sábado, 26 de noviembre de 2011

Mons. Aguer: Cuidar nuestras mascotas sin olvidar a nuestros hermanos




Mons. Héctor Aguer, Arzobispo de La Plata, emitió su opinión sobre una información que señala que “el año pasado se gastaron 645 millones de pesos en compra de productos para mascotas”.




Comentó al comienzo que “entiendo perfectamente la situación de personas solas o personas mayores que tienen en sus mascotas una compañía, depositan en ellas y de ellas reciben cariño; eso me parece perfectamente razonable. Le puede hacer bien a un chico crecer con una mascota cerca, pero será incomparablemente mejor si crece rodeado de hermanitos. El hombre, a lo largo de la historia, ha domesticado a los animales, los ha acercado a él pero no se los puede convertir nunca en humanos”.

Reconoció que la cifra mencionada lo dejo “perplejo” pues “hay tantas necesidades fundamentales que no son advertidas en la sociedad argentina y en el mundo entero” y puso como ejemplo “lo que ocurre en Europa, donde la caída de las tasas de natalidad es un fenómeno terrible. Y eso está proporcionalmente ligado al cuidado de las mascotas y al gasto que se hace en ellas”.

“Creo que hay un desnivel en el gasto del dinero que la gente tiene cuando uno advierte las necesidades tremendas no satisfechas que perduran hoy día. Tantos chicos nuestros que viven en una situación más precaria que muchísimas mascotas”.

Y luego se preguntó; “¿Hay una sensibilidad respecto de esto? ¿No vivimos, quizás, demasiado encerrados en nuestro pequeño mundo, en nuestras pequeñas satisfacciones?... Ese cariño que se dispensa a las mascotas y que no hay porque cercenar: ¿no tendría que equilibrarse un poco con una inquietud mayor y con algún gesto solidario respecto de tantas personas que padecen necesidades enormes, elementales?”.
Por ello admitió que “este planteo supone una visión moral del uso del dinero y por tanto también una educación de nuestra propia conciencia”.

Mons. Héctor Aguer pidió tener en cuenta “que no vivimos aislados” y sostuvo que “la caridad tendría que brindarse de un modo prioritario allí donde las necesidades son más urgentes. Sin duda podemos querer mucho a nuestras mascotas pero no son estrictamente hablando nuestro prójimo”.

Finalizó su reflexión afirmando: “Todas estas cosas tienen que ser objeto de un equilibrio superior, y en ello queda implicada la idea que uno se hace del mundo, de la vida, de la relación con los demás”

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