miércoles, 30 de octubre de 2024

CUANDO L'OSSERVATORE ROMANO ELOGIÓ UNA PELÍCULA DE HARRY POTTER

Sí, hace unos años L'Osservatore Romano calificó con 4 estrellas una película que hace que lanzar hechizos se vea “divertido”

Por Mark Stabinski


El periódico vaticano L'Osservatore Romano publicó en 2009 un artículo en el que elogió la película “Harry Potter y el misterio del príncipe”. Es bien sabido que estas películas de Potter promueven el ocultismo, un tema que la Santa Madre Iglesia ha condenado anteriormente. He aquí la primera línea de la noticia: “El periódico vaticano ha otorgado cuatro estrellas a la nueva película de Harry Potter por promover 'la amistad, el altruismo, la lealtad y la entrega de sí mismo'”. (El vaticano llena de elogios a la nueva película de Harry Potter, 14 de julio de 2009)

En vista de la flagrante contradicción entre esta “nueva orientación” hacia el ocultismo y la enseñanza tradicional de la Iglesia, llamo la atención de mis lectores sobre los increíbles peligros que acompañan a todo intento de incursionar en tales asuntos. Consideren estas historias:

1. El Cardenal Rivera Carrera, Arzobispo de la Ciudad de México y Primado de México, afirmó que “la existencia del Diablo debe tomarse en serio”. Durante una conferencia para exorcistas en México el 15 de julio de 2009, dijo que “el escepticismo lleva a muchos a negar la existencia del Diablo y a desestimar sus acciones como fenómenos psicológicos, socioculturales o paranormales”. El cardenal Rivera Carrera advirtió contra la adopción de cualquier práctica esotérica y ocultista, sea cual sea. (“Cardenal mexicano dice que hay que tomar en serio la existencia del diablo”, 16 de julio de 2009)

2. El Padre Gabriele Amorth (1925-2016), quien en vida fue Jefe Exorcista en Roma, advirtió repetidamente contra incursionar en el ocultismo, incluso “por diversión”. En una entrevista de 2008, afirmó: “El noventa por ciento de los casos que trato son precisamente hechizos. El resto se deben a la pertenencia a sectas satánicas o a la participación en sesiones espiritistas o magia”. Insistió en que “todo el mundo es vulnerable a la obra de Satanás, y al Diablo le encanta apoderarse de quienes ocupan cargos políticos”. El sacerdote de 82 años realizó más de 70.000 exorcismos, y alertó a los fieles de que las sectas satánicas están proliferando hoy en día. (“Padre Gabriele Amorth: 'Al diablo le encanta apoderarse de quienes ocupan cargos políticos'”, 6 de junio de 2008)

3. En Berlín, Alemania, un documental de radio informó que cientos de alemanes creen estar poseídos por demonios y están solicitando exorcistas. El padre Joerg Mueller, quien ha trabajado con posibles casos de posesión demoníaca, dijo que en 2008 recibió solicitudes de unas 350 personas que creen estar poseídas por un espíritu maligno. (“Documental de radio alemán dice que los exorcismos se están multiplicando”, 25 de mayo de 2008)

4. Un video de Youtube muestra extractos visuales y de audio auténticos de “El verdadero exorcismo de Anneliese Michel”, una vívida demostración de la existencia del diablo y sus malas intenciones. Que todos los lectores tengan cuidado al ver este video. Tanto el video de más de 10 minutos como los segmentos de audio son bastante perturbadores porque lo que se oye son las voces de demonios reales, realmente aterradores.

Un respaldo de cuatro estrellas del Vaticano

Dadas las advertencias explícitas del padre Gabriele Amorth sobre el ocultismo, así como las historias muy reales citadas anteriormente, pregunto: ¿Cómo es posible que L'Osservatore Romano, cuyo editor en jefe final era el propio Benedicto XVI, se haya permitido publicar oficialmente una calificación de cuatro estrellas para una película que hace que tanto la práctica de la magia como el lanzamiento de hechizos parezcan tan inofensivos y fáciles de hacer? De hecho, toda la serie de libros y películas de J. K. Rowling les dice a las almas jóvenes impresionables que la brujería es simplemente “otra opción” en la infancia.

El periódico del Vaticano señaló que la visión de Rowling “carece de una referencia a la trascendencia” o “a un diseño providencial”. Sólo puedo preguntar: ¿Qué “valores” puede respaldar la Iglesia Católica Romana que estén fuera de una “referencia a lo trascendente”, más específicamente, a Nuestro Señor y Salvador Jesucristo, sin Quien no podemos lograr nada de valor?

En las películas de Harry Potter se aconsejan pociones y hechizos para los jóvenes

El artículo aplaudió además el romance que se desarrolla en la nueva película. De hecho, ¿deberían los católicos aplaudir el hecho de que los personajes de la serie de libros y películas de Harry Potter hayan evolucionado hasta el punto en que “las estrellas adolescentes están empezando a experimentar un poco de romance” y, por lo tanto, se han vuelto aún “más creíbles e interesantes” para el público adolescente y preadolescente precozmente sexualizado de hoy?

Una vez más, vemos que el lema de la “iglesia conciliar”: “Continuidad a través de la discontinuidad” se aplica globalmente. Una vez más, vemos que el Vaticano hace nuevas y malas aperturas al mundo moderno.

La publicación por parte del periódico del Vaticano de una reseña cinematográfica calificando con cuatro estrellas a “Harry Potter y el misterio del príncipe” probablemente anime a los católicos a llevar a sus hijos a ver esta película en busca de “amistad, altruismo, lealtad y entrega”, que son promovidos por los personajes que lanzan hechizos.

Llevando el “ecumenismo” a sus límites más amplios, vemos que también incluye a magos, brujas, hechiceros y satanistas. Nadie “se queda fuera” en esta “nueva iglesia”. No es de extrañar que estemos viviendo en tiempos de oscuridad…

Por sus frutos los conoceréis.


Tradition in Action


DIVISIONES RELIGIOSAS DE LOS CATÓLICOS (24)

¿Estas divisiones religiosas se parecen a las de los protestantes?

Por Monseñor De Segur (1862)


En el seno de la unidad católica sucede a veces que se suscitan cuestiones religiosas sobre las cuales se disputa y se escribe, ya en pro, ya en contra. Los impíos, que no comprenden esos debates; sacan de ellos consecuencias contra la religión. Pero, ¿acaso tienen esas cuestiones al alcance que se las quiere dar? ¿Por ventura, se parecen ellas a las divisiones religiosas de los protestantes?

De ninguna manera. Todos los católicos tienen una misma fe, porque profesan un mismo principio de fe, que es la obediencia a la enseñanza de la Iglesia. Sobre el dogma propiamente dicho, todos ellos están absolutamente de acuerdo, mientras que el dogma es precisamente aquello en que los protestantes se dividen. Su pretensión de reunirse en un terreno común, o como ellos dicen en los puntos fundamentales, es entre ellos una ilusión desmentida por los hechos. Las sectas no están de acuerdo sobre nada, fuera de la existencia de Dios. Entre los setecientos ministros protestantes que en Francia predican la herejía y atacan a la Iglesia católica, había quinientos que no creían en la Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, en la Santísima Trinidad, en la regeneración bautismal, etc., según lo hacía constar el protestante Gasparin. Hay muchos que siguiendo al profesor Shoever, teólogo de Ginebra, no creen que la Biblia sea un libro divino. De manera, que cabalmente los puntos fundamentales, los solo fundamentales, son aquellos en que los protestantes están separados entre sí, como lo demostraba el gran Bossuet hace ya dos siglos.

Los católicos, por el contrario, no entran ni pueden entrar en discusión; sino sobre puntos de doctrina que, la Iglesia no propone obligatoriamente a la creencia de sus hijos, por lo que justamente se les llama opiniones. Toda opinión es libre, en lo cual difiere de los dogmas. En cuanto a opiniones, habiendo dejado la Iglesia libertad para adoptar las unas o las otras, de ahí es que a veces abrazan y defienden pareceres opuestos los simples fieles, los doctores particulares y hasta los obispos. De estas cuestiones doctrinales nacen ordinariamente luces preciosas, enriqueciendo el conjunto de ellas la ciencia teológica, ciencia, que no es el Catecismo de la Fe, sino el resultado de los trabajos del talento humano sobre las inmóviles y magníficas bases puestas por la fe.

Si en su sabiduría, toda divina; la Iglesia juzga oportuno definir como punto de fe algunas de aquellas opiniones, los católicos, cesando de discutir, creen. Elevada la opinión a dogma lo que antes era dudoso, porque aún no había hablado la Iglesia; luego que ella lo define, se hace cierto.

Los diversos pareceres de los católicos tienen especialmente por objeto las apreciaciones de conducta. Los unos creen, por ejemplo, que para el bien de la religión conviene atacar a sus enemigos de frente, sin negociar jamás con ellos, repeliendo con energía sus ataques y sus errores, mientras que otros llaman a eso violencia o imprudencia, entendiendo de otro modo la caridad, pues creen que se puede domesticar a los lobos.

¿Quién no ve que estas divisiones dejan completamente intacta nuestra unidad religiosa? Sin embargo, esto es lo que escandaliza profundamente a los pastores protestantes, tan amigos de la verdad, de la unidad, y de la caridad como se ha visto. ¡Pobres hombres que ven la paja en el ojo ajeno y olvidan la viga que les atraviesa el propio!


Tomado del libro “Conversaciones sobre el protestantismo actual”, impreso en 1862.



ORACIÓN DE LOS HIJOS POR SUS PADRES

Compartimos cuatro antiguas oraciones publicadas en el Vademécum Devocionario del padre Santiago Lichius de la Congregación del Verbo Divino, impreso el año 1958.


1. Piadosa plegaria

Oh Padre celestial,
que me has creado a tu imagen y semejanza
y admitido por el santo Bautismo en el número de tus hijos:
Te doy gracias por tu bondad, y te pido
no permitas que pierda yo esta gracia.

Ayúdame a fin de que permanezca siempre bueno,
y haz que siempre te ame con todo mi corazón.

Presérvame de todo pecado mortal y venial;
concédeme que te sirva fielmente hasta la muerte.

Llena también mi corazón de amor y santo respeto
hacia mis buenos padres.

Enséñame a obedecerlos con toda buena voluntad
aceptando sus reprensiones y amonestaciones sin queja ninguna,
antes bien, llevándolas con docilidad y sumisión.

Recompénsales Tú mismo todo el bien que me hacen,
ya que yo nunca podré agradecérselo debidamente.

Bendice también a mis hermanos y a mi,
para que nos amemos todos sinceramente,
y concédenos por fin, que todos nos encontremos un día,
unidos allá en el cielo para bendecirte y alabarte eternamente
a Ti, a tu Hijo Jesucristo y al Espíritu Santo.

Amén.

☙❧ ☙❧ ☙❧

2. Súplica filial

¡Padre!
Padre nuestro que estás en los cielos
y por tantos títulos mereces el hermoso nombre de Padre:
no olvides a los que tienen tus veces para conmigo
y son vivas imágenes de tu divinidad en la tierra;
vuelve tus ojos paternales a aquellos
a quienes diste el nombre y las entrañas de padres para conmigo.

Sólo Tú sabes los muchos desvelos y trabajos
que han sufrido por mi.

A ellos, después de Ti, debo cuanto soy y todo cuanto tengo.

Haz, pues, que yo les tribute aquel amor, 
respeto, obediencia y socorros
que les son debidos,
y que Jesús, tu Hijo, tributó a María y a José.

Consérvales a mis queridos padres por mucho tiempo la salud y la vida,
derramando sobre ellos toda clase de bendiciones corporales y espirituales,
y preservándolos de la mayor de todas las desgracias
que es caer en pecado mortal y condenarse eternamente.

Oh Dios y Padre mío, 
No permitas tampoco que se opongan jamás
a los designios amorosos que Tu tienes;
antes bien, haz, que conformada su voluntad con la tuya,
me ayuden a conocer y seguir mi vocación
para alabarte en compañía suya y glorificarte eternamente.

Amén.

 ☙❧ ☙❧ ☙❧

3. Amorosa petición

¡Oh buen Jesús, que siendo niño en Nazareth
me diste ejemplos hermosísimos de piedad filial,
amando a tus padres,
obedeciendo sus órdenes y respetándolos,
como representantes de Dios!

Haz que yo, siguiendo tus ejemplos, ame a los míos,
los respete, les sea, como lo fuiste Tú, su consuelo y su alegría.

¡Oh Jesús! Retribuye Tú, que puedes, 
con las muchas riquezas de tus gracias, 
lo mucho que yo les debo;
dales sobre todo, tu amor,
para que amándote, padres e hijos,
nos veamos juntos para siempre
con nuestro Padre que está en los cielos.
Amén.

☙❧ ☙❧ ☙❧

4. Tierno ruego

¡Oh Dios Omnipotente y Padre Celestial,
fuente de toda gracia y bendición!

A Ti elevo mi corazón
suplicándote que te apiades de mis padres.

Líbralos de toda suerte de desdichas:
bendice su trabajo y su descanso
y cólmalos de bienes en esta vida y en la otra.

Y a mí, dame tu gracia
para que los honre y venere
como es Tu voluntad.

Amén.

☙❧ ☙❧ ☙❧



CURA ALEMÁN ANUNCIA QUE DEJA LA IGLESIA PORQUE YA NO CREE QUE JESUCRISTO SEA HIJO DE DIOS

Ivan Kuterovac, “sacerdote” en Bissingen, Alemania, ha sacudido las bases de su parroquia y de la diócesis de Augsburgo con sus declaraciones sobre la fe católica.


Ivan Kuterovac, de 42 años, “párroco católico” desde hace dos años en esta localidad bávara, afirmó que “ya no sigue las enseñanzas fundamentales de la Iglesia”, por lo que ha eliminado las cruces de su oficina parroquial. “A lo largo de los años, descubrí que ya no podía seguir el ritmo de las enseñanzas de la Iglesia”, explicó Kuterovac a Katolisch.de.

El “sacerdote” expresó su escepticismo sobre la divinidad de Jesucristo, cuestionando la doctrina central de la Iglesia que afirma que Jesús es el Hijo de Dios

“Jesús era una buena persona y estaba muy cerca de Dios a través de su forma de vida”, afirmó. Sin embargo, añadió que no creía en su divinidad ni en el carácter redentor de su muerte
No creo que sea el Hijo de Dios y Dios verdadero, ni que su muerte haya sido querida por Dios y, por lo tanto, sea ‘redentora’ para la humanidad.
Kuterovac también cuestionó otros aspectos de la fe católica, especialmente la veneración de los santos
“Solo Dios puede ser santo. Me parece inconsistente que la Iglesia, que confiesa esta santidad absoluta de Dios, mantenga una lista extensa de santos, algunos de los cuales eran personas cuestionables”. 
Estas declaraciones reflejan una visión crítica hacia ciertas prácticas eclesiásticas, que también incluye su escepticismo sobre la Eucaristía. Según Kuterovac, la creencia de que Jesús está realmente presente en la hostia consagrada contradice su concepción de un Dios inaccesible y absoluto
Un Dios que el hombre puede controlar no es un Dios.
El camino hacia sus actuales posturas comenzó en Croacia, país de fuerte tradición católica, donde Kuterovac creció en un ambiente religioso liberal bajo la influencia de los palotinos, una comunidad religiosa conocida de corte progresista

En 2000, llegó a Alemania gracias a esta comunidad y se estableció en Friedberg, cerca de Augsburgo, donde mantuvo estrechos lazos con los palotinos aunque a lo largo de los años, se apartó de la comunidad.

Este próximo 1 de diciembre, Kuterovac dejará oficialmente su puesto en Bissingen, en un acuerdo mutuo con la Diócesis de Augsburgo, y ha manifestado su intención de desvincularse definitivamente de la Iglesia Católica. Sin embargo, no se apartará completamente de la actividad “pastoral”, pues ha fundado una empresa de servicios de ceremonias para eventos como bodas y funerales laicos, incluso de mascotas, un proyecto al que se dedicará en su vida como apóstata de la iglesia.

La Diócesis de Augsburgo, por su parte, lamentó profundamente que este “sacerdote” abandone los principios centrales de la fe cristiana. Un portavoz afirmó: “es muy lamentable que un clérigo ya no se sienta en condiciones de reconocer como verdaderos los mensajes centrales de nuestra fe”.


martes, 29 de octubre de 2024

LA LUZ DIABÓLICA DE LA “NUEVA IGLESIA SINODAL”

La “luz” que trae la “nueva iglesia sinodal” no recuerda a Cristo, la única Luz del mundo, sino más bien a la antorcha de la rebelión de Lucifer.

Por monseñor Carlo Maria Viganò


La “iglesia sinodal” desvirtúa el Papado y la naturaleza misma de la Iglesia Católica, afirmando con palabras que quiere “democratizarla”, pero en realidad, usurpando ese poder que pertenece sólo a Nuestro Señor Jesucristo, para usarlo con el fin opuesto a aquel para el cual Nuestro Señor lo ha establecido.

En la ficción bergogliana ya no existe el papado católico ni tampoco la Iglesia católica romana, sino un “papado ecuménico” y una “nueva iglesia sinodal” que lleva adelante lo que Bergoglio y sus cómplices imponen con fraude y chantaje.

La decisión de no promulgar una Exhortación postsinodal y de dar valor magisterial a un Documento final elaborado por laicos y no católicos sirve para instaurar la revolución permanente, en la que la Fe, la Moral y los Sacramentos pueden ser transformados, adaptados a los tiempos y lugares, y están sujetos a la discreción de los órganos asamblearios. La “colegialidad” del Vaticano II que extendía las prerrogativas del Papado a los Obispos y a las Conferencias Episcopales se extiende ahora con la “sinodalidad” a todo el cuerpo eclesial e incluso a los no católicos.

La nueva iglesia sincrética de la humanidad soñada por la masonería y todos los enemigos de la Iglesia Católica, en clave anticatólica y anticrística, ciertamente “subsiste” en la iglesia bergogliana. Su objetivo último es derrocar a Cristo Rey y Sumo Sacerdote, usurpando su poder temporal y espiritual.

La grotesca exposición de la Cátedra de San Pedro, que desciende de la gloria de Bernini para suceder a Bergoglio, es en este sentido emblemática, porque separa el símbolo del poder petrino de su sede natural (en sentido literal), haciendo evidente a todos que la cátedra está vacía. El “magisterio” de la Iglesia bergogliana ya no es “ex cathedra” sino “adversus cathedram”.

Esto debería provocar consternación y escándalo en aquellos que, bajo la ilusión de “defender el Papado”, colaboran en cambio con su disolución a manos de un tirano usurpador, contra la voluntad de Nuestro Señor y del cuerpo eclesial.

Sociedad abierta e Iglesia abierta: dos caras de la misma moneda de la dictadura globalista.


No es de extrañar que el anuncio publicitario del Jubileo 2025 ☝ (presentado con razón con el énfasis reservado al lanzamiento de un producto comercial) presente similitudes inquietantes, aunque solo sean cromáticas, con el icono del fraude climático, Greta Thunberg. La “luz” que trae la “nueva iglesia sinodal” no recuerda a Cristo, la única Luz del mundo, sino más bien a la antorcha de la rebelión de Lucifer.

LA LEYENDA NEGRA DE LA CONQUISTA ESPAÑOLA ES “PROFUNDAMENTE ANTICATÓLICA”

Para el reconocido historiador Jorge Traslosheros, doctor en estudios latinoamericanos, la llamada “leyenda negra” de la conquista española de tierras americanas surgió “esencial y fundamentalmente como una narrativa profundamente anticatólica”.

Por Diego López Colín


Traslosheros, profesor de la Universidad Nacional Autónoma de México, explicó a la edición en español de EWTN News que la “leyenda negra” surgió en el siglo XVIII y se consolidó en ese mismo periodo, impulsada por la competencia entre Inglaterra y España por el “dominio en las colonias americanas”.

En ese contexto, dijo, Inglaterra construyó una narrativa, comúnmente conocida como la “leyenda negra”, en la que presentaba a su gente como “los buenos de la historia —anglicanos, protestantes— contra el perverso imperio católico español”.

Señaló que esta narrativa se basa en interpretaciones extraídas “selectivamente” de los relatos de figuras como fray Bartolomé de las Casas, misionero y cronista dominico español conocido por ser uno de los principales defensores de los derechos de los pueblos indígenas de América.

Según Traslosheros, la “leyenda negra” enfatiza la “inferiorización”: todo lo que tiene que ver con las Américas “es inferior a lo europeo y lo católico es lo peor que puede existir”.

Todavía empleado hoy

El historiador advirtió que hoy la “leyenda negra” se ha convertido en “un discurso político”, utilizado con la intención de “polarizar” la sociedad.

“Regresamos a la idea de que sólo el pasado prehispánico fue bueno, bello y verdadero”, dijo el investigador, quien sostiene que todos los males son atribuidos a la época de los virreyes españoles, como “la corrupción, la perversión, la explotación; el mal viene de España”.

El virrey gobernaba un territorio determinado de América en nombre del monarca español y tenía amplios poderes y responsabilidades.

Así, explicó el historiador, “si todo el mal viene de aquella época, no somos responsables de los males del presente. Es la coartada perfecta para los partidos políticos irresponsables”.

Los problemas de los indígenas no empezaron con los virreyes

Respecto a los indígenas, Traslosheros explicó que “los grandes problemas de las comunidades no tienen su origen en la época de los virreyes”, como algunos sugieren, sino en las “reformas liberales del siglo XIX tras la independencia de España, cuando se les desconocieron su autonomía y sus formas propias de gobierno, que estaban reconocidas dentro de la monarquía de España”.

Este problema no es exclusivo de México, dijo, sino que afecta a toda América Latina, donde “no podemos reconciliarnos con nuestra historia. Por eso estamos totalmente privados del origen de nuestra propia cultura, estamos despreciando lo que realmente somos”.

La misión del historiador, enfatizó, “no tiene nada que ver con juzgar el pasado, sino con entender el pasado; es decir, entender cómo sucedieron las cosas en sus propios términos”.

En cambio, Traslosheros afirmó que “la misión de los políticos es ganar simpatías (…), normalmente polarizando los argumentos”. En este sentido, indicó que “la leyenda negra es una narrativa histórica, no es un trabajo de un historiador”.


ACI Prensa

EL MOVIMIENTO PSEUDOESPIRITUAL POST-VATICANO II

El actual régimen de Roma, para el que la Teología Mística no tiene ningún sentidono ve ningún obstáculo para la “unidad de los cristianos”que no es más que otro paso en el camino hacia el Nuevo Globalismo al que aspiran

Por David Torkington


Después del concilio Vaticano II, sin haber recibido ayuda para inspirar un nuevo renacimiento espiritual y reacios a reintroducir la vieja espiritualidad moral, hubo un nuevo “movimiento pseudo-espiritual”, que se vio más claramente en la vida religiosa. Este nuevo “movimiento” debía hacer lo que la vieja espiritualidad moral no había logrado hacer.

Mientras que en América del Sur el marxismo se convirtió en Teología de la Liberación y se vio como la forma de cambiar el mundo, en Europa se desarrolló la Psicología Profunda, que se vio como la forma de cambiarse a uno mismo. En ambos casos, el retorno a la sabiduría auténtica, tradicional, católica, dada por Dios, fue rechazada en favor de la última sabiduría del mundo.

San Agustín se revolvería en su tumba, pues aquel pelagianismo que había pasado toda su vida tratando de destruir estaba vivito y coleando y tomando el timón de la Barca de Pedro. El lento y gradual deterioro espiritual que se había iniciado desde el Quietismo iba a acelerarse tras el concilio Vaticano II. Porque, aunque sólo fuera por eso, la fuerte atmósfera de autoritarismo que había mantenido unida a la Iglesia se disipó de repente. El libertinaje de los años sesenta empezó a calar entre los miembros de la Iglesia, que pronto empezaron a votar con los pies.

El vacío que quedó cuando el concilio Vaticano II no dio ningún documento -ni ninguna enseñanza- sobre la vida espiritual se llenó con la enseñanza de la Psicología Profunda, puesta en práctica principalmente por aficionados sin talento. Con la desaparición de la espiritualidad tradicional, centrada en Dios, que una vez prosperó en la Iglesia, los nuevos misioneros seculares se apresuraron a introducir sus terapias sociopsicológicas centradas en el hombre, de una forma u otra. Todos los métodos, todas las formas y todos los cursos, por extraños que fueran, que prometían “un mayor bienestar y madurez psicológica personal” estaban de moda, mientras que todos los cursos que ofrecían un crecimiento espiritual tradicional en Cristo estaban descartados.

Mi conocimiento de estos tiempos de división no procede de documentos contemporáneos, sino de la experiencia personal de estos horrores, aunque hay que decir que afectaron principalmente a los que vivían en la vida religiosa. Los laicos continuaron con el mismo tipo de espiritualidad moral que antes, aunque la calidad de la identidad religiosa de una persona tendía a evaluarse por sus preferencias litúrgicas, por las que otros católicos la juzgaban.

De 1969 a 1981, fui director de un centro diocesano de retiros y conferencias en Londres, por lo que estaba bien situado para ver lo que hacían otros centros de este tipo en el Reino Unido y en Irlanda. El centro que yo dirigía pertenecía a las Hermanas Dominicas de Oakford, en Sudáfrica. La dominica general, al no encontrar una orientación espiritual clara en el concilio Vaticano, envió a sus hermanas a buscarla en otro lugar. Siguiendo el consejo de los Padres Dominicos en Roma, la Hna. Margaret Mary Sexton envió a las hermanas a un curso de un año sobre espiritualidad dominicana en Roma. Siguiendo el consejo de una hermana dominica que había estudiado Psicología Profunda en Roma con el profesor Rulla, S.J., se envió a otro grupo a estudiar renovación psicológica en Denver, Colorado, con los jesuitas en Estados Unidos.

Cada año se enviaban grupos diferentes tanto a Roma como a Denver. El inevitable enfrentamiento tuvo lugar bajo una nueva General, Sor Dolores. 

Dolores, que simpatizaba con los jesuitas, envió a las hermanas a Denver (Colorado), donde la “enseñanza” del profesor Luigi Rulla era difundida y puesta en manos de aficionados sin talento y mal preparados. Como el profesor Rulla era jesuita, él mismo había experimentado el fracaso de aquella vieja espiritualidad moral en su propia formación y en la formación de tantos de sus compañeros. Se convenció de que el “yo actual” de una persona sólo podía transformarse en su “yo ideal” no mediante los métodos tradicionales de formación, que se habían probado y habían resultado insuficientes, sino mediante la Psicología Profunda.

Como yo daba clases de Teología Mística en el curso de renovación dominicana en Roma, y como era el director de la conferencia dominicana y del centro de retiros en Londres, me veían como la oposición. Así que me despidieron inmediatamente. La mitad de la comunidad del convento contiguo al centro de retiros, incluidas la priora y la maestra de novicias, se trasladaron del convento a unos establos que yo había renovado en la parte trasera del centro de conferencias. Aquí esperaban la aprobación de Roma para la nueva congregación que ahora prospera en New Forest.

Afortunadamente, un joven sacerdote dominico estadounidense, último del Angelicum, Fr. Gabriel O'Donnell, se había quedado con las hermanas mientras completaba su doctorado en  Teología Espiritual Litúrgica. No sólo las apoyó en aquel momento, sino que las ha estado apoyando desde entonces. 

Fr. Gabriel O'Donnell

Él me sorprendió diciéndome que lo que estaba sucediendo a nuestro lado del Atlántico llevaba años sucediendo en Estados Unidos. Mientras que el pequeño grupo de Hermanas Dominicas que originalmente buscaban regresar a la “Tradición Clásica Dominicana” aún están prosperando, sus antiguos adversarios hace tiempo que se perdieron en el olvido. Lo que les ha sucedido a ellas les ha sucedido a miríadas de otras congregaciones cuando dejaron de buscar la Sabiduría Divina y buscaron, en cambio, la sabiduría humana que las destruyó.

Su némesis llegó cuando unos estafadores clericales que se hacían pasar por “maestros de retiros tradicionales” vinieron a visitar a las congregaciones con el pretexto de ayudarlas a “discernir” sus carismas, sólo para convertirlas a los suyos en su lugar. Devaluaron y desacralizaron las palabras carisma y discernimiento para alejar a los incautos de la Sabiduría de Dios e introducirlos en su versión problemática de la sabiduría del mundo. La mala interpretación del “discernimiento” se sigue utilizando para engañar a los fieles, no sólo a nivel de base, sino también al más alto nivel de la Iglesia, como ya hemos podido comprobar en Roma.

Cuando esto ocurrió, se invirtió todo el énfasis que antes había prevalecido en la vida religiosa. Originalmente, los votos no sólo separaban a los sacerdotes y religiosos, sino que les daban el espacio y el tiempo para estar totalmente disponibles para Dios. Luego, a medida que la oración ordinaria les llevaba al amor contemplativo, recibían a cambio el amor de Dios, que les permitía recibir todas las virtudes infusas y los dones del Espíritu Santo contenidos en ese amor. Esto les convertía en los apóstoles perfectos para transformar el mundo en nombre de Cristo, que ahora vivía en ellos y actuaba a través de ellos.

Sin embargo, los nuevos religiosos “conversos” vieron que la disponibilidad que les daban los votos les otorgaba una nueva libertad que les permitía abrirse radicalmente no a Dios, sino al mundo, al que cambiarían con la sabiduría humana con que creían haberse cambiado a sí mismos. Habían olvidado las palabras de Cristo: “Sin mí nada podéis hacer”. La soberbia les llevó a su propia destrucción, y en muy poco tiempo.

Lejos de renovarlos, las “nuevas espiritualidades psicológicas” centradas en el hombre que prevalecieron tras el concilio Vaticano II los destruyeron, y a escala industrial. Pidieron pan y un concilio sin alma les dio una piedra, así que se volvieron hacia el mundo en busca de la sabiduría que los destruiría.

Antes de dejar este tema, debo mencionar que la psicología fue utilizada como un arma para destruir a aquellos que se oponían a la nueva ideología “psicoterapéutica”. Muchos de los que aún intentaban defender la espiritualidad católica tradicional eran ridiculizados y, si persistían, eran destrozados psicológicamente en pedacitos. Lo he visto con mis propios ojos: no se trata sólo de orgullo, sino de maldad. Incluso con una pizca de psicología, es fácil romper a una persona; pero reconstruirla es un trabajo de media vida, si no más. Sí, he visto muchas veces la maldad en acción, ya que los proveedores de esta nueva herejía estaban dispuestos a no detenerse ante nada para lograr sus objetivos satánicos.

Afortunadamente, esta nueva “espiritualidad psicoterapéutica” no se difundió en general entre los laicos, que continuaron con la vieja espiritualidad moral y las prácticas devocionales elegidas por ellos mismos, y que nunca permitirían que los manipularan para cambiarlos. Sin embargo, los proveedores de la nueva sabiduría secular y sus mentores en Roma han abandonado todo atisbo de Tradición por una “nueva tradición” que parecen inventar sobre la marcha para satisfacer sus propias voluntades, no la voluntad de Dios.

La miríada de congregaciones de mujeres que recuerdo durante mi educación en los años 40 y 50 simplemente ha desaparecido, y el personal de las Órdenes Religiosas masculinas ha seguido lentamente su ejemplo. Las gracias de la Misa y los Sacramentos de la Iglesia no han desaparecido, pero la espiritualidad que enseña a los creyentes la mejor manera de recibirlos les ha sido negada gracias al Quietismo. Tristemente, fue esta espiritualidad moral la que formó generación tras generación después del Quietismo y, finalmente, a los obispos y sus asesores teológicos que dirigieron el concilio Vaticano II.

La extraña anomalía es que, aunque el quietismo fue condenado por llevar a la gente de vuelta al protestantismo, fue, de hecho, la reacción católica al quietismo la que llevó a la gente de vuelta al protestantismo, al menos en la práctica. Me refiero a la práctica de la “nueva espiritualidad moral” que comparten con los protestantes. Ni que decir tiene que las principales diferencias siguen estando en el Sacrificio de la Misa. Sin embargo, sin una Teología Mística que enseñe a los creyentes a practicar el amor divino, sacrificial y redentor aprendido en la oración que Cristo mismo practicó, están mal preparados para acceder plenamente a los frutos de nuestra redención.


Los católicos modernos, por lo tanto, están a un milímetro del protestantismo. Sólo el profundo amor contemplativo, tal como lo practicaron sus primeros antepasados cristianos a imitación de Cristo, puede darnos el mismo acceso a las gracias derramadas en la Misa. Por eso, el actual régimen de Roma, para el que la Teología Mística no tiene ningún sentido, no ve ningún obstáculo para la “unidad de los cristianos”, que no es más que otro paso en el camino hacia el Nuevo Globalismo al que aspiran. De todos modos, la misa no es un problema para ellos porque es poco más que “una comida conmemorativa”.

Puede que el concilio Vaticano II haya producido un documento conciliar que intentaba recuperar el modo en que la Iglesia primitiva expresaba su profunda espiritualidad en la liturgia, pero lo hizo sin ningún intento serio de detallar esa espiritualidad para los fieles que estaban -y siguen estando- perdidos sin ella. Y eso significa sin la profunda espiritualidad sacrificial, redentora y contemplativa que hace tiempo que se perdió de vista tras la condena del quietismo.

Los liturgistas contemporáneos, tanto profesionales como aficionados, siguen luchando por mantener el carácter sacrificial de la Misa. Pero parecen mucho menos preocupados por la forma en que practicamos la espiritualidad sacrificial y contemplativa en nuestra vida cotidiana que en celebrarla en la liturgia. No es culpa suya, sino de una prolongada exposición a una “espiritualidad” que debe ser derribada en favor de la espiritualidad dada por Cristo que una vez transformó un mundo pagano en un mundo cristiano en tan poco tiempo que todavía desconcierta a los historiadores seculares.


Crisis Magazine


lunes, 28 de octubre de 2024

LA MANERA CATÓLICA DE CELEBRAR UN CUMPLEAÑOS

Un lector ha preguntado cómo un católico debe celebrar su cumpleaños de una manera meritoria o tradicional como se hacía en el pasado.

Por Rachel Lee Lozowski


Tal vez la mejor manera de comenzar a entender el verdadero espíritu católico de los cumpleaños sea imitar a Nuestra Señora, cuya conmemoración de su natividad está registrada en La mística ciudad de Dios: La coronación de la Venerable María de Ágreda (cap. XII):

“El día ocho de septiembre, el mismo día en que nació, comenzó la víspera con las mismas postraciones y cánticos que hizo para honrar la fiesta de su Concepción. Dio gracias por haber nacido a la vida en la luz de este mundo y por el favor de haber sido elevada al Cielo en la hora de su nacimiento para contemplar intuitivamente la Divinidad, como he narrado en la primera parte de esta historia.

Resolvió de nuevo dedicar toda su vida a cumplir el placer del Señor, reconociendo que solo para este propósito le había sido dado … Pidió al Señor que le prestara su ayuda, la gobernara en todas sus acciones y la condujera al fin más alto propuesto para su gloria.

En cuanto al resto de esta fiesta, aunque no fue elevada al Cielo como el día de su Concepción, sin embargo su Divino Hijo descendió con muchos coros de Ángeles, con los Patriarcas y Profetas, y con San Joaquín, Santa Ana y San José. Con esta compañía descendió Cristo nuestro Salvador para celebrar el cumpleaños de su Santísima Madre en la tierra.

Y esta purísima criatura, en presencia de aquella compañía celestial, adoró al Señor con admirable reverencia y adoración, y nuevamente expresó su reconocimiento agradecido por haber sido puesta en la tierra y por los beneficios relacionados con ella”
(pp. 524-532).

Nuestra Señora luego da instrucciones a María de Agreda sobre cómo celebrar su cumpleaños:

“El día de tu nacimiento en el mundo, debes dar gracias especiales al Señor a imitación mía y realizar algún trabajo extra en su servicio. Sobre todo, debes resolverte a partir de ahora a enmendar tu vida y comenzar a trabajar en esto de nuevo. Y todos los mortales, en lugar de pasar el aniversario de su nacimiento en la demostración de vanos gozos terrenales, deben hacer resoluciones similares” (p. 532).

Con estas admirables instrucciones dadas a nosotros por Nuestra Señora, parecería apropiado asistir a Misa en el cumpleaños de uno, si el tiempo y el deber lo permiten. Los pensamientos y prácticas en el día deben centrarse a menudo en la gratitud a Dios como nuestro Creador y la sumisión a la Divina Providencia, descrita tan perfectamente arriba. Sin embargo, aunque Nuestra Señora advierte contra las demostraciones de "vana alegría terrena", no es contrario al espíritu católico tener una celebración inocente y alegre según los medios de uno.

Historia de la celebración de los cumpleaños

En la mente de la Iglesia, el día de la muerte de un santo se considera como el día de su nacimiento a una nueva vida en el Cielo; por esta razón, el día tradicional para la fiesta de un santo se asigna al día de su muerte. En el Martirologio Romano, el comienzo de una entrada del día de la muerte del santo a menudo describe la fecha como el "natalis" ("el cumpleaños de") el santo que se conmemora.


Los primeros cristianos rechazaron las fastuosas fiestas de cumpleaños, como la de Herodes, y consideraron que el verdadero cumpleaños de un santo era el día de su muerte, cuando entraba en el Reino Eterno.


San Ambrosio declara que “el día de nuestro entierro se llama nuestro cumpleaños (natalis) porque, al ser liberados de la prisión de nuestros crímenes, nacemos a la libertad del Salvador”. Continúa: “Por lo que este día se observa como una gran celebración, porque es en verdad una fiesta del más alto orden estar muertos a nuestros vicios y vivir solo para la justicia” (Serm. 57, de Depos. St. Eusebii)

El día de la muerte se conocía como natalis o cumpleaños desde al menos 150 d.C. cuando los cristianos de Esmirna describen por escrito cómo honraban los huesos de San Policarpo, “que son más valiosos que las piedras preciosas y más finos que el oro refinado”. Por lo tanto, “los colocaron en un lugar adecuado donde el Señor nos permita reunirnos, como podamos, en alegría y gozo y celebrar el cumpleaños de su martirio”.

En los primeros días de la Iglesia, los cristianos no celebraban los cumpleaños, ya que era una costumbre pagana de la sociedad romana. Orígenes sostiene que “de todas las personas santas en las Escrituras, nadie está registrado que haya celebrado una fiesta o haya celebrado un gran banquete en su cumpleaños. Son solo los pecadores (como Faraón y Herodes) quienes hacen grandes regocijo por el día en que nacieron en este mundo abajo”. (Orígenes, en Levit., Hom. VIII, en Migne PG, XII, 495)

Los primeros cristianos, en cambio, consideraban que su verdadero “día de nacimiento” era el día de su Bautismo, cuando fueron hechos hijos de Dios. En el siglo IV, después de que el dominio del paganismo en la sociedad romana comenzó a disminuir y la Natividad de Nuestro Señor comenzó a celebrarse públicamente, algunos romanos católicos de las clases altas comenzaron a celebrar cumpleaños. En la época medieval, la nobleza celebraba sus cumpleaños reales con grandes fiestas y desfiles.

Celebraciones del día del santo

Mientras que los nobles celebraban el día de su nacimiento, los campesinos solían festejar su onomástico con celebraciones más sencillas, acordes con su condición. Hasta el siglo XX, muchos países católicos celebraban el onomástico en lugar (o además) del cumpleaños. El onomástico es la fiesta del santo patrón que da nombre a la persona. En muchas familias católicas del pasado, a los niños se les ponía el nombre del santo en cuya fiesta nacían, por lo que el cumpleaños y el onomástico coincidían en el mismo día.

Los nobles medievales celebraban sus cumpleaños
con maravillosos festines.

En el día del onomástico de una persona, ésta asistía a Misa por la mañana. Por la tarde, todos sus amigos, familiares y vecinos lo visitaban y le ofrecían buenos deseos, y él disfrutaba de comidas especiales para celebrar. En algunos lugares, la persona que celebraba su onomástico proporcionaba la comida para la fiesta e invitaba a otros a participar de ella. Durante la comida festiva, se hacían brindis en honor de la persona y su santo patrón.

En Lituania, la gente decoraba la puerta de la persona cuyo onomástico era y adornaba su asiento en el comedor con cintas y flores. Durante la comida, se le daba una banda para que la usara con el nombre de su santo y él y la silla eran izados en el aire tres veces.

Estas costumbres del onomástico se podían utilizar o adaptar fácilmente para las celebraciones de cumpleaños. Algunos católicos pueden incluso descubrir que desean tener su celebración principal en el día del onomástico. Sin embargo, o cuando sea que un católico decida celebrar, debe reconocer ambos días y ofrecer a Dios y a los santos el honor que merecen.

Otra costumbre piadosa del pasado era que las personas establecieran su cumpleaños como una festividad especial en honor a sus ángeles guardianes. Trataban el cumpleaños exactamente como lo harían con las festividades de los grandes santos que honraban, tanto en la forma de preparación como en el cumplimiento de la octava. Además, uno daba tantas limosnas como años tenía en honor a su ángel guardián, o bien hacía tantos actos de virtud o devoción a su amable guardián. (Henri-Marie Boudon, Devotion to the Nine Choirs of Holy Angels, Londres: Burns, Oates, & Co, 1869, p. 157)

Celebrando los cumpleaños como católicos tradicionales

Los cumpleaños, tal como se celebran hoy en día, suelen estar llenos de vulgaridad, tonterías y mundanalidad, especialmente entre las personas sin fe. También existe entre muchos una tendencia hacia la extravagancia, convirtiendo cada cumpleaños en una especie de evento secular y a menudo costoso. Sin embargo, las costumbres comunes que asociamos con los cumpleaños no son malas en sí mismas.

La costumbre de cubrir el pastel de cumpleaños con velas que indican la edad, y la ceremonia de apagar las velas y cortar el pastel, parecen haberse originado a finales del siglo XVIII, cuando se popularizaron en Alemania durante los cumpleaños de los hijos de las familias ricas.

A pesar de su aparición más reciente, estas costumbres todavía pueden incluirse en una celebración de cumpleaños católica tradicional. No hay una única forma de celebrar un cumpleaños. Diferentes familias, pueblos y regiones deben desarrollar sus propias costumbres y comidas, como lo hicieron en el pasado.

Para evitar dejarse llevar por la “vana alegría terrena” de la que nos advierte Nuestra Señora al principio de este artículo, la persona debe considerar como deber primordial en su cumpleaños dar gracias a Dios, especialmente asistiendo a Misa, dando limosna, realizando oraciones y devociones extras, etc.

Las celebraciones deben estar llenas de alegría, pero también templadas por la virtud, la seriedad y la sacralidad. El comedor debe estar decorado elegantemente, la conversación debe ser edificante y los brindis y los buenos deseos deben estar dirigidos al bien del alma de la persona y al cumplimiento de su vocación.

Fuentes:

1) Orly Redlich, The Concept of Birthday: A Theoretical, Historical, and Social Overview, in Judaism and Other Cultures
 (El concepto de cumpleaños: una visión teórica, histórica y social, en Judaísmo y otras culturas) (The World Academy of Science, Engineering and Technology International Journal of Humanities and Social Sciences vol:14, n:9, 2020), pp. 791-792. (https://www.researchgate.net/profile/Orly-Redlich-2/publication/344327597_The_Concept_of_Birthday-_A_Theoretical_Historical_and_Social_Overview-_in_Judaism_and_Other_Cultures/links/5f686ff5299bf1b53ee76fa2/The-Concept-of-Birthday-A-Theoretical-Historical-and-Social-Overview-in-Judaism-and-Other-Cultures.pdf)

5) Mary Gage y James Gage, “Birthday Cakes: History & Recipes” (Tortas de cumpleaños: historia y recetas) (https://www.newenglandrecipes.org/Birthday-Cake.pdf)



MONSEÑOR VIGANÒ: CARTA ABIERTA A LOS CATÓLICOS ESTADOUNIDENSES

La gran marcha de la destrucción mental continuará. Todo será negado … Se encenderán fuegos para testificar que dos y dos son cuatro. Se desenvainarán espadas para demostrar que las hojas son verdes en verano (G. K. Chesterton, Herejes, 1905)



Carta de Monseñor Viganò en vísperas de las elecciones presidenciales de 2024.


Queridos fieles católicos americanos:

Me dirijo a todos vosotros, a pocos días de las elecciones presidenciales que llamarán a las urnas a millones de ciudadanos estadounidenses.

Incluso en condiciones de relativa normalidad, el ejercicio del voto es vuestro deber moral, mediante el cual cooperáis en primera persona en la elección de quien dirigirá la Nación durante los próximos cuatro años. Pero en esta próxima ronda electoral –al igual que en 2020 y, de hecho, mucho más– no se está simplemente llamado a elegir entre dos candidatos que están en lados políticos diferentes pero que, sin embargo, se preocupan por el bien común de conformidad con la Constitución y la Ley. No; en estas elecciones debéis elegir entre dos modos radicalmente opuestos de concebir el gobierno de vuestra Nación: estáis llamados a elegir entre democracia y dictadura, entre libertad y esclavitud.

Por un lado tenemos al candidato Donald J. Trump, quien, a pesar de graves problemas en sus cargos –especialmente en materia de aborto y procreación asistida– tiene como objetivo el bien común y la protección de las libertades fundamentales de los ciudadanos. En la América de Donald Trump, todo católico puede practicar su fe y educar en ella a sus hijos sin interferencias del Estado.

Del otro lado tenemos un candidato y un partido que promueve todo lo que se opone directamente a la Fe y la Moral de la Iglesia Católica. En los Estados Unidos de Kamala Harris, los católicos –pero también los protestantes– son considerados fundamentalistas que deben ser marginados y eliminados, y sus hijos son considerados propiedad del Estado, que se arroga el derecho de extraviarlos desde una edad temprana, tanto en el cuerpo como en el alma. Los Estados Unidos de Trump pueden volver a ser grandes y prósperos. Los Estados Unidos de Harris están destinados a la invasión y a la destrucción moral, social y económica: la dictadura más feroz.

¡Mirad vuestro país! Vuestras ciudades se han convertido en basureros llenos de indigentes y criminales, traficantes de drogas y adictos, prostitutas y ladrones. Vuestras escuelas están llenas de adoctrinamiento y corrupción desde el jardín de infantes en adelante. En vuestros tribunales se absuelve a los criminales y se encarcela a los inocentes: se persiguen nuevos crímenes ideológicos, mientras se tolera y fomenta la ilegalidad. En vuestros hospitales gobiernan las corporaciones multinacionales, y ustedes son sus conejillos de indias a los que deben exterminar o enfermar crónicamente para convertirse en sus clientes perpetuos. Agricultores, ganaderos y pescadores son perseguidos y obligados a fracasar, mientras la tierra es acaparada por corporaciones sin escrúpulos que la transforman en interminables sistemas fotovoltaicos y turbinas eólicas para alimentar sus centros de datos y granjas de servidores donde recopilan todos vuestros datos, vuestros movimientos, vuestras compras y vuestras preferencias políticas. Han llegado incluso a alterar el clima mediante sofisticadas operaciones de geoingeniería y devastadores incendios provocados para hacer creíble el fraude del calentamiento global e imponer la transición verde, el aumento del coste de la energía y de los coches y scooters eléctricos. Y todo esto se hace basándose en pruebas que consisten en mentiras sin ninguna prueba científica, pero que se propagan gracias a la colaboración servil de los medios de comunicación del régimen, siempre dispuestos a etiquetar a cualquier disidente como teórico de la conspiración. Pero lo que hasta ayer se descartaba como resultado de teorías conspirativas, ahora lo admite el propio gobierno. Os quitan la luz del sol; os envenenan sembrando las nubes; arrasan vuestras aldeas y vuestros campos con huracanes mortales; matan vuestro ganado y secan vuestras cosechas con sequías inducidas e incendios devastadores. Su objetivo es controlar todo el sector alimentario, obligaros a comer sólo lo que ellos ponen a vuestra disposición. Esto es lo que pide la Agenda 2030, que ha sido impuesta sin votación por las Naciones Unidas y el Foro Económico Mundial.

En estos cuatro desastrosos años de la administración Biden-Harris, hemos tenido una marioneta en la Casa Blanca y una vicepresidenta corrupta e incompetente que nunca ha dejado de mentir y engañar a los votantes sobre su pasado y su futuro. El poder lo maneja el Estado criminal profundo –cuyos nombres y rostros ahora conocemos– que es responsable de la destrucción de vuestra gran Nación. Y para que la crisis sea interminable, continuamente se abren nuevos escenarios de guerra, en conflictos que nadie realmente quiere, excepto aquellos que obtienen enormes beneficios de ellos, sacrificando vidas humanas y comprometiendo la estabilidad internacional.

Habéis visto de lo que han sido capaces los demócratas, es decir, la extrema izquierda revolucionaria, en cuatro años. Imaginaos lo que podrán hacer si, en lugar de los numerosos sustitutos de Biden, resulta elegida su vicepresidenta –en el fraude más escandaloso e inimaginable– con su séquito de ministros lgbtq+, rigurosamente revolucionarios, vendidos a China o al Foro Económico Mundial, patrocinado por George Soros o Bill Gates, manipulado por Barack Obama y Hillary Clinton. En ese momento, queridos católicos americanos, no sólo tendréis que ir a otra manifestación –como le gustaría a Kamala– para decir “Cristo es el Señor”, porque decir eso se considerará discurso de odio, y orar delante de una clínica de abortos un acto de terrorismo. No creáis que se trata de hipótesis remotas: dondequiera que la izquierda revolucionaria toma el poder, establece la dictadura más cruel, antihumana y anticristiana que la humanidad haya conocido jamás. Y sabemos que cada vez que la izquierda ha llegado al poder, nunca lo ha abandonado por medios democráticos.

Donald Trump y Kamala Harris: no estamos hablando de dos visiones un poco diferentes pero que siguen formando parte del vaivén político normal. No; Estamos hablando de dos mundos diametralmente opuestos e irreconciliables, en los que Trump lucha contra el Estado profundo y está comprometido a liberar a Estados Unidos de sus tentáculos, mientras que en el lado opuesto tenemos a un candidato corrupto y chantajeado, una parte orgánica del Estado profundo que actúa como un títere en manos de belicistas como Barack Obama y Hillary Clinton, de autoproclamados “filántropos” como los criminales George Soros y Klaus Schwab, o de personajes como Jeffrey Epstein y Sean Combs. Su programa es el de la Izquierda Global, el Foro Económico Mundial, la Fundación Rockefeller, la Fundación Bill y Melinda Gates y, en última instancia, el programa de Vanguard, BlackRock y StateStreet. Su agenda está dictada por la oligarquía financiera que controla a la humanidad en detrimento del pueblo: una élite que opera no sólo en Estados Unidos sino también en Canadá, Australia, Europa y dondequiera que la política sea rehén de sus fondos de inversión y sus pseudo “organizaciones humanitarias” dedicadas a la destrucción de la civilización occidental.

Detrás de estas personas – ya deberíamos saberlo – hay personas devotas al mal, unidas por el odio satánico contra Nuestro Señor Jesucristo y aquellos que creen en Él, principalmente contra los fieles católicos. Queremos que Cristo reine y lo proclamamos con orgullo: ¡Cristo es Rey! Quieren que reine el Anticristo, cuya tiranía está hecha de caos, guerra, enfermedades, hambruna y muerte. Y cuanto más aumentan las emergencias y las crisis planeadas y creadas por la élite globalista, más pretexto tiene esa élite para imponer nuevas limitaciones, nuevas restricciones de los derechos fundamentales y nuevos controles sociales.

Joe Biden, el actual “presidente”, es un servidor de esta élite subversiva y ampliamente chantajeable por los escándalos y crímenes cometidos por él personalmente y también por su familia, comenzando por su hijo Hunter. Su “vicepresidenta”, Kamala Harris, está igualmente subordinada al mismo Estado profundo. Y el Partido Demócrata, al que ambos pertenecen, es la expresión de la ideología del despertar que afecta a todos los partidos de la izquierda global.

El candidato Donald J. Trump, si bien ciertamente adopta algunas posiciones críticas serias con las que un católico no puede estar de acuerdo, representa para nosotros, queridos fieles estadounidenses, en este momento histórico específico, la única opción posible para contrarrestar el golpe globalista que la izquierda revolucionaria está a punto de implementar de manera definitiva, irreparable y con daños incalculables para las generaciones futuras.

Votar por Donald Trump significa distanciarnos firmemente de una visión de la sociedad anticatólica, anticristiana y antihumana. Significa detener a quienes quieren crear una distopía infernal incluso peor que la anunciada por George Orwell. Y también significa –no lo olvidéis– darle nuestro voto de confianza, para que el presidente Trump sepa que el voto masivo de católicos y cristianos que lo trajo de regreso a la Casa Blanca debe convertirse en la premisa de un compromiso más incisivo en la defensa de la vida desde la concepción hasta la muerte natural, la familia tradicional, el derecho de los padres a educar a sus hijos, y a la defensa de la fe cristiana y la identidad cultural de la Nación.

Repito: la elección es entre un presidente conservador, que paga con su propia vida su lucha contra el Estado profundo, y un monstruo infernal que obedece a Satanás. Para un católico no puede haber dudas: votar por Kamala Harris es moralmente inadmisible y constituye un pecado muy grave. Tampoco es moralmente posible abstenerse, porque en esta guerra, declararse neutral, significa aliarse con el enemigo.

La gente de todo el mundo está empezando a comprender la amenaza que se cierne sobre ellos y el futuro de sus hijos, y vosotros, los estadounidenses, también lo habéis comprendido. Pero aunque esta vez será más difícil para el Estado profundo repetir el fraude de 2020, no hay que pensar que se resignará tan fácilmente a la derrota. Preparémonos, pues, para evitar que posibles ataques y escenarios de guerra civil sirvan para imponer la ley marcial y nuevas restricciones, después de los atentados contra su vida de los que el presidente Trump escapó providencialmente.

Pero no olvidemos, queridos fieles, que las energías humanas por sí solas son impotentes ante este despliegue infernal de fuerzas. Proclamamos que Cristo es Rey – esto significa que Nuestro Señor debe regresar a reinar, y la primera manera de hacerlo reinar es obedeciendo Su santa Ley y viviendo en Su Gracia. Dejad que Cristo reine en vuestros corazones, en vuestras familias, en vuestras comunidades y en todos los Estados Unidos de América: este es el único camino hacia la paz, la armonía y la prosperidad para vuestra Nación.

¡Pensad en cuántos católicos hay en los Estados Unidos! Votad sin dudar y orad para que Nuestro Señor ilumine a los ciudadanos americanos en su elección y conceda la victoria a aquellos que, al menos, no tienen problemas en proclamar que Cristo es el Señor.

Que Dios os bendiga a todos y que la Virgen de Guadalupe, la Patrona de los Estados Unidos y de toda América, y San Miguel Arcángel os proteja. 

+ Carlo Maria Viganò, Arzobispo,
ex Nuncio Apostólico en los Estados Unidos de América

22 de Octubre de 2024


EL SIGLO DE LAS TIRANÍAS

Conviene que nos vayamos haciendo a la idea, tanto para que nos resistamos en lo que podamos como para que nos preparemos seriamente para el futuro

Por Bruno M.


Algunos siglos o épocas han pasado a la historia con un sobrenombre, como la era de los descubrimientos o el mal llamado siglo de las luces. Tiendo a pensar que, si el siglo XXI recibiera en el futuro uno de esos sobrenombres, sería el del siglo de las tiranías.

Ya sé que el siglo no ha hecho más que empezar, pero me temo que todo apunta en esa dirección. A fin de cuentas, el Estado ha ido creciendo de forma desbocada hasta hacerse omnipresente en todos los países, incluidas muy especialmente las democracias occidentales.

No hace falta ser muy observador para ver que el Estado moderno se mete en todo, lo regula todo, lo grava todo y hace lo posible por organizarlo todo de acuerdo con la ideología de la clase gobernante. Nada queda fuera de su actuación, desde la dieta hasta la salud, pasando por los viajes, las viviendas, la educación de los niños, las ideas, la religión, los cigarrillos, el idioma, los pensamientos, la moral, la definición de hombre o mujer, la oración y un larguísimo etcétera.

Nunca antes la autoridad estatal había tenido el poder que tiene ahora. La Unión Soviética o Mao Tse Tung, en sus días de gloria, nunca soñaron con disponer del poder para dominar a sus ciudadanos que tiene el Estado moderno. En consecuencia, sus tiranías apenas eran nada al lado de las que se están gestando en el mundo entero: tiranías absolutas que lo dominarán todo.

Uno de los indicios más claros es la lucha abierta del Estado contra todo aquello que pueda limitar su poder, en particular los dos grandes espacios que tradicionalmente escapaban a ese poder: la familia y la Iglesia. ¿O es que es una casualidad que la destrucción de la familia y la domesticación de la religión, especialmente la Católica, hayan sido objetivos constantes (aunque más o menos camuflados) del Estado desde, por lo menos, la Revolución Francesa?

Conviene que nos vayamos haciendo a la idea, tanto para que nos resistamos en lo que podamos como para que nos preparemos seriamente para el futuro, porque parece obvio que las nuevas tiranías serán todas (ya lo van siendo) militantemente anticatólicas. En ese contexto, la idea de una autoridad mundial, que asombrosamente han elogiado los últimos papas, resulta aterradora para los católicos. Sed non praevalebunt.


Espada de Doble Filo


domingo, 27 de octubre de 2024

LA HOMOSEXUALIDAD EN EL CLERO CATÓLICO: UNA REFLEXIÓN NECESARIA

La homosexualidad en el clero es un obstáculo para el desarrollo espiritual y pastoral de los sacerdotes afectados.

Por Aurora Buendía


La homosexualidad en la Iglesia Católica es un tema que ha ido ganando visibilidad con el tiempo, especialmente en algunos sectores del clero. Aunque el fenómeno se manifiesta de distintas maneras en diferentes países, parece cobrar especial fuerza en Hispanoamérica, donde incluso se podría argumentar que se ha convertido en una especie de “moda” dentro de ciertos círculos eclesiásticos.

Los escándalos de abusos sexuales cometidos por eclesiásticos a menudo tienen un denominador común: la homosexualidad. Un análisis riguroso de los casos públicos muestra que la mayoría de estos abusos son perpetrados por hombres hacia otros hombres, y no tanto hacia mujeres. Las estadísticas son claras en este sentido: los casos de abusos heterosexuales dentro de la Iglesia son notablemente menos frecuentes que aquellos de naturaleza homosexual. Es más, los abusos entre mujeres son prácticamente inexistentes. Esta realidad plantea una cuestión ineludible: si bien cualquier forma de abuso es condenable, el problema parece estar particularmente vinculado con la homosexualidad en el clero.

Recientemente, Francisco hizo una controvertida mención al “mariconeo” que, según él, se produce en algunos seminarios. Sus palabras no son fruto de la ignorancia, sino de un conocimiento profundo de lo que ocurre en las entrañas de la Iglesia. Francisco, conocido por ser contrario a la admisión de homosexuales en los seminarios, parece tener claro que el reto de vivir la castidad puede ser mucho más difícil para aquellos que experimentan atracción por personas del mismo sexo. En un ambiente mayoritariamente masculino, es fácil que las relaciones afectivas deriven en encuentros sexuales, impulsados en gran medida por las dinámicas hormonales y la testosterona.

Es cierto que la Iglesia enseña que todos los sacerdotes deben vivir en castidad, pero la realidad demuestra que sin una intensa vida de oración, la castidad se vuelve una lucha titánica, especialmente para quienes tienen tendencias homosexuales. Un sacerdote debe ser, ante todo, un enamorado de Jesucristo, pero cuando ese amor no está presente, el corazón humano tiende a llenarse de afectos que buscan satisfacción en otros lugares. Esos vacíos emocionales, en algunos casos, han sido colmados con relaciones sexuales impropias, creando así un terreno fértil para la propagación de la homosexualidad clerical.

Este “mantra de la homosexualidad clerical” no es algo nuevo, ni tampoco un secreto dentro de la Iglesia. Al contrario, es un problema que ha avanzado, según algunos, de manera impecable, especialmente entre aquellos sacerdotes que han abandonado la vida de oración. Y este fenómeno es particularmente dañino para la institución, ya que desvía a quienes están llamados a entregarse a los demás hacia una existencia marcada por su propia miseria interior y deseos sexuales no controlados. La homosexualidad en el clero es, en ese sentido, un obstáculo para el desarrollo espiritual y pastoral de los sacerdotes afectados.

En este punto, surge una pregunta esencial: si la Iglesia ha adoptado una política de “tolerancia cero” frente a los abusos sexuales, ¿por qué no aplicar los mismos criterios a los sacerdotes homosexuales?. La tolerancia cero debería implicar, también, la limpieza de los seminarios de toda forma de lujuria, y el cese de aquellos obispos que, abiertamente o en silencio, han permitido que estas prácticas continúen. La homosexualidad clerical, en definitiva, no solo es una cuestión moral, sino que afecta la integridad de la vocación sacerdotal y la confianza que los fieles depositan en la Iglesia.

Se trata de un problema que no puede seguir siendo ignorado o minimizado. La Iglesia debe ser coherente en su postura y no mostrar favoritismos o excepciones según las circunstancias. Si realmente se busca erradicar el mal que ha causado tanto daño, es fundamental que la homosexualidad en el clero se aborde con la misma determinación que los abusos sexuales, aplicando la misma rigurosidad y compromiso en la purificación de sus filas.

La Iglesia debe ser valiente y adoptar medidas contundentes si quiere asegurar un futuro más santo y seguro para todos sus miembros. Solo así podrá recuperar plenamente la confianza que, en muchos lugares, ha sido profundamente erosionada.


InfoVaticana