viernes, 21 de agosto de 2026

EL JARDÍN DEL “PAPA” SE VUELVE 100% ORGÁNICO

Para quienes esperaban que este hombre siguiera la línea de quien tomó su nombre, el Papa León XIII, lamentamos informarles que estamos ante un Francisco II.


Noticias insólitas llegan desde el Vaticano. El sitio Vatican News ha publicado una noticia que deja perplejos a los católicos tradicionales que defienden a este nuevo usurpador del Trono de Pedro y lo llaman “Papa León XIV”.

¿Resolver los casos de abuso? No es importante. ¿Limpiar de tantas “mariposas” sueltas el Vaticano y todas las iglesias “en comunión” con la iglesia sinodal? No es importante. ¿Poner fin a tanta locura litúrgica que está ocurriendo ahora mismo en los templos? No es importante. ¿Buscar una solución a la caída de las vocaciones religiosas? No es importante. ¿Volver a ser la Iglesia Católica que los fieles necesitan? ¡Ni lo menciones!

Veamos la “noticia”:

El jardín papal, situado junto al monasterio Mater Ecclesiae en los Jardines Vaticanos, se convirtió en un espacio 100% orgánico al ser gestionado según el principio del “cuidado de la Creación”, tal como se establece en la encíclica Laudato si' del “papa Francisco”.

Siguiendo el enfoque expuesto en la encíclica del “papa Francisco” sobre el medio ambiente, el objetivo del cultivo no es la máxima producción, sino el respeto por los ciclos de crecimiento natural de cada planta y por el suelo.

El “papa León XIV” hizo hincapié el pasado mes de noviembre en este “cuidado de la Creación” al dirigirse a los agrónomos y profesionales forestales italianos.

Les instó a considerar su trabajo como una forma concreta de caridad hacia nuestra madre Tierra y hacia las generaciones que vendrán, porque “la tierra no es una posesión, sino un don”.

Sigamos viendo los detalles de este “avance innovador” en los jardines vaticanos según Vatican News:

Cultivo que “respeta la tierra”

Antiguamente, en el jardín se utilizaba estiércol procedente de las Villas Pontificias de Castel Gandolfo.

Actualmente, solo se utiliza fertilizante granulado certificado, seleccionado según la estación del año y las necesidades de las plantas que se cultivan.

Las buenas prácticas agrícolas también reducen la necesidad de productos fitosanitarios, ya que el número y la actividad de las plagas se mantienen por debajo del umbral a partir del cual pueden causar daños.

Cada intervención se registra en un “libro de registro de campo”, tal como lo exigen las regulaciones para los tratamientos sujetos a certificación obligatoria, mientras que las sustancias naturales no requieren registro.

La fertilidad del suelo se mantiene mediante técnicas específicas, incluida la rotación de cultivos, con leguminosas como las judías verdes, que fijan el nitrógeno de forma natural.

Este año también se está probando un fertilizante a base de algas marinas en los tomates.

Las plántulas se traen del exterior y ya han sido tratadas con métodos naturales. Se prefiere comprar plántulas a mantener un vivero propio para limitar el riesgo de propagación de enfermedades que podrían comprometer toda la cosecha. Sin embargo, ya se están estudiando planes para un vivero propio, junto con un invernadero para bonsáis.
 
La parcela está bajo la supervisión del Servicio de Jardines y Medio Ambiente, dirigido por el experto forestal Stefano Giampaolo, perteneciente a la Dirección de Infraestructuras y Servicios de la Gobernación del Estado de la Ciudad del Vaticano, liderada por el director Salvatore Farina.

Día tras día, un jardinero experimentado, Gilberto Bianchi, cuida el jardín que se extiende por cuatro terrazas que abarcan algo menos de 400 metros cuadrados de tierra cultivable.

Desde hace algún tiempo, cuenta con la ayuda de un grupo de jóvenes trabajadores, a quienes va transmitiendo gradualmente su valiosa experiencia, para que este conocimiento —compuesto por pequeños gestos cotidianos— no se pierda, sino que se conserve, como ocurría siglos atrás cuando el conocimiento se transmitía de un monasterio a otro.

Las religiosas que lo asisten le indican periódicamente qué cultivos son necesarios, teniendo en cuenta la estación y lo que la tierra puede ofrecer en ese momento. El riego sigue siendo completamente manual hasta el día de hoy.

Solo productos de temporada

El calendario de cultivo se ajusta estrictamente a las estaciones: ajo fresco, albahaca, plantones, chiles —incluida una variedad peruana famosa por su intensidad—, cítricos y calabazas, que maduran hasta noviembre.

Este año, a petición de las hermanas, también se plantaron las primeras plantas de kiwi. Entre finales de agosto y principios de septiembre comienza la siembra de invierno, con col rizada, brócoli, espinacas y lechuga.

Mayo es el mes más productivo para el jardín.

El verano es la estación más difícil debido al calor, ya que los tomates, las berenjenas, los pimientos, las judías verdes, los calabacines y los pepinos, incluida una variedad de Apulia, llegan al final de su ciclo de crecimiento.

Los cítricos del jardín tienen unos 150 años. Con el paso del tiempo, se les han injertado diferentes variedades, algunas de las cuales ya no se encuentran en el mercado. Cultivada sin tratamientos químicos, la fruta se puede comer incluso con la cáscara. Las monjas aún la utilizan para hacer mermeladas, cáscara confitada y galletas, algunas de las cuales se ofrecen a los huéspedes y otras se venden.

A lo largo de los años, los productos de esta pequeña parcela también han abastecido a instituciones benéficas como Casa Dono di Maria, un servicio cuyas actividades se están reactivando con renovada energía y compromiso.


Después de la payasada de bendecir un trozo de hielo, ¿qué nueva tontería se le podía ocurrir al papa ecológico 2.0? Ya lo estamos viendo...

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