Por Cris Yozía
El 16 de marzo se anunció que el National Constitution Center (Centro Nacional de la Constitución) otorgará la 38ª Medalla de la Libertad al “papa” León durante una ceremonia pública el 3 de julio.
Según Vatican News, la entrega será en la víspera del 250º aniversario de la fundación de los Estados Unidos, frente al Independence Mall en Filadelfia. El premio reconoce “la labor” del falso “papa” en la promoción de la libertad de religión, conciencia y expresión en todo el mundo, algo que se encuentra en el extremo opuesto de la doctrina católica.
Respecto a la tan cacareada “libertad”, el Papa León XIII escribió en 1888:
La naturaleza de la libertad humana, sea el que sea el campo en que la consideremos, en los particulares o en la comunidad, en los gobernantes o en los gobernados, incluye la necesidad de obedecer a una razón suprema y eterna, que no es otra que la autoridad de Dios imponiendo sus mandamientos y prohibiciones (Libertas Praestantissimum, n° 8)
Y agregó:
El fin supremo al que debe aspirar la libertad humana no es otro que el mismo Dios (Libertas Praestantissimum, n° 8)
Por otra parte, el Papa San Pío X denunció en su encíclica contra el modernismo:
Como ya hemos dicho, ellos traman la ruina de la Iglesia, no desde fuera, sino desde dentro: en nuestros días, el peligro está casi en las entrañas mismas de la Iglesia y en sus mismas venas; y el daño producido por tales enemigos es tanto más inevitable cuanto más a fondo conocen a la Iglesia (Pascendi, n°2, 1907).
Algunos de los “homenajeados” anteriormente
Algunos de los personajes que han recibido la “Medalla de la libertad” no son precisamente modelos a seguir, es más, ni siquiera son cristianos en el sentido más amplio de la palabra (es decir, protestantes, evangelistas, etc.), sino todo lo contrario.
Veamos algunos. En 1995 fue la Dra. japonesa Sadako Ogata (Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Refugiados, pionera en defensa de los derechos humanos y promotora de la anticoncepción); en 1996 fueron el sionista Shimon Peres y el musulmán Rey Hussein de Jordania; en 1998 fue para el maronita George Mitchell, que entre otras actividades, fue Enviado Especial de Estados Unidos para la Paz en Oriente Medio y presidente de The Walt Disney Company.
Más cerca en la línea de tiempo, el año 2006 fue para George H. W. Bush y Bill Clinton (son lo suficientemente conocidos y no es necesario describir de quienes estamos hablando), el año 2007 fue otorgada a BONO, el pacifista cantante de la banda de rock U2, quien no se adscribe a ninguna denominación religiosa estricta; en 2008 fue para el ateo comunista Mijaíl Gorbachov, en 2009 fue para el depravado director de cine judío Steven Spielberg, en 2013 fue para la demoníaca Hillary Clinton y este año 2026, llega el “premio” para uno más de “ellos”.
El circo de León
El Vaticano informó que “León XIV” tiene previsto pronunciar su “discurso de aceptación” en directo desde su lugar habitual de residencia mediante una conexión virtual que se transmitirá en línea.
El director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Matteo Bruni, informó que “el papa está profundamente agradecido por este prestigioso reconocimiento, en un aniversario tan significativo para el pueblo estadounidense, llamado a reflexionar sobre 250 años de su historia, preservando la Declaración de Independencia, la Constitución de los Estados Unidos y la libertad como sellos distintivos de su legado para las generaciones futuras”.
El compromiso del papa trucho con el “diálogo”
Según Vatican News, “la medalla honra a individuos y organizaciones valientes y decididas comprometidas con garantizar los beneficios de la libertad para las personas de todo el mundo”. Así es como nos mienten descaradamente desde el corazón mismo de la iglesia sinodal (ya no más católica).
¡Qué vergonzoso resulta para los católicos ver tanta gentuza inmoral simulando ser la Iglesia Católica y alzando las banderas de la masonería satánica y del judaísmo deicida en las entrañas mismas de la Iglesia, como profetizó San Pío X!


1 comentario:
Esta es la prueba manifiesta de que satanás reina ya en el Vaticano. Jamás se hubiera otorgado esta medalla ni a Juan Pablo II ni a Benedicto XVI.
No podemos estar en comunión con el demonio. La masonería ya es completamente dueña de los sagrados palacios. La Cúpula de San Pedro, señal del Cielo, se ha vuelto totalmente negra.
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