sábado, 29 de octubre de 2016

ASÍ COMEN LOS MÁS LONGEVOS DEL PLANETA



Por Ángel Gómez Fuentes


¿Quiere ganar cuatro años y medio de vida, respetar el ambiente y que se lo agradezca su bolsillo? Siga el ejemplo de los centenarios de las cinco zonas más longevas del mundo: Cerdeña, Loma Linda en California, la península de Nicoya en Costa Rica, Okinawa en Japón y la isla de Ikaria en Grecia. Son las llamadas «zonas azules» del planeta, identificadas por los científicos Gianni Pess y Michel Pulain y donde sus habitantes son más longevos, superando a menudo los cien años.

Según investigadores de la fundación Centro de Alimentación y Nutrición Barilla, que organiza el 1º de diciembre un convenio internacional en Milán sobre el tema, las personas centenarias de esos lugares presentan algunos características comunes: 
Desarrollan una actividad física diaria, 
mantienen una actitud positiva ante la vida y, sobre todo, 
se alimentan con una dieta igual o muy próxima al modelo mediterráneo. 
En consecuencia, se da vía libre a la abundancia de las frutas y verduras, cereales, legumbres, frutos secos y aceite extra virgen de oliva; pocos lácteos, huevos, carnes blancas y pescado; y muy pocos dulces, carnes rojas, grasas saturadas y azúcares simples. Se trata de un régimen alimentario capaz de salvaguardar la salud individual y el ambiente.

La dietista polaca Katarzyna Dembska y otros miembros de la Fundación Barilla han adelantado algunos datos que se presentarán en el convenio de Milán: «Un reciente estudio americano revela que seguir fielmente la dieta mediterránea permite ganar 4,5 años de vida con relación a otras personas que adoptan otros modelos alimentarios. Supone la misma diferencia de expectativas de vida que existe entre fumadores y no fumadores».

La propuesta de estos científicos es el menú sostenible del tipo 5 + 2, lo que significa seguir durante cinco días de la semana una dieta vegetariana y en otros dos días un menú que prevea el consumo moderado de carne y pescado: «Es más aceptable y fácilmente practicable que una dieta enteramente vegetariana o vegana, y tiene también un menor impacto ambiental que la dieta carnívora», afirma los miembros de la Fundación Barilla.

Ese es el principio que está en la base de la doble pirámide de la dieta mediterránea elaborada por Barilla: Los alimentos en la cima de la pirámide, como carnes rojas y embutidos, que se deben consumir con moderación, son los que tienen un mayor impacto negativo en el ambiente. Según esta pirámide, comer bien no quiere decir gastar más a la fuerza.

En definitiva, conviene adoptar un estilo de vida como el de las 5 «zonas azules» del planeta: Con frutas y verduras, y carne o pescado dos veces en semana se ganan cuatro años y medio de vida, la incidencia de las enfermedades es mucho más baja y el bolsillo lo agradece. Así, pues, cuatro son los secretos para una larga vida: Dieta mediterránea, actividad física, actitud positiva ante la vida y buena convivencia.