lunes, 27 de diciembre de 2010

El cardenal Rouco defiende "la voluntad de recuperar el significado del matrimonio y la familia en nuestra sociedad"





Para el cardenal, este año cobra un significado especial por la “concepción relativista de la vida, de la fe y del matrimonio y la familia”.




El arzobispo de Madrid, cardenal Antonio María Rouco Varela, ha hablado de la próxima celebración de la Fiesta de la Sagrada Familia, que se celebrará el próximo 2 de enero en la plaza de Colón. Para el cardenal, este año cobra un significado especial por la “concepción relativista de la vida, de la fe y del matrimonio y la familia”.

Según explicó el cardenal Rouco, estos momentos por los que atraviesa la familia tan “críticos”, no son nuevos y declaró que “en el fondo de la crisis económica y cultural está la crisis de saber qué es la familia, cuál es el sentido de la realidad familiar y qué relación tiene con el destino del hombre y con el bien de las personas”. “En el fondo hay una concepción relativista de la vida, de la fe y también de lo que es el matrimonio y la familia”, añadió.

Por eso, al celebrar por cuarta vez la misa de las familias, “estamos poniendo un signo de cómo se expresa y se formula la sensibilidad de la Iglesia y de sus pastores” y, por otra parte, “la realidad de los propios matrimonios y familias cristianas nos reclaman un apoyo especial en este momento”. Para el cardenal, no piden sólo un apoyo interior “a través de la oración, el afecto y la acogida en todos los ámbitos de la iglesia, sino un apoyo exterior, social y firme de toda la iglesia, que cuanto más públicamente se manifieste, más impacta”. Y es que: “No se puede evangelizar prescindiendo de los medios de comunicación social, pero en esta parcela de la evangelización tan sensible y tan decisiva para el futuro de la iglesia y de la humanidad, su impacto a través de los medios de comunicación es importantísimo”.

Preguntado por si la celebración de la Eucaristía puede generar algún malestar, el cardenal respondió que alguien puede reaccionar de forma molesta pero que, en general, “a las a las personas que necesitan y desean ese apoyo de fe y de gracia les sirve de estímulo y lo agradecen”.”Todo testimonio del Evangelio siempre encuentra resistencias. Nos sirve para que nos adiestremos y nos curtamos espiritualmente en la pastoral de la familia y en su vivencia evangélica”, añadió.

En cuanto a la apertura de la celebración a Europa, como ya se hizo el pasado año, el arzobispo de Madrid afirmó que “hay que llamar la atención sobre el hecho de que la crisis del matrimonio y de la familia es una crisis europea”. Una crisis, explicó, que venía del comunismo y marxismo soviético y consistía, señaló, en atacar a la familia y el matrimonio. Además, recordó que la legalización del aborto “aparece de una forma masiva a comienzos de los años setenta del siglo pasado en conexión con las sentencias del Tribunal Supremo de los Estados Unidos y que después se propaga como una mancha de aceite por toda la Europa libre”.

Por otro lado, se refirió a la legislación del divorcio, cuya última expresión es el denominado “divorcio exprés”. “Todos estos –apuntó- son aspectos que acompañan el proceso posmoderno de la familia en Europa sin que se haya aligerado para nada esa presión”.

Por todo ello, dijo que cardenal que “se explica que la misa de la familia sea concebida como una propuesta europea”.

Asimismo, destacó que muchas asociaciones y movimientos están detrás de esta iniciativa y la reafirman “cada vez más vigorosamente”. “Pero sobre todo –incidió- están los matrimonios y las familias”. Con todo, señaló que “es muy significativo el hecho de que una buena representación de la familias europeas puedan reunirse en la profesión de la fe, en la convivencia fraterna y cordial sobre la base del amor mutuo, en el apoyo espiritual, humano, social y cultural para defender y promover el bien que es el matrimonio y la familia”.

Manifestó también, que “la actuación legislativa en toda Europa, incluida España, se ha ido alejando cada vez más del modelo cristiano del matrimonio y, por lo tanto, se ha ido distanciando simultáneamente de las propias raíces históricas de nuestros pueblos con consecuencias que no son buenas”. En este sentido, destacó que “todavía no aparece ninguna señal en el panorama jurídico y político de los gobiernos europeos, ni en el gobierno español, ni de los partidos políticos, en general, que indique la voluntad de recuperar a fondo y de verdad el significado del matrimonio y de la familia en nuestras sociedades”.

“Vivir el matrimonio cristiano, tener hijos, vivir la familia cristianamente es de una atrayente belleza humana y toca las conciencias de muchas personas, para acercarlas de nuevo a la verdad del matrimonio y de la familia, aunque no sea siempre una experiencia idílica”, añadió. Más aún, en un modelo de sociedad “marcada por una especie de egocentrismo y hedonismo radicales, cuando las nuevas generaciones son educadas en unos ambientes de estilo facilón, trivial y tosco”.

Y recordó que el Estado y su legislación “han de ser un instrumento que facilite el vivir la dignidad del hombre en toda la verdad del hombre mismo y de los principios morales que deben regir la vida de las personas y de la sociedad, en un horizonte espiritual iluminado por la fe”.

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