miércoles, 5 de agosto de 2026

EL POEMA DEL HOMBRE-DIOS (121)

Continuamos con la publicación del libro escrito por la mística Maria Valtorta (1897-1961) en el cual afirmó haber tenido visiones sobre la vida de Jesús.


121. Los discursos en Aguas Claras: No profieras en vano mi Nombre (122).
La visita de Manahén.
1 de marzo de 1945.

1 Hay un gran desconcierto entre los discípulos. Su agitación es tanta, que parecen un enjambre cuando se le hurga. Hablan, miran fuera, nerviosamente, hacia todas partes... Jesús no está. Finalmente toman una decisión respecto a lo que los tiene agitados. Pedro ordena a Juan: 
“Ve a buscar al Maestro. Está en el bosque, junto al río. Dile que venga en seguida, o que diga lo que debe hacerse”. 
Juan se marcha a todo correr.
Judas Iscariote dice: 
“No entiendo por qué tanta convulsión y malos modos. Yo habría ido y le habría acogido con todos los honores... Es un honor, el suyo, para nosotros. Por lo tanto...”.
“Yo no sé nada. Será distinto de su hermano de leche... Pero... a quien convive con las hienas se le pega el olor y el instinto. Por lo demás, tú querrías que se marchara esa mujer.... ¡Cuidado con lo que haces! El Maestro no quiere, y yo debo tutelarla. Si la tocas... yo no soy el Maestro... Te lo digo para tu conocimiento”.
“¡Venga hombre! ¡¿Pero quién es?! ¿Es acaso la bella Herodías?”.
“¡No te hagas el gracioso!”.
“Si me hago el gracioso es por ti. Has creado en torno a ella una guardia real, como si se tratara de una reina...”.
“El Maestro me ha dicho: "Mira porque no se la disturbe, y respétala". Yo lo hago”.
“Pero, ¿quién es? ¿Lo sabes?” pregunta Tomás.
“Yo no”.
“Venga, dilo... Tú lo sabes...” insisten varios.
“Os juro que no sé nada. El Maestro sí que lo sabe, claro. Pero yo no”.
“Deberá ser Juan quien se lo pregunte. A él le dice todo”.
“¿Por qué? ¿Qué tiene de especial Juan? ¿Es un dios, tu hermano?”.
“No, Judas; es el mejor de nosotros”.
“Podéis ahorraros el trabajo” dice Santiago de Alfeo. “Ayer la vio mi hermano, mientras volvía del río con los peces que le había dado Andrés, y se lo preguntó a Jesús. El respondió: "No tiene rostro. Es un espíritu que busca a Dios. Para mí no es más que esto y así quiero que sea para todos". Y dijo ese "quiero" de tal manera... que os aconsejo que no insistáis”.
“Voy yo a donde ella” dice Judas de Keriot.
“Vamos a ver si eres capaz” dice Pedro, rojo como un gallito.
“¿Me espías para luego chivarte ante Jesús?”.
“Dejo ese oficio a los del Templo. Nosotros, del lago, nos ganamos el pan trabajando, no delatando. No temas nunca un chivatazo de Simón de Jonás. Pero no me provoques ni te permitas desobedecer al Maestro, porque estoy yo...”.
“¿Y tú quién eres? Un pobre hombre como yo”.
“Sí señor. Es más, más pobre, más ignorante, menos cultivado que tú. Lo sé, y no me amargo por ello. Me amargaría si fuera como tú en el corazón. Pero el Maestro me ha dado este encargo y yo lo hago”.
“¿Como yo en el corazón? ¿Y qué es lo que hay en mi corazón que te dé asco? Habla, acusa, ofende...”.
“¡Pero bueno!” reacciona Simón Zelote, y con él Bartolomé. “Pero bueno, ya está bien, Judas. Respeta las canas de Pedro”.
“Respeto, a todos, pero quiero saber qué es lo que hay en mí...”.
“Pues te voy a dar gusto inmediatamente... Dejadme hablar... Hay soberbia, tanta como para llenar esta cocina, hay falsedad y hay lujuria”.
“¿A mí me llamas falso?”.
Todos se interponen, y Judas se ve obligado a callarse.

2 Simón, pacíficamente, le dice a Pedro: “Perdona, amigo, si te digo una cosa. El tiene defectos. Pero tú también tienes algunos, y uno de ellos es el no compadecer a los jóvenes. ¿Por qué no tienes en cuenta la edad, el origen... y tantas otras cosas? Mira, tú obras por amor a Jesús. Pero, ¿no te das cuenta de que estas disputas le cansan? A él no se lo digo (y, señala a Judas), pero a ti, maduro y muy honesto, sí te pido esto. El sufre muchas penas a causa de los enemigos. ¡Y añadirle nosotros otras!... Tiene mucha guerra a su alrededor. ¿Por qué creársela también en su propio nido?”.
“Es verdad. Jesús está muy triste... y ha adelgazado” dice Judas Tadeo. “Por la noche le oigo dar vueltas y vueltas en su lecho, y suspirar. Hace algunas noches me levanté y le vi en oración llorando. Le dije: "¿Qué te sucede?". Y El me abrazó y me dijo: "Amame. ¡Qué duro es ser el 'Redentor'!"”.
“Yo también le encontré con signos de haber llorado, en el bosque del río” dice Felipe. “Y, ante mi mirada interrogativa, me respondió: "¿Sabes lo que hace que el Cielo y la Tierra sean distintos, después de la diversidad de la no presencia visible de Dios? Es la falta de amor entre los hombres. Me estrangula como un dogal. He venido aquí a esparcir unos granos para los pájaros y así ser amado por seres que se aman"”.
Judas Iscariote (debe estar un poco desequilibrado) se arroja al suelo y llora como un chiquillo.

3 Justo en ese momento entra Jesús con Juan: “¿Pero qué está sucediendo? ¿Este llanto?...”.
“Culpa mía, Maestro. He cometido un error. He reprendido a Judas demasiado duramente” dice Pedro con franqueza.
“No... Yo... yo... el culpable soy yo. Yo soy.... Yo te doy dolor.... yo no soy bueno... yo molesto, creo malhumor, desobedezco, soy... Tiene razón Pedro. ¡Ayudadme, pues, a ser bueno! Porque aquí yo tengo una cosa, aquí en el corazón, que me hace hacer cosas que no querría. No puedo evitarlo... y te doy dolor a ti, a ti, Maestro, a quien querría dar sólo alegría... ¡Créelo! No es falsedad...”.
“Pues claro, Judas. No lo dudo. Tú has venido a mí con plena sinceridad de corazón, con ímpetu genuino. Pero eres joven... Nadie, ni siquiera tú mismo, te conoce como Yo te conozco. ¡Animo!, levántate y ven aquí. Luego hablaremos nosotros dos solos. Hablemos entretanto del asunto por el que me habéis llamado. Ha venido Manahén... Bien, ¿dónde está el mal? ¿Acaso no puede un colateral de Herodes tener sed del Dios verdadero? ¿Teméis por mí? No, hombre, no. Tened fe en mi palabra. Ese hombre no viene sino con un fin honesto”.
“¿Y, entonces, por qué no se ha dado a conocer?” preguntan los discípulos.
“Precisamente porque viene como "alma", y no como hermano de leche de Herodes. Se ha recubierto de silencio porque piensa que ante la palabra de Dios nada significa la parentela con un rey... Y nosotros vamos a respetar su silencio”.
“¿Y si le enviara él?...”.
“¿Quién? ¿Herodes? No. No temáis”.
“¿Entonces quién le envía? ¿Cómo ha sabido de ti?”.
“Pues, por el mismo Juan, mi primo. ¿Creéis que no me habrá predicado en la cárcel? O por Cusa... o por la voz de la gente... o por el mismo odio de los fariseos... Hasta las frondas y el aire hablan ya de mí. La piedra ha sido lanzada a la inmóvil agua, el mazo ha percutido el bronce: las ondas se difunden, cada vez mayores, portando a la lejana agua la revelación, y el sonido lo entrega confiado a los espacios... La Tierra ha aprendido a decir: "Jesús" y nunca más se callará. Marchad... y sed amables con él, como con cualquiera. Marchad. Yo me quedo con Judas”.
Los discípulos se marchan.

4 Jesús mira a Judas, aún lacrimoso, y pregunta: “¿Entonces? ¿No tienes nada que decirme? Yo sé de ti todo, pero quiero saberlo de ti. ¿Por qué este llanto? Y, sobre todo, ¿por qué este desequilibrio que te tiene siempre tan descontento?”.
“¡Oh!, sí, Maestro. Tú lo has dicho. Soy celoso por naturaleza. Ciertamente lo sabes. Sufro viendo que... viendo muchas cosas. Esto me hace estar inquieto y... me hace injusto, y me vuelvo malo, aunque no querría, no...”.
“¡No llores otra vez, hombre! ¿De qué estás celoso? Habitúate a hablar con tu verdadera alma. Tú hablas mucho, hasta demasiado; pero, ¿con qué?: con el instinto y con la mente. Sigues todo un fatigoso y continuo laborío para decir lo que quieres decir: hablo de ti, de tu yo, porque para lo que debes decir de los demás y a los demás no te pones rienda ni límite; como tampoco pones ni rienda ni límite a tu carne, que es tu caballo enloquecido. Pareces un auriga al que el intendente de las carreras hubiera dado dos caballos locos. Uno es el sentido, el otro... ¿quieres oír cuál es el otro? ¿Sí? Es el error que no quieres domar. Tú, auriga capaz pero imprudente, te fías de tu capacidad, y crees que es suficiente. Quieres llegar el primero... no pierdes tiempo en cambiar al menos un caballo. Antes bien, los instigas y golpeas con el látigo. Quieres ser "el vencedor". Quieres el aplauso... ¿No sabes que toda victoria resulta segura cuando se conquista con constante, paciente, prudente esfuerzo? Habla con tu alma. De ahí es de donde deseo que provenga tu confesión. ¿O es que tengo que ser Yo quien te diga lo que tienes dentro?”.
“Veo que tampoco Tú eres justo, ni firme, y sufro por ello”.
“¿Por qué me acusas? ¿En qué ves que he faltado?”.
“Cuando yo quería llevarte donde mis amigos, Tú no quisiste, diciendo: "Prefiero estar entre los humildes". Posteriormente, Simón y Lázaro te dijeron que convenía ponerse bajo la protección de una persona poderosa y Tú aceptaste. Tú das preferencia a Pedro, a Simón, a Juan... Tú...”.
“¿Qué más?”.
“Nada más, Jesús”.
“¡Nubes!... Vacuidades en la espuma de la ola. Me das pena, porque eres un pobre miserable que, pudiendo estar alegre, te torturas. ¿Acaso puedes decir que es lujoso este lugar?, ¿que no hubo una poderosa razón que me movió a aceptarle? Si Sión fuera menos madrastra para con sus profetas, ¿estaría aquí, escondido como quien teme a la justicia humana, y se refugia en un lugar que goza de inmunidad?”.
“No”.
“¿Entonces? ¿Puedes acaso decir que no te haya encomendado misiones como a los demás?, ¿o que haya sido cortante contigo incluso cuando has cometido una falta? Tú no has sido sincero... ¡Las cepas!... ¡Oh, las cepas! ¿Qué nombre tenían esas cepas? Tú no has mostrado complacencia hacia quien sufría, hacia quien se estaba redimiendo. Ni siquiera has sido respetuoso conmigo. Y los demás lo han visto... Y, con todo, una sola voz se ha alzado defensora siempre: la mía. Los otros tendrían derecho a sentirse celosos, porque si ha habido uno que ha gozado de protección, ése has sido tú”.
Judas, humillado y conmovido, se echa a llorar.

5 “Me voy. Es la hora, ahora soy de todos. Tú quédate, y medita”.
“Perdóname, Maestro. No puedo sentirme en paz sin tu perdón. No estés triste por causa mía. Soy un joven malo... Amo y hago padecer... Con mi madre... contigo... con mi mujer, si mañana tuviera una esposa... ¡Mejor sería que yo muriera!...”.
“Mejor sería que te convirtieras. No obstante, quedas perdonado. Adiós”.
Jesús sale y entorna la puerta.
Fuera está Pedro: 
“Ven, Maestro. Ya es tarde y hay mucha gente. Empezará a atardecer dentro de poco y ni siquiera has comido... Ese muchacho es la causa de todo”.
“Ese "muchacho" tiene necesidad de todos vosotros para dejar de ser la causa de estas cosas. No lo olvides, Pedro. Si fuera tu hijo, ¿serías indulgente con él?...”
“¡Bueno!... Sí y no. Sería indulgente... pero... también le enseñaría alguna cosa, aun siendo ya hombre, como lo haría con un gamberro. La verdad es que si fuera mi hijo no sería así...”.
“Basta”.
“Sí, basta, Señor mío. Allí está Manahén. Es aquel del manto de un rojo tan oscuro que es casi negro. Me ha dado esto para los pobres y me ha dicho que si podía quedarse a dormir”.
“¿Qué has respondido?”.
“La verdad: "Tenemos camas sólo para nosotros. Ve al pueblo"”.
Jesús no dice nada, pero deja plantado a Pedro y se dirige hacia donde Juan para decirle algo.

6 Luego, ya en su puesto, comienza a hablar.
“La paz esté con todos vosotros, y con ella descienda sobre vosotros luz y santidad. Está escrito: "No profieras en vano mi Nombre".
¿Cuándo se le toma en vano? ¿Sólo cuando se le blasfema? No. También cuando uno lo profiere sin ser digno de Dios. ¿Puede un hijo decir: "Amo y honro a mi padre" si luego, a todo lo que el padre desea de él opone una acción contraria? No es diciendo: "padre, padre" como se le ama. No es diciendo: "Dios, Dios", como se ama al Señor.

7 En Israel, que –como he explicado anteayer– tiene tantos ídolos en el secreto de los corazones, existe también un hipócrita alabar a Dios, un alabar que no queda corroborado por las obras de quienes lo hacen. Hay en Israel también una tendencia: la de descubrir muchos pecados en las cosas externas, y no querer encontrarlos donde realmente existen, en las cosas internas. Tiene también Israel una necia soberbia, un antihumano y antiespiritual hábito: el de estimar blasfemia el Nombre de nuestro Dios pronunciado por labios paganos, llegando a prohibirles a los gentiles el acercarse al Dios verdadero porque se considera sacrilegio.
Así ha sido hasta ahora; cese ya.
El Dios de Israel es el mismo Dios que ha creado a todos los hombres. ¿Por qué impedir que los seres creados sientan la atracción de su Creador? ¿Creéis que los paganos no sienten algo en el fondo del corazón, una insatisfacción que grita, que se agita, que busca?; ¿a quién?, ¿qué?: al Dios desconocido. ¿Y pensáis que si un pagano orienta su propio ser hacia el altar del Dios desconocido, hacia ese altar incorpóreo que es el alma en que siempre hay un recuerdo de su Creador, el alma que espera ser poseída por la gloria de Dios (como lo fue el Tabernáculo erigido por Moisés según la orden recibida (123 ) y que llora hasta no quedar poseída, pensáis que Dios rechaza su ofrecimiento como si de una profanación se tratase? ¿Y creéis que es pecado ese acto, suscitado por un honesto deseo del alma que, despertada por celestes llamadas, dice "voy" al Dios que le está diciendo "ven", mientras que por el contrario sería santidad el corrompido culto de un Israel que ofrece al Templo lo que tras haber gozado le sobra, y entra a la presencia de Dios y le nombra –al Purísimo– con alma y cuerpo que no son sino toda una gusanera de culpas?
No. En verdad os digo que es en ese israelita, que con alma impura pronuncia en vano el Nombre de Dios, donde se da la perfección del sacrilegio. Es pronunciarlo en vano cuando –y estúpidos no sois– cuando, por el estado de vuestra alma sabéis que lo pronunciáis inútilmente. ¡Oh, verdaderamente veo el rostro indignado de Dios, volviéndose hacia otra parte con disgusto, cuando un hipócrita le llama, cuando le nombra un impenitente! Y siento terror de ello, Yo que no merezco ese enojo divino.

8 Leo en más de un corazón este pensamiento: "Pero entonces, aparte de los niños, ninguno podrá invocar a Dios, dado que en todas partes en el hombre hay impureza y pecado". No. No digáis eso. Son los pecadores quienes deben invocar ese Nombre. Deben invocarlo quienes se sienten estrangulados por Satanás y quieren liberarse del pecado y del Seductor. Quieren. He aquí lo que transforma el sacrilegio en rito. Querer curarse. Llamar al Poderoso para ser perdonados y para ser curados. Invocarle para poner en fuga al Seductor.
Está escrito en el Génesis (124) que la Serpiente tentó a Eva en el momento en que el Señor no paseaba por el Edén. Si Dios hubiera estado en el Edén (125), Satanás no habría podido estar. Si Eva hubiera invocado a Dios, Satanás habría huido. Tened siempre en el corazón este pensamiento. Y llamad con sinceridad al Señor. Ese Nombre es salvación.
Muchos de vosotros quieren bajar a purificarse. Purificaos primero el corazón, incesantemente, escribiendo en él, con el amor, la palabra "Dios". No con engañosas oraciones o con prácticas consuetudinarias, sino con el corazón, con el pensamiento, con los actos, con todo vosotros mismos, pronunciad ese Nombre: Dios. Pronunciadlo para no estar solos, pronunciadlo para ser sostenidos, pronunciadlo para ser perdonados. Comprended el significado de la palabra del Dios del Sinaí: "En vano" es cuando decir "Dios" no supone una transformación en bien; y, entonces, es pecado. "En vano" no es cuando, como el latido de sangre en el corazón, cada minuto de vuestro día, y toda acción vuestra honesta, toda necesidad, tentación, todo dolor os trae a los labios la filial palabra de amor: "¡Ven, Dios mío!". Entonces, en verdad, no pecáis nombrando el Nombre santo de Dios.
Marchad. La paz sea con vosotros”.

9 No hay ningún enfermo. Jesús permanece con los brazos cruzados apoyado contra la pared, bajo el techado en que ya descienden las sombras. Jesús mira a quienes se marchan en los asnos, a quien se apresura a ir al río movido por un impulso de purificación, a quien, a través de los campos, se dirige hacia el pueblo.
El hombre vestido de rojo oscurísimo parece inseguro respecto a qué se debe hacer. Jesús no le quita ojo. Al final se pone en movimiento y va hacia su caballo (porque tiene un caballo blanco bellísimo, adornado con una gualdrapa roja que pende bajo la silla bollonada).
“¡Hombre, espérame!” dice Jesús llegándose a él. “Cae la tarde. ¿Tienes dónde dormir? ¿Vienes de lejos? ¿Estás solo?”.
El hombre responde: “Desde muy lejos... e iré... no lo sé... al pueblo, si encuentro... si no... a Jericó... Allí he dejado la escolta; no me fiaba de ella”.
“No. Te ofrezco mi cama. Ya está preparada. ¿Tienes qué comer?”.
“No tengo nada. Creía encontrar un pueblo más hospitalario...”.
“Nada falta allí”.
“Nada. Ni siquiera el odio hacia Herodes. ¿Sabes quién soy?”.
“El nombre de quienes me buscan es uno sólo: hermanos en el nombre de Dios. Ven. Partiremos juntos el pan. Puedes resguardar el caballo en ese recinto; le vigilo Yo, que dormiré allí”.
“No. Jamás. Yo duermo allí. Acepto el pan, pero nada más. No meteré mi cuerpo sucio donde Tú recuestas tu cuerpo santo”.
“¿Me estimas santo?”.
“Sé que eres santo. Juan, Cusa... tus obras... tus palabras... Todo ello resuena en palacio como el rumor de una ola tempestuosa en la concha que lo conserva. Yo bajaba a donde Juan... luego le perdí. Pero me había dicho: "Uno que es más que yo te recogerá y te elevará". Sólo podías ser Tú. He venido en cuanto he sabido dónde estabas”.
Están ahora solos bajo el techado. Los discípulos, en la cocina, cuchichean y miran de reojo.

10 Vuelve del río Simón el Zelote (que hoy era el que bautizaba) con los últimos que habían recibido el bautismo. Jesús, después de bendecirlos, dice a Simón: “Este hombre es el peregrino que busca alojamiento en nombre de Dios, y en el nombre de Dios le saludamos como amigo”.
Simón se inclina. También lo hace el hombre. Entran en la vasta pieza y Manahén ata el caballo al pesebre. Acude Juan, advertido por un gesto de Jesús, llevando hierba y un cubo de agua. Acude igualmente Pedro, con una lamparita de aceite porque ya es de noche.
“Aquí estaré extraordinariamente. Dios os lo pague” dice el caballero, y luego entra entre Jesús y Simón en la cocina, iluminada por un haz de ramas secas encendido en ese momento.
Todo termina.

Continúa...

Notas:

122) Cfr. Ex. 20, 7.

123) Cfr. Ex. 25–27; 33, 7–11; 35, 8 – 38, 31; 39, 33 – 40, 38; Núm. 9, 15–23.

124) Cfr. Gén. 3, 1– 8.

125) Expresión que debe interpretarse a la luz del contexto: Dios se hace sentir y su ayuda, en un lugar cuando se le invoca, cuando se le llama con la plegaria.

 
 
El Poema del Hombre-Dios (105) 



 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
  

 

5 DE AGOSTO: SAN OSVALDO DE NORTHUMBRIA, REY Y MÁRTIR


San Osvaldo de Northumbria, rey y mártir en Inglaterra,

(✞ 642)

Cuando murió Etelfrido, rey de Bernicia, en batalla a manos de Redwald, rey de Anglia Oriental, en 617, sus hijos Ánfrido (Eanfried), Oswald (Osvaldo) y Oswiu (Oswi) huyeron a Escocia, donde fueron educados y bautizados en la fe cristiana.

Durante este tiempo, los Northumbrianos estuvieron bajo el mando de Edwin, hijo de Alla. Este príncipe reinó durante 17 años, pero murió en una batalla contra Penda, rey de Mercia, y Cadwalla, rey de los britanos o de Gales. Aunque profesaba el cristianismo, no practicaba sus enseñanzas. Sus costumbres eran bárbaras. Además, albergaba un odio mortal hacia los anglosajones.

Tras esta convulsión, los hijos de Etelfrido regresaron de Escocia. Ánfrido, el mayor de los tres, recibió el reino de Deire, y Osvin, el de Bernicien. Ambos príncipes, buscando complacer a los hombres antes que a Dios, renunciaron al cristianismo. Perdieron la vida a manos de Cadwalla ese mismo año. Osvin murió en batalla y Ánfrido fue asesinado. Los dos reinos quedaron entonces en manos de Osvaldo, el otro hijo de Etelfrido. Este príncipe había abrazado la fe cristiana con sinceridad. Lejos de renunciar al cristianismo para complacer a sus súbditos, como había hecho su hermano, utilizó toda su influencia para liberarlos de la superstición pagana y guiarlos hacia el conocimiento de la verdad.

Cadwalla, que había asesinado a sus dos hermanos e invadido Northumbria al frente de un gran ejército que creía invencible, arrasó todo a su paso con fuego y espada. Osvaldo reunió a tantos hombres como pudo y avanzó al encuentro del enemigo, que ya se encontraba en la muralla picta. La batalla se libró en esta muralla, en el lado norte, en un lugar que Beda llama Denis Burn, es decir, el “arroyo Denis”. Antes de la batalla, Osvaldo mandó hacer una gran cruz de madera, que él mismo erigió. Luego, llamó a sus soldados: “Arrodillémonos y oremos al Dios verdadero para que nos proteja de un enemigo arrogante: él sabe que la guerra que libramos es justa y que luchamos en defensa de nuestras vidas y nuestra tierra”. Todos los soldados se animaron, las tropas cargaron y Osvaldo obtuvo una victoria completa sobre Cadwalla, quien terminó muerto en el campo de batalla.

El lugar donde se erigió la cruz se llamaba Campo Celestial. Este fue el primer símbolo de victoria erigido por la Fe, ya que en todo el reino de Bernicia no había ni una iglesia ni un altar. Esta cruz se hizo muy famosa. Beda cuenta que en su época, se cortaban pequeños trozos de ella y se arrojaban al agua, y que los enfermos que bebían de ella o a quienes se les rociaba con ella recuperaban la salud. Relata además que, tras la muerte de Osvaldo, los monjes de Hexham acudieron al Campo Celestial la víspera del aniversario del príncipe, donde oraron durante toda la noche por la salvación de su alma. Por la mañana, ofrecieron el Santo Sacrificio. Poco antes de que Beda escribiera su relato, se construyó una iglesia en ese lugar. También habla de un monje de Hexham llamado Bothelm, quien, tras romperse un brazo y sufrir un dolor prolongado, fue curado al aplicarle musgo de la cruz de San Osvaldo.

En su poema sobre los obispos y santos de York, el erudito Alcuino habla extensamente sobre la victoria de Osvaldo. Describe con precisión cómo Osvaldo triunfó sobre la multitud y la ferocidad desenfrenada de sus enemigos, y cómo exhortó a sus leales soldados a depositar toda su confianza en Dios e implorar su ayuda arrodillándose con él ante la cruz erigida. 

Ahora, os ruego, hermanos, tened valor indomable, la poderosa protección de Dios, mucho más fuerte que cualquier armadura, implorad con sincera confianza en la oración, postraos en el polvo. Fijad vuestros ojos en la cruz que levanté allí en la cima de la montaña, la cual, resplandeciente con el excelso trofeo del Salvador, también nos concederá la victoria sobre el poderoso enemigo. Adorad al Señor, el Dios poderoso, toda la hueste”. Y al Cielo se elevó la súplica de los hombres que oraban, ante la cruz, con devota rodilla doblada. (Este pasaje proporciona la explicación de la carta de Alcuino, que se adjuntó al Concilio de Frankfurt).
 
Alcuino también relató la historia de varios milagros que, incluso hasta su tiempo, habían ocurrido en Irlanda a través de las reliquias de San Osvaldo y a través del agua en la que se habían arrojado fragmentos de su cruz. Durante varios siglos, el sello de la Abadía de Durham llevaba esta cruz en un lado y la cabeza de San Osvaldo en el otro.

Cuando el santo rey hubo vencido a sus enemigos, dio gracias al Señor de los Ejércitos, buscó restablecer el orden en sus reinos y tomó las medidas más sabias para difundir el conocimiento del Evangelio. Mandó llamar a los obispos de Escocia para que enviaran misioneros que instruyeran a sus súbditos en la Verdadera Religión y los prepararan para recibir el santo Bautismo. El primero que llegó era de carácter rudo y, por consiguiente, logró poco. Finalmente, se vio obligado a regresar a su país, donde se excusó culpando a la ignorancia de los ingleses. El clero de Escocia convocó entonces un sínodo para deliberar sobre qué hacer en este importante asunto. 

Aidan, que asistía al sínodo, le dijo al obispo, a quien oyó hablar de la obstinación del pueblo inglés: “El fracaso de su obra se debe únicamente a la dureza de su corazón y a la severidad con la que trató a un pueblo pobre e ignorante. Si primero los hubiera alimentado con la leche de la palabra divina, habrían aprendido a tolerar el alimento más fuerte del Evangelio”. Ante estas palabras, toda la asamblea centró su atención en él, y todos lo consideraron un hombre dotado de la sabiduría que es la madre de las virtudes. Por consiguiente, fue elegido unánimemente para trabajar en la conversión de los ingleses.

Aidan era un monje de Hii, un renombrado monasterio fundado por San Columbano, que poseía seis islas. Posteriormente fue consagrado obispo y se convirtió en un modelo perfecto de virtudes para los pastores de los siglos siguientes. Todos los que trabajaban con él debían leer las Sagradas Escrituras y memorizar los Salmos. Estableció su sede episcopal en Lindisfarne, más tarde llamada Isla Santa. Esta era una franja de tierra de ocho millas de circunferencia, a veces completamente rodeada por el mar, a veces formando una península. El rey y los ricos solían llevarle regalos al siervo de Dios. Sin embargo, él solo los aceptaba para distribuirlos entre los pobres o para usarlos para el rescate de prisioneros. Cuando cenaba en la mesa del rey, quien a menudo lo invitaba, siempre estaba acompañado por uno o dos de sus clérigos y, después de terminar su comida, retomaba rápidamente sus actividades habituales. Beda elogió su franqueza apostólica, con la que denunció la soberbia de los poderosos, su caridad, su constante afán por preservar la paz, su castidad y muchas otras virtudes que había adquirido. Este espíritu, añade el mismo autor, también supo transmitirlo a un pueblo ignorante e incivilizado. 

Según Beda, Dios le concedió los dones de los milagros y la profecía. Beda relató el siguiente cuadro del clero y el pueblo de la nación inglesa poco después de su conversión a la fe: “Dondequiera que iba un clérigo o un monje, era recibido con alegría como siervo de Dios; y si se encontraban con un viajero en el camino, corría delante de ellos, se postraba ante ellos y les rogaba que hicieran la señal de la cruz sobre él con la mano o que lo bendijeran con sus oraciones. Sus exhortaciones eran escuchadas con mucha atención; y los domingos, multitudes acudían a las iglesias o monasterios para escuchar la palabra de Dios. Cuando un sacerdote aparecía en un pueblo, los habitantes se reunían a su alrededor para beneficiarse de sus enseñanzas. Los sacerdotes y otros clérigos también venían a los pueblos con el único propósito de predicar, visitar a los enfermos y cuidar de las almas. Eran tan abnegados, tan alejados de toda avaricia, que no aceptaban nada, ni siquiera tierras para construir monasterios, a menos que fueran designados para ello.” 

Osvaldo fue uno de los más fervientes en asimilar las enseñanzas del santo obispo. Incluso le sirvió de intérprete al comienzo de la misión, ya que su inglés aún no era suficiente para que la gente lo entendiera. Mandó construir iglesias y monasterios por doquier. A menudo asistía a las maitines con los monjes y pasaba el resto de la noche orando con ellos. 

Por muy poderoso que fuera el santo rey, siempre demostró ser humilde y bondadoso. Su amor por los pobres era inmenso, como se puede apreciar, entre otras cosas, en el siguiente relato de Beda. Un domingo de Pascua, mientras estaba sentado a la mesa, el sirviente encargado del cuidado de los pobres le informó de que varias personas pedían limosna en la puerta del palacio. Inmediatamente mandó traer de su mesa una gran bandeja de plata con comida y ordenó que la cortaran en trozos y se la dieran a cada uno. San Aidan, que se encontraba con el rey en ese momento, lo tomó de la mano derecha y le dijo: “Que esta mano jamás se corrompa”. Beda también relató que el brazo de San Osvaldo, que había sido separado de su cuerpo tras su muerte, permaneció incorruptible y se conservaba con reverencia en la iglesia de San Pedro, en el palacio real de Bebbaborough, actual Bamborow, en Northumbria. Simón de Durham e Ingulph atestiguan que esta reliquia fue trasladada posteriormente a Peterborough.

Bajo el reinado de Osvaldo transcurrieron ocho años de paz duradera cuando Penda, rey de Mercia, lo atacó. Este príncipe bárbaro y pagano había asesinado al piadoso rey Edwin nueve años antes, y nuestro santo lo había derrotado al comienzo de su reinado. Sin embargo, gradualmente encontró la manera de recuperar su poder; y al verse al frente de un poderoso ejército, invadió los territorios de Osvaldo. Osvaldo se enfrentó entonces a su enemigo en batalla; pero, al ser muy inferior en poder, fue derrotado y perdió la vida en el campo de batalla el 5 de agosto de 642, a los 38 años. El lugar donde tuvo lugar la batalla se llamaba Maserfield. (Algunos autores creen que fue cerca de Winwick, en Lancashire, donde aún se conserva un pozo que lleva el nombre de San Osvaldo y que antiguamente se visitaba para el culto. Una antigua inscripción en la iglesia de Winwick muestra que toda la región se llamaba Maserfield. 

Penda mandó atar los brazos a estacas y decapitar el santo rey; pero Oswi, hermano y sucesor de Osvaldo, se llevó sus restos al año siguiente, llevó el brazo a su palacio y envió la cabeza a Lindisfarne. En 1105, esta cabeza fue colocada en un ataúd que contenía el cuerpo de San Cuthbert y trasladada a Durham. El brazo derecho del santo rey se había conservado en Bamburgh durante siglos. Las partes restantes de su cuerpo fueron entregadas por su sobrina Osfrida, esposa de Ethelred, rey de Mercia, al monasterio de Bardney en el condado de Lincoln. Dado que este monasterio fue destruido por los daneses en 910, Edilred, rey de los mercianos, mandó trasladar las reliquias del santo a Gloucester, donde Elfleda, condesa de Mercia e hija de Alfredo, fundó la iglesia de San Pedro. El monumento erigido en honor a San Oswald en esta iglesia aún puede verse allí entre dos pilares. En 1221, parte de las reliquias del santo fueron llevadas a la abadía de Berg-Saint-Winoc en Flandes, donde Adam, obispo de Terouenne, las recibió con gran solemnidad. Según los bolandistas, posteriormente fueron quemadas por los calvinistas. Los antiguos monasterios de Echternach, en el Gran Ducado de Luxemburgo, y Weingarten, en la diócesis de Constanza, también recibieron una parte de la cabeza del santo rey. (El rey Osvaldo tuvo como sucesor en Bernicia a su hermano Oswi. 
 
Reflexión:

Aunque Osvaldo murió joven en el campo de batalla, su legado sobrevivió a su propia muerte. Su vida nos muestra que el éxito no se mide por la longevidad de nuestros días, sino por la profundidad y el impacto de nuestras obras. Su muerte no fue un final, sino la semilla que terminó de cristianizar su reino.

Oración:

Oh Dios, te pedimos que, por la intercesión de San Osvaldo, nos concedas la firmeza en la fe para mantenernos de pie en las pruebas del exilio terrenal. Danos un corazón generoso como el suyo, capaz de desprenderse de las riquezas del mundo para socorrer al hermano desamparado. 
San Osvaldo, tú que levantaste la cruz antes de la batalla, ayúdanos a poner siempre a Dios al inicio de nuestros proyectos. Intercede por nuestras autoridades y líderes, para que busquen siempre la paz y el bienestar común, y alcánzanos la fortaleza para ser testigos del Evangelio hasta el último día de nuestras vidas. Amén.
 

5 DE AGOSTO: NUESTRA SEÑORA DE LAS NIEVES


5 de Agosto: Nuestra Señora de las Nieves

Celebra la Santa Iglesia la Fiesta de Nuestra Señora de las Nieves el 5 de Agosto por la razón que aquí diremos.

Siendo Sumo Pontífice Liberio, hubo en Roma un caballero muy noble y rico, llamado Juan Patricio, el cual estaba casado con una señora principal e igual suyo en todo, de la cual al cabo de muchos años no tenía hijos; y aunque lo deseaban mucho estos caballeros, pero como eran tan temerosos de Dios como ricos, y no menos piadosos que ilustres, conformábanse con su voluntad, entendiendo que no darles sucesión era lo que mejor les estaba; pues así lo ordenaba Él con su paternal providencia.

Eran muy devotos de la Virgen María, nuestra Señora, y determinaron tomarla por heredera de sus grandes riquezas; y para acertar mejor a servirla, hicieron grandes plegarias, limosnas y buenas obras, suplicándole que los encaminase y mostrase en qué obra quería que ellos gastasen su hacienda en su servicio.

Oyó la Reina del Cielo sus oraciones que con tanto afecto Juan Patricio y su mujer le hacían, y una noche que fue la precedente al quinto día de agosto, cuando los calores son excesivos en Roma, habló entre sueños a los dos, a cada uno de por sí, y díjoles que la mañana siguiente fuesen al collado Esquilino, y que en la parte de él que hallasen cubierta de nieve, le edificasen un templo donde ella fuese honrada por los fieles, y que haciendo esto, se tendría por su heredera y bien servida.

La mañana siguiente confirieron entre sí los dos buenos casados el sueño o revelación que habían tenido: dieron parte de ello al Sumo Pontífice Liberio, al cual la Virgen había hecho la misma revelación.

Convocóse al pueblo, juntóse el clero, y ordenóse una devota procesión.

Llegados al monte, hallaron cubierto de nieve un espacio muy bastante para una iglesia capaz: señalóse el lugar ella, y de la hacienda de los caballeros devotos de la Virgen, luego se comenzó a labrar, se acabó suntuosamente.

Esta fue la primera iglesia que se edificó en Roma con título y advocación de Nuestra Señora.

Llamósele al principal Nuestra Señora de las Nieves, más como en Roma se hubiesen muchas y muy grandes iglesias de Nuestra Señora, dieron a ésta de las Nieves, título de Santa María la Mayor, para mostrar la excelencia que tiene sobre todas las que hay en aquella ciudad; la cual se esmera mucho en honrar a la soberana Señora.

No es maravilla, pues, que San Gregorio y otros soberanos Pontífices mandasen que viniesen en soberana procesión a esta iglesia los fieles de todos los estados y condiciones, que había en Roma, cuando alguna pública calamidad los afligiese.

Muchos milagros ha obrado el Señor en aquel templo y obra cada día, por intercesión de su purísima Madre, que en aquel lugar santo que ella misma escogió tan señaladamente y por tanta gente venerada.

Reflexión:

Con este obsequio prestado a la Virgen por aquellos esposos nos enseñó Dios cuán bien empleadas están las haciendas que se gastan en edificar, restaurar y enriquecer los templos, y cuán bien remunera la Reina del Cielo los servicios que los fieles le hacen acá en la tierra; demos también nosotros de cuando en cuando alguna limosna para la conservación y mayor esplendor de los templos consagrados a Nuestra Señora, la cual, como Reina que es del Cielo y de la tierra, recompensará magníficamente a nuestros filiales obsequios.

Oración:

Te rogamos, Señor Dios, que nos concedas la salud cumplida del alma y del cuerpo; a fin de que por la intercesión de la gloriosa siempre Virgen María nos veamos libres de los trabajos presentes y gocemos de la dicha sempiterna. Por Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.
 

martes, 4 de agosto de 2026

LA VERDAD SOBRE BERNARDIN Y 'AGNES' (3)

Desenmascarando equipos de abuso sexual clerical (Se recomienda discreción)

Por Gene Thomas Gomulka


Cuando Francisco falleció en 2025, más del 75% de los católicos estadounidenses lo veían con buenos ojos (en inglés aquí) y le otorgaron calificaciones positivas de forma constante durante su pontificado. En junio de 2026, el 78% de los católicos estadounidenses expresaron opiniones favorables sobre León (en inglés aquí). Si yo tengo una opinión muy desfavorable de Francisco y de León, se debe a sus acciones y omisiones, la mayoría de las cuales fueron encubiertas por los medios de comunicación convencionales y católicos.

Cualquiera que haya visto el documental Sex Abuse in the Church: Code of Silence (Abuso sexual en la Iglesia: Código de silencio), del periodista de investigación francés Martin Boudot, sabe que cuando Francisco era arzobispo de Buenos Aires, encubrió innumerables casos de abuso sexual a pesar de haber mentido cuando dijo que el abuso sexual clerical nunca ocurrió en mi diócesis. ¡Imaginen una diócesis con más de 2,7 millones de católicos y ni un solo caso de abuso! Calculo que menos del uno por ciento de los católicos en el mundo se enteraron de los encubrimientos de abusos por parte de Francisco, y aún menos oyeron o leyeron que fue acusado por más de una fuente de haber abusado de seminaristas jesuitas en Argentina. ¿Les ayuda esto a comprender por qué discrepo profundamente de la valoración favorable que Francisco recibió del 75% de los católicos estadounidenses?

La altísima popularidad de León se vio favorecida por el video en inglés Pope Leo’s Peru (El Perú del Papa León), un reportaje especial de una hora de duración de Eternal Word Television Network (EWTN) que es la antítesis del documental de Boudot Pope Francis’ Argentina (La Argentina del Papa Francisco). María Montserrat Alvarado, expresidenta y directora de operaciones de EWTN News, fue recompensada por su papel en la realización de esta producción con el nombramiento de nueva “prefecta” del Dicasterio para la Comunicación del Vaticano. La producción, al igual que gran parte de la información parcial de EWTN, evitó cualquier mención al historial de Leon de mala gestión de los abusos sexuales en la Orden Agustina y en la Diócesis de Chiclayo.

Nacido en Chicago, León fue muy influenciado por el “cardenal” Joseph Bernardin, a quien citó en más de una ocasión. Probablemente ningún prelado estadounidense ejemplifica mejor cómo los católicos estadounidenses pueden ser engañados al evaluar a un líder de la Iglesia que Bernardin. La mayoría de los católicos estadounidenses que oyeron hablar de Bernardin y de la acusación de abuso sexual presentada por Stephen Cook, un exseminarista, creyeron que Cook se había retractado de las acusaciones antes de morir. Sin embargo, el informe de que Cook recibió 3 millones de dólares en un acuerdo extrajudicial con Bernardin para silenciarlo fue corroborado por otras víctimas de abuso sexual que lo conocían personalmente, y por defensores de las víctimas como el fallecido Richard Sipe. ¿Por qué pagar millones de dólares a alguien en un acuerdo si la víctima mentía sobre haber sido abusada?

EWTN y su filial, Catholic News Agency, junto con otros medios de comunicación y sitios web católicos, no quieren escandalizar a los católicos ni perder espectadores y lectores (además de ingresos) publicando relatos como el siguiente testimonio de una de las víctimas de Bernardin, quien juró haber sido abusada tanto por Bernardin como por su “obispo” de Charleston, John Joyce Russell:

En el otoño de 1957, me llevaron a una habitación en el sótano de la parroquia católica de Santa María en Greenville, Carolina del Sur. Tenía 11 años y me habían confirmado la primavera anterior. Había varias personas allí, entre ellas un alemán que parecía estar a cargo, pero el oficiante era un hombre de cabello blanco que intentó abusar de mí. Logré resistirme. Reconocí al hombre de cabello blanco como el obispo Russell y le dije que él me había confirmado y que no debía hacer eso. Le dije: “Usted es el obispo y debería comportarse bien”.

Me dijeron que mi padre era malo y mi madre era mala, así que yo era mala. Les dije que Dios me había creado y que Dios era bueno, así que yo era buena. Esto los enfureció.

No me había percatado de la presencia del padre Joseph Bernardin, pero en ese momento me sentó en su regazo y me dijo que era una buena niña y que Dios estaba complacido conmigo. Me miró con ternura y me abrazó, y comencé a llorar y a relajarme. Luego me violó, diciéndome que estaba introduciendo al diablo en mí. Tras la violación, hizo un uso perverso de la hostia, colocándola sobre su miembro y exigiéndome que la tomara. Me resistí, manteniendo la boca cerrada. Alguien me tapó la nariz para que tuviera que abrir la boca para respirar. No la escupí porque pensé que podría ser una hostia consagrada. Bernardin dijo que tomarla era prueba de que el diablo me controlaba.

Conocí al padre Bernardin porque solía acompañar al obispo Russell, quien venía con frecuencia a nuestra parroquia. Poco después de estos acontecimientos, el obispo Russell se trasladó a Richmond. En 1961, mi familia se mudó a otro estado.

Desconocía el ascenso de Bernardin en la jerarquía. Me mudé del país a principios de 1983, y no fue hasta que regresé a Estados Unidos años después que descubrí que el sacerdote que conocía como el padre Bernardin se había convertido en cardenal.

A principios de la década de 1990, le conté a Malachi Martin lo que Bernardin había hecho, a quien me habían recomendado como la persona idónea para hacer llegar la información al Vaticano de forma segura. Martin escribió una novela. En ella, los hechos se dramatizan y la fecha se modifica, pero el hecho esencial de la violación ritual está presente, al igual que la realidad de la presencia de Dios en la niña víctima. Martin me dijo que el Papa quería saber cuál había sido mi experiencia espiritual de niña, así que le conté que había sentido que las palabras provenían de Dios dentro de mí cuando dije que yo venía de Dios y era buena. Él incluyó este detalle en la novela. Hay otros detalles en la historia de "Agnes" que me indican que se refiere a lo que me sucedió a mí, no a otra persona. Si bien muchos quieren creer que los hechos ocurrieron justo antes del concilio, no fue así. Aunque no dudo que algo similar podría haberle sucedido más tarde a otra niña, no habría tenido los detalles que Martin obtuvo de mí.

Así como Lisa Roers denunció al “padre” Dennis Hanneman (documento PDF en inglés aquí) por abusos satánicos contra ella y otra niña en la Arquidiócesis de Omaha cuando tenían alrededor de 10 años, "Agnes" también denunció sus abusos ante las autoridades eclesiásticas, pero sus informes fueron guardados bajo llave en una bóveda secreta de la Arquidiócesis de Chicago. Copias de informes de 1993 a 1995 proporcionan detalles explícitos de las acusaciones contra Bernardin y demuestran que era un abusador sexual tanto de menores como de hombres adultos. Como se informó en 2019, se encontró una carta de junio de 1993 oculta en los archivos secretos en la que "Agnes" escribió: "Fui violada por el entonces padre Bernardin como parte de un ritual satánico. Él acompañaba al obispo Russell, quien era el celebrante... Russell había sido el patrón del padre Bernardin, y me da miedo pensar a cuántos [otros depredadores] Bernardin [pudo] haber promovido en la Iglesia y en su hermandad". La ex fiscal general Lisa Madigan descubrió que el “cardenal” Blase Cupich y los obispos de Illinois ocultaron los nombres de al menos 500 clérigos acusados, recibiendo denuncias contra 690 sacerdotes, pero identificando públicamente solo a 185 (en inglés aquí). Entre los abusadores cuyos nombres no se dieron a conocer se encuentra el “cardenal” Joseph Bernardin.

Uno solo puede imaginar cuántos millones, quizás miles de millones, de dólares en indemnizaciones por abuso tendría que pagar la Iglesia Católica si estados como Illinois y Nebraska abrieran un "periodo de prescripción" para los casos de abuso sexual, como se hizo en Nueva York, Nueva Jersey, Maryland y California.

Además de ser acusado de confabularse con el obispo Russell para abusar de "Agnes" en 1957, Bernardin también fue acusado en una denuncia penal presentada en Wisconsin en 2023 de unirse a Theodore McCarrick para abusar de James Grein en una casa cerca del lago Geneva en abril de 1977. Como investigador y defensor de las víctimas de abuso, me inclino más a creer las acusaciones cuando provienen de diferentes víctimas y testigos como "Agnes", Cook y Grein, quienes denunciaron abusos y conducta homosexual inapropiada por parte de Bernardin en diferentes momentos y lugares.

Este patrón de abuso, que quedó demostrado, también se produjo cuando ayudé a condenar a un capellán católico depredador que recibió una sentencia de 12 años por abusar de un niño de una familia de la Marina en Sicilia, y posteriormente del niño de una familia del Cuerpo de Marines en Beaufort, Carolina del Sur. El capellán, el “padre” Robert Hrdlicka (en inglés aquí), se declaró culpable en 1993 de seis cargos de actos indecentes y un cargo de abuso sexual de un menor. Cuatro hermanos de Lincoln, Nebraska, acusaron posteriormente a Hrdlicka de haber abusado de ellos antes de que se convirtiera en capellán de la Marina (en inglés aquí). Se informó que los hermanos exigieron 2 millones de dólares a la Diócesis de Lincoln para guardar silencio sobre los supuestos abusos que sufrieron a manos de Hrdlicka.

El difunto Richard Sipe y yo lamentamos que la confidencialidad, si bien nos permite conocer el comportamiento depredador de clérigos como McCarrick, Bernardin y otros, a menudo nos impide revelar la identidad de las víctimas. Si bien Cook murió de sida como tantos obispos y sacerdotes (en inglés aquí), "Agnes" tuvo la fortuna, al igual que Lisa Roers (cuyos abusos siguen siendo encubiertos por León y la Arquidiócesis de Omaha), de casarse y formar una familia. Desafortunadamente, muchas víctimas de abuso nunca se casan y caen en la adicción a las drogas y el alcohol, o incluso se suicidan.

Bernardin y Russell no son los únicos clérigos acusados ​​de actuar en complicidad en casos de abuso sexual. Shawn Senuta alega haber sido víctima de abuso sexual por parte de los “obispos” Joseph Maguire y Christopher Weldon cuando tenía 4 o 5 años (en inglés aquí), mientras residía en Brightside, un centro residencial para niños propiedad de la diócesis de Springfield (Massachusetts). Senuta ha demandado a la diócesis por 10 millones de dólares.

Solo puedo compadecer a clérigos fallecidos como Bergoglio, McCarrick, Bernardin, Russell, Maguire y Weldon, así como también a Prevost, Fernández, Cupich, McElroy, Knestout, Lori y otros que creo, basándome en pruebas que he recibido de múltiples fuentes confidenciales, que son manipuladores, narcisistas, homosexuales reprimidos y fraudes. En mi opinión, estos homosexuales cómplices y reprimidos no son diferentes de los “obispos” promiscuos y depredadores identificados en esta carta del 28 de julio de 2016, escrita por mi difunto amigo Richard Sipe.

En resumen, la Iglesia Católica no necesita un Sínodo y no debería excomulgar a clérigos y laicos que aman la tradición y rechazan el nombramiento y la promoción de prelados abiertamente homosexuales y pro-lgbtq+, como el “obispo” de Friburgo, Christian Würtz (en inglés aquí), y tantos otros. Lo que la Iglesia realmente necesita es un papa verdaderamente católico y un clero católico heterosexual, casto y fiel.
  

¿QUÉ ES LA RECONQUISTA?

Un análisis de la realidad histórica de cómo los católicos reconquistaron España de manos de los musulmanes y la teología católica que lo sustenta.

Por Catholic Apologetics Insight


Cada vez resulta más evidente que debemos conocer nuestra historia católica. La historia suele ser reescrita por los enemigos de nuestra fe para que se ajuste a su narrativa anticatólica.

Cuando analizamos los esfuerzos católicos contra los musulmanes que se han expandido por Oriente Medio y han llegado a Europa y España, debemos comprender las diversas formas en que los católicos respondieron.

Aquí analizaremos brevemente la respuesta en España.

¿Qué fue la Reconquista?

La Reconquista se refiere al esfuerzo que duró varios siglos (aproximadamente entre 711 y 1492 ) por parte de los reinos cristianos de la Península Ibérica para recuperar los territorios conquistados tras la invasión musulmana de la España visigoda en 711.

Los católicos de la época generalmente no entendían esto como una nueva guerra de conquista, sino como la recuperación de un reino cristiano que había sido invadido.

Los principios teológicos que sustentan la Reconquista

La Iglesia no enseñaba que los cristianos debieran conquistar tierras simplemente por no ser cristianas. Más bien, el apoyo a la Reconquista se basaba en varios principios ya existentes.

1. La doctrina de la guerra justa

Siguiendo a San Agustín de Hipona y más tarde a Santo Tomás de Aquino, una guerra podía ser moralmente legítima si cumplía condiciones tales como:

• Ser declarada por autoridad legítima;

• Tener una causa justa;

• La lucha era con la intención correcta;

• La fuerza empleada fue proporcional.

Los reinos cristianos argumentaban que estaban defendiendo a su pueblo y recuperando tierras que les habían sido arrebatadas injustamente.

2. Defensa de la Cristiandad

La Iglesia medieval consideraba que la civilización cristiana era algo que los gobernantes tenían el deber de defender.

Si las poblaciones cristianas eran atacadas u ocupadas, los gobernantes podían legítimamente librar una guerra defensiva para proteger:

Iglesias,

Monasterios,

Peregrinos,

Clero,

Sujetos cristianos.

Esto difiere de decir que las personas pueden ser convertidas por la fuerza.

3. Recuperación en lugar de agresión.

La creencia medieval era que España había sido un reino cristiano durante siglos antes de la conquista musulmana.

Por ello, muchos clérigos consideraron la Reconquista como la restauración del gobierno cristiano legítimo, en lugar de como el inicio de una conquista no provocada.

Se consideró una Cruzada? Sí.

Varios Papas concedieron privilegios de Cruzada a las campañas en España similares a los otorgados a los Cruzados en Tierra Santa.

Estos incluían:

• Indulgencias (bendiciones espirituales),

• Privilegios espirituales,

• Se animó a los cristianos a prestar ayuda militar.

Esto reflejaba la creencia de que defender las tierras cristianas contra la invasión podía enmarcarse dentro de la idea más amplia de una Cruzada.

¿Fueron obligados los musulmanes a convertirse?

En resumen, ¡no! Dicho esto, necesitamos aclarar un poco más este punto.

Durante gran parte del dominio musulmán en España, a cristianos y judíos se les permitió practicar sus religiones, aunque con limitaciones legales.

Del mismo modo, tras numerosas reconquistas cristianas, las comunidades musulmanas a menudo conservaron propiedades, mezquitas y protecciones legales en virtud de tratados negociados.

Sin embargo, tras la caída de la Alhambra en 1492, las políticas se endurecieron considerablemente, ya que se hizo evidente que tanto musulmanes como judíos trabajaban para socavar el tejido social cristiano. Esto provocó, en ocasiones, la expulsión de algunas personas de sus tierras.

La doctrina católica siempre ha sido clara respecto a la conversión. Jamás puede haber coacción alguna en lo que respecta a la conversión de una persona a la fe.

¿Enseña la Iglesia la conversión forzada?

No, porque la fe requiere un acto libre de la voluntad.

Santo Tomás de Aquino sostenía que los no creyentes que nunca habían aceptado el cristianismo no debían ser obligados a bautizarse, porque la fe genuina no puede surgir de la coacción.

La Iglesia ha enseñado consistentemente que el bautismo administrado contra la voluntad de una persona es contrario a la naturaleza de la fe.

La enseñanza católica moderna

La Iglesia hoy continúa defendiendo:

• El derecho a la legítima defensa;

• Los principios de la guerra justa (aunque los “papas” recientes han hecho hincapié en la paz y han hecho que la aplicación de los criterios de la guerra justa sea cada vez más restrictiva);

• La dignidad de toda persona;

• El rechazo a la coerción en materia de fe.

Malentendidos comunes

Algunos afirman que la Reconquista demuestra que la Iglesia enseña la conquista religiosa. Eso es inexacto.

El apoyo de la Iglesia se fundamentaba en principios como:

• La defensa contra la invasión,

• El restablecimiento de la autoridad legítima,

• La protección de las comunidades cristianas,

• La guerra justa.

Estos principios son distintos a los de una doctrina universal que exija a los cristianos conquistar tierras no cristianas o forzar conversiones.

La Iglesia cree, como lo han demostrado todos sus esfuerzos misioneros, en la conversión de tierras no católicas mediante la predicación del Evangelio.

En resumen, no existe una “doctrina de la Reconquista” católica oficial. Más bien, muchos católicos medievales entendieron la Reconquista como un esfuerzo legítimo —bajo los principios de la guerra justa y la defensa de la cristiandad— para recuperar los territorios cristianos perdidos mediante la conquista. La Iglesia apoyó muchas de estas campañas, especialmente cuando se presentaban como defensivas o restauradoras, pero este apoyo surgió de enseñanzas morales más amplias sobre la guerra y la autoridad política, y no de una doctrina específica denominada “doctrina de la Reconquista”.
  

4 DE AGOSTO: SAN JUAN MARÍA BAUTISTA VIANNEY, CURA DE ARS



4 de agosto: Juan Maria Vianney, el Santo Cura de Ars

(✞ 1859)

Juan Maria Vianney. ¿Cómo puede un hombre llamarse María? Esto se debe a que algunos hombres, para expresar externamente su devoción a la Madre de Dios, añaden el nombre de María a su nombre de bautismo. Así pues, ahora sabemos que Juan Maria Vianney era devoto de María.

Juan Vianney nació en una pequeña granja en 1786 y fue el cuarto hijo de unos buenos padres. Debido a que nacieron más hermanos después de él y el espacio en la casa se fue reduciendo cada vez más, Juan tuvo que poner su cama en el establo junto a los animales.

Vianney rara vez podía asistir a la escuela porque tenía que cuidar el ganado durante el verano. Por consiguiente, solo adquirió conocimientos rudimentarios de lectura, aritmética y escritura. Para colmo, el muchacho de la granja no era particularmente talentoso. Sin embargo, se sabía el catecismo de memoria, pues era un niño muy devoto. Mientras cuidaba el ganado, no solo tejía medias, como era costumbre en aquella época, sino que también rezaba muchos rosarios, cantando un himno mariano entre cada decena. Juan era devoto de la Virgen María con todo su corazón y alma. Llevaba una pequeña estatua de María en el bolsillo de su abrigo. Una vez, cuando tuvo que realizar un trabajo en el viñedo demasiado agotador, colocó la estatua a cinco pasos delante de él. Así, cortaba y paleaba hacia ella, como si estuviera bajo la atenta mirada de María. El trabajo avanzó tan rápido que terminó antes de que su hermano mayor hubiera completado su parte. ¡Qué contento estaba Juan de que la querida Madre de Dios le hubiera ayudado tan bien una vez más! María siempre ayuda a todos los que acuden a ella en momentos de necesidad.

La juventud de Vianney coincidió con los tiempos oscuros de la Revolución Francesa. En aquella época, el Estado abolió la religión; algunos sufrieron prisión y muerte a causa de su fe, y quienes entregaron a la policía a alguno de los sacerdotes fugitivos fueron prácticamente aclamados como héroes.

Los verdaderos héroes, sin embargo, fueron los sacerdotes que, disfrazados de peones agrícolas, artesanos o vendedores ambulantes, viajaban constantemente de un lugar a otro, siempre apresurados y temerosos. De noche, en graneros apartados o en el bosque a cielo abierto, celebraban la Santa Misa, administraban el bautismo, confesaban y bendecían matrimonios. Fue en una de esas ocasiones que Juan Vianney recibió su Primera Comunión en un granero, de noche. Inspirado por el ejemplo de estos valientes sacerdotes, decidió ordenarse sacerdote, sin importar el precio.

La ejecución de su plan le costaría muy caro. Mientras continuara la persecución de su fe, Juan ni siquiera podía pensar en estudiar. Y más tarde, no podía apartarse del arado y la podadera. Año tras año, trabajó en la granja de sus padres como peón sin cobrar hasta que, a los veinte años, por fin pudo empezar sus estudios. Pero entonces resultó que su memoria estaba deteriorada. Todo lo que aprendía con tanto esfuerzo, lo olvidaba al día siguiente. Nada se le quedaba grabado en la mente y reprobaba los exámenes con frecuencia.

En su angustia, el desafortunado estudiante peregrinó a pie hasta una imagen milagrosa de la Virgen María, a cien kilómetros de distancia. Y María lo ayudó una vez más. Si bien sus estudios no fueron más fáciles, al menos progresó y finalmente fue ordenado sacerdote a los treinta años. Es un hecho que todos aquellos que depositan su confianza en la Virgen María no serán abandonados por ella.

Durante más de cuarenta años, Vianney sirvió como sacerdote en el pequeño pueblo de Ars, brindando bendiciones a la comunidad. Sobre todo, era un confesor excepcional, que atendía dieciséis horas diarias. La gente venía de todas partes solo para poder confiar en él. Y quienes acudían solían tener que esperar ocho días para ser atendidos. Tal era la demanda en el confesionario del santo párroco de Ars. Si la madera del confesionario de la iglesia parroquial de Ars pudiera hablar, contaría innumerables historias de gracia. En efecto, una bendición inmensurable emanaba del santo sacerdote Juan Vianney.
 
Reflexión:

La faceta más impactante de su ministerio fue su dedicación al Sacramento de la Confesión, pasando entre 11 y 16 horas diarias confesando a miles de peregrinos de toda Europa. El Cura de Ars lloraba frecuentemente en el confesionario porque sufría al ver el peso del pecado en las almas y la lejanía del amor de Dios. Combinaba una firmeza doctrinal contrarrevolucionaria con una gran mansedumbre hacia el pecador arrepentido.

Oración:

Señor Jesús, Tú que hiciste de San Juan María Vianney un sacerdote admirable por su humildad, su vida de oración y su inmenso amor a tu Sagrado Corazón: Te pedimos, por su intercesión, que nos concedas un corazón puro, lleno de celo por la salvación de nuestros hermanos y sediento de tu gracia. Tú que lo fortaleciste para pasar largas horas en el confesionario, devolviendo la paz a las almas perdidas, concédenos a nosotros el don del arrepentimiento sincero. 
San Juan María Vianney, patrono de los sacerdotes, te pedimos especialmente hoy por todos nuestros pastores. Intercede por ellos para que sean fieles a su vocación, vivan firmes en la fe y pastoreen a tu pueblo con la misma entrega con la que tú lo hiciste. Alcánzanos de Dios la gracia de vivir con la mirada puesta en el Cielo y alejados de las ilusiones del mundo. Amén.
  

4 DE AGOSTO: SANTO DOMINGO DE GUZMÁN, FUNDADOR


4 de Agosto: Santo Domingo de Guzmán, fundador

(✞ 1221)

El gloriosísimo patriarca Santo Domingo de Guzmán, luz del mundo, gloria de España y fundador de la sagrada Orden de los Predicadores, nació en el obispado de Osma en un lugar que se llama Caleruega, y fue hijo de muy ilustres padres.

Estando su madre encinta, tuvo un sueño misterioso en que le pareció ver a su hijo representado bajo el símbolo de un perro con una antorcha encendida en la boca la cual alumbraba y encendía con ella todo el mundo; y cuando bautizaron al niño, pudieron ver los presentes sobre su frente una estrella de maravilloso resplandor. 

Confiaron su primera educación a un tío suyo, arcipreste de Gumiel de Iza, y lo mandaron después a Palencia, donde a la sazón florecían los estudios generales de España, y fue tan aventajado en filosofía y metafísica, como las divinas virtudes. 

Una vez vendió las alhajas de su casa y hasta los libros para dar de comer a los pobres, y viniendo a él una mujer llorando para que le ayudase a rescatar un hermano suyo que estaba cautivo de los moros, hizo instancias a la mujer afligida, que le vendiese a él por esclavo y le trocase por su hermano. 

Tomó en Osma el hábito de canónigo regular, y por obedecer a su Obispo recibió la dignidad de arcediano de aquella iglesia, pero llegando a la edad de treinta años, por imitar a Cristo, comenzó su predicación, y pasó a Tolosa de Francia, donde la herejía de los albigenses hacía grandes estragos, y con sus sermones, milagros y sobre todo con el arma del Santo Rosario, que le inspiró la Virgen, salvó a los católicos y convirtió cien mil herejes. 

Entre otros prodigios fue muy admirable el que no se quemara el libro que echó el santo en una hoguera, donde se quemó al instante el libro de los herejes. 

Celebrándose por este tiempo el gran Concilio Lateranense, vio en sueños el Papa como la Iglesia de Letrán se abría por todas partes y venía al suelo, y que Santo Domingo la sustentaba, y como atlante la tenía en peso: por lo cual aprobó la fundación de su nueva Orden de Predicadores. 

Saliendo en otra ocasión el santo de la iglesia de San Pedro en la ciudad de Roma, vio en la calle a San Francisco, que venía a instituir su esclarecida Orden, y sin haberse visto jamás, los dos grandes patriarcas, se conocieron y abrazaron. 

Quiso el humildísimo Santo Domingo que todos sus hijos eligiesen por general al santo varón Fray Mateo, e irse él a Palestina a predicar a los moros y derramar la sangre por Jesucristo: más Dios le llamó a Roma, donde se le juntaron cien religiosos a quienes dio el hábito y escapulario blanco, por haberlo señalado la Virgen como vestido de su amada Orden. 

Finalmente siendo de edad de cincuenta y un años, se le apareció Jesucristo convidándole a los gozos de su reino; y acostado el santo en unas tablas, mandó a sus hijos que comenzasen el Oficio de los que están en agonía, y al rezar la antífona que dice: Socorred, santos de Dios, salid al camino, ángeles bienaventurados, salió su alma de la cárcel de su cuerpo. 

Reflexión

Dijo la Virgen a Santo Domingo que el Rosario era el arma más poderosa contra la herejía y contra los vicios. Ahora pues, hay mayor necesidad que nunca de rezarlo. 

Oración

Oh Dios, que te dignaste ilustrar a tu Iglesia con los méritos y con la doctrina del bienaventurado Santo Domingo, tu confesor, concédenos que por su intercesión nunca sea destituida de los auxilios temporales, y sea acrecentada en los bienes espirituales. Por Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.
 

lunes, 3 de agosto de 2026

LA FARSA DEL CASO RUPNIK

La negación por parte de la Oficina de Prensa del Vaticano de la absolución del padre Rupnik, acusado de abusar sexualmente de al menos veinte monjas, plantea nuevos interrogantes. 

Por Specola
 
 
Nadie duda de que el padre Rupnik, ex SJ, cuenta con un sistema de protección que puede que esté manipulando un juicio, del que no se sabe nada. Un comunicado de la Oficina de Prensa de la Santa Sede negó categóricamente su veracidad, la noticia publicada por el blog MessainLatino.it de que el padre Marko Rupnik había sido absuelto en el juicio penal que se celebraba en el Vaticano tuvo al menos el mérito de arrojar luz sobre un juicio que a estas alturas huele a farsa.

El famoso sacerdote, expulsado de la Compañía de Jesús en 2023, está acusado de abusar sexual, espiritual y psicológicamente de al menos veinte monjas en las décadas de 1980 y 1990. Estas acusaciones fueron consideradas creíbles por el entonces obispo auxiliar de Roma, Daniele Libanori, también jesuita, quien inició una investigación sobre las alegaciones contra Rupnik. 

La Congregación para la Doctrina de la Fe archivó el caso en octubre de 2022 por haber prescrito el delito. Posteriormente, se supo que en 2020, la misma Congregación había excomulgado al padre Rupnik por absolver a una cómplice en la confesión, excomunión que Francisco revocó de forma inmediata.

En octubre de 2023, el propio Francisco se vio obligado, a raíz de los testimonios de las víctimas y bajo la presión de la Comisión Pontificia para la Protección de Menores, dirigida por el cardenal Sean Patrick O’Malley, a suspender el plazo de prescripción y pedir al Dicasterio para la Doctrina de la Fe, caído en manos del “fidelísimo” cardenal Fernández, que organizara el juicio. Han transcurrido casi tres años, y lo único que hemos visto hasta ahora es la continuación de un sistema de alto nivel de protección y encubrimiento del padre Rupnik, una situación que era casi un hecho durante el pontificado de Francisco, pero que ahora empaña cada vez más el de León XIV.

La Oficina de Prensa del Vaticano proporciona una versión oficial de la Santa Sede, según la cual “los informes sobre cualquier deliberación de los jueces tras el caso del padre Marko Ivan Rupnik carecen por completo de fundamento: la evaluación del caso aún está en curso y el tribunal está examinando la documentación procedente de las diócesis implicadas, de los jesuitas, de las partes interesadas y de la prensa”. Esto plantea nuevas preguntas y da la impresión de continuar con las tácticas dilatorias vistas hasta ahora, con la esperanza de que con el tiempo la atención disminuya y el padre Rupnik salga ileso.

Tras la reapertura del “caso Rupnik” en octubre de 2023, en marzo de 2024, el secretario de la sección disciplinaria de la DDF, el arzobispo John Joseph Kennedy, declaró que la investigación era “delicada” pero se encontraba en una “etapa bastante avanzada”. Un año después, en marzo de 2025, una fuente vaticana afirmó que Rupnik sería juzgado por los delitos de “abuso espiritual” y “falso misticismo”, y que se esperaba un veredicto “en un futuro no muy lejano”

 En enero de 2025, el cardenal Fernández había restado importancia a la gravedad del escándalo Rupnik declarando, con respecto a la larga investigación, que existen “muchos otros casos, algunos quizás más graves pero menos conocidos”. Siempre sin concretar qué casos, Fernández añadió que “el dicasterio ha concluido la fase de recopilación de información, que se llevó a cabo en diversos lugares, y ha realizado un análisis inicial. Ya estamos trabajando para establecer un tribunal independiente que procederá a la fase final del proceso penal”.

En julio de 2025, Fernández anunció finalmente que los cinco jueces del “caso Rupnik” habían sido seleccionados, pero su nombramiento oficial aún se demoraría hasta octubre de 2025. Se desconocen los nombres de los jueces y los criterios de selección, lo que demuestra una opacidad y falta de transparencia que contradice, una vez más, las numerosas declaraciones de seriedad en la lucha contra los abusos. 

El pasado 4 de noviembre, León XIV, respondiendo a una pregunta sobre el “caso Rupnik”, pidió paciencia porque “los procesos judiciales llevan tiempo. Sé que es muy difícil pedir paciencia a las víctimas, pero la Iglesia debe respetar los derechos de todas las personas”.

No sabemos si repetiría las mismas palabras hoy, casi nueve meses después, dados los acontecimientos, todo apunta a que el sistema de encubrimiento y favoritismos que involucra a varios prelados y continúa vigente. La declaración de la Oficina de Prensa del Vaticano suena a burla; y el absoluto secretismo —incluidos los nombres de los jueces— bajo el cual, según se informa, se está llevando a cabo este juicio. Quizás la noticia de la absolución no sea cierta, pero teniendo en cuenta cómo han ido las cosas hasta ahora, no nos sorprendería que terminara así.