sábado, 15 de agosto de 2026

OBISPO ALEMÁN: “LOS LAICOS NO PUEDEN PREDICAR EN LA MISA”, PERO NO SANCIONARÁ A QUIENES LO HAGAN

Peter Kohlgraf, “obispo” de Maguncia, dijo que no adoptará medidas disciplinarias contra las parroquias donde los laicos continúen predicando durante la celebración de la misa.


En una entrevista publicada el 11 de agosto por el portal eclesiástico alemán Katholisch.de, Kohlgraf, que también preside la Comisión Pastoral de la Conferencia Episcopal Alemana, reconoció la respuesta recibida de Roma donde se le recordaba que se debe reservar la homilía al sacerdote o al diácono y que esto no es una mera norma disciplinaria, sino que deriva de la propia naturaleza de la liturgia.

Cuando se le preguntó directamente si un agente pastoral con formación en predicación podría hacerlo durante una celebración eucarística en su diócesis, su respuesta fue negativa: “No, según las disposiciones romanas no pueden hacerlo. No puedo conceder ese permiso. El Derecho Canónico no lo permite y esa sigue siendo nuestra base”.

Sin embargo, inmediatamente después explicó que en algunas comunidades de Maguncia la predicación de los laicos durante la misa ya se ha convertido en una práctica habitual y dejó claro que no tiene intención de intervenir para impedirlo.

“Si me entero, no intervendré disciplinariamente ni lo sancionaré según el derecho canónico. Tampoco lo fomento ni puedo autorizarlo. Simplemente tomo nota de que en algunas parroquias existe esta práctica establecida”, señaló.

Según Kohlgraf, la reciente respuesta del Vaticano no implicará ningún cambio en la práctica pastoral concreta de la Diócesis de Maguncia.

El “obispo” también expresó reservas sobre los argumentos utilizados por el Dicasterio para el Culto Divino. “La argumentación del Vaticano respecto a la prohibición de la predicación laica, en algunos puntos, no me parece del todo coherente”, afirmó.

Kohlgraf se refiere específicamente a la relación entre quien preside la Eucaristía y quien pronuncia la homilía. En su opinión, si el argumento se basara exclusivamente en el hecho de que el sacerdote que celebra la misa debe predicar, por consiguiente tampoco debería hacerlo un sacerdote concelebrante ni un diácono.

La respuesta de Roma, sin embargo, había fundamentado la reserva de la homilía en el ministerio ordenado. El Dicasterio señaló que esto constituye un ejercicio del munus docendi sacramentalmente confiado a los ministros ordenados y enfatizó la unidad entre la proclamación de la Palabra y el Sacramento dentro de la celebración eucarística.

Kohlgraf también recordó que Alemania tuvo un indulto en la década de 1970 que permitía, bajo ciertas circunstancias, la predicación de laicos con formación teológica, por ejemplo en las misas escolares, y se mostró favorable a estudiar nuevamente una excepción similar.

“Si hubiera un indulto, me parecería bien y lo agradecería”, afirmó, aunque reconoció nuevamente que no le corresponde a un obispo diocesano tomar esa decisión por sí solo.
 
Más allá de la continuidad de una práctica contraria a la norma litúrgica, Kohlgraf aseguró que le preocupa otra consecuencia de la intervención romana: que aumenten las quejas de los fieles sobre los abusos litúrgicos.

“Me preocupa más que la prohibición romana de la predicación laica fomente ahora la denuncia”, declaró.

Kohlgraf explicó que recibe comunicaciones de personas que le informan de infracciones litúrgicas y le exigen que intervenga. Algunos, añadió, incluso acuden al nuncio apostólico o directamente a Roma.

Kohlgraf asegura que responde a estas quejas “con amabilidad y serenidad”. Toma nota de ellas y, por lo general, las remite al párroco o al responsable pastoral de la comunidad correspondiente.
  
La entrevista también abordó la calidad de la predicación, un tema que Kohlgraf consideró relacionado con el debate. El obispo sostiene que limitarse a relatar el Evangelio durante la homilía es insuficiente y que tampoco es apropiado utilizar el texto evangélico únicamente como punto de partida para una enseñanza moral desvinculada de su contenido.

“Quienes asisten a misa tienen derecho a buenas homilías”, afirmó.
   

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