miércoles, 13 de junio de 2018

PORQUE ESTOY CONTRA EL ABORTO

Cuando miro al último de mis hijos, no puedo creer el error hubiésemos cometido, lo que me hubiese perdido y el dolor que sentiría al saber que había asesinado a mi compañero de la vida, a ese que trabaja y me acompaña continuamente, a quien desayuna todas las mañanas junto conmigo... ¡que gran error imperdonable que hubiéramos cometido!, ¡algo que ni nosotros mismos nos hubiésemos perdonado jamás!

Por Hector Alberto Balbastro

Corría mediados del año 1994, la economía del país estaba en crisis (rara situación en Argentina) y mi familia se componía de dos de mis hijos: uno de 3 años y la nena de 1 año y 6 meses. Yo era un trabajador jornalero, hacia changas de lo que sea, desde cortar pasto hasta trabajos de pintura, entre otros; mi esposa era ama de casa, se dedicaba al cuidado de los niños y para mal de peores, el más grande había enfermado de epilepsia y sus convulsiones eran diarias.

De noche estudiaba y mi jornadas empezaban a las 7 de la mañana y llegaba a casa a las 23 hs., era todo esfuerzo y la plata no alcanzaba, siempre faltaba algo. La prioridad era la medicación del mas grande y los alimentos de los chicos, eran épocas de polenta y fideos con manteca; mi vehículo de traslado era una vieja bicicleta que tenía las cubiertas tan gastadas que continuamente se me pinchaban.

En medio de esta situación, mi esposa en aquel momento me comunica -entre lágrimas- que había quedado nuevamente embarazada.

Nuestro futuro se veía como un desastre eminente, sentíamos la sensación de amargura e impotencia y nos preguntábamos que haríamos, necesitábamos una solución urgente, no nos sentíamos capacitados para tener una criatura más con todos los problemas que ya teníamos.

En esas charlas del ocaso de la jornada nos planteamos la posibilidad de abortar, aunque nuestra convicción siempre fue la defensa a la vida en toda sus etapas.

Pero esta situación era muy especial y crítica.

Nos planteábamos que estábamos en la pobreza y que traeríamos otro ser a este mundo a sufrir la misma situación de pobreza, ¿podíamos ser tan cínicos?, ¿o seríamos más cínicos si asesinábamos una vida por nacer?

Con la amargura que nos acompañaba en ese momento decidimos enfrentar la situación y priorizar la vida, sabíamos que esa decisión no era nuestra, era la decisión de DIOS y sus decisiones siempre son para algo bueno, aunque en algunos momentos pensemos que no es así.

Fue así que nació nuestro tercer hijo, BRUNO AGUSTÍN. Yo sabía que mi esfuerzo debería ser mayor, pero no tenía miedo, era joven y me sobraban fuerzas.

Seguimos adelante con lo que nos deparó la vida y fueron creciendo mis tres hijos.

Hoy ya son hombres y cuando lo miro a BRUNO, el último de mis hijos, no puedo creer el error hubiésemos cometido, lo que me hubiese perdido y el dolor que sentiría al saber que había asesinado a mi compañero de la vida, a ese que trabaja y me acompaña continuamente, a quien desayuna todas las mañanas junto conmigo, a ese ser que me preocupa cuando se demora un poco... ¡que gran error imperdonable que hubiéramos cometido!, ¡algo que ni nosotros mismos nos hubiésemos perdonado jamás!

Estoy en contra del aborto, porque es asesinato, esté en la etapa que esté la vida.

Estoy en contra del aborto porque cualquiera que amenace o ataque a la vida de mi especie, me está atacando a mi.

Estoy en contra del aborto porque creo en la vida y en el futuro de la humanidad.

Soy militante de la vida y detesto totalmente a las bestias descerebradas que salen a pedir asesinatos legales, con las tetas al aire, a esos vómitos del infierno que apedrean iglesias sin ningún motivo.

A esas bestias que que blasfeman contra "MI ÚNICO SEÑOR".

SI SEÑORES, ME SOBRAN MOTIVOS PARA ESTAR CONTRA EL ASESINATO DE LA VIDA POR NACER.



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