sábado, 28 de enero de 2012

Profesión SCD- alcances y atribuciones en el mundo cibernético

El efecto de la cibernética está cambiando el Mundo clásico llevándonos a un escenario virtual, cuya conformación aun no se ha definido, pero que sus efectos están materializando temas en el presente, lo que requiere la presencia y acción del ser humano profesional como en el tema.
 
Por el Tcnl. José Javier de la Cuesta Ávila (*)

Las actividades de computación, informática o sistemas (que encierran en síntesis las ideas de la “cibernética” o están comprendidas como esta ciencia o técnica), se encuentran en un acelerado desarrollo y ampliación, que lleva a comparar algunas de sus aplicaciones (como es el caso de INTERNET) como una necesidad de la vida humana, similar a lo que alcanza al agua o la electricidad.

Nadie duda que, científicamente, la vida de los seres está basada en la existencia del agua, de ahí que, el accionar de la “conquista espacial”, busque como objetivo determinar la existencia de este elemento dentro de los planetas del Universo.

También, es absolutamente aceptado, el papel que tiene la electricidad, que aumenta a medida que las maquinas y artificios completan o complementan la capacidad de la actividad humana, y su falta o interrupción puede provocar reales desastres y, aun las capacidades de ella, es la condicionante de la instalación de nuevas producciones.

Lo que nos brinda el inicio del Siglo XXI, es la presencia de los medios cibernéticos que, bajo las más diversa formas y tipos, fundamentalmente la “digitalización”, han tomado un lugar irremplazable en la sociedad. Esta última afirmación, se basa en la idea de que, el actual desarrollo de la Humanidad, se ha logrado por el aporte y advenimiento de las computadoras, ya que, sin ellas, lo alcanzado hubiera sido imposible.

Los seres humanos de hoy, y aun más los del futuro, tienen que saber adaptarse a una nueva cultura “cibernética”, en la que se desarrollaran y avanzaran hacia las nuevas generaciones, lo que implica la evolución en la educación para adaptar los conocimientos a este nuevo escenario. (1)

En este advenimiento de formas y cosas, como siempre paso, aparecen las nuevas figuras de aquellos que son los “entendidos” y, con su actividad, relacionan a las innovaciones con las realidades ambientes. Desde mediados del Siglo XX, cuando aparecían con fuerza las posibilidades de empleo de las computadoras, surgió la idea de que se trataba de una nueva profesión y que, como tal, tenía que tener algún tipo de norma que relacione a la misma con sus ejecutores.

En nuestro caso argentino, es de recordar al “Colegio de Ingeniería de Sistemas” cuya matrícula uno correspondió al Doctor Agustín Durañona y Vedia, y que agrupo a aquellos que estaban actuando como “iniciadores” de estos procesos de sistematización y que han pasado a la historia constituyendo la “generación del 60”.

Durante mucho tiempo se considero al profesional cibernético como la ampliación de las profesiones clásicas, configurándolo como una “especialidad” dentro de aquellas. Sin embargo, la creciente complejidad del tema y sus variables aplicativas han llevado a que los que actúan en este campo sean “profesionales” de igual magnitud que las convencionales. Es de destacar que esta jerarquización de la profesión encuentra barreras en algunos ambientes particularmente por compromisos de organización en el pasado o desconocimiento de los desarrollos en el presente.

Nuestra cultura, reconoce la existencia de las profesiones, ya que ellas son actividades que se basan en el aporte de conocimientos complejos (estudios y experiencias), dentro de las cuales el “profesional”, constituye el medio de unión que concilia dando respuesta a las necesidades individuales sobre materias dadas.

Claaver, en uno de sus escritos del año 1985, nos dice que las profesiones son una ocupación que requiere un conocimiento especializado, una capacidad educativa de alto nivel, control sobre el contexto de trabajo, autoorganización y autorregulación, altruismo, espiritualidad, servicio a la comunidad y actuar dentro de normas éticas.

Ello se muestra por dictarse su enseñanza en las universidades, ser un requerimiento de la sociedad y que su actividad contribuye a la evolución y desarrollo de la comunidad. La profesión, que nacía débil a mediados del Siglo XX, en el presente, constituye una de las fuentes de saber, crecimiento y acción en los más diversos campos de actividad.

La existencia de la profesión implica, fundamentalmente, una responsabilidad, por parte de los que la ejercen, hacia los ambientes en los que se actúa. El devenir de este tema, hace interesante recordar las nuevas responsabilidades que surgen al introducirse una profesión, cuyas bases y estructura, se encuentra en diseño.

En la WEB, encontramos el tema en “monografías.com-alvama01” que nos dice así: Responsabilidad profesional es la capacidad que tiene un profesional de responder (dar cuenta, razón, etc.) de sus acciones. Señalando más adelante: Vivimos en un periodo de agitación en el que la economía, las ciencias y la tecnología, juegan papeles decisivos, los adelantos científicos y las nuevas tecnologías, ejercen una influencia sin precedentes en el trabajo y la vida cotidiana, y en el filo del cambio. A medida que ha progresado el proceso de mundialización sin obstáculos ni control, el trato a la Naturaleza ha pasado a ser intolerable. Esta exige que se vuelva a definir la relación del hombre con su hábitat natural. Profesionales altamente calificados, directivos e ingenieros, se encuentran en este mismo “dilema moral”. Para luego agregar que Entiéndese por formación profesional a un alto grado de conocimiento que se le inculca a un individuo de la sociedad, dotándolo de un interés particular en su profesión, que se refleja en su desempeño diario de la vida.

Por lo tanto: Entendemos por “profesional” a una ocupación cuya práctica influye directamente en el bienestar humano y requiere el dominio de una parte compleja del conocimiento y habilidades especulas que asume una educación regular y una experiencia práctica.

El aporte de tecnología, tanto en “hardware” como en “software”, y la ampliación de las aplicaciones, motivo la vertiente educacional para la formación del “humanware” que acompañe los desarrollos. Por más que el avance, con la necesidad de lograr su utilización, ha ido simplificando la operación, lo que cada vez exige menor capacidad para hacerlo, al mismo tiempo, la complejidad de los sistemas y el logro de su uso en forma general, ha llevado a consolidar en forma de profesión a las personas que se dedican en forma particular y especifica a su conocimiento y empleo.

Este proceso, se observa con claridad en la oferta educacional, que avanza en relación diferencial a los “usuarios” y los “especialistas”, teniendo en cuenta que, estos últimos, están materializando las bases intelectuales de la profesión.

A inicios del Siglo XXI, se puede destacar, que todas las universidades han incorporado la carrera, bajo diferentes denominaciones, pero con una misma finalidad y, al mismo tiempo, los estudiantes de las demás carreras, reciben conocimientos para que logren capacidad de futuros usuarios. Esta evolución aplicativa, nos lleva a señalar que, toda actividad convencional clásica que en el pasado fue “mecanizada” y más tarde “sistematizada”, en nuestros días, puede ser “digitalizada”, con lo cual no pierde la esencia sustancial que le da lugar.

Los avances en las capacidades de los equipos y la evolución en sus formas de empleo, ha llevado a que este proceso haya adquirido perfil propio operativo y, por lo tanto, una identidad de acción que lo identifica y particulariza.

La idea de que la “cibernética” se ha instalado en la cultura de la sociedad, hace que el conocimiento humano se desarrolle contemplando el empleo digitalizado de los más diversos instrumentos, en las más variadas actividades de la sociedad.

En el presente y, seguramente, aun mas en el futuro, se tendrá la certeza de que la vida cotidiana de los seres humanos estará en intima y constante relación con las maquinas, regidas por computadoras en su accionar. Se ha definido la existencia del “ciberespacio” que es un espacio que proporciona un escenario nuevo y diferente que, por lo tanto, tiene una configuración acorde a sus constantes innovaciones.

Las características del “ciberespacio” son su “amplitud”, la “libertad” y la “innovación” que, con su empuje explosivo, está creando temas, soluciones y problemas, en una sociedad mundial organizada y en la que aquellas están restringidas por la convivencia.

El primer elemento a considerar es la “amplitud”, ya que el accionar en el ciberespacio, no reconoce fronteras y, por lo tanto, escapa de las normas y reglas de las leyes y, lógicamente, del accionar oficial y estatal. Recientemente hemos conocido las acciones en los Estados Unidos de América que buscan “regular” el ciberespacio y que ha despertado la queja de aquellos que actúan con “libertad” (que es la segunda característica) en el mismo. Lo que no se contempla, por parte de aquellos que analizan las acciones y los efectos, es la característica de la “innovación” que, en su propia concepción de cambio y avance, sin dudas, tornara en obsoletas e inadecuadas las normas que se pretendan imponer. En realidad, como vemos, estamos ante una cuestión que no tiene solución política bajo una reglamentación gubernamental, pero que tiene que ser evaluada, considera y determinada por el enorme peso y valor que ella significa para la Humanidad.

Esta situación, nos lleva a analizar lo que pasa en otras profesiones que nacieron en el pasado, se desarrollaron y avanzaron, para integrarse normalmente a la vida de la sociedad. La historia muestra ejemplos que han pasado a ser modelo en los enfrenamientos entre el saber y el hacer y que se materializan en la realidad de la concreción. El posiblemente más conocido y que tiene vigencia permanente, es Galileo y su teoría del “movimiento de la Tierra”. Pensemos cuanto más dificultosos será evaluar sobre aspectos que no tienen materialización física pues adquieren formas, cuando estamos refiriéndonos al accionar de los actos “virtuales”.

La cibernética, con sus avances y desarrollos, está constituyendo una tecnología que une en si las formas de la ciencia y las maneras del arte, en las que se concluye al unísono los conocimientos teóricos y prácticos con la imaginación.

Esta situación, ya ha sido observada en niveles de autoridad decisiva en algunos países, pudiendo tomar ello en la forma de accionar de la “investigación y desarrollo” en Israel, donde se ha comprobado que los más relevantes y audaces avances provienen de las acciones en los “tiempos libres”, en los que se actúa sin reglas o normas prescriptas. Las profesiones clásicas, en su desarrollo, han creado su propio cuerpo de acción, que está vinculado directamente con los ambientes y/o los mercados.

Los “colegios”, los “consejos”, etc. (2) son agrupaciones formadas por los profesionales de una actividad determinada, con la finalidad de lograr la ubicación que les corresponde en los ambientes o comunidades. Los mismos, de alguna manera, tienen antecedentes que les asemeja a los “sindicatos” con la diferencia que ellos no tienen una contrapartida como son los citados. Si volvemos al pasado, encontraremos que las “agrupaciones profesionales” tienen un valor inédito y poco mostrado para el bien de las sociedades. Ellas en su carácter y tarea, no tan solo brindan el apoyo solidario a sus miembros, sino que son fuente de control de las acciones de los mismos, como el mejor modo de prestigiar a las actividades. La ventaja de este tipo de unión es que las evaluaciones son desarrolladas por aquellos que están calificados profesionalmente para hacerlo y no se cae en la utopía de la calificación por parte de un funcionario o lego que circunstancialmente tienen poder para hacerlo. Todas las agrupaciones de profesionales tienen un “Código de Ética” (3) que es el barómetro practico que acompaña a la actividad y sus efectos particularmente aquellos que son ilícitos y/o delictivos (4).

El “ciberparo” de enero del 2012 muestra que el enfrentamiento sobre los alcances y posibilidades de Internet (como una aplicación digital) se produce entre usuarios de la misma, es decir aquellos que pretenden una “libertad” absoluta y los que persiguen su “regulación”.

La controversia causada por la ley SOPA ( Stop online piracy act) se hizo eco en muy diversos ambientes de “usuarios”, pero, probablemente, lo declara en el diario LA NACION (23 enero 2012) por Pablo Giorgelli sintetiza una realidad en el tema, cuando dice: “El discurso de la libertad de expresión y “no censura” esconde en algunos casos conveniencias económicas para los que lucran con obras ajenas, aunque si este es el costo que debemos asumir los autores para que no prosperen leyes como SOPA, lo prefiero y lo asumo totalmente”.

Como vemos, la cuestión esta a nivel general por la amplitud e incremento en el uso y seguramente seguirá creciendo con el tiempo. Esta situación posiblemente encontrara una nueva forma de enfrentamiento cuando se avance en el tema de la “profesionalidad” entre aquellos que llegan a la actividad siguiendo el camino de la formación intelectual y los que lo hacen en base a la práctica.

Si bien, desde el punto de vista aplicativo, tanto la práctica como el estudio pueden materializar especialistas o expertos de elevada calidad, la sociedad requiere que aquellas tareas o actividades que son esenciales en su acción, se encuentre de alguna manera reguladas y tengan un reconocimiento oficial de la misma.

Es así, que desde el punto de vista médico, aparecen efectivos “curanderos” que si bien puede dar algún alivio a los posibles pacientes, su actividad no está avalada por una responsabilidad aceptada y reconocida por la comunidad. Esta situación de control tiene en todas las profesiones la exigencia que además de lograr el “titulo” que se otorga por los estudios, se requiera la “matricula” que es la que habilita el ejercicio.

La existencia en Argentina de la ONTI (Oficina Nacional de Tecnología Informática), con responsabilidad sobre toda la Administración Pública Nacional, hace que la misma sea el más importante “usuario” de los medios cibernéticos y, por lo tanto, el organismo con mayor interés en el logro de una adecuada y especifica organización profesional de y para los especialistas. (5)

Debido la difusión del sistema y el constante aumento de las aplicaciones que se digitalizan, es conveniente, por razones operativas, tratar de que los desarrollos guarden algún tipo de relación con lo que se obtendrá un mayor beneficio de los esfuerzos y al mismo tiempo, un diseño integrado. Este proceso está avanzando con la globalización con la finalidad de abarcar a todas las organizaciones del planeta, lo que tiene que ser considerado y previsto para encontrar acuerdos que permitan acciones conjuntas para su más efectivo logro. Los problemas que se viven en los Estados Unidos de América, en relación al control estatal de Internet, en una puja entre empresas y gobernantes, es un tema que debe llamar la atención a las autoridades por sus efectos y consecuencias para las propias comunidades. (6)

El ciberespacio, bajo las condiciones actuales, es un escenario difícil de dominar, regular o conducir, aun más dificultoso para las autoridades y funcionarios, por eso el recurso de la formación de “colegios” profesionales puede ser la solución inteligente y oportuna. Debemos de recordar que estos colegios que actúan en otras profesiones, como son el caso de la medicina y la abogacía, han mostrado ante problemas casi irresolubles, ser el medio de acción positivo adecuado.

El “ciberparo” de enero del año 2012 y el incremento de “delitos” informáticos, como la posibilidad de hasta llegarse a una “ciberguerra”, son señales que no deben ser desconocidas. Este escenario es de tal importancia que los países desarrollados (caso Estados Unidos de América, miembros de la Comunidad Económica Europea y, entre nuestros vecinos, Brasil) han creado instituciones y entidades para actuar y accionar en el “ciberespacio”. Se destaca que estas organizaciones están dotadas por personal “profesional” cuyo origen es la computación, informática, etc.

En la mayoría de los estudios que se realizan para tener una idea sobre el futuro, la presencia de artificios digitales, se muestra como una realidad concreta. La sociedad humana durante el Siglo XXI aprenderá a “digitalizar” sus actividades, tal como las “mecanizo” y luego “sistematizo” en el Siglo XX, siguiendo los aportes que le brinda la evolución.

El mundo del mañana se apoyara cada vez más en las maquinas y dotara a las mismas de posibilidades basadas en su dirección computarizada. El hombre delegara las actividades de rutina, y aun algunas de alta precisión, a las maquinas, reteniendo su imaginación y capacidad ultima de decisión ante los imponderables. Este es el camino que comenzó hace décadas como resultante del saber tecnológico respondiendo a la demanda de un planeta en crecimiento constante.

Una de las responsabilidades de la profesión SCD, en relación a quienes requieren su asesoramiento y apoyo, es informar sobre los avances de la “digitalización” en todos los campos, colocando énfasis en el del que requiere ello. Pese a la difusión de los avances y desarrollos cibernéticos y el interés que los mismos despiertan en la comunidad, debido a causas que no pueden ser determinadas, existen personas, organizaciones, empresas o instituciones, cuyos directivos no conocen o reconocen los efectos, lo que les llevara naturalmente a quedar obsoletos ante sus competencias que si lo hacen en los mercados.

El caso típico actual se refiere a la empresa KODAK cuya “quiebra” asombro a la sociedad por su valor en el pasado y el hecho de que fuera la que aporto muchos de los avances del presente (7).

Este fenómeno se observa en todo tipo de organizaciones en los más variados campos de actividad, lo que lleva a desastres por obsolescencia. El profesional SCD, en consciencia, dentro de los agrupamientos profesionales que puede integrar, será el medio de información actualizada e inteligencia aplicada en los desarrollos.

La profesión SCD, que para el futuro su sigla podrá convertirse en “Sistema Cibernético Digital”, seguirá la evolución de la oferta cibernética en una permanente competencia de desarrollo, por lo que sus “profesionales” tendrán sobre su actividad, una permanente y constante acción educacional que les permita seguir los avances y, quizás, adelantarse a ellos. El mundo del futuro está en permanente construcción, impulsado por los desarrollos y, dentro de este devenir del mañana, los profesionales SCD cumplen un rol destacado.

La realidad de la “globalización” está impulsada por la “digitalización” y la presencia cada vez mayor de medios aportando y compartiendo la marcha de la Humanidad. Esta realidad técnica tiene que ser el impulso que se preocupe por crear un nuevo espacio de acciones en el empleo, para que sus capacidades y posibilidades sean tratadas con un cierto margen de igualdad y para el bien de todos. Esta tarea aun no delineada concretamente pero que ya se percibe en los foros intelectuales, será, sin duda, una de las acciones que asumirá en el mañana la profesión SCD.

Notas:

(1) Del artículo del diario LA NACION (23 enero 2012) “Amos u esclavos de la tecnología” (Guillermo Oliveto – Asesor estratégico especialista en tendencias sociales) destacamos los párrafos siguientes: “La tecnología nos atrae, nos entretiene, ayuda, acompaña, conmueve, sorprende. Nos lleva a una dimensión impensada. Es una plataforma fundamental para el progreso. Su potencial crece de manera exponencial. La capacidad de procesamiento de un chip se duplica cada año. Lo que podemos hacer con ella no parece tener límites”. “De todos modos, no podemos ser ni ilusos ni utópicos. Por más que quisiéramos, no podríamos evitarlo. Lo que es, es. Si queremos circular en este mundo con algún grado de sociabilidad razonable, tendremos que aprender a “con-vivir” en una relación sana – por definición “no toxica” – con la tecnología.”-“Bien entendía, la tecnología no es ni buena ni mala. Es apenas una herramienta. Muy potente, muy útil y muy seductora. Pero no por eso deja de ser una herramienta. Un medio, no un fin.”. “ O aprendemos a ser los amos de la tecnología o terminaremos siendo sus esclavos”.
(2) Los colegios profesionales son la forma de control y adecuación de las actividades dentro de una sociedad. En Argentina se ha desarrollado la “colegiación informática” respondiendo a la evolución de las aplicaciones y junto con la simplificación para los usuarios, la complejidad natural en los desarrollos específicos. En el año 2012 existen “colegios” o “consejos” en la mayoría de las provincias que ajustan su actividad a las disposiciones legales de cada una de ellas. El “Colegio de Ingenieros de Sistema” creado a fines de la década del 1960 no avanzo en sus realizaciones por oposición del Colegio de Ingenieros que considero que la actividad no era diferencial y estaba dentro de los alcances y capacidades de la Ingeniería. En el año 1987, se aprueba por Ley 7642 (Pcia. de Córdoba) la creación del “Colegio Profesional de Informática” lo que lo hace ser el primero que alcanza ello en el país. En los avances recientes esta la formación de FACOPCI (Federación Argentina de Consejos Profesionales en Ciencias de la Informática)
(3) Los Códigos de Ética en su mayoría tienen cuatro cuerpos de temas sobre los que se pone énfasis. El primero señala la razón del mismo como por ejemplo lo siguiente: Normas generales tendientes a fundamentar los principios morales en los cuales debe basarse el ejercicio profesional. El segundo son aquellos temas generales que pueden encerrarse en lo siguiente: Es deber ético controlar con su propia conducta y por todos los medios a su alcance, a que el consenso publico forme y mantenga un exacto concepto del significado de la profesión en la sociedad, de la dignidad que la acompaña y del alto respeto que merece. El tercero se refiere a la relación entre los colegas y, consecuentemente, los deberes que surge de su accionar en un mismo escenario. El cuarto, quizás el más complejo, es la relación en el ejercicio de la profesión hacia aquellos que recurren a su apoyo, asesoramiento o acción (clientes, pacientes, etc.) y la población en general.
(4) Delitos informáticos son operaciones ilícitas realizadas por medios “cibernéticos” con el objetivo de destruir, trabar, apropiarse, dificultar, someter, etc. en base a los medios y artefactos digitalizados. Los delitos son básicamente similares a los clásicos como es el fraude, chantaje, falsificación, malversaron, etc. A ellos deben sumarse acciones de índole psicológica sobre personas o poblaciones con fines ideológicos, políticos, etc. alcanzando la dimensión del ciberterrorismo y la ciberguerra. En Argentina se sanciono la Ley 26.388 en el año 2008 que modifica el Código Penal incorporando el “delito informático”.
(5) Es de recordar en la segunda mitad del 1960, los efectos que motivaron la creación de la “Asesoría de Sistematización” en la Presidencia de la Nación en Argentina. Esta “oficina” tenía por responsabilidad “regular” la instalación de computadoras y, al mismo tiempo, propender a la adquisición de los conocimientos necesarios para su utilización. Por más que los alcances se referían solamente a la Administración Pública Nacional (igual que la ONTI actual), sus efectos se expandieron en todas las actividades de la comunidad y sirvieron de alguna manera para ordenar y regular el acceso a las computadoras de reciente oferta en el mercado. En tal sentido, como comprobación de sus efectos, baste recordar el “Primer Congreso Nacional SCD”, realizado a fines del año 1968, en el que la concurrencia supero a las dos mil personas y se presentaron casi 600 trabajos, cantidades que deben ser valoradas ante la realidad de que se trataba de los albores de este desarrollo.
(6) El FBI (Federal Bureau Investigation) de los Estados Unidos ha acusado de “piratería” a algunas empresas informáticas sobre las que se intentan acciones legales. Es de destacar que, dentro de las empresas acusadas, se encuentra el sitio “Taringa” con base en Argentina. Si se analiza desprejuiciadamente el problema, se comprobara que la acción oficial ha ido contra los “sitios”, no contra los autores de temas que resultan negativos a las autoridades y que los ataques de los “hackers” continuo sin trabas. Se debe destacar que dado la “flexibilidad” en la WEB, los actores pueden estar en cualquier lugar del Mundo, no necesariamente en los lugares a los que atacan, lo que crea un tema de orden jurídico internacional aun no resuelto.
(7) KODAK ha sido en el pasado la empresa de “fotografía” que mas aporto a los mercados y se da que ella en la década del 1980 fuera la primera que mostro y desarrollo la tecnología digital en las cámaras. De todas maneras, el principal negocio de KODAK era la venta de los rollos de películas para laa cámaras de su marca y de terceros. Sus directivos, posiblemente, no observaron que la “digitalización” desplazaba la utilización de las películas que fueron anuladas. Este error estratégico al haber continuado con un programa de fabricación de productos que los mercados dejaban de demandar, llevo, finalmente en la década del 2010 a su quiebra. Lo llamativo es que la empresa contaba con adecuados laboratorios de investigación y desarrollo que han logrado el patentamiento de varios productos de avanzaba, pero, sorprendentemente, esos progresos no fueron llevados a la línea de producción.

(*) LMGSM 1 CMN 73 VGB

http://www.diario7.com.ar/
Escríbanos a ed.dia7@gmail.com