viernes, 21 de septiembre de 2012

Por un mundo más humano: El homenaje de la flor y la amistad


El arte de cultivar con paciente amor las flores disponiéndolas artísticamente; y, además poseer la profunda generosidad de regalarlas puntualmente, cada año, como un mensaje de delicada belleza, es tener una visión más pura y más limpia de la vida.

Por Nélida Rebollo de Montes



Eva Victoria Berjano de Castilla QEPD 30-07-2012

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 Alicia María Autard de Serman QEPD 01-02-2012

Dos cultoras del paisaje verde salpicado de flores se fueron este año al Firmamento

El arte no es un reflejo de la vida tampoco es una profundización de la vida. Pero el arte de cultivar con paciente amor las flores disponiéndolas artísticamente; y, además poseer la profunda generosidad de regalarlas puntualmente, cada año, como un mensaje de delicada belleza, es tener una visión más pura y más limpia de la vida y extraer del diario vivir su constante fluir para dar a los demás alegría, gozo, frescura sutil, del color, la forma, el perfume y la presencia virginal de las flores.

La relación entre los seres y la creación es un milagro por eso el arte opera en la vida real como Dios en el tiempo. De la soledad emerge con las flores la  amistad  perdurable y  el de saber contemplar el mundo embellecido que alegra el espíritu en un gesto pleno de pujanza y de fe, dando a lo elemental un halo de poesía.
Alicia de Serman y Eva de Castilla fallecidas este año, ocupan ya un lugar en el Infinito, convertidas en dos estrellas que no se apagarán jamás porque ambas reflejaban con amor y luz propia nuestra sociedad. Desde donde se encuentren seguirán las dos estando en nuestro corazón.


Alicia María Autard de Serman ascendió al Cielo el 1 de febrero de 2012; Eva Victoria Berjano de Castilla glorificó al Firmamento el 30 de julio de 2012.
Las dos han dejado el fulgor de la luz que en vida iluminó a la familia, a las amigas y a la sociedad. El itinerario de ambas está enraizado en las flores. Todo un destino en el que floreció la amistad para ofrendar a sus destinatarios lo más puro de su espíritu.
Eva de Castilla significó en mi vida la esencia de humanidad representada en el arte de forjar ramilletes diseñados con suave pasión por sus pródigas manos que compartió también con su familia: su esposo Alberto Ramón Castilla, sus hijos Patricia Valeria, Marcela Marina, Eva Paulina, Alberto Ricardo, Pablo Augusto y sus nietos en la búsqueda de hierbas diversas para componer con los elementos de la naturaleza seleccionados toda una creación.
Tuve el privilegio durante muchos años de recibir en los meses de septiembre u octubre un armónico ramillete de fresias gualdas que se convirtieron en saludo, acercamiento y despedida. Pero por sobre todas las cosas el amor sincero de la amistad.
Desde su digno retiro, cuando ya escaseaban sus fuerzas, fue una decisión inquebrantable pero sin dejar de hacerme llegar su mensaje en flor; y, como mensajera, puntualmente, tocaban el timbre con el regalo más preciado sus hijas. Recordaré a Patricia quien posee, junto a toda su familia, el don del afecto, la educación cultivada y el respeto por la decisión de su madre. La recuerdo con profundo sentimiento fraternal portando el infaltable ramillete de flores.

Hoy deseo ratificar lo que he dicho sobre Eva y también sobre Alicia que figurará en la próxima aparición de un libro que ya está en borrador del que soy autora y que incluye a centenares de hacedores pictóricos. Ese texto incluye con el título de “Treinta años de artes plásticas en San Juan”. El libro al que hago referencia incluye, como su nombre lo indica, la historia pictórica de aproximadamente un centenar de artistas plásticos de San Juan a quienes destaqué con el deber estético de hacer justicia.
Incluí también a Eva de Castilla por la alta inspiración de forjar en diferentes formas la imagen de las flores a través de un método que adoptó para diseñar pulcramente pétalos, ramas, disecadas y dispuestas artísticamente en cuadros que merecieron ser presentados en varias exposiciones en San Juan de la que me hice eco a través de presentaciones y comentarios escritos en mi carácter de Redactora Jefe del Suplemento dominical de Diario de Cuyo: “Notas, Artes y Letras” cuyo lema fue “un puente de amistad, de reconocimiento y admiración al poeta, al escritor, al ensayista, al historiador y a todo aquel que aporta su riqueza espiritual, ética y estética”.
En cuanto a Alicia María Autard de Serman, consideré que debía integrar la nómina de verdaderas hacedoras de paraísos verdes con la presencia multicolor de las flores, haciéndonos ver con ramilletes la virtud de acumular belleza y armonía ostentando plenamente el fruto de su inspiración. También dije en una oportunidad que los poetas se miraban en esta inspiración a través de su presencia que perfuma poemas inolvidables. Alicia de Serman no se ciñó a métodos para diseñar imágenes florales. Solo las cultivó, en especial las rosas, los jazmines, las violetas que solía compartir en forma de regalo con sus más íntimas amigas. También con su esposo Dr. Moisés Serman y sus hijos Graciela, Ana María, Enriqueta y Gloria.
He querido unir en este comentario el nombre de Eva y de Alicia quienes nos acompañarán siempre permitiendo que su herencia estética la siga yo disfrutando con mi amada familia. En cada flor está la fisonomía y el espíritu de las dos en nuestra amistad.
Hoy sólo pretendo iluminar fraternalmente algo muy personal como es la nostalgia, la sensibilidad y la superación del dolor. La solidaridad y el afecto que Alicia y Eva aportaron con el fruto generoso de la tierra y la naturaleza toda es el mejor tributo a este sentido homenaje. De ahí que la inspiración de estas generosas cultoras de la idea eterna de lo estético tenga como respuesta la emoción de la gratitud y la alegría de quien es depositaria de sus sentimientos.
Las flores dan una forma embellecida del mundo, de modo que las personas que ofrendan como mensajes fraternos las bellísimas flores que cultivan, tienen inquietudes que se entremezclan con un estado del alma. Esta sensible expresión de enviar flores a las amigas y a cuantos añoran un mundo más humano se volvió una tradición en Eva de Castilla y en Alicia Autard de Serman quienes compararon la flor, en su perfecta armonía, con la poesía.
En esta labor realizada con plena conciencia de la existencia brota una profunda lucidez que les permite contemplar y ser contempladas en cada ofrenda.
Con estos mensajes florales sentí que era posible recobrar la inocencia propia del poeta que permite mantener una imagen más humana de quienes conviven y hacen posible la práctica de los buenos sentimientos. 


*Nélida Rebollo de Montes es Profesora y periodista, distinguida con el Premio Benefactora de la Cultura. Ingresó en la Academia Provincial de la Historia con el trabajo titulado “Mujeres de mayo y prácticas electorales de 1816”. Con el voto unánime ingresó a la Sociedad Argentina de Escritores, institución que la distinguió con la “Pluma de Oro”, con la “Faja de Honor” y el “Gran Premio de Honor”.
Autora del libro “Nuestro Tiempo y Nuestras Razones”, que incluye una selección de sus artículos periodísticos figura en las Universidades de Yale; de Columbia y en el catálogo online de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos de Norteamérica. Esta información está en internet. Su Ensayo “Rosalía de Castro. Antonio de la Torre : dos testimonios de la pasión poética” fue incluido en la Biblioteca de la Universidad de Santiago de Compostela (España); en la Biblioteca Pública de Nueva York y en la Universidad Stony Brook de Nueva York de Estados Unidos de Norteamérica.
Fue galardonada, en 1986, con el premio internacional “Honoris Causa”, otorgado por la Acción Católica Argentina con sede en Los Ángeles, Estados Unidos de Norteamérica. En el mismo año, la Comisión Interamericana de Mujeres de la Organización de Estados Americanos (OEA) la premió en el año internacional de la Paz. Fue elegida, en 1990, “Ciudadana Ilustre” por la Municipalidad de la Capital de San Juan y condecorada, en 1994, por el Diario la Razón como periodista destacada del interior del país. El Centro de Artistas Plásticos de San Juan la consagró, en el mismo año, “Benefactora del Arte”. Tres veces premiada, en 1997, 2001 y 2005, por ADEPA (Asociación de Entidades Periodísticas de la Argentina) y, en 1990, con el “Santa Clara de Asís”.
La Dra. Rebecca Ann Bill de la Universidad de Stanford (California, Estados Unidos), contratada por FORES (Foro de Estudios sobre la Administración de Justicia de la República Argentina) consultó como fuente de de información un artículo periodístico de la Profesora Nélida Rebollo de Montes (Argentina) titulado “La Suprema Corte de Justicia en la Presidencia de Mitre” y fue seleccionada conjuntamente con el Dr. Harold J. Berman (estadounidense) de la Universidad de Cambridge y profesor emérito de la Universidad de Harvard. De ambos autores la Dra. Bill utilizó datos para su obra de investigación: “Medición de la autonomía judicial. Juzgado Federal de primera instancia en lo penal de la República Argentina".

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