miércoles, 5 de septiembre de 2012

LAS PRINCIPALES CAUSAS DE MUERTE DE LOS NIÑOS ESTÁN EN EL HOGAR

Tres de cada diez menores sufren accidentes por la ingesta o inhalación de cuerpos extraños que pueden generar riesgos si no se los atiende en tiempo y forma. El 80% de los casos se da en presencia de un adulto.

Ésta es una de las conclusiones a las que arribaron especialistas internacionales durante el 32º Congreso Argentino de Otorrinolaringología que tuvo lugar en Rosario. Los CE (Cuerpos Extraños) más habituales que los niños se introducen son semillas y frutos secos, monedas, piedras, artículos de librería, huesos, alfileres, plásticos, joyería y pilas.

Uno de los estudios presentados fue realizado en el Hospital de Pediatría Garrahan, el Hospital de Niños Gutiérrez y Hospital de Niños Alassia desde enero de 2010 y abril de 2012 y se detectó que la mayor incidencia se presenta en menores de 3 años con el 52,2% de los casos analizados, mientras que el grupo de niños de entre 6 y 14 años representaron el 23,4%. En el 80,3% de los casos había un adulto presente en el momento del accidente que ocurrió, mientras el niño comía (48,13%) o jugaba (39,33%).

En un workshop del congreso titulado “Prevención de Accidentes de Asfixia en niños: una práctica fundamental para la comunidad latinoamericana”, que se organizó en el marco de la iniciativa internacional Susy Safe Project, gracias al apoyo de la Embajada de Italia, se analizaron datos de todo el mundo para luego ayudar a establecer políticas de salud, hacer campañas publicitarias, enseñar a detectar los síntomas y a solucionar las consecuencias de los cuerpos extraños.

“Los niños de hasta 3 años son las víctimas prevalentes debido a: curiosidad, exploración del ambiente por medio de la boca, deglución inmadura, propensión de los niños a la distracción y a jugar mientras comen y falta de capacidad para distinguir objetos comestibles de los que no lo son”, explicó el doctor Hugo Rodríguez, coordinador para América Latina de Susy Safe Project, programa internacional para combatir los problemas ocasionados por CE.

Según datos internacionales, se estima que 30 de cada 100 mil chicos sufre de aspiraciones o ingestas de cuerpos extraños y, según datos de los Estados Unidos, en ese país provocan unas 160 defunciones anuales.

“Algunos de los CE son expulsados por reflejos protectores (como la tos o el vómito) o mediante maniobras asistenciales. Lamentablemente, un porcentaje significativo de casos impacta en las vías aéreas (VA), llegando el paciente a la consulta médica con diferentes grados de complejidad”, destacó el profesor Darío Gregori, de la Università degli Studi de Pádua, uno de los coordinadores del evento. Se denomina vías aéreas a la parte del aparato respiratorio en la que el aire circula en dirección a los pulmones y está compuesto por: fosas nasales, boca, faringe, laringe, tráquea, bronquios y bronquiolos.

La gravedad de un CE alojado en la VA depende de: su naturaleza, su tamaño, su localización y, sobre todo, el grado de obstrucción que origina. Hay tres fases clínicas de aspiración de CE:

• La primera ocurre al momento de la aspiración y consiste en ahogamiento, tos y dificultad respiratoria.

• La segunda fase es asintomática, de horas a semanas de duración. Puede llevar a retrasos del diagnóstico ya que es durante este estadio que el niño es presentado al médico quien, por lo general, se inclina a minimizar la posibilidad de un accidente con CE por la ausencia de síntomas.

• Las complicaciones ocurren en la tercera fase (neumonía, bronquiectasias, atelectasias, fístula broncoesofágica).

En los primeros años de vida predominan los CE orgánicos y, con la escolarización, los artículos de papelería. El 60% de los CE fueron orgánicos, siendo las más frecuentes: semillas de girasol (24,41%) y maníes (18,64%). Dentro de los inorgánicos los más comunes fueron tapas de birome (8,47%), seguidos por partes de juguetes (6,78%).

De acuerdo con Gregori, “los síntomas dependen de la edad del paciente, del tamaño y las características del cuerpo extraño (peso, composición) y del tiempo de evolución. A pesar de ello, los más comunes son: dolores, tos, sibilancias, laceraciones, sangrado, drenaje purulento”.

Por otra parte, los especialistas explicaron que “los síntomas de aspiración pueden simular diferentes enfermedades como asma, bronquitis, crup y neumonía. El factor más importante para el diagnóstico es la presencia de la historia de asfixia, ya que la triada clásica de tos, hipoventilación y sibilancias localizadas está presente en menos del 40% de los pacientes”.

El 64,8% de los pacientes fueron hospitalizados de 1 a 47 días. Pero el 88,48% de esos pacientes estuvo menos de 48 horas bajo atención médica. El período de hospitalización corto demuestra la seguridad del procedimiento endoscópico.

En el 35,6% se extrajo el CE dentro de las 24 horas del evento y el 26,8% fue dentro de la primera semana. Un dato interesante es que en un 20,7% de los casos se acudió tardíamente sin sospecha de cuadro aspirativo demorándose la extracción de 1 a 3 meses, incluso de 6 a 18 meses. El retraso en el diagnóstico puede ser atribuido a: diagnóstico erróneo inicial, ausencia de testigos, niños que no admiten aspiración por miedo a ser castigados, o padres que dejan de referir el antecedente de asfixia debido a que no fueron escuchados por los médicos en las primeras consultas.


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