jueves, 12 de abril de 2012

ABORTO // "Excepciones"


La idea de una prohibición total de todos los tipos de abortos incomoda a algunas personas. Después de todo, se nos ha dicho durante años que hay situaciones en las que el aborto, si bien es una pobre decisión, es la mejor opción.

Traducido por José Arturo Quarracino

(Publicado originalmente en inglés en http://www.all.org/nav/index/heading/OQ/cat/MzQ/id/NjA4MA/)

Pero eso no es verdad: el aborto siempre pide la vida de una persona humana, en consecuencia no es nunca una decisión apropiada.
La «gran mentira» afirma que si una declaración falsa se repite con demasiada frecuencia, las personas comenzarán a aceptarla como verdad. Ese es el caso con el mantra erróneo, que sostiene que se debe permitir el aborto en casos de violación, incesto, deformidad fetal y amenazas a la vida de la madre.

Violación e Incesto

La violación y el incesto son similares, en el sentido que son acciones criminales. En nuestro sistema judicial, castigamos al criminal. No castigamos a la víctima, ni castigamos a los hijos del criminal. Pero se nos dice que si se produce un embarazo como resultado de una violación o de un incesto, ofrecer un aborto a la víctima es la acción compasiva que hay que realizar. Se nos dice que ninguna mujer debe ser «obligada a aceptar el hijo de un monstruo».
El trauma del ataque sexual es muy real, y aquí no hay intención de minimizarlo. Pero el aborto lleva en sí su propio trauma. Las mujeres -inclusive aquéllas que fueron víctimas de ataque sexual- han informado que luego de sus abortos han padecido durante años dificultades físicas, emocionales y psicológicas. El aborto no resolvió sus problemas, simplemente creó otros adicionales.
Está también el hecho tan importante que el aborto toma la vida de un ser humano vivo. Las circunstancias de la concepción pueden haber sido criminales, pero la vida de un ser humano recién creado es precisamente tan valiosa como la de cualquier otra persona. En nuestra cultura nosotros no aplicamos la muerte al hijo inocente de un criminal, esto no se hace. Ni siquiera debe hacerse en esta situación.
Ver también "Abortion — NOT Even When the Pregnancy is the Result of a Rape?" at http://www.all.org/upload/2010/02/23/1014.pdf and "Abortion — NOT Even When the Pregnancy is the Result of Incest?" at http://www.all.org/upload/2010/02/23/1012.pdf

Deformidad Fetal

Padres expectantes pueden tratar un diagnóstico de deformidad fetal u otra forma de defecto de nacimiento como si fuese la muerte misma. No es una muerte física, pero sí una muerte de las esperanzas y de los sueños. En un instante se desvanecen las visiones de una niñez «normal»: jugar juegos, ir a la escuela, crecer y comenzar por sí mismo una familia. En este momento de desesperación, se le dice a los padres que ellos simplemente deben seguir adelante y poner fin al embarazo y continuar con sus vidas.
El primer problema aquí es que las opiniones médicas pueden ser simplemente eso: opiniones. Hay innumerable casos de padres que permitieron vivir a sus hijos y descubrieron que los expertos estaban equivocados. Además, imaginen el horror de los padres que abortan a sus hijos, solo al ver que han destruido un perfecto bebé. Es simplemente demasiado difícil comprender eso.
Pero los abortos en caso de deformidad fetal son como todos los otros abortos: toman la vida de seres humanos inocentes. En estos casos, los abortos hacen surgir perspectivas aterradoras, pues si está bien matar a una persona discapacitada en el vientre materno, ¿algún día podría considerarse permisible matar a un niño discapacitado o a un adulto discapacitado? La respuesta es claramente «no» en estos casos, ¿pero por qué se plantea cuando la víctima es un niño en el vientre materno?

La vida de la madre

Esta excusa para permitir el aborto suena razonable. Si el embarazo amenaza la vida de la madre, parecería que esa fuerza letal —un aborto— sería una forma permisible de auto-defensa. En realidad el niño no está «atacando» a otra persona, sino que su presencia la pone en riesgo. Esto suena como un buen argumento, pero simplemente no es cierto.
Cientos de médicos han firmado una declaración [1] que pone el problema en perspectiva. Se lee en la declaración que «nunca hay una situación en la ley o en la práctica ética de la medicina donde se deba destruir en forma intencional la vida de un bebé nonato a través del aborto procurado, con el propósito de salvar la vida de la madre. Un médico debe hacer todo lo posible para salvar las vidas de ambos pacientes, la madre y el hijo. Él nunca debe procurar la muerte de uno de ellos».
Un embarazo tubario (o ectópico), por ejemplo, puede ciertamente ser una amenaza a la vida. Pero el tratamiento, inclusive si es fatal para el niño, no es un «aborto procurado». El médico quiere salvar al bebé, pero sabe que es improbable. La muerte del bebé es una consecuencia no deseada del esfuerzo del médico para salvar a la madre. Hay casos similares que incluyen el tratamiento del cáncer, en los que la muerte del bebé puede ser una consecuencia no deseada. Pero debemos decir nuevamente que se trata de tratamientos médicos, no de abortos.
Es importante distinguir entre el aborto directo, que es la destrucción intencional y deseada de un niño en el vientre materno, y un tratamiento legítimo que una madre embarazada puede elegir para salvar su vida. Las operaciones que se llevan a cabo para salvar la vida de la madre –como ser la extirpación de un útero canceroso o un embarazo ectópico que plantea la amenaza de una muerte inminente- son consideradas abortos indirectos.
Están justificadas bajo un concepto que se denomina el "principio del doble efecto” [2]. Bajo este principio, la muerte de un hijo es un efecto no deseado de una operación independientemente justificada por la necesidad de salvar la vida de la madre.
En esencia, tanto la madre como el hijo deben ser tratados como pacientes. Un médico debe tratar de proteger a ambos. Pero en el curso del tratamiento de una mujer, si el niño muere, eso no se considera un aborto.

«Hoy es posible para casi todos los pacientes ser mantenidos vivos en un embarazo, a menos que la mujer sufra una enfermedad fatal, como cáncer o leucemia, y si es así, sería improbable que el aborto permita prolongar y mucho menos salvar la vida de la madre».
-Alan Guttmacher, ex presidente de Planned Parenthood [The Case for Legalized Abortion (Berkeley, CA: Diablo Press), p. 9.

«Hoy no se conciben situaciones clínicas en las que sea necesario el aborto para salvar la vida de la madre. En efecto, si su salud está amenazada y se lleva a cabo un aborto, el aborto aumenta los riesgos en los que ella incurrirá respecto a su salud»
-Dr. Bernard Nathanson, Comisión Asesora Estadounidense de Bioética

Hay un único propósito para el aborto: poner fin a la vida del niño. El argumento de la «vida de la madre» para justificar el aborto es simplemente falso.

Ver también "Abortion — NOT Even When the Child Might Have a Disability?" at http://www.all.org/upload/2010/02/23/1011.pdf

Traducción del original en inglés por José Arturo Quarracino

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