jueves, 27 de septiembre de 2018

EL TRIBUNAL DE ESTRASBURGO DICE QUE NO SE PUEDE COMPARAR EL ABORTO Y EL HOLOCAUSTO

Feminismo y nazismo, dos formas de totalitarismo
La humanidad lleva casi un siglo aceptando en su mayoría el exterminio de millones y millones de seres humanos que son asesinados a sangre fría, de forma cruel y calculada, con métodos que deberían espantar a cualquiera.

Por Nicolás de Cárdenas


El Tribunal de Derechos humanos de la Unión Europea, con sede en Estarsburgo, ha emitido una sentencia en la que cercena la libertad de expresión para quienes equiparan el aborto con la masacre del pueblo judío perpetrada por el régimen nacional socialista liderado por Adolf Hitler en Alemania.

Además, también establece que no se puede tildar el aborto (que es el procedimiento por el que se provoca la muerte intencionada a un ser humano durante su etapa de vida prenatal) de “homicidio agravado”, entendido como un ataque contra el derecho a la vida contra un inocente indefenso.

La sentencia responde a las demandas interpuestas por Klaus Günter Annen, un ciudadano alemán conocido por su compromiso provida, al que se le había instado a dejar de comparar el aborto con el Holocausto a través de su página web babycaust.de así como a través del reparto de folletos a las puertas de los negocios abortistas. En concreto, calificaba a los médicos de “comandantes de campos de concentración nazi”.

En concreto, la página web contaba con un apartado titulado “Aborto, ¿un nuevo Holocausto”? que redirigía a una página con la lista alfabética completa de los establecimientos abortistas de Alemania con sus direcciones. Dicha lista incluía una petición de oraciones por sus trabajadores, pese a lo cual el tribunal ha entendido esta campaña “perturbó gravemente” la relación de los médicos abortistas con las mujeres embarazadas que abortaban. 

Klaus Günter Annen reparte información provida en Alemania.

El Tribunal Europeo de Derechos humanos reconoce que los requerimientos que se le hicieron a Annen “interfirieron” en su libertad de expresión, pero a su juicio “fueron necesarios en una sociedad democrática”. Para el TEDH, la justicia alemana había aplicado un “justo equilibrio” entre la libertad de expresión y el derecho al respeto de la vida privada, según recoge Redacción Médica.

Hablemos de cifras al respecto. Según los centros de documentación del Holocausto judío más reputados, como el Yad Vashem de Jerusalén, la cifra canónica de judíos muertos es de 6.000.000. En realidad, se trata de una aproximación, puesto que los propios nazis no llevaron una contabilidad detallada de este exterminio. Sin embargo, valga como referencia de lo que sucedió entre la llegada de Hitler al poder en 1933 y el fin de la II Guerra Mundial en 1945, esto es, 13 años.

En Alemania, según recoge www.johnstonarchive.net de datos oficiales extraídos de la Oficina de Estadística Federal de Alemania, Eurostat, el Consejo de Europa, y la ONU, entre otros organismos, entre 1968 y 2017 más de 4 millones de alemanes fueron matados antes de nacer (4.063.503).


Veamos otros países.

La Rusia comunista fue la primera nación en legalizar el aborto. Lo hizo en 1920. Según un reciente estudio, sólo entre 1957 y 2013, se realizaron dentro de las fronteras de la URSS 282 millones de abortos. En China, más de 350 millones. En Japón, 38 millones. En Vietnam, 26 millones. Y así con todos los países de la órbita soviética.

En España, entre 1985 y 2016, último año sobre el que el Ministerio de Sanidad ha dado cifras oficiales de aborto quirúrgico, han sido abortados 2.217.517 seres humanos.

Si nos fijáramos solo en la cifra alemana, se advierte fácilmente que se acerca bastante a la cifra del holocausto judío perpetrado por el régimen nazi. Ya sería suficiente para calificarlo de Holocausto o, de forma más genérica, de homicidio.

Pero esta no es la cuestión fundamental. Cada ser humano al que se le arrebata la vida, antes o después del parto, es una tragedia inabarcable. Durante unos años del siglo XX, hubo quien miró a otro lado o aceptó el horror nazi respecto al pueblo judío.

Si hablamos del aborto, la humanidad lleva casi un siglo aceptando en su mayoría el exterminio de millones y millones de seres humanos que son asesinados a sangre fría, de forma cruel y calculada, con métodos que deberían espantar a cualquiera.

Tal vez esto sea peor, pues se ha convertido en un negocio. Los comandantes de los campos de concentración nazis se quedan cortos al lado de quienes se lucran con el aborto. Y les sienta muy mal que se lo recuerden.


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