domingo, 30 de marzo de 2008

JUAN PABLO II BENDICE A LA ONU

“Quien les habla, desde los primeros meses de su pontificado, ha expresado a menudo la misma confianza y convicción que cultivaron mis predecesores” - K. Wojtyla


El antiguo sueño de la Torre de Babel —establecer la unidad de la humanidad sin Dios— ha sido un sueño de la masonería durante siglos. En 1919, tras la Primera Guerra Mundial, la masonería fundó la Sociedad de Naciones para fomentar una federación de todos los países del mundo bajo su control. Sin embargo, a partir de 1923, comenzó a desmoronarse, y su desaparición fue un hecho consumado al comienzo de la Segunda Guerra Mundial.

En 1945, tras la Segunda Guerra Mundial, se fundaron las Naciones Unidas para lograr el mismo objetivo que su predecesora: el establecimiento de una República Universal sin Dios

En 1948, adoptó como ideal la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de la Revolución Francesa

La ONU es una organización con una filosofía agnóstica, inspiración masónica y un desprecio práctico por Dios. Jamás debería recibir el apoyo de la Iglesia Católica, la verdadera Iglesia de Dios.

Sin embargo, los “papas conciliares” cambiaron la política anterior de la Iglesia respecto a dicha organización. Roncalli (alias “Pablo VI”) la visitó en 1965 durante la segunda sesión del concilio Vaticano II, y  Wojtyla (alias “Juan Pablo II”) la visitó dos veces: una en 1979 y otra en 1995, con motivo del 50 aniversario de la ONU.

En su discurso de 1979, Wojtyla elogió los objetivos de la ONU

“promover el respeto de los derechos humanos ... sin distinción de raza, sexo, idioma o religión”. 

Sin duda, un “enfoque interconfesional”, condenado por el Magisterio anterior. Luego afirmó que 

“los papas Juan XXIII y Pablo VI confiaban en esta importante institución como un signo elocuente y prometedor de nuestro tiempo. Y quien les habla ahora, desde los primeros meses de su pontificado, ha expresado a menudo la misma confianza y convicción que cultivaron mis predecesores”.

En 1995, Juan Pablo II regresó a la sede de la ONU en Nueva York para rendirle honores. En efecto, declaró: 

“Mis palabras, que deseo que sean un signo de la estima y el respeto de la Sede Apostólica hacia esta institución, se unen de buen grado a las voces de todos aquellos que ven en la ONU la esperanza de un futuro mejor para la sociedad humana”.

Wojtyla es recibido por el secretario general de la ONU, Boutros Ghali.
 

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