Por Diane Montagna
El Vaticano prohibirá la entrada a la Basílica de San Pedro a sacerdotes, religiosos y fieles laicos que participen en la peregrinación anual Ad Petri Sedem el sábado 24 de octubre, extendiendo las restricciones más allá de la celebración de la Misa tradicional en latín a la habitual reunión de los peregrinos para orar en la tumba de San Pedro.
Según los organizadores, la decisión fue comunicada en los últimos días mediante una carta de la Secretaría de Estado del Vaticano. “Su procesión no tiene permitido el acceso a la Basílica de San Pedro”, decía la carta, según Christian Marquant, principal organizador de la peregrinación.
El viernes por la tarde, al concluir una conferencia en el Augustinianum, Marquant anunció la decisión a los participantes: “No entraremos en San Pedro mañana”, dijo, y añadió que se habían formulado acusaciones de que la Misa del año pasado había sido “instrumentalizada”.
Esta decisión se produce tras una negativa previa a autorizar la celebración de la Misa tradicional en latín dentro de la Basílica Vaticana. La última restricción va más allá, impidiendo que los peregrinos entren en grupo para rezar ante la tumba del apóstol Pedro.
Establecida en 2012, la peregrinación anual Ad Petri Sedem —también conocida como la peregrinación Summorum Pontificum— reúne a sacerdotes, religiosos y fieles laicos de todo el mundo para profundizar en su fe, expresar su apego a la liturgia romana tradicional y afirmar su comunión con el Sucesor de San Pedro.
La peregrinación está organizada por el Coetus Internationalis Summorum Pontificum (CISP), una coalición internacional de asociaciones dedicadas a la liturgia tradicional. Su nombre proviene del motu proprio Summorum Pontificum de Benedicto XVI de 2007, que liberalizó la celebración de la Misa según el Misal Romano de 1962.
El año pasado, León XIV autorizó al cardenal Raymond Leo Burke a celebrar una Misa Pontifical tradicional en la Basílica de San Pedro el 25 de octubre de 2025, en el Altar de la Cátedra. Esta celebración fue un momento trascendental para la peregrinación, por lo que la exclusión de la basílica este año contrasta notablemente con los acontecimientos de 2025.

Todavía (serán torpes, con perdón) todavía no se dan cuenta de quienes son los que mandan en el Vaticano? Abrirá los ojos el Cardenal Burke y compañía de una vez por todas?
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