miércoles, 19 de noviembre de 2008

EL SUTIL Y CONSTANTE DEBILITAMIENTO DE LA ECONOMÍA ARGENTINA

La economía en la República Argentina cada día se vuelve más débil mientas sigue la fiesta pingüina.
La economía en la República Argentina cada día se vuelve más débil, y las medidas ejecutadas por el gobierno, en vez de mejorar, lo único que hacen es empeorar la situación. Por qué los números macro y microeconómicos son cada vez más negativos para la Argentina, y la forma en la que el gobierno tratará de detener la sangría y el estancamiento que está debilitando al país.
El mundo se encuentra viviendo la peor crisis financiera desde la Gran Depresión de la década de 1930, y nuestro país no ha quedado al margen de los efectos negativos y nocivos de la misma. Día a día asistimos perplejos a como los indicadores económicos muestran la caída en la producción y la brutal desaceleración económica que está sufriendo la Argentina.
El gobierno nacional, en vez de atacar las causas por las que se ha llegado a esta situación, se dedica a buscar culpables donde no los hay. Primero, como siempre, los responsables fueron los medios, a quienes acusó de inventar la realidad y de atacar al gobierno democráticamente elegido en las elecciones del año pasado. Cuando esta excusa se cayó al suelo por el gran peso de su inconsistencia, la culpa recayó en aquellos que quieren hacer un golpe financiero al "gobierno nacional y popular", y utilizan la economía para hacerle daño. Como esta explicación era tan inconsistente como la anterior, se lanzaron en un ir y venir de excusas, hasta llegar a la situación de absoluta inactividad que vive el gobierno hoy en día en materia económica.
El kirchnerismo, en vez de actuar y prevenir que se sucedan hechos perjudiciales para la vida de los argentinos, se dedica a negar la situación y a decir que la Argentina es inmune a las consecuencias del descalabro financiero internacional, cuando a todas luces denota lo contrario. Bastan ver los datos de la realidad, para darnos cuenta que no todo está bien, si no miremos como en los últimos quince meses se han fugado del país 25.070 millones de dólares, 4.300 millones sólo en el pasado mes de octubre.
Se oculta la inflación, con números totalmente "dibujados" y en manos de un Instituto de Estadísticas y Censos (Indec), que hasta el año 2006 era muy confiable, pero desde que el kirchnerismo lo intervino, lo único que se hace es "patotear" a los miembros que se oponen a dicha intervención y que denuncian las constantes y flagrantes irregularidades que se cometen a diario en el organismo público. No se cambian este tipo de actitudes, sino que se las incentiva, y es por eso que los hechos de violencia son cotidianos en el Indec, un organismo que era un orgullo para los argentinos, que creían firmemente en sus cifras por la seriedad de los técnicos que trabajaban en el mismo.
Vemos como la reducción que han realizado los bancos en los márgenes de descubierto de sus clientes está generando un enorme default en cadena de segmento de muchas empresas. Las tasas de este mercado rondan hoy el 8% pero se mantiene extremadamente ilíquido, lo que complica aún más al panorama. El derrumbe de los valores accionarios llevó al Banco Nación a intervenir en ese mercado para intentar detener las caídas, porque de seguir así iban a provocar una hecatombe en el sistema.
El país no cuenta con crédito internacional y debe acudir a medidas extremas, como la estatización de las AFJP para contar con dinero contante y sonante para poder hacer frente a sus deudas, más allá que desde el Ejecutivo se niegue una y otra vez que el dinero de "nuestros queridos viejos" vaya a ser utilizado para pagar los intereses de deuda que vencen el año que viene y que superan ampliamente los 15.000 millones de dólares. Es que la medida fue tan intempestiva y yendo a contramano de lo que venía diciendo el gobierno anteriormente, que la gente ya no cree más en pececitos de colores y desconfía de todo lo que se diga.
Las ventas de automóviles nuevos cayeron 10,5 % mensual en octubre y se ubicaron apenas 1,5 % por encima de una año antes. Crece la mora en las tarjetas de crédito y desciende el consumo. En octubre las compras con tarjetas cayeron más de 25 % pese a ser uno de los dos meses de mayor estacionalidad. Se registraron fuertes caídas en los consumos en restaurantes, hipermercados y casas de electrodomésticos. Luis Barrionuevo habla de más de un 30% menos de consumo en el ramo gastronomito. La facturación del transporte de cargas ha caído más de 30 % respecto a 2007. Se estima que en el cuarto trimestre la economía se contraerá 2 % y al menos otro 1 % en 2009.
A pesar de todas estas cifras que dan muestra de un gran deterioro en el andamiaje económico de nuestro país, el gobierno sigue sin dar respuestas claras a los pedidos de la gente de darle soluciones rápidas y efectivas a sus problemas. La gente la está pasando mal en su vida diaria, no pudiendo llegar a fin de mes con sus sueldos, y ven como las cosas aumentan de precio semana a semana sin que se vea una esperanza en un futuro cercano de que la situación va a cambiar.
Si la Argentina tiene a un ministro de Economía al cual no se le conoce la voz, y todo el mundo comenta que el verdadero hombre que lleva las riendas de la economía nacional es el ex presidente Néstor Kirchner, en vez de despertar ilusión en el resto del mundo, se muestra una imagen tan de despendimiento de una persona, de liderazgo unipersonalista, que es difícil de levantar. El ex presidente debería entender de una buena vez que quien gobierna es su esposa, que fue ella la que votó mayoritariamente la gente en las elecciones de octubre del año pasado, y que su entrometimiento en todas las decisiones del Ejecutivo, en vez de ayudar, estorba y complica la gestión de su esposa.
El argentino medio dejó de tener confianza en un gobierno en el cual había confiado mucho allá por sus inicios en el año 2003. Ahora la confianza está por el suelo, y la credibilidad del Ejecutivo apenas supera el 20 por ciento, cifra que lo acerca más a Fernando de la Rúa que a otro presidente. El gobierno de la Alianza comenzó negando los inconvenientes, con Domingo Cavallo a la cabeza, y después la situación terminó en lo que ya todos conocemos, crisis financiera, económica y social, y De la Rúa huyendo en helicóptero de la Casa Rosada.
La sociedad en su conjunto, espera que el gobierno nacional comprenda que la situación así como está no puede seguir y que se necesitan cambios urgentes en el modelo económico. No quieren que se vuelva a repetir los tristes sucesos del año 2001, porque saben que eso le hace mucho daño al país, y por eso esperan con todo ahínco que el gobierno entienda que ya no se aguanta más en esta posición y que el cambio es impostergable. De no ser así, la situación para el gobierno será insostenible y la vida para más de 40 millones de argentinos se hará cada vez más complicada.
Fuente http://www.agenciacna.com.ar/

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