miércoles, 27 de abril de 2011

LOS NIÑOS VÍCTIMAS DE ACOSO ACUDEN A LAS ENFERMERÍAS ESCOLARES





Los estudiantes de escuela primaria víctimas de abuso escolar (bullying) y los acosadores mismos, visitaban con mayor frecuencia la enfermería escolar con quejas de enfermedades y lesiones físicas que sus otros compañeros de clase, según una investigación reciente.


"El mensaje es que un niño podría sufrir de dolores de estómago frecuentes debido a que le están molestando", señaló Eric Vernberg, autor líder del estudio y director de la Clínica de Servicios Infantiles y Familiares de la Universidad de Kansas en Lawrence.

La investigación, que aparece en la edición de mayo de la revista Pediatrics, reveló una estrategia útil para detectar las interacciones agresivas entre niños que tal vez de otra forma no se reconocerían, añadió Vernberg.

"Si un niño acude con frecuencia a la enfermería con fiebre o vómitos y sin enfermedad aparente, podría reflejar que la visita se relaciona con la victimización y hasta cierto grado con agresión", dijo Vernberg. Añadió que cuando un estudiante visita la enfermería con frecuencia y los padres reciben llamadas de que su hijo se queja de dolores estomacales, "ciertamente vale la pena examinar la relación del niño con sus pares".

El informe busca fomentar la investigación de dichos casos por parte de las enfermeras escolares y otros para determinar si las autoridades escolares deben intervenir para detener el abuso.

En el estudio de Kansas participaron 590 niños de tercero a quinto grados. Identificó un número pequeño pero estadísticamente significativo de niños involucrados en incidentes de acoso en seis escuelas primarias de Topeka. Esos estudiantes acudieron a la enfermería un promedio de 4.71 veces en el año escolar 2000-2001.

El estudio encontró que las interacciones agresivas entre los niños puede dañar su salud y provocar en particular daño al niño victimizado, que es propenso a retraerse socialmente.

Alrededor del 45 por ciento de las visitas a la enfermería escolar fueron por quejas somáticas, o físicas, como dolores de cabeza. Trece por ciento de las visitas fueron por enfermedades con síntomas físicos, mientras que 42 por ciento fueron por lesiones físicas sin motivos indicados, según las notas de la enfermería.

Vernberg y colegas usaron cuestionarios para encuestar a los estudiantes sobre la agresión y la victimización. Les preguntaron sobre el abuso, que iba desde ser pateado o que lo asieran de forma violenta, hasta que un niño dijera mentiras sobre un compañero de clases.

Dado que los niños con frecuencia reportan poco su propia agresión, se les pidió que encerraran en un círculo los nombres de los compañeros de clase que golpeaban, pateaban o daban puñetazos a los demás, o que propagaban rumores dañinos, entre otras cosas.

En promedio, los chicos puntuaron más que las chicas en la agresión reportada por los pares, mientras que las puntuaciones de ser víctimas de abusadores no variaron significativamente según el sexo.

Jeffrey Jenson, investigador jefe del proyecto Youth Matters (los jóvenes importan) que se enfocó en la prevención de la agresión y el uso de sustancias en 28 escuelas primarias de Denver, dijo que el estudio de Kansas era una contribución significativa a la investigación sobre el acoso escolar y que presentaba formas de detenerlo.

"El enfoque no tiene que estar sobre el acoso en sí, sino en desarrollar las habilidades necesarias para ayudar a los niños en situaciones en que pudiera surgir acoso", aseguró Jenson, titular de la cátedra de niños y jóvenes en riesgo y decano asociado de investigación de la Facultad de postgrados en trabajo social de la Universidad de Denver.

Un segundo método es cambiar la cultura del aula colgando letreros con mensajes contra el acoso, presentar obras de teatro que exploren las interacciones agresivas, y capacitar a los maestros para que estén atentos a señales de acoso y den el mensaje de que no es aceptable, añadió Jenson.

"Hay algunos resultados exitosos de programas que trabajan para reducir la agresión y la victimización en las escuelas", apuntó. "Cambiar el clima general es un método que hemos usado y que ha arrojado buenos resultados con niños de primaria".

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU. también sugieren que las campañas contra el acoso escolar siempre incluyan a las familias de los estudiantes. Un estudio reciente de los CDC mostró que tanto acosadores como víctimas son mucho más propensos que otros estudiantes a haber experimentado o sido testigos de abuso físico en el hogar.

Los autores del estudio de Kansas recomendaron que investigaciones futuras incluyan medidas rigurosas de resultados de salud, datos de exámenes físicos y diagnósticos médicos para examinar más la relación entre el acoso escolar y la salud infantil.

Artículo por HealthDay, traducido por Hispanicare
FUENTES: Eric Vernberg, Ph.D., director, Child and Family Services Clinic, and professor in child psychology, University of Kansas, Lawrence; Jeffrey Jenson, Ph.D., professor for children and youth at risk, and associate dean for research, Graduate School of Social Work, University of Denver; May 2011, Pediatrics



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