CAPITULO SEGUNDO
ORIGEN Y EXCELENCIA DE LA SABIDURIA ETERNA
Aquí es preciso exclamar con san Pablo: ¡Qué abismo de riqueza, de sabiduría y de conocimiento el de Dios! (1). Su generación, ¿quién la contará? (2) ¿Habrá un ángel tan iluminado, un hombre tan atrevido, que intente narrar como conviene el origen de la Sabiduría?
Aquí es preciso cerrar los ojos para no quedar deslumbrado ante luz tan viva y resplandeciente.
Aquí es preciso que enmudezca toda lengua para no empañar tan acabada hermosura al tratar de darla a conocer.
Aquí es preciso que todo espíritu se anonade y adore, temeroso de verse oprimido por el peso inmenso de gloria de la divina Sabiduría al intentar sondearla.
1 - LA SABIDURIA DIVINA EN RELACION CON EL PADRE
Es la idea sustancial y eterna de la divina belleza, manifestada a san Juan Evangelista en el éxtasis maravilloso de la isla de Patmos, cuando exclamó: Al principio ya existía la Palabra -el Hijo de Dios o la Sabiduría eterna- la Palabra se dirigía a Dios, y la Palabra era Dios (4).
En diversos pasajes de los libros salomónicos se habla de ella cuando se lee que la Sabiduría fue creada o, mejor, engendrada desde el principio, antes que todas las cosas y todos los tiempos.
Ella dice de sí misma: Desde el principio me tiene formada, desde el comienzo, antes de la tierra.
Cuando no existía el abismo… ya estaba (5).
En esta belleza soberana encontró el Padre sus complacencias en la eternidad y en el tiempo. Así lo afirmó El mismo el día del bautismo y de la transfiguración de Cristo: Este es mi Hijo, a quien yo quiero, mi predilecto (6).
Ella es aquella claridad luminosa e incomprensible, parte de cuyos rayos penetraron a los apóstoles, transportándolos en éxtasis durante la transfiguración: “(Ella) es una realidad noble, sublime, inmensa, infinita y más antigua que el universo” (7).
Si no hallo palabras con las cuales expresar la infinita idea que me he formado de esta belleza y dulzura soberanas -aun cuando esta idea esté muy por debajo de la realidad- ¿quién podrá hacerse de ella una idea exacta y explicarla como conviene? ¡Solamente tú, Dios soberano! ¡Porque sabes qué es ella! Y puedes revelarla a quien tú quieres (8).
2 - ACCION DE LA SABIDURIA EN LAS ALMAS
1. La Sabiduría se alaba a sí misma, se gloría en medio de su pueblo;
2. abre la boca en la asamblea de Dios y se gloría delante de sus potestades. (Será ensalzada en medio de su pueblo, y admirada en la plena congregación de los escogidos, y recibirá alabanzas de la muchedumbre de los elegidos, y será bendita entre los benditos y dirá:)
3. Yo salí de la boca del Altísimo y como niebla cubrí la tierra. (Yo hice nacer en los Cielos la luz indeficiente y)
4. habité en el Cielo con mi trono sobre columnas de nubes;
5. yo sola rodeé el arco del Cielo y paseé por la hondura del abismo;
6. regí las olas del mar y los continentes y todos los pueblos y naciones.
7. Por todas partes busqué descanso y una heredad donde habitar.
8. Entonces, el Creador del universo me ordenó, el Creador estableció mi morada: “Habita en Jacob, sea Israel tu heredad”.
9. Desde el principio, antes de los siglos me creó, y no cesaré jamás.
10. En la santa morada, en su presencia ofrecí culto y en Sión me establecí;
11. en la ciudad escogida me hizo descansar, en Jerusalén reside mi poder.
12. Eché raíces entre un pueblo glorioso, en la porción del Señor, en su heredad.
13. Crecí como cedro del Líbano y como ciprés del monte Hermón;
14. Crecí como palmera de Engadí y como rosal de Jericó, como olivo crecí en la pradera y como plátano junto al agua.
15. Perfumé como cinamono y espliego y di aroma como mirra exquisita, como incienso, y ámbar, y bálsamo, como perfume de incienso en el santuario.
16. Como terebinto extendí mis raíces, un ramaje bello y frondoso;
17. como vid hermosa retoñé; mis frutos y flores son bellos y abundantes.
18. (Yo soy la madre del amor hermoso, y del temor, y de la ciencia, y de la santa esperanza; en mí toda gracia y el camino de la verdad; en mí, toda la esperanza de vida y virtud).
19. Venid a mí los que me amáis y saciaos de mis frutos;
20. mi nombre es más dulce que la miel, y mi herencia, mejor que los panales. (Se hará memoria de mí en toda la serie de los siglos).
21. El que me come tendrá más hambre, el que me bebe tendrá más sed,
22. el que me escucha no fracasará, el que me pone en práctica no pecará. (Los que me esclarezcan tendrán la vida eterna.)
23. Todo esto es el libro de vida, la alianza con el Dios Altísimo y el conocimiento de la verdad (Eclo 24,1-23) (10).
Todos estos árboles y plantas a las cuales se compara la Sabiduría, y que poseen frutos y cualidades tan diferentes, simbolizan la gran variedad de estados, funciones y virtudes que produce en las almas.
Estas con como cedros, por la elevación de sus corazones hacia el cielo; como cipreses, por la meditación continua de la muerte; como palmeras, por la humildad en soportar sus fatigas; como rosales, por el martirio y efusión de su sangre; como plátanos al borde de las aguas; como terebintos, que extienden sus ramas a lo lejos, por la dilatación de su caridad para con el prójimo; como plantas olorosas (el bálsamo, la mirra, etc.), por la vida apartada y el deseo de ser más conocidos de Dios que de los hombres (11).
Después de haberse manifestado como madre y manantial de todos los bienes, la Sabiduría exhorta a todos los hombres a dejarlo todo para desearla solamente a ella. Pues no se da -en expresión de san Agustín- (12) sino a quienes la buscan con el ardor que merece realidad tan maravillosa.
En los versículos 21 y 22, la divina Sabiduría indica tres grados de piedad. El tercero de los cuales constituye la perfección. Son:
1. escuchar a Dios con humilde aceptación;
2. obrar en él y por él con perseverante fidelidad;
3. adquirir la luz y unción necesarias para inflamar a los demás en el amor a la Sabiduría y conducirlos a la vida eterna.
Notas:
1) Rm 11: 33. El tema del capítulo: excelencia de la Sabiduría vista desde sus relaciones con Dios y desde los frutos que produce en las almas.
2) Is 53: 8: que, basados en el texto griego y latino, no en el original hebreo, aplican los Padres de la Iglesia a la generación del Verbo -en la eternidad- y a la concepción virginal del Señor -en el momento de la encarnación. La aplicación de la expresión quiere recalcar el poder admirable del Señor y el origen misterioso de la Sabiduría.
3) Sb 7: 25-26.
4) Jn 1: 1.
5) Pr 8: 23-24.
6) Mt 3: 17.
7) Expresión tomada del antiguo oficio de la Transfiguración (himno de las primeras vísperas, estr. 2).
8) Mt 11,27; Lc 10,22: “Mi Padre me lo ha enseñado todo; quién es el Hijo lo sabe sólo el Padre; quién es el Padre lo sabe sólo el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiere revelar”.
9) La Sabiduría narra su origen y su historia. El autor sagrado identifica la Sabiduría con la ley de Israel (v 23). El texto fue aplicado en la liturgia a la Santísima Virgen (ver VD 264).
10) Los pasajes entre paréntesis son del texto largo adoptado por la Vulgata y seguido por el P. de Montfort.
11) Ver H. Bonnet, Los Símbolos tradicionales de la sabiduría.
12) San Agustín, De moribus Ecclesiae catholicae I c.17 n. 31: PL 32,1324.
Continúa...

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