domingo, 24 de julio de 2016

GRAN PARTE DE LO QUE SABEMOS SOBRE EL DESCUBRIMIENTO DE AMERICA ES INEXACTO Y HOY TENEMOS UNA NUEVA PRUEBA DE ELLO

Por Rubén Márquez

La historia siempre se encarga de recordarnos que los pilares que entendemos por inamovibles tal vez ladeen un poco. La de la sangrienta entrada en las Américas por los conquistadores españoles está más que confirmada, por ejemplo, pero recientes descubrimientos demuestran que 
no fue la única línea de actuación y, como se ha ido demostrando con el paso de los años, tampoco la primera.


Las expediciones pacíficas

El equipo del British Museum y la Universidad de Leicester muestran ahora los resultados de una investigación en 70 sistemas de cuevas de la 
 Isla de Mona, una isla cercana a Puerto Rico en la que Cristobal Colón y su destacamento habrían desembarcado durante su segundo viaje en 1494.

Las 
 marcas allí encontradas sugieren que la relación de aquellos primeros colonizadores con los indígenas está muy lejos de ser un baño de sangre, demostrando una conexión a través de grabados en la que ambos frentes compartían un diálogo sobre religión.

"Lo que hemos encontrado en esta cueva caribeña es algo muy distinto a la imposición rígida del cristianismo en el Nuevo Mundo. No son misioneros llegando con cruces en llamas, son personas ajustándose a un nuevo ámbito espiritual y ofreciendo respuestas en una cueva que no muestra una imposición, sino una implicación."

Los dibujos, con 
cristogramas y frases en latín, suponen un nuevo punto de vista acerca de cómo los americanos afrontaron la llegada de una nueva religión y cómo se adaptaron a la transformación cultural, a la vez que enseñan otra cara de la relación entre los indígenas y aquellas primeras expediciones.

Lo que de una forma u otra está claro es que aún a día de hoy 
 sabemos menos de lo que nos gustaría  del descubrimiento de América. Aún a día de hoy el debate sobre otorgarle a Colón ese mérito es motivo de debate y lo cierto es que, según las evidencias científicas, hay más de un grupo que podría poner en duda ese hito. Estos son algunos de ellos.


Año 982 - Vikingos


La idea de los vikingos llegando a América del Norte antes que Colón empezaron como relatos de la mano 
 las sagas de los Groenlandeses y Erik el Rojo, escritos que mezclan ficción y realidad cuyos autores se desconocen y que ponían sobre la pista de los primeros viajes al Nuevo Mundo en el año 982.

Las sagas hablaban de exploraciones al oeste de Groenlandia a los pocos años de establecerse asentamientos allí, convirtiéndose estas nuevas tierras en un emplazamiento ideal para abastecerse de madera, un bien escaso en su punto de partida.

Lo antaño clasificado como parte de la ficción desarrollada en dichos libros se convierte en realidad al encontrarse un 
asentamiento vikingo en Terranova, Canadá. La teoría expuesta por el arqueólogo Carl Christian Rafn en 1837 y comprobada en los 60 al realizarse una excavación en dicho asentamiento demuestra que los vikingos  estuvieron allí  mucho antes de la llegada de Colón, pero que los conflictos con la población local hicieron que los viajes cesaran alrededor del siglo XIV.


Año 1000 - Polinesios


Hay varias evidencias de la relación entre polinesios e indígenas americanos siendo una de las más referenciadas la de la llegada de la batata a Oceanía. Según los científicos, la plantación de este tubérculo se habría iniciado después de los primeros viajes a América entre el año 1000 y el 1100.

Para corroborarlo se analizaron muestras de Nueva Zelanda, Tahití y Hawai demostrándose que el rastro genético de las batatas de las islas Polinesias viene de América del Sur. Que en la zona se conozca a la batata como kumara, un vocablo quechua utilizado en Perú y Ecuador, deja aún más clara esa relación.

No es la única prueba encontrada, también se encontraron en Chile huesos de pollo cuyo ADN guardaba relación con una especie polinesia cuyos datos tras la 
datación por carbono-14  sitúa su origen entre los años 1321 y 1407.

Sin embargo la prueba más concluyente de la relación entre polinesios y americanos se la debemos al estudio realizado por el Centro de Geogenética del Museo de Historia Natural de Dinamarca, donde queda demostrado por el análisis del genoma de 27 nativos de la Isla de Pascua cuya 
 ascendencia es 76% Polinesia, 8% América y 16% Europa. La evidencia arqueológica sugiere que entre 30 y 100 polinesios se establecieron en Rapa Nui en torno al año 1200.


Año 1200 A.C. - Chinos


Otro pueblo capaz de haber alcanzado América del Norte antes de la llegada de la Pinta, la Niña y la Santa María sería el chino, según afirma el investigador John Ruskamp al relacionar ciertos 
petroglifos de Albuquerque, Nuevo México, con la posible llegada de exploradores chinos alrededor del año 1200 A.C.

Los 
 hallazgos de Ruskamp, no apoyados por la totalidad de la comunidad científica, se ampliarían a 84 pictogramas encontrados en zonas como California o Arizona con tipos de letra que se habrían utilizado por los chinos en la dinastía Shang. En ellos parece hacerse referencia al sacrificio de un perro de una forma similar a la que las dinastías Shang y Zhou documentaron en escritos antiguos propios.

La última prueba incluida en esta hipótesis son 
 monedas chinas encontradas por arqueólogos en América y el cadáver de un nativo americano con ornamentos chinos, pero la falta de pruebas concluyentes deja esta teoría en poco más que eso.


Año 1178 - Musulmanes


La teoría de la llegada de musulmanes al Nuevo Mundo cobró atención entre la comunidad científica cuando el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, declaró que marinos musulmanes llegaron a dichas tierras en el 1178 apoyándose en un comentario de 
una de las cartas de Colón.

En ella, según Erdogan, Colón habría vislumbrado una mezquita en una de las colinas de la costa cubana, sin embargo la contra realizada por los expertos habla de 
una metáfora, la descripción de una montaña que parecía una mezquita.

El resto de datos sobre la posibilidad de que musulmanes hubiesen llegado a América antes que Colón se centran en la contratación de expertos marineros por parte de China que se habrían embarcado en una expedición más allá del Atlántico hasta encontrar una región que 
 denominaron Mu-Lan-Pi.

Esta teoría nace del documento Sung, dos escritos de la dinastía Song que relatan que “hay un gran mar, y al oeste de este mar hay un sinnúmero de países” y que para alcanzarlo se debe “navegar hacia el oeste por completo de cien días”. El problema de esta versión es que parece difícil que los 
buques árabes pudiesen realizar un viaje de ida y vuelta de semejante magnitud y que los escritos no han sido autentificados.


Año 1500 A.C. - Fenicios


Los estudios han reconocido en no pocas ocasiones la destreza que tenía el pueblo fenicio en sus viajes por el mar, haciendo de ellos una leyenda de la navegación, pero fue el pasado 2013 cuando la teoría de su llegada a América antes que la de Colón cobró notoriedad internacional.

Phillip Beale, oficial de la armada naviera británica, aseguraba poder embarcarse en una 
réplica de un barco fenicio para probarlo, pero los historiadores ponían en duda la posibilidad por algo tan simple como la comida. Los  viajes bordeando África fueron posibles gracias a la opción de realizar constantes paradas para abastecerse, pero la idea de atravesar 10.000 kilómetros con una única carga entre los años 1500 y 300 A.C. es bastante más compleja.

La teoría de las expediciones fenicias vienen apoyadas por los detalles de monedas de oro que muestran un mapa en el que parece vislumbrarse una zona que representarían las Américas, así como el relato del explorador alemán 
Alejandro Von Humboldt, que declaró encontrar inscripciones en alfabeto fenicio-cartaginés que presuntamente serían destruidas después por los sacerdotes católicos que limpiaron América de todo símbolo pagano que incitara al pecado.

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