martes, 29 de abril de 2025

SAN LUIS MARÍA GRIGNION DE MONTFORT Y SU “ORACIÓN ARDIENTE”

Esta oración, escrita en el siglo XVIII, se torna actual ante la situación que vivimos hoy. A través de sus palabras, el Santo no implora nada para sí mismo, sino para mayor gloria de Dios.


ORACIÓN ARDIENTE

PRIMER DÍA:

PARA LEVANTAR HOMBRES DE VUESTRA DIESTRA

Acordaos, Señor, de vuestra congregación, que habéis poseído desde el principio y en la que pensabais desde toda la eternidad. Estaba en vuestra mano todopoderosa cuando, con una palabra, creasteis el mundo de la nada. Estaba escondida en vuestro corazón cuando vuestro Divino Hijo, muriendo en la cruz, la consagró con su muerte y la confió, como un tesoro precioso, al cuidado de su querida Madre: Acordaos de vuestra congregación, que poseísteis desde el principio (Sal 73, 2).

Cumplid, oh Señor, vuestros designios misericordiosos; levantad a los hombres de vuestra diestra, hombres como los que habéis mostrado en visión profética a algunos de vuestros más grandes siervos: a San Francisco de Paula, a San Vicente Ferrer, a Santa Catalina de Siena y a muchas otras almas nobles durante los dos últimos siglos.

Recordad, oh Señor: Dios Todopoderoso, recordad a esta Compañía, aplicando sobre ella todo el poder de Vuestro brazo, que no tiene límites, para crear, producir y llevarla a la perfección.

Gran Dios, Vos que de las piedras mismas podéis levantar hijos para Abraham, en el poder de Vuestra Divinidad, decid solo una palabra para proporcionar buenos obreros para Vuestra cosecha y misioneros para Vuestra Iglesia.

Recordad, oh Señor: Dios de infinita bondad, recordad Vuestras misericordias de antaño y, a través de esta misericordia, recordad a esta congregación. Recordad Vuestras repetidas promesas que nos habéis hecho por medio de Vuestros profetas y de Vuestro propio Hijo de concedernos todas nuestras legítimas peticiones. Recordad las oraciones que os han ofrecido vuestros siervos con este fin durante tantos siglos. Que sus deseos, sus suspiros, sus lágrimas y la sangre que han derramado por Vos lleguen a vuestra presencia e imploren fervientemente vuestra misericordia. Pero, sobre todo, recordad a vuestro amado Hijo: Mirad el rostro de vuestro Cristo (Sal. 83:10). Contemplad su agonía, su vergüenza y confusión, su amorosa queja en el Huerto de los Olivos, cuando dijo: ¿Qué provecho hay en mi sangre? (Sal. 29:10).

Su cruel muerte, su sangre derramada clama misericordia para que, por medio de esta congregación, su reino se establezca sobre las ruinas del de sus enemigos.

Acordaos, Señor: Acordaos, Señor, de esta comunidad en los efectos de vuestra justicia. Es hora, Señor, de actuar: han disipado vuestra ley (Sal. 118:126). Es hora de hacer lo que habéis prometido: vuestra Ley Divina ha sido transgredida. Vuestro Evangelio es ignorado, Vuestra Religión abandonada. Torrentes de iniquidad abruman el mundo, arrastrando incluso a Vuestro siervos; toda la tierra se ha vuelto desolada; la impiedad se ha entronizado; Vuestro santuario ha sido profanado, y la abominación ha llegado incluso al lugar santo.

¿Seguiréis soportando esto, Señor justo, Dios de venganza? ¿Será el fin de todos como el de Sodoma y Gomorra? ¿Permaneceréis en silencio para siempre? ¿No debe hacerse Vuestra voluntad en la tierra como en el Cielo? ¿No debe venir Vuestro Reino? ¿No habéis dado a algunos de Vuestros amigos una visión profética de la futura renovación de Vuestra Iglesia? ¿No se convertirán los judíos a la Verdad? ¿No es esto lo que espera Vuestra Iglesia? ¿No claman todos los santos del cielo: “Vengaos”? ¿No os dicen todos los justos de la tierra: Amén. Venid, Señor, porque el tiempo está cerca (Apocalipsis 22:20)? ¿No gimen todas las criaturas, incluso las más insensibles, bajo el peso de los innumerables pecados de Babilonia y claman por vuestra venida para restablecer todas las cosas? Porque sabemos que toda la creación gime (Romanos 8:22).

SEGUNDO DÍA:

DESAPEGO DE TODAS LAS COSAS TERRENALES

Señor Jesús, recordad a vuestra congregación. Recordad dar a vuestra Madre una nueva compañía que, a través de Ella, renueve todas las cosas y así, a través de María, complete los años de gracia tal como, a través de Ella, Vos los comenzasteis.

Dadme hijos, o moriré (Génesis 30:1): Dadle a vuestra Madre hijos, siervos, o dejadme morir. Dadle hijos a vuestra Madre. Es por vuestra Madre que os lo pido. Recordad que morasteis en su vientre, que os alimentasteis de sus pechos, y no me rechacéis. Recordad de quién sois Hijo y escuchadme. Recordad lo que Ella es para Vos y lo que Vos sois para Ella, y conceded mi petición. ¿Qué os estoy pidiendo? Nada para mí, todo para vuestra gloria. ¿Qué os pido? Lo que podéis, e incluso, me atrevo a decir, lo que debéis concederme, ya que sois el verdadero Dios a quien se le ha dado todo el poder en el Cielo y en la tierra y el mejor de todos los hijos, porque amasteis a Vuestra Madre con un amor infinito.

¿Qué es lo que os pido?:

Hijos: Sacerdotes, libres con Vuestra libertad, desprendidos de todas las cosas, sin padre ni madre, ni hermanos ni hermanas, sin relaciones según el mundo, sin medios, sin preocupaciones, sin cuidados, e incluso sin voluntad propia.

Hijos: Esclavos de vuestro amor y de vuestra voluntad: hombres según vuestro corazón, que, sin voluntad propia que los manche y los retenga, cumplan todos vuestros designios y aplasten a todos vuestros enemigos; otros David, con el bastón de la Cruz y la honda del Santo Rosario en sus manos.

Hijos: Almas elevadas por encima de esta tierra como rocío celestial que, sin impedimento alguno, vuelen de aquí para allá según el soplo del Espíritu Santo. De ellos hablaban, en parte, Vuestros profetas cuando preguntaban: ¿Quiénes son estos que vuelan como nubes? (Is. 60, 8). Adonde iba el impulso del Espíritu, allí iban ellos (Ez. 1, 12).

Hijos: Hombres siempre a vuestro lado, siempre dispuestos a obedeceros, como Samuel, a la voz de sus superiores: Presto sum: estoy listo, siempre dispuesto a correr y sufrir todo con Vos y por Vos, como los Apóstoles: Vamos también nosotros, para morir con él (Jn 11, 16).

Hijos: Verdaderos hijos de María, vuestra Santa Madre, engendrados y ocultos por su caridad, llevados en su seno, pegados a sus pechos, alimentados con su leche, criados bajo su cuidado, sostenidos por sus brazos y enriquecidos con sus gracias.

Hijos: Verdaderos siervos de la Santísima Virgen, que, como otros Santos Dominicos, irían por todas partes llevando en la boca la antorcha brillante y ardiente del Santo Evangelio y en las manos el Santo Rosario; ladrando, como fieles perros guardianes, a los lobos que querrían despedazar el rebaño de Jesucristo; ardiendo como fuegos e iluminando las tinieblas del mundo como otros soles. Hombres que, por medio de una verdadera devoción a María, es decir, interior, no hipócrita; exterior, no crítica; prudente, no ignorante; tierna, no indiferente; constante, no inestable; y Santa, sin presunción, aplastarán dondequiera que vayan la cabeza de la vieja serpiente, para que se cumpla por completo la maldición que Vos le impusisteis: Pondré enemistad entre vos y la Mujer, y entre vuestra descendencia y la descendencia de Ella: ella os aplastará la cabeza (Génesis 3:15).

TERCER DÍA:

EN COMBATE CON EL DIABLO

Es cierto, gran Dios, que tal como Vos habéis predicho, el mundo tenderá poderosas trampas para atrapar el talón de esta mujer misteriosa, es decir, la pequeña compañía de sus hijos que surgirá hacia el fin del mundo, y que habrá una poderosa enemistad entre esta bendita posteridad de María y la maldita raza de Satanás. Pero es una enemistad divina, y la única de la que Vos sois el autor: Pondré enemistades. Pero estos combates y persecuciones que los hijos de la raza de Belial infligirán a la raza de tu Santísima Madre solo servirán para mostrar con mayor ventaja el poder de vuestra gracia y el valor de su virtud y la autoridad de vuestra Madre, ya que Vos le habéis dado, desde el principio del mundo, la misión de maldecir a este espíritu orgulloso con la humildad de su Corazón: Ella os aplastará la cabeza.

Si no es así, moriré: ¿No es mejor que muera antes que ver a mi Dios cruelmente ofendido cada día y a mí mismo en constante peligro de ser arrastrado por los torrentes incesantes y cada vez mayores de la iniquidad? Ah, la muerte me sería mil veces preferible. O enviadme ayuda del Cielo o llevaos mi alma. Sí, si no tuviera la esperanza de que tarde o temprano Vos, en interés de Vuestra gloria, escucharéis a este pobre pecador como ya habéis escuchado a tantos otros: Este pobre hombre clamó, y el Señor le escuchó (Sal. 33:7), entonces os rogaría como lo hizo el Profeta: ¡Quitad mi alma! (Reyes 19:4)

Pero la confianza que tengo en vuestra misericordia me hace decir con otro profeta: No moriré, sino que viviré, y proclamaré las obras del Señor (Sal. 117:17) hasta que pueda decir con Simeón: Ahora despedid a tu siervo, oh Señor, en paz, porque mis ojos han visto vuestra salvación (Lc. 2:29).

CUARTO DÍA:

FORMADOS POR EL ESPÍRITU SANTO EN MARÍA

Acordaos, oh Señor, oh Espíritu Santo, acordaos de engendrar y formar hijos de Dios con vuestra divina y fiel Esposa, María. Vos formasteis a Jesucristo, el Jefe de los predestinados, con Ella y en Ella. Es con Ella y en Ella que debéis formar a todos Sus miembros; Vos no engendrasteis ninguna persona divina en la Divinidad; pero sois Vos solo Quien forma a todas las personas santas a partir de la Divinidad; y todos los santos que han sido o serán hasta el fin del mundo son tantas obras de Tu amor unidas a María. El reinado especial de Dios Padre duró hasta el Diluvio, y concluyó con un diluvio de agua. El reinado de Jesucristo concluyó con un diluvio de sangre. Pero vuestro reinado, Espíritu del Padre y del Hijo, continúa en el presente y concluirá con un diluvio de fuego, de amor, de justicia.

¿Cuándo vendrá este diluvio de fuego y amor puro, que vais a encender en toda la tierra con tanta fuerza y dulzura que todas las naciones, turcos, idólatras, incluso los judíos, arderán con él y se convertirán? Y no hay nadie que pueda esconderse de su calor (Sal. 18:7).

Que se encienda: Que este fuego divino, que Jesucristo vino a traer al mundo, se encienda antes que el de vuestra ira, que lo reducirá todo a cenizas. Enviad vuestro Espíritu y serán creados, y renovaréis la faz de la tierra (Sal 103, 30). Enviad el espíritu de fuego sobre la tierra para crear sacerdotes ardientes, por cuyo ministerio se renueve la faz de la tierra y se reforme la Iglesia.

Acordaos, Señor, de vuestra congregación: Es una congregación, una asamblea, una selección escogida de almas predestinadas, que Vos debéis hacer en el mundo y del mundo: Yo os he escogido del mundo (Jn 15, 19). Es un rebaño de ovejas pacíficas que debéis reunir entre los lobos; una compañía de palomas castas y águilas reales entre tantos cuervos; un enjambre de abejas melíferas entre tantas avispas; una manada de ciervos veloces entre tantas tortugas; un batallón de leones valientes entre tantas liebres tímidas. ¡Ah, Señor! Reunidnos de entre las naciones (Sal 105, 47). Reunidnos, unidnos, para que podamos dar toda la gloria a vuestro santo y poderoso nombre.

QUINTO DÍA:

CONFIANZA PLENA EN LA PROVIDENCIA

Vos predijisteis esta ilustre compañía a Vuestros Profetas, quienes hablaron de ella en términos inspirados, aunque muy oscuros y secretos:

Esparcisteis una lluvia generosa para reanimar a los vuestros extenuados, vuestra familia encontró una morada, la que en vuestra bondad destinabais a los pobres. El Señor ha mandado una palabra, y es buena noticia para el gran ejército: ¡Huyen, huyen los reyes con sus tropas! Una sirvienta reparte el botín: alas de paloma cubiertas de plata, con sus plumas color de oro. Mientras el Omnipotente vencía a los reyes, caía nieve en el monte Salmón. Montes de Dios, montes de Basán, montes escarpados, montes de Basán: ¿por qué miran celosos, montes escarpados, al monte que Dios quiso habitar? Sepan que el Señor lo habita para siempre (Sal. 68: 10-17).

¿Qué es esta lluvia voluntaria que Vos habéis separado y elegido para Vuestra debilitada herencia, si no son estos misioneros, estos hijos de María, Vuestra Esposa, a quienes Vos vais a reunir y separar del mundo por el bien de Vuestra Iglesia tan afligida y debilitada por los crímenes de sus hijos?

¿Qué son estos animales y estos pobres que habitarán en Vuestra herencia, para ser allí alimentados con la dulzura celestial que Vos habéis preparado para ellos, sino estos pobres misioneros que confían en la Providencia, que se saciarán con Vuestras divinas alegrías; sino esos misteriosos animales de Ezequiel, que tienen la humanidad del hombre por su desinterés y caridad benéfica hacia el prójimo; el valor del león por su santa ira y su celo ardiente y prudente contra los demonios y los hijos de Babilonia; y la fuerza del buey por sus labores apostólicas y su mortificación de la carne, y finalmente, la rapidez del águila por su contemplación en Dios?

Estos son los misioneros que Vos deseáis enviar a Vuestra Iglesia. Tendrán el ojo de un hombre para su prójimo, el ojo de un león para Vuestros enemigos, el ojo de un buey para sí mismos y el ojo de un águila para Vos. Estos imitadores de los Apóstoles predicarán con una fuerza y una virtud tan grandes y tan impresionantes que conmoverán todas las mentes y todos los corazones, dondequiera que prediquen. Es a ellos a quienes daréis Vuestra palabra: incluso Vuestra boca y Vuestra sabiduría: Porque yo os daré una boca y sabiduría, a la que todos vuestros adversarios no podrán resistir ni contradecir (Lucas 21: 15), a la que ninguno de Vuestros enemigos podrá resistir.

Es entre estos bienamados donde Vos, Espíritu Santo, como Rey de las virtudes de Jesucristo, el Bienamado, encontrareis Vuestro deleite. Porque en todas sus misiones, no tendrán otro fin que el de daros toda la gloria del botín arrebatado a Vuestros enemigos: El rey de los poderes es de los amados, de los amados, y la belleza de la casa repartirá el botín.

Por su confianza en la Providencia y su devoción a María, tendrán las alas plateadas de la paloma: es decir, una caridad perfecta hacia sus vecinos para soportar sus defectos, y un gran amor por Jesucristo para llevar su cruz.

Solo Vos, como Rey del Cielo y Rey de reyes, apartaréis del mundo a estos misioneros como a tantos reyes, para hacerlos más blancos que la nieve en la cima del monte Selmón, la montaña de Dios, la montaña fuerte y fértil en la que Dios se deleita maravillosamente y en la que habita y habitará hasta el fin.

Señor Dios de la Verdad, ¿quién es esta misteriosa montaña de la que habláis tan maravillosamente si no es María, vuestra amada Esposa, cuyos cimientos habéis colocado sobre las cimas de las montañas más altas? Sus cimientos están en las montañas santas... la montaña de la Casa del Señor será preparada en la cima de las montañas (Sal 86, 1; Miq 4, 1).

Felices, mil veces felices, son los sacerdotes que Vos habéis elegido y predestinado para morar con Vos en esta montaña abundante y divina, para allí convertirse en reyes de la eternidad por su desprecio del mundo y su elevación en Dios; para allí ser hechos más blancos que la nieve por su unión con María, vuestra esposa, toda hermosa, toda pura, toda inmaculada; allí serán enriquecidos con el rocío del Cielo y las riquezas de la tierra, con todas las bendiciones temporales y eternas de las que está llena María.

Es desde la cima de esta montaña que, como otros Moisés, dirigirán las flechas de sus ardientes oraciones contra sus enemigos para aplastarlos o convertirlos. Es en esta montaña donde aprenderán, incluso de los labios de Jesucristo, que siempre mora allí, el significado de sus ocho bienaventuranzas. Es en esta montaña de Dios donde serán transfigurados con Él como en el Tabor, morirán con Él como en el Calvario y ascenderán al cielo con Él como en el Monte de los Olivos.

SEXTO DÍA:

PARA QUE PUEDAN EXTINGUIR EL FUEGO EN LA CASA DE DIOS

Acordaos, oh Señor, de vuestra congregación: solo vuestra gracia debe formar esta compañía. Si el hombre la toca primero, nada se hará. Si interfiere en vuestra obra, lo estropeará todo, lo trastornará todo. Vuestra congregación es vuestra obra, gran Dios. Haced vuestra obra: haced vuestra obra totalmente divina; reunid, llamad, congregad a vuestros elegidos de todos los lugares sobre los que tenéis dominio y haced de ellos un ejército fuerte para defender vuestra herencia contra vuestros enemigos.

¿Veis, Señor, Dios de las batallas, veis a los capitanes que están formando batallones completos, a los potentados que están reuniendo flotas enteras, a los mercaderes que se reúnen en gran número en los mercados y las ferias? Multitudes de ladrones, borrachos, libertinos y hombres impíos se unen contra Vos cada día, con tanta facilidad y rapidez. El sonido de un silbato, el redoble de un tambor, la visión de la punta roma de una espada, la promesa de una corona de laurel marchita, la oferta de un poco de oro o plata; en una palabra, un soplo de fama e interés terrenal, un placer vil que anhelan, puede, en un instante, unir a los ladrones, llamar a los soldados, reunir batallones, congregar a los mercaderes, llenar las casas y los mercados y cubrir la tierra y el mar con una multitud innumerable de réprobos que, aunque divididos entre sí por los lugares de donde proceden, por las diferencias en sus disposiciones o por sus intereses personales, se unen sin embargo como un solo hombre, hasta la muerte, para luchar contra Vos bajo la bandera y el liderazgo del demonio.

¡Y nosotros, gran Dios! Aunque hay tanta gloria y provecho, tanta dulzura y tantas ventajas que obtener al serviros, ¿habrá tan pocos que se unan a vuestra causa? ¡Apenas hay soldados bajo vuestro estandarte! Ni un solo San Miguel que proclame entre sus hermanos, con celo por vuestra gloria: ¿Quién es semejante a Dios?

¡Ah, dejadme gritar por todas partes: Fuego! ¡Fuego! ¡Fuego! ¡Ayuda! ¡Ayuda! ¡Ayuda! ¡Fuego incluso dentro del santuario! ¡Ayuda para nuestro hermano que está siendo asesinado! ¡Ayuda para nuestros hijos a quienes están degollando! ¡Ayuda para nuestro Padre, a quien están apuñalando! Si alguno está del lado del Señor, que se una a mí (Éxodo 32:26).

Que todos los buenos sacerdotes que se encuentran dispersos por el mundo cristiano, tanto los que están en el campo de batalla como los que se han retirado del combate para refugiarse en el desierto y la soledad, que todos ellos se unan a nosotros —la unión hace la fuerza— para que podamos formar, bajo el estandarte de la Cruz, un ejército bien organizado en formación de combate y atacar juntos a los enemigos de Dios, que ya han dado la alarma. Han gritado, se han enfurecido, han engrosado sus filas. Rompamos sus cadenas, liberémonos de su yugo. El que habita en los cielos se reirá de ellos (Sal. 2:3-4). Que el Señor se levante y que sus enemigos sean dispersados.

Levantaos, Señor, ¿por qué dormís? Levantaos: Levantaos, Señor, ¿por qué fingís dormir? Levantaos con vuestro poder, vuestra misericordia y vuestra justicia, para formar un cuerpo de guardia escogido que guarde vuestra casa, defienda vuestra gloria y salve las almas compradas al precio de vuestra preciosa Sangre, para que haya un solo redil y un solo pastor, y todos os glorifiquen en vuestro Santo Templo: Y en su templo todos proclamarán su gloria. Amén.
 

RESEÑA DEL MONJE BENEDICTINO THOMAS DE MONMOUTH

El libro del monje medieval Thomas de Monmouth sobre el primer caso de asesinato ritual ejecutado por el “pueblo elegido” ha causado gran impacto en la sociedad.


En el caso de este monje medieval, el nombre propio era Thomas y “de Monmouth” se refería a su lugar de origen, la ciudad de Monmouth (en Gales, Inglaterra). No se conoce su apellido real.

Thomas de Monmouth (activo entre 1149 y 1173) fue un monje benedictino que vivió en el priorato de la catedral de Norwich, Inglaterra, a mediados del siglo XII. Fue autor de The Life and Miracles of St William of Norwich (La vida y los milagros de San Guillermo de Norwich), una hagiografía de Guillermo de Norwich que expone el primer caso conocido como “asesinato ritual” o “ritual de sangre”.

La única obra conocida de Tomás de Monmouth es la Vita et Passione Sancti Willelmi Martyris Norwicensis, tal y como se describe en el único manuscrito conservado, el MS. Add. 3037 de la Biblioteca de la Universidad de Cambridge. Ha sido editada y traducida por Augustus Jessop y M. R. James con el título The Life and Miracles of William of Norwich (La Vida y los Milagros de Guillermo de Norwich), y por Miri Rubin con el título The Life and Passion of William of Norwich (La Vida y la Pasión de Guillermo de Norwich). En este libro, Thomas de Monmouth recopiló evidencias y testimonios sobre el asesinato un niño, Guillermo, quien fue hallado muerto en el bosque y que según las evidencias, fue asesinado por judíos en una recreación de la crucifixión, siendo por lo tanto, un mártir.

El libro de Thomas de Monmouth es el primer registro escrito de una acusación de asesinato ritual contra los judíos, motivo por el cual fue difamado hasta el hartazgo por “la comunidad”. A modo de ejemplo, el apasionado defensor de la causa judía, Gavin Langmuir sostuvo que “Thomas de Monmouth se lo había inventado todo”. 

El único manuscrito que se conserva de la obra de Thomas fue descubierto por M. R. James y publicado en 1896 con ensayos históricos de James y Augustus Jessopp.
 

LA VISIÓN DE HILDEGARDA VON BINGEN DE LOS ÚLTIMOS TIEMPOS

Las profecías de Santa Hildegarda, que confirman las Escrituras, predicen también unos Últimos Tiempos, después de los cuales la Iglesia y la sociedad resplandecerán antes del Fin del Mundo.

Por Margaret C. Galitzin


Después de demostrar que las Sagradas Escrituras advierten a la humanidad de un Juicio de las Naciones, que será un gran castigo que caerá sobre toda la humanidad, al que seguirá un período de paz y restauración de la Santa Iglesia (aquí y aquí), el padre Benjamín Martín Sánchez cita las profecías de varios santos cuyas visiones y apariciones confirman estas advertencias.

Santa Hildegarda recibiendo sus revelaciones del Cielo, mientras Fray Volmar observa

La primera que veremos es Santa Hildegarda von Bingen, (1098-1179). El padre Sánchez la cita describiendo los Últimos Tiempos:
“Entonces el temor de Dios ha sido completamente desechado, cuando se suceden guerras feroces y crueles de una manera sin precedentes, cuando una multitud de personas son sacrificadas en estas guerras y muchas ciudades se convierten en montones de ruinas... cuando la sociedad haya sido completamente purificada por estas tribulaciones... cuando regrese completamente la práctica de la justicia... Porque el consuelo seguirá a la desolación... como la Ley nueva sucedió a la Ley antigua” (1).
Es decir, ve en el futuro un gran castigo de los pueblos, y luego, un tiempo en que la humanidad volverá a la práctica de la justicia, lo que coincide con nuestra comprensión del Reino de María.

En una de sus famosas obras, Scivias (abreviatura de Scito vias Domini o “Conoce los caminos del Señor”), Santa Hildegarda da un relato más detallado de esta destrucción a la que seguirá el consuelo (2).

La abadesa Hildegard comenzó a escribir Scivias en 1142 cuando, a la edad de 42 años, una Voz del Cielo le ordenó que registrara las visiones proféticas que había experimentado desde su infancia. Su confesor y director espiritual, el monje Volmar, le ordenó obedecer a esa Voz, que juzgó venía del Cielo. Más tarde recibió la aprobación de San Bernardo de Claraval, así como el respaldo del Papa Eugenio III en el Sínodo de Trier (1147-1148).

Scivias de Santa Hildegarda

En Scivias proporcionó el curso de la Historia desde la Creación hasta el Juicio Final, enumerando una sucesión de males que deben suceder antes del Juicio. En la Visión 11, habla de los Últimos Días cuando la cristiandad cae por medio de “cinco épocas feroces” después de su tiempo, seguidas por una gran victoria de la Santa Iglesia dirigida por un “inocente”. Sólo después de esto vendrá el Anticristo y el Fin del Mundo (3).

Al describir la visión, ella nombra cinco bestias que simbolizan épocas futuras de la historia mundial, cada animal sugiere el temperamento de la era y sus gobernantes rebeldes. Aquí está su descripción de la visión:
“Entonces miré hacia el norte [que simboliza el Mal], y ¡he aquí! Cinco bestias estaban allí. Una era como un perro, ardiente pero no abrasador; otra era como un león amarillo; otra era como un caballo pálido; otra era como un cerdo negro; y el último como un lobo gris. Y estaban mirando hacia el Oeste [simbolizando el Cielo]. Y en el Oeste, delante de esas bestias, apareció una colina con cinco picos; y de la boca de cada bestia se extendía una cuerda a una de las cumbres del cerro. Todas las cuerdas eran negras excepto la que salía de la boca del lobo, que era en parte negra y en parte blanca” (4).
Las 'cinco feroces épocas de dominio temporal'

La primera de esas “cinco épocas feroces de dominio temporal”, como ella las llama, es “como un perro, feroz pero no ardiente, porque esa era producirá personas con un temperamento mordaz, que parecen ardientes en su propia estimación pero no arden con la justicia de Dios”.

La segunda época está simbolizada por el “león amarillo, porque esta era soportará gente marcial, que instigará muchas guerras pero no pensará en la justicia de Dios en ellas; pues estos reinos comenzarán a debilitarse y cansarse, como muestra el color amarillo”.

El Rupertberg Scivias-Codex completado en 1175

La tercera época es “el caballo pálido, porque esos tiempos producirán gente que se ahogará en el pecado... y entonces estos reinos perderán su fuerza rubicunda y palidecerán por el temor a la ruina y sus corazones se romperán”.

La cuarta época es “como un cerdo negro, porque esta época tendrá líderes que se ennegrecerán con la miseria y se revolcarán en el lodo de la impureza. Infringirán la ley divina por la fornicación y otros males, y conspirarán para apartarse de la santidad de los mandamientos de Dios”.

Finalmente, la última época “es como el lobo gris. Porque en esos tiempos habrá gente que se saquee unos a otros, robando a los poderosos y a los afortunados. Y en estos conflictos no se mostrarán ni negros ni blancos, sino grises en su astucia. Y dividirán y conquistarán a los gobernantes de esos reinos. Y entonces vendrá el tiempo en que muchos serán atrapados, y el error de los errores se elevará del Infierno al Cielo. Y entonces los hijos de la luz serán presionados ​​en el lagar del martirio, y no negarán al Hijo de Dios sino que rechazarán al hijo de perdición que tratará de hacer su voluntad con las artes del Diablo” (5).

Los cinco picos y las cinco cuerdas

La profecía se vuelve más interesante. Desde la boca de cada una de las primeras cuatro bestias se extiende una cuerda negra hasta uno de los picos de la montaña, que simboliza el poder del deseo carnal. Pero de la boca del lobo, que representa la última era, la cuerda es blanca y negra. Porque en ese tiempo habrá muchos que serán muy malos, pero también de esa dirección vendrán los “que están blancos de justicia”.

Cinco bestias que representan cinco épocas

Y estos últimos “resistirán al hijo de perdición con ardientes prodigios”, especialmente el “justo hacedor de justicia”. Santa Hildegarda prevé un “inocente” que “se levantará como un carbón encendido contra el que engaña en las obras”. Ese líder profético será “levantado a la vista de Dios como una chispa brillante y una luz clara y una antorcha encendida. Y así, llevando en sí mismo las obras más fuertes y puras, se las pone como una fuerte coraza y una espada aguda, y ahuyenta el vicio y conquista la virtud” (6).

Después de esta época que terminará con la victoria de los justos dirigidos por el inocente, vendrá un nuevo período, cuando “la Iglesia resplandecerá en su justicia hasta el tiempo del Anticristo”.

Un contexto contrarrevolucionario

Para quien sigue la Historia en la línea de la Revolución y la Contrarrevolución planteada por el Prof. Plinio Correa de Oliveira, las profecías de Santa Hildegarda apuntan a una victoria sobre la Revolución dirigida por un hombre con una misión profética. Después de la victoria contrarrevolucionaria comenzará un nuevo período en el que la Iglesia volverá a recuperar su antiguo esplendor, el Reinado de María anunciado en Fátima y Quito.

Me parece que las cinco bestias que señalan épocas de la Historia podrían representar las Cuatro Revoluciones que alcanzan su punto máximo en la quinta, la época del Lobo. El perro de fuego que produce “personas de temperamento mordaz que son de fuego en sus propios ojos pero no arden con la justicia de Dios” ¿no podría representar la Revolución protestante del siglo XVI? Ciertamente, sus malvados heresiarcas ardían en justicia propia pero carecían de justicia ante los ojos de Dios.

Santuario con las reliquias de Santa Hildegarda, Eibingen, Alemania

La segunda época simbolizada por el león amarillo es una época de guerras y revoluciones que inician la decadencia de los reinos. Esto podría significar la Revolución Francesa que tuvo como objetivo destruir las monarquías e instituir la igualdad en el gobierno.

La tercera época del caballo pálido, tiempo que “producirá gente que se ahogará en el pecado” recuerda al cuarto jinete del Apocalipsis identificado como la Muerte montando un caballo pálido, seguido del Infierno (Ap 6, 8). Esto bien podría interpretarse como una representación de la Tercera Revolución: el comunismo, que hizo que las naciones “perdieran su fuerza y ​​palidecieran por el miedo a la ruina”.

El cerdo negro de la cuarta época describe bien el tribalismo en los bosques y en las ciudades. La Revolución Hippy de la década de 1960 fue un hito importante de la misma. Los líderes hippies “se revolcaron en el lodo de la impureza, infringiendo la ley divina mediante la fornicación y otros males, tramando apartarse de la santidad de los mandamientos de Dios”.

Finalmente, llegamos a la época del lobo gris, donde las astutas mentiras de la Quinta Revolución o el Ocultismo que lleva al satanismo están engañando a tanta gente. Pero en este tiempo, una fuerza de buena voluntad se levanta encabezada por un “inocente”, un líder con una misión profética que vencerá al mal de maneras maravillosas.

Este, entonces, será el comienzo de la victoria de Nuestra Señora, cuando “la Iglesia resplandecerá en su justicia hasta el tiempo del Anticristo”.

Así encontramos que las profecías de Santa Hildegarda, que confirman las Escrituras, predicen también unos Últimos Tiempos, después de los cuales la Iglesia y la sociedad resplandecerán antes del Fin del Mundo.

Continúa...

Parte 1: Los últimos tiempos y el juicio de las naciones


Notas:

1) Benjamín Martín Sánchez, Los Últimos Tiempos: Profecías Públicas y Privadas, TOP, 1ra ed., Imprimatur: Bishop Eduardus Zamorensis, 1968, p. 14, pág. 58. Lamentablemente el padre Sánchez no proporciona una fuente para su cita. Sin embargo, esta profecía está plenamente corroborada por las palabras escritas sobre los Últimos Tiempos en la famosa obra Scivias de Hildegard von Bingen.

2)  Hildegarda de Bingen, Scivias, trad. por la Madre Columba Hart y Jane Bishop, NY: Paulist Press, 1990.

3) Ibid., Los últimos días y la caída del anticristo, págs. 493-494.

4) Ibid.

5) Ibid., págs. 494-495

6) Ibid., págs. 495-496
 

¿UN FALSO CÓNCLAVE PUEDE DARNOS UN VERDADERO PAPA?

Aunque esto sea muy improbable, nada es imposible para Dios.

Por SD Wright


Muchos creen que los pretendientes postconciliares al papado deben haber sido verdaderos papas, porque la alternativa significaría “un callejón sin salida”.

Esta creencia, repetida incluso por aquellos que deberían saberlo mejor, sostiene que si estos hombres no fueran papas, no quedaría ningún cardenal verdadero, ningún mecanismo para elegir un papa, y por lo tanto ninguna Iglesia visible.

Pero esto es falso. Los teólogos han considerado este problema, y hay múltiples caminos posibles por los que un verdadero Papa podría ser elegido de nuevo, incluso sin cardenales. 

También podríamos considerar el modo en que terminó el Gran Cisma de Occidente, en el que Martín V parece haber sido elegido al margen de las disposiciones ordinarias del derecho pontificio.

En el presente artículo, exploraré otra posibilidad que podría ser aceptada por todas las partes en litigio: un hombre elegido por un cónclave ilegítimo que alcanza el papado mediante la adhesión pacífica y universal de la Iglesia.

Sin embargo, antes de poder discutir esto, debemos tener claro por qué la Santa Sede ha estado vacante durante estas últimas décadas.

Impedimentos para la elección: Cuando un hombre no puede ser Papa

La conclusión de que la Santa Sede está vacante se basa en diversos argumentos, cada uno de los cuales apunta a la misma conclusión.

Uno de estos argumentos es que estos recientes pretendientes han sido abiertamente no católicos, por herejía abierta, cisma y/o apostasía de la religión católica.

Otro es que han tenido un programa establecido, visible y objetivo para imponer una nueva religión a la Iglesia católica; desde este punto, algunos argumentan que su aceptación en sus respectivos cónclaves ha sido sólo aparente, y que en realidad han aceptado algo distinto al Pontificado Romano tal como se entiende tradicionalmente.

Hay otros argumentos que conducen a la certeza moral, pero no es éste el lugar para explicarlos o defenderlos más a fondo. La cuestión es que estos argumentos presuponen que los demandantes en cuestión han planteado algún tipo de impedimento para su elección.

La Iglesia Católica considera que sólo un varón católico con uso de razón puede ser elegido para el papado. Esto, a su vez, significa que no pueden alcanzar el papado las siguientes personas
Una mujer

Un niño menor de la edad de la razón, o un hombre que esté permanentemente demente

Un hombre que no sea católico (por no estar bautizado o por ser abiertamente hereje, cismático o apóstata).
La Catholic Encyclopaedia resume la cuestión:

Un laico también puede ser elegido Papa, como lo fue Celestino V (1294). Incluso la elección de un hombre casado no sería inválida (c. “Qui uxorem”, 19, caus. 33, Q. 5). Por supuesto, la elección de un hereje, cismático o mujer sería nula.

Estos impedimentos se presentan en forma satírica a continuación:

¿Qué ocurriría si una persona que sufriera uno de los impedimentos mencionados anteriormente fuera elegida para el papado y, aparentemente, reconocida como Papa por la mayoría de los católicos?

Qué significa realmente “adhesión pacífica y universal”

Consideremos lo que dice el cardenal Billot sobre el concepto de “adhesión pacífica y universal” como medio de establecer la identidad del Romano Pontífice como un hecho dogmático:
Un punto debe mantenerse como completamente inamovible y firmemente situado más allá de toda duda: la sola adhesión de la Iglesia universal será siempre por sí misma un signo infalible de la legitimidad de la persona del Pontífice y, lo que es más, incluso de la existencia de todas las condiciones requeridas para la legitimidad misma.

No es necesario buscar pruebas lejanas de esta afirmación. La razón es que se toma inmediatamente de la promesa infalible de Cristo y de la providencia. Las puertas del infierno no prevalecerán contra ella, y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días.

Ciertamente, que la Iglesia se adhiriera a un falso pontífice sería lo mismo que si se adhiriera a una falsa regla de fe, puesto que el Papa es la regla viva que la Iglesia debe seguir en creencia y que siempre sigue de hecho, como se verá aún más claramente en lo que se dirá más adelante.

Por todos los medios, Dios puede permitir que en un momento u otro la vacante de la sede se prolongue durante un tiempo considerable. También puede permitir que surjan dudas sobre la legitimidad de uno u otro elegido. Pero no puede permitir que toda la Iglesia reciba como pontífice a alguien que no es un verdadero y legítimo [papa].

Por lo tanto, desde el momento en que ha sido aceptado y unido a la Iglesia como la cabeza al cuerpo, no podemos seguir considerando la cuestión de un posible error en la elección o de una [posible] deficiencia de cualquier condición necesaria para la legitimidad, porque la mencionada adhesión de la Iglesia sana radicalmente el error en la elección e indica infaliblemente la existencia de todas las condiciones requeridas.'
Billot está diciendo que la Iglesia no puede equivocarse al adherirse pacífica y universalmente a un hombre como Papa porque, como dice Billot, esto implicaría que la Iglesia se adhiriera a una falsa regla próxima de fe, lo cual es imposible.

Sin embargo, cuando la Iglesia se adhiere de esta manera a un hombre, es un signo infalible de que él es de hecho el Papa. Esto es así, cualesquiera que sean los defectos que puedan haber existido en su elección, siempre que el hombre fuera capaz de recibir el oficio (es decir, que no persistiera ningún impedimento de la ley divina en el momento de esta adhesión).

Esta misma idea es apuntada por Fr. Damien Dutertre en su artículo sobre el tema. Cita al dominico De Groot:
La proposición “Pío X ha sido debidamente elegido Romano Pontífice” no puede ser puesta en duda después de la aceptación de la Iglesia, por la cual incluso una elección ilegítima puede ser ratificada'. (Énfasis añadido).
En otras palabras, incluso si un cónclave fuera ilegítimo y defectuoso, su elección podría, en algunas circunstancias, ser “sanada de raíz” por la adhesión pacífica y universal de toda la Iglesia.

Elección por aclamación: qué significa y qué no significa

Si Billot y otros están en lo cierto, proponen una especie de “elección por aclamación”. La Catholic Encyclopaedia escribe sobre la aclamación propiamente dicha:
El método de elección del Romano Pontífice está contenido en las constituciones de Gregorio XV, “Æterni Patris Filius” y “Decet Romanum Pontificem”. La constitución de Urbano VIII, “Ad Romani Pontificis Providentiam”, confirma la anterior. Según estos documentos, sólo tres métodos de elección son válidos; a saber, por escrutinio, por compromiso y por aclamación o “cuasi-inspiración”.

Esta última forma de elección consiste en que todos los cardenales presentes proclamen unánimemente a uno de los candidatos Sumo Pontífice, sin la formalidad de emitir votos. Como esto debe hacerse sin previa consulta o negociación, se considera que procede del Espíritu Santo y por ello se denomina también “cuasi-inspiración”.

Un ejemplo de este modo de elección en tiempos más recientes se encuentra en el caso de Clemente X (1670-76), anteriormente Cardenal Altieri, cuya elección se dice que fue determinada por el grito repentino de la gente fuera del cónclave, “Altieri Papa”, que fue confirmado por los cardenales (Keller). Inocencio XI (1676-89) es otro ejemplo. Los cardenales le rodearon en la capilla del cónclave y, a pesar de su resistencia, todos le besaron la mano, proclamándole Papa (De Montor).
La situación actual es que sólo los cardenales pueden elegir a un nuevo Papa por aclamación, o al menos que la aclamación de cualquier otro cuerpo sólo alcanza legitimidad a través de su concurrencia. Sin embargo, esta es una disposición de derecho positivo, si estos electores legítimos están ausentes, el poder de elección -por necesidad- recae sobre la Iglesia. Journet cita a Cayetano:
“En el caso de que las condiciones de validez establecidas se hayan vuelto inaplicables, la tarea de determinar otras nuevas recae en la Iglesia por devolución, esta última palabra tomada, como señala Cayetano, no en sentido estricto (la devolución es estrictamente a la autoridad superior en caso de incumplimiento de la inferior) sino en sentido amplio, significando toda transmisión incluso a un inferior. [...]

... cuando no puedan cumplirse las disposiciones del Derecho Canónico, el derecho de elección corresponderá a determinados miembros de la Iglesia de Roma. En defecto del clero romano, el derecho pertenecerá a la Iglesia universal, de la que el Papa será obispo”.
Estos teólogos no están diciendo que “los laicos pueden elegir al Papa por aclamación”, y yo tampoco. Esto parece referirse a la jurisdicción que corresponde a los obispos (presumiblemente ordinarios) y a la Iglesia como cuerpo moral, no a los individuos o a los laicos en general. Sin embargo, el mecanismo discutido por Billot anteriormente parece implicar que, si un candidato elegible (y no parece haber muchos -o de hecho ninguno- en el actual Colegio Cardenalicio) es elegido inválidamente para el papado, la adhesión pacífica y universal de la Iglesia (si tal ocurre) podría curar el defecto de raíz, y así establecer al hombre como Papa.

Una vez que la Iglesia universal se adhiere a un hombre (o más bien, a sus enseñanzas) como la regla próxima de la fe, no puede haber duda de que él es el pontífice legítimo, sea como sea que haya llegado allí.

Por qué los pretendientes postconciliares nunca fueron aceptados de este modo

Los pretendientes postconciliares no fueron “aceptados y unidos a la Iglesia” del modo que describe Billot.

No es creíble afirmar que fueron recibidos de esta manera. Los tradicionalistas han seguido, citado y aplaudido a estos pretendientes cuando estaban de acuerdo con la doctrina tradicional, pero la enseñanza de estos pretendientes no ha sido en absoluto su regla de fe próxima. Esto se aplica también a los conservadores, en particular a los que casi se insertan en la ecuación, mediando e interpretando las palabras de Francisco.

Del mismo modo, los liberales han seguido, citado y aplaudido a los reclamantes postconciliares cuando estos hombres hacían cosas liberales, pero por lo demás los han ignorado.

Además, esta situación persiste desde la elección de Pablo VI. Lo observó el respetado autor Arnaldo Vidigal Xavier da Silveira, que planteó estas preguntas sobre la elección de Pablo VI, y las dejó sin respuesta:
¿Sería suficiente cierta desconfianza muy generalizada, aunque no siempre bien definida, para destruir el carácter aparentemente pacífico y universal de la aceptación del Papa? Y si esta desconfianza se convirtiera en una sospecha en numerosos espíritus, en una duda positiva en muchos, en una certeza en algunos, ¿subsistiría la mencionada aceptación pacífica y universal?

Y si tales desconfianzas, sospechas, dudas y certezas aparecieran con cierta frecuencia en conversaciones o papeles privados, o de vez en cuando en escritos publicados, ¿podría todavía calificarse de pacífica y universal la aceptación de un Papa que ya era hereje con ocasión de su elección por el Sacro Colegio?
A la luz de estas preguntas, es bastante dudoso que haya habido una adhesión universal y pacífica a estos hombres en el sentido pertinente. Si así hubiera sido, tendríamos la seguridad de su legitimidad. Además, la elección de Francisco era incapaz de ser sanada de raíz, porque persistía en los impedimentos antes mencionados.

Sin embargo, a diferencia de ser de sexo femenino, el impedimento de no ser católico puede ser eliminado: el hombre aparentemente elegido puede convertirse en católico.

Los teólogos señalan que la adhesión pacífica y universal de la Iglesia implica también que se den todos los requisitos para que un hombre sea Papa. El padre Dutertre cita a los carmelitas de Salamanca:
La elección activa, por parte de la Iglesia, nos es evidentemente cierta por pruebas casi sensibles y experimentales. Ahora bien, a esta elección activa, por parte de la Iglesia, corresponde infaliblemente una elección pasiva, o capacidad, por parte de los elegidos...

Porque aunque estas condiciones son en sí mismas contingentes, se hacen infalibles por su relación con el juicio universal de toda la Iglesia, y en razón de la promesa de Cristo. Se conocen, en efecto, por el siguiente razonamiento: “La Iglesia no yerra en las cosas que pertenecen a la fe y a las costumbres. Pero la Iglesia universal ha elegido papa a Inocencio XI, para lo cual se requiere que sea hombre y que esté bautizado. Por lo tanto, Inocencio XI tiene estas condiciones”.
Por la misma razón que tal adhesión demostraría que el hombre es elegible (es decir, por ser mayor de edad, varón, bautizado, cuerdo, católico, etc.), también podemos estar seguros de que Francisco nunca habría gozado de tal adhesión hasta que eliminara estos dos impedimentos, o cualquier otro que lo hiciera inelegible. Lo mismo vale para quien sea elegido en su lugar.

Además, si el sucesor de Francisco recibiera tal adhesión, entonces también podríamos estar seguros de que tales impedimentos habrían sido eliminados o nunca habrían estado presentes en primer lugar.

¿Podría un católico ser elegido por un falso cónclave?

La primera conclusión debería estar clara a partir de lo anterior.

Por improbable que sea que un falso cónclave lo haga, podría elegir a un Hombre Católico cuerdo con la intención de abrogar el Vaticano II y demás (recordando, por supuesto, que un cónclave no está obligado a elegir a uno de sus miembros). Si así lo hiciera, la elección de este hombre no se vería impedida por ser mujer, no católico o carecer de uso de razón: “sólo” se vería impedida por haber sido elegido por un cónclave ilegítimo.

Se trata, en efecto, de un impedimento importante, por decirlo suavemente. Pero tal elección puede ser remediada por la adhesión universal y pacífica de la Iglesia, si tal ocurriera; y si ocurriera, el hombre sería Papa. Tal resultado sería inmediatamente obvio, o no lo sería. Si no es al menos rápidamente obvio que ha sucedido, entonces obviamente no ha sucedido. La realidad pronto se volvería clara en uno u otro sentido.

¿Podría un falso Papa convertirse y llegar a ser Papa?

Como se ha señalado, lo más probable es que el sucesor de Francisco continúe la revolución del Vaticano II, ya sea con o sin las “mejoras” de Francisco.

Pero prosigamos con esta idea. Ya sea un Francisco II o un Benedicto XVII, imaginemos que nos encontramos ante otro hombre que, por el impedimento que sea, no es el Papa.

Imaginemos que, al igual que sus recientes predecesores, es tomado como tal por casi todo el mundo (sin que ello constituya una adhesión universal y pacífica por las razones antes expuestas).

Imaginemos que al cabo de un tiempo se convierte, elimina todos los impedimentos a su elección y comienza a actuar como Papa.

Si esto ocurriera, el mundo no se alegraría, pero sin duda seguirían reconociéndole como papa.

Sin embargo, si comenzara a actuar como Papa y como católico, los católicos tradicionales se darían cuenta de esta nueva realidad.

Un cambio así podría hacerse más evidente con medidas como la abjuración y supresión del error, la derogación del Vaticano II, etcétera. Podría llevar tiempo, y habría mucha preocupación de que nos estuvieran engañando. Pero al menos es posible que la confianza se recupere progresivamente.

Esto podría desarrollarse de tal manera que, con el tiempo y de forma obvia, cada vez más católicos, y finalmente la Iglesia misma, llegarían a reconocerle y adherirse a él, pacífica y universalmente, como Romano Pontífice y a sus enseñanzas como su próxima regla de fe.

Como hemos visto, esto dejaría infaliblemente claro que, en algún momento y por algún medio, se había convertido realmente en lo que no era antes, y en lo que un cónclave inválido fue incapaz de hacer: un Romano Pontífice.

Aquellos que ya piensan que es importante que “todo el mundo lo reconozca como Papa” seguramente deben permitirnos argumentar que, si tal hombre eliminara cualquier impedimento para su elección, sería hecho Papa por ese solo hecho, por las razones ya discutidas.

Esto se debe a que el argumento de la adhesión pacífica y universal sostiene que cualesquiera que hayan sido los defectos de procedimiento en una elección, la pretensión del hombre es “saneada” y hecha válida-en otras palabras, un hombre que no fue legítimamente elegido papa en cónclave se convierte en el papa legítimo a través de otro medio. En cierto sentido, el cónclave inválido fue la “ocasión” de que alcanzara el papado, pero no la causa real.

Veamos de nuevo las palabras de Billot:
Por lo tanto, desde el momento en que ha sido aceptado y unido a la Iglesia como la cabeza al cuerpo, no podemos seguir considerando la cuestión de un posible error en la elección o de una [posible] deficiencia de cualquier condición necesaria para la legitimidad, porque la mencionada adhesión de la Iglesia sana radicalmente el error en la elección e indica infaliblemente la existencia de todas las condiciones requeridas.
Incluso si la adhesión pertinente tuviera que ser por parte de los católicos específicamente (y no del “mundo en general”), este proceso podría de hecho seguir ocurriendo progresivamente, hasta que aparezca la claridad. Una vez más, aunque esto sea improbable, no es ni absurdo ni imposible.

El momento exacto en que se produzca esa “sanación” es irrelevante. El hecho es que un hombre que había sido intruso en el papado, y parecía haber poseído el cargo de facto, puede llegar a alcanzar el cargo de jure también bajo ciertas circunstancias.

Todos (excepto los modernistas y algunos “repensadores”) podrían estar satisfechos

Este escenario debería satisfacer a los llamados sedevacantistas “totalistas” (un par de términos poco afortunados), porque los principios, los hechos y la realidad apuntarían a que este ex hereje y antipapa habría dejado de lado sus defectos invalidantes, de modo que cualquier otro defecto se habría resuelto mediante la adhesión universal y pacífica de la Iglesia.

Esta hipótesis debería satisfacer también a los partidarios de la tesis Cassiciacum del obispo Guérard des Lauriers (que podrían llamarse sedevacantistas “parcialistas”, por su oposición a los sedevacantistas “totalistas”). Estos hombres sostienen que los pretendientes postconciliares han sido papas “materialmente”, debido a lo que ellos consideran que han sido elecciones legítimas. El escenario discutido en este artículo es compatible con su opinión de que tal pretendiente ya había disfrutado de una elección y designación válidas, que finalmente aceptó, y por lo tanto, alcanzó el cargo. De hecho, algunos de los más ruidosos de estos hombres probablemente afirmarían que esto había demostrado que su tesis había sido correcta todo el tiempo (estando ansiosos por afirmar esto de cualquier argumento, por periférico que sea).

Este escenario también satisfaría a aquellos que siguen la llamada posición clásica de la SSPX, es decir, el curso práctico de adherirse a la tradición sin adoptar una explicación oficial de la crisis, dejando tal teoría para el futuro, después de que la crisis haya pasado. En tal escenario, la crisis ha sido resuelta.

Aquellos que hubieran adoptado un “reconocer y resistir” más explícito presumiblemente también estarían satisfechos, porque muchos de ellos nunca entendieron o aceptaron la profundidad del problema en primer lugar. Sin embargo, tales hombres han entrado en una posición peligrosa por su adopción de una línea más o menos dura de “repensar el papado”, acompañada de una negación o duda de la enseñanza tradicional de la Iglesia sobre el papado y su propia constitución. Frente a un verdadero Papa gloriosamente reinante, tales hombres podrían correr el peligro de verse empujados al cisma.

El peligro de ser engañados, por supuesto, se extiende a todas las partes: debemos vigilar y rezar, rogando a Dios que no seamos ni demasiado crédulos, ni demasiado escépticos, dependiendo de las circunstancias; y no permitir que opiniones inciertas pero deseadas sobre asuntos secundarios se conviertan en el criterio para reconocer a un verdadero Papa. En todos los casos, nuestro deber es ajustarnos a la realidad, no que un pretendiente papal se ajuste a nuestras ideas -pero este es un aspecto peligrosamente peliagudo de la crisis.

En el escenario en cuestión, los “explicadores del Papa” y las personas conservadoras del Novus Ordo probablemente estarían satisfechos, porque casi siempre están satisfechos con lo que el papado y la jerarquía aparentes les han dicho.

Los modernistas estarían furiosos y, como los “Repensadores”, podrían terminar en cisma. Aunque esto represente una pérdida de almas, no es importante para la cuestión. Y, como dijo San Juan:
“Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros. Porque si hubieran sido de nosotros, sin duda habrían permanecido con nosotros; pero para que se manifieste, que no son todos de nosotros” (1 Juan 2.19).
En la actualidad, muchos católicos están de acuerdo en que hemos estado sin un Papa reinando sobre nosotros, como quiera que se entiendan y expliquen estas palabras. Pero en el escenario planteado, tendríamos un papa reinando sobre nosotros, y podríamos decir: habemus papam.

Conclusión

Puede que en el escenario debatido ninguna escuela de pensamiento sepa cuál tenía razón, pero esto también es irrelevante.

De hecho, la solución del Gran Cisma de Occidente con Martín V se debatió durante siglos, e incluso los implicados en su elección no se pusieron de acuerdo sobre por qué o cómo ellos y los demás implicados tenían derecho a hacerlo. Si en la actualidad no estamos en el fin de los tiempos, nuestra situación actual podría dar pie a un debate teológico durante años.

El objetivo principal de este artículo ha sido explicar cómo un hombre elegido por un cónclave ilegítimo podría llegar a ser Papa, a través de la adhesión pacífica y universal de la Iglesia.

Pero esta explicación -de lo que sería un acontecimiento extremadamente improbable- también sirve a un propósito secundario: refuta las afirmaciones universales, a menudo repetidas, de que no hay soluciones entre los sedevacantistas, o de que la tesis del Cassiciacum es el único camino posible.

Por improbable que pueda parecer, esta explicación ofrece otra solución, basada en la enseñanza de eminentes teólogos y en los principios perennes de la eclesiología. Y sólo por esa razón, las afirmaciones de un “callejón sin salida” caen.

Volviendo al cónclave de 2025, espero que este artículo muestre que no es una irrelevancia para nosotros, sino más bien una ocasión improbable pero posible para el final de la crisis. Y aunque esto sea muy improbable, no lo es más que la propia crisis: además, nada es imposible para Dios.

Por lo tanto, oremos y ofrezcamos sacrificios, pidiendo a Dios un verdadero Romano Pontífice y el fin de la crisis en la Iglesia.
 

lunes, 28 de abril de 2025

IGLESIAS DESCRISTIANIZADAS POR SILENCIAR LOS “NOVÍSIMOS”: LA MUERTE

La Tradición catequística de la Iglesia católica ha llamado “novísimos” a su doctrina sobre muerte, juicio, purgatorio, cielo e infierno.

Por el padre José María Iraburu


In memoriam 
✝ Fernando Iraburu Bonafé

“Antes” la predicación se centraba bastante en estos temas. Pero “Ahora” más bien son normalmente silenciados, en parte como reacción a ciertos excesos anteriores, y en grandísima parte por mera falta de fe.

Con ello se desfigura el Evangelio y la Tradición, y el remedio es peor que la enfermedad. Silenciar los novisimos es un grave mal, que lógicamente produce Iglesias descristianizadas.

Cristo, venciendo a la muerte, ha resucitado, para salvarnos de ella, dándonos renacer por el agua y el Espíritu Santo a una vida nueva y sobrehumana. Y si Dios quiere, a la luz de esta Cincuentena Pascual, voy a tratar sucesivamente de esos temas, para confortación gozosa de cristianos, y para llamada a la conversión de los descristianizados y de los infieles.

EL GOBIERNO DE ESPAÑA PROFANARÁ EL VALLE DE LOS CAÍDOS

El PSOE ha decidido transformar el Valle de los Caídos, donde se encuentra la cruz más alta del mundo, en un museo secular, a pesar de haber llegado a un acuerdo con la Conferencia Episcopal Española. 


La noticia llega tras una oleada de anuncios en abril sobre la convocatoria de un concurso público para empresas que rediseñen el lugar y lo conviertan en un “centro de interpretación” acorde con “los valores de la sociedad actual”.

El Valle de los Caídos, situado en las colinas cercanas a Madrid, alberga una basílica católica, un monasterio benedictino activo y una cruz de 150 metros de altura. El sitio fue construido bajo el régimen del General Francisco Franco —una de las principales causas de la controversia actual— y sigue siendo un popular destino turístico y de peregrinación.

Los ganadores del concurso disfrutarán de un presupuesto de 30 millones de euros para implementar sus planes (aprobado por el partido de izquierdas PSOE).

Sin embargo, a medida que surgen noticias de que el gobierno pretende “desacralizar” el espacio radicalmente, los opositores ahora dicen que los planes de rediseño del gobierno van más allá de lo acordado.

Católicos y conservadores han criticado la decisión de convertir el lugar en un “museo laico”. Los afectados afirman que los cambios profanarán ilegítimamente y promoverán una “versión oficial” de la historia manipulada, propagandística y partidista, conforme con el PSOE, que formó parte del gobierno de coalición que luchó contra las fuerzas nacionalistas y persiguió a la Iglesia católica antes y durante la Guerra Civil Española.

La jerarquía eclesiástica española, tras haber acordado y permitido inicialmente una reforma “moderada” del lugar, se queja ahora de que el gobierno “toma iniciativas sin resolver cuestiones previas” y no “consulta a la Iglesia sobre los detalles o cuestiones que deberían aclararse previamente, por si no se respetan los espacios y sensibilidades religiosas”.

“Los términos del acuerdo entre el Gobierno y la Santa Sede son de carácter general y nunca se han examinado los detalles ni particularidades específicos del acuerdo”, aclararon.

Los obispos españoles insisten, sin embargo, en que las reuniones entre la Santa Sede y el gobierno del PSOE celebradas en Roma establecieron que la Basílica “donde se celebra la Eucaristía, así como sus símbolos litúrgicos y religiosos” se mantendría… y que “las intervenciones artísticas y museográficas” garantizarían “la finalidad litúrgica y cultual de estos espacios sin afectarlos”.

Además, el comunicado afirma que los encuentros garantizaron “la continuidad de la comunidad monástica benedictina encargada del servicio litúrgico de la basílica, la hospedería y la escuela coral”.

Los anuncios oficiales sobre la forma que adoptarán los próximos cambios y “resignificaciones” del Valle de los Caídos han permanecido vagos y se anunciarán junto con los ganadores del concurso.

Sin embargo, el Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana ha declarado que solo el altar y los bancos adyacentes quedarán fuera de sus intervenciones. Mientras tanto, el vestíbulo, el atrio, el espacio intermedio, la nave vacía, la cúpula (pero sin el altar) y las capillas del Santo Sepulcro y del Santísimo Sacramento no están destinadas al culto y podrán ser objeto de intervenciones para “redefinir el lugar”.

Los opositores temen que las acciones puedan ir más allá, ya que las primeras propuestas de cambios incluyeron llamados de Félix Bolaños, Ministro de la Presidencia, a “desacralizar” la cripta, donde se encuentra la Basílica, y eliminar por completo el culto católico.

Luis Felipe Utrera-Molina, el abogado que defiende al Valle de los Caídos frente a los opositores de izquierda (que han expresado abiertamente su deseo de desmantelar su cruz de 150 metros de altura), criticó la concesión por parte de los obispos como otro ejemplo de “ingenuidad, o mala fe de la jerarquía de la Iglesia”.

Al gobierno le ha bastado con unos días para hacerlos pasar por mentirosos. Y eso es lo que pasa cuando se pacta con mentirosos. No se puede esperar que el diablo no te traicione si se pacta con él —dijo.

Sólo unos días después de que se alcanzara un aparente acuerdo el 4 de abril, después de que un comunicado afirmara que la cruz y la basílica habían sido “salvadas”, la Conferencia Episcopal Española dio marcha atrás.

Un comunicado del 16 de abril dice: “…queremos manifestar que la Iglesia Católica nunca ha sido promotora ni impulsora de las actividades de redefinición que el Gobierno español pretende llevar a cabo en el Valle”.

La decisión del gobierno socialista en España se extiende a sus acciones anteriores tras aprobar una ley de 2022 sobre “Memoria Democrática” tras la cual se eliminaron nombres de calles, estatuas y cruces de carretera debido a sus presuntos “vínculos fascistas”.

El conflicto entre las autoridades católicas en España y el Partido Socialista tiene una larga historia. Líderes del PSOE como Margarita Nelken, durante la Segunda República Española, propugnaron la violencia en la persecución generalizada del panorama católico español. La antigua fe católica española se consideraba un obstáculo para los principios revolucionarios, socialistas y republicanos.

Durante el mismo “Terror Rojo” de los republicanos en la Guerra Civil, unas 20.000 de las 42.000 iglesias de España fueron destruidas cuando 13 obispos y 6.832 clérigos y religiosos, incluidos 4.184 sacerdotes diocesanos, 2.365 miembros de Ordenes Religiosas y 283 monjas fueron asesinados.

El Valle de los Caídos, inaugurado en 1959, es el lugar de descanso de 33.000 víctimas de la Guerra Civil Española de ambos bandos del conflicto y fue concebido como un monumento a la reconciliación.

La batalla legal por el lugar, considerado por la izquierda española como un símbolo “polémico” y una “herencia del General Francisco Franco”, ha continuado durante la última década. Esto condujo a la exhumación del General en 2019.

Sin embargo, los políticos y abogados de izquierda aún no están satisfechos. Tras conocerse que las negociaciones entre el gobierno y el Vaticano han acordado que la cruz no será retirada, nuevas protestas, esta vez de la izquierda española, han contraatacado la influencia de la Iglesia.

Emilio Silva, presidente de la “Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica”, afirmó que “no es aceptable ni comprensible” que la Iglesia Católica permanezca en el lugar “cuando fue participante activa y beneficiaria de la represión que sufrieron millones de personas”.

El Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana del PSOE reveló en un comunicado de prensa que su posterior concurso para “rediseñar” el Valle y convertirlo en un “museo laico” se inspira en el “Memorial del Holocausto” de Berlín. Describe cómo la arquitectura se convierte en “una herramienta al servicio de la 'memoria colectiva', capaz de transformar lugares marcados por la historia en espacios de 'aprendizaje', 'encuentro' y 'proyección hacia el futuro'”.

El ministerio describió además que desea “redefinirlo desde una 'perspectiva plural', 'inclusiva' y 'contemporánea'… creando un referente internacional que demuestre cómo la arquitectura, el arte y el paisaje pueden actuar como 'herramientas para la memoria', la 'reconciliación' y la 'construcción del futuro'”.

domingo, 27 de abril de 2025

THIMOTY DOLAN, UN CANDIDATO PAPAL CON SANGRE EN LAS MANOS

Sabiendo lo que sé de ellos y que no dirán en los medios, hay algunos más que otros a cuya elección me opondría firmemente

Por Gene Thomas Gomulka


Se han publicado varios artículos y seguramente aparecerán más antes del próximo cónclave papal. Habiendo vivido y estudiado con cinco de los diez candidatos “cardenales” estadounidenses, me han preguntado si pensaba que alguno de ellos podría tener posibilidades de ser elegido el próximo Papa. He respondido diciendo: “Sabiendo lo que sé de ellos y que no dirán en los medios, hay algunos más que otros a cuya elección me opondría firmemente”. Habiendo desenmascarado ya a los “cardenales” Robert McElroy y Wilton Gregory por encubrir la depredación sexual clerical y la mala conducta homosexual, pensé que debía dejar las cosas claras sobre el “cardenal” neoyorquino Timothy Dolan, que parece haber recibido más cobertura mediática a lo largo de los años que los otros candidatos.

Tras más de una década de esperar en vano a que el “cardenal” Timothy Dolan y la archidiócesis de Nueva York llevaran ante la justicia al depredador de Tim Murphy, víctima de abusos clericales, éste puso fin a su vida suicidándose. 

A partir de 2003, Tim Murphy había comenzado su inútil búsqueda de justicia denunciando a la Archidiócesis de Nueva York que el acusado de abusos en serie, el “padre” Donald Timone, abusó de él entre los doce y los trece años. 

Las memorias de Tim Murphy, From Crack to the Cross: A Journey of Hope (De la Grieta a la Cruz: Un Viaje de Esperanza), relatan cómo los abusos de Timone le dejaron cicatrices de por vida, explicando: “En esa vulnerable época de la adolescencia, este 'sacerdote' me dejó mentalmente lisiado, una herida que duraría años y años”. 

Mientras que las acusaciones de Tim Murphy estaban claramente documentadas en los registros de la Archidiócesis cuando Dolan tomó el timón en 2009, continuó encubriendo los abusos de Timone y lo aclamó en el NY Daily News como “un hombre notablemente gentil y santo”. 

Ni el suicidio de Tim Murphy en 2015, ni el testimonio corroborado de otros dos varones cuyas denuncias dieron lugar a dos acuerdos de seis cifras en 2017, hicieron que Dolan apartara a Timone del “ministerio”. Más de cuatro años después del suicidio de Murphy, fue necesario un artículo del New York Times, “La Iglesia resolvió los casos de abuso sexual contra este sacerdote. Por qué sigue diciendo misa?” para que Dolan finalmente destituyera a Timone en agosto de 2019.

La esposa del difunto Tim Murphy, Susan Cassinelli, ignorada por los principales medios de comunicación estadounidenses y católicos, describió cómo las cicatrices de los abusos de Timone y el encubrimiento de la Archidiócesis dejaron a Murphy con décadas de tormento emocional. 

Al igual que la mayoría de los medios de comunicación católicos y tradicionales evitaron informar sobre las acusaciones de que el difunto “papa Francisco” fue acusado de aprovecharse de novicios jesuitas vulnerables; de que encubrió innumerables casos de abusos sexuales en Argentina, como documentó el periodista de investigación francés Martin Boudot (video aquí); y de que temía volver a Argentina debido a las amenazas de muerte de las víctimas de abusos y de sus familiares, esos mismos medios de comunicación han estado encubriendo los “pecados cardinales” de los candidatos Robert McElroy, Blase Cupich, Wilton Gregory, Timothy Dolan y otros.

A diferencia de Tim Murphy, que vivió una vida atormentada hasta su trágico final, Dolan reside en una lujosa mansión de 30 millones de dólares en Manhattan; recibe contribuciones multimillonarias de cenas políticas y recaudaciones de fondos de Cardinal's Appeal; fue honrado dos veces por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que lo eligió para encabezar sus inauguraciones de 2017 y 2025; estuvo ante el mundo en la Plaza de San Pedro para concelebrar el funeral de Francisco; y pronto participará en el próximo “cónclave papal”. 

Señalando el opulento estilo de vida de Dolan y su historial ampliamente documentado de rehuir a las víctimas de abusos, un católico lamentó: “Estoy verdaderamente asqueado de que el “cardenal” Dolan tenga tanto acceso al poder en nuestro país a pesar de encubrir tal depredación sexual”.

Cuando el entrenador de Penn State Jerry Sandusky fue acusado de abusar de un menor en un cuarto de duchas, los funcionarios de la universidad Graham Spanier, Timothy Curley y Gary Schultz -que encubrieron sus abusos- también recibieron penas de prisión. 

Dolan sigue siendo una excepción flagrante, evitando este mismo destino no sólo por encubrir numerosos casos de abusos sexuales a menores y adultos vulnerables, sino también por revictimizar a Tim Murphy mediante encubrimientos que provocaron su final en una muerte terriblemente injusta.

En una Iglesia que afirma tener “tolerancia cero” con los abusos, Tim Murphy fue condenado a muerte porque un “sacerdote” abusó de él, mientras que hasta la fecha sólo 8 de los 150 “obispos” acusados de abusos sexuales han sido laicizados. 

Tim Murphy es sólo una de las innumerables víctimas de abusos sexuales encubiertos por prelados como Dolan. 

Comentando las secuelas de los abusos y el encubrimiento, una víctima declaró al medio de comunicación NPR: “Mi inocencia fue robada para siempre por un supuesto representante de Dios. Y sigo lidiando con los efectos de por vida por el abuso que sufrí haciendo frente al secretismo, la negación y la protección de los sacerdotes depredadores”. 

Otro hombre que sufrió abusos a los diecinueve años añadió: “Mucha gente no sobrevive a esto. Conozco a un hombre que el mes pasado se quitó la vida”. 

Otro superviviente de abusos se unió a estos sentimientos escribiendo: “Los sacerdotes católicos y los obispos católicos me han dicho constantemente con sus acciones que sería mejor que simplemente desapareciera”.

El hombre cuyos encubrimientos enviaron a Tim Murphy a la tumba, en lugar de cambiar sus ropas de “cardenal” por un uniforme de prisión, podría vestir una sotana blanca si fuera elegido el 267º Pontífice de la Iglesia Católica. 
  

DESPUÉS DEL TIEMPO DE DEMOLER, OREMOS PARA QUE LLEGUE EL TIEMPO DE CONSTRUIR

En medio de una hemorragia de creencias, la liturgia tradicional es un medio probado de transmisión de la fe, sobre todo en el seno de las familias, y de mantenimiento de la práctica religiosa.


Se pueden hacer muchos juicios sobre el pontificado que ha llegado a su fin. En el lado negativo, una cosa es cierta: no hizo nada para promover la paz dentro del catolicismo. Su postura moral fue profundamente divisiva. Y su motu proprio Traditionis custodes reinstauró una guerra litúrgica que Summorum Pontificum había contribuido a calmar.

Pero, dice el Eclesiastés (3, 1, 3), “hay un tiempo para todo y un tiempo para todo bajo el cielo [...], un tiempo para matar y un tiempo para curar, un tiempo para demoler y un tiempo para construir”. Pues bien, hoy es tiempo de curar, hoy es tiempo de construir.

Por la paz de la Iglesia

Aunque la analogía histórica es muy imperfecta, principalmente porque los partidarios de la liturgia tradicional están muy alejados de las tesis jansenistas, queremos recordar un ejemplo histórico interesante, el de la “Paz Clementina” de 1669, una Paz de la Iglesia, establecida para calmar la gran crisis que sacudió a la Iglesia de Francia en los siglos XVII y XVIII. La Paz Clementina o “Paz de la Iglesia” fue pensada por el Papa Clemente IX para Francia, donde el episcopado, las universidades, el clero y los parlamentos estaban siendo desgarrados por las interminables controversias del asunto jansenista.

En el estado de abandono en que se encuentra hoy la Iglesia en Occidente, con sus fieles alejándose de toda práctica religiosa, los seminarios cerrando sus puertas, la misión extinguiéndose y las finanzas eclesiásticas agotándose, ¿tiene sentido la persecución de las celebraciones tradicionales?

Es cierto que las reuniones parroquiales en torno a la Misa antigua son siempre más numerosas, con una media de edad mucho más baja que en las parroquias ordinarias. Están formadas en su mayoría por familias jóvenes. Las vocaciones atraídas por esta forma de culto hacen que los seminarios tradicionales estén llenos. Las conversiones, sobre todo de jóvenes, son numerosas. ¿Todavía hay lugar para los celos estériles? Está claro que la política de marginación, intimidación y persecución de esta parte del mundo católico, que dista mucho de ser mayoritaria pero sigue muy viva, es insostenible a largo plazo.

Entre el clero diocesano joven hay también un número importante de seminaristas y de sacerdotes jóvenes muy partidarios de las formas antiguas. Todo este clero, mucho más tradicional que sus mayores de generaciones anteriores, no comprende la guerra que libran las autoridades contra algunos sacerdotes y fieles.

Por no hablar del despilfarro de personal eclesiástico en un momento en que nos hemos empobrecido tanto. A los sacerdotes “especializados” formados en los seminarios tradicionales nada les gustaría más que prestar servicios pastorales “transversales”, sirviendo a los enfermos en las parroquias o en los hospitales, atendiendo un cierto número de capellanías, etc. Y por el bien mayor de todos. Y por el mayor bien de todos, ante todo por el bien de la paz y la inmensa satisfacción de sus feligreses, los párrocos, si tuvieran libertad para ello, prestarían de buen grado ambas formas de culto.

Por la libertad de la liturgia tradicional

Ha quedado claro que, en virtud de la libertad de la Iglesia, hay que dejar plena libertad de desarrollo a las fuerzas vivas que siguen manifestándose en el seno de un catolicismo moribundo, que siguen llenando las iglesias, generando vocaciones y desarrollando la misión. Entre ellas están los católicos que se agrupan en torno al culto tradicional. Si el catolicismo en el mundo occidental está en vías de desaparecer de la escena pública, la celebración digna y santa de la liturgia que ofrece la liturgia tradicional es sin duda uno de los elementos de un posible renacimiento y de un nuevo impulso misionero.

Sin embargo, contra toda justicia y, sobre todo, contra todo sentido común, a esta liturgia sólo se le permiten algunos espacios limitados, que en el mejor de los casos se toleran. Esto es tanto más inútil cuanto que todos los intentos de reducir esta liturgia se han revelado inútiles: ninguna de las medidas que se han utilizado para sofocarla ha impedido que se difunda (en Europa y América, pero hoy en día en más de 100 países donde la liturgia tradicional está viva) y consolide la fe y la piedad de quienes la practican.

Hemos mencionado los frutos de crecimiento vocacional y de conversión que aporta. En torno a ella florecen la pastoral juvenil, el trabajo escolar y una sólida enseñanza catequética. La peregrinación de Chartres y otras peregrinaciones organizadas hoy en Francia y en el mundo son emblemáticas de este hecho masivo: la liturgia tradicional atrae a los jóvenes. En medio de una hemorragia de creencias, es un medio probado de transmisión de la fe, sobre todo en el seno de las familias, y de mantenimiento de la práctica religiosa.

Jean-Pierre Maugendre, Director General de Renaissance Catholique, en el llamamiento que lanzó en siete idiomas a favor de la libertad de la liturgia tradicional el 21 de abril de 2024, y que fue recogido en todo el mundo en revistas, sitios web y redes sociales, como expresión clara de un sentimiento universalmente compartido, decía: “Pedimos simplemente, en nombre de la libertad de la Iglesia, que se reconozca la plena y total libertad de la liturgia tradicional, con el libre uso de todos sus libros, para que, sin trabas, en el rito latino, todos los fieles puedan beneficiarse de ella y todos los clérigos puedan celebrarla”.

“Dejar-hacer” y “Dejar-vivir”

Jean-Pierre Maugendre señaló que esta medida beneficiosa no requiere ninguna legislación adicional, como la publicación de un nuevo motu proprio que contradiga el de Francisco.

Basta con que las autoridades eclesiásticas decidan, de la forma más sencilla posible, poner fin en la práctica a las medidas coercitivas contra la antigua liturgia. Todo lo que se requiere, sin cambiar nada, es una actitud de “dejar-hacer” de caridad. En el fondo, no es más que la aplicación del consejo de Gamaliel a los judíos sobre los primeros cristianos: “Os digo ahora que no os preocupéis por esa gente, dejadla en paz. Porque si sus palabras u obras vienen de los hombres, se destruirán a sí mismos. Pero si realmente vienen de Dios, no podrán destruirlos. No os arriesguéis a encontraros en guerra con Dios” (Hch 5, 38-39).

Esta actitud pacificadora es, pues, la más sencilla de conseguir, dejando libertad concreta en forma de “dejar-vivir” en todas partes y sin trabas a la liturgia inmemorial de la Iglesia latina.

 


sábado, 26 de abril de 2025

ADMIRANDO LO SUPERIOR Y LO INFERIOR

La admiración es la capacidad de maravillarse, y de hacerlo con humildad y desinterés. Podemos decir que la admiración es una virtud muy católica.

Por el Prof. Plinio Correa de Oliveira


¿Puede alguien que nunca ha tenido visiones ser contemplativo?

Sí, porque para serlo no es necesario experimentar fenómenos místicos ni dejar de ser un hombre de acción.

Una definición del sacerdote sulpiciano francés Adolphe Tanquerey (1854 - 1932) afirma que “en general, contemplar es mirar un objeto con admiración” (cf. Compendio de Teología Ascética y Mística, Ediciones Palabra, 1990, parte II, cap. 1, punto 2).

Nuestra admiración debe ser constante y multiforme. Debe abarcar una amplia gama de temas: ambientes, costumbres y civilizaciones; los grandes panoramas de la historia; cuestiones teológicas, filosóficas o sociológicas trascendentales; movimientos de opinión pública; aspectos de la psicología humana; grandes personajes y, al mismo tiempo, personas sencillas; obras de arte y las minucias de la naturaleza.

Esto nos lleva de nuevo a la pregunta: ¿Cómo se contempla el universo?

Esto puede hacerse de varias maneras, ya que una imagen puede apreciarse desde diferentes perspectivas. En este artículo, describiré algunas de las “ventanas” a través de las cuales el espíritu humano puede contemplar las cumbres de la realidad, sin tener visiones.

La primera de ellas es la admiración.

Una nota admirable en todo lo que Dios creó

La admiración —la primera etapa de la contemplación sacra— es la capacidad de maravillarse, y de hacerlo con humildad y desinterés.

Podemos decir que la admiración es una virtud muy católica.

¿Por qué católica? Porque el Verbo de Dios Encarnado nos dio ejemplo de ello.

Comencemos observando que Dios ha puesto al menos una nota de admiración en todo lo que ha creado, sin excepción.

En consecuencia, en todo momento el hombre puede encontrar algo que admirar. Si Dios puso lo admirable en todo, es porque quiso inculcar en el hombre, en todas las formas y maneras, la convicción de que su espíritu debe estar dirigido hacia lo más alto, hacia algo que le provoque admiración, y que la luz de su vida es admirar las cosas verdaderamente admirables.


Si todo lo que Dios ha hecho es admirable, es porque quiere que vivamos en continua admiración de las cosas que creó para admirarlo a Él, porque Dios se refleja en ellas.

La admiración tiene dos grados. Un grado es admirar lo que la persona tiene delante. Otro grado es referir esto a Dios Nuestro Señor, para situarle a Él en el punto final de nuestra admiración.

Dios es el autor de aquello que estoy admirando, Él no sólo tiene esa cualidad de forma infinita, sino que, más que tenerla, la es.

Imaginemos a un hijo que no conoce a su padre, pero sabe que es un hombre muy rico con la personalidad más plena imaginable. El hijo es puesto bajo arresto. Un día, recibe en su celda libros sobre diversos temas escritos por su padre. Poco después se le envían obras de arte -pinturas y estatuas- realizadas por manos de genio y se le informa de que esas piezas también fueron hechas por su padre. ¿Cuál es la consecuencia? Al admirar estas obras, llega a querer mucho más a su padre y a comprenderle mejor.

Admirar a quienes están por encima y por debajo de nosotros

Esto es lo que Dios ha hecho con nosotros. Creó un universo magnífico para que admiremos a quienes están por encima y por debajo de nosotros.

El hombre que tiene un espíritu católico tiende a buscar cosas admirables en todo y a hacer cosas admirables. No es envidioso. Cuando encuentra a alguien admirable, se alegra y da gracias a Dios por haberlo encontrado. Alaba y aplaude a esa persona y procura dar a conocer sus cualidades.

No es igualitario; no intenta ponerse en el mismo nivel los demás, sino que se esfuerza por que quienes los que son superiores a él reciban mayor gloria y honor que él.

Pero no se conforma con admirar solo a quienes son superiores a él. También sabe tratar a los inferiores con respeto y ternura, sin igualitarismo. Sabe ver la figura de Dios en las personas y cosas más pequeñas, y glorificarlo porque Dios quiso manifestarse en ellas.

Enrico Caruso, el gran cantante de ópera de principios del siglo XX

Consideremos el caso del famosísimo tenor italiano Enrico Caruso (1873-1921). Dios le dio una voz magnífica. Debemos saber admirar a este hombre y disfrutar de su voz. Porque, al admirarlo, admiro algo que me acerca a Dios.

Sé que, aunque Caruso sea mundialmente famoso, sería inferior a muchos otros hombres por diferentes razones: uno es más inteligente que Caruso, otro es más atlético, otro escribe con mayor facilidad, etc. Al ver a uno de estos otros, Caruso debería admirarlo, no porque sea más grande, sino porque en algún aspecto el otro lo supera. Y así, todos deberíamos admirar a los demás en los aspectos en que brillan.

¡Dios mismo admira! Con admiración, dijo: “Consideren los lirios del campo... no trabajan ni hilan” (Mt 6, 25). ¡Cuánto más amará lo que el hombre hace con el ímpetu del alma... y que se vuelve a Él porque, yendo de maravilla en maravilla, en la cima está Dios mismo!

El ejemplo de Nuestro Señor admirando las cosas, incluso las más pequeñas, y amándolas con una ternura especial, es una lección que vuelve al alma fácilmente hacia la admiración. La mirada admirativa de Dios, la mirada admirativa de María Santísima, se posa también sobre lo mediocre, sobre lo sórdido, y pueden empezar a tomar nueva vida, como se movían las aguas en la piscina de Siloé.

Una admiración que desciende es simétrica a la admiración que asciende. Y así concluye la historia de la admiración.