Su día festivo se celebra el 20 de abril en el calendario juliano, equivalente al 3 de mayo en el calendario gregoriano. Esta fecha marca la conmemoración anual de su martirio en 1690, con servicios de Divina Liturgia que presentan himnos que enfatizan su inocencia y sufrimiento, retratándolo como un defensor contra el daño ritual.
Según la Tradición, Gabriel, de seis años, se distinguía notablemente de los demás niños, ya que prefería la oración y la soledad a los juegos infantiles.
Según la Tradición, Gabriel, de seis años, se distinguía notablemente de los demás niños, ya que prefería la oración y la soledad a los juegos infantiles.
Su martirio
El 11 de abril de 1690, su madre dejó al pequeño Gabriel, de seis años, solo en casa, y le llevó comida a su padre, que se encontraba arando los campos. Mientras ella estaba fuera, un arrendatario judío de la zona llegó a la casa. Eran los días previos a la pascua judía.
Aprovechando la ausencia de los padres y la ingenuidad del niño, lo secuestró. Gabriel fue llevado en secreto a la ciudad de Bialystok y sometido a torturas sádicas. Le perforaron el costado y le insertaron un dispositivo en forma de embudo con el que le extrajeron la sangre gradualmente, además, su cuerpo presentaba signos de heridas rituales, como clavos en las manos y los pies, lo que mostraba que había sido crucificado en burla de Cristo. Tras nueve días de agonía, el niño murió.
Para ocultar su crimen, el asesino tomó el cuerpo de Gabriel y lo arrojó al borde de un campo cerca de un bosque en las proximidades de Zvierki, el pueblo natal del niño.
Al acercarse la Fiesta de la Pascua cristiana, perros hambrientos comenzaron a congregarse alrededor del cuerpo sin vida, y aves rapaces sobrevolaban la zona. Milagrosamente, el cuerpo permaneció intacto a pesar de que habían transcurrido 9 días desde su secuestro. Los perros no solo se abstuvieron de devorarlo, sino que incluso lo protegieron diligentemente de las aves.
El cuerpo del joven mártir fue descubierto y trasladado a Zabludov, donde se le realizó un examen, en el que participaron varios profesionales médicos, produciendo un informe oficial firmado por los ancianos de la ciudad de Zabłudów y el médico, que concluía que el niño de seis años había sido torturado hasta la muerte.
Una investigación esclareció los detalles del crimen, que fueron debidamente registrados en los archivos municipales. Las acusaciones de secuestro, conservadas en registros eclesiásticos y textos hagiográficos, sirvieron de base para posteriores acusaciones contra miembros de la comunidad judía local. Según se informa, las investigaciones iniciadas tras el hallazgo del cuerpo documentaron declaraciones de testigos y detalles circunstanciales que respaldaban la implicación del pérfido.
Con la participación de muchos habitantes locales, profundamente consternados por la atrocidad cometida, el cuerpo del niño mártir Gabriel fue sepultado cerca de la iglesia del cementerio.
Las acusaciones provocaron indignación pública entre los cristianos, lo que llevó a los judíos implicados a huir a Grodno. Bajo las autoridades polaco-lituanas no se produjeron arrestos formales, interrogatorios ni juicios, y el asunto se registró localmente pero no se elevó a los tribunales reales debido a las protección que los magnates brindaban a las comunidades judías. El informe se conservó en los archivos de la ciudad y posteriormente se citó en hagiografías ortodoxas.
Hacia 1720, toda la región que rodeaba Bialystok fue azotada por una epidemia. Miles de personas fueron víctimas de la enfermedad y llenaron los cementerios.
A la tumba del niño, a quien muchos ya veneraban por su muerte martirial, se atribuyeron curaciones de ciegos, sordos, personas frágiles y niños; registros que, casualmente “se perdieron”.
Un día, durante un funeral, la tumba del mártir fue profanada accidentalmente y su cuerpo fue desenterrado. Al abrirla, los testigos se asombraron al ver que, después de tantos años, el cuerpo del niño permanecía incorrupto. La noticia del milagro se extendió con rapidez entre los fieles, fortaleciendo y aumentando la veneración por el santo niño. El fin de la epidemia y muchas curaciones fueron relacionadas con este suceso. Sus reliquias fueron entonces trasladadas con reverencia a la iglesia del pueblo de Zvierki y colocadas en una cripta especial debajo de la iglesia.
El peregrinar de sus reliquias
En 1746, como consecuencia de un incendio (llama poderosamente la atención la extraña coincidencia cuando quieren borrar un suceso de la historia, es que ocurren estos misteriosos “incendios”), la iglesia quedó completamente destruida; sin embargo, el cuerpo de San Gabriel se salvó. Su mano, parcialmente quemada, milagrosamente quedó cubierta de piel. Tras el incendio, las reliquias de San Gabriel fueron trasladadas a Zabludov. Y en 1755, las reliquias fueron trasladadas al Monasterio de la Santísima Trinidad en Slutsk. Su culto se desarrolló y se extendió por todo el Imperio ruso, y el niño fue canonizado en 1820.
El recuerdo del niño mártir y el deseo de promover su veneración inspiraron la construcción de una iglesia en el lugar de su tumba. El día de Pascua de 1894 tuvo lugar la consagración festiva de la iglesia. Lamentablemente, solo ocho años después, esta iglesia también se incendió. Pero en esta ocasión ocurrió un milagro, y aunque la iglesia quedó completamente destruida, el icono de su patrón celestial, el niño mártir Gabriel, se conservó intacto.
Justo antes de la Primera Guerra Mundial, las reliquias regresaron a Białystok, a la Catedral de San Nicolás, desde donde fueron trasladadas al Monasterio Ortodoxo de Supraśl. Durante la Primera Guerra Mundial, las reliquias fueron devueltas nuevamente a Slutsk (Bielorrusia).
Después de que el Monasterio de la Santísima Trinidad (Slutsk) fuera destruido por las autoridades comunistas, las reliquias fueron trasladadas a Minsk (Bielorrusia) y luego a Grodno (Bielorrusia) en 1944, donde permanecieron hasta el 21 de septiembre de 1992.
Durante los días 21 y 22 de septiembre de 1992, con la bendición del arzobispo de Bialystok-Gdansk Sawa, así como con la bendición del obispo Valentin de Grodno y Volkowyck (y del metropolitano Filaret (Vakhromeev) de Minsk y Slutsk), las reliquias de San Gabriel fueron trasladadas solemnemente desde Grodno de regreso a la catedral de San Nicolás en Białystok, donde hasta hoy son el centro de las peregrinaciones.
Reliquias del niño mártir San Gabriel de Białystok, en la catedral ortodoxa de San Nicolás en Białystok
Cuando sus reliquias fueron trasladadas en 1755 al Monasterio de la Santísima Trinidad en Slutsk, en la gobernación de Minsk, una placa indicaba que un judío había sido el responsable de su muerte. Su culto se desarrolló y se extendió por todo el Imperio ruso, siendo canonizado en 1820. Se le considera el santo patrón de los niños.
En la década de 1930, las reliquias fueron trasladadas al “Museo del Ateísmo” en la ciudad de Minsk (Durante la era soviética existieron muchos “museos del ateísmo”, que eran básicamente centros antirreligiosos). En 1944, las reliquias fueron trasladadas a Grodno, donde permanecieron hasta 1992, cuando fueron trasladadas a Białystok (en ruso: Свято-Никольский собор), donde aún continúan siendo objeto de peregrinaciones.
Los llorones
Fue así como en un informe de 1997 a la Unión de Consejos para los Judíos Soviéticos (UCSJ), el primer diputado del Congreso Judío Euroasiático, Yakov Basin, sugirió:
Relatos contemporáneos que afirman que los judíos asesinaron a un niño ritualmente para usar su sangre están reviviendo la calumnia medieval de que los judíos usan la sangre de bebés cristianos para sus rituales durante los días previos a la Pascua. El 11 de abril de 1690, pocos días antes del comienzo de la Pascua, Gavril Belostoksky, de 6 años, fue encontrado asesinado y desangrado en su aldea de Zverki, que en aquel entonces era una ciudad bielorrusa, pero que ahora se encuentra en territorio polaco. Poco después, la acusación de que había sido asesinado por judíos que necesitaban su sangre para hornear matzá se extendió por toda Bielorrusia. La calumnia se vio reforzada en 1844 en el libro de Vladimir Dal, Investigation of the Murder of Christian Babies by Jews and the Use of Their Blood (Investigación del asesinato de bebés cristianos por judíos y el uso de su sangre). La Iglesia Ortodoxa Rusa canonizó a Gavril en el siglo XX como santo patrón de los niños enfermos; se le conmemora a principios de mayo de cada año.
El 27 de julio de 1997, se emitió en la televisión bielorrusa una película que representaba la historia de la muerte de Gabriel, la cual fue criticada por el judío Leonid Stonov como “un intento de explotar el tema del libelo de sangre”.
El resurgimiento del culto en Bielorrusia fue denunciado como “una expresión de antisemitismo” en informes del Departamento de Estado de EE. UU. sobre “derechos humanos y libertades religiosas”, que fueron remitidos al ACNUR (United Nations High Commissioner for Refugees) [Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados].
La Iglesia Ortodoxa autocéfala en América, que opera dentro de la comunión de la Ortodoxia rusa, ha continuado la conmemoración de Gabriel de Bialystok como niño mártir y santo pero se refiere a sus asesinos solo como “gente malvada” en el kontakion que se lee en su día festivo, se enfatiza “la maldad de la que es capaz el hombre caído, independientemente de su etnia o credo”. Estas adaptaciones recientes, como modificaciones a los himnos por parte de la Iglesia Ortodoxa Polaca se realizaron para enfatizar el martirio sin especificar a los perpetradores.
El icono que se pueden ver en la Catedral de San Nicolás representa la imagen del niño mártir Gabriel. El texto bajo el icono dice: “Niño San Gabriel, moriste por nosotros, por los malvados judíos…”
El texto de la Oración a San Gabriel comienza con las palabras:
“Los pérfidos judíos en rebaños se están reuniendo,
De Brest a Bialystok
para atormentar al niño inocente…”
Y siguen llorando...
El resurgimiento del culto a San Gabriel en Bielorrusia y Rusia suscitó numerosas preocupaciones en el “pueblo elegido” quienes fueron a presentar su quejas, recurriendo como siempre, a la victimización, en cuanta organización, asociación, asamblea o liga de “derechos humanos” exista para denunciar este caso como un “libelo de sangre”. Recordemos el significado de la palabra “libelo”: Escrito en que se denigra o infama a alguien o algo.
Pese a todos sus lamentos, no han conseguido aún que la Iglesia Ortodoxa Rusa quite de su santoral el nombre de este niño mártir, objetivo que sí han logrado en la Iglesia católica respecto a sus niños mártires.
Al día de hoy, y aunque los jerarcas de la Iglesia Ortodoxa Rusa han “actualizado” palabras de la Oración a Gabriel de Bialystok para no “ofender” a cierta gente, miles de fieles siguen recitando la oración original, con las palabras que fue creada.
Sucedió en 2012...
En septiembre de 2012, el patriarca Kirill, primado de la Iglesia Ortodoxa Rusa, visitó Polonia por invitación del metropolitano Sawa, primado de la Iglesia Ortodoxa Polaca. Miles de polacos ortodoxos recibieron al Patriarca en la catedral de San Nicolás y otros tantos miles pudieron observarlo por la television.
La visita del patriarca Kirill a la célebre iglesia probablemente habría pasado desapercibida para la mayoría de los rusos si la televisión estatal rusa no hubiera mencionado que San Gabriel fue torturado hasta la muerte por judíos en las noticias sobre la visita de Kirill a Białystok. La noticia apareció también en el sitio web de la cadena de televisión. Ante este hecho, la Federación de Comunidades Judías de Rusia, indignadísima, envió cartas a la dirección de la televisión y al Patriarcado “solicitando una explicación”.
Las autoridades televisivas enviaron las disculpas oficiales a la Federación, atribuyendo el “error” a un editor que publicó el comunicado de prensa del Patriarcado sin revisarlo previamente.
El Patriarcado nunca respondió a la carta de la Federación de Comunidades Judías de Rusia.
Para finalizar, compartimos un breve video sobre la peregrinación el día de la fiesta de San Gabriel de Bialystok realizada hace 4 años.




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