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miércoles, 29 de julio de 2026

LOS CHICOS SON CHICOS

En la moral católica, la amputación o la extirpación de una parte del cuerpo solo está permitida cuando es necesaria para evitar un mal más grave.

Por el obispo Rob Mutsaerts


Es una de esas observaciones que parecen casi universales: en todas las culturas y épocas, los niños suelen sentirse atraídos por los juegos bruscos, la competencia, la aventura, las bromas, los riesgos y la superación de límites. Por supuesto, existen excepciones, pero el patrón es notablemente constante. Esto es un hecho tanto biológico como cultural: se da en todas las épocas y culturas.

Desde una perspectiva biológica, los niños, en promedio, están expuestos a niveles más altos de testosterona antes del nacimiento y nuevamente durante la pubertad. Esto influye en su propensión a la actividad física, la búsqueda de emociones fuertes y el comportamiento competitivo. Además, los psicólogos del desarrollo han constatado que los niños, en promedio, participan con mayor frecuencia en los llamados juegos bruscos. Esto probablemente les ayuda a desarrollar el autocontrol, aprender sobre la dinámica social y encontrar el equilibrio adecuado entre fuerza y ​​control. Los deportes de contacto como el fútbol americano y el rugby encajan perfectamente con estas tendencias innatas.

La psicología evolutiva ofrece una explicación adicional. Durante la mayor parte de la historia de la humanidad, los hombres solían realizar tareas como la caza, la defensa de la comunidad y la competencia por el estatus. Como resultado, rasgos como la curiosidad, la audacia, la competitividad y la cooperación dentro de los grupos pueden haberse fomentado a lo largo de muchas generaciones. No todas las explicaciones evolutivas están irrefutablemente establecidas, pero sí ayudan a comprender por qué ciertas diferencias entre hombres y mujeres se repiten en prácticamente todas las sociedades.

Entonces la cultura da forma a esta predisposición natural. Toda sociedad tiene expectativas sobre lo que significa ser un niño o un hombre. Los niños aprenden de sus padres, amigos, deportes, historias y los medios de comunicación. Estas influencias pueden fortalecer, debilitar o canalizar sus tendencias innatas. Una cultura que valora la disciplina puede dirigir el espíritu competitivo de los niños hacia las artes marciales o la música; una cultura diferente sobre el deporte o el emprendimiento. La energía subyacente a menudo sigue siendo la misma, pero adopta una forma diferente. Hay un matiz importante: se trata de promedios, no de leyes. Hay muchas niñas a las que les gusta escalar, retozar y competir, y muchos niños que prefieren los libros, la música o actividades tranquilas, pero eso no quita valor a su naturaleza innata como niño y niña.

Cuando la gente dice “los niños son así”, normalmente están señalando patrones recurrentes que surgen de la interacción entre biología y cultura. Esto se refiere a características normales del desarrollo como la exuberancia, la aventura, la alegría y la prueba de límites. Se vuelve problemático cuando se utiliza como excusa para comportamientos que deben corregirse, como el acoso, la agresión o la falta de respeto. Los niños son niños porque la naturaleza humana es notablemente estable. La tarea de cualquier sociedad sana no es negar esa energía natural, sino transformarla en coraje, responsabilidad y virtud.

Si reside en la naturaleza humana: ¿qué implica esto para el debate sobre las personas transgénero?

Existe una larga tradición filosófica y religiosa que postula que los seres humanos poseen una naturaleza dada: la masculinidad y la feminidad no son meros roles sociales, sino que pertenecen a la esencia misma de la persona. Dentro del marco católico, los diferentes patrones de desarrollo de niños y niñas se consideran indicios de que el sexo biológico es una parte fundamental de la identidad humana.

Especialmente dentro de la tradición católica, se enfatiza que el cuerpo no está separado de la persona, sino que expresa quién es ella. El cuerpo no es una envoltura accidental; pertenece esencialmente a la persona humana. Por lo tanto, uno no puede cambiar realmente su propio sexo, aunque los sentimientos apunten en otra dirección. Las intervenciones médicas no cambian la identidad humana.

Si la naturaleza humana es objetiva y no creada por nosotros mismos, entonces la verdadera felicidad humana reside en vivir de acuerdo con esa naturaleza. Si ser hombre o mujer forma parte esencial de esa naturaleza, entonces esto no puede cambiarse por sentimientos, reconocimiento social ni tratamiento médico. Cuando se anima a alguien a creer que pertenece al sexo opuesto, esta convicción choca con la realidad biológica (por ejemplo, en lo que respecta a la reproducción, el desarrollo físico o la necesidad de tratamiento médico de por vida). Desde una perspectiva católica, la mayor preocupación no es un juicio moral, sino la compasión: el temor a que alguien que busca sinceramente la paz interior se vea decepcionado si el conflicto fundamental no se resuelve. Para quienes se arrepienten de su elección, no hay vuelta atrás, ya que las intervenciones médicas son irreversibles. De hecho, esto equivale a una mutilación del cuerpo. Que los médicos participen en esto sigue siendo un misterio para mí.

Juramento Hipocrático

Tradicionalmente, la medicina se ha centrado en restaurar o mantener la salud física. Un médico es un sanador: cura lo enfermo, repara lo dañado y proporciona alivio cuando la curación no es posible. Desde esta perspectiva, extirpar órganos o partes del cuerpo sanas, que no estén enfermas, es contrario a la esencia de la medicina.

Por eso hablamos de mutilación. En la moral católica, la amputación o la extirpación de una parte del cuerpo solo está permitida cuando es necesaria para evitar un mal más grave, por ejemplo, la amputación de una pierna debido a un tumor maligno o la extirpación de un apéndice inflamado. Esto se basa en el principio terapéutico: una parte del cuerpo puede sacrificarse en beneficio del bienestar del conjunto.

En el caso de las cirugías de afirmación de género, la situación es diferente. Los genitales suelen estar anatómicamente sanos. El procedimiento no tiene como objetivo tratar una enfermedad física. Precisamente por ello, estas operaciones no son terapéuticas: un cuerpo sano se adapta a una experiencia psicológica, mientras que la medicina debería, de hecho, ayudar a que la experiencia psicológica se reconcilie con la realidad física.

¿Cómo se relaciona esto con el Juramento Hipocrático? El juramento original no contiene ninguna declaración explícita sobre dichas operaciones. Sin embargo, se centra por completo en dos principios fundamentales: 1. actuar en beneficio del paciente; 2. no causar daño (primum non nocere – “primero, no hacer daño”). Aunque esta famosa formulación no aparece literalmente en el juramento original, es un punto de partida clásico de la ética médica.

Aquí reside precisamente la clave. La extirpación de órganos sanos, con consecuencias irreversibles como la infertilidad, la pérdida de la función sexual y la dependencia de por vida de la atención médica, constituye una grave forma de daño. Documentos como la instrucción Dignitas Infinita (2024) afirman que el cuerpo humano es un don que debe recibirse con respeto y que los intentos de cambiar de sexo mediante intervenciones médicas son incompatibles con la dignidad de la persona humana. Desde esta perspectiva, esterilizar intencionalmente o alterar permanentemente órganos sexuales sanos se considera moralmente inaceptable, precisamente porque sacrifica funciones corporales saludables sin que exista un trastorno físico en dichos órganos.
 

miércoles, 10 de junio de 2026

POR QUÉ DEBERÍAS DECIR "NO" A SER DONANTE DE ÓRGANOS

El consejo de un sacerdote y ex paramédico

Por el padre David Nix


Aunque soy sacerdote católico, también soy exparamédico y me gradué en ciencias de la salud en el Boston College. Escribo esta entrada, “Por qué deberías decir no a la donación de órganos en tu licencia de conducir”, como exparamédico, no como sacerdote. En otras palabras, esta entrada ofrecerá consejos médicos prácticos para todos los lectores, católicos o no. No habrá bioética católica explícita a continuación, salvo estas dos frases: La Iglesia Católica no tiene ningún problema con la donación de órganos en sí misma. El problema radica en que ciertos órganos siempre se extraen de personas vivas, lo que constituye un homicidio por “buenas razones”.

Si bien se puede extraer un hígado o una córnea de un cadáver para donación de órganos, en los países desarrollados siempre se extrae el corazón de un cuerpo vivo. El término “muerte cerebral” fue acuñado por un equipo de médicos de Harvard para redefinir la muerte con este propósito. La llamada “muerte cerebral” significa, esencialmente, que un paciente tiene un sistema cardiovascular activo, pero tiene una actividad reducida en el electroencefalograma (EEG).

Como saben, un EEG mide la actividad eléctrica del cerebro. No debe confundirse con un electrocardiograma (ECG), que mide la actividad eléctrica del corazón. Los cirujanos de trasplantes prefieren extraer el corazón de pacientes vivos con electrocardiograma activo (pero con electroencefalograma mínimo) porque un corazón que ha dejado de latir daña el tejido mediante un fenómeno llamado “lesión hipóxica”. Recuerden que el corazón debe bombear sangre rica en oxígeno no solo a todo el cuerpo, sino también a sí mismo.

En términos sencillos, el músculo cardíaco se deteriora tan rápidamente tras un paro cardíaco que los cirujanos de trasplantes deben anestesiar al paciente para poder extraer el corazón de un cuerpo vivo. ¡Es obvio que un cadáver no necesitaría anestesia! Pero esto suena demasiado macabro como para no tener justificación. La Facultad de Medicina de Harvard inventó la excusa de la “muerte cerebral” precisamente para justificar la extracción de corazones de personas vivas.

Si usted puso “Sí” a la donación de órganos en su licencia de conducir, y si sufriera una lesión cerebral traumática sin daños en su sistema cardiovascular, sin duda es un candidato “ideal” para que le extraigan el corazón de su propio cuerpo vivo (considerado con “muerte cerebral” debido a un EEG reducido).

El New England Journal of Medicine eliminó recientemente un artículo que antes se encontraba aquí, en el que admitían que los cirujanos de trasplantes estaban extirpando corazones de pacientes vivos. Su justificación bioética decía textualmente: “Muchos objetarán que los cirujanos de trasplantes no pueden, legal ni éticamente, extirpar órganos vitales de pacientes antes de la muerte, ya que hacerlo les causaría la muerte. Sin embargo, si las críticas a los métodos actuales para diagnosticar la muerte son correctas, entonces tales acciones ya se realizan de forma rutinaria.

Permítanme traducirlo en términos sencillos: “Algunas personas pueden pensar que está mal extirpar órganos de personas vivas, y puede que tengan razón, pero es irrelevante porque simplemente es demasiado tarde para protestar, ya que llevamos haciéndolo bastante tiempo.

Ciertamente, ciertos órganos pueden extraerse de una persona viva sin que ni siquiera los bioeticistas más conservadores pongan objeciones. Por ejemplo, una persona podría donar un riñón a otra y ambas podrían seguir viviendo. Pero tras ciertos traumatismos, especialmente neurotraumatismos (de cabeza y cuello), los cirujanos de trasplantes buscan extraer el corazón para la siguiente persona viva que pueda necesitarlo. De nuevo, este debe extraerse de un paciente vivo al que se le haya declarado con actividad cerebral reducida, es decir, con “muerte cerebral”, como pretexto para tranquilizar a los bioeticistas más escépticos.

Además de que esto justifica el asesinato (¡ya que se necesita una intervención quirúrgica para extraer el corazón!), cabe destacar que numerosas personas que fueron declaradas con “muerte cerebral” se han recuperado. El Dr. Shewmon, neurólogo pediátrico de la UCLA, ha demostrado que niños que sobrevivieron con muerte cerebral hasta por 14 años superaron infecciones e incluso heridas.

Por esta razón, debemos considerar que Byrne et al. en el libro Life, Life Support and Death (Vida, soporte vital y muerte) escriben: “Nadie será determinado o declarado muerto a menos que y hasta que haya destrucción de al menos los tres sistemas unificadores básicos del cuerpo, a saber, los sistemas circulatorio y respiratorio, y el cerebro completo”.

Cuando fui sacerdote en comisión de servicio en Florida hace varios años, me llamaron para ayudar a una familia hispanohablante a la que no conocía. Los padres eran de México, pero habían criado a sus tres hijos en California. Su hijo de 33 años, Joel, era un trabajador muy popular en un restaurante de Jacksonville, Florida. Por razones desconocidas, una noche, hace varios años, recibió un disparo en la cabeza y fue trasladado por los servicios de emergencia de Jacksonville al Hospital Memorial, donde sufrió un paro cardíaco, pero fue reanimado. Posteriormente, Joel fue trasladado a la UCI. La herida de bala en la cabeza parecía incompatible con una vida plena.

Joel y su madre, a quienes tuve la oportunidad de atender antes de que falleciera. Ella me dio permiso para publicar su historia.

Así pues, el personal del hospital quería llevarse a Joel en camilla para extraerle el corazón en una habitación aparte. Sin embargo, esto significaba que Joel no moriría en presencia de sus padres en la UCI. (No se puede permitir que los padres vean cómo se le extrae el corazón a su hijo aún con vida, ¿verdad?). Yo acababa de llegar para intervenir y, posteriormente, les expliqué a los padres el destino de su hijo. Como era de esperar, sus padres se negaron a que mataran a su hijo, que aún podía mirarlos a los ojos, para extraerle el corazón.

En respuesta a mi intervención y a los deseos de sus padres, dejaron a Joel en la UCI para que muriera de hambre. Protestamos contra esta decisión tanto en inglés como en español, pero fuimos ignorados durante casi dos días mientras Joel moría de hambre. Finalmente, llamé a abogados civiles en Washington D.C. de una organización llamada Life Legal Defense Foundation.

Finalmente, el abogado de LLDF logró obligar a los médicos de la UCI del hospital a colocarle una sonda nasogástrica para alimentar a Joel. Joel recibió nutrición e hidratación artificiales (NHA) hasta que falleció unos días después en la UCI a causa de la herida de bala. Si bien una herida de bala no se considera una muerte natural, sin duda fue una muerte más natural que la extirpación de su corazón. Como se puede apreciar en la foto, Joel pudo mirarme cuando saqué mi teléfono para tomarle una foto con su madre.

Lamentablemente, pocos días después, Joel falleció en paz, sin necesidad de narcóticos. Lo bueno es que recibió los sacramentos. Murió rodeado de sus padres y su hermano. Nada de esto habría sido posible si el personal del hospital le hubiera extirpado el corazón o administrado una sobredosis de narcóticos.

Como exparamédico, mi sugerencia es que indiques “No” a la donación de órganos en tu licencia de conducir. Una mejor opción es la siguiente: un poder notarial duradero para la atención médica es un documento legal que te permite designar a otra persona para que tome decisiones sobre tu atención médica en caso de que no puedas hacerlo tú mismo. Si deseas indicarle a esa persona que deseas donar, por ejemplo, hígado, riñones o córneas a pacientes que los necesiten (en caso de fallecimiento), entonces la persona a la que le has otorgado el poder notarial duradero para la atención médica (quien, idealmente, comparte tus mismos principios bioéticos) puede tomar esa decisión por ti.

En definitiva, es mejor empezar con un “No” a la donación de órganos en tu permiso de conducir y dejar que tu cónyuge haga el trámite, que empezar con un “Sí” y que un ser querido no pueda impedir que te lleven en camilla mientras te extraen el corazón de tu cuerpo vivo, en caso de que hayas sufrido una lesión cerebral traumática.

Finalmente, si no me creen, vean cómo incluso el periódico laico USA Today publicó un artículo después de mi entrada original del blog, reproducida arriba, titulado Death by Donation: Euthanizing Patients for Organs (Muerte por donación: eutanasia de pacientes para obtener órganos), en el que se revela que numerosos cirujanos dicen lo mismo que les dije anteriormente.
 

lunes, 30 de marzo de 2026

LA IGLESIA CATÓLICA Y LA EUTANASIA

La eutanasia es el asesinato de una persona inocente y, como tal, está condenada por la ley natural y el quinto mandamiento de Dios.

Por el padre François Castel


Desde hace algunos años, hemos presenciado una ofensiva a favor de la legalización de la eutanasia. Los métodos son bien conocidos; ya que se han utilizado para aprobar leyes a favor del aborto, el “matrimonio” entre personas del mismo sexo y otras leyes propias de la cultura de la muerte.

El proceso comienza con la presentación de un proyecto de ley a la asamblea, sin esperanza de que sea aprobado, sino simplemente para otorgarle cierta legitimidad e iniciar el debate. El siguiente paso consiste en influir en la opinión pública mediante la desinformación, sugiriendo que la ausencia de una ley que regule esta práctica tiene consecuencias desastrosas para la sociedad; publicando manifiestos de autoproclamadas “autoridades morales” que abogan por la legalización de la práctica deseada; y sensacionalizando algunos casos elegidos por su impacto emocional. Una vez alcanzado el consenso a favor de la práctica, se presenta nuevamente un proyecto de ley a los miembros de la asamblea nacional, quienes lo aprueban sin reservas.

Durante todo este tiempo, el debate se ha mantenido deliberadamente en un plano emocional para sembrar confusión e impedir un análisis sereno de los principios. Por lo tanto, lejos de las emociones deliberadamente avivadas en torno al tema, debemos analizar con calma e imparcialidad los principios que rigen la eutanasia. Comencemos por definir claramente los términos para clarificar la cuestión.

Definición de términos

En términos generales, la eutanasia se refiere al acto de poner fin a la vida de una persona gravemente enferma.

Eutanasia activa y pasiva

La eutanasia activa es, de hecho, la eutanasia propiamente dicha: realizar un acto que provoca la muerte del paciente. La otra se denomina eutanasia pasiva porque no quita la vida al paciente; consiste en abstenerse de realizar uno o más actos necesarios o útiles para preservar su vida. En resumen, la eutanasia activa es la muerte del paciente, mientras que la eutanasia pasiva implica más bien la omisión de asistencia a una persona en peligro.

Muchos autores rechazan esta distinción. Para ellos, la eutanasia se realiza tanto por acción como por omisión, siempre que exista la intención de acabar con la vida del paciente. Adoptaremos esta perspectiva, que nos parece más acorde con la realidad, y por lo tanto, hablaremos de eutanasia por omisión de cuidados. Se establece entonces una distinción entre los cuidados ordinarios (como la alimentación), cuya negativa equivale a la eutanasia, y los cuidados extraordinarios, que pueden omitirse legítimamente. Volveremos sobre este punto más adelante.

Por lo tanto, utilizaremos la definición de Patrick Verspieren, que coincide con la de los expertos legales:

La eutanasia consiste en causar la muerte de forma consciente y voluntaria; la eutanasia es el acto u omisión que provoca deliberadamente la muerte del paciente con el fin de poner fin a su sufrimiento.

Eutanasia y suicidio

Cuando el propio paciente decide poner fin a su vida, ya no se trata de eutanasia, sino simplemente de suicidio. La eutanasia solo debe utilizarse cuando la decisión de terminar con la vida la toma una persona distinta al paciente, como un familiar o el médico tratante.


También hablamos de suicidio asistido cuando, a petición del paciente, un tercero le ayuda a poner fin a su vida, o incluso le mata directamente a petición suya. Pero sigue siendo suicidio.

Principio de resolución

La eutanasia es el asesinato de una persona inocente y, como tal, está condenada por la ley natural y el quinto mandamiento de Dios. Solo Dios tiene poder sobre la vida, que Él da y quita según su voluntad. Solo concede este derecho a la humanidad en el caso de los culpables que representan un peligro para los demás. En estos casos, se puede poner fin a la vida en defensa propia. Se trata de casos de legítima defensa, guerra y sentencia de muerte dictada por un tribunal competente. Esta es la única excepción. La eutanasia afecta a personas inocentes y, por lo tanto, es siempre intrínsecamente mala. Esto es válido independientemente de quién decida llevarla a cabo: el Estado, un vecino o incluso la propia persona que tiene la vida (suicidio).

El Estado no puede arrogarse el derecho a la vida o a la muerte sobre sus ciudadanos

“Ciertamente, el individuo es una parte que debe cooperar por el bien del conjunto, pero, por otro lado, trasciende este conjunto por su dignidad como persona y su destino eterno. Por lo tanto, la sociedad no puede “deshacerse de lo inútil” sin caer en el totalitarismo, que convierte al “conjunto” en absoluto”. Obispo Bernard Tissier de Mallerais en le Respect de la vie (Respeto a la vida), Ediciones Fideliter, pág. 112.

Este principio condena también el suicidio, sea asistido o no, porque, como dice San Agustín: “¿Acaso quien se quita la vida no asesina a un hombre?”. “La vida -dice Santo Tomás de Aquino- es un don de Dios concedido al hombre, y que siempre está sujeta al poder de Aquel que “da la vida y la muerte” (Deut. 32:39). Por lo tanto, quien se priva de la vida peca contra Dios, del mismo modo que peca (...) quien se arroga el derecho de juzgar un caso que no le corresponde. Decidir sobre la vida o la muerte le corresponde solo a Dios” (IIa IIae, Q. 64, a. 5)

Respuestas a algunas objeciones

Ante la universalidad de este principio que protege la vida de los inocentes, los defensores de la eutanasia solicitan una excepción, justificada -según argumentan- por la necesidad de evitar a los enfermos un sufrimiento intolerable o una pérdida insoportable de dignidad. Antes de abordar estas dos objeciones por separado, cabe señalar que matar a una persona inocente es un acto intrínsecamente malo. Por lo tanto, no puede haber excepción, ya que nunca está permitido hacer el mal, ni siquiera en nombre del bien.

Sufrimiento intolerable

Se nos dice que la eutanasia busca evitar a los pacientes un gran sufrimiento innecesario, ya que su enfermedad es incurable. Esta afirmación es engañosa. Implica que el sufrimiento del paciente no puede aliviarse y que la eutanasia es la única forma de ponerle fin. Sin embargo, esto es falso. Muchos médicos afirman lo contrario. Por ejemplo, el profesor Julien Israël, oncólogo y miembro de la Academia de Ciencias Morales y Políticas, escribe: “No hay dolor ni sufrimiento físico que la medicina actual no pueda controlar y aliviar. Les aseguro que una combinación de tratamientos locales, tratamientos generales y antidepresivos permite que el paciente permanezca libre de dolor”.


Ciertamente, aún queda mucho por hacer para brindar una atención adecuada a todos los pacientes. Pero, ¿acaso la solución no reside en mejorar esta situación mediante el desarrollo de los cuidados paliativos? La eutanasia es una respuesta totalmente desproporcionada al sufrimiento del paciente, quien, además, generalmente no la desea. El Dr. Théo Klein afirma que “los pacientes que realmente piden la muerte son extremadamente raros y, una vez aliviado su sufrimiento, no vuelven a solicitarla”.

Esta petición suele provenir de personas cercanas al moribundo que, habiendo aceptado la inevitabilidad del final, desean que este termine cuanto antes. Piden la eliminación de la otra persona para protegerse de una imagen que les desagrada. Ciertamente, no es fácil presenciar impotente el deterioro de un ser querido; acompañarlo y apoyarlo requiere una inversión significativa, tanto emocional como material; pero ¿podemos, por lo tanto, privarlo de sus últimos momentos de vida poniendo fin a ella prematuramente? Eso es elegir egoístamente el camino fácil; para evitar enfrentar el problema, lo hacemos desaparecer. ¿Está la eutanasia al servicio del paciente o de su familia y la sociedad? La pregunta merece ser planteada. En cualquier caso, estamos lejos de las “nobles intenciones” que esgrimen quienes promueven la eutanasia.

Además, estas afirmaciones niegan todo valor al sufrimiento, algo que un cristiano no puede aceptar. La Pasión de Nuestro Señor Jesucristo le enseña que el sufrimiento ofrecido a Dios en sumisión a su voluntad tiene un gran valor a sus ojos. Permite al enfermo expiar los errores de su vida. De hecho, uno de los propósitos del Sacramento de la Unción de los Enfermos es ayudarles a sobrellevar el sufrimiento en este estado de ánimo, en lugar de intentar evitarlo a toda costa.

El sufrimiento también puede ser maravillosamente fructífero. Dios nos lo ha enseñado a través del ejemplo de varias santas, como Santa Rafqa (1832-1914). A los 53 años, su vida se convirtió en una verdadera prueba que duraría 29 años. Comenzó a sufrir dolores insoportables en la cabeza y los ojos, hasta el punto de no poder soportar la luz, y quedó completamente ciega en 1899. A partir de 1906, sus huesos se dislocaron uno a uno. Para 1911, no era más que un montón de huesos, que sus hermanas (era monja) movían envueltos en una sábana por temor a que se le cayeran. 

Santa Rafqa

Vivió así durante tres años sin quejarse jamás. Su fe la ayudó a encontrarle sentido a su vida de sufrimiento, que logró convertir en algo sumamente fructífero gracias a las gracias que recibió de Dios. Hoy en día, nuestra sociedad moderna sugeriría que uno termine con su vida, considerado inútil y sin valor; ¿acaso eso es realmente progreso?

Una pérdida de dignidad insoportable

Los defensores de la eutanasia reivindican lo que denominan el derecho a morir en nombre del respeto a la dignidad humana, argumentando que esta se ve comprometida por un estado insoportable de deterioro físico y mental causado por la enfermedad. Sin embargo, la dignidad humana no se juzga por las funciones biológicas. No se pierde por la disminución de las capacidades físicas. “La vida terrenal encuentra su sentido en la vida eterna; incluso sufriendo o inconsciente, la persona conserva su dignidad como ser creado a imagen y semejanza de Dios, la dignidad de un “ser de eternidad. Por eso -dijo Pío XII (a los cirujanos, el 13 de febrero de 1945)- el médico despreciará cualquier sugerencia que se le haga de destruir la vida, por frágil e inútil que parezca desde el punto de vista humano”.

Negativa a recibir atención médica

La eutanasia también puede llevarse a cabo omitiendo los cuidados necesarios para preservar la vida. Pío XII nos explica hasta qué punto esta omisión es culpable:

La razón natural y la moral cristiana establecen que el hombre (y cualquier persona encargada del cuidado de su prójimo) tiene el derecho y el deber, en caso de enfermedad grave, de tomar las medidas necesarias para preservar la vida y la salud. Este deber, que se debe a sí mismo, a Dios, a la comunidad humana y, con mayor frecuencia, a ciertas personas específicas, surge de la caridad bien ordenada, la sumisión al Creador, la justicia social e incluso la justicia estricta, así como la piedad hacia su familia, pero generalmente solo lo obliga a utilizar medios ordinarios (según las circunstancias de las personas, los lugares, los tiempos y la cultura), es decir, medios que no impongan ninguna carga extraordinaria para uno mismo ni para los demás.

Una obligación más estricta resultaría demasiado gravosa para la mayoría de las personas y dificultaría la adquisición de bienes superiores. La vida, la salud y toda actividad mundana están, de hecho, subordinadas a fines espirituales.

Además, no está prohibido hacer más de lo estrictamente necesario para preservar la vida y la salud, siempre que no se descuiden deberes más serios. Pío XII, Discurso del 24 de noviembre de 1957

Los peligros de una ley sobre la eutanasia

Admitir siquiera una sola excepción a un principio es ponerlo en tela de juicio y abrir la puerta al abuso. Se incumplirá rápidamente ante el menor motivo. Tal fue el caso del aborto, que se aceptó como “una excepción” al principio de respeto a la vida del inocente. Inicialmente, solo se autorizaba en circunstancias excepcionales. Ahora está tan arraigado en la sociedad que se reconoce como “un derecho de la mujer”. Tal deriva no puede impedir la práctica de la eutanasia en una sociedad donde la esperanza de vida aumenta constantemente, junto con el sufrimiento y las múltiples dependencias que conlleva, lo que supondrá una carga cada vez mayor para el presupuesto sanitario, de ahí ciertas tentaciones…

Incitación al suicidio

Existe un riesgo real de que una ley que autorice la eutanasia, o incluso el suicidio asistido, se convierta en un verdadero incentivo para el suicidio.


En efecto, es importante comprender que una persona gravemente enferma atraviesa periodos de profunda desesperación, a menudo acompañados de pensamientos suicidas. La práctica habitual al tratar con una persona con tendencias suicidas (recluso, paciente psiquiátrico) consiste en retirar cualquier medio para suicidarse y vigilarla para evitar que actúe según sus impulsos. En este caso, no solo no se hace nada de esto, sino que además se le ofrece al paciente toda la ayuda necesaria para que pueda suicidarse con éxito.

El paciente también es muy sensible al hecho de que se está convirtiendo en una carga para quienes lo rodean. Por lo tanto, será particularmente vulnerable a la presión de estos, quienes podrían verse tentados a animarlo a aprovecharse de dicha ley. Está costando caro a la sociedad; es una carga para sus seres queridos; ¿y todo para qué? ¿Para prolongar unos días una vida que ya no puede disfrutar? ¿No sería mejor para todos, incluido él mismo, si decidiera poner fin a todo esto sin más dilación?

Conclusión

La eutanasia es el asesinato de una persona inocente. Como tal, es intrínsecamente mala y, por lo tanto, nunca está permitida. Su legalización representaría un paso más en la afirmación de la libertad absoluta de la persona humana, quien debe poder “elegir su vida y elegir su muerte” (tema del congreso celebrado por la ADMD – Asociación por el Derecho a Morir con Dignidad, Niza, 21-23 de septiembre de 1984). De este modo, se afirmaría su libertad —incluso ante Dios— al negarse a permitir que se les imponga una muerte contra su voluntad.


Fragmento de La Sainte Ampoule n° 153 de junio de 2007
 

domingo, 1 de marzo de 2026

EL MOVIMIENTO DE DETRANSICIÓN TRANSGÉNERO TOMA IMPULSO

“Cuando decimos que estas personas tienen una enfermedad mental, puedo dar fe de que la tienen” - Walt Heyer

Por Dan Hart


Se multiplican las demandas presentadas por jóvenes que quedaron desfigurados permanentemente por procedimientos que intentan “reasignar su género”, y cada vez más asociaciones médicas profesionales se retractan de respaldar estos procedimientos para menores. Expertos como Walt Heyer, quien vivió ocho años como transgénero, afirman que esto es solo el comienzo de un movimiento floreciente

El 30 de enero, un jurado neoyorquino otorgó a Fox Varian, de 22 años (en inglés aquí), una indemnización de 2 millones de dólares tras demandar a un psicólogo y a un cirujano plástico por desviarse de la práctica médica estándar y del consentimiento informado al presionarla para que se sometiera a una doble mastectomía a los 16 años, en medio de la confusión sobre su identidad femenina. 

Tres semanas después, el Centro para la Libertad Americana anunció (en inglés aquí) la fecha de comparecencia ante el tribunal para el 5 de abril de Chloe Cole, la defensora nacional de 21 años contra los procedimientos transgénero, quien está demandando a los Hospitales de la Fundación Kaiser por autorizar procedimientos de “reasignación de género” que incluyeron una doble mastectomía y hormonas cuando tenía tan solo 15 años.

Chloe Cole

El panorama, en rápida evolución, hacia una negación generalizada de los llamados “procedimientos de reasignación de género” en menores de edad está afectando ahora a las asociaciones médicas profesionales, que en su momento fueron las principales defensoras de estos procedimientos. El 3 de febrero, la Sociedad Americana de Cirujanos Plásticos (ASPS) se convirtió en la primera asociación médica importante en recomendar públicamente no realizar estos procedimientos en menores, afirmando que los cirujanos deberían “retrasar la cirugía de mama/tórax, genital y facial relacionada con el género hasta que el paciente tenga al menos 19 años” (en inglés aquí) . En respuesta al anuncio de la ASPS, la Asociación Médica Americana (AMA) pareció revertir parcialmente su postura, afirmando que “coincide con la ASPS en que las intervenciones quirúrgicas en menores de edad deberían posponerse, en general, hasta la edad adulta”.


Para Walt Heyer, miembro senior del Family Research Council y coautor del nuevo libro Embracing God's Design, la marea cultural claramente está cambiando, especialmente a la luz del aumento de demandas contra quienes ofrecen estos procedimientos.

“Cuando los abogados se enteran de esto y empieza a involucrarse en los juicios con jurado y los jurados toman las decisiones, es cuando las cosas cambian”, declaró a Tony Perkins durante el programa “Washington Watch” del jueves (video en Youtube aquí). “La segunda parte es que el seguro por negligencia médica aumenta. Y entonces los médicos dicen: 'Un momento, ahora me cuesta 2 millones de dólares al año por negligencia médica. No puedo permitírmelo. Tengo que dejar de hacerlo'”.

Heyer enfatizó además que la industria de la “reasignación de género” se basa en infundir miedo y culpa en los padres de niños que sufren confusión sobre su sexo biológico. “Es un chantaje emocional. 'Tu hijo se suicidará si no se somete a hormonas ni cirugía', lo cual es una mentira absoluta. La realidad es que es más probable que se suiciden... después de someterse a las hormonas y la cirugía.

“O matar a alguien más”, intervino Perkins. “O matar a alguien más, algo que vemos cada vez con más frecuencia”, coincidió Heyer.

La semana pasada, un joven de 18 años, que comenzó a someterse a procedimientos transgénero a los 12 años, cometió
 el mayor tiroteo masivo en Canadá desde 2020, con ocho muertos y 25 heridos (en inglés aquí) El tiroteo continuó un preocupante patrón de asesinatos en masa cometidos por personas que se identifican como transgénero, como el ocurrido en la Escuela Católica Annunciation de Minneapolis en agosto de 2025, donde murieron dos niños y 17 resultaron heridos (en inglés aquí) y en la Escuela Covenant  de Nashville, Tennessee, en marzo de 2023, donde murieron seis personas (en inglés aquí).

Susana Domínguez (26), joven española sometida a una doble mastectomía y extirpación de útero, hoy está demandando al sistema de salud español.

Heyer subrayó que quienes creen que en realidad están “transicionando” al sexo opuesto mediante procedimientos de “reasignación” viven una farsa, como él mismo experimentó. “Veo esto y me doy cuenta... de que todo este asunto de las hormonas y la cirugía... la realidad es que nunca cambió mi género, ¿verdad? Así que, para empezar, todo es una especie de fraude médico. Es una farsa. Es pura cosmética. Por eso digo: nunca hice la transición. No destransicioné porque nunca ocurrió”.

Como continuó afirmando Heyer, la manera de ayudar a quienes luchan con la confusión de género es identificar los trastornos de comorbilidad subyacentes y tratarlos directamente, especialmente los traumas.

“Mucho es espiritual -explicó- Y lidiamos con demonios que persiguen a nuestros hijos, niños que luchan con cosas que sucedieron, como lo que me pasó a mí en mi infancia. … Fui abusado sexualmente, e… incluso de adulto, pensé que estaba tratando de reparar lo que había sucedido en mi juventud y pensaba que si me amputaban los genitales, no volverían a abusar sexualmente de mí. … Cuando decimos que estas personas tienen una enfermedad mental, puedo dar fe de que la tienen”.

Heyer concluyó instando a la iglesia a involucrarse en ayudar a quienes luchan con la confusión de género. “Los pastores necesitan hablar sobre estoEmbracing God's Design fue diseñado para que los pastores ayuden a su congregación a comprender que no tienen un hijo trans. … Algo le ha pasado a ese hijo. Ayudemos a descubrir qué es y a brindarle la ayuda que necesita”.

 

viernes, 30 de enero de 2026

CHILE: APRUEBAN EL PROYECTO DE LEY PARA PROHIBIR LA GESTACIÓN SUBROGADA

Este proyecto de ley sienta precedente en la protección de mujeres y niños frente al mercado de vientres de alquiler. 


Según publicó InfoCatólica, la Comisión de Familia de la Cámara de Diputados de Chile aprobó el martes 27 de este mes el proyecto de ley que busca prohibir y sancionar la gestación subrogada en el país. La iniciativa (Boletín 17337-07), que ha logrado un consenso político inédito al reunir votos de parlamentarios de izquierda, centro y derecha, marca un paso decisivo en el proceso legislativo y reconoce la necesidad de prohibir esta práctica por considerarla contraria a la dignidad de las mujeres y los niños.

El texto legislativo cuenta con el respaldo de diputados como Juan Irarrázaval (REP), presidente de la Comisión de Familia, Patricio Rosas (FA), Sara Concha (PNL) y Arturo Barrios (PS). La aprobación ha sido celebrada por el Grupo de Expertos de Casablanca y por Reem Alsalem, Relatora Especial de las Naciones Unidas sobre la Violencia contra la Mujer y las Niñas, quien declaró públicamente que cuando los gobiernos examinan las consecuencias del mercado de la gestación subrogada, la única medida coherente es su prohibición.

El proyecto plantea que la maternidad subrogada es una forma de mercantilización de la gestación que explota a las mujeres, particularmente a aquellas que provienen de entornos marginados y empobrecidos. En consecuencia, no solo prohíbe la práctica, sino que tipifica como delitos la intermediación, promoción, organización y comercialización de esta modalidad reproductiva.

Esta posición está en línea con un informe de las Naciones Unidas publicado en octubre pasado, que pidió reconocer la maternidad subrogada como un sistema de violencia, explotación y abuso, e instó a su abolición universal. “La maternidad subrogada es el resultado de la mercantilización y comercialización de las capacidades reproductivas de las mujeres, y se aprovecha de ellas y las explota”, afirmó Alsalem en dicho documento.

Modalidades de gestación subrogada que se prohibirán

Según explica el proyecto, existen diferentes formas de poner en práctica la gestación subrogada. Por un lado, puede ser tradicional, cuando la mujer gestante aporta el óvulo y es inseminada con material genético de uno de los padres intencionales o de terceros proveedores, o gestacional, cuando el óvulo es fecundado in vitro y el embrión es posteriormente transferido a la gestante.

Por otro lado, la maternidad subrogada puede tener carácter comercial, si la madre gestante recibe una contraprestación económica por la entrega del recién nacido, o altruista, cuando no media compensación económica.

En cualquiera de estos casos, la mujer gestante está obligada a entregar al niño o niña cuando nazca, lo que implica la existencia de un contrato que dispone del cuerpo de la mujer para la producción de un bebé, quien también es objeto de este contrato. “Por ello, la gestación por subrogación conlleva un sinnúmero de problemas éticos y legales que no es posible eludir”, sostiene la iniciativa.

Fundamentos éticos y jurídicos de la prohibición

Los autores del proyecto exponen diversos argumentos para justificar la prohibición del uso de vientres de alquiler en Chile. En primer lugar, consideran que la gestación subrogada vulnera la dignidad de la madre gestante porque consiste en utilizar funciones íntimas y personalísimas de su propio cuerpo para fines utilitaristas.

En segundo lugar, advierten que esta práctica podría producir confusión de paternidad y de maternidad, con la consiguiente ofensa a la identidad personal del hijo. Al entregar al niño o niña se rompe el apego, con daño para la madre y lesiones difíciles de dimensionar para el recién nacido, donde el apego y la comunicación de nutrientes entre ambos son hechos naturales que dejan una huella indeleble. Por otro lado, si la gestante retiene al recién nacido, rompe un contrato.

El proyecto también señala que la operación comercial de estas técnicas crea un mercado de ganancias ilícitas, hablándose de turismo reproductivo, de paraísos reproductivos, de tráfico de vientres y de un nuevo tráfico de vidas humanas. Asimismo, subraya que el cuerpo humano y sus partes no pueden ser objeto de contrato, recordando que la donación de órganos está estrictamente regulada por su excepcionalidad y que los hijos no se pueden donar ni vender.

Desde el punto de vista del derecho internacional, el texto legislativo advierte que no existe un “derecho a tener un hijo” y que un hijo no es un bien o un servicio que el Estado pueda garantizar o suministrar, sino un ser humano titular de derechos. Ofrecer tal derecho supondría una denegación fundamental de los derechos humanos del niño en condiciones de igualdad.

Vulnerabilidad y explotación de mujeres

El proyecto apunta al aprovechamiento de la capacidad reproductiva de mujeres en situación de vulnerabilidad, citando como ejemplo el caso de Argentina, donde un juzgado citó a declarar a nueve personas acusadas de captar a mujeres en situación de vulnerabilidad para constituirse en vientres de alquiler en favor de terceras personas.

En resumen, desde un punto de vista ético, el proyecto sostiene que la gestación por subrogación ofende la dignidad de la mujer, que se cosifica al usarla solo como medio para gestar a un niño y así satisfacer un capricho o, en el mejor de los casos, un anhelo legítimo de un tercero.

Modificaciones legales propuestas

Este proyecto modifica diversas normas con el propósito de prohibir toda forma de utilización de la mujer como vientre de alquiler. En el Código Civil, se pretende excluir explícitamente del artículo 182, que regula la filiación por reproducción asistida, la maternidad por subrogación, cualquiera que sea la forma como se la denomine.

En el Código Penal se establecen penas de presidio y sanciones económicas a quienes intermedien, realicen, faciliten, organicen o publiciten la comercialización de embriones o la maternidad subrogada. También se modifica el artículo 411 quáter para incluir expresamente la maternidad subrogada entre las formas de explotación sancionadas con la pena de reclusión mayor en cualquiera de sus grados y multa de 50 a 100 unidades tributarias mensuales.

La Ley número 19.620 sobre Adopción de Menores se modifica para establecer que no podrá concederse la adopción a cualquier persona o pareja que haya sido parte de un contrato, acuerdo o convención de maternidad subrogada. Esta prohibición solo se aplicará respecto de contratos originados con posterioridad a la entrada en vigencia de la norma.

El Código Sanitario prohíbe a cualquier título la transferencia de óvulos con fines reproductivos a un establecimiento de salud, y estos establecimientos no podrán promover ni gestionar estos procedimientos. La infracción será imputable exclusivamente a ellos.

Finalmente, el Código Orgánico de Tribunales incorpora al artículo 6 las sanciones previstas en los artículos 358, 359 y 360 del Código Penal cuando pusieren en peligro el orden de las familias, la moralidad pública o la integridad de algún menor de edad, y fueren cometidos por un chileno o por una persona que tuviere residencia habitual en Chile.
 

domingo, 4 de enero de 2026

VACUNAS: LA VACA SAGRADA DE LOS CATÓLICOS

Los sacerdotes y obispos que idolatran una inyección mortal antes que la fe católica, no deben estar exentos de toda responsabilidad financiera y espiritual.

Por el padre David Nix


La moneda de arriba es una moneda acuñada por el Vaticano en 2022. En ella, vemos a un niño con mascarilla recibiendo la vacuna contra el covid-19. En un tuit de 2022, la señorita Diane Montagna citó al Vaticano, diciendo que este era "un tema muy cercano al Papa Francisco... la necesidad de vacunarse... ha enfatizado repetidamente la importancia de la vacunación... es importante continuar los esfuerzos para inmunizar incluso a los más pobres". Como se puede ver en la imagen de al lado, esa moneda de 20 € se vende por 180 € en el sitio web del Vaticano.

Ahora, en 2025, el Sr. John Leake y el Dr. Peter McCullough publican un nuevo libro titulado Vaccines: Mythology, Ideology and Reality (Vacunas: Mitología, Ideología y Realidad). La descripción de su nuevo libro en Amazon revela que la confianza ciega en las vacunas es pura idolatría:

La palabra “vacuna” deriva del latín “vaca”. El médico inglés Edward Jenner la acuñó en su panfleto de 1798 “Una investigación sobre las causas y los efectos de las variolae vaccinae”. Posteriormente, la palabra “vacuna” se aplicó a las inmunizaciones contra todas las enfermedades infecciosas. Su etimología es sorprendentemente acertada, ya que las vacunas son la vaca sagrada por excelencia.


En la portada del libro de McCullough (arriba) se puede ver la moneda de la muerte bergogliana. Leake y McCullough explican que incluso el Vaticano cayó en la idolatría moderna al venerar las vacunas mortales. La Fundación McCullough tuiteó recientemente :

El secreto de la moneda papal: Revelación sobre la vacuna que no creerás… Cuando Rebecca Weiss muestra la controvertida moneda del Vaticano que muestra a un niño siendo vacunado en lugar de recibir la comunión, lo califica como “simbolismo impactante: una sustitución de la fe por un ritual médico”. El Dr. McCullough coincide, explicando cómo la vacunología se ha convertido en un sistema de creencias que se ha infiltrado en instituciones que antes eran responsables del discernimiento espiritual y moral. Weiss señala que la Iglesia aprobó las vacunas antes de exigir pruebas reales o transparencia ética, lo que plantea interrogantes sobre quién influye en los mensajes religiosos globales.

Esto significa que la vacuna contra el covid-19 no solo provino de bebés abortados. No solo mató a millones de adultos que la recibieron (incluida mi propia madre). El Vaticano la promovió como “un acto de amor”, lo que significa, según McCullough, que se trataba de una violación del Primer Mandamiento. La vacuna sustituyó a Dios mismo para la mayor parte de la jerarquía católica en 2021, cuando también cerraron todas las iglesias, algo que ni siquiera ocurrió durante las plagas medievales. Esa estafa de hace unos años sacó a la luz los niveles de idolatría del Antiguo Testamento en el clero católico. Como todos los ídolos, fracasó no solo en los aspectos de la vida eterna, sino incluso en sus promesas de salud y felicidad terrenales.

Y no me digan que Francisco 2.0 es mejor que Francisco 1.0 en cuanto a tal idolatría de la muerte. En 2021, el obispo Prevost retuiteó al arzobispo Gómez de Los Ángeles diciendo: “Que Dios nos dé la gracia de enfrentar la COVID-19 con la fuerza de la fe, asegurando que las vacunas estén disponibles para todos, para que todos podamos inmunizarnos”.



Pero algunos clérigos insistimos en lo contrario. Miles de católicos de todo el mundo me criticaron por decirles que no se vacunaran. Pero, afortunadamente, cientos de católicos me escucharon y siguen contactándome. ¿Es esto un "te lo dije"? ¡Claro que sí!, pero solo se los recuerdo para que sepan a quién escuchar en el futuro.

Tengo más buenas noticias que compartir sobre las vacunas este invierno de 2025. Se trata del hospital más cercano a mi ermita, el Hospital Universitario de Colorado. Alberga la única Facultad de Medicina de Colorado (y además, es uno de los principales hospitales a los que llevé pacientes como paramédico en Denver).

La Sociedad de Santo Tomás Moro (en inglés aquí) acaba de informar el 1 de diciembre de 2025:

La Sociedad Thomas More se complace en anunciar que, tras más de un año de negociaciones para llegar a un acuerdo, y tras una decisión histórica del Tribunal de Apelaciones del Décimo Circuito de los Estados Unidos en 2024, la Facultad de Medicina Anschutz de la Universidad de Colorado ha acordado pagar más de 10,3 millones de dólares en concepto de daños y perjuicios, matrícula y honorarios de abogados a 18 demandantes a los que se les denegó una adaptación religiosa a la vacunación obligatoria contra el covid-19.

El año pasado, en 2024, la Sociedad Santo Tomás Moro explicó (en inglés aquí) un poco más de la asombrosa historia antes del veredicto final:

El Tribunal determinó que las obligaciones de vacunación del Campus Médico Anschutz de la Universidad concedían “exenciones a algunas religiones, pero no a otras, debido a diferencias en sus doctrinas religiosas” y concedían “exenciones seculares en condiciones más favorables que las exenciones religiosas”, todo lo cual era ilegal.

Peter Breen, vicepresidente ejecutivo y director de litigios de la Sociedad Thomas More, afirmó:

La Universidad de Colorado atropelló a su personal y a sus estudiantes religiosos durante el covid y el Tribunal de Apelaciones ahora ha declarado claramente lo que hemos luchado por establecer durante casi tres años: la Universidad actuó con "religious animus" y violó flagrantemente las libertades religiosas fundamentales de estos valientes proveedores de atención médica y estudiantes.

Una cita más de Santo Tomás Moro en relación con la demanda de 10 millones de dólares ganada por cristianos muy cercanos a mi ermita, que nos llevará de nuevo a un problema con la jerarquía católica:

El resultado es uno de los pocos en el país donde los demandantes obtuvieron una indemnización por daños y perjuicios al amparo de la Primera Enmienda por impugnar un mandato gubernamental de vacunación contra el covid-19. Los funcionarios gubernamentales, incluido el rector Donald Elliman, generalmente gozan de inmunidad calificada. Sin embargo, después de que el Décimo Circuito dictaminara que las acciones del rector Elliman y otros demandados violaron los derechos claramente establecidos de los demandantes bajo la Primera Enmienda, la Universidad acordó pagar una indemnización por daños y perjuicios al amparo de la Primera Enmienda a todos los demandantes.

Recuerden que, allá por 2020, LifeSiteNews cubrió un video en el cual yo advertía (eliminado por YouTube por "desinformación médica") a todo el clero católico para que dejaran de promover la vacuna mortal contra el covid-19, precisamente porque no estaban cubiertos por las indemnizaciones. LSN escribió:

El padre Nix advirtió a los obispos que animan a la gente a vacunarse contra el covid-19, advirtiéndoles que, si bien los fabricantes de vacunas no pueden ser considerados responsables de las lesiones y muertes relacionadas con la vacuna, los propios obispos sí pueden ser demandados. "Mi sugerencia a los grupos de obispos y sacerdotes que animan a la gente a vacunarse por “caridad con el prójimo”: les recuerdo que tengan en cuenta que no están amparados por ninguna de estas protecciones de indemnización".

Ahora mi desafío se vuelve aún más agresivo. Si el Campus Médico Anschutz de la Universidad solo tuvo que pagar 10 millones de dólares a "empleados y estudiantes, tanto antiguos como actuales, incluyendo médicos, estudiantes de medicina, enfermeras, profesionales de la salud y personal administrativo y operativo" que no se vacunaron, ¿qué impide que los sacerdotes y laicos despedidos por sus obispos por no vacunarse los demanden ahora?

Sacerdotes y laicos, si su obispo los expulsó de una parroquia o cancillería por no vacunarse contra el covid, deberían demandarlo.
 
Ahora tiene un precedente legal para el caso mencionado, cubierto por la Sociedad de Santo Tomás Moro. Si lo despidieron de una parroquia por no vacunarse contra el covid-19, hecha con bebés abortados, o si fue influenciado por sacerdotes virtuales sin título médico que le aconsejaron que se la aplicara, podría tener derecho a una demanda. Como la facultad de medicina Anschutz de la Universidad de Colorado descubrió recientemente, no tenían inmunidad para tales violaciones de la conciencia y la salud.

Menos aún deberían los sacerdotes y obispos que idolatran una inyección mortal antes que la fe católica, a costa de tantas vidas —nacidas y no nacidas—, estar exentos de toda responsabilidad financiera y espiritual. Esto es especialmente cierto, considerando que esas inyecciones de reorganización del ARNm no eran más que promover una religión de muerte, contraria a nuestro catolicismo tradicional, dador de vida heredado.

Derriba esa vaca sagrada de las vacunas en tu vida si aún no lo has hecho.
 

viernes, 2 de enero de 2026

ARGENTINA: EL LEGADO ANTIVIDA DE LEGISLADORES QUE DEJARON SUS BANCAS

Muchos diputados dejaron sus bancas el 9 de diciembre, pero algunos se aseguraron de que su legado antivida siguiera vigente. 


Entre ellos se destacan los representantes del PRO, Oscar Agost Carreño y Silvia Lospennato, quienes en los últimos días de su mandato presentaron proyectos alineados con la “cultura de la muerte”. 

Aunque ya no son diputados nacionales —Agost Carreño pasó a la Legislatura de Córdoba y Lospennato a la porteña—, sus expedientes conservarán estado parlamentario durante el próximo año.

Los proyectos que Agost Carreño presentó en los últimos días:

Expte. 6512-D-2025: Eutanasia.

Expte. 6764-D-2025: “Gestación por sustitución” (alquiler de vientres), copia casi íntegra del proyecto N° 6389-D-2024.

Expte. 6774-D-2025: “Protección de la vida y la salud de niñas, niños y adolescentes ante negativas parentales a tratamientos médicos”. Busca establecer un procedimiento para imponer tratamientos cuando los padres se oponen por motivos religiosos u otras convicciones.

Los proyectos de Lospennato:

El 2 de diciembre, Lospennato reprodujo varias de sus iniciativas:

Expte. 6809-D-2025: Creación del Plan ENIA (Plan Nacional de Prevención y Reducción del Embarazo No Intencional en la Adolescencia). Pretende darle rango de ley a una política pública que ofrece a menores: 1) Educación sexual antinatalista y asesorías “confidenciales” en escuelas, centros de salud y organizaciones barriales, 2) Hormonización y provisión de anticonceptivos de larga duración (DIU e implantes subdérmicos) y 3) Facilitación del acceso al aborto.

Expte. 6811-D-2025: “Régimen del ejercicio profesional de la obstetricia”, elaborado con colaboración del Fondo de Población de la ONU (UNFPA). Habilitaría a las obstétricas a brindar consejerías, colocar y extraer anticonceptivos de larga duración y prescribir fármacos abortivos.

Expte. 6820-D-2025: Otorga jerarquía constitucional a la “Convención Interamericana para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra la mujer” (Convención de Belem do Pará), utilizada por el lobby abortista continental para imponer los llamados “derechos sexuales y reproductivos”.

Estas presentaciones hechas en los últimos días de mandato muestran cómo ciertos legisladores buscan perpetuar su agenda antivida y antifamilia, incluso después de abandonar sus bancas.


NOTIVIDA
Editora: Lic. Mónica del Río 
 

martes, 25 de noviembre de 2025

¿PRIMACÍA DE LA CONCIENCIA?

Es nuestro deber informar a nuestra conciencia lo mejor que podamos, y los padres deben ayudar a sus hijos a desarrollar la suya.

Por Fish Eaters
 

La conciencia es un acto de juicio, el uso de la razón para determinar si un acto determinado es correcto o incorrecto. La conciencia es verdadera o falsa en términos de la ley en sí misma, buena o mala en términos de cómo usamos nuestra voluntad, y cierta o incierta en términos de cómo usamos nuestro intelecto:

● En lo que respecta a la ley, la conciencia de una persona es verdadera si el juicio que emite está, de hecho, de acuerdo con la ley de Dios o con la ley humana, y es falsa si no lo está. Debemos usar nuestra razón para asegurarnos de que nuestra conciencia sea verdadera, de que nuestros juicios se hagan de acuerdo con la ley. La función de nuestra conciencia no es inventar leyes propias, sino juzgar cómo aplicar la ley en una situación determinada.

● En lo que respecta a la voluntad, la conciencia de una persona es buena si se utiliza con motivos correctos en términos de su fin o sus deberes, y es mala si no lo es. Debemos tratar de asegurarnos de que nuestra conciencia sea buena teniendo la voluntad de ser siempre conscientes de nuestro fin último, de lo que le debemos a Dios, de lo que le debemos a los demás y de lo que nos debemos a nosotros mismos.

Si uno ignora por completo la moralidad de un acto y, sin sentir culpa, cree erróneamente que lo que es inmoral es, de hecho, moral, está obligado a obedecer, aunque objetivamente sea incorrecto. Por ejemplo, si un padre le dice erróneamente a un hijo que está bien robar en una determinada tienda porque los dueños de la tienda son enemigos, y el hijo lo cree, ese hijo está obligado a obedecer a su padre aunque robar sea, de hecho, incorrecto.

Si uno simplemente está equivocado, sigue estando obligado a obedecer a su conciencia si no hay peligro de pecar al seguirla. Por ejemplo, si un católico cree erróneamente que es inmoral comer mariscos, pero los come de todos modos, peca aunque no haya ninguna prohibición contra el consumo de marisco.

● En lo que respecta al intelecto, la conciencia de uno es cierta si asiente al juicio que se emite sin duda ni temor a equivocarse, y es incierta si no lo hace. Debemos usar nuestro intelecto para asegurarnos de que nuestra conciencia sea cierta siempre que sea posible, para no emitir juicios basados en la emoción, nuestros deseos, nuestras aspiraciones o meros sentimientos.

Si cometemos un acto basándonos en una conciencia incierta y existe el peligro de pecar al cometerlo, pecamos, aunque el acto en sí mismo no sea un pecado. Por ejemplo, si un católico cree erróneamente que es seguro que debe asistir a misa un día en el que no está obligado a hacerlo, y no asiste a misa ese día, peca aunque en realidad no estuviera obligado a asistir.

Si no hay peligro de pecar, podemos cometer el acto. Por ejemplo, si un católico cree erróneamente que es seguro que debe comer pescado los viernes en lugar de simplemente abstenerse de comer carne, y come pescado los viernes, no peca al comer pescado porque comer pescado no es pecaminoso.

Estamos obligados a obedecer a nuestra conciencia si es una guía fiable por ser verdadera, buena y cierta. Una conciencia que carece de alguna de estas cualidades se denomina “errónea” y no debe ser obedecida si existe peligro de pecado o si existe alguna ignorancia vencible en relación con sus juicios. ¡Qué diferente es esta concepción tradicional de la conciencia de la que tan a menudo oímos hoy en día! Consideremos esto, tomado de un artículo titulado “La primacía de la conciencia: el único camino a seguir para la Iglesia católica” (1), que comienza con este párrafo:

La Iglesia Católica ha necesitado un cambio de rumbo desde hace mucho tiempo. Cuando los líderes de la Iglesia se reunieron en el Concilio Vaticano II en 1962 para debatir cómo reinventar la imagen de la Iglesia en el mundo moderno, fue un reconocimiento oficial de este hecho. Sin embargo, hasta el día de hoy, el Vaticano se ha mantenido al margen de las tendencias morales y culturales de la sociedad occidental moderna.

— e incluye esta tontería:

Esto es especialmente evidente en la obstinación de la Iglesia en cuestiones de moralidad sexual. Sus enseñanzas inflexibles sobre la anticoncepción y su ingenuo énfasis en promover la "responsabilidad sexual" obstaculizaron durante años los esfuerzos para combatir el VIH/SIDA en África y otros lugares; su reticencia a aceptar la homosexualidad y a las personas transgénero ha dañado gravemente su imagen como defensora del amor, la aceptación y la compasión; y su negación de los abusos sexuales perpetrados por sus propios miembros puso en tela de juicio el derecho mismo de la Iglesia a afirmar ser una autoridad en moralidad sexual...

... Hoy en día, la gente piensa por sí misma. Son escépticos. Valoran su libertad y su individualidad. La autoridad se gana, no se da. Pero la Iglesia no ha encontrado la manera de reconciliar esta nueva tendencia social con sus tradicionales pretensiones de poder. Por lo tanto, está perdiendo el control de dicho poder.

El papa Francisco es un hombre pragmático y aspira a cambiar todo esto. Puede que aún crea en las enseñanzas conservadoras de la Iglesia, pero está cuestionando el papel de esta en el mundo moderno. Intenta reformar los aspectos negativos de la gestión del Vaticano y, al hacerlo, reconoce algunos de sus errores de juicio pasados.

Pero esperen, ¿no es esto rechazar la base teológica del poder moral de la Iglesia? Pues bien, el papa Francisco busca promover otra postura teológica, una que ya ha sido rechazada por Papas anteriores. Es decir, la idea de la primacía de la conciencia.

... La primacía de la conciencia es la idea de que la voz de Dios reside en el alma, y ​​que es pecado no escucharla. Es compatible con la idea de que la Iglesia es una autoridad moral, aunque solo si puede ser falible y cuestionada por la conciencia humana, como lo demuestra el propio papa Francisco. Esta postura puede ayudar a la Iglesia a mantenerse en sintonía con este nuevo mundo, donde ofrecer los valores democráticos del individualismo y la libertad personal es ahora condición indispensable para ganarnos nuestras alianzas ideológicas.

Vaya. ¿Por dónde empezar? En nuestra época libertina, “la conciencia” —la palabra que los liberales utilizan para referirse a los deseos personales de cada uno— es considerada por algunos como algo superior a la ley eterna y natural, en lugar de como su sierva. La función de la conciencia es utilizar el conocimiento, la razón y la prudencia, con buena voluntad, para aplicar principios morales objetivos a una circunstancia concreta, pero los llamados “progresistas” la consideran una licencia para actuar según sus caprichos. Esto es incorrecto. Y el artículo también se equivoca al afirmar que la primacía de la conciencia ha sido “rechazada por los papas anteriores”; eso es una mentira o, al menos, una falsedad (al igual que la afirmación del autor de que la Iglesia no “acepta la homosexualidad y a las personas transgénero”, y la afirmación de que las enseñanzas de la Iglesia “sofocaron los esfuerzos para combatir el VIH/SIDA en África” (2), etc.).

Una conciencia digna de ser obedecida no concluye: “Vaya, realmente no creo que robar esté mal” o “Simplemente no veo nada malo en el “matrimonio” homosexual; robar está mal, y el “matrimonio” homosexual es, de hecho, una contradicción; tenemos la ley divina, la ley natural y la enseñanza de la Iglesia para decírnoslo. No hay nada que decidir al respecto (si eres de buena voluntad pero no entiendes una enseñanza, te aseguro que el problema radica en tu intelecto o en la falta de información, no en la enseñanza en sí. ¡Debes estudiar!). La conciencia entra en juego a la hora de determinar cómo se aplica, por ejemplo, el hecho de que robar está mal en una situación determinada, como “¿estaría mal que, en este momento, cogiera esta comida que no me pertenece para alimentar a mi familia hambrienta esta noche?”.

Es nuestro deber informar a nuestra conciencia lo mejor que podamos, y los padres deben ayudar a sus hijos a desarrollar la suya. Estudiar lo que enseña la Iglesia, esforzarse por adquirir buenos hábitos (virtud), evitar los malos hábitos (vicio), permanecer en estado de gracia (recibir los sacramentos), rezar, ayunar, leer lecturas espirituales y servir a los demás son formas de ayudar a desarrollar una buena conciencia.

Sin embargo, en nuestra labor debemos tener cuidado de evitar dos extremos: una conciencia laxa o una conciencia escrupulosa. La conciencia laxa es aquella que ve lo malo como bueno o moralmente neutro, juzga los pecados graves como meramente veniales, etc., mientras que la conciencia escrupulosa ve lo bueno o lo moralmente neutro como malo, juzga los pecados veniales como mortales, etc. La laxitud o la escrupulosidad llevadas al extremo pueden convertirse en presunción (confiar en la falsa esperanza de ser perdonado por los pecados de los que no se arrepiente y ser salvado sin merecerlo) o en desesperación (abandonar la esperanza de ser perdonado por los pecados y ser salvado), respectivamente. Una ayuda para la conciencia laxa es meditar en la justicia de Dios; una ayuda para la conciencia escrupulosa es meditar en su misericordia.

Mientras estudias y avanzas en la vida, confía en Dios. Confía en que Él es bueno y misericordioso, que Él es el Amor mismo. Confía en que Él no está ahí para “atraparte”, que te ama muchísimo. Él es tu Padre. ¡Confía en Él, confía en Él, confía en Él!

 
Notas:


 

martes, 9 de septiembre de 2025

LA POSTURA IMPORTA: SIÉNTATE DERECHO Y TOMA NOTA

Al igual que tantos otros mitos que han dominado la cultura desde los años sesenta, el de que “la postura no importa” se está desmoronando.

Por John Horvat II


Una gran tragedia del individualismo radical fue la pérdida de todas las habilidades y prácticas sociales que ayudan a que la convivencia en sociedad sea más agradable, edificante y virtuosa.

La revolución de los años sesenta no solo supuso un cambio radical en las costumbres sexuales. También trastocó todas las normas y prácticas sociales que mantenían el orden y la decencia. Aspectos como la postura corporal fueron descartados por considerarse superficiales y molestos.

Si el objetivo principal de la vida es “hacer lo que uno quiera”, ¿qué más da cómo se presente uno ante los demás? Si la regla suprema es “si te sienta bien, hazlo”, ¿qué hay de malo en encorvarse si se siente mejor y más “natural” que estar erguido? Si no hay ningún beneficio práctico en estar erguido, que cada uno decida lo que quiere hacer.

El individualismo permite a cada uno inventar una narrativa autónoma: “No es asunto tuyo si los demás se mantienen erguidos o encorvados”.

Sí que importa

Esta lógica rige el mundo posmoderno. Sin embargo, al igual que tantos otros mitos que han dominado la cultura desde los años sesenta, el de que “la postura no importa” se está desmoronando.

La ciencia está demostrando que la forma en que uno se mantiene de pie sí importa. Las personas no son islas autónomas. La forma en que uno se comporta cuando está con otros puede tener consecuencias tanto personales como sociales.

Definición de postura

La postura puede definirse como la posición y el porte adecuados de las extremidades y del cuerpo en su conjunto. Cuando se está de pie, la postura contrarresta la fuerza de la gravedad, que tira constantemente del cuerpo hacia abajo y lo desequilibra.

Una postura erguida y equilibrada facilita la eficiencia y la facilidad de movimiento corporal. Crea un centro de gravedad que alivia el estrés y la tensión y mantiene el equilibrio. Debido a que debe contrarrestar las fuerzas gravitacionales, una buena postura también requiere mucho esfuerzo.

Por esta razón, los padres y educadores se preocupaban por inculcar buenos hábitos posturales en los niños. Les decían constantemente que se pusieran de pie o se sentaran derechos como una forma adecuada de presentarse y sentirse mejor.

Una buena postura desde una perspectiva individualista

Numerosos estudios respaldan los beneficios de una buena postura. Irónicamente, algunos argumentos se basan precisamente en una perspectiva individualista del interés propio.

Así, si el único criterio para hacer las cosas es la búsqueda de la felicidad, los estudios afirman que una mala postura no proporciona esta felicidad. Es perjudicial para la salud física y emocional de una persona.

Esta perspectiva egoísta se centra únicamente en uno mismo, pero resulta convincente. Es un buen punto de partida desde el que más adelante se pueden abordar razones más sociales y morales.

Los beneficios físicos de una buena postura

Tras generaciones de encorvarse, cada vez son más los expertos en salud que afirman que la postura no es solo una cuestión de estética y bienestar. Sin embargo, ofrece numerosos beneficios para la salud. Por ejemplo, un artículo reciente en The Wall Street Journal informa que las personas con buena postura tendrán mejor circulación, respiración, digestión y funciones vesicales.

Los fisioterapeutas señalan que mantener una postura saludable coloca al cuerpo en un estado de equilibrio adecuado a su naturaleza. No hay nada antinatural en una buena postura. Sin embargo, puede parecer “antinatural” porque requiere esfuerzo y atención constante. Ese esfuerzo, como todas las cosas que merecen la pena, permite al cuerpo alcanzar su máximo potencial trabajando con él, y no contra él, para lograr las mejores posiciones posibles para el movimiento.

Esta política tiene beneficios a largo plazo. Una vida entera de buenos hábitos posturales puede ayudar a las personas a afrontar mejor el deterioro del cuerpo. Mantiene todo el peso directamente sobre los pies, donde debe estar, y evita todo tipo de compresiones, tensiones y estiramientos que hacen la vida difícil y dolorosa.

Una mala postura puede parecer más “natural”, ya que no requiere esfuerzo, pero deforma el cuerpo y puede tener consecuencias terribles y dolorosas, especialmente a medida que las personas envejecen.

Para aquellos individualistas que solo veneran al dios de la buena salud, estas razones físicas para mantener una buena postura deberían ser motivos de peso para sentarse o ponerse de pie con la espalda recta y escuchar.

Mejora de la salud mental y emocional

Sin embargo, una buena postura no se limita a una mejor salud física. Puede tener un impacto inmenso en la salud emocional y mental. Estas razones también deberían interesar a los individualistas, ya que la postura se centra en uno mismo e implica el desarrollo y el enriquecimiento personal.

Una investigación de 2023 que abarcó veinte años encontró una conexión bidireccional significativa entre la depresión y una postura encorvada. Las personas encorvadas no solo parecen deprimidas, sino que a menudo lo están. Estar erguido ayuda.

Otro estudio demostró que las personas que se mantienen erguidas en situaciones estresantes tienen una mayor autoestima, menos ansiedad y mejor estado de ánimo. Están en mejores condiciones para afrontar las vicisitudes de la vida.

Muchos estudiosos de la medicina creen que una buena postura aumenta la sensación de vitalidad, mejora el rendimiento cognitivo, facilita el habla y evita el ensimismamiento. Una persona erguida experimentará un mayor bienestar que una encorvada.

Por lo tanto, aquellos individualistas que buscan una razón más espiritual para adoptar una buena postura encuentran una respuesta en estos beneficios mentales y emocionales.

Sin embargo, todas las razones anteriores son las menos importantes. También hay que tener en cuenta otros aspectos de la vida.

Una dimensión social

La buena postura tiene una dimensión social que la mayoría de los individualistas no perciben ni les importa. La postura correcta del cuerpo tiene un impacto en quienes les rodean. La postura envía mensajes que pueden animar o desanimar. El lenguaje corporal es una realidad que a menudo habla más y más alto que las palabras.

Los seres humanos son seres sociales hechos para convivir en sociedad. Por lo tanto, la comunicación es constante. La postura puede ayudar, reconfortar o inspirar a los demás. Se debe mantener una postura correcta por el bien del prójimo, no solo por uno mismo. Es un acto de consideración hacia los demás.

La postura disciplinada y erguida de un policía o un soldado transmite una sensación de seguridad y confianza. La presencia majestuosa de un profesor o un orador puede transmitir certeza y pasión. La postura erguida de quienes dirigen es un signo de competencia y control.

La interacción social en la que todos se esfuerzan por mostrar el mejor lado de la naturaleza humana hace que la vida sea más agradable y atractiva. Transmite el mensaje de que una persona se preocupa por otra y actúa en consecuencia. Incluso el Wall Street Journal reconoce que una buena postura favorece los negocios.

Una dimensión moral olvidada

Sin embargo, hay una razón más elevada para mantener una buena postura. También hay una dimensión moral en la postura que se ha olvidado casi por completo en la sociedad egoísta actual. Tradicionalmente, mantener una buena postura forma parte de la virtud de la modestia.

La modestia no consiste solo en cubrir adecuadamente el cuerpo. Es la virtud que salvaguarda la dignidad de una persona en relación con los demás y, por lo tanto, contribuye a que la sociedad sea civilizada y armoniosa.

Esta virtud incluye presentar el cuerpo de forma adecuada y hermosa, tal y como Dios lo concibió. Prohíbe el descuido en la apariencia, la ropa deliberadamente de mala calidad, la falta de modales y la mala postura intencionada.

Aunque encorvarse puede no ser pecaminoso, puede crear una atmósfera de desprecio, descuido y pereza. Favorece los malos hábitos que pueden facilitar el vicio. Por lo tanto, las personas pueden combatir estas horribles consecuencias viviendo de acuerdo con las normas de decoro que favorecen el esfuerzo y la consideración en una sociedad bien ordenada.

La opinión de Santo Tomás

Santo Tomás de Aquino afirma que las personas son inmodestas cuando descuidan indebidamente su apariencia y no se presentan de acuerdo con su condición social. También son inmodestas cuando buscan llamar la atención mostrando una falta de interés por presentarse bien (véase Summa, II-II, q. 169, a. 1).

Por lo tanto, la modestia no solo se aplica a la postura, sino también a la forma de hablar, vestir, gesticular y presentarse en general. Todas estas cosas crean un ambiente propicio para la práctica de la virtud y el amor al prójimo. Permiten, por ejemplo, que un hombre se presente como un templo del Espíritu Santo hecho a imagen y semejanza de Dios. Es ordenado, digno y recto. Toda la sociedad se beneficia de su comportamiento y sacrificio.

¿Por qué tan pocas personas tienen una buena postura?

Si mantener una buena postura ofrece tantos beneficios, ¿por qué tan pocos siguen este camino? Solo los beneficios para la salud ya merecen ser tenidos en cuenta. El bienestar mental debería ser un incentivo en esta época de soledad y estrés.

Sin embargo, la mayoría de la gente prefiere lo contrario porque la cultura predica un mensaje de desenfreno, comodidad y menos esfuerzo. Adoptan estos malos hábitos. Los modelos famosos que se proponen a la sociedad retratan a personas a la moda que carecen de postura, y muchos los imitan. El individualismo convierte todo en subjetivo, de modo que las personas pueden vivir según sus pasiones desordenadas. No es de extrañar que hoy en día haya tanta falta de dignidad y tanto malestar.

De hecho, cosas como la postura importan. Tarde o temprano, las personas pagan las consecuencias en una sociedad que se vuelve insoportable. La sociedad abandona estas influencias civilizadoras por su cuenta y riesgo. Las personas deben sentarse y tomar nota.