martes, 1 de septiembre de 2026

1 DE SEPTIEMBRE: SANTA VERENA DE ZURZACH


1 de Septiembre: Santa Verena de Zurzach, virgen

(✞ 344)

Según la Tradición la vida de Verena se encuentra en la llamada Vita Prior de Hatto, abad de Reichenau (y posteriormente obispo de Maguncia), escrita hacia el año 888. La Vita posterior fue escrita muy probablemente por un monje de Zurzach en el siglo XI, y la copia más antigua que se conserva data del siglo XII.

Según el relato de Hatto, Verena nació en Tebas, hija de una destacada familia cristiana. Fue educada por un obispo llamado Queremón (Vita Prior, cap. 3). Eusebio menciona a un obispo llamado Queremón de Nilópolis que fue martirizado en el año 250, lo que situaría el nacimiento de Verena antes de esa fecha.

Tras la muerte de Queremón, Verena viajó al Bajo Egipto con un grupo de cristianos, donde se estaba reclutando para la Legión Tebana. Con la Legión Tebana, viajó luego a Milán (Vita Prior, cap. 4). Estando aún en Milán, se enteró del martirio de la Legión Tebana (un acontecimiento tradicionalmente fechado en el año 286, durante el reinado de Maximiano) y viajó a Agaunum (Saint-Maurice). En fuentes posteriores, se dice que enterró a los legionarios mártires.

Verena se trasladó entonces a Salodurum (Solothurn), donde se instaló en una ermita y dedicó sus días a practicar el ayuno, la oración y donde realizó innumerables milagros. Hatto la presentó como prototipo de la virgen consagrada, afirmando que atrajo a un numeroso grupo de jóvenes vírgenes. En cierta ocasión, fue encarcelada por un gobernador local, y San Mauricio se le apareció en prisión para consolarla y fortalecerla. Tras su liberación, continuó con sus buenas obras. Al final de sus días, se retiró a una estrecha cueva. 

Santa Verena entregó su alma al Señor alrededor del año 344 d. C., en su celda eremítica de Zurzach

Reflexión:

Los símbolos iconográficos de Santa Verena la representan con un peine y una jarra de agua porque ese fue su legado respecto a la higiene personal, el cuidado médico y el servicio a los enfermos en las regiones germánicas y galas de la Europa del siglo IV. 
 
Oración:

Oh santa y justa Madre Verena, portadora de los milagros de Dios en tierras extranjeras. Tú que con tus manos lavaste y ungiste las llagas de los enfermos, devolviéndoles la dignidad y la salud, inspira en nuestros corazones ese mismo espíritu de servicio y concédenos la pureza de cuerpo y alma que simbolizaban tu jarra de agua y tu peine. Te pedimos especialmente por (menciona aquí tu intención o el nombre de una persona enferma). Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
 

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