domingo, 3 de mayo de 2009

ARGENTINA: "HA LLEGADO TU HORA"


La Argentina es un país “injusto” que me hace recordar la sentencia del profeta Amós: “Los que convertís en ajenjo el juicio y la justicia echáis por tierra...” (5:7) o “sé que afligís al justo, y recibís cohecho (coima!!) y en los tribunales hacéis perder su causa a los pobres...” (5:12).

Por el Dr Hugo Turrini

La Argentina fue dotada por Dios de una naturaleza maravillosa. Con todos los climas y producciones increíbles. Con hombres y mujeres de una gran capacidad, que triunfan en el mundo y son reconocidos por sus habilidades e inteligencia.
Pero a pesar de todas estas condiciones, que deberían exhibir a una nación próspera y feliz, nos encontramos que, teniendo posibilidad de brindar alimentos a cientos de millones de habitantes del mundo, el país tiene: pobreza, exclusión, inequidad en la distribución de la riqueza, necesidades básicas insatisfechas, desnutrición, mortalidad infantil.

A ese cóctel terrorífico se suma la intolerancia y falta de respeto entre los habitantes, el récord de muertes en accidentes de tránsito y el aumento del accionar delictivo (que se pueden relacionar pero no tiene un origen único en esas condiciones de exclusión y falta de solidaridad que cité), con el creciente aumento del narcotráfico y la corrupción en todos los niveles.

La política, la economía, la sociología, la psicología y un sinnúmero de ciencias sociales intentarán explicar las causas de tales situaciones a partir de sus diagnósticos. También intentarán elaborar el marco teórico para proveer las soluciones. Sin dudas, con argumentos sólidos, dirán muchas verdades. Pero esas verdades no serán completas. Le faltará la “Verdad”.

En una cadena de mails leí un “power point” muy famoso acerca de la situación norteamericana: la conclusión era que ellos habían cerrado sus puertas a Dios y éste, que es un caballero, se ha retirado de muchos sitios permitiendo que el hombre hiciera con toda libertad. Porque Dios siempre nos da libertad. No somos títeres, tenemos libre albedrío. El hombre valora la razón y está bien. Pero la razón se ve obnubilada por las pasiones. Por eso, aunque no sea racional, existen las guerras, las matanzas y tantos otros flagelos que azotan a la humanidad. Esta situación la podemos trasladar a la Argentina y podemos sumarle otros “ingredientes”.

La Argentina es un país “injusto” que me hace recordar la sentencia del profeta Amós: “Los que convertís en ajenjo el juicio y la justicia echáis por tierra...” (5:7) o “sé que afligís al justo, y recibís cohecho (coima!!) y en los tribunales hacéis perder su causa a los pobres...” (5:12). Dios ha sido desplazado por la idolatría manifestada en el amor al dinero, el sexo desenfrenado, la fama, la práctica ocultista. Pero estas cosas, no satisfacen al hombre. Solo deleitándonos en el Señor, él concederá las peticiones de nuestro corazón (Salmo 37:4).
Digo en una vieja chacarera, que compuse en 1989, “tenemos hoy los creyentes todos una gran misión: con palabras y con hechos, ser la luz de la nación”.

Tenemos responsabilidad en ello. Dios nos manda a humillarnos, a arrepentirnos y promete sanar “nuestra tierra”(2 Crónicas 7:14). Dios nos pide que nos esforcemos y seamos valientes, que cumplamos su ley (Josué 1:6 y 8). Dios quiere a un pueblo de pie, viviendo cada día la experiencia del Espíritu Santo, la experiencia genuina y no la emoción de lo “mágico”. Dios también quiere a un pueblo de rodillas, buscando su rostro como el ciervo busca por las aguas (Salmo 42).

Que extienda su mano al prójimo (al más próximo), comenzando por el hermano, por el que tiene a su lado en el templo. Que extienda su mano hacia otros hermanos en Cristo con quienes tenemos diferencias doctrinarias, pero coincidencias fundamentales con el fondo. Y, de esta manera, extienda su mano al que está lejos del Evangelio.

Argentina tiene futuro: se llama Jesús.

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