martes, 5 de mayo de 2026

RECORDANDO EL PRIMER ENCUENTRO INTERRELIGIOSO DE ASÍS (1986)

El 27 de octubre de 1986, gracias a la iniciativa de Karol Wojtyla (alias “Juan Pablo II”) un aquelarre pagano se reunió en el “Primer encuentro interreligioso de Asís”.


Este evento fue llamado llamado “Jornada Mundial de Oración por la Paz” y llegaron desde distintas partes del mundo variadas sectas trayendo sus diversas creencias y siendo acogidos por el gran hereje Juan Pablo II.

Arriba, ilustrando este artículo, primera fila izquierda, vemos el altar de la Iglesia de San Pedro en Asís el 27 de octubre de 1986. En el altar había un pergamino/estandarte con inscripciones religiosas; sobre el Tabernáculo, en el centro, había un cilindro de vidrio que contenía una estatua dorada de Buda; frente a él había un incensario dorado con forma de flor de loto. Los otros objetos a su derecha —velas y un libro religioso— estaban ocultos por el estandarte púrpura que se encontraba a varios metros del altar, entre éste y el pasillo central de la iglesia.

La segunda foto, primera fila a la derecha, se puede ver a un dignatario budista tibetano quemando solemnemente incienso a su ídolo. En la segunda fila, vemos a dos grupos de monjes paganos alrededor del altar adorando a Buda.

Detalle del cilindro de vidrio con la estatua dorada de Buda

En estas fotografías, podemos observar al Dalai Lama, máxima autoridad de esa rama del budismo, presente en el acto de profanación y los monjes tibetanos adorando a su ídolo al pie del altar.

Detalle del incensario aún humeante

Pero, a juzgar por lo que ocurrió en aquel templo años después, este “Encuentro Interreligioso” o “Jornada Mundial de Oración por la Paz”, no habría sido del agrado de Dios, dado que el 26 de septiembre de 1997 un terremoto sacudió la región de Umbría y Las Marcas, dejando once víctimas fatales, cien heridos y alrededor de 80.000 edificios dañados. Durante el terremoto se derrumbó la bóveda de la Basílica de San Francisco de Asís y cuatro personas que se encontraban allí inspeccionando el lugar, murieron sepultadas bajo los escombros. Se trata de los técnicos Bruno Brunacci y Claudio Bugiantella, el fraile franciscano Angelo Api y el seminarista polaco Zdzisław Borowiec, de 22 años. El video del derrumbe fue filmado en directo por una emisora ​​local y pronto dio la vuelta al mundo.

La Basílica de Asís tal como estaba cuando el apóstata Wojtyla la eligió como sede del “Encuentro Panreligioso de Asís” en 1986. 

La Basílica desde el mismo ángulo tras el terremoto del 26 de septiembre de 1997. 

Algunas veces, parece que Dios tarda en llegar, pero Él nunca deja de obrar...
 

EL AMOR DE LA SABIDURÍA ETERNA - (Cap 2)

Continuamos con la publicación del capítulo 2 del libro “El Amor de la Sabiduría Eterna” escrito por San Luis María Grignion de Montfort.


CAPITULO SEGUNDO

ORIGEN Y EXCELENCIA DE LA SABIDURIA ETERNA

Aquí es preciso exclamar con san Pablo: ¡Qué abismo de riqueza, de sabiduría y de conocimiento el de Dios! (1). Su generación, ¿quién la contará? (2) ¿Habrá un ángel tan iluminado, un hombre tan atrevido, que intente narrar como conviene el origen de la Sabiduría?

Aquí es preciso cerrar los ojos para no quedar deslumbrado ante luz tan viva y resplandeciente.

Aquí es preciso que enmudezca toda lengua para no empañar tan acabada hermosura al tratar de darla a conocer.

Aquí es preciso que todo espíritu se anonade y adore, temeroso de verse oprimido por el peso inmenso de gloria de la divina Sabiduría al intentar sondearla.

1 - LA SABIDURIA DIVINA EN RELACION CON EL PADRE

Sin embargo, ésta es la idea que de ella nos ofrece el Espíritu Santo adaptándose a nuestra debilidad- en el libro de la Sabiduría escrito para nosotros: la Sabiduría eterna es efluvio del poder divino, emanación purísima del Omnipotente. Por eso nada inmundo se le pega. Es reflejo de la luz eterna, espejo nítido de la actividad de Dios e imagen de su bondad (3).

Es la idea sustancial y eterna de la divina belleza, manifestada a san Juan Evangelista en el éxtasis maravilloso de la isla de Patmos, cuando exclamó: Al principio ya existía la Palabra -el Hijo de Dios o la Sabiduría eterna- la Palabra se dirigía a Dios, y la Palabra era Dios (4).

En diversos pasajes de los libros salomónicos se habla de ella cuando se lee que la Sabiduría fue creada o, mejor, engendrada desde el principio, antes que todas las cosas y todos los tiempos.

Ella dice de sí misma: Desde el principio me tiene formada, desde el comienzo, antes de la tierra.

Cuando no existía el abismo… ya estaba (5).

En esta belleza soberana encontró el Padre sus complacencias en la eternidad y en el tiempo. Así lo afirmó El mismo el día del bautismo y de la transfiguración de Cristo: Este es mi Hijo, a quien yo quiero, mi predilecto (6).

Ella es aquella claridad luminosa e incomprensible, parte de cuyos rayos penetraron a los apóstoles, transportándolos en éxtasis durante la transfiguración: “(Ella) es una realidad noble, sublime, inmensa, infinita y más antigua que el universo” (7).

Si no hallo palabras con las cuales expresar la infinita idea que me he formado de esta belleza y dulzura soberanas -aun cuando esta idea esté muy por debajo de la realidad- ¿quién podrá hacerse de ella una idea exacta y explicarla como conviene? ¡Solamente tú, Dios soberano! ¡Porque sabes qué es ella! Y puedes revelarla a quien tú quieres (8).

2 - ACCION DE LA SABIDURIA EN LAS ALMAS

La Sabiduría se define a sí misma, sobre todo considerando sus efectos y acción en las almas (9). No mezclaré mis mezquinas palabras con las suyas para no disminuir su esplendor y sublimidad.

1. La Sabiduría se alaba a sí misma, se gloría en medio de su pueblo;

2. abre la boca en la asamblea de Dios y se gloría delante de sus potestades. (Será ensalzada en medio de su pueblo, y admirada en la plena congregación de los escogidos, y recibirá alabanzas de la muchedumbre de los elegidos, y será bendita entre los benditos y dirá:)

3. Yo salí de la boca del Altísimo y como niebla cubrí la tierra. (Yo hice nacer en los Cielos la luz indeficiente y)

4. habité en el Cielo con mi trono sobre columnas de nubes;

5. yo sola rodeé el arco del Cielo y paseé por la hondura del abismo;

6. regí las olas del mar y los continentes y todos los pueblos y naciones.

7. Por todas partes busqué descanso y una heredad donde habitar.

8. Entonces, el Creador del universo me ordenó, el Creador estableció mi morada: “Habita en Jacob, sea Israel tu heredad”.

9. Desde el principio, antes de los siglos me creó, y no cesaré jamás.

10. En la santa morada, en su presencia ofrecí culto y en Sión me establecí;

11. en la ciudad escogida me hizo descansar, en Jerusalén reside mi poder.

12. Eché raíces entre un pueblo glorioso, en la porción del Señor, en su heredad.

13. Crecí como cedro del Líbano y como ciprés del monte Hermón;

14. Crecí como palmera de Engadí y como rosal de Jericó, como olivo crecí en la pradera y como plátano junto al agua.

15. Perfumé como cinamono y espliego y di aroma como mirra exquisita, como incienso, y ámbar, y bálsamo, como perfume de incienso en el santuario.

16. Como terebinto extendí mis raíces, un ramaje bello y frondoso; 

17. como vid hermosa retoñé; mis frutos y flores son bellos y abundantes.

18. (Yo soy la madre del amor hermoso, y del temor, y de la ciencia, y de la santa esperanza; en mí toda gracia y el camino de la verdad; en mí, toda la esperanza de vida y virtud).

19. Venid a mí los que me amáis y saciaos de mis frutos;

20. mi nombre es más dulce que la miel, y mi herencia, mejor que los panales. (Se hará memoria de mí en toda la serie de los siglos).

21. El que me come tendrá más hambre, el que me bebe tendrá más sed,

22. el que me escucha no fracasará, el que me pone en práctica no pecará. (Los que me esclarezcan tendrán la vida eterna.)

23. Todo esto es el libro de vida, la alianza con el Dios Altísimo y el conocimiento de la verdad (Eclo 24,1-23) (10).

Todos estos árboles y plantas a las cuales se compara la Sabiduría, y que poseen frutos y cualidades tan diferentes, simbolizan la gran variedad de estados, funciones y virtudes que produce en las almas.

Estas con como cedros, por la elevación de sus corazones hacia el cielo; como cipreses, por la meditación continua de la muerte; como palmeras, por la humildad en soportar sus fatigas; como rosales, por el martirio y efusión de su sangre; como plátanos al borde de las aguas; como terebintos, que extienden sus ramas a lo lejos, por la dilatación de su caridad para con el prójimo; como plantas olorosas (el bálsamo, la mirra, etc.), por la vida apartada y el deseo de ser más conocidos de Dios que de los hombres (11).

Después de haberse manifestado como madre y manantial de todos los bienes, la Sabiduría exhorta a todos los hombres a dejarlo todo para desearla solamente a ella. Pues no se da -en expresión de san Agustín- (12) sino a quienes la buscan con el ardor que merece realidad tan maravillosa.

En los versículos 21 y 22, la divina Sabiduría indica tres grados de piedad. El tercero de los cuales constituye la perfección. Son:

1. escuchar a Dios con humilde aceptación;

2. obrar en él y por él con perseverante fidelidad;

3. adquirir la luz y unción necesarias para inflamar a los demás en el amor a la Sabiduría y conducirlos a la vida eterna.

Notas:

1) Rm 11: 33. El tema del capítulo: excelencia de la Sabiduría vista desde sus relaciones con Dios y desde los frutos que produce en las almas.

2) Is 53: 8: que, basados en el texto griego y latino, no en el original hebreo, aplican los Padres de la Iglesia a la generación del Verbo -en la eternidad- y a la concepción virginal del Señor -en el momento de la encarnación. La aplicación de la expresión quiere recalcar el poder admirable del Señor y el origen misterioso de la Sabiduría.

3) Sb 7: 25-26.

4) Jn 1: 1.

5) Pr 8: 23-24.

6) Mt 3: 17.

7) Expresión tomada del antiguo oficio de la Transfiguración (himno de las primeras vísperas, estr. 2).

8) Mt 11,27; Lc 10,22: “Mi Padre me lo ha enseñado todo; quién es el Hijo lo sabe sólo el Padre; quién es el Padre lo sabe sólo el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiere revelar”.

9) La Sabiduría narra su origen y su historia. El autor sagrado identifica la Sabiduría con la ley de Israel (v 23). El texto fue aplicado en la liturgia a la Santísima Virgen (ver VD 264).

10) Los pasajes entre paréntesis son del texto largo adoptado por la Vulgata y seguido por el P. de Montfort.

11) Ver H. Bonnet, Los Símbolos tradicionales de la sabiduría.

12) San Agustín, De moribus Ecclesiae catholicae I c.17 n. 31: PL 32,1324.


Continúa...
 

EL POEMA DEL HOMBRE-DIOS (103)

Continuamos con la publicación del libro escrito por la mística Maria Valtorta (1897-1961) en el cual afirmó haber tenido visiones sobre la vida de Jesús.


103. En los altos del Líbano, donde los pastores Benjamín y Daniel.
10 de febrero de 1945.

1 Jesús camina al lado de Jonatán siguiendo un terraplén verde y, por lo tanto, umbroso. Detrás van los apóstoles hablando entre sí.
Pedro separándose de ellos, se adelanta, y, franco como siempre, pregunta a Jonatán:
“¿Pero no era más rápido el camino que va a Cesarea de Filipo? Hemos cogido éste y... ¿cuándo vamos a llegar? ¡Tú con la patrona has ido por aquél!”.
“Con una enferma, me he atrevido a todo. Date cuenta de que yo soy de un cortesano de Antipas, y Filipo, después de aquel sucio incesto, no ve muy bien a los cortesanos de Herodes... Mira, no es por mí por quien temo. Lo que no quiero es crearos dificultades ni enemigos, y menos aún al Maestro. La Tetrarquía de Filipo tiene necesidad de la Palabra, como la tiene la de Antipas; si os odian, ¿cómo podéis...? Al regreso, si lo veis conveniente, vais por ese camino”.
“Alabo tu prudencia, Jonatán. Pero al regreso tengo intención de pasar hacia las tierras fenicias” dice Jesús.
“Están envueltas en las tinieblas del error”.
“Tocaré frontera, para recordarles que hay una Luz”.
“¿Crees que Filipo se desquitaría en un siervo del perjuicio que le ha causado su hermano?”.
“Sí, Pedro. Son iguales. Dominados por todos los más bajos instintos, no hacen distinción. Parecen animales y no hombres, créelo”.
“Y, sin embargo, teniendo en cuenta que Juan, hablando en nombre de Dios, ha hablado también en su nombre y favor, debería estimarnos, o sea, estimarle a El, que es pariente de Juan”.
“No os preguntaría ni siquiera de donde venís, ni quienes sois. Viéndoos conmigo –si me reconociera, o si algún enemigo de la casa de Antipas me señalara como siervo de su Procurador– seríais encarcelados inmediatamente. ¡Si supierais cuánto fango hay tras las vestiduras de púrpura! Venganzas, atropellos, delaciones, lujurias y hurtos son la pasta de su alma. ¿Alma?... ¡bien!, llamémosla así. Yo creo que ya no tienen alma. Vosotros mismos podéis verlo: para bien, pero... ¿por qué ha recobrado Juan la libertad? Por una venganza entre dos oficiales de la Corte. Uno, para quitarse de en medio al otro –tan favorecido por Antipas, que tenía a Juan en custodia–, por una suma abrió de noche el calabozo... Yo creo que atontó a su rival con un vino drogado, y a la mañana siguiente... el desdichado pagó con su cabeza la evasión del Bautista. Te digo que es un asco”.
“¿Y tu patrón está de acuerdo? Me parece bueno”.
“Lo es. Pero no puede actuar de otro modo. Su padre y el padre de su padre fueron de la Corte de Herodes el Grande. El hijo lo ha tenido que ser por fuerza. No lo aprueba, pero no puede más que limitarse a mantener a su mujer lejos de esa corte de vicios”.
“¿Y no podría decir "me das asco" y marcharse?”.
“Podría, pero, a pesar de que sea muy bueno, todavía no es capaz de tanto. Eso significaría casi ciertamente la muerte. Y ¿quién quiere morir por honestidad de espíritu llevada a su punto más alto? Un santo como el Bautista. Pero nosotros... ¡pobrecillos!”.

2 Jesús, que les ha dejado hablar entre sí, interviene: “Dentro de no mucho, en todo lugar de la tierra conocida, el número de los santos contentos de morir por esta honestidad hacia la Gracia y por amor a Dios será denso como flores en un prado abrileño”.
“¿Sí? Me gustaría saludar a estos santos y decirles: "¡Rogad por el pobre Simón de Jonás!"” dice Pedro. Jesús le mira fijo y sonriente.
“¿Por qué me miras así?”.
“Porque tú, prestándoles auxilio, los verás, y los verás cuando te lo presten a ti”.
“¿En qué, Señor?”.
“Para ser la Piedra consagrada por el Sacrificio, sobre la que se celebre y edifique mi Testimonio”.
“No te entiendo”.
“Entenderás”.
Los otros discípulos, que se habían acercado y que han escuchado, cuchichean entre sí.
Jesús se vuelve: “En verdad os digo que todos seréis probados con uno u otro suplicio: por ahora, el de la renuncia a las comodidades, a los afectos, a las cosas útiles; luego irá siendo una cosa cada vez más vasta, hasta llegar a aquella, excelsa, que os ciña con una diadema inmortal. Sed fíeles. Todos vosotros lo seréis. Y obtendréis esto”.
“¿Nos matarán los judíos, el Sanedrín acaso, por nuestro amor a ti?”.
“Jerusalén lava los umbrales de su Templo con la sangre de sus Profetas y sus Santos. Y también el mundo espera ser lavado... Abundan los templos de dioses horrendos. En un futuro serán templos del Dios verdadero y la lepra del paganismo quedará purificada con el agua lustral de la sangre de los mártires”.
“¡Oh! ¡Dios Altísimo! ¡Señor! ¡Maestro! ¡Yo no soy digno de tanto! ¡Soy débil! ¡Le temo al dolor! ¡Oh! ¡Señor!... O despide a tu inútil siervo, o dame fuerza. No querría menoscabar tu imagen, Maestro, con mi ruindad”. –Pedro se ha arrojado a los pies del Maestro y le está suplicando verdaderamente con el corazón en la voz– .
“Álzate, mi Pedro. No temas. Todavía mucho has de caminar... y llegará la hora en que no quieras sino cumplir el último esfuerzo. Y entonces tendrás todo, del Cielo y de ti mismo. Yo te estaré mirando admirado”.
“Tú lo dices... y yo lo creo. ¡Pero soy un tan pobre hombre!”.

3 Se ponen de nuevo a caminar...
...y después de una buena interrupción, cuando ya se ha dejado la llanura para encumbrarse hasta la parte alta de un monte boscoso y progresivamente elevado, continúo viendo. Ni siquiera debe ser el mismo día, porque, mientras antes de la interrupción la mañana era ya tórrida, ahora apenas empieza una hermosa aurora que enciende, en todos los tallitos, pequeños diamantes líquidos. Bosques y más bosques de coníferas han quedado abajo, pero sigue habiendo bosques arriba, dominadores desde lo alto, bosques que como verdes catedrales acogen entre sus intercolumnios a los peregrinos incansables.
Este Líbano es verdaderamente una cadena estupenda. No sé si es Líbano todo el complejo o este monte sólo. Sé que veo sierras boscosas erguirse en nudo alto y enredado de crestas y barrancos, de valles y mesetas a lo largo de las cuales discurren, para luego precipitarse abajo, torrentes que parecen cintas de plata ligeramente verde–azul. Aves de todo tipo llenan de cantos y vuelos los bosques de coníferas, que son todo un perfume de resinas en esta hora matutina. Volviendo la mirada hacia abajo –mejor, hacia Occidente–, se ve lejos reír el mar, amplio, quieto, solemne, y toda la costa que se extiende hacia el Norte, hacia el Sur, con sus ciudades, sus puertos y los raros cursos de agua que desembocan en el mar y que dibujan, apenas, una coma luciente sobre la tierra árida (con la poca agua suya que el sol del verano seca) y un signo amarillento de dedo en el azul del mar.
“Son hermosos estos lugares” observa Pedro.
“Y no hace tampoco mucho calor” dice Simón.
“Con estos árboles, el sol molesta poco...” añade Mateo.

4 “¿Han cogido de aquí los cedros del Templo?” pregunta Juan.
“De aquí. Son éstos los bosques que dan las maderas más bellas. El patrón de Daniel y Benjamín tiene muchísimos, además de tener ricos rebaños. Sierran los árboles en el propio lugar y luego los transportan hacia abajo por aquellas acanaladuras o a fuerza de brazos. Trabajo difícil cuando los troncos deben ser usados enteros, como fue el caso del Templo. No obstante, paga bien y hay muchos a su servicio; además es bastante bueno. No es como el feroz Doras. ¡Pobre Jonás!” responde Jonatán.
“¿Pero cómo es posible que los que están a su servicio sean casi esclavos? Cuando le dije: "Déjale plantado y ven con nosotros, que Simón de Jonás podrá ofrecerte en el peor de los casos un pan", me respondió: "No puedo si no pago mi rescate". ¿Qué historia es ésta?”.
“Doras –y no sólo él en Israel– habitualmente hace esto: cuando ve que uno que está a su servicio es bueno, le conduce con aguda astucia a la esclavitud. Le carga en cuenta falsas sumas que el pobre hombre no puede pagar; cuando la suma es suficiente, dice: "Tú eres esclavo mío por deudas"”.
“¡Qué vergüenza! ¡Y además es fariseo!”.
“Sí. Jonás mientras tuvo ahorros pudo pagar.. luego... Un año el granizo, otro la sequía, el trigo y la uva dieron poco, Doras multiplicó el daño por diez... y otra vez por diez. Posteriormente Jonás cayó enfermo debido al excesivo trabajo. Doras le prestó la suma necesaria, pero quiso el doce por uno. Como Jonás no lo tenía, añadió esto al resto. En pocas palabras: pasados unos años, se había acumulado una deuda que le hizo esclavo; y jamás le dejará marcharse... siempre encontrará otras disculpas y otras deudas...” –Jonatán está triste pensando en su amigo–.
“¿Y tu patrón no podía...?”.
“¿Qué? ¿Hacer que le trataran como a un ser humano? ¿Pero quién se enfrenta a los fariseos? Doras es uno de los más poderosos; creo que incluso es pariente del Sumo Sacerdote... Al menos eso se dice. Una vez, cuando le dieron de palos a Jonás hasta dejarle exánime, y yo lo supe, lloré tanto, que Cusa me dijo: "Pago yo su rescate por hacerte feliz". Pero Doras se le rio delante de su cara y no aceptó nada. ¡Ese!... tiene los campos más ricos de Israel... pero, te lo juro, han sido abonados con la sangre y las lágrimas de sus siervos”.
Jesús mira a Simón Zelote y éste mira a Jesús. Ambos están apenados.
“¿Y este de Daniel es bueno?”.
“Al menos, humano. Quiere, pero no oprime, y, dado que los pastores son honestos, los trata con amor; son los que mandan en los pastos. A mí me conoce y me respeta porque soy un doméstico de Cusa y... podría serle útil... Pero, Señor, ¿por qué el hombre es tan egoísta?”.
“Porque el amor fue estrangulado en el Paraíso Terrenal. Yo vengo, no obstante, a aflojar el lazo y a dar nueva vida al amor”.

5 “Hemos llegado a la propiedad de Eliseo. Los pastos están aún lejanos, pero a esta hora las ovejas casi siempre están en los apriscos, por el sol. Voy a ver si están”. Y Jonatán se marcha casi corriendo.
Vuelve después de un rato con dos pastores entrecanos y robustos, los cuales realmente se precipitan abajo por la pendiente para ir a donde Jesús.
“La paz a vosotros”.
“¡Oh! ¡Nuestro Niño de Belén!” dice uno de ellos; el otro: “Bendita seas, Paz de Dios, que has venido a nosotros”. Los dos hombres están prontos sobre la hierba. El saludo a un altar no es tan profundo como éste dedicado al Maestro.
“Levantaos. Os devuelvo la bendición, y me alegra hacerlo porque la bendición desciende con gozo sobre quien es digno de ella”.
“¡Oh, dignos nosotros!...”.
“Sí, vosotros, que habéis sido siempre fieles”.
“¿Quién no lo habría sido? ¿Quién puede borrar aquella hora? ¿Quién puede decir: "No es verdad lo que vimos"? ¿Quién puede olvidar que Tú nos sonreíste durante meses, cuando, volviendo entre las ovejas al atardecer, te llamábamos y Tú, al son de nuestros caramillos, batías las manitas?... ¿Le recuerdas, Daniel? Casi siempre vestido de blanco en los brazos de su Madre; te nos mostrabas entre rayos de sol en el prado de Ana, o a la ventana; parecías una flor depositada sobre la nieve del vestido materno”.
“Y aquella vez que viniste, dando los primeros pasos, a acariciar a un corderito menos rizado que Tú... ¡Qué feliz se te veía! Y nosotros no sabíamos qué hacer de nuestras rudas personas. Habríamos deseado ser ángeles para aparecerte menos burdos...”.
“¡Amigos míos!, Yo veía vuestro corazón, y eso veo también ahora”.
“¡Y nos sonríes como entonces!”.
“¡Y has venido hasta aquí, donde los pobres pastores!”.
“Donde mis amigos. Ahora estoy contento. Os he vuelto a encontrar a todos y ya no os perderé. ¿Podéis dar hospedaje al Hijo del hombre y a sus amigos?”.
“¡Señor! ¿Tú lo pides? No nos falta ni pan ni leche, pero si tuviéramos sólo un bocado te lo daríamos con tal de tenerte con nosotros. ¿Verdad, Benjamín?”.
“¡Hasta el corazón te daríamos por alimento, nuestro anhelado Señor!”.
“Vamos, entonces. Hablaremos de Dios...”.
“Y de tus parientes, Señor. ¡José, tan bueno! ¡María..., Oh, la Madre! Fijaos, mirad este narciso bañado de rocío, hermoso y puro con su corola como una estrella adiamantada. Ella, sin embargo... ¡Oh, esto no es sino fealdad en comparación con la Madre! Una sonrisa suya era purificación; encontrarla, una fiesta; oírla, santificarse. ¿Te acuerdas de aquellas palabras también tú, Benjamín?”.
“Sí. Te las puedo repetir, Señor. Porque cuanto Ella nos dijo en los meses en que pudimos oírla está escrito aquí (y se señala el pecho). Es la página de nuestra sabiduría. Nosotros podemos comprenderla porque es palabra de amor y el amor lo entienden todos. Ven, Señor, entra y bendice esta morada feliz”.
Entran en una estancia cercana al vasto redil y todo termina.

Continúa...

5 DE MAYO: SAN PÍO V, PAPA Y CONFESOR


5 de Mayo: San Pío V, Papa y Confesor

(✞ 1572)

El gran Pontífice de la Iglesia, Pío V, de nombre Gisleri, fue natural de Bosco, Villa del estado de Milán, y nació de padres pobres en una humilde choza.

Pasaron por su pueblo dos Religiosos de Santo Domingo y viendo al niño Miguel, que así se llamaba, se le aficionaron por ver su buena inclinación y Miguel se aficionó a ellos; y así le llevaron consigo al convento de Voguera, de la provincia de Lombardía.

Convento de Voguera, hoy Iglesia de Santa María delle Grazie

Terminados sus estudios fue nombrado sucesivamente, Prior de varios conventos, Obispo de Nepi, Cardenal y finalmente, Soberano Pontífice.

Las ropas interiores que traía eran pobres y remendadas, la estameña de sus camisas era de la más áspera, y su mesa era tan parca como la de un pobre oficial.

Cuatro mil escudos gastaba cada año en casar huérfanas, visitaba él mismo los hospitales, y a sus deudos más cercanos, les dejó en el estado en que los halló.

Con cien mil ducados de gasto, resucitó en Roma el arte de tejer lanas para desterrar las telas de los extranjeros que sacaban el dinero de la ciudad.

Ofrecía un homicida diez mil ducados por librarse de la muerte a que estaba ya condenado, y respondió San Pío:

- Si con dinero se rescatase la vida, las penas solo se hicieran para los pobres.

Reformó el sacro Palacio y la ciudad de Roma, limpió de forajidos la Italia, solicitó que se coligasen los príncipes de Italia y España para hacer guerras contra los hugonotes, socorrió a Flandes contra los rebeldes a su Dios y a su rey, declaró a la reina Isabel de Inglaterra como hereje absolviendo a sus súbditos del juramento de fidelidad, esforzó a la reina de Escocia a la constancia en la fe, pacificó Polonia, y procuró unir a los príncipes cristianos contra los turcos, y por las oraciones del santo pontífice se alcanzó la insigne y milagrosa victoria naval de Lepanto.

Finalmente, hizo en seis años de Pontificado lo que era bastante para llenar un siglo; y a los setenta y ocho años de edad, recibió la corona inmortal por sus heroicas virtudes, apareciéndose a Santa Teresa de Jesús, con gran gloria y de camino para el cielo.

Lo enterraron en la capilla de San Andrés, donde grabaron este epitafio en mármol:
Pío V, Pontífice, Restaurador de la Religión y honestidad, establecedor de la rectitud y Justicia, renovador de la disciplina y costumbres, defensor de la cristiandad.
Habiendo dado leyes saludables, conservando a la Francia, coligado a los príncipes y conseguido la victoria sobre los turcos, en heroicos hechos e intentos en gloria de paz y guerra: “Máximo Pío Feliz y Optimo Príncipe”.

 

lunes, 4 de mayo de 2026

PADRE RIPPERGER: LA OPRESIÓN DIABÓLICA ESTÁ "EN AUMENTO DRÁSTICO"

El padre exorcista Chad Ripperger afirmó que el aumento de la práctica del ocultismo, así como el consumo de pornografía, son algunas de las principales razones del incremento de la opresión.

Por Emily Mangiaracina


El padre exorcista Chad Ripperger afirma que la opresión demoníaca, mediante la cual las personas son atacadas en aspectos externos como sus trabajos y relaciones, está “en aumento drástico”.

Durante su reciente entrevista en The Shawn Ryan Show, Ripperger explicó los diferentes niveles de influencia diabólica sobre los seres humanos, incluyendo la opresión demoníaca que ataca a las personas “desde el exterior” en lugar de a través de su mente.

“Esto incluye cosas como arruinar las finanzas de las personas”, dijo Ripperger, “impidiendo que reciban su salario”, por ejemplo. Los demonios también pueden causar daños directos a la propiedad, como los electrodomésticos. En el caso de una familia oprimida por demonios, el exorcista vio cómo un electrodoméstico tras otro dejaba de funcionar, mes tras mes.

La opresión también puede perjudicar las relaciones interpersonales, señaló. Por ejemplo, puede ser la razón por la que algunas parejas tienen un matrimonio maravilloso, pero de repente se vuelven infelices sin motivo aparente.

Una de las causas de la opresión son las maldiciones, que son rituales en los que los practicantes de ocultismo invocan demonios para dañar a una persona en particular.

“La opresión está aumentando drásticamente -dijo Ripperger- debido al incremento de la participación en el ocultismo”.

Le explicó a Ryan que la opresión también puede ser causada por un comportamiento pecaminoso y que, en algunos casos, tanto las maldiciones como el comportamiento pecaminoso están involucrados.

“Una de las principales formas en que vemos un aumento de la opresión es cuando los hombres ven pornografía maldecida y luego la introducen en su familia”, compartió Ripperger.

Esta práctica de maldecir las copias de video distribuidas ampliamente al público se remonta a décadas atrás y, por lo general, ha tenido como objetivo impulsar las ventas de películas y música.
 
Ripperger explicó que en las décadas de 1930, 1940 y 1950, los satanistas “enseñaron a la gente de Hollywood que si se maldice la copia original, todas las copias posteriores hechas a partir de ella llevarán la maldición y esta puede influir en las personas”.

Tanto en el caso de la música como en el de la pornografía, las maldiciones hacen que el contenido sea “más adictivo”.

Ver pornografía maldecida puede tener efectos diferentes en distintas personas, que pueden ir desde la opresión hasta la obsesión y, “de vez en cuando”, la posesión.

Para que las maldiciones surtan efecto, debe existir una “vulnerabilidad de nuestra parte”, según Ripperger, que puede ser un pecado grave o incluso un defecto. También se puede orar de forma proactiva para obtener protección contra las maldiciones o para romper las ya lanzadas. Ripperger incluye tales oraciones en su libro Deliverance Prayers: For Use by the Laity (Oraciones de liberación para uso de los laicos).

La obsesión diabólica, que afecta negativamente los pensamientos y emociones de una persona en arrebatos repentinos e intensos, también ha alcanzado niveles epidémicos. Ripperger afirmó que los exorcistas coinciden en que aproximadamente el 25 % de la población padece una obsesión demoníaca distinta de los problemas psicológicos puramente naturales.
 

¿QUÉ PASARÁ LA NOCHE DEL 1 DE JULIO DE 2026?

¿Qué va a pasar, a juicio humano, tras estas nuevas consagraciones? 

Una crónica de Philippe De Labriolle


La fecha límite del 1 de julio de 2026, fijada por la FSSPX para proceder a la consagración de obispos indudablemente fieles a la Tradición de la Iglesia y a la Fe Católica transmitida por los Apóstoles, anuncia un día de alegría. Quienes deploran la política de autoafirmación de Ecône, aun compartiendo su fe inmutable y siendo partidarios del vetus ordo, se enfrentan a la ambigüedad de su posición. Sus predecesores, tras haber deplorado en 1988 las ordenaciones que Roma no deseaba, abandonaron la FSSPX con la esperanza de que la Santa Sede les estuviera agradecida. El grupo Ecclesia Dei (1988/2019), creado para dar esta impresión, nunca sirvió de baluarte, y mucho menos de refugio, contra la furia de los Ordinarios que, jactándose desde el púlpito de estar abiertos a todos, reservaban su veneno exclusivamente para los católicos tradicionalistas, con raras excepciones.

¿Qué ocurrirá, desde una perspectiva humana, tras estas nuevas consagraciones? A primera vista, nada, salvo la inclusión de los nuevos obispos consagrados el 2 de julio en la situación general de la FSSPX; que, a lo largo de unos treinta años, ha pasado de una sonada excomunión a la validación de sus confesiones por el Papa y de sus matrimonios por los Ordinarios por orden papal. No entremos en detalles. En resumen, las ordenaciones de 1988, una vez superada la incomodidad inicial, fueron aceptadas. Las siguientes también lo serán, en virtud de la jurisprudencia y porque la Iglesia no puede renunciar formalmente a su Tradición sin asumir la responsabilidad de herejías cuya acumulación equivale a un cisma. Los conciliares están en el poder: el cisma emocional y cognitivo cada vez es menos capaz de enmascarar el cisma real.

Los círculos tradicionalistas que se pronunciaron en contra de las consagraciones demostraron sofismas. Con la mano en el corazón, teorizaron sobre la única opción que les permitiría conservar temporalmente su posición en territorio enemigo. Como en 1988, esperan clemencia, no mediante un diálogo con las diócesis, sino mediante el rechazo unánime a estos obispos de otra época, que cedieron ante la audacia de los rebeldes y no ante sus propios principios, que son inocentes o pretenden serlo. En resumen, estos tradicionalistas pensaron en sus propios intereses en lugar de en los de su Iglesia. Esto no sorprende, dado que en 1988, a cambio de su incorporación a la “Ecclesia Dei”, aceptaron una cláusula de silencio respecto a los estragos del concilio Vaticano II, que ya eran evidentes.

Estos grupos podrían haber guardado silencio sin unirse a quienes los estaban asfixiando. Pero tal silencio podría haberse interpretado como complicidad con Ecône, de la cual nada los distingue salvo el nombre. El silencio exigido respecto a ese desastroso concilio habría sido culpable donde la libertad de expresión se vio comprometida desde el principio. Por el contrario, los obispos franceses, en Lourdes en las últimas semanas, dejaron claro que no se dejaban engañar. Detrás del apego al usus antiquior y su lex orandi, existe un problema de eclesiología y un rechazo al Vaticano II, desconocido para los más ingenuos. No les pasó desapercibido que, al no hablar nunca del concilio Vaticano II, se volvió lógico actuar como si nunca hubiera tenido lugar. El concilio pastoral, al imponer una praxis desviada sin proclamar jamás la extinción del dogma, pero olvidando reafirmar su vigor, finalmente encontró la horma de su zapato, paradójicamente amparado por un silencio impuesto.

Quienes tenían prohibido criticar el concilio Vaticano II y estudiar sus textos perversos —a los que las Actas del Concilio facilitan el acceso—, de forma inevitable, han trastocado la situación. Actuar como si el Vaticano II nunca hubiera existido históricamente no enriqueció la cultura teológica e histórica de sus seminaristas, sino que afianzó la impostura, como un hecho sin importancia, inaccesible mediante documentación, la cual, a su vez, estaba prohibida. Este aislamiento del concilio no se produjo por la razón correcta —que habría sido purgarlo de su veneno— sino más bien mediante un proceso de tutela. La estrategia de extender la lex orandi de ayer —y, por ende, la lex credendi transmitida por los apóstoles—, marginando de hecho al Vaticano II por obediencia, es una práctica que funciona, para disgusto de los obispos, quienes, no sin razón, mantienen la marginación de estos sospechosos, que resultan más fructíferos que su propio clero. Mientras el caos eclesial desestabiliza gravemente la Ciudad y deja a la República impotente, la crisis de conciencia europea del siglo XXI hace que los avivamientos colectivos resulten ilusorios ante la rampante entropía de la apostasía. En resumen, es más urgente crecer que seducir al enemigo.

Los círculos tradicionales que eligieron la alianza equivocada, tras negar su deuda con Ecône con la esperanza de armonizar con las autoridades que los asfixian, demuestran que siguen creyendo que instituciones traicioneras —ya extintas— aún viven. Si se les ordenara estudiar metódicamente el concilio Vaticano II, verían, aunque con pesar, el veneno mezclado con recordatorios aparentemente inocuos. Si, tras ver el veneno, guardan silencio, ¿qué credibilidad conservarán ante sus propios seguidores? Y si alzan la voz con firmeza, como lo hace la FSSPX, y esta lucha por la fe conlleva su exclusión de las diócesis, no les quedará más remedio que reincorporarse a la FSSPX.

Qué ocurrirá, humanamente hablando, el próximo 2 de julio? Quienes se opusieron se avergonzarán de su cobardía. ¿Se atreverán a presentar cargos contra sus hermanos más valientes?
 

LA PRÓXIMA ENCÍCLICA HUMANISTA DE LEÓN: EL EVANGELIO DEL HOMBRE MAGNÍFICO

León XIV prepara una encíclica sobre IA, la paz y el derecho internacional mientras Amoris Laetitia permanece intacta y se tolera el sacrilegio.

Por Chris Jackson


La era del “hombre magnífico”

Si los informes son correctos, León XIV firmará “su primera encíclica” el 15 de mayo con el título provisional de Magnifica humanitas (Magnífica Humanidad). El título, por sí solo, bien podría haber sido ideado por un generador vaticano entrenado en propuestas de subvención para ONG, paneles del Foro Económico Mundial y los discursos recopilados de todos los comités posconciliares que alguna vez descubrieron “la persona humana” al mismo tiempo que extraviaban el fin sobrenatural del hombre.

Los temas tratados son la inteligencia artificial, la paz, la crisis del derecho internacional y otras amenazas contemporáneas para la humanidad. Vida Nueva, citando a KNA, afirma que la fecha se eligió para evocar las grandes encíclicas sociales: Rerum Novarum (1891), Quadragesimo Anno (1931) y Mater et Magistra (1961). Asimismo, señala que León XIV enmarcó la revolución digital como un paralelismo con la revolución industrial de su época.

Es cierto que la inteligencia artificial plantea interrogantes morales. Existen cuestiones fundamentales sobre la guerra, el derecho, el trabajo, la vigilancia, la bioética, la manipulación económica y la reducción del ser humano a una unidad programable en un imperio digital. Un verdadero Papa podría abordar estos temas con firmeza.

El problema radica en el patrón.

Cuando el Vaticano conciliar se dirige al mundo, habla con una seguridad que jamás podrá demostrar al enfrentarse a la apostasía dentro de sus propias fronteras. Puede diagnosticar la humanidad, pero no la herejía. Puede debatir sobre derecho internacional, pero no sobre el sacrilegio eucarístico. Puede advertir sobre la deshumanización tecnológica, mientras tolera la descatolicización litúrgica, doctrinal y moral de los fieles.

Un hombre hambriento no necesita un simposio sobre política agrícola para recibir pan. Europa está perdiendo la fe. Alemania pierde católicos por cientos de miles. Francia no puede producir suficientes sacerdotes para enterrar a sus parroquias muertas. El orden posterior al concilio Vaticano II ha producido iglesias vacías, vocaciones colapsadas, confusión doctrinal, abuso sacramental y una clase de “obispos” que hablan con fluidez sobre ecología, migración, democracia, diálogo y “la familia humana”, mientras tratan la doctrina católica como una herencia radiactiva de una época menos ilustrada.

Y el primer “gran acto de escritura” de León parece ser decirle al mundo que “la humanidad es magnífica”.


El hombre caído no se salva por la admiración. Se salva por la gracia, el arrepentimiento, el bautismo, la Cruz, los sacramentos, la verdadera fe y la perseverancia final. Intenta encontrar esa urgencia en la espiritualidad burocrática del Vaticano moderno.

León XIII le hablaba a los trabajadores. 
León XIV le habla a las partes interesadas.

La comparación con Rerum Novarum pretende dar mayor relevancia a la nueva “encíclica”. Sin embargo, podría tener el efecto contrario.

León XIII escribió en un mundo convulsionado por el capitalismo industrial, el socialismo, el republicanismo masónico y las grandes convulsiones sociales de la modernidad. Sin embargo, no escribió como un capellán de la época, sino como un Papa consciente de que la Iglesia tenía algo que enseñar al mundo, pues poseía la verdad revelada. En Rerum Novarum defendió la propiedad privada, condenó el socialismo, defendió la familia natural y subordinó el orden social a la ley divina.

Ese es precisamente el elemento que falta en la postura actual del Vaticano.

La antigua doctrina social partía de la premisa de que Cristo es Rey. La nueva retórica social a menudo da la impresión de que Cristo es un consejero de honor de las Naciones Unidas. La antigua voz papal juzgaba al mundo moderno. La nueva voz aspira a participar en el debate donde el mundo moderno juzga las amenazas que enfrenta la humanidad.

Existe una diferencia entre la doctrina social católica y el humanitarismo con tintes católicos. La doctrina social católica emana de la realeza de Cristo, la ley natural, la ley moral, la familia, la propiedad, la jerarquía, el deber, la justicia y el fin sobrenatural del hombre. El humanitarismo con tintes católicos toma prestadas palabras católicas y las introduce en el discurso de la clase directiva global.

Por eso el título provisional revela el juego. Magnifica humanitas. Magnífica humanidad.

No Cristo Rex. No De Ecclesia. No De Poenitentia. No De Eucharistia. No De Apostasia. No De Vera Fide.

Humanidad, siempre la humanidad.

El mundo necesita urgentemente que se le diga que Jesucristo es Dios, que la Iglesia Católica es la única Iglesia verdadera, que las religiones falsas no salvan, que el pecado mortal mata el alma, que los adúlteros públicos no deben recibir la Eucaristía, que la Misa es el Sacrificio propiciatorio del Calvario, que los “obispos” que mutilan la fe son lobos y que la revolución posconciliar ha devastado la viña.

En cambio, se espera que esta “encíclica” aborde la inteligencia artificial y el derecho internacional.

Sin duda habrá párrafos solemnes sobre la dignidad humana. Quizás haya elegantes referencias agustinianas. Probablemente habrá advertencias contra la dominación tecnológica y llamamientos a la paz. Todo bien hasta cierto punto.

Sencillamente no van a la raíz del problema.

Los monjes que finalmente se quedaron sin espacio en la baraja

Entonces, casi como si la Providencia quisiera ofrecer un comentario sobre la “encíclica” que se avecinaba, los Redentoristas Transalpinos hicieron su propio anuncio.

El 2 de mayo de 2026, los Hijos del Santísimo Redentor publicaron una carta y declaración titulada “El dogma que debemos seguir”. Según su blog, la declaración se hizo pública en la festividad de San Atanasio. El grupo, conocido desde hace tiempo por su compleja relación con la FSSPX y Roma, ha declarado que la ocupación modernista ha llegado a un punto en el que ya no se puede mantener el reconocimiento de León XIV y sus “obispos”.


Según se cuenta, su versión es brutalmente simple: “Los piratas han abordado el Arca de Pedro. No hay sitio para nosotros en la cubierta”.

Esa frase dolerá porque es cierta en un sentido que incluso muchos tradicionalistas no sedentarios ya creen a medias.

¿Cuántos católicos tradicionalistas viven como sedevacantistas prácticos seis días a la semana y como “observadores oficiales” de la Iglesia los domingos? Evitan la formación diocesana, desconfían de la guía episcopal, huyen de la liturgia parroquial, consideran peligrosos los documentos de Roma hasta que se demuestre lo contrario, advierten a sus hijos sobre las escuelas católicas oficiales, se burlan de la sinodalidad, rechazan Amoris, rechazan Fiducia Supplicans, rechazan los espectáculos de oración interreligiosa, rechazan las tonterías ecuménicas y, además, insisten en que quienes producen todo esto son simplemente “muy malos pastores católicos”.

Los Redentoristas Transalpinos optaron por otro camino. En 2008 abandonaron la órbita de la FSSPX y aceptaron la regularización. Eligieron la estructura canónica. Vivieron durante años dentro de la estructura reconocida. Ahora, después de Francisco y bajo el “pontificado” de León XIV, están diciendo lo que muchos han callado durante décadas.

Este es el significado teológico de su decisión.

No se trata simplemente de que otro grupo tradicional se haya vuelto sedevacantista. Se trata de que un grupo que había apostado públicamente por la regularización romana ha llegado a la conclusión de que su apuesta fracasó. El antiguo argumento era que la seguridad canónica preservaría la tradición. La experiencia vivida parece haberles enseñado que la seguridad canónica dentro de una estructura modernista puede convertirse en una atadura.

Roma te da reconocimiento. Roma te quita la voz. Roma tolera tu liturgia solo mientras tu existencia no exponga demasiado claramente la nueva religión.

En última instancia, todo católico tradicional debe decidir si el problema radica en “una mala gestión” o en una falsa orientación eclesial. Una mala gestión genera incompetencia. Una falsa orientación eclesial produce una religión distinta con vocabulario católico.

Esto último es más difícil de admitir. Pero también explica mucho más.

Amoris Laetitia: La herida que León no tocará

La próxima reunión de octubre sobre Amoris Laetitia podría ser la prueba más clara hasta la fecha.

El “cardenal” Mario Grech, secretario general de la Secretaría General del Sínodo de los Obispos saluda al falso papa

Michael Haynes informó que la “reunión de obispos” convocada por León XIV para “debatir sobre Amoris Laetitia” tendrá lugar del 7 al 14 de octubre, siendo el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida el responsable formal, mientras que la Secretaría General del Sínodo proporciona “apoyo organizativo y metodológico”.

Esa frase debería helar la sangre de cualquiera que haya visto el sínodo sobre la sinodalidad.

Los revolucionarios hablan de “controlar la sala” mediante el “apoyo organizativo y metodológico”. Este método determina quién habla, cuánto tiempo habla, qué preguntas se permiten, qué objeciones se transforman en un lenguaje inofensivo y cómo se incorpora la disidencia al documento final como “tensión”, “discernimiento” o “un llamado a una escucha más profunda”.

La cuestión no radica en si la reunión es técnicamente “un sínodo”. Según se informa, el Vaticano insiste en que es “una reunión meramente consultiva”. En cualquier caso, el proceso posconciliar ya no necesita etiquetas formales. Funciona mediante procedimientos.

El problema con Amoris Laetitia nunca ha sido que necesitara una mejor estrategia de comunicación. El problema es que abrió la puerta a que quienes viven públicamente en uniones adúlteras reciban la Sagrada Comunión sin enmienda de vida. Francisco posteriormente respaldó la interpretación de Buenos Aires, afirmando que “no existían otras interpretaciones”, y la respuesta del Dicasterio para la Doctrina de la Fe de 2023 a las preguntas del “cardenal” Duka declaró explícitamente que los documentos de Buenos Aires se publicaron como Magisterio auténtico. La misma respuesta del DDF afirma que Amoris Laetitia “abre la posibilidad” de “acceso a la Reconciliación y a la Eucaristía en ciertos casos” para personas divorciadas que viven “en una nueva unión”.

Esa es la herida.

León no necesita convocar una reunión para descubrir cuál es la controversia. No necesita mesas redondas ni presidentes de conferencias episcopales comparando anécdotas pastorales mientras toman un café. No necesita otro ejercicio de “recepción”.

León debe decir que los divorciados y vueltos a casar por lo civil que viven en pecado no pueden recibir la absolución sacramental ni la Sagrada Comunión a menos que se arrepientan y decidan vivir en continencia.

Esa frase sería más beneficiosa para las familias que una semana de metodología episcopal.

Pero claro, decirlo pondría al descubierto todo el proyecto de Francisco. Habría expuesto a los “obispos” que lo implementaron, a los “teólogos” que lo defendieron, a los “apologistas papales” que manipularon a los fieles al respecto y a los políticos conservadores que les dijeron a todos que se calmaran porque en realidad nada había cambiado.

Así la máquina conciliar hace lo que siempre hace. Programa reuniones.

La técnica sinodal: Nunca corrijas lo que puedes “procesar”.

Hay una razón por la que a estas personas les encanta el proceso.

La doctrina exige juicio. El proceso lo pospone indefinidamente. La doctrina dice sí o no. El proceso propone caminar juntos. La doctrina exige sumisión. El proceso invita a la participación. La doctrina define los límites. El proceso lo modifica, al tiempo que elogia el dolor de quienes lo perciben.


Por eso, Amoris Laetitia sigue siendo el documento posconciliar perfecto. No anuncia la ruptura con la voz de Lutero. Murmura. Incluye notas a pie de página. Discierne. Deja que las “circunstancias concretas” cumplan la función que antes desempeñaba el dogma. Enseña mediante la permisividad, la ambigüedad y la aplicación selectiva.

El resultado es muy sencillo: en algunos lugares, los adúlteros públicos pueden acercarse a la Eucaristía “tras un proceso pastoral”. Los católicos que insisten en la disciplina previa son tachados de “rígidos”, “intransigentes” o “insuficientemente formados por la lógica del acompañamiento”.

Esto es pastoralismo utilizado como arma contra los sacramentos.

Un verdadero pastor custodia el altar porque ama a las almas. Un falso pastor abre el altar al sacrilegio y llama “misericordia” al desastre resultante. El adúltero es confirmado en el pecado. El cónyuge abandonado es objeto de burla por parte de las normas. Los fieles se escandalizan. El “sacerdote” se convierte en un “gestor de casos”. La Eucaristía se convierte en un objeto terapéutico.

A pesar de la fantasía que vendió Trad Inc., diez años después de Amoris Laetitia, León no se prepara para enterrarla. Se prepara para retomarla.

Eso nos dice más de lo que cualquier perfil del Vaticano jamás podrá decirnos.

León recibe feliz al obispo que profanó el Sagrado Corazón de Jesús

Luego viene el de “obispo” Hermann Gletter de Innsbruck.

Glettler rodeó con guirnaldas de luces una estatua prestada del Sagrado Corazón de la Iglesia Votiva de Viena para una obra titulada “Luz Herida”, que se exhibe del 25 de abril al 14 de junio de 2026. Según se informa, en su publicación de Instagram describe “conos auráticos de luz”, “lugares de inflamación” y “heridas que rehúyen la luz”. Los informes confirman la existencia de la publicación de Glettler titulada “Luz Herida” y su conexión con la exposición “Mi Mundo en Llamas” en la Kunsthaus Mürzzuschlag.

El falso “obispo” Hermann Gletter

Esta es la parte de la crisis que resulta repugnante para analizar.

El Sagrado Corazón de Jesús es el horno ardiente de la caridad. Es el Corazón traspasado del Redentor, abierto a los pecadores, adorado en reparación, entronizado en los hogares católicos, amado por los santos, ridiculizado por los revolucionarios y olvidado por los clérigos sentimentales que prefieren las “heridas” como material estético.

¿Qué hace un “obispo” moderno con el Sagrado Corazón?

Lo convierte en un artefacto decorativo.

Luces. Superficies. Heridas. Texto de la exposición. Imágenes sagradas transportadas al lenguaje estéril de la inflamación del mundo del arte. Ya se puede oler el vino blanco, oír los susurros financiados con subvenciones y ver al “obispo” explicando que la obra “interroga la vulnerabilidad” o “abre un espacio de luminosidad herida”.

Suficiente.


La única razón por la que León debería reunirse con un “obispo” así es para reprenderlo, destituirlo u ordenar una reparación pública. En cambio, según el informe, León “lo recibió después de la audiencia general”.

Este pontificado es una caricatura.

A los católicos tradicionales se les pide paciencia. Pero se recibe con los brazos abiertos a los “obispos” que presiden actos artísticos sacrílegos. Se humilla a las familias que se arrodillan para comulgar. Se ofrece “orientación pastoral” a los adúlteros públicos. Se imparte metodología a los administradores sinodales. El Sagrado Corazón recibe una guirnalda de luces.

Y luego se nos pide que admiremos “la magnífica humanidad” que hay en todo ello.

El Oficio ha sido usurpado

El problema de fondo aquí no es la personalidad de León. Ahí radica la trampa.

Los católicos conservadores siguen esperando al hombre idóneo para gestionar un sistema deficiente. Analizan el tono, los gestos, las citas, las entrevistas, las sonrisas, los silencios, los itinerarios de viaje, las vestimentas y los supuestos comentarios privados. Desean una “corrección de rumbo” porque admitir una ruptura estructural los obligaría a replantearse todo.


Pero ¿qué ocurre si el Oficio ha sido prácticamente usurpado?

El Vaticano se ha convertido en un ecosistema. Tiene su personal, sus suposiciones, sus lemas, sus instintos diplomáticos, sus tabúes teológicos, sus incentivos mediáticos, sus redes de donantes, sus dependencias académicas, su red de candidatos episcopales y sus reflejos ideológicos. Los hombres se forman en él, se enaltecen gracias a él, se protegen en él y luego se presentan a los fieles como “padres en Dios”.

El resultado es un aparato romano que sabe cómo dirigirse a Davos, Bruselas, Turtle Bay y la academia, aunque a menudo parece avergonzado por Trento, Quas Primas, Mortalium Animos, Pascendi y el antiguo Canon romano.

Este aparato puede producir una encíclica sobre la IA. Puede convocar una reunión sobre Amoris Laetitia. Puede recibir obispos como Glettler. Puede tolerar el sacrilegio, la ambigüedad, el absurdo ecuménico, el colapso litúrgico y la mutación doctrinal.

Lo que no puede hacer es simplemente hablar como la Iglesia Católica de todas las épocas.

Los Redentoristas Transalpinos han declarado, en efecto, que los piratas han abordado el barco. Muchos los desestimarán. Algunos dirán que se han extralimitado. Otros susurrarán en privado que lo entienden. Es probable que Trad Inc. emita comentarios prudentes sobre la importancia de evitar conclusiones precipitadas y el peligro de la desesperación.

Pero la incómoda pregunta persiste.

¿Cuántas pruebas más se necesitan para que los católicos admitan que el problema no reside simplemente en los malos pasajeros a bordo, sino en la bandera que ondea sobre el barco?

La prueba de un padre

Un padre que encuentra veneno en la despensa no convoca una charla sobre nutrición. Un padre cuyo hijo está siendo atacado no publica una reflexión sobre la dignidad humana mientras el agresor permanece en casa. Un padre que ve profanado el altar familiar no recibe al profanador con una sonrisa diplomática.

Él actúa.

Por eso el Vaticano moderno a menudo se siente huérfano. Habla. Procesa. Acompaña. Publica. Recibe. Consulta. Escucha. Emite declaraciones sobre la paz, la dignidad y la persona humana.


¿Pero dónde está la vara? ¿Dónde está la advertencia? ¿Dónde está la condena? ¿Dónde está el celo por la casa de Dios? ¿Dónde está el terror al sacrilegio? ¿Dónde está la claridad romana que antaño hacía temblar a los herejes y tranquilizaba a los católicos?

La primera encíclica de León XIV, si los informes son ciertos, podría ser elogiada por su oportunidad, relevancia, audacia y compromiso social. Los medios habituales dirán que “sigue la tradición de León XIII”. Los comentaristas vaticanos explicarán el simbolismo del 15 de mayo como si la elección de una fecha fuera un acto de restauración. La clase media profesional suspirará aliviada porque no ocurrió nada demasiado alarmante. El sistema se felicitará a sí mismo.

Mientras tanto, Amoris Laetitia permanece. La Secretaría del Sínodo permanece. Los “obispos” permanecen. El sacrilegio permanece. Los fieles permanecen confundidos. Europa continúa desvaneciéndose. Y otra comunidad tradicional ha examinado la estructura oficial y ha llegado a la conclusión de que la cubierta no es lugar para los católicos.

No hay sitio en la cubierta.

Quizás esa sea la frase que debería rondar este momento.

No hay sitio en la cubierta.

En el Vaticano hay espacio de sobra para el lenguaje climático, la ética de la IA, el diálogo interreligioso, las mesas sinodales, la provocación artística, la ambigüedad pastoral y el teatro humanitario global. Hay espacio para “obispos” que ridiculizan los símbolos católicos. Hay espacio para funcionarios que normalizaron la confusión sacramental. Hay espacio para todos los eufemismos jamás inventados para evitar pronunciar la palabra “pecado”.

Para los católicos tradicionalistas que desean la antigua fe íntegra y completa, el espacio se reduce cada día más.

Esa reducción es esclarecedora. Dolorosa, sí. Escandalosa, sin duda. Pero esclarecedora.

Los viejos compromisos están fracasando. Las viejas explicaciones se desmoronan. La vieja postura de “esperar y ver” se vuelve cada vez más difícil de defender con seriedad. La iglesia conciliar sigue mostrándonos lo que es, no solo con sus documentos, sino también con sus actos. Ve la crisis del hombre con mayor claridad que la crisis de la fe. Se siente más cómoda corrigiendo la tecnología que corrigiendo la comunión adulterada. Puede estetizar el Sagrado Corazón herido, pero le cuesta repararlo.

Si Magnifica humanitas se convierte en el principio rector de esta próxima fase, entonces el título podría ser más revelador de lo previsto.

Humanidad magnificada.

Cristo reducido.

Ese es el dilema central de la revolución posconciliar. Y mientras los católicos no estén dispuestos a reconocerlo, los piratas seguirán al mando, los burócratas al timón y a los fieles se les dirá que “el viaje va de maravilla”.

Puede que el mástil esté solo.

También puede ser el único lugar que queda desde donde ver la verdad.

 

4 DE MAYO: SANTA MÓNICA, VIUDA, MADRE DE SAN AGUSTÍN


4 de Mayo: Santa Mónica, viuda, madre de San Agustín

(✞ 387)

Santa Mónica, gloriosa madre de San Agustín, fue de nacionalidad africana e hija de padres cristianos, que la criaron con toda honestidad y virtud.

Cuando era niña se levantaba de noche a rezar las oraciones que su madre Facunda le enseñaba, y era tan amiga de hacer limosna que de su propia comida quitaba parte para dar a los pobres.

Deseó perseverar en virginidad; pero condescendió con la voluntad de sus padres, que la casaron con un varón llamado Patricio, el cual, aunque era hombre noble, era gentil.

Tuvo mucho que sufrir con él Santa Mónica, más fue tal su prudencia, sufrimiento y buen término, que no solo ablandó el carácter áspero y colérico del marido, sino que también le ganó para Jesucristo.

Más le costó rendir a su propio hijo San Agustín, porque siendo mozo se enredó en los vicios y liviandades y en los desatinos de los herejes maniqueos, y la santa madre derramaba ríos de lágrimas por su hijo, y clamaba de día y de noche sin cesar al Señor, suplicándole que le sacase de aquella profundidad de errores y torpezas en que estaba.

Era esto de manera que no podía reposar ni sosegar en espíritu, y así acudiendo una vez a su santo Obispo, rogándole que enseñase y convenciese a su hijo, el buen Obispo la consoló diciendo:

- Por vuestra vida, señora, que no es posible que perezca un hijo de tantas lágrimas.

San Agustín quiso dejar la ciudad de Cartago, donde leía retórica y pasar a Roma para valer más.

Procuró la santa estorbar el viaje de Agustín por todos los medios que pudo, y al fin él la engañó y se fue a Roma, donde tuvo una grave enfermedad, de la cual le libró el Señor por las oraciones de su buena madre, la cual determinó cruzar el mar y buscarle por Italia.

Lo halló en Milán, a donde había sido enviado de Roma para enseñar retórica, y en aquella ciudad, con la comunicación y sermones de San Ambrosio, se convirtió y bautizó a los treinta y cuatro años de edad.

Volviendo, pues, Santa Mónica, muy consolada y alegre con su hijo San Agustín, para África, y habiendo llegado a la ciudad de Ostia aguardando embarcación, hablando a solas con su hijo del amor y deseo de las cosas celestiales, le dijo que nuestro Señor le había cumplido su deseo de verlo cristiano, y cayó luego enferma tan gravemente, que a los nueve días pasó de esta vida mortal a la vida perdurable, siendo de edad de cincuenta y seis años.

Desde que murió esta santa se hizo memoria de ella con singular veneración en toda la Iglesia.