lunes, 8 de agosto de 2016

VACACIONES PARA ENFERMOS DE ALZHÉIMER

La llegada del verano genera inquietud a aquellas personas que conviven con un enfermo de alzhéimer y se encargan de sus cuidados. ¿Podemos irnos de vacaciones? ¿Cuál es el mejor destino? ¿Lo desestabilizaremos? ¿Cómo afrontamos el viaje? ¿Qué necesitará? Los expertos aseguran que lo «ideal» es que el enfermo de alzheimer mantenga siempre la misma rutina, en el mismo entorno. En invierno y en verano.
  
Por Mónica Ros Valencia

Sin embargo, la dureza de la enfermedad, sobre todo para quien se encarga a diario del paciente, obliga al cuidador a «tomar aire, a desconectar y a disfrutar de unos días de vacaciones» para poder afrontar la rutina del año desde otra perspectiva.

Las vacaciones no deben estar reñidas con el cuidado de un paciente de alzhéimer que puede viajar y disfrutar también de otro entorno diferente siempre que, eso sí, se tengan en cuenta una serie de recomendaciones. Levante-EMV enumera los principales consejos que recomiendan los expertos de la mano de Emili Marmaneu, presidente de la Federación Valenciana de Asociaciones de Familiares de Enfermos de Alzhéimer (Fevafa), entidad que engloba a treinta y dos asociaciones de la Comunitat Valenciana.

«Es cierto que lo mejor para un enfermo de alzheimer es no salir de su entorno, de su rutina. Pero todos necesitamos vacaciones y si se tienen en cuenta una serie de recomendaciones no tiene por qué haber problemas. Eso sí, si el destino es un lugar conocido para ellos (la casa del pueblo, por ejemplo), mejor. Sin embargo, si el pueblo se encuentra a 800 kilómetros, tal vez sea mejor evitarlo», explica.

Para el viaje, «mejor en vehículo propio que en autobús o tren; es positivo hacerle partícipe de los preparativos y mantener un poco la rutina (levantarse a la misma hora, desayunar...); y hay que tener en cuenta que es mejor no mostrar prisas ni acelerar su ritmo. Eso sí, si el destino está muy lejos o implica un viaje en avión es mejor dejar al familiar en una residencia y explicarle, tantas veces como sea necesario, que solo se quedará unos días porque está de vacaciones». Una vez en el destino, «es mejor ponerse en contacto con una asociación de familiares cercana, usar un método de identificación por si se desorienta y compartir los cuidados del enfermo con otros familiares».



Claves a tener en cuenta antes y después del viaje

En coche propio
El viaje, en vehículo particular para realizar las paradas necesarias en sitios sin excesivo bullicio.

Evitar grandes distancias
Un destino conocido para el enfermo (como la casa del pueblo) es lo ideal, aunque si ésta se encuentra a 800 kilómetros no, ya que no se recomiendan largas distancias.

Partícipe de los preparativos
Se recomienda hacer un ejercicio de reminiscencia y recordar cómo ellos preparaban las vacaciones, por ejemplo.

Información a la familia
Quien vaya a estar en contacto con el paciente debe saber las particularidades de la enfermedad.

Métodos de identificación
Con una pulsera o un colgante con su nombre y teléfono del cuidador.

Objeto personal
Puede ser alguna foto, ropa que le guste o una foto a la que esté habituado y se pueda trasladar, para que le de seguridad.

Contacta con asociación de familiares
Las entidades abren en verano y pueden dar consejos o ayudar a resolver situaciones difíciles.

Rutina
Hacer siempre lo mismo, también en verano y mantener la rutina de desayuno, paseo, piscina... (por ejemplo)

Hidratación
Debe seguir una dieta equilibrada y con suficiente líquido para evitar la deshidratación.

Estimulación y cariño
Realizar actividad física y estimular al paciente. Hay que dedicarle tiempo y compartir los cuidados.