sábado, 24 de octubre de 2026

EL PADRE RIPPERGER, SILENCIADO, SE INCLINA ANTE EL “DALAI LEÓN”

- “¡Hola, padre Ripperger! ¿Podría hablar un momento con usted?”

Por Mundabor


“Cada cual espera que, si alimenta lo suficiente al cocodrilo, éste se lo coma al final”.

Así se expresó Winston Churchill en la Cámara de los Comunes, el 20 de enero de 1940 (en plena “guerra de broma” o phoney war, como seguramente recordarán).

El padre Ripperger acaba de experimentar un ejemplo muy claro de lo que esto significa. Él intentó apaciguar a esa “iglesia” —falsa, sinodal, centrada en la “escucha” y en la obediencia a toda costa— surgida del concilio Vaticano II; y el cocodrilo del Vaticano II terminó devorando al exorcista más escuchado y a una de las voces católicas más influyentes del momento.

¡Eructo!

El padre Ripperger tenía dos problemas evidentes. El primero: era inconfundiblemente católico. Sirva esto apenas como una muestra.

Esto es tan ajeno al “estilo” de León y de Francisco que era perfectamente previsible que no se toleraría por mucho tiempo. 

A medida que su popularidad crecía —llegando incluso a ser invitado por figuras como Tucker Carlson—, su mensaje alcanzó a millones de personas, lo que lo convirtió en una presencia cada vez más incómoda. 

Imagínense la situación: por un lado, tenemos al “bendecidor de hielos”, y por otro lado, a un hombre claramente inteligente que habla —de forma bastante, si no totalmente, directa y sin tapujos— sobre cuestiones que el “bendecidor de hielos” prefiere ignorar obstinadamente. Esto no podía terminar bien.

Pero el padre Ripperger tenía, además, otro problema: intentaba apaciguar al “cocodrilo”. Aunque su mensaje era claramente opuesto al del “cocodrilo”, sus críticas hacia éste eran siempre demasiado suaves, indirectas o, cuando menos, muy atenuadas. 

Cuando la FSSPX (Fraternidad San Pío X) decidió públicamente ponerse del lado de Cristo —en lugar de ponerse del lado del “cocodrilo”—, el padre Ripperger criticó a la FSSPX, afirmando que al “cocodrilo” se le debe obedecer.

El “cocodrilo” se ha vuelto ahora contra el padre Ripperger, quien resulta demasiado católico y demasiado severo para la “sensibilidad católica” moderna. Por lo tanto, había que silenciarlo.

El “cocodrilo” solo tiene una superestrella: el “Dalai León”. Cualquiera que cobre demasiada relevancia con su mensaje católico deberá ser apartado de los medios. Podría arrojar sombra sobre el mensaje —revolucionario, socialista, ecologista y propiciador de la invasión mahometana— del “Dalai León”, el “gurú de los aviones”.

El padre Ripperger puede ahora poner en práctica lo que predica. Estoy seguro de que él considera que la obediencia al “cocodrilo” es más importante que transmitir el mensaje correcto a millones de católicos; así que supongo que estará en paz.

Sin embargo, muchos otros verán en esto una prueba más de la sabiduría de la Fraternidad de San Pío X.

La sabiduría, en definitiva, de aquellos que ponen en primer lugar a Cristo y luego, al “cocodrilo”.
 

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