miércoles, 17 de junio de 2009

Año sacerdotal en la Diócesis de Posadas


Con ocasión de la Celebración del 150º aniversario de la muerte del “Santo Cura de Ars”, San Juan Maria Vianney, “verdadero ejemplo de Pastor al servicio del rebaño de Cristo” Patrono de los Sacerdotes y de nuestro Seminario Diocesano, comenzaremos a vivir un “Año Sacerdotal”.

El Año Sacerdotal se dará inicio en Roma el jueves 18 de junio, con las vísperas de la “Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús”, en la Basílica de San Pedro, presidida por el Santo Padre Benedictus XVI; y en Posadas comenzaremos a las 18:00 hs. en la Iglesia Catedral con la adoración del Santísimo Sacramento y a las 20 hs. Misa Concelebrada por todos los sacerdotes de la Diócesis y presidida por nuestro Obispo, Juan Rubén Martínez.

Se busca con ello:

*favorecer la atracción de los sacerdotes hacia la perfección espiritual de la que depende la eficacia de su ministerio".

*redescubrir la belleza y la importancia del Sacerdocio y de cada Sacerdote en la Vida y Misión de la Iglesia de Cristo.

*profundizar la dimensión teológica-espiritual y pastoral de la vida de los Sacerdotes, llamados a renovar la conciencia de la propia identidad y fortalecer la tensión misionera, que brota de la intimidad divina del "estar" con el Señor.

*vivirlo como un momento de gracia que permita la “renovación interior en el redescubrimiento alegre de la fraternidad del presbiterio en comunión sacramental con el propio Obispo y con todo el Pueblo de Dios.

*renovar la alegría de la fe, la firmeza de la esperanza y el gozo del ministerio recibido para que todo sacerdote en el fragor del combate, en la pasión y entrega del ministerio cotidiano, reencuentre el resplandor cálido de la fe en la presencia constante del Señor, Jesús de Nazaret, muerto y resucitado, que ha prometido estar con nosotros “hasta el fin del mundo”.

Bajo el lema: "Fidelidad de Cristo, fidelidad del Sacerdote", se quiere mostrar la primacía absoluta de la gracia, "Nosotros amamos porque Él nos amó primero" (1 Jn 4,19). Éste Amor, ésta misericordia de Dios siempre va inseparablemente unida a su fidelidad. Porque él es el único Fiel y Misericordioso.

Esta fidelidad de Jesucristo, el Señor, al mismo tiempo, manifiesta la indispensable y cordial adhesión de la persona y de su libertad que sabe amar y que recuerda que el amor también es "fidelidad".

El sacerdocio vivido desde Cristo, único y eterno Sacerdote, es Misterio de Amor recibido y entregado, actualizado cada día en la celebración eucarística y en el don generoso de la propia vida “hasta el extremo” (Jn. 13,1).

Cristo “nos amó y se entregó por nosotros” (Ef. 5,2) y su amor “nos apremia” (2Cor 5,14), sentimos la urgente necesidad de anunciar a todos la Buena Nueva de la salvación, hasta exclamar con el Apóstol: “Ay de mí si no predicara el Evangelio” (1 Cor 9,16).

Percibimos que en el ejercicio del ministerio, se dan penosas situaciones que involucran a “los sacerdotes” y que repercuten sobre la imagen de la Iglesia, que “es el Cuerpo de Cristo-Pueblo de Dios” y también nos duelen y afectan a nosotros como miembros de este “Cuerpo” y pastores de este “Pueblo”.

Por eso “La deseada renovación de toda la Iglesia depende en gran parte del ministerio de los sacerdotes, animado por el espíritu de Cristo” (OT, Intr.), que necesitan recorrer el camino y ejercer el ministerio de manera radical, tal como lo hizo Cristo, siendo en definitiva Discípulo y Misionero de Jesucristo, para que nuestros pueblos en él tengan vida.

¿Sabremos aprovechar como Iglesia y pastores este tiempo de gracia y bendición?...

Obispado de Posadas


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