San Rodolfo de Berna, niño mártir. Fecha en que se lo recuerda: 17 de abril.
Bajo el pontificado del Papa Honorio IV y el emperador Rodolfo I, los judíos de Berna, Suiza, movidos por el odio hacia el cristianismo, secuestraron en secreto a un niño católico llamado Rodolfo, lo encerraron en una cámara subterránea perteneciente a un rico hebreo y lo crucificaron, torturándolo hasta la muerte. Pero la sangre inocente clamó al Cielo por venganza, y el atroz crimen pronto fue descubierto.
De hecho, existían fundadas sospechas sobre los asesinos. Tras el hallazgo del cuerpo aún cubierto de sangre, se llevaron a cabo investigaciones y fue devuelto a los afligidos padres del niño. En una reunión de sacerdotes y otros sabios, se decidió de inmediato que Rodolfo había muerto como un verdadero mártir y, por lo tanto, debía ser enterrado en la iglesia principal. En consecuencia, fue sepultado en el altar mayor, que inmediatamente recibió el nombre de “Altar de Rodolfo” atrayendo a un gran número de fieles.
Antiguo grabado que representa la muerte del niño Rodolfo de Berna en la Berner Chronik de Diebold Schilling dem Älteren (1445 - 1486)
Aunque las autoridades no tenían más pruebas que el cuerpo torturado del niño, la culpa recayó sobre los judíos, y calmaron la ira de la población expulsándolos de Berna. Estos apelaron al rey Adolfo de Nassau, pero este dictaminó a favor de la ciudad y los judíos tuvieron que irse con lo puesto.
En 1440, la iglesia mencionada fue demolida y se construyó una mucho más magnífica en el mismo lugar. En esta ocasión, el cuerpo del niño mártir fue exhumado, colocado en un ataúd de plomo y sellado bajo el altar mayor. Muchos peregrinos devotos acudían allí, encomendándose a la intercesión del mártir.
En 1528, los herejes calvinistas profanaron la iglesia y las reliquias, desenterrando el cuerpo del niño mártir y despedazándolo, por lo que nunca más se encontraron sus reliquias.
Según el pastor y cronista suizo conservador Karl Howald (1796 - 1869) la Kindlifresserbrunnen (Fuente del Devorador de Niños), erigida en Berna a mediados del siglo XVI, conmemora el asesinato ritual del niño Rodolfo de Berna.
La Fuente del Devorador de Niños (Kindlifresserbrunnen, en dialecto: Chindlifrässerbrunnen) es una de las fuentes de Berna, la capital suiza.
Detalle de la fuente
Según Wikipedia, las “interpretaciones populares” de la Fuente del Devorador de Niños incluyen la idea de que el sombrero del devorador de niños es un sombrero judío, y que la figura representada es un judío, en conmemoración del asesinato ritual cometido en Berna (en alemán: Rudolf von Bern).
El culto al niño Rodolfo no recibió nunca aprobación oficial, ni fue incluido en el martirologio romano, aunque tenía un oficio propio local had hoc en Basilea, que fue derogado en 1908. El nombre de Rodolfo de Berna aparece en varios martirologios, por ejemplo, los de Canisio, Cratepolio y Enrique Mürer.
Antigua estampa que recuerda al niño mártir
Otra representación del asesinato del niño Rodolfo de Berna
Con el transcurrir de los siglos y mediante la lenta pero firme infiltración judeomasónica en la Iglesia Católica, su memoria fue definitivamente olvidada y tratada como una “leyenda medieval”.







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