del novus ordo, pertenecen a los 70 cardenales legítimos y cuáles no. Nos encontramos precisamente en una situación en la que se desconoce quién es cardenal y quién no. En consecuencia, estos cardenales dudosos no pueden proceder a la designación de un Papa, y su acción de designar a un Papa es completamente nula, porque no hay certeza de que ningún candidato elegido por dicho cónclave haya sido realmente elegido por dos tercios de los 70 cardenales legítimos. Incluso es posible que dos tercios de esos 70 cardenales legítimos hayan elegido a otra persona en las votaciones preliminares, pero como sus votos por sí solos no alcanzaron el quórum requerido al sumarse a los votos de los demás cardenales ilegítimos, la votación continuó y, finalmente, se eligió y proclamó a una persona distinta del legítimo elegido.

Pregunta: ¿Qué conclusión extrae de lo anterior?

Respuesta: Que los cardenales del novus ordo no son suceptibles de ser designados y que esos cardenales no pueden ser cardenales legítimos, o al menos debe aceptarse que su legitimidad y sus elecciones son completamente dudosas.

Continúa...
 

24 DE OCTUBRE: SAN RAFAEL, ARCÁNGEL


San Rafael, Arcángel

Los celestiales beneficios que recibió del glorioso Arcángel San Rafael, el santo patriarca Tobías, se refieren en el mismo sagrado libro de Tobías por estas palabras: 
“Entonces Tobías llamó aparte a su hijo, y le dijo: '¿Qué podemos dar a este varón santo que te ha acompañado?' A lo que respondiendo Tobías, dijo a su padre: 'Padre mío, ¿Qué recompensa le daremos? o ¿cómo podremos corresponder dignamente a sus beneficios? Él me ha llevado y traído sano y salvo, él mismo en persona cobró el dinero de Gabelo, él me ha proporcionado esposa, y ahuyentó de ella al demonio, llenando de consuelo a sus padres, asimismo me libró del pez que me iba a tragar, te ha hecho ver a ti la luz del cielo, y hemos sido colmados por medio de él de toda suerte de bienes. ¿Qué podremos pues darle que sea proporcionado a tantos favores? Más yo te pido, Padre mío, que le ruegues si por ventura se dignará tomar para sí la mitad de todo lo que hemos traído'. Con esto, padre e hijo le llamaron, y empezaron a rogarle que se dignase aceptar la mitad de todo lo que habían traído. Entonces él les dijo en secreto: 'Bendecid al Dios del cielo, y glorificadle delante de todos los vivientes, porque ha hecho brillar en vosotros su misericordia. Porque así como es bueno tener oculto el secreto confiado por el rey, es cosa muy loable el publicar y celebrar las obras de Dios. Buena es la oración acompañada del ayuno; y el dar limosna es mucho mejor que los tesoros de oro; porque la limosna libra de la muerte, y es la que purga los pecados y alcanza la misericordia y la vida eterna. Más los que cometen el pecado y la iniquidad, son enemigos de su propia alma. Por lo tanto, voy a manifestaros la verdad, y no quiero encubriros más lo que ha estado oculto. Cuando tú orabas con lágrimas y enterrabas los muertos, y te levantabas de la mesa a medio comer, y escondías de día los cadáveres en tu casa y los enterrabas de noche, yo presentaba al Señor tus oraciones. Y por lo mismo que eras acepto a Dios, fue necesario que la tentación o la aflicción te probase. Y ahora el Señor me envió a curarte a ti, y a liberar del demonio a Sara, esposa de tu hijo. Porque yo soy el ángel Rafael, uno de los siete espíritus principales que asistimos delante del Señor'. Al oír estas palabras se llenaron de turbación, y temblando cayeron en tierra sobre sus rostros. Pero el ángel les dijo: 'La paz sea con vosotros, no temáis, pues que mientras he estado yo con vosotros, por voluntad o disposición de Dios he estado: bendecidle pues, y cantad sus alabanzas. Parecía, a la verdad, que yo comía y bebía con vosotros; más yo me sustento de un manjar invisible, y de una bebida que no puede ser vista por los hombres. Ya es tiempo de que me vuelva al que me envió; vosotros empero, bendecid a Dios y anunciad todas sus maravillas'. Dicho esto, desapareció de su vista, y no pudieron ya verle más. Entonces, postrados en tierra sobre sus rostros por espacio de tres horas, estuvieron bendiciendo a Dios y levantándose de allí, publicaron todas sus maravillas. 
Reflexión: 

Es el arcángel San Rafael, singular protector de los enfermos; como su mismo nombre lo significa, pues Rafael vale lo mismo que Medicina de Dios. Por esta causa se han puesto debajo de su amparo todos los hospitales de San Juan de Dios y todos los fieles deberíamos invocar en nuestras enfermedades su celestial patrocinio. 

Oración: 

¡Oh Dios! que diste por compañero para el camino de tu siervo Tobías al bienaventurado arcángel San Rafael; concédenos que seamos siempre protegidos con su custodia y fortalecidos con su auxilio. Por Jesucristo, Nuestro Señor. Amén. 

viernes, 23 de octubre de 2026

EL VATICANO PROHÍBE LA ENTRADA PARA LA PEREGRINACIÓN ANUAL DE LA MTL A LA BASÍLICA DE SAN PEDRO

Según los organizadores, la decisión fue comunicada mediante una carta de la Secretaría de Estado del Vaticano.

Por Diane Montagna


El Vaticano prohibirá la entrada a la Basílica de San Pedro a sacerdotes, religiosos y fieles laicos que participen en la peregrinación anual Ad Petri Sedem el sábado 24 de octubre, extendiendo las restricciones más allá de la celebración de la Misa tradicional en latín a la habitual reunión de los peregrinos para orar en la tumba de San Pedro.

Según los organizadores, la decisión fue comunicada en los últimos días mediante una carta de la Secretaría de Estado del Vaticano. “Su procesión no tiene permitido el acceso a la Basílica de San Pedro”, decía la carta, según Christian Marquant, principal organizador de la peregrinación.

El viernes por la tarde, al concluir una conferencia en el Augustinianum, Marquant anunció la decisión a los participantes: “No entraremos en San Pedro mañana”, dijo, y añadió que se habían formulado acusaciones de que la Misa del año pasado había sido “instrumentalizada”.

Esta decisión se produce tras una negativa previa a autorizar la celebración de la Misa tradicional en latín dentro de la Basílica Vaticana. La última restricción va más allá, impidiendo que los peregrinos entren en grupo para rezar ante la tumba del apóstol Pedro.

Establecida en 2012, la peregrinación anual Ad Petri Sedem —también conocida como la peregrinación Summorum Pontificum— reúne a sacerdotes, religiosos y fieles laicos de todo el mundo para profundizar en su fe, expresar su apego a la liturgia romana tradicional y afirmar su comunión con el Sucesor de San Pedro.

La peregrinación está organizada por el Coetus Internationalis Summorum Pontificum (CISP), una coalición internacional de asociaciones dedicadas a la liturgia tradicional. Su nombre proviene del motu proprio Summorum Pontificum de Benedicto XVI de 2007, que liberalizó la celebración de la Misa según el Misal Romano de 1962.

El año pasado, León XIV autorizó al cardenal Raymond Leo Burke a celebrar una Misa Pontifical tradicional en la Basílica de San Pedro el 25 de octubre de 2025, en el Altar de la Cátedra. Esta celebración fue un momento trascendental para la peregrinación, por lo que la exclusión de la basílica este año contrasta notablemente con los acontecimientos de 2025.
 

CUPICH: LA SINODALIDAD ES COMO BAILAR

Compartimos una reflexión del “cardenal” Blase Cupich publicada en Vatican Media en la cual nos ilumina sobre qué es la “sinodalidad”.

Por el cardenal Blase Joseph Cupich


Mi primer contacto con el arte del baile no fue en mi adolescencia, asistiendo a un baile de la época. Fue los miércoles por la noche, cuando mis hermanos, mis primos y otros niños de la parroquia nos reuníamos en el salón parroquial para aprender bailes folclóricos croatas. El estilo de baile se llamaba kolo, palabra que significa círculo, ya que los bailarines se tomaban de las manos o se sujetaban por la cintura para bailar, a menudo con pasos sincopados, en una línea circular o cadena. Nos contaron que, en la “vieja patria”, el kolo era un medio de socialización, el centro de la vida social del pueblo y, a menudo, el lugar principal donde los jóvenes se conocían.

Reconozco que, al principio, la palabra sinodalidad me resultó extraña. Con el tiempo, la comprendí mejor al explorar diversas explicaciones. Sigo encontrando útil el documento de 2018, “La sinodalidad en la vida y la misión de la Iglesia”, publicado por la Comisión Teológica Internacional. Pero un día se me ocurrió que mi experiencia con la danza kolo y sus múltiples elementos tenía mucho que aportar para comprender la sinodalidad. Al igual que la danza, también ofrece un medio de socialización, pero en la vida de la Iglesia. Porque, en esencia, sinodalidad, derivada del griego synodos, significa “caminar juntos” o “recorrer el mismo camino”. Así, la sinodalidad invita a toda la comunidad a asumir la responsabilidad de avanzar al unísono, atenta al Espíritu Santo y a los demás. Tanto la danza como la sinodalidad requieren un cambio de la actuación individual a la armonía colectiva, transformando un grupo de individuos distintos en un cuerpo único y dinámico.

¿Cómo refleja el ritmo de la danza el espíritu de la sinodalidad?

En la danza, el movimiento nunca surge del vacío; comienza con la música. Antes de que los bailarines puedan dar un paso, deben cultivar un silencio profundo y atento para interiorizar el ritmo, el tempo y el ambiente de la pieza. La sinodalidad opera en la misma frecuencia. Su paso fundamental no es hablar ni promulgar políticas, sino escuchar profundamente: al Espíritu Santo, a las Escrituras, a la tradición, y escuchar atentamente a los demás, especialmente a aquellos que se encuentran al margen. Así como un bailarín que ignora la música se desconecta del grupo, los miembros de una comunidad que no escuchan dejan de actuar de manera sinodal. Escuchar el ritmo compartido garantiza que todos se muevan al compás de la misma melodía.

Una coreografía compleja como el kolo presenta roles distintos, aunque todos se muevan al mismo tiempo. Sin embargo, incluso cuando un líder ofrece orientación, ese liderazgo no se trata de dominio ni de controlar los resultados, sino de crear un espacio seguro para que los demás brillen y se muevan con confianza. Esta es la definición misma de corresponsabilidad en un marco sinodal. La jerarquía, los laicos, las comunidades religiosas y los teólogos poseen carismas (dones espirituales) y roles distintos. La sinodalidad no elimina estas diferencias; más bien, como un maestro coreógrafo, las entrelaza. La belleza de la danza reside en que el movimiento de cada bailarín es necesario para que la pieza funcione en su conjunto.

El baile también implica creatividad y adaptabilidad. Los bailarines deben sortear la fuerza de la gravedad levantando los pies, ajustarse al peso y al impulso de sus parejas y adaptarse cuando se produce un error. La sinodalidad requiere la voluntad de pisar el escenario sin un resultado rígido y predeterminado. De hecho, es inherentemente un viaje hacia territorio desconocido. Abraza la tensión creativa del diálogo, reconociendo que el Espíritu Santo puede alterar nuestras rutinas cuidadosamente planificadas. Cuando una comunidad se enfrenta a la tensión o el desacuerdo, la sinodalidad les pide que no se retiren del escenario, sino que utilicen esa fricción para pivotar, adaptarse y encontrar juntos un nuevo camino a seguir. Y así como los bailarines deben evitar pisarse los pies unos a otros, convertir el diálogo sinodal en una discusión sería un error.

Además, bailar requiere conciencia espacial. La pista de baile nunca es infinita. Los bailarines deben prestar atención a las dimensiones del espacio para garantizar que haya sitio para todos. Si ignoran los límites establecidos, corren el riesgo de caerse hacia los laterales, chocar con la orquesta o perderse en la oscuridad, donde el movimiento pierde su forma y significado. De manera similar, un camino sinodal amplía el espacio. Invita a la comunidad a observar quién falta en la pista de baile y a invitarlo activamente a participar. Requiere que quienes están acostumbrados al centro del escenario se retiren para asegurar que el ritmo de la comunidad se adapte al paso y la cadencia de todos, no solo de los intérpretes más experimentados.

Sin embargo, así como los bailarines actuales se preocupan por las dimensiones de la pista de baile para dar cabida a todos los participantes, también reconocen que sus bordes, pilares estructurales y límites arquitectónicos específicos fueron diseñados por otros. Fue construida, nivelada y pulida por generaciones de bailarines que nos precedieron. Nuestra generación, que aprendía a bailar en el salón parroquial, era consciente de que nuestros pasos se habían trazado décadas o siglos atrás, transmitidos a través de una cadena de memoria viva. Esta conciencia no limitaba nuestra creatividad, sino que era la condición que hacía posible nuestra danza. Dependía de nosotros aportar nuestra propia respiración, energía y contexto cultural a la interpretación.

La sinodalidad opera a lo largo del tiempo exactamente de la misma manera. Mantiene un diálogo no solo con los contemporáneos, sino también con los vivos, los muertos y los que aún no han nacido. Así, como observó recientemente uno de mis hermanos cardenales, además de un enfoque sincrónico de la sinodalidad, atento a la contribución de la generación presente, es necesario un enfoque diacrónico a lo largo del tiempo para que la “tiranía del presente” no comprometa la auténtica sinodalidad. Un enfoque diacrónico de la sinodalidad garantiza que las voces de los santos y de los Padres y Madres de la Iglesia tengan voz en el discernimiento actual, impidiendo que la comunidad local se deje llevar por una moda cultural pasajera que fractura la unidad histórica. Los límites diacrónicos de la enseñanza de la Iglesia, lejos de sofocar al Espíritu Santo, canalizan la creatividad divina. Cuando una comunidad sinodal contemporánea respeta las dimensiones del espacio, preparado y utilizado por otros, deja de malgastar energía tratando de derribar los muros del teatro. En cambio, descubre una inmensa libertad dentro de esos límites, encontrando formas frescas, creativas y pastorales de expresar verdades atemporales a un mundo moderno.

Es necesario mantener en tensión las dimensiones sincrónica y diacrónica. Una tentación común en los debates contemporáneos es considerar la sinodalidad como un ejercicio de reescritura de las reglas desde cero, como si el grupo actual pudiera simplemente expandir el espacio a su antojo o abandonarlo por completo. Un verdadero paso sinodal siempre se da en el espacio, reconociendo que el discernimiento moderno no se produce en el vacío. Los límites establecidos por las Escrituras, el dogma y los concilios históricos no son jaulas restrictivas; son los parámetros estables que dan contexto, seguridad y legitimidad a nuestros movimientos actuales. Un enfoque sincrónico se pregunta: "¿Cómo bailamos con quienes están presentes hoy?". Esto es vital para la inclusión. Sin embargo, un enfoque diacrónico añade: "¿Cómo honra nuestra danza al coreógrafo original y cómo transmite fielmente la coreografía a la siguiente generación?".

Al sintetizar lo sincrónico y lo diacrónico, la sinodalidad alcanza su máxima expresión creativa. La Iglesia está llamada a ser profundamente consciente de quienes danzan en la pista hoy: sus alegrías, sus heridas y sus ritmos únicos. Pero debe permanecer igualmente atenta al contexto histórico que la sustenta.

Cuando respetamos las dimensiones del escenario, el viaje sinodal deja de ser una improvisación frenética y aislada del momento presente. En cambio, se convierte en parte de una representación épica e ininterrumpida, un ballet atemporal donde los pasos del pasado guían los movimientos del presente, llevando el cuerpo entero con seguridad a través del escenario hacia la eternidad.

Contemplar la sinodalidad a través de la danza rescata este concepto, a menudo desconocido, del ámbito de la burocracia árida, los comités y el papeleo. Reinterpreta el camino comunitario como algo dinámico, gozoso y profundamente encarnacional. La sinodalidad es la Iglesia aprendiendo a bailar. Es una práctica constante de escuchar la melodía divina, honrar los pasos únicos de cada participante y avanzar en un testimonio bellamente coordinado para el mundo. Nos recuerda que el objetivo no es llegar al final de la canción lo más rápido posible, sino alabar al Creador a través de la gracia, la unidad y el amor que se manifiestan en cada paso del camino.

Pero aún más. La sinodalidad, vista como una danza, también permite una comprensión más profunda de cómo la Iglesia está llamada a reflejar el misterio de la Trinidad. Los primeros Padres de la Iglesia hablaban de pericoresis, literalmente “una danza alrededor”, al describir el misterio de la Trinidad. Con esta imagen, se referían a la necesaria existencia mutua de las tres Personas divinas de la Trinidad.

Así pues, la Iglesia refleja el misterio trinitario con mayor eficacia cuanto más se involucra en la dinámica de la sinodalidad.
 

UN CATECISMO SOBRE EL CONCILIO GENERAL IMPERFECTO EN LA CRISIS ACTUAL DE LA IGLESIA CATÓLICA (7)

Examen de los argumentos sobre la duda acerca de la legitimidad de los papas. Ser elegidos por cardenales dudosos. Examen de los argumentos sobre la duda de la legitimidad de los cardenales. Herejía. Examen de los argumentos sobre la duda acerca de la legitimidad de los cardenales. Pertenencia a una secta no católica.

Por Mark Escobar


Nota: El autor de este artículo es un laico que, en la actual crisis de la Iglesia, representada por Acción Católica, se ha permitido, mediante el uso de textos de los Papas y otros libros católicos autorizados y aprobados, escritos por autores santos y fiables, defender la fe católica. Ahora bien, si —Dios no lo quiera— algo en ello resultara contrario a la verdadera fe católica, el autor se somete de antemano a la decisión de la Santa Sede y está dispuesto a retractarse de cualquier parte de sus escritos inmediatamente al percatarse de su contradicción con las enseñanzas de la Iglesia.

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Parte 1

Parte 2

Parte 3

Parte 4

Parte 5

Parte 6

12. Examen de los argumentos sobre la duda acerca de la legitimidad de los papas. Ser elegidos por cardenales dudosos.

Pregunta: ¿No resulta dudosa la legitimidad de los papas del novus ordo, al haber sido elegidos por cardenales dudosos y desconocidos?

Respuesta: Sí; como veremos en capítulos posteriores, la legitimidad de los cardenales del novus ordo, en términos de herejía, pertenencia a una secta no católica, falta de sacerdocio, desconocimiento e incapacidad para ser designados, es completamente dudosa. Tales cardenales dudosos e indeterminados no pueden elegir papas legítimos.

Pregunta: ¿Acaso la teoría de la Aceptación Universal y Pacífica no rectifica este defecto en la elección, incluso si fueron elegidos por cardenales dudosos?

Respuesta: Dado que una parte significativa de los católicos restantes no ha aceptado la legitimidad de los papas del novus ordo, la aceptación universal y pacífica nunca se ha producido con respecto a los papas del novus ordo desde Juan Pablo I en adelante.

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13. Examen de los argumentos sobre la duda de la legitimidad de los cardenales. Herejía.

Pregunta: ¿Existe alguna duda sobre la legitimidad de los cardenales en términos de herejía manifiesta?

Respuesta: Sí; precisamente según los mismos argumentos expuestos respecto a la herejía del papa; por lo tanto, los cardenales que son herejes públicos también pierden automáticamente su cargo por renuncia tácita; como leemos:

Los cardenales están sujetos a las prescripciones del canon 188.

- Reverendo Gerald Vincent McDevitt,  The Renunciation of an Ecclesiastical Office, Catholic University of America Press, [1946], pág. 156

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14. Examen de los argumentos sobre la duda acerca de la legitimidad de los cardenales. Pertenencia a una secta no católica.

Pregunta: ¿Existe alguna duda sobre la legitimidad de los cardenales en lo que respecta a su pertenencia a una secta no católica?

Respuesta: Sí; una parte de los totalitarios, con los mismos argumentos mencionados anteriormente respecto a la secta no católica, creen que debido a la pertenencia previa de los cardenales a la secta del novus ordo, su promoción como cardenales es completamente rechazada y ni siquiera poseen designación canónica; al respecto, leemos:

Las siguientes personas están excluidas de la dignidad del cardenalato: … hombres que padecen irregularidad canónica o impedimento para — las órdenes sagradas (cfr. Cánones 984, 985, 987), aun cuando la Santa Sede les haya concedido una dispensa para recibir las órdenes y ser promovidos a la dignidad episcopal.

- Stanislaus Woywod, OFM, A Preactical Commentary on the Code of Canon Law, Joseph F. Wagner, vol. I, [1926], pág. 88

☙❧ ☙❧ ☙❧ 

Canon 984

Los siguientes son irregulares por defecto: … 5. Aquellos que están marcados por la infamia de la ley.

Ahora bien, estos cardenales ilegítimos no pueden proceder a la elección del papa, pues no son cardenales ni siquiera en el orden canónico y eclesiástico. Otros grupos también consideran probable este argumento, o lo rechazan con argumentos sin fundamento. Por lo tanto, se puede afirmar con certeza que la legitimidad de los cardenales del novus ordo, en lo que respecta a su pertenencia a una secta no católica, es, como mínimo, completamente dudosa.

Continúa...
 

23 DE OCTUBRE: SAN TEODORO, SACERDOTE Y MARTIR


23 de Octubre: San Teodoro, sacerdote y mártir

(✞ 362)

Santo Teodoro, glorioso sacerdote y mártir de Cristo, fue uno de los más celosos ministros del Señor en la Iglesia de Antioquía de Siria. 

Trabajó sin descanso en desarraigar las supersticiones paganas, en derribar los altares y estatuas de los falsos dioses y al levantar varios templos al Dios verdadero sin esperar otra recompensa que ver más extendida y gloriosa aquella cristiandad, ni desear otro premio que la corona del martirio. 

El Conde Juliano, tío del emperador Juliano, y apóstata como él, gobernaba a la sazón el Oriente, cuya capital era Antioquía, y sabiendo que el santo sacerdote Teodoro guardaba los Vasos Sagrados y tesoros de la Iglesia, quiso apoderarse de ellos, y le llamó a su tribunal, ordenándole el nombre del César que hiciese entrega de todas aquellas preciosas alhajas. 

El fidelísimo siervo de Cristo le respondió que nada había recibido de manos del César, y que nada le debía. 

Al oír estas palabras el codicioso tirano, se enojó sobremanera y comenzó a reprenderlo con grandes amenazas por la contradicción que hacía a la religión del imperio y a la voluntad del César. 

Teodoro con gran elocuencia y entereza, le echó en cara la liviandad de su apostasía, y de la de su sobrino el emperador; por lo cual mandó el Conde Juliano que azotasen cruelmente al Santo presbítero en las plantas de los pies y en su venerable rostro. 

Después lo hizo poner en el suplicio del ecúleo, donde con cuerdas que pasaban por unas poleas, le tiraron con tan gran inhumanidad los brazos y las piernas, que le sacaron de sus junturas los huesos, y mientras el bárbaro juez que presenciaba el suplicio se mofaba del mártir y le decía palabras injuriosas, el santo rogaba por él, y sin hacer demostración alguna de dolor ni dar un solo gemido, le exhortaba a que mirase por sí y pidiese perdón a Jesucristo por su iniquidad y apostasía. 

- Bien veo -le dijo el tirano- que eres harto insensible a los tormentos. ¿De dónde sacas esa fortaleza?

- No siento nada -respondió el mártir- porque Dios está conmigo. 

Entonces Juliano mandó que le aplicasen a los costados antorchas encendidas y mientras le abrasaban con ellas los verdugos, repentinamente cayeron de espaldas en tierra y se negaron a seguir atormentándole, diciendo que habían visto unos ángeles que protegían al mártir. 

Finalmente, el encarnizado apóstata, vencido y avergonzado por la entereza incontrastable constancia del santo mártir, mandó que le cortasen la cabeza, y en este suplicio, entregó su alma santísima en manos del Creador. 

Reflexión: 

La torpe codicia y deseo de apoderarse de los bienes de la Iglesia fue lo que estimuló al procónsul Juliano a cebarse en la sangre del fiel presbítero San Teodoro. ¿Y cuál ha sido aún en otras recientes persecuciones que ha padecido la Iglesia, una de las causas principales del odio mortal con que la han maltratado sus enemigos manifiestos o solapados? La sed de los bienes que justamente ha alcanzado, que legítimamente posee y caritativamente emplea. Nos enseña pues la historia de la Iglesia, que muchos de los sangrientos tiranos y acérrimos perseguidores, no solamente han sido enemigos de la verdad de Dios y de la santidad del Evangelio, sino también hombres codiciosos, avaros, ladrones y obradores de toda injusticia e iniquidad. 

Oración: 

¡Oh Dios! que nos proteges con la gloriosa confesión de tu bienaventurado mártir Teodoro, concédenos que de su imitación y oración saquemos fuerzas para adelantar en tu divino servicio. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.