domingo, 15 de septiembre de 2019

EXISTENCIA DEL ALMA HUMANA

“La persona es lo más perfecto que existe en la naturaleza entera” - Santo Tomás de Aquino

Por el Dr. Juan Carlos Grisolia


De la persona humana


La más famosa definición de Persona se la debemos a Boecchio. Éste escribió: “Persona es la sustancia individual de la naturaleza racional”, concepto que merece un amplio y exhaustivo análisis por parte de Santo Tomás, y que fue adoptado por la filosofía escolástica haciéndose clásico en ella.-

Con la definición que da J.F. Donceel, se aclara el concepto anterior. “La persona se define como un individuo que posee una naturaleza espiritual”. Es decir, que debemos advertir por un lado el carácter de ser individual, un ser real. Y por el otro, la naturaleza espiritual, es decir, inmaterial.-

Toda persona está ordenada a un destino eterno. Ha sido creada espíritu y materia, y existirá siempre. Esta afirmación no puede sostenerse plenamente desde el punto de vista filosófico. Debemos acudir al auxilio de la teología, por cuanto su carácter solo puede ser asumido en el campo de la Fe.-

El alma no está en el cuerpo como en una prisión, son dos substancias que si bien incompletas, están llamadas a complementarse. Cuando se separan, en el momento de la muerte física, se origina una tensión que exige de una nueva unión, la que se producirá en el momento de la resurrección.-

Cabe preguntarse si Dios creador, no podría aniquilar lo que ha creado, con lo que el destino eterno de la persona no sería sino una simple posibilidad, ajeno por tanto, a su naturaleza.-

La respuesta es negativa por varias razones: La aniquilación significa el paso del ser al no ser. Este cambio supone la existencia de una potencia que se convierte en acto. Ahora bien, es absurdo suponer que exista una potencia para no ser, porque la potencia está ordenada al acto o no hay potencia. Se remarca más el sentido de esta afirmación expresando que Dios es fiel a su propio orden creado.-

Por ello es que, de “potencia absoluta” puede aniquilar lo creado, pero por “potencia ordenada” no lo hace.-

La persona humana definida en la unidad substancial por referencia a un fin eterno, vive el mismo en plenitud por su participación en el amor de Dios, asumida a través de la Visión Beatífica. Esta es la felicidad total, sin término.-

El hombre dividido por el mal elegido, que ha negado su carácter de persona no pierde sin embargo su condición de eternidad, pero así como se halla incapacitado para amar en el mundo temporal, igual carencia soportará en la eternidad, al serle negada –como pena de daño- la visión de su Creador. Éste, sin embargo –al conservarle el ser- le prodiga un acto de misericordia, porque debe recordarse que el ser es mejor que la nada.-

El “Homo Viator” –hombre peregrino- tiende a la posesión de la Verdad, la Bondad y la Belleza totales, lo que significa la contemplación del Ser de Dios, aunque sin unirse a Él. Esto le convierte en “Homo Beatus” –hombre feliz-. Esta felicidad solo puede ser parcial en lo temporal, como que solo puede aprender la verdad, bondad y belleza parciales. Existe, entonces, un “Homo Beatus” en lo terrenal que en lo eterno alcanzará la plenitud de su ser y de su vida como persona en la contemplación total.-

En tal momento la Verdad eterna saciará su entendimiento, que ya no estará propenso a errar, ni tendrá que esforzarse para conocer, mientras que su capacidad de amar quedará colmada.-

En esto consiste la Vida Eterna, aunque: “Dios por su infinita bondad, ordenó al hombre a un fin sobrenatural, es decir, a participar de los bienes divinos, que superan totalmente la comprensión de la inteligencia humana; pues, a la verdad, ni el ojo vio ni el oído oyó, ni ha probado el corazón del hombre lo que Dios ha preparado para los que le aman” (Concilio Vaticano I, Dei Filius, Cap. 2). (Juan Carlos Grisolía. “La Persona Humana”. Págs. 18/19 y 54/57).-


Del alma en la consideración de Aristóteles

“Estos pensadores”, observa Aristóteles, “parecen suponer que el movimiento es eminentemente propio del alma, y que los otros seres son movidos por el alma, pero que ésta se mueve por sí misma, y ello porque no observan ningún motor que no esté él mismo en movimiento” (Del Alma I, 404a).-

El llamado “cristiano preexistente”, aborda la cuestión del alma y su relación con el cuerpo. ¿Cuál es pues esa cosa “por la cual, y en primer término, vivimos, sentimos, tenemos el movimiento y también el pensamiento”? (Del Alma II, 414a). Marcel Clement, en su obra “La Sed de la Sabiduría”, editada por la Universidad Nacional de Rosario, asigna al alma la causa, “de la cual Aristóteles no hace como sus predecesores, un principio de movimiento, una simple causa motriz y eficiente. El alma es ante todo una forma, una causa formal….”. Afirma Aristóteles, “fiel a su interpretación de la naturaleza es ante todo aquello que da a una materia una primera determinación, una existencia en una naturaleza, aquello que es primeramente causa, en cuanto principio que existe en el ser, por el hecho de que ese ser existe,….. y que existe siendo ese ser determinado. El alma es pues la forma, la causa formal, íntimamente unida a una materia despojada de toda forma, y que, por su presencia, le permite ser una substancia viviente (Marcel Clement. Ob. Cit. Pág. 164).-

“El alma, tal como la define Aristóteles, no es la forma de cualquier materia; no es el ‘acto’ de cualquier potencia, sino que define con suma precisión: El alma es el acto primero de un cuerpo natural que posee la vida en potencia” (Del Alma II, 412a25).-

Aristóteles se avoca luego a la demostración de la inmaterialidad de la inteligencia.-

El intelecto es inmaterial. El Estagirita distingue “Un intelecto pasivo, capaz de devenir ‘todas las cosas’; y un intelecto capaz de ‘producirlas todas’, ….. Este intelecto agente es separado, sin mezcla, impasible, acto por esencia, mientras que el intelecto pasivo, también inmaterial, no está siempre en acto, pues, al no poder obtener su objeto sino a través de los sentidos, se halla sometido al tiempo. En cuanto es impasible, el intelecto, cuando está separado del cuerpo no es arrastrado a la corrupción: ‘Solo cuando ha estado separado es lo que es propiamente, y eso solo es inmortal y eterno’”. (Del Alma. 430 a 22).-

“De este modo, la vida pertenece al viviente por el alma vegetativa (o nutritiva) y el conocimiento y el apetito le son atribuido por el alma sensitiva. El hombre, animal dotado de razón y de voluntad, puede ser causa inteligente y libre de su actuar por el alma intelectiva” (Marcel Clement. Ob. Cit. Pág. 171).-

Esencia del alma humana. Introducción a la cuestión 75. En la que se trata del hombre, que está compuesto de sustancia espiritual y corporal, y en primer lugar de la esencia del alma. Suma Teológica. Tomo III (2º). Santo Tomás de Aquino. 1q.75.-

El concepto Hombre, utilizado uniformemente por las ideologías hijas del racionalismo, puede hoy expresar diversas esencias. Desde la simple cosa (en la concepción marxista) hasta el aislado sujeto del individualismo, centro de una realidad cosmológica que se explicaría por sí misma, con pretensiones de dios (en la explicación liberal ateisante).-

Por Esencia, debe entenderse “lo que una cosa es”. Predicado que conviene a la substancia. “Las esencias consideradas en sí mismas no son ni individuales ni universales: Si fuesen individuales no podrían ser universales en la mente, si fuesen universales no podrían ser individuales en la realidad” (Ponferrada, Gustavo Eloy. “Introducción al Tomismo”. Pág. 96. Ed. Univ. De Buenos Aires). El concepto, entonces, se presenta como la “objetivación intelectual de una esencia” por el acto del conocimiento. (Ob. Cit. Pág. 171).-

La Substancia, “expresa aquello que se encuentra bajo las determinaciones secundarias y adventicias a través de las cuales se nos manifiesta un objeto; tal es la definición nominal. Cuanto a la definición real formúlanla así los escolásticos…. La cosa a la cual compete existir en sí y no en otro”. (Enrique Collin. “Manual de Filosofía Tomista”. Tomo I. Pág. 126).-

Aclarados estos conceptos corresponde abordar los contenidos en la Suma Teológica, Tomo citado.-

En la q. 75 a.1. Si el alma es cuerpo. Santo Tomás consigna: “Soluciones 1. Si todo lo que se mueve es movido por otro, y en este proceso no se puede llegar al infinito, es necesario concluir que no todo motor es movido….. 2. No es necesario que la semejanza o imagen del objeto conocido se encuentre en acto en la naturaleza del que conoce; por el contrario, cuando un ser conoce primero en potencia y después en acto, es preciso que la imagen del objeto conocido no esté en su naturaleza en acto, sino solo en potencia…. Por consiguiente, no es preciso que la naturaleza del alma posea en acto la imagen o semejanza de las cosas corpóreas, sino que esté en potencia para recibirla”. (Ob. Cit. Págs. 173/174).-

q. 75 a.2. Si el alma humana es una realidad subsistente. El Aquinate expresa: “…. Por tanto, puede decirse que el alma entiende, como se dice que los ojos ven; pero lo más propio sería decir que el hombre entiende por el alma”. (Ob. Cit. Págs.. 176/177).-

q. 75 a.4. Si el alma es el hombre. El Doctor Angélico escribe: “…. 2. No toda substancia individual es hipóstasis o persona, sino la que posee naturaleza específica completa. Por eso no pueden ser llamadas hipóstasis o personas la mano o el pié, ni tampoco el alma que es una parte de la especie humana”. (Ob. Cit. Pág. 182).-

q. 75 a.5. Si el alma está compuesta de materia y forma. Santo Tomás manifiesta: “….. Pero la potencia pasiva del alma intelectiva es distinta de la potencia pasiva de la materia prima, como lo demuestra la diversidad de las cosas que recibe, pues la materia prima recibe formas individuales y el entendimiento recibe formas absolutas. Luego esta potencialidad del alma no prueba que esté compuesta de materia y forma”. (Ob. Cit. Págs. 184/185).-

q. 75 a.6. Si el alma humana es corruptible. Por fin, el Aquinate consigna: “1. ... Es verdad que el origen del hombre y de los otros animales es semejante en cuanto al cuerpo, puesto que todos los animales fueron igualmente hechos de la tierra; pero no lo es en cuanto al alma, pues el alma de los brutos proviene de una energía corpórea, y el alma humana proviene de Dios. … 2. Así como, al decir que una cosa puede ser creada, no aludimos a una potencia pasiva, sino a la potencia activa del Creador, que puede producir algo de la nada, así también el que una cosa pueda volver a la nada no implica que la criatura tenga potencia para no ser, sino que el Creador la tiene para dejar de infundirle el ser. Pero, al decir de un ser que es corruptible, se entiende que tiene potencia para no ser. 3. Entender mediante imágenes es operación propia del alma mientras está unida al cuerpo; pero, separada de él, tendrá otro modo de entender, parecido al de las demás substancias incorpóreas….”. (Ob. Cit. Pág. 189).-

q. 75 a.7. Si el alma y el ángel son de la misma especie. El Doctor Angélico ha escrito: “…. 3. El cuerpo no pertenece a la esencia del alma; es el alma la que requiere por su naturaleza esencial estar unida al cuerpo. De aquí que no sea ella propiamente la que pertenece a la especie, sino el compuesto. Y el hecho de que en cierto modo necesite del cuerpo para ejercer su operación, demuestra que en el orden intelectual ocupa un lugar inferior al del ángel, que no requiere la unión con el cuerpo”. (Ob. Cit. Pág. 192).-


Unión de alma y cuerpo. Introducción a la cuestión 76.

q. 76 a.1. Si el principio intelectivo se une al cuerpo como forma. Santo Tomás expresa: “1. …. La más noble de las formas naturales en la cual termina la consideración del filósofo….. a saber, el alma humana, es ciertamente forma separada, pero, no obstante, está en la materia; lo que prueba porqué ‘el hombre es engendrado de la materia por el hombre y el sol’. Y, en efecto, está separada por su potencia intelectiva, porque el poder intelectivo no es facultad de ningún órgano corpóreo… pues entender es un acto que no puede ejercerse mediante ningún órgano corporal…

Sin embargo, está en la materia, por cuanto que la propia alma, cuya es esta facultad, es forma del cuerpo y término de la generación humana. Así pues, el Filósofo dice que el entendimiento está ‘separado’ por cuanto no es facultad de ningún órgano corporal… 2-3. … Pues, para que el hombre pueda entender con su entendimiento todas las cosas y para que el entendimiento entienda lo inmaterial y lo universal, basta con que la facultad intelectiva no sea acto del cuerpo… 5. … El alma comunica el mismo ser con que ella subsiste a la materia corporal, y de ésta y del alma intelectiva se forma una sola entidad, de suerte que el ser que tiene todo el compuesto es también el ser del alma… Por esto, permanece el alma en su ser una vez destruido el cuerpo, y no, en cambio, las otras formas… 6. … así también el alma humana permanece en su ser cuando está separada del cuerpo, conservando su aptitud e inclinación natural a unirse a él”. (Ob. Cit. Págs. 202/203).-

Por eso es importante afirmar que nadie deja de existir, por cuanto el acto de la creación por parte del Padre, se asegura de la permanencia del ser de la materia y del alma. Ésta, incorruptible, tendrá la posibilidad de gozar de la Verdad, Bondad y Belleza eternas en el Reino, mediante la Visión Beatífica. En tanto su cuerpo será recompuesto en la resurrección prometida por el Hijo de Dios.-


En la ciudad de Rosario, Provincia de Santa Fe, República Argentina. 1º de Agosto de 2019.-




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