miércoles, 20 de julio de 2016

UNA CHILENA DESCUBRE QUIMICOS QUE ESTAN DAÑANDO LA FAUNA DE LA ANTÁRTIDA



El hallazgo fue realizado por la estudiante de medicina veterinaria de la Universidad Santo Tomás, Maccarena Marcotti.

Un importante descubrimiento se realizó en el sector de la isla Rey Jorge en la Antártica Chilena, luego de que la estudiante de medicina veterinaria Maccarena Marcotti realizara una investigación de las aguas del lugar, como parte de su proyecto de tesis.

La investigación arrojó que existen distintos componentes químicos que pueden afectar fuertemente el ecosistema de la zona. De 20 muestras, 18 contienen químicos altamente peligrosos.

Los químicos encontrados

El primer componente es el Bisfenol A o BPA, que se puede encontrar en plásticos, envases, adhesivos, equipos médicos y materiales de construcción y es uno de los químicos encontrados que preocupan más a la tesista.

“Mi intención era encontrar residuos farmacológicos, tomando en consideración los desechos y el movimiento de las corrientes marinas. Pero en vez de esto, encontré BPA, un componente que está demostrado ser cancerígeno y estrogénico. En altas concentraciones se ha registrado toxicidad sistémica, especialmente en niños”.

El segundo químico fue el ácido acetilsalicílico, que es el componente principal de la aspirina, según explicó Marcotti, este elemento es muy peligroso ya que actúa como anticoagulante, entonces los animales en el agua al entrar en contacto con él, no pueden respirar.

Otro químico encontrado fue Irgarol, que se utiliza normalmente en las embarcaciones como alguicida, para que la fauna del lugar no se incruste en barcos o maquinarias.

“Al utilizarse Irgarol en concentraciones mayores a las recomendadas o en lagos cerrados, puede provocar impactos sobre el fitoplancton, perifiton e incluso en macrófitos, al inhibir la fotosíntesis, causando severos daños ecológicos”

Y en último lugar se encontró metilparabeno, que es utilizado en en preservantes, cosméticos y productos farmacéuticos, debido a que su toxicidad no es alta, pero según explica Maccarena, su impacto está siendo constantemente estudiado por lo que no se pueden descartar problemas a futuro.



El proyecto fue realizado en conjunto con su profesor guía Felipe Sotomayor y la ayuda del doctor en ciencias de la Universidad Federal de Río Grande del Sur en Brasil, Ozelito Possidonio de Amarante Junior, que es un experto en la investigación de contaminantes de origen farmacológico presentes en aguas, quien según explica la estudiante fue un pilar esencial en la investigación.

“...la verdad es que si no fuera por él nada de esto habría resultado porque la investigación me iba a salir carísima, los materiales costaban más de 450 mil pesos y los análisis costarían cerca de 500 mil pesos. Era imposible...me mandó los materiales y después analizó las muestras, pidiéndome a cambio que él pudiera utilizar esas mismas muestras para hacer otros estudios. Obvio que acepté”. 
 
VeoVerde.com