lunes, 5 de octubre de 2026

SEGUNDA CARTA DEL PADRE RINGROSE: LA LUZ AMARILLA

En esta carta del año 2012, el padre Ringrose explica su rechazo a la invitación para reunirse con el padre Rostand, Superior del Distrito de EE. UU. de la FSSPX.

Por Sean Johnson


En mis comentarios introductorios a la primer entrega de esta subsección, mencioné que el Superior del Distrito de EE. UU. de la FSSPX intentó reconquistar al padre Ringrose proponiéndole una reunión, la cual Ringrose rechazó.

Esta es esa carta, que incluye una mención más explícita del permiso cauteloso para asistir a las misas de la FSSPX en medio del debilitamiento de la confesión de fe en la Sociedad, como consecuencia de las negociaciones de quid pro quo en busca de un acuerdo práctico.

La respuesta de la FSSPX a esta carta fue instalarse en el vecindario, al estilo de los indultos, y establecer una capilla competidora.

9 de noviembre de 2012

Estimado Padre Rostand:

Le agradezco su carta del 12 de octubre, en la que se ofrece a reunirse conmigo para discutir la situación en la Sociedad de San Pío X. Si bien agradezco mucho su amable ofrecimiento, no creo que dicha reunión tenga un propósito significativo, ya que los problemas provienen de la alta dirección de la Sociedad, y usted no está en posición de cambiar eso.

Es cierto que he apoyado firmemente a la Sociedad durante muchos años. Este apoyo se basaba en que mi misión como sacerdote y la de la Sociedad eran una sola: ayudar a las almas a aferrarse a la fe católica en este tiempo en que parece haber sido abandonada por la Roma posterior al Concilio Vaticano II.

Ahora debo ser más cauto y reservado en ese apoyo. Me alarma que el Superior General afirme que el 95% del Vaticano II es aceptable. Me asombra que la dirección de la Sociedad responda a tres de sus obispos sugiriendo que están convirtiendo los errores del Vaticano II en una “superherejía”. Me decepciona que la respuesta de la Sociedad al Concilio de Asís III haya sido tan débil e insuficiente. Me entristece la injusta disciplina que la Sociedad ha impuesto a los sacerdotes que siguen el ejemplo del arzobispo Lefebvre, y me indigna el trato que ha recibido el obispo Williamson, no solo su reciente expulsión, sino también el trato indigno que ha recibido en los últimos años.

Antes de este año, cuando un feligrés me preguntaba sobre la Sociedad, siempre la veía con buenos ojos. Dadas las recientes acciones de la Sociedad, aún no la veo con malos ojos, pero sí con cautela. La situación cambiará cuando la Sociedad se deje absorber por la Iglesia conciliar, a la que el arzobispo Lefebvre se resistió con tanta vehemencia.

Con gran tristeza escribo estas palabras. Hay muchos sacerdotes buenos, celosos y fieles entre las filas de la Sociedad. A muchos de ellos los conozco personalmente y los admiro. Muchas almas dependen de ellos. Es por amor a la Sociedad que temo por su futuro. Temo que esté en un camino autodestructivo. Puede que la dirección piense que un acuerdo está descartado, pero me temo que Roma no piensa así.

Ruego para que la Sociedad retome la misión que le encomendó el Arzobispo Lefebvre sin concesiones ni titubeos. Cuando lo haga, contará con mi apoyo incondicional.

Que Dios lo bendiga y la Virgen lo proteja.

Fraternalmente,

Rev. Ronald J. Ringrose
 

DALAI LEON SUELTA LAS TONTERÍAS DE SIEMPRE Y CONTRADICE LA BIBLIA

Las últimas tonterías generadas por IA que alguien le dijo a León que dijera a los periodistas para intentar parecer intelectual...



Realmente espero que los futuros Papas sensatos (que volverán algún día) anuncien que ya no habrá ningún “papa” charlando en el avión. Lo cierto es que esto se ha convertido en un espectáculo de ego desmesurado, explotado por personas que, de entrada, tienen un ego enorme. El Payaso Malvado empezó con el circo, y el Dalai León lo continúa sin vergüenza alguna.

Aquí tienes el ejemplo más reciente. Es difícil imaginar a adultos diciendo cosas así. Si tu abuela dijera eso en la mesa, la gente sensata lo descartaría como la típica palabrería desinformada de la vejez. Pero tu abuela no es el “papa”.

Analicemos los puntos uno por uno.

Casi milagros baratos

Fueron cuatro días repletos de bendiciones. “Casi milagros”. Esto es lo que dice un hombre que no cree en los milagros. Esta gente suele ser comunista. “El milagro de la generosidad”, “el milagro de la paz”, “el milagro de la inclusión”, ya sabes. Un milagro es extremadamente raro. Dios no crea cuatro días llenos de “casi milagros” para complacer a este viejo ávido de atención. Este tipo no tiene fe.

Estupidez sistémica

Dalai León adora hablar con términos de izquierda. “Sistemas de poder”, y cosas por el estilo. He escrito artículos sobre esto. Cuando estuvo en Francia, León volvió a meter la pata y les dijo a algunas víctimas de abuso que existe una naturaleza “sistémica” del abuso en la Iglesia. Esto hace que la Iglesia sea intrínsecamente mala; que, una vez más, es el lenguaje de los izquierdistas, un lenguaje que León ha hecho suyo. Como era de esperar, este “papa” tan abiertamente anticlerical provocó cierta sorpresa incluso entre periodistas aduladores que quieren que el “papa” sea al menos vagamente católico. Entre nosotros: estoy bastante seguro de que León piensa confusamente como lo hacen muchas personas anticlericales, que la Iglesia es intrínsecamente mala; aun así, se da cuenta de que no puede decirlo en voz alta. Cuando eso sucede, tiene que retractarse. Verás, algunas organizaciones son sistemáticamente abusivas, pero no la Iglesia. Ahhh. Ahora todo está claro. ¿Por qué estos sacerdotes del concilio Vaticano II le han permitido entrar a la Iglesia? Crean un “problema humano”, ¿entiendes?

“Las guerras ya no tienen sentido”

Esto es pura estupidez de León. Un disparate de cinco años. Un sinsentido en su máxima expresión. Para empezar, la Biblia contradice a este cretino. Hay un tiempo para la paz y un tiempo para la guerra. ¡Infórmate, León! ¿Acaso quiere decir que el mundo ha cambiado tanto que los principios cristianos fundamentales ya no se aplican? Sí, estoy seguro de que piensa eso, porque es un modernista de pura cepa además de tonto. Aun así: el mundo no cambia, las cuestiones morales no cambian, lo correcto y lo incorrecto no cambian. Si así fuera, tendríamos que declarar la Biblia obsoleta y pedirle al Dalai León que nos dé un producto nuevo y fresco. Que, creo, es precisamente lo que él piensa que puede hacer.

La ilusión del rearme

Ah, aquí hay otro eslogan fácil para los minus habens. El rearme no es una ilusión. Es muy, muy real. ¡Las guerras se ganan con rearmes, León! ¡Pregúntale a Roosevelt y Stalin! Bueno, en realidad no: ¡pregúntale a Putin! Esta es otra tontería generada por IA que alguien le dijo a León que dijera a los periodistas para intentar parecer intelectual. Por supuesto, todos sus amigos de la OTAN están hablando, como lo habrás imaginado, de rearme.

“La Iglesia rechaza la violencia y las armas...”

…lo dice el hombre que tiene una gran cantidad de guardias extremadamente bien entrenados y bien armados; cuyos predecesores tuvieron ejércitos y libraron guerras; cuyos antepasados ​​cristianos lucharon contra árabes y otomanos. ¡Qué idiota!

“Rusia y Ucrania deben sentarse a dialogar”

Ahora todo es demasiado fácil, León, ¿no crees? Recuerdo muy bien al León del pasado, tan claramente antirruso, que te hacía entender de veinte maneras diferentes que estaba del lado de los nazis. Ahora que Ucrania no tiene economía, ni misiles, ni dinero, ni internet, ni ropa interior, León de repente trata a Rusia y a Ucrania como iguales que deben “dialogar”. Demasiado poco y demasiado tarde, maricón. Las cosas seguirán su curso. Este conflicto terminará cuando Rusia lo diga, y en los términos de Rusia. Siento desilusionarte, maricón.

La IA y dormir por la noche

Esto sí que es un buen indicio de la decadencia de los tiempos modernos. Un “papa” le dice a los periodistas lo que “siente” sobre el avance tecnológico. A este tipo no le preocupan las almas, le preocupan los avances tecnológicos. ¿Te imaginas al Papa Pío X hablándonos de si duerme por las noches a causa de esas cosas nuevas y extrañas que son los coches? Este es un “papa” que no ejerce de papa; pero vaya, sí que sabe decir tonterías.

Podría extenderme más (por ejemplo, podría hablar de lo débil que fue la oposición de León a la eutanasia, justo cuando algunos de sus seguidores quieren introducirla con la excusa de “controlar” el proceso), pero creo que esto es suficiente para un día de León.

En general, lo que emerge es un hombre completamente carente de inteligencia, totalmente fuera de lugar pero muy enamorado de sí mismo, sin amor por la Iglesia ni por Cristo, con una actitud completamente informal incluso hacia los principios cristianos, con una confusión que se debe, en parte, a la pura ignorancia pero, en mucha mayor parte, a su deber de ser instruido, a su verdadero deseo de ser un malnacido, siempre y cuando obtenga la atención que tanto anhela.

Bueno, esto también pasará.

¿Qué le importa al roble si una ardilla se frota contra él?
 

LAS HORAS DE LA PASION DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO (15)

Continuamos con la publicación del capítulo 15 del libro “Las horas de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo” escrito por la mística Luisa Piccarreta (1865 - 1947) entre los años 1913 y 1914.


Para conocer la historia de Luisa Piccarreta ingrese aquí.


Decimaquinta Hora: De las 7 a las 8 de la mañana

Jesús ante Pilato y Pilato lo manda a Herodes

Encadenado Bien mío, tus enemigos unidos a los sacerdotes, te presentan ante Pilato y fingiendo santidad y escrupulosidad, ya que están por celebrar la Pascua, permanecen fuera en el atrio. Y tú, Amor mío, viendo el fondo de su malicia, reparas por todas las hipocresías de quienes son religiosos. También yo reparo contigo.

Pero mientras tú te ocupas de hacerles bien, ellos por el contrario dan inicio a sus acusaciones ante Pilato, vomitando todo el veneno que tienen contra ti. Pero Pilato, mostrándose insatisfecho por las acusaciones que te hacen y para poder condenarte con motivo, te llama aparte y a solas te examina y te pregunta:

“¿Eres tú el Rey de los Judíos?”.

Y tú, Jesús mío, verdadero Rey mío, respondes:

“Mi Reino no es de este mundo, de lo contrario, miles de legiones de ángeles me defenderían”.

Y Pilato, conmovido por la suavidad y la dignidad de tus palabras, sorprendido, te dice:

“¿Cómo, tú eres Rey?”.

Y tú:

“Yo lo soy, como tú dices, y he venido al mundo para enseñar la verdad”.

Y Pilato, sin querer saber más y convencido de tu inocencia, sale a la terraza y dice:

“Yo no encuentro culpa alguna en este hombre”.

Los judíos, enfurecidos, te acusan de tantas otras cosas y tú callas, no te defiendes, y reparas las debilidades y las injusticias de los jueces cuando se hallan ante los poderosos de la tierra, y ruegas por los oprimidos y los abandonados.

Entonces, viendo Pilato la rabia de tus enemigos, para desentenderse, te envía a Herodes.

Divino Rey mío, quiero repetir tus oraciones, tus reparaciones y quiero acompañarte hasta donde se encuentra Herodes. Tus enemigos enfurecidos quisieran devorarte vivo, y en medio de insultos, de burlas y risas te hacen llegar ante Herodes.

Herodes se llena de orgullo y te hace muchas preguntas, pero tú no respondes y ni siquiera lo miras. Y Herodes irritado por no poder satisfacer su curiosidad y sintiéndose humillado por tu prolongado silencio, declara públicamente que tú eres un loco sin juicio, y ordena que como tal seas tratado, y para burlarse de ti, manda que te pongan una vestidura blanca y te entrega a los soldados para que te maltraten del peor modo posible.

Inocente Jesús mío, nadie puede hallar culpa alguna en ti, solamente los Judíos, porque su afectada religiosidad no merece que resplandezca en sus mentes la luz de la verdad.

Jesús mío, Sabiduría infinita, ¡cuánto te cuesta haber sido declarado loco! Los soldados abusando de ti, te arrojan al suelo, te pisotean, te escupen, se burlan de ti, te dan bastonazos y recibes tantos golpes que te sientes morir. Son tantas y tales las penas, los oprobios y las humillaciones que recibes, que los ángeles lloran y con sus alas se cubren el rostro para no seguir viendo.

Yo también, mi loco Jesús, quiero decirte loco, pero loco de amor. Y es tan grande tu locura de amor, que en vez de ofenderte, oras y reparas por las ambiciones de los reyes que desean poseer más reinos para ruina de los pueblos; por las destrucciones que provocan, por toda la sangre que se derrama por su causa, por sus caprichos, por todos sus pecados de curiosidad y por todos los pecados que se cometen en las cortes y en la milicia.

¡Oh Jesús mío, qué impresión causa el verte orar y reparar en medio de tantos ultrajes! Tus palabras hacen eco en mi corazón y voy siguiendo lo que tú haces. Y ahora deja que me ponga a tu lado, que tome parte en tus penas y que te consuele con mi amor; y alejando de ti a tus enemigos, te tomo entre mis brazos para darte fuerzas y besarte la frente.

Dulce Amor mío, veo que no te dejan en paz y Herodes te envía de nuevo a Pilato. Si la venida ha sido dolorosa, el regreso es aún más trágico, pues los judíos se encuentran más enfurecidos que antes y están resueltos a hacerte morir a cualquier precio.

Por eso, antes de que salgas del palacio de Herodes quiero besarte en señal de mi amor en medio de tantas penas; y tú fortifícame con tu beso y con tu bendición y así te seguiré ante Pilato.

Reflexiones y prácticas 

Cuando Jesús es presentado a Pilato, aún hallándose en medio a tantos insultos y desprecios, es siempre dulce, no desdeña a nadie y quiere que en todos resplandezca la luz de la verdad. Y nosotros, ¿sentimos que nos comportamos del mismo modo con todos? ¿Tratamos de vencer nuestras malas inclinaciones cuando alguien no nos simpatiza? Cuando tratamos con los demás, ¿hacemos lo posible por dar a conocer a Jesús y hacer que resplandezca en ellos la luz de la verdad?

“¡Oh Jesús, dulce vida mía!, pon sobre mis labios tu palabra y haz que yo siempre hable con tu misma boca”.

Cuando Jesús se hallaba ante Herodes, estaba en silencio y vestido como si fuera un loco, sufriendo penas inauditas. Y nosotros, cuando recibimos alguna calumnia o burla, algún insulto o desprecio, ¿nos ponemos a pensar que Jesús quiere hacernos semejantes a él? Cuando sufrimos, cuando nos hacen algo y en todo lo que siente nuestro corazón, ¿nos damos cuenta de que es Jesús que tocándonos nos hace sufrir y que nos está transformando en sí mismo dándonos su semejanza? Y cuando el sufrimiento vuelve a nosotros, ¿pensamos que Jesús al vernos, todavía no está contento con nosotros y por eso nos abraza para poder asemejarnos totalmente a sí mismo? Siguiendo el ejemplo de Jesús ¿podemos decir que poseemos el dominio sobre nosotros mismos? ¿Que en las contrariedades en vez de responder preferimos callar? ¿Nos dejamos vencer alguna vez por la curiosidad?

En cada pena que podamos sufrir, es necesario que pongamos la intención de que ésta es una vida que le damos a Jesús para pedir almas; y poniendo a las almas en la Voluntad de Dios, nuestro dolor crea como un cerco en el que encerramos a Dios y a las almas para unirlas todas a Jesús.

“Amor mío y Todo mío, toma tú mismo posesión de mi corazón y tenlo siempre entre tus manos, para que en toda circunstancia pueda copiar en mí tu gran paciencia”.

Continúa...

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EL POEMA DEL HOMBRE-DIOS (133)

Continuamos con la publicación del libro escrito por la mística Maria Valtorta (1897-1961) en el cual afirmó haber tenido visiones sobre la vida de Jesús.


133. El trabajo oculto de Andrés. Una carta a Jesús de su Madre.
Jesús debe dejar Aguas Claras.

18 de marzo de 1945.


1 Aguas Claras sin peregrinos... Produce una extraña sensación verla así, sin signos de que alguien se haya hospedado o, al menos, consumido su comida en la era o bajo el cobertizo. Sólo limpieza y orden, hoy, sin ninguna de esas señales que de sí deja una fuerte confluencia de gente.
Los discípulos ocupan su tiempo en trabajos manuales: unos, trenzando mimbres para hacer nuevas trampas para los peces; otros, ocupados en pequeños trabajos de desmonte del terreno y de canalización del agua de los tejados para que no se estanque en la era. Jesús está en pie, en un prado, echando migas de pan a los gorriones. Hasta donde alcanza la vista, no hay ni un ser viviente, a pesar de que el día esté sereno.
Andrés se dirige hacia Jesús, de vuelta de algo que le han encomendado: “Paz a ti, Maestro”.
“Y a ti, Andrés. Ven aquí un poco conmigo. Tú puedes estar con los pajarillos. Eres como ellos. ¿Te das cuenta?: cuando ellos saben que quien se les acerca los quiere, pierden el miedo. Mira lo confiados que son, y seguros y alegres. Primero estaban casi junto a mis pies, ahora estás tú y están alerta... Mira, mira... mira ese gorrión, es más audaz y se está acercando, ha comprendido que no hay ningún peligro. Y detrás de él vienen los otros. ¿Ves cómo comen? ¿No es igual que para nosotros, que somos hijos del Padre? El nos sacia de su amor. Y, cuando estamos seguros de ser amados y de que nos ha invitado a su amistad, ¿por qué tener miedo de El y de nosotros? Su amistad debe hacernos audaces incluso entre los hombres. Cree esto: sólo el malhechor debe tener miedo de sus semejantes; no el justo, como tú eres”.
Andrés se ha puesto colorado, y no habla.
Jesús le arrima hacia sí y dice sonriendo: 
“Habría que uniros a ti y a Simón en un mismo néctar, diluiros y luego daros de nuevo forma. Seríais perfectos. Con todo... si te dijera que, a pesar de ser tan distinto al principio, serás perfectamente igual a Pedro al final de tu misión, ¿lo creerías?”.
“Si Tú lo dices, es cierto. Ni siquiera me pregunto cómo podrá ser, porque todo lo que Tú dices es verdad. Me alegraré de ser como Simón, mi hermano, porque es un hombre justo y te hace feliz. ¡Simón vale! Me siento muy contento de que sea una persona que vale. Valiente, fuerte. ¡Bueno, también los demás!...”.
“Y ¿tú, no?”.
“¡Yo?... Tú eres el único que puede estar contento de mí...”.

2 “Y darme cuenta de que trabajas silenciosamente y con más profundidad que los otros. Porque en los doce hay quien llama la atención en forma proporcionada a su trabajo, hay quien la llama mucho más de cuanto trabaja, y hay quien sólo trabaja, sin llamar la atención; un trabajo humilde, activo, ignorado... los otros pueden creer que éste no hace nada, más Aquel que ve sabe las cosas. Existen estas diferencias porque aún no sois perfectos, y existirán siempre entre los futuros discípulos, entre aquellos que vengan después de vosotros, hasta el momento en que el ángel proclame con voz de trueno: "El tiempo ha terminado". Siempre habrá ministros del Cristo en que estarán nivelados lo que hacen y la atracción hacia ellos de las miradas del mundo: los maestros. Y existirán, por desgracia, aquellos que serán sólo rumor y gesto externos, sólo externos, los falsos pastores de poses histriónicas... ¿Sacerdotes?; no: mimos. Nada más. No es el gesto el que hace al sacerdote, y tampoco el hábito. No hacen al sacerdote ni su cultura terrena ni las relaciones influyentes de este mundo; es su alma, un alma tan grande que anule la carne. Todo espíritu mi sacerdote... así le sueño, así serán mis santos sacerdotes. El espíritu no tiene voz, ni pose de trágico; es inconsistente porque es espiritual y, por lo tanto, no puede llevar peplos o máscaras; es lo que es: espíritu, llama, luz, amor; habla a los espíritus, habla con la castidad de las miradas, de los hechos, de las palabras, de las obras. El hombre mira, y ve a un semejante suyo. Pero, más allá de la carne, y por encima de ella, ¿qué ve?: algo que le hace detenerse en su caminar apresurado, meditar y concluir: "Este hombre, semejante a mí, tiene de hombre sólo el aspecto; el alma es de ángel". Y, si se trata de un incrédulo, concluirá: "Por él creo que hay un Dios y un Cielo"; y, si es lujurioso, dice: "Este, igual a mí, tiene ojos de Cielo; freno mi sentido para no profanarlos"; si se trata de un avaro, decidirá: "Por el ejemplo de éste, que no tiene apego a las riquezas, yo ceso de ser avaro"; si es un iracundo, una persona violenta, en presencia del manso se vuelve un ser más sereno. Todo esto puede hacer un sacerdote santo. Y, créelo, siempre existirán, entre los sacerdotes santos, los que sepan incluso morir por amor a Dios y al prójimo, y hacerlo tan silenciosamente (después de haber ejercitado la perfección durante toda la vida también silenciosamente), que el mundo ni siquiera se dé cuenta de ellos. Pero, si el mundo no acaba siendo enteramente un lupanar y un lugar de idolatría, será por éstos, los héroes del silencio y de la laboriosidad fiel. Y tendrán tu sonrisa, pura y tímida. Porque siempre habrá Andreses; ¡por gracia de Dios por suerte para el mundo, los habrá!”.
“Yo no creía merecer estas palabras... No había hecho nada para suscitarlas...”.
“Me has ayudado a llevar hacia Dios a un corazón; y es el segundo que conduces hacia la Luz”.
“¿Por qué ha hablado? Me había prometido...”.
“Nadie ha hablado. Pero Yo sé las cosas. Cuando los compañeros duermen, cansados, tres son los que están en vela en Aguas Claras: el apóstol de silencioso y activo amor hacia los hermanos pecadores; la criatura a la que su alma aguijonea hacia la salvación; y el Salvador que ora y vela, que espera y tiene esperanza... Mi esperanza es ésta: que un alma encuentre su salud... Gracias, Andrés. Sigue así. Bendito seas por ello”.
“¡Maestro!... Pero no digas nada a los otros... A solas, hablándole a una leprosa en una playa desierta, hablándole aquí a una mujer cuyo rostro no veo, algo sé hacer. Pero, si los otros lo saben, especialmente Simón (y quiere venir)... yo ya no sé hacer nada... No vengas ni siquiera Tú... porque me avergüenzo de hablar delante de ti”.
“No iré contigo. Jesús no irá, pero el Espíritu de Dios ha ido siempre contigo. Vamos a casa. Nos están llamando para la comida”.
Y todo cesa entre Jesús y el manso discípulo.

3 Están aún comiendo y ya han encendido las lámparas, porque la tarde desciende muy presurosa. El cierzo incita a tener cerrada la puerta. Llaman. Se oye la voz alegre de Juan.
“¡Nos alegramos de que hayáis regresado!”.
“¡Habéis tardado poco!”.
“¿Qué novedades hay, entonces?”.
“¡Qué cargados venís!”.
Todos hablan al mismo tiempo, mientras se ayuda a los tres a liberarse de las pesadísimas sacas que traen sobre los hombros.
“¡Despacio!”.
“¡Dejadnos saludar al Maestro!”.
“¡Un momento!”.
(Un alboroto alegre, familiar, por la alegría de estar juntos).
“¡Hola, amigos! Dios os ha dado días tranquilos”.
“Sí, Maestro, mas no tranquilas noticias. Lo preveía” dice Judas Iscariote.
“¿Qué pasa? ¿Qué pasa?...”. Se ha creado un ambiente de curiosidad.
“Dejadles primero que tomen algo y repongan fuerzas” dice Jesús.
“No, Maestro. Primero te damos lo que tenemos para ti y para los demás. Y, primero... Juan, da la carta”.
“La tiene Simón. Yo temía estropearla entre la carga”.
El Zelote, que ha estado luchando hasta ese momento con Tomás, que quería traerle agua para sus pies cansados, acude diciendo: “Aquí la tengo, en la bolsa del cinturón” y abre el bolsillo interno de su ancho cinturón de cuero rojo y extrae de él un rollo ya aplastado.
“Es de tu Madre. Estando cerca de Betania, encontramos a Jonatán que estaba yendo a casa de Lázaro con la carta y otras muchas cosas. Jonatán va a Jerusalén porque Cusa está poniendo en orden su palacio... Quizás Herodes va a Tiberíades... y Cusa no quiere que su mujer esté cerca de Herodías” explica el Iscariote mientras Jesús desata los nudos del rollo y desenrolla.
Los apóstoles cuchichean mientras Jesús lee con feliz sonrisa las palabras de su Madre.

4 “Escuchad –dice luego–, también hay algo para los galileos. Mi Madre escribe:
"A Jesús, mi dulce Hijo y Señor, paz y bendición.
Jonatán, siervo de su Señor, me ha traído, de parte de Juana, unos obsequiosos regalos; ella pide a su Salvador, para sí, para su esposo y para toda su casa, la bendición. Jonatán me dice que él, por orden de Cusa, va a Jerusalén, habiendo recibido la indicación de abrir de nuevo el palacio de Sión. Yo bendigo a Dios por esto, porque así puedo hacerte llegar mis palabras y mi bendición. Igualmente, María de Alfeo y Salomé envían a sus hijos besos y bendiciones. Y, dado que Jonatán ha sido extremadamente bueno, también hay saludos de la mujer de Pedro para su marido lejano, y, para Felipe y Natanael, de sus familiares. Todas vuestras mujeres, queridos hombres que os encontráis lejos, bien con la aguja, bien con el telar, y con el trabajo de la huerta, os envían ropa para estos meses de invierno, y dulce miel, aconsejándoos que la toméis con agua bien caliente en las húmedas noches. Cuidad de vosotros mismos. Esto es lo que las madres y esposas me dicen que os diga, y yo lo transmito; también a mi Hijo. No por nada nos hemos sacrificado, creedlo. Disfrutad de los humildes presentes que nosotras, discípulas de los discípulos de Cristo, damos a los siervos del Señor; dadnos sólo la alegría de saber que estáis sanos.
Ahora, amado Hijo mío, pienso que, desde hace casi un año, ya no eres todo mío. Y me parece haber vuelto al tiempo en que sabía, sí, que Tú ya habías venido, porque sentía tu pequeño corazón latir en mi seno, pero también podía decir que no habías venido todavía, porque estabas separado de mí por una barrera que me impedía acariciar tu amado cuerpo, y sólo podía adorar tu espíritu. ¡Oh, mi querido Hijo y adorable Dios!, también ahora sé que vives y que tu corazón late con el mío, jamás separado de mí aunque esté separado; pero, no te puedo acariciar, oír, servir, venerar, Mesías del Señor y de su pobre sierva.
Juana quería que fuese donde ella para que yo no estuviera sola en la fiesta de las Luminarias. Pero he preferido quedarme aquí con María a encender las lámparas; por mí y por ti. Pero aunque fuera la mayor de las reinas de la Tierra y pudiera encender mil, diez mil lámparas, estaría en la obscuridad, porque Tú no estás aquí. Mientras que, por el contrario, estaba en la perfecta luz en aquella obscura gruta cuando te tuve en mi corazón, Luz mía y Luz del mundo. Será la primera vez que me diré: 'Mi Niño hoy tiene un año más' sin tener a mi Niño. Y será más triste que tu primer cumpleaños en Matarea. Mas Tú llevas a cabo tu misión y yo la mía, y ambos hacemos la voluntad del Padre y trabajamos para la gloria de Dios: esto enjuga toda lágrima.
Querido Hijo, comprendo lo que haces por lo que me dicen. Como las olas desde mar abierto llevan la voz de alta mar hasta un solitario y cerrado entrante, así el eco de tu santo trabajo por la gloria del Señor llega a la tranquila casita nuestra, a oídos de tu Madre, siendo para Ella causa de júbilo, mas también de temblor; porque, si todos hablan de ti, no todos lo hacen con igual corazón. Vienen amigos, y personas que han recibido algún bien, a decirme: 'Bendito sea el Hijo de tu vientre', y vienen enemigos tuyos a herir mi corazón diciendo: '¡Sea anatema!'. Mas por éstos yo ruego, porque son unos infelices; más que los paganos, que vienen a preguntarme: '¿Dónde está el mago, el divino?', y no saben que dicen una gran verdad, dentro de su error, porque verdaderamente Tú eres sacerdote y grande, que es el sentido de esa palabra para la antigua lengua, y divino eres, mi Jesús. Y yo te los mando, diciendo: 'Está en Betania'. Porque es lo que sé que tengo que decir, hasta que Tú no lo ordenes de otra manera. Y ruego por estos que vienen a buscar salud para lo que muere, a fin de que encuentren salud para el espíritu eterno. Y, te lo suplico, no te aflijas por mi dolor: queda compensado por la gran alegría que me producen las palabras de los sanados de alma y de carne.
Pero María sufrió y sufre todavía un dolor más fuerte que el mío. No me hablan sólo a mí. José de Alfeo quiere que sepas que, durante un reciente viaje suyo de negocios a Jerusalén, le pararon y le amenazaron por causa tuya. Eran hombres del Gran Consejo. Yo creo que algún grande de aquí les dio la referencia, porque, si no, ¿quién podía conocer a José como cabeza de familia (195), y hermano tuyo? Yo te digo esto por obediencia de mujer. Pero por mí te digo: quisiera estar a tu lado, para confortarte. De todas formas, actúa Tú, Sabiduría del Padre, sin tener en cuenta mi llanto. Simón, tu hermano, quería casi ir a ti, después de este hecho; y quería ir conmigo, pero, la estación en que estamos le ha retenido, y más aún el temor de no encontrarte, porque nos dijeron, en tono de amenaza, que Tú donde estás no puedes permanecer.
¡Hijo, Hijo mío, adorado y santo Hijo mío!, estoy con los brazos alzados como Moisés (196) en el monte para rogar por ti, que estás batallando contra los enemigos de Dios y tuyos, mi Jesús al que el mundo no ama.
Aquí ha muerto Lía de Isaac. Lo he sentido mucho porque fue siempre buena amiga mía. Pero el padecimiento mayor eres Tú, lejano y no amado.
Yo te bendigo, Hijo mío, y, como yo te doy paz y bendición, te ruego dársela Tú a Mamá"
”.

5 “¡Llegan hasta esa casa esos desvergonzados!” grita Pedro.
Y Judas Tadeo exclama: “José... podía haberse guardado para sí lo sucedido. Pero... ¡le ha llenado de satisfacción el poder comunicarlo!”.
“Grito de hiena no asusta a los vivos” sentencia Felipe.
“Lo malo es que no son hienas, son tigres; buscan presa viva” dice el Iscariote. Y, volviéndose al Zelote: “Refiere tú lo que hemos sabido”.
“Sí, Maestro. El temor de Judas está justificado. Hemos estado donde José de Arimatea y donde Lázaro; allí abiertamente, como amigos tuyos. Después, yo y Judas –corno si yo fuera un amigo suyo de la infancia– hemos estado donde algunos amigos suyos de Sión... Bueno, pues José y Lázaro te dicen que dejes este lugar en seguida y vayas adonde ellos durante estas fiestas. Cede, Maestro; es por tu bien. Además, los amigos de Judas dijeron: "Mira que ya se ha decidido ir a sorprenderle para inculparle. Precisamente en estos días de fiestas en que no hay gente. Que se retire durante un tiempo, para que queden eludidas estas víboras. La muerte de Doras ha estimulado su veneno y su miedo, porque además de sentir odio tienen miedo. El miedo les hace ver lo que no existe y el odio les hace incluso mentir"”.
“¡Todo, pero es que saben todo de nosotros! ¡Es odioso! ¡Y todo lo alteran, todo lo exageran! Y, cuando les parece que no hay todavía suficiente para maldecir, se lo inventan. Yo me siento asqueado y abatido. Me viene el deseo de expatriarme, de marcharme...; no sé... lejos... fuera de este Israel que no es sino pecado...”. Se le ve deprimido al Iscariote.
“¡Judas, Judas!, una mujer para dar a un hombre al mundo trabaja nueve lunas; tú, para dar al mundo el conocimiento de Dios, ¿querrías emplear menos tiempo? Se necesitarán no nueve lunas, sino milenios de lunas; del mismo modo que la luna nace y muere en cada lunación, manifestándose a nosotros como acabada de nacer, luego llena, luego menguada... sucederá así siempre en el mundo, mientras exista: habrá fases crecientes, llenas y decrecientes, de religión. Mas, aun cuando parezca muerta, tendrá vida, como la luna, que está aun cuando parece que haya llegado a su fin. Y quien haya trabajado en esta religión, recibirá el consiguiente pleno mérito, a pesar de que sólo una exigua minoría de almas fieles quede sobre la Tierra. ¡Venga, venga! Nada de fáciles entusiasmos en los triunfos ni de fáciles depresiones en las derrotas”.
“No obstante... deja este lugar. No somos nosotros fuertes todavía y sentimos que frente al Sanedrín tendríamos miedo; yo al menos... los otros, no lo sé... pero, hacer la prueba lo considero una imprudencia. Nosotros no tenemos el corazón de los tres jóvenes de la corte de Nabucodonosor (197)”.
“Sí, Maestro, es mejor”.
“Es prudente”.
“Judas tiene razón”.
“Mira cómo también tu Madre y tus familiares...”.
“Y Lázaro y José”.
“Hagámosles venir en vano”.
Jesús extiende los brazos y dice: “Hágase como queréis; pero luego se vuelve aquí, Veréis cuántos vienen. Yo ni fuerzo ni tiento vuestra alma; efectivamente, no la siento preparada...  Bueno... veamos los trabajos que han hecho las mujeres”.

6 Pero mientras todos, con ojos risueños y voces de alegría, extraen de las sacas los paquetes con la ropa, las sandalias o los alimentos de las madres y de las esposas, y tratan de interesarle a Jesús para que admire tanta gracia de Dios, El permanece triste y absorto. Lee una y otra vez la carta materna. Se ha retirado con una lamparita al rincón más alejado de la mesa en que están la ropa, las manzanas, recipientes de metal, pequeños quesos... y, haciendo con una mano de visera para los ojos, parece meditar, pero en realidad está sufriendo.
“Mira, Maestro, mi esposa, ¡pobrecilla!, ¡qué prenda tan linda, y qué manto con capucha me ha hecho! Quién sabe lo que le habrá costado hacerlo, porque no es tan experta como tu Madre” dice Pedro, que está rebosante de alegría, con los brazos cargados de sus tesoros.
“Bonitos, sí, bonitos. Es una esposa excelente” dice cortésmente Jesús... pero con el ojo lejos de lo que le ha mostrado.
“A nosotros nuestra madre nos ha hecho dos túnicas dobles. ¡Pobre mamá! ¿Te gustan, Jesús? Es un color bonito, ¿no es verdad?” dice Santiago de Zebedeo.
“Muy bonito, Santiago; te estará bien”.
“Mira, estoy seguro de que estos cinturones los ha hecho tu Madre; es Ella la que borda así. Y este velo doble para cubrir del sol yo también digo que lo ha hecho María; es igual que el tuyo. La túnica no; ciertamente ha sido nuestra madre la que la ha confeccionado. ¡Pobre mamá! Después de tanto como ha llorado este verano, ve menos y frecuentemente se le rompe el hilo. ¡Qué buena es!”. Judas de Alfeo besa la gruesa túnica de color rojo–marrón.

7 “No estás alegre, Maestro” observa por fin Bartolomé. “Ni siquiera miras lo que te han mandado”.
“No puede estarlo” arguye Simón Zelote.
“Estoy pensando... Pero.... Volved a hacer los paquetes. Ponedlo todo en orden. No es este el momento de que nos prendan, y no nos prenderán. Bien entrada la noche, con el claro de la luna, iremos hacia Doco y luego a Betania”.
“¿Por qué a Doco?”.
“Porque allí hay una mujer que se está muriendo y espera de mí la curación”.
“¿No pasamos por casa del encargado?”.
“No, Andrés, por ningún sitio. Así nadie tendrá necesidad de mentir diciendo que no sabe dónde estamos. Si vuestra preocupación es que no nos persigan, la mía es no crear complicaciones a Lázaro”.
“Pero Lázaro te espera”.
“Y vamos donde él. O, mejor,... Simón, ¿me hospedas en la casa de tu viejo siervo?”.
“Con mucho gusto, Maestro. Tú ya sabes todo. Por lo tanto, puedo decirte en nombre de Lázaro, de mí mismo y de quien vive en ella, que esa casa es tuya”.
“Vamos. Rápido. Para estar en Betania antes del sábado”.
Y, mientras todos se dispersan, con lámparas, para hacer lo que la improvisa partida requiere, Jesús se queda solo.
Vuelve Andrés, se acerca a su Jesús y dice: “¿Y esa mujer? Me duele abandonarla ahora que parecía que iba a venir... Es prudente... ya lo has visto...”.
“Vete a decirle que dentro de un tiempo volveremos y que mientras tanto recuerde tus palabras...”.
“Las tuyas, Señor. Yo he dicho sólo las tuyas”.
“Ve. Date prisa. Y mira que ninguno te vea. Verdaderamente en este mundo de malos deben tomar aspecto de pérfidos los inocentes...”.
Todo me cesa aquí, en esta gran verdad.

Continúa...

Notas:

195) Aparece corregido por MV como uno de los cabezas de familia en una copia mecanografiada. De los cuatro hijos de Alfeo, Simón es llamado el mayor en varios lugares de la Obra, y el mismo Jesús le declara cabeza de familia cuando la muerte de Alfeo, en 105.3. Sin embargo, José es llamado en repetidas ocasiones cabeza o anciano, y al menos en dos pasajes (437.1 y 441.5) hasta casi se le reconoce el derecho de primogenitura. Por algunos contextos podría pensarse que José, que no figura como casado, hubiera asumido en el seno de la familia originaria una posición preeminente respecto a su hermano Simón, primogénito pero débil de carácter, y casado y por lo tanto ya cabeza de familia en su propia casa.

196) Cfr. Ex. 17, 8–16.

197) Cfr. Dan. 3, 1–97.

 
 
El Poema del Hombre-Dios (105) 



 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
  

 
 
 

 
 
 
 
 

 
 
 

5 DE OCTUBRE: SAN PLÁCIDO Y SUS COMPAÑEROS MÁRTIRES


5 de Octubre: San Plácido y sus compañeros mártires

(✞ 541)

San Plácido, hijo de Tértulo, senador romano, fue desde la edad de siete años encomendado a la disciplina del gran patriarca San Benito, venerado en toda Italia por la excelencia de su santidad. 

Le llevó pues su padre al Santo para que por sí mismo le educase en el monasterio de Subiaco, donde Plácido aprendió tanto en letras y virtudes, que era por ellas admirado por todos. 

Refiere San Gregorio que enviándole un día San Benito a sacar agua de cierta laguna que estaba no lejos del monasterio, cayó en ella y fue arrastrado por las olas hasta un tiro de piedra dentro del lago; más teniendo su santo maestro revelación del triste suceso, llamó a otro discípulo suyo llamado Mauro y le mandó que fuera rápidamente a socorrer a Plácido. 

Llegó Mauro a la laguna, y sin pensar siquiera en el peligro en que se ponía, entró en ella, caminando sobre las aguas sin hundirse, y tomando a Plácido por los cabellos lo sacó a la orilla sano y salvo. 

Era este Santo mancebo compañero más predilecto del santo abad, tanto, que cuando San Benito hizo brotar de su peñasco una copiosa fuente para abastecer de agua al monasterio, quiso que Plácido fuese testigo de aquel prodigio; y cuando fue a echar por tierra los ídolos que se adoraban en el Monte Casino, y a fundar en él la casa que había de ser como la cabeza de su Orden, también llevó a Plácido como su compañero. 

Habiendo Tértulo, su padre, hecho donación a San Benito de muchas y grandes posesiones que tenía en Sicilia, mandó el santo patriarca allá a su amado discípulo Plácido para que fundase un monasterio, dándole por compañero a Donato y Gordiano, dos santos monjes de la casa de Monte Casino.

Plácido construyó el nuevo monasterio no lejos del puerto de Mesina, cuya iglesia dedicó a San Juan Bautista. 

Treinta caballeros jóvenes, maravillados por sus virtudes y prodigios, abrazaron la vida monástica y en breve tiempo fue aquella religiosa colonia vivo retrato de Monte Casino.

Dos hermanos suyos, Eutiquio y Victorino, con su hermana Flavia, fueron a visitarle, y cuando estaban resueltos a renunciar a todos los bienes de la tierra para ganar los del cielo, el Señor les abrevió el camino para conseguir la eterna felicidad, porque habiendo el famoso pirata Manuca hecho un desembarco en Sicilia, y entrado en el monasterio, capturó a Plácido con todos sus monjes, y también a Euquidio, Victorino y Flavia, mandándoles a adorar sus falsos dioses; mas como en lugar de eso, confesaron con gran fervor a Jesucristo, todas aquellas inocentes víctimas, en número de treinta y tres, fueron sacrificadas. 

Pero el Señor castigó a aquellos bárbaros, porque haciéndose a la vela y estando todavía delante del puerto de Mesina, se levantó una brava tormenta en la cual todos perecieron.

Reflexión: 

¡Por qué caminos tan extraños llevó el Señor a estos santos a tan gloriosa victoria! ¡Verdaderamente son ocultos los designios de Dios e inescrutables sus juicios! Es indudable que sobre cada uno de nosotros tiene el Todopoderoso trazados sus planes, distintos sí, pero todos ellos encaminados a nuestro mayor bien espiritual; y la ejecución de ellos depende en gran parte de nuestra cooperación con las divinas inspiraciones. Quien resiste a los toques de la gracia, muy cerca está de perderse. Dejémonos, pues, conducir por su amorosa providencia, y estemos seguros de que las que el mundo llama desgracias, no son sino medios de los que Dios se vale para acrisolar las almas y llevarlas al cielo.

Oración: 

¡Oh Dios! que nos concedes la gracia de celebrar el nacimiento para el cielo de tus santos mártires Plácido y sus compañeros; otórganos la dicha de gozar en su compañía de la eterna bienaventuranza. Por Jesucristo, Nuestro Señor. Amén. 
 

domingo, 4 de octubre de 2026

UN CATECISMO SOBRE LOS ERRORES DOCTRINALES DE LA SECTA DEL NOVUS ORDO (16)

Error de respeto hacia todas las religiones.

Por Mark Escobar


Nota: El autor de este artículo es un laico que, en la actual crisis de la Iglesia, representada por Acción Católica, se ha permitido, mediante el uso de textos de los Papas y otros libros católicos autorizados y aprobados, escritos por autores santos y fiables, defender la fe católica. Ahora bien, si —Dios no lo quiera— algo en ello resultara contrario a la verdadera fe católica, el autor se somete de antemano a la decisión de la Santa Sede y está dispuesto a retractarse de cualquier parte de sus escritos inmediatamente al percatarse de su contradicción con las enseñanzas de la Iglesia.

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16. Error de respeto hacia todas las religiones.

Pregunta: ¿El error del “respeto a todas las religiones” surge de la visión errónea sobre el origen de todas las religiones y del indiferentismo?

Respuesta: Sí; cuando todas las religiones no católicas tienen su origen en el sentido religioso dentro del hombre, y todas las religiones son efecto de la acción positiva del Espíritu Santo y de la inspiración divina, entonces todas ellas, en lugar de ser religiones falsas, engañosas y malvadas, se convierten en religiones verdaderas, buenas, dignas de alabanza y de respeto.

Pregunta: Cuando usted afirma que el “respeto a todas las religiones” es un error, ¿quiere decir que no debemos respetar a los seguidores de otras religiones e Iglesias, o incluso, por el contrario, que debemos faltar al respeto a los seguidores de religiones no católicas?

Respuesta: Jamás; no tenemos absolutamente ningún derecho a faltar al respeto a los seguidores de religiones e iglesias falsas. Al respecto, el Papa Pío IX dice:

Lejos, sin embargo, de los hijos de la Iglesia Católica ser jamás en modo alguno enemigos de los que no nos están unidos por los vínculos de la misma fe y caridad; al contrario, si aquellos son pobres o están enfermos o afligidos por cualesquiera otras miserias, esfuércense más bien en cumplir con ellos todos los deberes de la caridad cristiana y en ayudarlos siempre y, ante todo, pongan empeño por sacarlos de las tinieblas del error en que míseramente yacen y reducirlos a la verdad católica y a la madre amantísima, la Iglesia, que no cesa nunca de tenderles sus manos maternas y llamarlos nuevamente a su seno, a fin de que, fundados y firmes en la fe, esperanza y caridad y fructificando en toda obra buena (Col. 1, 10), consigan la eterna salvación.

- Papa Pío IX, Quanto Conficiamur Moerore, 10 de agosto de 1863

Pregunta: Entonces, ¿qué es lo que se condena?

Respuesta: El respeto por las religiones mismas.

Pregunta: ¿Cuál es la raíz de este respeto por las religiones mismas?

Respuesta: Su raíz es el indiferentismo y la incapacidad de distinguir entre la religión verdadera y las religiones falsas.

Pregunta: ¿Acaso el Papa Pío X no rechazó el respeto a todas las religiones?

Respuesta: Sí; condenó uno de los errores de Le Sillon, según el cual personas de diferentes religiones y filosofías se unían para construir un orden social común, exigiéndoles únicamente el respeto a todas las creencias. Pues la unidad práctica basada en dejar de lado las diferencias sobre la verdad religiosa conduce gradualmente a la indiferencia hacia la verdad y el error. Esto concuerda precisamente con la advertencia de Pío XI de que tal actitud lleva al hombre poco a poco al naturalismo y al ateísmo.

Pregunta: Cite las palabras del Papa Pío X sobre este asunto.

Respuesta: A. Él dice:

Lo mismo ocurre con la noción de la fraternidad, cuyo fundamento ponen en el amor de los intereses comunes o por encima de todas las filosofías y de todas las religiones, en la simple noción de humanidad, englobando así en el mismo amor, y en una igual tolerancia, a todos los hombres con todas sus miserias, lo mismo intelectuales y morales que físicas y temporales. Pero la doctrina católica nos enseña que el primer deber de la caridad no está en la tolerancia de las doctrinas erróneas, por sinceras que sean, ni en la indiferencia teórica o práctica para el error, o el vicio en que vemos sumidos a nuestros hermanos, sino en el celo por su mejora intelectual y moral, no menos que por su bienestar material. Esta misma doctrina católica nos enseña también que el origen del amor al prójimo se encuentra en el amor a Dios, padre común y fin común de toda la familia humana, y en el amor de Jesucristo, de quien somos los miembros, hasta el punto que consolar a un desgraciado es hacer bien al mismo Jesucristo. Todo otro amor es ilusión o sentimiento estéril y pasajero.

Hubo un tiempo en que Le Sillon, como tal, era formalmente católico. En el campo de las fuerzas morales no conocía más que una, la fuerza católica, e iba proclamando que la democracia sería católica o no sería. Pero luego cambió de parecer, y dejó a cada cual su religión o su filosofía. Cesó de llamarse asimismo católico, y sustituyó su fórmula «La democracia será católica», por esta otra «La democracia no será anticatólica», como tampoco habría de ser antijudía o antibudhista. Esta fue la época del más grande de Le Sillon. Los obreros de todas las religiones y de todas las sectas fueron llamados para la construcción de la ciudad del futuro. Sólo se les pedía que abrazaran al mismo ideal social, que respetaran todas las creencias y que aportaran al acervo común cierta suma de fuerzas morales. Desde luego se proclamaba que «los jefes de Le Sillon ponen su fe religiosa por encima de todo». Pero ¿pueden privar a los otros del derecho de atraer su energía moral donde puedan, pero quieren que otros respeten su fe? Piden, pues, a todos los que quieran transformar la sociedad presente, en el sentido de la democracia, que no se repelan mutuamente a causa de las convicciones filosóficas o religiosas que puedan separarles, sino que marchen tomados de la mano, no renunciando a sus convicciones, sino tratando de hacer en el terreno de las realidades prácticas la prueba de las excelencias de sus convicciones personales. Tal vez, en este campo de emulación entre almas pertenecientes a diferentes escuelas religiosas o filosóficas, la misión podrá realizarse. Y se declaró al mismo tiempo (¿cómo podría esto realizarse?) que el pequeño Sillon católico sería el alma del gran Sillon cosmopolita.

- Papa San Pío X, Notre Charge Apostolique, 25 de agosto de 1910

Pregunta: ¿Acaso el Papa León XIII no declaró que la enseñanza del “respeto a todas las religiones” era uno de los signos de la masonería secreta?

Respuesta: Sí; dijo:

15. Todos deben evitar la familiaridad o la amistad con cualquier persona sospechosa de pertenecer a la masonería o a grupos afiliados. Conócelos por sus frutos y evítalos. Debe evitarse toda familiaridad, no solo con los libertinos impíos que promueven abiertamente el carácter de la secta, sino también con los que se esconden bajo la máscara de la tolerancia universal, el respeto por todas las religiones y el anhelo de conciliar las máximas del Evangelio con los de la revolución. Estos hombres buscan reconciliar a Cristo y Belial, la Iglesia de Dios y el estado sin Dios.

- Papa León XIII, Custodi Di Quella Fede, 8 de diciembre de 1892

Pregunta: ¿Qué relación existe entre el debate sobre el respeto a todas las religiones y la masonería?

Respuesta: Esto tiene sus raíces en el indiferentismo y en considerar todas las religiones como iguales, algo en lo que también cree la masonería. Al respecto, el Papa León XIII dice:

16. Si a los que son admitidos como miembros no se les ordena abjurar por ninguna forma de las doctrinas católicas, esta omisión, lejos de ser adversa a los diseños de los Francmasones, es más útil para sus propósitos. Primero, de esta manera, engañan fácilmente a los simples y despreocupados, y pueden inducir a un número mucho mayor a convertirse en miembros. Nuevamente, como todos los que se ofrecen son recibidos cualquiera que sea su forma de religión, enseñan así el gran error de esta era: que el respeto por la religión debe considerarse un asunto indiferente, y que todas las religiones son iguales. Esta forma de razonamiento se calcula para provocar la ruina de todas las formas de religión, y especialmente de la religión católica, que, como es la única que es verdadera, no puede, sin una gran injusticia, ser considerada como simplemente igual a otras religiones.

22. Luego vienen sus doctrinas políticas, en las que los naturalistas establecen que (…) el Estado debe estar sin Dios; que en las diversas formas de religión no hay razón para que una tenga precedencia de otra; y que todos deben ocupar el mismo lugar.

23. Que estas doctrinas son igualmente aceptables para los masones.

- Papa León XIII, Humanum Genus, 20 de abril de 1884

Pregunta: Por lo tanto, en vista de la condena de Le Sillon y también de la masonería, ¿podemos concluir que la enseñanza del “respeto a todas las religiones” se basa en considerar a todas las religiones como iguales y en no distinguir entre la religión verdadera y la falsa?

Respuesta: Sí.

Pregunta: Mencione las palabras del Padre Michael Müller sobre el respeto a todas las religiones.

Respuesta: Él dijo:

Es impío decir: “Respeto todas las religiones”. Esto equivale a decir: respeto al diablo tanto como a Dios, al vicio tanto como a la virtud, a la falsedad tanto como a la verdad, a la deshonestidad tanto como a la honestidad, al infierno tanto como al cielo.

- Michael Müller, C.SS.R., God, the Teacher of Mankind: A Plain, Comprehensive Explanation of Christian Doctrine. Vol. I: The Church and Her Enemies. New York, Cincinnati, and St. Louis: Benziger Brothers, 1880, p. 287.

Pregunta: Ahora bien, habiendo visto que la secta del Novus Ordo sostiene que todas las religiones son verdaderas, buenas, dignas de alabanza, divinamente inspiradas y efectos del Espíritu Santo, y que también enseña que la salvación se puede alcanzar a través de los ritos de cada religión, ¿no deberíamos esperar que esta secta también haya enseñado “respeto por todas las religiones”?

Respuesta: Sí.

Pregunta: Cite las declaraciones de los líderes de esta secta.

Respuesta: Dicen:

1. (…) Vosotros [los musulmanes] nos permitís así manifestar aquí nuestro gran respeto por la fe que profesáis.

- Pablo VI, Discurso a los dignatarios y representantes del Islam, 1 de agosto de 1969

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7. Esta actitud nueva y abierta hacia los valores naturales, terrenales, históricos y científicos… es uno de los aspectos característicos del Concilio. (…) Así, se ha despertado el ecumenismo, así como el respeto hacia las religiones no cristianas.

- Pablo VI, Audiencia General, 8 de noviembre de 1972

☙❧ ☙❧ ☙❧ 

3. (…) El documento del Concilio sobre las religiones no cristianas, en particular, está lleno de profunda estima por los grandes valores espirituales, de hecho por la primacía de lo espiritual.

- Juan Pablo II, Discurso a los miembros de la Secretaría para los No Cristianos, 27 de abril de 1979

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2. La Iglesia Católica expresa su estima por vuestras religiones y por vuestros elevados valores espirituales.

- Juan Pablo II, Discurso a los representantes del budismo y el sintoísmo en Japón, 20 de febrero de 1980

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4. (…) Si bien respetamos las convicciones de los demás, necesitamos la ayuda mutua.

- Juan Pablo II, Discurso a los líderes y representantes de las comunidades islámicas e hindúes en Kenia, 18 de agosto de 1985

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4. (…) Este testimonio de fe, (…) se hace con respeto a las demás tradiciones religiosas.

- Juan Pablo II, Discurso a los jóvenes musulmanes, 19 de agosto de 1985

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2. (…) La actitud de la Iglesia hacia otras religiones es de genuino respeto.

- Juan Pablo II, Encuentro con miembros de religiones no cristianas, 5 de febrero de 1986

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14. Una valoración justa de otras tradiciones religiosas normalmente presupone un contacto cercano con ellas. (…) Merecen nuestro respeto.

- Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso, Congregación para la Evangelización de los Pueblos, Instrucción Diálogo y Proclamación, 19 de mayo de 1991, aprobado por Juan Pablo II.

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5. (…) Deseo reafirmar el respeto de la Iglesia Católica por el Islam.

- Juan Pablo II, Auditorio del Palacio de Congresos, 24 de septiembre de 2001

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8. (…) No dejamos de mostrar respeto por otras religiones y culturas.

- Benedicto XVI, Homilía, 10 de septiembre de 2006

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25. (…) Hice hincapié en lo importante que es respetar lo que es sagrado para los demás, que mi profundo respeto por las grandes religiones.

- Benedicto XVI, Audiencia General, 20 de septiembre de 2006

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66. Mi visita a Turquía me brindó la oportunidad de mostrar también públicamente mi respeto por la religión islámica.

- Benedicto XVI, Discurso a los miembros de la Curia Romana, 22 de diciembre de 2006

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7. Durante mi memorable visita, expresé con frecuencia el respeto de la Iglesia Católica hacia el Islam.

- Benedicto XVI, Discurso al Embajador de Turquía, 19 de enero de 2007

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26. La estima y el respeto por todas las demás religiones y culturas, con las semillas de verdad y bondad que están presentes en ellas y que representan una preparación para el Evangelio, son particularmente necesarios hoy en día.

- Benedicto XVI, Discurso a los obispos italianos, 24 de mayo de 2007

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5. (…) Las reuniones anuales (…) buscan abrir un camino hacia el entendimiento y el respeto recíprocos entre el Islam y el Cristianismo.

- Benedicto XVI, Discurso al Embajador de Egipto, 6 de noviembre de 2008

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119. Además, deseo manifestar en esta circunstancia el respeto de la Iglesia por las antiguas religiones y tradiciones espirituales de los diversos Continentes...

- Benedicto XVI — Verbum Domini, 30 de septiembre de 2010

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6. (…) Nos motiva a cultivar la práctica de la virtud y a tendernos unos a otros con amor, con el mayor respeto por las tradiciones religiosas diferentes a la nuestra.

- Benedicto XVI, Encuentro con líderes religiosos, 17 de septiembre de 2010

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8. En lo que respecta al respeto mutuo en las relaciones interreligiosas, especialmente entre cristianos y musulmanes, estamos llamados a respetar la religión del otro, sus enseñanzas, sus símbolos y sus valores.

- Francisco, Mensaje a los musulmanes para el fin del Ramadán, 10 de julio de 2013

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13. (…) Los líderes religiosos tienen la responsabilidad particular de educar a sus fieles en un espíritu que respete las convicciones de quienes pertenecen a otras tradiciones religiosas.

- Francisco, Declaración Conjunta con el Patriarca Kirill, 12 de febrero de 2016

☙❧ ☙❧ ☙❧ 

Debemos trabajar juntos para buscar una mayor unidad y respeto por todas las personas y todas las religiones.

- León XIV, Respuestas a periodistas en Castel Gandolfo, 25 de noviembre de 2025

FIN.