lunes, 23 de julio de 2012

Señal de alerta para padres: los dolores de cabeza en la infancia

“Un dolor de cabeza nunca es para preocuparse, es para ocuparse siempre. Hay que consultar. Se verá después de conocer al niño, a la familia y al entorno. Nunca hay que minimizar las quejas o presuponer manipulación”, sostiene Osvaldo Bruera, médico neurólogo de la Fundación Favaloro.

Por Alejandro Gorestein

Uno de los temas que más inquieta a los padres es, sin dudas, la salud de sus hijos. Y la preocupación es aún mayor cuando éstos manifiestan los primeros síntomas. Pero también están los chicos que utilizan el dolor de cabeza o de otras partes de su cuerpo para manipular o llamar la atención de los adultos. Esta situación suele ser bastante habitual, sobre todo en la edad en que ya tienen mayor manejo y conocimiento de su cuerpo. De todos modos, los padres deben escucharlos y nunca descartar que pueda haber un componente orgánico a tener en cuenta.

“En caso de que el niño manifieste con frecuencia dolor de cabeza, será indispensable una consulta médica. Pero una vez que esto está aclarado, entonces debemos hablar con ellos, tratar de entender la demanda en juego, prestar atención a qué pueden estar queriendo decirnos con su queja para ayudarlos a que se expresen de otro modo, y no poniendo el cuerpo”, recomienda la licenciada Adriana Martínez, psicoanalista y Coordinadora Asistencial de la Fundación Buenos Aires.

“Un dolor de cabeza nunca es para preocuparse, es para ocuparse siempre. Hay que consultar. Se verá después de conocer al niño, a la familia y al entorno. Nunca hay que minimizar las quejas o presuponer manipulación”, sostiene Osvaldo Bruera, médico neurólogo de la Fundación Favaloro.

Según cifras del hospital Italiano, entre el 37% y el 51% de los nenes de siete años presentó episodios de cefalea intensa y a los 15 años este porcentaje aumentó al 57%. Entre los 10 y los 20 años, el 74% de los varones asistidos y el 85% de las mujeres ha tenido cefalea.

Es importante tener en cuenta que siempre se debe consultar cuando un niño con dolor de cabeza tiene alguno de estos síntomas: cambios en la visión, sensación de hormigueo, debilidad, cuando deja de jugar o de hacer lo que le gusta, deterioro del rendimiento escolar, si el dolor lo despierta a la noche, si se acompaña de fiebre alta, si es una cefalea que aumenta en intensidad progresivamente, cuando hay cambios en la personalidad y si se presentan vómitos sin náuseas previas.

“Hay muchos factores desencadenantes: la jornada escolar de doble turno, el uso excesivo de la computadora o celular y la falta de sueño, sobre todo en aquellos niños que tienen televisión en el cuarto. También el aumento del sedentarismo y la comida rápida”, explica la doctora Ingrid Gerold, Médica pediatra del Grupo Médico Las Lomas.

El diagnóstico en primer lugar lo establece el pediatra, por medio de una historia clínica detallada, un exámen clínico y, de ser necesario, se realizan pruebas complementarias especialmente de imagen (radiografías, tomografía o resonancia de cerebro). También muchas veces se realiza la interconsulta con el neurólogo, quien probablemente dé el diagnóstico final.

“Para lograr el control de las cefaleas hay que evitar los desencadenantes conocidos, como ciertos alimentos y bebidas, falta de sueño y ayuno. Es imprescindible una adecuada alimentación, realizar ejercicio físico en forma cotidiana, descansar en un ambiente tranquilo y oscuro, manejar el estrés y administrar los medicamentos según recomendación médica”, explica la doctora Silvia Intruvini, directora médica del Centro de Rehabilitación Pediátrica de la Fundación FLENI.

Las migrañas también podrían requerir un régimen específico de medicamentos de rescate (analgésicos para detener el episodio agudo de cefalea) o preventivos (aquellos que se toman todos los días para reducir la frecuencia e intensidad de los dolores).

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