jueves, 30 de noviembre de 2023

OBJECIONES CONTRA LA RELIGIÓN (17)

Yo bien quisiera tener fe; ¡pero no puedo!

Por Monseñor de Segur (1820-1881)


¿Que no puedes? Te equivocas muy mucho; y desde ahora te digo que todo el que de veras quiere tener fe, la tiene. Acabo de indicarte, hijito, que, así como necesitamos ojos y luz para ver las obras de Dios, necesitamos entendimiento y fe para conocerle y amarle. Hazte bien el cargo de esta comparación para que entiendas bien el ejemplo que voy a ponerte.

Figúrate que tú eres un estudiante desaplicado, que no sabes nada, porque nunca coges un libro en la mano, Y en lugar de estudiar te has dado al juego. Tu padre, que es un señor muy bondadoso, que te quiere entrañablemente, está lleno de pesadumbre por tu conducta; y visto ya que, ni por regalos que te ha hecho, ni por consejos que te ha dado, ni por nada en este mundo, ha conseguido de ti cosa ninguna, se resuelve, por fin, con dolor de su corazón, a encerrarte en un cuarto enteramente oscuro. Encerrado tú en tu prisión horas y horas, entras a cuentas contigo mismo, empiezas a ver que tu padre es un señor muy bueno, empiezas a conocer que eres ingrato a sus beneficios, y, por último, pesaroso de tu ingratitud, y deseando salir de aquel encierro y de aquella oscuridad, te resuelves a cambiar de vida, Y en aquel mismo instante quieres empezar a estudiar.

¿Qué será lo primero que hagas? Te levantarás de la cama, donde por aburrimiento y pereza estabas acostado, te dirigirás a la puerta del cuarto, y desde allí, con voz suplicante, dirás: “Padre, padre, ábrame usted y deme usted luz, que quiero desde ahora mismo no desobedecerle más, que me pesa de los disgustos que le he dado, y deseo estudiar para saber algo, para hacerme hombre y asegurarme mi sustento el día de mañana”.

Tu padre, que es tan bueno, te oye, y se regocija con toda su alma; pero no te responde al pronto, porque considera justo que, pues tanto tiempo has sido ingrato con él, ganes su perdón a fuerza de pedir y de esperar. Tú, viendo que tu padre no acude, vuelves a llamarle, y golpeas la puerta y lloras; y él, que no desea otra cosa, se enternece, y llega y te abre, y te da luz y un abrazo.

Desde este punto, para cumplir lo que has prometido a tu padre, para darle gusto y desagraviarle, y, en fin, para hacerte bien a ti propio, procuras resarcir el tiempo perdido; buscas libros, estudias horas enteras, consultas con tus maestros lo que no entiendes; y de este modo, mientras que tu padre, ya gozoso contigo, no vuelve jamás a quitarte la libertad ni la luz, y te compra más libros y te proporciona nuevos maestros, tú adquieres la ciencia, y logras ser las delicias de tu padre, y te forma en una carrera que te hace inmensamente rico.

Pues bueno, hombre sin fe; tú, a quien de nada sirve tanta enseñanza como Dios te ofrece en las obras de su universo y en las predicaciones de su Iglesia; tú que en lugar de atender a aquellas enseñanzas, las desoyes y desdeñas, por entregarte a tus pasiones; tú eres el estudiante desaplicado y dado al juego; tú eres el hijo rebelde al deseo e ingrato al amor de Dios, tu buen Padre, que no quiere otra cosa sino que te apliques a saber y creer la Religión que él te ha dado, para que logres un día ganar la inmensa riqueza de su cielo prometido. La tenebrosa prisión en que estás encerrado es esa ignorancia, ese error acerca de las verdades religiosas; y lo que tu Dios, tu Padre, castiga al tenerte en ese encierro, es el ocio de tu entendimiento, que nunca se levanta para considerar sus obras, y la dureza de corazón con que desatiendes sus consejos, sus preceptos y dones.

Y dime tú ahora; el día en que, avergonzado o aterrado de verte en esas tinieblas, quieras cambiar de conducta, ¿qué será lo primero que debas hacer? Pues sacudir la pereza que te tiene postrado en el lecho de tus vicios, llamar una y otra vez a las puertas de tu prisión, y con lágrimas en los ojos, y golpeándote el seno, decir desde el fondo de tu alma: “Padre, Padre, dame la luz de la Fe que me falta para conocerte y amarte; mira que desde hoy quiero ya siempre cumplir tu voluntad; que me pesa del tiempo que te he olvidado y ofendido, que me espanta la oscuridad en que me encuentro, y quiero salir de ella para aprender la ciencia de tus enseñanzas divinas, y ganar la gloria que tienes prometida a los que te buscan de veras”.

Y Dios que no desea otra cosa, como Padre que es soberanamente bueno, vendrá a ti, romperá la prisión en que estás, te dará luz de fe; y tú, ya entonces con luz y libertad, procurarás estudiar más y más cada día su Doctrina Santa, y correrás desalado en busca de la Iglesia, y consultarás a tus maestros; y pidiendo y estudiando, ganarás mayor luz cada día, y al acabar la carrera de tu vida mortal, te hallarás dueño del tesoro inapreciable de la vida eterna.

Mientras no hagas, hijito mío, lo que el estudiante que te he puesto por ejemplo, no me digas que quisieras tener fe, pero que no puedes.  La fe es un don de Dios; es decir, que con las solas fuerzas de tu entendimiento no puedes adquirirla, y que no la tendrás si Dios no te la da. Ahora bien, lo que no se tiene y se quiere tener, se pide a quien pueda darlo.

¿Has pedido tú a Dios esa fe que no tienes? ¿Se la has pedido un día y otro con fervor, con propósito firme de obrar y vivir conforme a ella el día que Dios te la dé? ¿O la has pedido así como de paso, en un rato de tristeza o de mal humor, y como con miedo de obtener lo mismo que pides? 

Además, antes de creer en la Religión, necesitas saberla y entenderla. ¿Qué has hecho tú para conseguir esto? ¿Qué libros has leído? ¿Qué personas has consultado? ¿Te ha ocurrido siquiera irte a oír una explicación de doctrina cristiana? ¿Has cogido un catecismo en la mano? ¿Has pensado formalmente en buscar un sacerdote ilustrado y caritativo para confiarle el estado de tu alma, para pedirle consejos e instrucciones, para rogarle que satisfaga las dudas y dificultades que te ocurran? ¿Has hecho todas estas cosas sin que el orgullo ni la pereza te lo estorben?

Y, sobre todo, dime: en el caso de que adquieras esa fe que no tienes, ¿estás resuelto a vivir conforme a lo que ella te enseña y manda, a dejar tus vicios y malas costumbres, a sacrificar tus caprichos, a sufrir privaciones, a llevar, en fin, con resignación todos los trabajos con que Dios quiera probarte? Porque ya sabes el adagio: no hay peor sordo que el que no quiere oír, Y si tu corazón vicioso está interesado en no conocer a la verdad, De seguro no la conocerás nunca.

Pero no digas entonces que no puedes, sino que no quieres; serás como un hombre que hubiese tomado aborrecimiento a la luz y no abriera los ojos por no verla.

Cuidado, hijito, que esta seriedad voluntaria es la mayor ofensa que puede hacerse a Dios, y no te servirá ella de descargo cuando llegue el gran ajuste de cuentas ante Aquel que ha dicho: “El que cree en Mí, tendrá la vida eterna; y el que no cree, ya está condenado”. Tú conoces que Jesucristo no podía haber dicho esto, si fuera posible una sola vez siquiera, que se quisiera tener fe y no se pudiera lograrlo. 

Créeme, hijo mío, el que la quiere, la tiene; y el que dice que no puede tenerla, es porque no la quiere. Desea tú tenerla, pídesela a Dios, y yo, en nombre de Jesucristo, te aseguro que la tendrás.

Continúa...

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miércoles, 29 de noviembre de 2023

MONSEÑOR AGUER: SACERDOTES DENIGRADOS, SACERDOTES CANCELADOS

Varios sacerdotes que se mantienen atentos a lo que enseña el papa Francisco me han expresado su consternación y tristeza porque han notado la frecuencia con la que su santidad denigra a los sacerdotes. 

Por Monseñor Héctor Aguer


Los ha llamado “amargados”, “cara de toro”, “solterones”, “sacramenteros”, “ambiciosos”, “chismosos”, “trepadores” y otros adjetivos despectivos. Falta de justicia y caridad.

Hay millones de sacerdotes en el mundo y ciertamente entre ellos no faltan aquellos a quienes son aplicables algunos de los epítetos de Francisco. Pero sus generalizaciones en sermones, catequesis y mensajes contradicen la verdad, y lo escandaloso es que estos insultos se apartan radicalmente de las declaraciones del Concilio Vaticano II, que dedicó el decreto Presbyterorum ordinis al ministerio y a la vida de los sacerdotes.

Cito algunos pasajes de aquel texto conciliar:
Por el Sacramento del Orden los presbíteros se configuran con Cristo Sacerdote, como miembros con la Cabeza, para la estructuración y edificación de todo su Cuerpo, que es la Iglesia, como cooperadores del orden episcopal. Ya en la consagración del bautismo, como todos los fieles cristianos, recibieron ciertamente la señal y el don de tan gran vocación y gracia para sentirse capaces y obligados, en la misma debilidad humana, a seguir la perfección, según la palabra del Señor: “Sed, pues, perfectos, como perfecto es vuestro Padre celestial” (Mt., 5, 48). Los sacerdotes están obligados especialmente a adquirir aquella perfección, puesto que, consagrados de una forma nueva a Dios en la recepción del Orden, se constituyen en instrumentos vivos del Sacerdote Eterno para poder proseguir, a través del tiempo, su obra admirable, que reintegró, con divina eficacia, todo el género humano. Puesto que todo sacerdote representa a su modo la persona del mismo Cristo, tiene también, al mismo tiempo que sirve a la plebe encomendada y a todo el pueblo de Dios, la gracia singular de poder conseguir más aptamente la perfección de Aquel cuya función representa, y la de que sane la debilidad de la carne humana la santidad del que por nosotros fue hecho Pontífice “santo, inocente, inmaculado, apartado de los pecadores” (n. 12)
En el siguiente paso, el Concilio “exhorta firmemente a todos los sacerdotes a esforzarse siempre por alcanzar una mayor santidad; esto los hará más aptos para el servicio del Pueblo de Dios” (n. 13). El ideal que recuerda el Concilio es la unidad y armonía de la vida, que deriva de la imitación de Cristo en el ejercicio del ministerio; es la caridad pastoral, rasgo que distingue al sacerdote diocesano de los religiosos, a quienes el Concilio dedica el decreto Perfectae caritatis.

En Presbyterorum ordinis se afirma también que la unidad de vida produce “un inmenso consuelo y alegría” (n. 14). Es sorprendente cuán diferente es esta perspectiva teológica y espiritual de la estrecha perspectiva sociológica de Francisco en su denigración de los sacerdotes. Esto no se ve en las enseñanzas de Juan Pablo II y Benedicto XVI, quienes honraban a los sacerdotes.

Otro aspecto a destacar es que las calumnias del papa muchas veces van dirigidas a los sacerdotes más adherentes a la Tradición; Los llamó “indietristas” porque “miran hacia atrás”, es decir, porque no siguen los “nuevos paradigmas” propuestos por el sucesor de Pedro. Así abundan los “sacerdotes cancelados”, que son barridos como escoria del ejercicio del ministerio. El progresismo autoritario de Roma es imitado en todo el mundo. Como aquí, en Argentina, donde, en varias diócesis, es constante la cancelación de sacerdotes fieles a la Tradición, una Tradición dogmática y práctica.

El papa no deja de causar daño. Esa duplicidad, jesuita y argentino, lo inspira en las peores decisiones. Como en el caso de Joseph Strickland, obispo de Tyler (Texas), Francisco intenta neutralizar a los mejores de los sucesores de los Apóstoles imponiéndoles un asistente o enviándoles una “visita apostólica”. En nuestro país, en 2020, liquidó al excelente obispo de San Luis para reemplazarlo por un progresista que bendice “en el Nombre del Padre y del Espíritu Santo”, eliminando al Hijo Eterno, nuestro Señor Jesucristo, para que los no cristianos que le asisten no se sientan perturbados por sus actos “ecuménicos”.

En Argentina aumenta el número de sacerdotes cancelados, debido a la obediencia al papa de un episcopado insignificante, que asiste impasible a la descristianización de la sociedad. Este alejamiento de los orígenes cristianos, heredado de España, se inició entre nosotros a finales del siglo XIX. Y en los últimos tiempos ha mostrado toda su relevancia social y cultural, frente a la impotencia del catolicismo, que recibió el golpe final con la expansión del progresismo.

Al mismo tiempo, hay un hecho paradójico, de carácter misterioso: el crecimiento de algunas parroquias fieles a la Tradición, donde los católicos, especialmente los jóvenes, disfrutan de una liturgia normal, abierta a la participación devota en el Sacrificio eucarístico. Dije “normal”, es decir, sin extrañezas, como debería ser la liturgia pero no suele serlo en la opaca mediocridad del progresismo impuesto por la imaginación posconciliar.

La existencia de esta realidad fortalece nuestra esperanza de recuperación eclesial. La intercesión de la Madre de la Iglesia, que invocamos con confianza, la protegerá.

+ Héctor Aguer
Arzobispo Emérito de La Plata


EL PORTE DE UN HOMBRE REFLEJA SU EDUCACIÓN Y VIRTUD

El hombre católico nunca debe olvidar la presencia de Dios y de su ángel de la guarda, su propia dignidad y reputación, que se reflejan en su forma de sentarse, pararse y caminar.

Por Marian T. Horvat


En mi último artículo, dije que continuaría traduciendo y comentando el Pequeño Manual de Civismo para Jóvenes. Este es el Capítulo 2: El comportamiento.

La postura comprende el conjunto de las diversas posturas que asume el cuerpo cuando caminamos, nos sentamos o estamos de pie, solos o en compañía.

El porte refleja el grado de cultura de una persona. Es el indicador natural de una buena o mala educación. Es también la traducción externa de un conjunto de virtudes morales.

Todas las cualidades del porte se resumen en la dignidad de la postura. Debemos custodiar y conservar esta dignidad por respeto a:
Primero, la presencia de Dios, cuyo ojo está siempre sobre nosotros;

Segundo, la compañía de nuestro Ángel de la Guarda y otros Ángeles que siguen nuestras acciones;

Tercero, nuestra propia dignidad como católicos salvados por la Preciosa Sangre de Nuestro Señor Jesucristo.
Ahora bien, el respeto nace de lo que sabemos de una persona y de la estima que le tenemos. El respeto por un hombre proviene directamente del conocimiento que tenemos de él. Un hombre instruido, consciente de las maravillas orgánicas que Dios puso en un ser vivo, tiene respeto por la vida. Cuando es consciente de las grandezas y prerrogativas de la paternidad, respeta la sagrada constitución de la familia. Quien comprende la grandeza de la Divina Majestad respeta su presencia, sus representantes, las autoridades constituidas y el orden moral y social.

En el alma de la juventud, el respeto es una fuerza educadora indispensable, porque sólo con el respeto como fundamento es posible adquirir la virtud, disponer las mentes hacia las influencias del buen ejemplo y excitar y alimentar en la juventud los nobles ideales de la verdad, la bondad y la belleza.

Un padre, dando buen ejemplo en vestimenta y porte, posa orgulloso con sus hijos

Una postura laxa o descuidada es, por lo tanto, señal de ignorancia y falta de respeto hacia la presencia de Dios y los Ángeles. Esta actitud se traduce en una falta de respeto hacia nosotros mismos y hacia las personas con las que convivimos.

Un buen porte ayuda a establecer la buena reputación, que cada uno debe proteger cuidadosamente. Debido a que el exterior refleja nuestras disposiciones internas, nuestra postura nos muestra a nosotros mismos y a los demás cómo somos. En la medida en que nuestro porte manifiesta nuestras cualidades o nuestros defectos, merecemos estima o falta de consideración, simpatía o desprecio.

San Basilio el Grande, San Gregorio y el futuro emperador Julián el Apóstata estudiaban en Atenas al mismo tiempo. El comportamiento de este último manifestaba el desorden de su alma y escandalizaba a los demás estudiantes. Sus ojos eran agitados e inquietos, su tono arrogante, desdeñoso e insolente. El ceño fruncido y las muecas ridículas quitaban toda seriedad a su fisonomía; se reía bruscamente y sin motivo. Estas características, reveladoras de un mal carácter, llevaron a San Gregorio a decir: “¡Qué monstruo se está preparando para el Imperio!”. Y San Gregorio no se equivocó en su valoración.

¡Cuán diferentes de esto eran los santos! El amable San Francisco de Sales mantuvo siempre una dignidad tranquila y decorosa; la angelical Santa Teresa de Lisieux poseía un porte encantador y celestial, un retrato purísimo de la franqueza de su corazón.

Nunca es aconsejable renunciar a posturas serias y dignificantes. El frío, el calor, la incomodidad, incluso la enfermedad... nada justifica una postura incómoda porque la gran ley de la dignidad y el respeto trasciende con mucho la comodidad personal.

El buen porte es signo de virtud. Tanto en público como cuando estaba solo, San Francisco de Sales mantuvo siempre las posturas más correctas. Mons. De Camius, obispo de Belei (Francia), muy amigo del santo, tuvo muchas ocasiones de observarlo en secreto. Siempre lo encontró con una postura irreprensible. Tal era el respeto del Santo por la presencia de Dios que no cometía la más mínima imperfección en privado.

Después de esta excelente presentación de nuestro Manual de Civilidad, hay muy poco que agregar sobre el tema del porte. Se puede ver lo lejos que hemos llegado desde los principios básicos establecidos aquí sobre la buena postura y el comportamiento.

¿Quién habla hoy de lo importante que es mantener una buena postura, pudor y decoro en el vestir tanto cuando estamos solos como cuando estamos en público? Cuando hace calor, imaginamos que está justificado quitarnos la ropa y quitarnos los zapatos y los calcetines. Si estamos cansados, nos asumimos el derecho de encorvarnos en una silla o tirarnos descuidadamente sobre el sofá. Nuestra obsesión burguesa por la comodidad ha reemplazado a la “gran ley de la dignidad y el respeto”.

Este pequeño capítulo muestra la actitud propia del hombre católico, que nunca debe olvidar la presencia de Dios, su ángel de la guarda, su propia dignidad y reputación, que se reflejan en su forma de sentarse, pararse y caminar.

Continúa...


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CARTA A LOS FIELES DEL OBISPO STRICKLAND

Publicamos una Carta Abierta a los Fieles del Obispo Joseph E. Strickland.


Como seguramente ya habréis oído, he sido destituido como Obispo de la Diócesis de Tyler. Se me pidió que me reuniera con el Nuncio Apostólico en los Estados Unidos, y en esa reunión se me leyó una lista de las razones por las que se me destituía. Si fuera posible, pondría a vuestra disposición estas razones; sin embargo, no se me dio una copia de esa lista en ese momento, y hasta ahora no he podido obtener una copia a pesar de mis peticiones.

En las razones que se me leyeron, no se mencionaban problemas administrativos o mala gestión de la diócesis como motivos de mi cese. Las razones dadas parecían estar relacionadas, en su mayor parte, con el hecho de que yo dijera la Verdad de nuestra Fe Católica, y con mis advertencias contra cualquier cosa que amenazara esa Verdad (incluidas las cosas que se estaban planteando en el sínodo sobre la sinodalidad). También se mencionó que no caminé junto a mis hermanos obispos mientras defendía a la Iglesia y sus enseñanzas inmutables, y que no implementé el motu propoio Traditionis custodes, que de haberlo implementado, me habría obligado a dejar parte de mi rebaño sin alimentar y sin atender. Como pastor y protector de mi Diócesis, no podía tomar medidas que sabía con certeza que perjudicarían a parte de mi rebaño y les privarían de los bienes espirituales que Cristo confió a su Iglesia. Mantuve mis acciones, ya que eran necesarias para proteger a mi rebaño y defender el Sagrado Depósito de la Fe.

Este es el momento para que todo lo que ahora está cubierto sea descubierto, y todo lo que ahora está oculto sea aclarado. De hecho, fue en una época en la que se ocultaban cosas relacionadas con el deshonrado ahora ex cardenal Theodore McCarrick y el escándalo de abusos sexuales de la Iglesia cuando parece que entré por primera vez en el radar del Vaticano. Mi principal delito, entonces como ahora, parece haber sido siempre sacar a la luz lo que otros querían que permaneciera oculto. Tristemente, ahora parece que es la Verdad misma, Nuestro Señor Jesucristo, lo que muchos desean que permanezca oculto.

Aunque ahora estoy sin diócesis, sigo siendo obispo de la Iglesia y, por lo tanto, sucesor de los apóstoles, y debo seguir diciendo la Verdad aunque me cueste la vida. Hoy quiero deciros a todos vosotros: ¡NO abandonéis nunca jamás la Iglesia! Ella es la Esposa de Cristo. Ahora está sufriendo su Pasión, y debéis decidiros a permanecer resueltamente junto a la cruz. Es importante asistir a Misa todos los domingos y tan a menudo como sea posible, pasar tiempo en adoración, rezar el Rosario diariamente, confesarse regularmente e invocar siempre la ayuda de los santos. Os exhorto a perseverar para que al final podáis decir: “He combatido el buen combate hasta el final; he corrido la carrera hasta la meta; he guardado la fe”.

Que Dios Todopoderoso os bendiga, y que nuestra Santa y Bendita Madre interceda por vosotros y os señale siempre a su Divino Hijo Jesús al entrar en este tiempo de Adviento.

Sigo siendo vuestro humilde padre y servidor,

Obispo Joseph E. Strickland



martes, 28 de noviembre de 2023

BERGOGLIO CANCELA SU VIAJE A LA CONFERENCIA SOBRE EL CLIMA EN DUBAI, ALEGANDO ENFERMEDAD EN CURSO

El falso “papa” no asistirá a la conferencia climática COP28 de las Naciones Unidas en Dubai esta semana debido a una inflamación pulmonar derivada de la influenza, dijo el Vaticano el martes.


La Oficina de Prensa de la Santa Sede anunció el martes que “aunque el cuadro clínico general del santo padre en relación con el estado de gripe y la inflamación de las vías respiratorias ha mejorado, los médicos han pedido al papa que no realice el viaje planeado para los próximos días a Dubai con motivo de la 28ª Conferencia de las Partes de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. El papa Francisco aceptó con gran pesar la petición de los médicos y, por lo tanto, el viaje fue cancelado”, afirmó la oficina de prensa. 

El Vaticano indicó que Bergoglio intentará participar en la conferencia de alguna manera.


CENSURA EN INTERNET, EN TODAS PARTES Y AL MISMO TIEMPO

Solía ser una verdad universalmente reconocida por los ciudadanos de las naciones democráticas que la libertad de expresión era la base no sólo de la democracia, sino de todos los derechos humanos.

Por Debbie Lerman


Cuando una persona o un grupo puede censurar la expresión de los demás, existe -por definición- un desequilibrio de poder. Quienes ejercen el poder pueden decidir qué información y qué opiniones están permitidas y cuáles deben suprimirse. Para mantener su poder, naturalmente suprimirán la información y las opiniones que cuestionen su posición.

La libertad de expresión es la única forma pacífica de exigir responsabilidades a los gobernantes, cuestionar políticas potencialmente perjudiciales y denunciar la corrupción. Quienes tenemos el privilegio de vivir en democracias comprendemos instintivamente este valor casi sagrado de la libertad de expresión para mantener nuestras sociedades libres y abiertas.


¿O no?

De manera alarmante, parece que muchas personas en lo que llamamos naciones democráticas están perdiendo esa comprensión. Y parecen dispuestos a ceder su libertad de expresión a gobiernos, organizaciones y grandes empresas tecnológicas que, supuestamente, necesitan controlar el flujo de información para mantener a todo el mundo “seguro”.

El lugar en el que se está produciendo este preocupante alejamiento de la libertad de expresión es la plaza pública global del siglo XXI: Internet. Y las razones proclamadas para permitir que los que están en el poder disminuyan nuestra libertad de expresión en Internet son: “desinformación” y “discurso del odio”.

En este artículo, repasaré el proceso de tres pasos con el que se introducen las leyes contra la “desinformación”. A continuación, repasaré algunas de las leyes que se están poniendo en marcha en múltiples países casi simultáneamente, y lo que dichas leyes implican en términos de aumentar enormemente el potencial de censura del flujo global de información.


Cómo aprobar leyes de censura

Paso 1: Declarar una amenaza existencial para la democracia y los derechos humanos

Paso 2: Afirmar que la solución protegerá la democracia y los derechos humanos.

Paso 3: Promulgar la censura antidemocrática y contraria a los derechos humanos rápidamente y al unísono.


Las mentiras, la propaganda, las “falsificaciones profundas” y todo tipo de información engañosa siempre han estado presentes en Internet. El vasto centro mundial de información que es la World Wide Web brinda inevitablemente oportunidades a delincuentes y otros actores nefastos, incluidos traficantes de sexo infantil y dictadores malvados.

Al mismo tiempo, Internet se ha convertido en el lugar central del discurso abierto para la población mundial, democratizando el acceso a la información y la capacidad de publicar las propias opiniones a una audiencia global.

Lo bueno y lo malo de Internet refleja lo bueno y lo malo del mundo real. Y cuando regulamos el flujo de información en Internet, debe aplicarse el mismo cuidadoso equilibrio entre bloquear a los actores verdaderamente peligrosos y conservar al mismo tiempo el máximo de libertad y democracia.

Resulta preocupante que la reciente oleada de leyes que regulan la información en Internet se incline significativamente hacia la limitación de la libertad de expresión y el aumento de la censura. La razón, afirman los reguladores, es que las noticias falsas, la desinformación y la incitación al odio son amenazas existenciales para la democracia y los derechos humanos.


He aquí ejemplos de advertencias funestas, emitidas por destacadas organizaciones internacionales, sobre las amenazas catastróficas para nuestra propia existencia que supuestamente plantea la desinformación:
La propaganda, la desinformación y las noticias falsas tienen el potencial de polarizar la opinión pública, promover el extremismo violento y la incitación al odio y, en última instancia, socavar las democracias y reducir la confianza en los procesos democráticos.
Council of Europe

El mundo debe abordar el grave daño global causado por la proliferación del odio y la mentira en el espacio digital.
United Nations

La incitación al odio y la desinformación en línea llevan mucho tiempo incitando a la violencia y, en ocasiones, a atrocidades masivas.
World Economic Forum (WEF)/The New Humanitarian
Teniendo en cuenta el peligro existencial de la “desinformación” y la “incitación al odio”, estos mismos grupos afirman que cualquier solución promoverá obviamente lo contrario:
Ante una amenaza tan global, es evidente que necesitamos una solución global. Y, por supuesto, tal solución aumentará la democracia, protegerá los derechos de las poblaciones vulnerables y respetará los derechos humanos. - WEF
Además, más allá de la mera afirmación de que el aumento de la democracia y el respeto de los derechos humanos están integrados en la lucha contra la “desinformación”, es preciso invocar el Derecho internacional.

En su Informe de Política de la Agenda Común de junio de 2023, “Integridad de la información en las plataformas digitales”, (en inglés aquí) la ONU detalla el marco jurídico internacional de los esfuerzos para contrarrestar la “incitación al odio” y la “desinformación”.

En primer lugar, nos recuerda que la libertad de expresión y de información son derechos humanos fundamentales:
El artículo 19 de la Declaración Universal de Derechos Humanos y el artículo 19 (2) del Pacto protegen el derecho a la libertad de expresión, que incluye la libertad de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas de toda índole, sin consideración de fronteras y por cualquier medio de expresión.

Vinculada a la libertad de expresión, la libertad de información es en sí misma un derecho. La Asamblea General ha declarado: “La libertad de información es un derecho humano fundamental y es la piedra de toque de todas las libertades a las que las Naciones Unidas están consagradas” (p. 9).
A continuación, el escrito de la ONU explica que la “desinformación” y la “incitación al odio” son males tan colosales y omnímodos que su mera existencia es antitética al disfrute de cualquier derecho humano:
La incitación al odio ha sido precursora de crímenes atroces, incluido el genocidio. La Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio de 1948 prohíbe “la incitación directa y pública a la comisión de genocidio”.

En su resolución 76/227, adoptada en 2021, la Asamblea General hizo hincapié en que todas las formas de desinformación pueden repercutir negativamente en el disfrute de los derechos humanos y las libertades fundamentales, así como en la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Del mismo modo, en su resolución 49/21, adoptada en 2022, el Consejo de Derechos Humanos afirmó que la desinformación puede afectar negativamente al disfrute y la realización de todos los derechos humanos.
Este enrevesado laberinto de jerga jurídica conduce a una secuencia absurda y autocontradictoria de ilógica:
Todo lo que se supone que la ONU debe proteger se basa en la libertad de información, que junto con la libertad de expresión es un derecho humano fundamental.

La ONU cree que la “incitación al odio” y la “desinformación” destruyen todos los derechos humanos.

POR LO TANTO, cualquier cosa que hagamos para combatir la “incitación al odio” y la “desinformación” protege todos los derechos humanos, aunque derogue los derechos humanos fundamentales de libertad de expresión e información, de los que dependen todos los demás derechos.
En la práctica, esto significa que, aunque en un momento de su historia la ONU consideró que la libertad de expresión e información era fundamental para todos los demás derechos, ahora cree que los peligros de la “incitación al odio” y la “desinformación” eclipsan la importancia de proteger esos derechos.


Esa misma deformación de los valores democráticos se está produciendo ahora en las democracias de todo el mundo.


Leyes y acciones de censura que ya están ocurriendo

Si la “incitación al odio” y la “desinformación” son los precursores de horrores genocidas inevitables, la única manera de proteger al mundo es mediante un esfuerzo internacional coordinado. ¿Quién debe liderar esta campaña?

Según el FEM, “los gobiernos pueden aportar algunas de las soluciones más significativas a la crisis promulgando normativas de gran alcance”.

¿Qué es exactamente lo que están haciendo?


Estados Unidos

En Estados Unidos, la libertad de expresión está consagrada en la Constitución, por lo que es difícil aprobar leyes que puedan violarla.

En cambio, el gobierno puede trabajar con organizaciones académicas y no gubernamentales para obligar a las empresas de las redes sociales a censurar contenidos desfavorables. El resultado es el Censorship-Industrial Complex (Complejo Industrial de la Censura), una vasta red de organizaciones académicas y sin ánimo de lucro adyacentes al gobierno dedicadas a “la lucha contra la desinformación”, todas ellas aparentemente movilizadas para controlar las expresiones on line con el fin de “protegernos” de lo que consideran la próxima calamidad aniquiladora de la civilización.

Los Archivos de Twitter y recientes casos judiciales revelan cómo el gobierno de EE.UU. utiliza estos grupos para presionar a las plataformas en línea para censurar el contenido que no le gusta:

Twitter posteos sobre Cov1d (en inglés aquí)

Descubrimiento en Missouri de la Demanda de Biden para censurar el tema del Cov1d (en inglés aquí)

Posible Descubrimiento del pleito Berenson contra Biden (en inglés aquí)

Google

En algunos casos, las empresas pueden incluso encargarse de controlar la narrativa de acuerdo con su propia política y los “valores” que profesan, sin necesidad de intervención gubernamental. Por ejemplo: Google, la empresa de información más poderosa del mundo, ha sido denunciada por arreglar sus algoritmos para promover, degradar y desaparecer contenidos según directrices internas de “imparcialidad” no reveladas.

Esto fue revelado por un informante llamado Zach Vorhies en su libro casi completamente ignorado, Google Leaks, y por Project Veritas, en una operación encubierta contra Jen Gennai, Jefa de Innovación Responsable de Google (video en inglés aquí).

En su benévolo deseo de protegernos de la “incitación al odio” y la “desinformación”, Google y YouTube eliminaron inmediatamente de Internet el video original de Project Veritas.


Unión Europea

La Ley de Servicios Digitales (en inglés aquí) entró en vigor el 16 de noviembre de 2022. La Comisión Europea se alegró de que “Las responsabilidades de los usuarios, las plataformas y las autoridades públicas se reequilibran de acuerdo con los valores europeos” (en inglés aquí). Pero, ¿quién decide cuáles son las responsabilidades y cuáles son los “valores europeos”?
Las plataformas muy grandes y los motores de búsqueda on line muy grandes [están obligados] a prevenir el uso indebido de sus sistemas adoptando medidas basadas en el riesgo y mediante auditorías independientes de sus sistemas de gestión de riesgos

Los países de la UE tendrán el papel principal [de supervisión], con el apoyo de un nuevo Consejo Europeo de Servicios Digitales
David Thunder, colaborador de Brownstone, explica cómo la ley ofrece un potencial esencialmente ilimitado para la censura:
Esta ley supedita la libertad de expresión a las inclinaciones ideológicas de funcionarios europeos no elegidos y sus ejércitos de “guardianes de confianza”.

La Comisión Europea también se otorga a sí misma el poder de declarar una emergencia a escala europea que le permitiría exigir intervenciones adicionales de las plataformas digitales para contrarrestar una amenaza pública.

REINO UNIDO

El proyecto de Ley de Seguridad Online (en inglés aquí) fue aprobado el 19 de septiembre de 2023. El gobierno británico afirma que “hará responsables a las empresas de redes sociales de la seguridad de sus usuarios en sus plataformas”.

Según la organización de vigilancia de Internet Reclaim the Net, este proyecto de ley constituye uno de los ataques más amplios contra la privacidad y la libertad de expresión en una democracia occidental:
El proyecto de ley confiere al gobierno un poder tremendo: la capacidad de exigir que los servicios en línea empleen software aprobado por el gobierno para escanear el contenido de los usuarios, incluidas fotos, archivos y mensajes, con el fin de identificar contenidos ilegales.
La Electronic Frontier Foundation, organización sin ánimo de lucro dedicada a defender las libertades civiles en el mundo digital, advierte: “la ley crearía un modelo para la represión en todo el mundo”.


Australia

El proyecto de Ley de Enmienda de la Legislación de Comunicaciones (Lucha contra la Información falsa y la Desinformación) de 2023 (en inglés aquí) se publicó en forma de borrador el 25 de junio de 2023 y se espera que se apruebe a finales de 2023. Según el gobierno australiano:
Los nuevos poderes permitirán a la ACMA [Australian Communications and Media Authority] supervisar los esfuerzos y exigir a las plataformas digitales que hagan más, colocando a Australia a la vanguardia en la lucha contra la información falsa y la desinformación en línea perjudiciales, al tiempo que se equilibra la libertad de expresión.
Reclaim the Net explica:
Esta legislación otorga una amplia gama de nuevos poderes a la ACMA, que incluye la aplicación de una “norma” para toda la industria que obligará a las plataformas digitales a eliminar lo que determinen como información falsa o desinformación.
Rebekah Barnett, colaboradora de Brownstone, lo explica:
La ACMA no obligará a las plataformas a vigilar la información falsa y la desinformación difundida por fuentes oficiales del gobierno o de noticias.

La legislación permitirá la proliferación de las narrativas oficiales, ya sean verdaderas, falsas o engañosas, al tiempo que anula la oportunidad de que compitan las narrativas disidentes.

Canadá

La Ley de Transmisión en Línea (Proyecto de Ley C-10) (en inglés aquí) se convirtió en ley el 27 de abril de 2023. Así es como la describe el gobierno canadiense, en relación con la Comisión Canadiense de Radiotelevisión y Telecomunicaciones (CRTC):
La legislación aclara que los servicios de streaming en línea entran en el ámbito de la Ley de Radiodifusión y garantiza que la CRTC disponga de las herramientas adecuadas para establecer un marco regulador moderno y flexible para la radiodifusión. Estas herramientas incluyen la capacidad de establecer normas, recopilar información y asignar sanciones por incumplimiento.
Según Open Media, una organización de derechos digitales impulsada por la comunidad:
El proyecto de ley C-11 otorga a la CRTC una autoridad reguladora sin precedentes para controlar todos los contenidos audiovisuales en línea. Este poder se extiende a sancionar a los creadores de contenidos y a las plataformas y, a través de ellas, a los creadores de contenidos que no cumplan las normas.

Organización Mundial de la Salud

En su propuesta de nuevo Tratado sobre Pandemias y en las enmiendas a su Reglamento Sanitario Internacional, que espera aprobar en 2024, la OMS pretende que los gobiernos miembros
Contrarresten y aborden los efectos negativos de la información falsa, la desinformación, la incitación al odio y la estigmatización relacionadas con la salud, especialmente en las plataformas de los medios sociales, en la salud física y mental de las personas, a fin de reforzar la prevención, la preparación y la respuesta ante las pandemias, y fomenten la confianza en los sistemas y las autoridades de salud pública.
David Bell, colaborador de Brownstone, escribe que, en esencia, esto otorgará a la OMS, un organismo internacional que nadie ha elegido:
el poder de calificar las opiniones o la información como “información errónea” o “desinformación”, y exigir a los gobiernos de los países que intervengan y pongan fin a tal expresión y difusión. Esto... es, por supuesto, incompatible con la Declaración Universal de los Derechos Humanos, pero parece que estos ya no son principios rectores para la OMS.

Conclusión

Nos encontramos en un momento crucial de la historia de las democracias occidentales. Gobiernos, organizaciones y empresas tienen más poder que nunca para decidir qué información y opiniones se expresan en Internet, la plaza pública mundial de la información y las ideas.


Es natural que quienes detentan el poder quieran limitar la expresión de ideas y la difusión de información que pueda cuestionar su posición. Pueden creer que utilizan la censura para protegernos de los graves perjuicios de la “desinformación” y la “incitación al odio”, o pueden estar utilizando esas razones cínicamente para consolidar su control sobre el flujo de información.

En cualquier caso, la censura conlleva inevitablemente la supresión de la libertad de expresión y de información, sin las cuales la democracia no puede existir.

¿Por qué los ciudadanos de las naciones democráticas consienten la usurpación de sus derechos humanos fundamentales? Una de las razones puede ser la naturaleza relativamente abstracta de los derechos y libertades en el ámbito digital.

En el pasado, cuando los censores quemaban libros o encarcelaban a disidentes, los ciudadanos podían reconocer fácilmente esos daños e imaginar lo terrible que sería que esas acciones negativas se volvieran contra ellos. También podían sopesar el impacto negativo muy personal e inminente de la censura generalizada frente a peligros mucho menos frecuentes, como el tráfico sexual de menores o el genocidio. No es que se ignoren o resten importancia a esos peligros, pero estaría claro que las medidas para combatirlos no deberían incluir la quema generalizada de libros o el encarcelamiento de opositores al régimen.

En el mundo virtual, si no es tu post el que eliminan, o tu video el que prohíben, puede ser difícil comprender el amplio alcance de los daños del control y la censura masivos de la información en línea. También es mucho más fácil en Internet que en el mundo real exagerar los peligros de amenazas relativamente raras, como las pandemias o la injerencia extranjera en los procesos democráticos. Los mismos poderosos, gobiernos y empresas que pueden censurar la información en línea también pueden inundar el espacio en línea con propaganda, aterrorizando a los ciudadanos en el espacio virtual para que renuncien a sus derechos en el mundo real.

El enigma para las sociedades libres y abiertas siempre ha sido el mismo: cómo proteger los derechos humanos y la democracia de la “incitación al odio” y la “desinformación” sin destruir los derechos humanos y la democracia en el proceso.

La respuesta encarnada en la reciente promulgación coordinada de leyes mundiales de censura no es alentadora para el futuro de las sociedades libres y abiertas.


Brownstone Institute


OTRO OBISPO ARGENTINO EN PROCESO DE “MISERICORDIACIÓN”

Ya sabemos cómo terminan las “visitas fraternas”. Mons. Biasi, en los primeros meses del año próximo, será presionado para que renuncie. Y, si no lo hace, será despojado de su diócesis como los fue Mons. Strickland.


Hace pocas horas el blog español siempre bien informado de la Cigüeña de la Torre nos decía que “furioso por los resultados electorales en Argentina, con la peor derrota histórica sufrida por su peronismo, el papa Francisco continúa con su afán de ‘misericordiar’ buenos obispos. La elocuencia avasallante de las urnas en su país lo ha llevado, en los últimos días, a descargar sus iras con miembros del episcopado argentino. Por un lado, se siente como ‘traicionado’ por buena parte de su cúpula; que, según él, ‘no hizo todo lo posible para restarle votos a Milei, en favor de Massa’; y, por el otro, ha puesto en su mira a un puñadito de obispos fieles -que se pueden contar, en Argentina, con los dedos de una mano-, a los que considera poco funcionales a su ideología”.

Pues bien, el primero de ese pequeño puñado de obispos fieles en caer será Mons. Nicolás Baisi, obispo de Puerto Iguazú, quien ha sido notificado por el Dicasterio de los Obispos que en diciembre recibirá una “visita fraterna” a raíz de algunas noticias que ha recibido la Santa Sede con “cuestionamientos sobre el gobierno pastoral de la diócesis”.

El visitador fraterno será el obispo de Temuco (Chile), Mons. Jorge Enrique Concha Cayuqueo, con un perfil más bien inquietante.

Ya sabemos cómo terminan las “visitas fraternas”. Mons. Biasi, en los primeros meses del año próximo, será presionado para que renuncie. Y, si no lo hace, será despojado de su diócesis como los fue Mons. Strickland.

Esta es la “misericordia”, esta es la “sinodalidad”, esta es la “escucha” y estos son los lugares que Francisco prepara para “todos, todos, todos”.


Wanderer


lunes, 27 de noviembre de 2023

LA OCIOSIDAD ES LA MADRE DE TODOS LOS VICIOS

Breve exhortación a no ceder a la pereza estival

Por el Abad Bernard de Lacoste


Vale la pena meditar este proverbio de la Sagrada Escritura (Eclesiástico 33:29) durante las vacaciones de verano. Expliquémoslo brevemente. La ociosidad es el estado de una persona que no tiene nada que hacer, que está ociosa e inactiva. La palabra “madre”, aquí, debe tomarse en el sentido metafórico de la que engendra, que es la fuente y el origen. Este proverbio significa que la inactividad es la causa de muchos pecados, ¡de hecho de todos ellos! Por desgracia, los hechos lo confirman. Cuando una persona no tiene nada que hacer, las tentaciones se vuelven más acuciantes. Si esa persona es tontamente imprudente y permanece ociosa, sólo un milagro puede evitar que sucumba. Y si esa persona tiene acceso fácil y sin control a Internet, entonces todo el infierno se alegrará.

Los santos estaban muy ocupados: era un pesado deber de su estado, una intensa vida de oración, incesantes obras de caridad, todo lo cual dejaba poco tiempo para la inacción. En cuanto a sus vacaciones, eran cortas y a veces incluso más ajetreadas que el resto del año. Con semejante programa, los santos no tenían tiempo para pecar.

San Benito, que conocía bien las debilidades de nuestra naturaleza, organizaba tan bien el horario de sus monjes que la ociosidad estuviera ausente, de modo que las tentaciones perdían parte de su fuerza en las abadías.

Por supuesto, hay que descansar: dormir, pasear, jugar, leer, pero todo eso es distinto de la ociosidad.

Lucifer se regodea cuando ve a un católico ocioso. ¡Qué presa tan fácil!

Nosotros, que estamos rodeados de smartphones y otros aparatos conectados, sólo podemos vivir humana y cristianamente si nuestra agenda está llena, ¡sobre todo durante las vacaciones!


La Porte Latine


BERGOGLIO: “ADIÓS A LA CASA Y AL SUELDO DEL CARDENAL BURKE”

“El cardenal Burke es mi enemigo, por eso le quito el piso y el sueldo”. Esto es lo que habría dicho Bergoglio en la reunión con los Jefes de Dicasterio de la Curia Romana el pasado 20 de noviembre, y que una fuente vaticana ha revelado.

Por Riccardo Cascioli



La indiscreción ha sido confirmada posteriormente por otras fuentes. Por lo que sabemos, el cardenal Raymond L. Burke, actualmente en Estados Unidos, aún no ha recibido un acto formal que confirme las palabras de Bergoglio, pero dados los precedentes –el más reciente, el caso de monseñor Georg Ganswein, antiguo secretario personal de Benedicto XVI-, no cabe duda de que a las palabras seguirán los hechos. La dificultad para justificar canónicamente tal medida tampoco supondría ningún obstáculo, dado el desprecio que también ha demostrado Bergoglio por las leyes de la Iglesia con ocasión de la remoción de obispos de sus diócesis.

La supuesta enemistad del cardenal Burke se ha convertido en los últimos tiempos en una auténtica obsesión para Bergoglio, pero en realidad el cardenal estadounidense ha estado en su punto de mira desde el inicio de su pontificado, probablemente porque encierra algunos de los elementos que más le molestan: es estadounidense y es un recordatorio constante de la Doctrina y la Tradición de la Iglesia; y además reside en Roma, a tiro de piedra de la Plaza de San Pedro, desde donde –pensará Bergoglio- puede “conspirar” contra él.

Ciertamente Burke ha sido muy claro en sus críticas al concepto de “sinodalidad”, convertido ya en un mantra destinado a cambiar la naturaleza de la Iglesia. Además, en la conferencia “La Babel sinodal” del pasado 3 de octubre –organizada en Roma por La Brújula Cotidiana precisamente la víspera de la apertura del “sínodo sobre la sinodalidad”-, habían dado mucho que hablar sus argumentos y su polémica directa con el nuevo Prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, Víctor “Tucho” Fernández, que había llamado hereje y cismático al cardenal Burke y a quienes piden a Bergoglio que “salvaguarde y promueva el depositum fidei”.

Después de todo, llamar la atención a Bergoglio es parte del deber de los cardenales, y el propio Bergoglio ha alentado repetidamente (de palabra) la parusía. En cualquier caso, el cardenal Burke siempre ha rechazado tajantemente la etiqueta de “enemigo del papa” que le han querido colgar desde el inicio del “pontificado”, sobre todo desde que criticó la postura del cardenal Walter Kasper que, en la preparación del “sínodo sobre la familia” de 2014, pidió explícitamente el acceso a la comunión para los divorciados vueltos a casar. Aunque no fue el único que se expresó en este sentido, Burke sufrió una verdadera campaña de demonización, pintado como el director de complots ocultistas contra Bergoglio (por cierto, acusaciones que Burke siempre ha rechazado enérgicamente).

Pero antes, en diciembre de 2013, Bergoglio ya lo había destituido como miembro de la Congregación de Obispos, sustituyéndolo por el cardenal Donald Wuerl, decididamente liberal y, casualmente, vinculado al cardenal Theodore McCarrick, ex abusador en serie. Tras su participación en el libro “Permanecer en la verdad de Cristo” (que además contó con contribuciones de los cardenales Caffarra, Brandmüller, Müller y De Paolis) Burke, que es un canonista de talento, también fue destituido en noviembre de 2014 del cargo de Prefecto de la Signatura Apostólica al que había sido llamado por Benedicto XVI en 2008.

En su lugar, se le confió el cargo de Patrono de la Soberana Orden de Malta, un puesto menor para un cardenal aún joven y en activo. Sin embargo, tras la firma de los Dubia a raíz de la Exhortación postsinodal Amoris Laetitia (2016), las “represalias” contra el cardenal Burke continuaron, y en 2017 se le privó de facto de su cargo de Patrono de la Orden de Malta (pero dejándole el cargo formal), con el nombramiento de un delegado especial del “papa”: primero el cardenal Becciu y después, en 2020, el cardenal Tomasi. Aunque no volvió a tener contacto con los miembros de la Orden y no desempeñó ningún papel en toda la problemática renovación de los Estatutos, el cardenal Burke dimitió formalmente en junio de este año al alcanzar la fatídica edad de 75 años, y fue sustituido inmediatamente por el cardenal Ghirlanda, de 81 años, algo que parece una broma.

Para más inri, en los últimos años Bergoglio no ha dejado pasar la oportunidad de lanzar pullas personales al cardenal Burke, culminando con la desafortunada (por decirlo suavemente) broma pronunciada mientras el cardenal Burke se debatía entre la vida y la muerte a causa del Cov1d. La manzana de la discordia era la “სαcunα”, un “acto de amor” según Bergoglio, que Burke rechazaba por motivos éticos: “Incluso en el Colegio Cardenalicio hay algunos negacionistas”, había dicho Bergoglio con una sonrisa de satisfacción en la rueda de prensa en el avión al regreso de su viaje a Hungría y Eslovaquia el 15 de septiembre de 2021, “y uno de ellos, pobre hombre, está hospitalizado con el v1rus”.

La segunda vuelta de Dubia, presentada el pasado mes de julio junto con los cardenales Brandmüller, Sarah, Zen y Sandoval, pero que no se hizo pública hasta el 2 de octubre, sin duda habrá irritado aún más a Bergoglio, que parece haberse desinhibido tras la muerte de Benedicto XVI el pasado mes de enero. Así, el nuevo prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, Fernández, pudo “apuntar” personalmente al cardenal Burke en una entrevista con el National Catholic Register en septiembre en lo que, en retrospectiva, podría considerarse como una advertencia.

Y ahora llegamos a la decisión anunciada por Bergoglio de perjudicar directamente al cardenal Burke, quitándole piso y sueldo, una medida grave y sin precedentes, en desafío a todo principio legal y eclesial. Se puede pensar que el verdadero propósito es sacar a Burke de Roma, debilitando el campo de los que se resisten a la revolución en curso mientras se acerca el Cónclave, pero también es una advertencia para los que trabajan en la Curia Romana. El hecho es que el final de este pontificado se parece cada vez más en sus métodos a una dictadura sudamericana.




ORGANIZACIÓN FINANCIADA POR LA IGLESIA CATOLICA ORA A LOS DEMONIOS

Un nuevo informe del Instituto Lepanto revela que una organización que recibe cuantiosas subvenciones de la Iglesia Católica admitió abiertamente rezar a los demonios -incluido Baphomet- durante una reunión de personal. 


Planting Justice, que ha recibido más de 100.000 dólares de la Campaña Católica para el Desarrollo Humano (CCHD), el programa oficial contra la pobreza de la Conferencia de Obispos Católicos de EE.UU. (USCCB), tiene un artículo publicado en su propio sitio web que describe el incidente.

Con fotos publicadas de un altar adornado con un ídolo, pentagramas y libros dedicados a deidades transgénero, el autor del artículo de Planting Justice escribió: “Para conmemorar este día [Día Internacional de la Memoria Transgénero], ... pregunté al personal de Planting Justice si podía montar un altar antes de nuestra reunión. También leí los nombres de los fallecidos, invitándoles a sentarse con nuestro personal”.

A continuación, el autor describió lo que ocurrió en la reunión del personal de Planting Justice: “Enumero los nombres de los muertos, con una oración a los dioses precediendo y una oración a los propios muertos siguiendo”. A continuación se ofrecieron plegarias a demonios como Baphomet (identificado con el satanismo), Hoor-paar-kraat (que proviene de la falsa religión de Alister Crowley llamada Thelema), Ardhanarisvara, Dionysos, Loki y muchos otros “dioses” conocidos por su androginia o hermafroditismo.

Tras la lectura de una letanía de transexuales fallecidos, la sesión terminó con esta oración: “Honrados y fabulosos muertos, os respiramos, os comemos, os bebemos, en vosotros vivimos, nos movemos, tenemos nuestro ser”.

“El CCHD dice habitualmente a los obispos y a los fieles católicos que no financia organizaciones que actúan contra la enseñanza moral o social católica”, dijo Michael Hichborn, presidente del Instituto Lepanto. “Pero este incidente tuvo lugar cuatro años antes de que el CCHD hubiera recibido una solicitud de subvención de Planting Justice, y el artículo sobre estas oraciones a los demonios estaba fácilmente disponible en su página web. O el CCHD no investigó a la organización como afirma, o no le importa si sus subvencionados están adorando a demonios reales”.

Hichborn añadió: “Cualquier organización que erigiera un altar con un ídolo y un pentagrama en él y publicara oraciones reales a los demonios debería estar en una lista de prohibición permanente, perpetuamente vetada de la financiación católica”.

El informe del Instituto Lepanto también revela que Planting Justice promueve regularmente ideologías sexualmente perversas. A través de artículos y publicaciones en las redes sociales que abarcan de 2013 a 2023, Planting Justice ha promovido “Movimientos Eco-Queer”, “Justicia de Género”, “Mes del Orgullo”, “Granjas Queer y Trans”, “Voces Queer: Interseccionalidad y medio ambiente”, e incluso “No monogamia queer y trans”.

“Si el CCHD impone un 'minucioso proceso de solicitud' que incluye una 'estrecha vigilancia' de los becarios como ellos afirman, entonces el CCHD es 100% cómplice en dirigir fondos católicos a una organización que abiertamente se dedica al culto del demonio, tiene una agenda en curso para combinar la promoción de la perversión sexual con su trabajo en la agricultura, y continúa promoviendo la perversión sexual”, dijo Hichborn. “Es hora de que los obispos católicos de Estados Unidos cierren el CCHD. Está dando fondos católicos directamente a los enemigos de Cristo”.

El Instituto Lepanto pide a la USCCB que suspenda el CCHD hasta que se lleve a cabo una investigación completa, independiente y por terceros, de las subvenciones del CCHD.

El informe del Instituto Lepanto sobre Planting Justice puede consultarse aquí: https://www.lepantoin.org/wp/catholic-funded-organization-prayed-to-demons/


Catholicism


domingo, 26 de noviembre de 2023

EL CATOLICISMO ES EL ÚNICO CAMINO HACIA LA CORDURA

En un mundo cada vez más loco, donde arriba es abajo y los hombres son mujeres, el catolicismo es la única esperanza para volver a la realidad.

Por Kennedy Hall


Es curioso ser un millennial. Nací en 1988 y mi generación me parece curiosa. En general, somos lo bastante mayores como para haber aprendido las viejas costumbres, o al menos las que no son completamente modernas.

Recuerdo que crecí en una época en la que llevar gorras dentro de casa estaba mal visto, o en la que decir “Dios mío” fuera de un momento de asombro o de apelación al Todopoderoso estaba mal visto, incluso era pecado. Que las familias dieran las gracias antes de las comidas en ocasiones como el Día de Acción de Gracias seguía siendo normal, y se solía pensar que la gente buena iba a la iglesia, y la gente que no iba, al menos admitía el hecho de que ir a la iglesia, de hecho, te hacía bueno.

Recuerdo que de joven estaba más claro que el agua que sólo había dos sexos -masculino y femenino- y que si alguien se vestía como el sexo opuesto de forma explícita, podíamos llamarle travesti. A las niñas a las que les gustaba jugar al fútbol en el recreo no se les incitaba a verse a sí mismas como masculinas, sino que solo eran niñas a las que les gustaba jugar al fútbol, y se las podía llamar marimachos. A los chicos que preferían las cosas más delicadas no se les decía que debían plantearse cortarse los genitales o tomar bloqueadores hormonales, sino que se les consideraba refinados y quizá un poco sensibles, aunque fueran un poco delicados.

El Sistema Decimal Dewey era uno de los sistemas de clasificación de bibliotecas estaba de moda, y los niños tenían que aprender reglas de etiqueta telefónica para saber contestar al teléfono como una persona respetable. Aprendimos a escribir con el arte de la letra cursiva y memorizamos la tabla de multiplicar. Jugábamos con nuestros amigos del barrio y nos asegurábamos de volver a casa antes de que anocheciera y de la hora de comer. En los años 90 aún era normal ver a unos niños jugando al fútbol callejero con sus padres y acercarse y decirles: “¿Puedo jugar?”.

Las amistades eran fáciles de conseguir, e incluso si nuestros padres tenían normas más estrictas sobre lo que podíamos ver en la televisión en comparación con otros padres, era de dominio público que todos los padres dijeran cosas como: “Bueno, aquí no vemos eso” o “Creo que deberíamos llamar a tus padres y preguntarles primero”.

Nadie tenía un teléfono móvil, y mucho menos un mini superordenador con acceso sin filtros a pornografía dura.

La Navidad era Navidad, en el sentido de que era bueno y normal hablar del nacimiento de Cristo y dar gracias a Dios por habernos dado a su Hijo. Y el divorcio -aunque cada vez más común- no era algo bueno, y era lamentable proceder de lo que solía llamarse un “hogar roto”.

Por supuesto, las cosas no eran perfectas -ni mucho menos-, pero se respiraba un aire de cordura, y teníamos la suficiente claridad mental para creer que era bueno tener la conciencia tranquila y que la honradez era la mejor política.

En un momento dado, todo eso cambió. El ímpetu de tal cambio puede discutirse extensamente en otro lugar. En cualquier caso, ese mundo parece haber desaparecido, y con él la cordura y la bondad que aún existían, aunque fuera con respiración asistida.

Dejamos atrás a Dewey y su catalogación de libros y la sustituimos por la IA. La generación de padres que siguió a la de mis padres tuvo muy pocos hijos, y los tuvo mucho más tarde que las generaciones anteriores.

Ya no se animaba a los niños a salir a la calle y respirar el aire fresco del otoño. En su lugar, se les animaba a encontrar un juego que les gustara en su smartphone y a perderse en el ciberespacio, donde la realidad se hizo virtual. La escritura en cursiva se convirtió en arcaica y los niños modernos aprendieron a teclear en iPads y Chromebooks, y posteriormente olvidaron cómo deletrear.

Todo se volvió “racista”, “sexista”, “homófobo” o “intolerante”. El sentido común se convirtió en un “discurso de odio”. Los deseos naturales se volvieron antinaturales y los deseos antinaturales se convirtieron en virtudes que hay que celebrar con desfiles espantosos y banderas siempre cambiantes que desafían los límites de la estética insípida y delatan una falta de buen gusto en su conjunto.

Esta transformación parece haberse afianzado de manera real en los últimos 15 años aproximadamente. Por supuesto, como toda transformación importante, buena o mala, no se ha producido de golpe. Pero sin duda se sintió de golpe. Me gradué en 2012, y tres años más tarde descubrí que mis nuevos alumnos de la universidad en la que trabajaba podían identificarse como hombres, mujeres o ninguna de las dos cosas, algo que solo los seguidores más marginales de profesores chiflados habían considerado normal en las universidades liberales.

Fue en esa misma época cuando experimenté mi propia conversión. Fui criado como católico en un sentido nominal, pero nunca practicamos realmente la fe mientras crecíamos. Además, fui una de las víctimas del divorcio, que se hizo más común en los años noventa.

Así que me encontré atrapado entre dos mundos en más de un sentido. Estaba atrapado entre un mundo que existía antes de Internet de alta velocidad y un mundo que necesitaba medicación para la ansiedad para hacer frente a demasiadas llamadas por Zoom, así como un mundo que se movía a velocidad acelerada hacia el abismo y un mundo que despertaba y tomaba la píldora roja.

Fue una batalla interior, ya que sabía en mis huesos que existía esta cosa llamada religión, y que la verdad de la religión se encontraba en la Iglesia Católica, mientras luchaba contra el relativismo moral que se apoderaba de mi intelecto gritándome: “¡No existe una verdad absoluta, y debes creer esto absolutamente!”.

En un momento dado, descubrí a Chesterton y a Lewis y al amado San Agustín y me di cuenta de que esto que yo estaba viviendo -y la sociedad entera estaba viviendo en cierto modo- no era del todo nuevo y que ya había ocurrido antes. Chesterton me mostró en Ortodoxia que los jóvenes con estudios siempre se creen más listos de lo que en realidad son; y tras una estancia en la Feria de las Vanidades, se levantan una mañana queriendo estar cuerdos, encontrando esa cordura en ese monolito inmutable de Roma.

Lewis mostró al mundo durante la Segunda Guerra Mundial que sin un mero cristianismo, todos podríamos ser nazis y soviéticos, y nuestra aniquilación llegaría desde lo externo porque habíamos aniquilado a nuestro Dios interior.

San Agustín mostró al corazón inquieto que nuestros corazones están inquietos hasta que descansan en Dios, el Sustentador inmutable de todas las cosas, en quien encontramos el consuelo para nuestras almas que ningún culto pagano, gnóstico o materialista puede dar.

En pocas palabras, quedó totalmente claro que en el pasado y en los antiguos había sabiduría y verdad, bondad y belleza. Había sacrificio y pecado, moralidad y redención. Nuestros antepasados hablaban de perdón y justicia; y la realidad era realmente real para ellos, no un producto de la imaginación.

Por el contrario, nuestra era ha visto una resurrección de Mani y Demócrito, que convencieron a las masas a través de sus templos de aprendizaje de que sólo los iluminados conocen la verdad y la verdad es que no hay verdad fuera de la ilusión atomística que se llama conciencia.

El hombre moderno que abraza esta anti-verdad vive como un esquizofrénico plagado de una escrupulosa neurosis mientras mira a los ojos a su mujer a la que ama aunque el amor no sea real, y con la que anhela estar para siempre aunque el tiempo no sea más que una ilusión y su mujer no sea más real que su propia imaginación.

Vive sumido en una profunda depresión y angustia mientras cada momento que pasa le acerca más a ese momento en el que él ya no existe y en el que sólo hay oscuridad. Es un hombre contra sí mismo, un hombre contra su razón, un hombre contra su alma y un hombre contra Dios. No puede encontrar la paz, no puede encontrar el verdadero amor, y lucha con lo que Sartre llamó la única pregunta real que queda en la filosofía: “¿Por qué no el suicidio?”.

No es en ninguna idea moderna o formulación moderna de una idea antigua donde el hombre encontrará el descanso para su corazón inquieto. Al igual que no encontrará la permanencia de la bondad y la belleza en un suburbio, tampoco encontrará esas cosas en una “nueva iglesia” o en una casa construida sobre arena.

Sólo en el suelo de mármol cimentado en la tierra donde descansa un altar católico encontrará al Dios que no cesa en el templo y que no puede ser destruido. Además, descubrirá que todas estas cuestiones de la modernidad y de nuestra locura moderna han sido tratadas por Salomón, Boecio, Dante y Aquino. No hay nada nuevo bajo el sol, especialmente en sus nuevas ideas que se ajustan a un mundo nuevo que siempre está desactualizado.

Incluso en nuestra Iglesia moderna, con toda su revolución y adopción de la estupidez de los tiempos modernos, todavía somos capaces de reconocer lo que pertenece a ella y lo que no pertenece a ella. 

El altar tipo mesa no pertenece porque no ponemos mesas delante de los altares mayores. La música ridícula no pertenece porque no cantamos canciones ridículas para Dios. La lengua vernácula no pertenece porque no usamos en la iglesia el mismo lenguaje que usamos para maldecir. Sabemos que la “teología moral moderna” es errónea porque vamos al confesionario en busca de absolución y no de psicoanálisis.

La cuestión es que incluso cuando la Iglesia ha adoptado la podredumbre de la Sodoma en la que vivimos, tenemos una norma bajo la que situarnos para condenar los errores y las manchas que no pertenecen a la Casa de Dios.

La única respuesta sana a la locura de nuestros días es rechazar esa locura metafísica de la modernidad y unirnos a la Verdad inmutable. Con sólo mojar los dedos en la pila de agua bendita y persignarnos, admitimos que el agua es real, y que Dios es Dios, y que la muerte es la muerte, y que la muerte no es el final.

Al decirle al sacerdote nuestros pecados, admitimos que el pecado es real y también lo es el perdón y que el Cielo es nuestro verdadero hogar y, por lo tanto, preferimos despojarnos de nuestros miembros manchados por el pecado para ascender arriba en lugar de ser lastrados y llevados abajo.

Al arrodillarnos para recibir la Sagrada Comunión, recalibramos la melancolía que se ha apoderado del alma del hombre moderno al encontrar por fin la verdadera comprensión: al arrodillarnos, nos mantenemos más altos que cuando estábamos de pie; y al estar bajo la Hostia que se presenta a nuestras lenguas, nos mantenemos por fin bajo la Verdad que entra en nosotros para que nosotros entremos en Él.

Las religiones de Oriente no nos darán esto, aunque tengan mucho que dar. 

El hindú -por todo lo hermoso que tiene la India- no nos dará la verdad absoluta.

El budista nos dará la paz interior, pero sólo en un sentido relativo porque sólo nos dará la paz de no preocuparnos de nada más que de la paz misma, convirtiendo así algo que no es Dios en una especie de dios, haciéndonos idólatras de un estado del alma.

Los musulmanes podrán darnos un tipo de monoteísmo y un tipo de código moral, pero también nos darán el consecuencialismo carnal de la moral musulmana que confunde el concubinato con el Cielo en el que no nos casamos ni nos damos en matrimonio.

Sólo en la Iglesia de Cristo se corrigen los errores de la falsa religión y se hacen realidad las mitologías de los soñadores paganos. En definitiva, sólo en la Iglesia que Cristo estableció sobre la Roca de Pedro podemos llegar a ser cuerdos.


Crisis Magazine