jueves, 18 de junio de 2009

R e s p e t o


En mi casa me enseñaron bien.
Cuando yo era un niño, en mi casa me enseñaron a honrar dos reglas sagradas:
Regla N° 1: En esta casa las reglas no se discuten.
Regla N° 2: En esta casa se debe respetar a papá y mamá.

Por el Dr. Mario Rosen

Y esta regla se cumplía en ese estricto orden. Una exigencia de mamá, que nadie discutía... Ni siquiera papá. Astuta la vieja, porque así nos mantenía a raya con la simple amenaza: “Ya van a ver cuando llegue papá”. Porque las mamás estaban en su casa. Porque todos los papás salían a trabajar... Porque había trabajo para todos los papás, y todos los papás volvían a su casa.
No había que pagar rescate o ir a retirarlos a la morgue. El respeto por la autoridad de papá (desde luego, otorgada y sostenida graciosamente por mi mamá) era razón suficiente para cumplir las reglas.

Usted probablemente dirá que ya desde chiquito yo era un sometido, un cobarde conformista o, si prefiere, un pequeño fascista, pero acépteme esto: era muy aliviado saber que uno tenía reglas que respetar. Las reglas me contenían, me ordenaban y me protegían. Me contenían al darme un horizonte para que mi mirada no se perdiera en la nada, me protegían porque podía apoyarme en ellas dado que eran sólidas. Y me ordenaban porque es bueno saber a qué atenerse. De lo contrario, uno tiene la sensación de abismo, abandono y ausencia.

Las reglas a cumplir eran fáciles, claras, memorables y tan reales y consistentes como eran “lavarse las manos antes de sentarse a la mesa” o “escuchar cuando los mayores hablan”.

Había otro detalle, las mismas personas que me imponían las reglas eran las mismas que las cumplían a rajatabla y se encargaban de que todos los de la casa las cumplieran. No había diferencias. Éramos todos iguales ante la Sagrada Ley Casera.

Sin embargo, y no lo dude, muchas veces desafié “las reglas” mediante el sano y excitante proceso de la “travesura” que me permitía acercarme al borde del universo familiar y conocer exactamente los límites. Siempre era descubierto, denunciado y castigado apropiadamente.

La travesura y el castigo pertenecían a un mismo sabio proceso que me permitía mantener intacta mi salud mental. No había culpables sin castigo y no había castigo sin culpables. No me diga, uno así vive en un mundo predecible.

El castigo era una salida terapéutica y elegante para todos, pues alejaba el rencor y trasquilaba a los privilegios. Por lo tanto las travesuras no eran acumulativas. Tampoco existía el dos por uno. A tal travesura tal castigo. Nunca me amenazaron con algo que no estuvieran dispuestos y preparados a cumplir.

Así fue en mi casa. Y así se suponía que era más allá de la esquina de mi casa. Pero no. Me enseñaron bien, pero estaba todo mal. Lenta y dolorosamente comprobé que más allá de la esquina de mi casa había “travesuras” sin “castigo”, y una enorme cantidad de “reglas” que no se cumplían, porque el que las cumple es simplemente un estúpido (o un boludo, si me lo permite).

El mundo al cual me arrojaron sin anestesia estaba patas para arriba. Conocí algo que, desde mi ingenuidad adulta (sí, aún sigo siendo un ingenuo), nunca pude digerir, pero siempre me lo tengo que comer: "la impunidad". ¿Quiere saber una cosa? En mi casa no había impunidad. En mi casa había justicia, justicia simple, clara, e inmediata. Pero también había piedad.

Le explicaré: Justicia, porque “el que las hace las paga”. Piedad, porque uno cumplía la condena estipulada y era dispensado, y su dignidad quedaba intacta y en pie. Al rincón, por tanto tiempo, y listo... Y ni un minuto más, y ni un minuto menos. Por otra parte, uno tenía la convicción de que sería atrapado tarde o temprano, así que había que pensar muy bien antes de sacar los pies del plato.

Las reglas eran claras. Los castigos eran claros. Así fue en mi casa. Y así creí que sería en la vida. Pero me equivoqué. Hoy debo reconocer que en mi casa de la infancia había algo que hacía la diferencia, y hacía que todo funcionara. En mi casa había una “Tercera Regla” no escrita y, como todas las reglas no escritas, tenía la fuerza de un precepto sagrado. Esta fue la regla de oro que presidía el comportamiento de mi casa:

Regla N° 3: No sea insolente. Si rompió la regla, acéptelo, hágase responsable, y haga lo que necesita ser hecho para poner las cosas en su lugar.

Ésta es la regla que fue demolida en la sociedad en la que vivo. Eso es lo que nos arruinó. LA INSOLENCIA. Usted puede romper una regla -es su riesgo- pero si alguien le llama la atención o es atrapado, no sea arrogante e insolente, tenga el coraje de aceptarlo y hacerse responsable. Pisar el césped, cruzar por la mitad de la cuadra, pasar semáforos en rojo, tirar papeles al piso, tratar de pisar a los peatones, todas son travesuras que se pueden enmendar... a no ser que uno viva en una sociedad plagada de insolentes. La insolencia de romper la regla, sentirse un vivo, e insultar, ultrajar y denigrar al que responsablemente intenta advertirle o hacerla respetar. Así no hay remedio.

El mal de los Argentinos es la insolencia. La insolencia está compuesta de petulancia, descaro y desvergüenza. La insolencia hace un culto de cuatro principios:

- Pretender saberlo todo
- Tener razón hasta morir
- No escuchar
- Tú me importas, sólo si me sirves.

La insolencia en mi país admite que la gente se muera de hambre y que los niños no tengan salud ni educación. La insolencia en mi país logra que los que no pueden trabajar cobren un subsidio proveniente de los impuestos que pagan los que sí pueden trabajar (muy justo), pero los que no pueden trabajar, al mismo tiempo cierran los caminos y no dejan trabajar a los que sí pueden trabajar para aportar con sus impuestos a aquéllos que, insolentemente, les impiden trabajar. Léalo otra vez, porque parece mentira. Así nos vamos a quedar sin trabajo todos. Porque a la insolencia no le importa, es pequeña, ignorante y arrogante.

Bueno, y así están las cosas. Ah, me olvidaba, ¿Las reglas sagradas de mi casa serían las mismas que en la suya? Qué interesante. ¿Usted sabe que demasiada gente me ha dicho que ésas eran también las reglas en sus casas? Tanta gente me lo confirmó que llegué a la conclusión que somos una inmensa mayoría. Y entonces me pregunto, si somos tantos, ¿por qué nos acostumbramos tan fácilmente a los atropellos de los insolentes? Yo se lo voy a contestar.

PORQUE ES MÁS CÓMODO, y uno se acostumbra a cualquier cosa, para no tener que hacerse responsable. Porque hacerse responsable es tomar un compromiso y comprometerse es aceptar el riesgo de ser rechazado, o criticado. Además, aunque somos una inmensa mayoría, no sirve para nada, ellos son pocos pero muy bien organizados. Sin embargo, yo quiero saber cuántos somos los que estamos dispuestos a respetar estas reglas.

Le propongo que hagamos algo para identificarnos entre nosotros. No tire papeles en la calle. Si ve un papel tirado, levántelo y tírelo en un tacho de basura. Si no hay un tacho de basura, llévelo con usted hasta que lo encuentre. Si ve a alguien tirando un papel en la calle, simplemente levántelo usted y cumpla con la regla 1. No va a pasar mucho tiempo en que seamos varios para levantar un mismo papel.

Si es peatón, cruce por donde corresponde y respete los semáforos, aunque no pase ningún vehículo, quédese parado y respete la regla.

Si es un automovilista, respete los semáforos y respete los derechos del peatón. Si saca a pasear a su perro, levante los desperdicios.

Todo esto parece muy tonto, pero no lo crea, es el único modo de comenzar a desprendernos de nuestra proverbial INSOLENCIA. Yo creo que la insolencia colectiva tiene un solo antídoto, la responsabilidad individual. Creo que la grandeza de una nación comienza por aprender a mantenerla limpia y ordenada. Si todos somos capaces de hacer esto, seremos capaces de hacer cualquier cosa..

Porque hay que aprender a hacerlo todos los días. Ése es el desafío. Los insolentes tienen éxito porque son insolentes todos los días, todo el tiempo. Nuestro país está condenado: O aprende a cargar con la disciplina o cargará siempre con el arrepentimiento.

¿A USTED QUÉ LE PARECE? ¿PODREMOS RECONOCERNOS EN LA CALLE?
Espero no haber sido insolente. En ese caso, disculpe.


El Dr. Mario A. Rosen es médico, educador, escritor, y empresario exitoso. Tiene 63 años. Socio fundador de Escuela de Vida, Columbia Training System, y Dr. Rosen & Asociados. Desde hace 15 años coordina grupos de entrenamiento en Educación Responsable para el Adulto. Ha coordinado estos cursos en Neuquén, Córdoba, Tucumán, Rosario, Santa Fe, Bahía Blanca y en Centro América. Médico residente y Becario en Investigación clínica del Consejo Nacional de Residencias Médicas (UBA). Premio Mezzadra de la Facultad de Ciencias Médicas al mejor trabajo de investigación (UBA). Concurrió a cursos de perfeccionamiento y actualización en conducta humana en EEUU y Europa. Invitado a coordinar cursos de motivación en Amway y Essen Argentina, Dealers de Movicom Bellsouth, EPSA, Alico Seguros, Nature, Laboratorios Parke Davis, Melaleuka Argentina, BASF.


Un envío del Lic. Francisco Scolaro

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Nueva Acampada de Cristiandad


Movimiento de Acampadas de Cristiandad, de la Policía Federal Argentina
Como está previsto en el plan pastoral del "Clero Policial", del 22 al 25 de julio se realizará una nueva Acampada de Cristiandad, la tercera en lo que va del año, esta vez dedicada a los oficiales y personal superior masculino de la Policía Federal Argentina.

Culminará el sábado 25 por la tarde con la celebración de la misa y la entrega de cruces, presidida por el capellán general, presbítero Héctor R. Francesconi.

El Movimiento de Acampadas de Cristiandad de la Policía Federal Argentina es un movimiento de Iglesia de la arquidiócesis de Buenos Aires que, a través de “Clero Policial”, busca trasmitir el mensaje del Evangelio a los integrantes de la institución.

Consiste en tres días de charlas y vivencias con una metodología propia (similar a la de los Cursillos de Cristiandad), que llevan a la persona a un encuentro consigo mismo, con sus semejantes y con Dios, para poder ser “fermento de la Buena Noticia” en su ambiente familiar y de trabajo.

Para mayor información: clero@policiafederal.gov.ar

Un envío de AICA

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Una multitud celebró Corpus Christi en Rafaela


Una multitud de fieles provenientes de todas las parroquias de la diócesis de Rafaela (que abarca los departamentos Castellanos, San Cristóbal y Nueve de Julio) participó el pasado sábado de la misa de Corpus Christi que fue presidida por el obispo, monseñor Carlos María Franzini.

La celebración tuvo lugar frente a la catedral San Rafael y fue seguida por la tradicional procesión alrededor de la plaza 25 de Mayo.

En su homilía, el prelado señaló que la celebración coincide con tres acontecimientos que son iluminados y sostenidos por el Misterio Eucarístico: la declaración del Año Sacerdotal, la colecta de Caritas y las elecciones.

En primer lugar, destacó que el Papa haya destinado “un año especialmente dedicado a dar gracias a Dios por el don del sacerdocio ministerial, don inestimable que Jesús ha querido dejar a su Iglesia, junto con la Eucaristía. Se trata de un misterio grande y desconcertante que el Señor haya querido quedar sacramentalmente presente en medio y al frente de su pueblo a través de estas pobres ‘vasijas de barro’ que somos los pastores. Tanto más desconcertante para nosotros cuanto más conocemos nuestras miserias e incoherencias”. No obstante, manifestó su confianza en “la certeza de que los pecados de unos pocos, maliciosamente ampliados por sectores interesados, no llegan a desdibujar la generosa entrega de multitud de pastores que desde hace veinte siglos han dado -y siguen dando- su vida por el rebaño…”.

En referencia a la Colecta nacional de Caritas, que se realizó ese fin de semana, afirmó: “Caritas es la Iglesia que se organiza y va al encuentro del Señor que nos espera en cualquier hermano que pasa necesidad. La colecta es -o debería ser- una expresión más del empeño firme y perseverante de toda la comunidad cristiana por responder solidariamente a las necesidades de los hermanos pobres, débiles y sufrientes. Por ello en este día eucarístico en que somos invitados a mirar con ojos de fe al Señor presente en el Pan consagrado, también somos invitados a reconocer con mirada creyente al mismo Señor que nos dice: ‘…tuve hambre y ustedes me dieron de comer…”

Pero aclaró que “esta disposición solidaria no puede reducirse a un gesto aislado, por más generoso que éste sea”, sino que “la ocasión de la Colecta debe llevarnos a revisar nuestro compromiso permanente con los más pobres, sobre todo a través de la silenciosa y perseverante tarea que realiza Caritas en nuestras comunidades… Manifestar públicamente nuestra devoción al Señor Sacramentado nos compromete a gestos igualmente públicos de compromiso solidario...”

Finalmente, en relación con las próximas elecciones, expresó: “Nutridos en la Eucaristía, memorial de la Pascua, sacramento de la comunión con Dios y los hermanos, nos sentimos urgidos a construir la patria terrena según los valores del Evangelio. Y en esta construcción ocupa un lugar privilegiado el fortalecimiento de las instituciones republicanas y el ejercicio de las responsabilidades democráticas que a todos nos incumben. Por ello hemos de asumir con plena responsabilidad ciudadana nuestra elección de aquellos candidatos que por su trayectoria personal y por los valores que sostienen sean los que juzgamos más apropiados para responder a las necesidades presentes y futuras de la patria”.

Asimismo, sostuvo que “el compromiso ciudadano expresa la genuina devoción eucarística. Pidamos al Señor Sacramentado sabiduría y prudencia en el ejercicio de nuestra responsabilidad cívica, para hacer cada uno su propio aporte al afianzamiento de las instituciones de la República, mediante el diálogo respetuoso, la construcción común y una activa participación en la vida social y política de nuestra querida patria…”.

Un envío de AICA

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Las ordenaciones lefebvristas son todavía ilegítimas

Hasta que la Fraternidad San Pío X que reúne a los seguidores del arzobispo Lefebvre no tenga una posición canónica en la Iglesia, tampoco sus ministros ejercen ministerios legítimos en la Iglesia, y hasta que las cuestiones relativas a la doctrina no se aclaren, la Fraternidad no tiene ningún estado canónico en la Iglesia, y sus ministros no ejercen legítimamente ministerio alguno en la Iglesia, y por lo tanto sus ordenaciones sacerdotales son todavía ilegítimas, dice un comunicado emitido esta mañana por la Oficina de Prensa de la Santa Sede.

El texto del comunicado dice: "En respuesta a las frecuentes preguntas de estos días a propósito de las ordenaciones sacerdotales de la Fraternidad San Pío X previstas para finales de junio, basta recordar lo que afirmó el Santo Padre en su Carta a los Obispos de la Iglesia Católica del pasado 10 de marzo: ‘Hasta que la Fraternidad no tenga una posición canónica en la Iglesia, tampoco sus ministros ejercen ministerios legítimos en la Iglesia. Hasta que las cuestiones relativas a la doctrina no se aclaren, la Fraternidad no tiene ningún estado canónico en la Iglesia, y sus ministros no ejercen legítimamente ministerio alguno en la Iglesia". Por tanto, esas ordenaciones son todavía ilegítimas".

"En la misma Carta, el Papa anunciaba su intención de dar un nuevo estatus a la Comisión "Ecclesia Dei" asociándola a la Congregación para la Doctrina de la Fe. Hay razones para pensar que falta poco para ese nuevo estatus. Este hecho constituye la premisa para el inicio del diálogo con los responsables de la Fraternidad San Pío X de cara a la deseada aclaración de las cuestiones doctrinales y, por lo tanto, también disciplinarias, que todavía siguen abiertas".

Un envío de AICA

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El activismo gay examinó a los candidatos


En marzo de este año la FALGBT (Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans) hizo llegar a cada legislador nacional, una invitación para incorporarse al Frente Parlamentario por la igualdad de derechos para las personas LGBT.

Por Mónica del Río

La invitación estaba acompañada por folletería, una carta de adhesión que debía remitirse a María Rachid –presidente de la FALGBT y Coordinadora del Programa de Diversidad Sexual del INADI- y una encuesta sobre cuatro leyes que impulsan los activistas homosexuales. La encuesta se giró ahora a los candidatos.

Las cuatro leyes sobre las que la FALGBT requirió opinión son:

1.- Ley de identidad de género que le permitiría a las personas trans cambiar sus documentos sin pasar por una cirugía de “reasignación sexual”. Bastaría con acreditar “disonancia" entre el sexo y el nombre inscriptos, y la "identidad de género autopercibida". Con esta ley, por ejemplo, un travesti podría casarse con un hombre y adoptar niños.

2.- Modificación de la Ley antidiscriminatoria -para incorporar la no discriminación por identidad de género u orientación sexual- y del Código Penal -para sancionar estas discriminaciones-. Esto dispararía la persecución a todo aquel que defienda el orden natural. Como ocurre en otros países, no se podrá disentir, ni siquiera en la predicación religiosa, con el “estilo de vida homosexual” (Vid, entre otros, Notivida 193, 195, 508).

3.- Plan integral de igualdad de oportunidades para lesbianas, gays, bisexuales y trans. Las parejas homosexuales gozarían de los mismos beneficios sociales que los matrimonios, no se podría “discriminar” a un docente trans, se acabarían las terapias de recuperación de homosexuales, etc.

4.- Reforma del Código Civil para que los homosexuales puedan contraer “matrimonio”.

Las respuestas de los candidatos:

Fuentes: Crítica digital e Infobae, 16/06/2009

A favor de una Ley de identidad de género y de la Modificación de la antidiscriminatoria:

En provincia de Buenos Aires: Néstor Kirchner, Margarita Stolbizer, Martín Sabbatella, Néstor Pitrola y Myriam Bregman.

En la Ciudad de Buenos Aires: Gabriela Michetti, Alfonso Prat-Gay, Pino Solanas, Carlos Heller, Aníbal Ibarra, Héctor Polino, Jorge Altamira, Christian Castillo, Vilma Ripoll y Luis Zamora.

A favor del Plan de igualdad de oportunidades. Los mismos candidatos con excepción de Prat-Gay.

“Matrimonio” homosexual

A favor

En provincia de Buenos Aires: Sabbatella, Stolbizer, Pitrola y Bregman.

En la Ciudad de Buenos Aires: Solanas, Heller, Ibarra, Polino, Altamira, Castillo, Ripoll y Zamora.

Las otras respuestas

Michetti: rechazó el “matrimonio” homosexual, pero respaldó las uniones civiles de parejas del mismo sexo. Prat-Gay se manifestó en contra, pero en su espacio político hay activistas feministas como Marcela Rodríguez que es una de las principales impulsoras de estas iniciativas. Kirchner no se expidió en este punto, pero el cronista de Crítica, el activista homosexual Bruno Bimbi, añadió que “el gobierno de Cristina Fernández viene dialogando desde hace tiempo con la FALGBT en forma institucional” y que a ese diálogo se deben los grandes avances del lobby gay.

Los legisladores que ya se hicieron eco de estos reclamos

Ley de identidad de género

El proyecto (1736-D-09) fue elaborado por la FALGBT y lo presentó la santafecina Silvia Augsburger (PS), que en estas elecciones intenta renovar su banca al igual que algunos de los cofirmantes. La acompañaron sus compañeros de bloque Roy Cortina (Ciudad de BsAs), Laura Sesma (Córdoba) y Miguel Ángel Barrios (Santa Fe); los kirchneristas Remo Carlotto (BsAs) y María del Carmen Rico (BsAs); la juecista Norma Morandini (Córdoba); Marcela Rodríguez (ACS); el fueguino Leonardo Gorbacz y la porteña Delia Bisutti (ambos de Solidaridad e Igualdad - ARI Tierra del Fuego); Claudio Lozano (BsAs para todos en Proyecto Sur); Miguel Bonasso (Diálogo por BsAs; Ciudad de BsAs) y María Josefa Areta (Frente de Todos, Corrientes).

Modificación de la antidiscriminatoria

La primera en impulsarla fue la candidata del Acuerdo Cívico y Social, Marcela Rodríguez.

En este momento la Cámara de Diputados estudia los exp: 3067-D-2008 de Vilma Ibarra y el 2919-D-2008 de los socialistas Roy Cortina, Ricardo Cuccovillo, Miguel Ángel Barrios y Lisandro Viale.

Plan de igualdad de oportunidades

El expediente en trámite en Diputados (2918-D-2008) pertenece a los socialistas Cortina, Cuccovillo, Barrios y Viale.

“Matrimonio” entre personas del mismo sexo

El proyecto de la FALGBT (1737-D-2009) ingresó este año con la firma de la rosarina Silvia Augsburger a la que se sumaron los socialistas Roy Cortina y Miguel Ángel Barrios, y los oficialistas Juliana Di Tullio, Remo Carlotto, María del Carmen Rico y Nora César. El resto de los firmantes son: Norma Morandini, Marcela Rodríguez, Leonardo Gorbacz, Eduardo Macaluse, Claudio Lozano, Miguel Bonasso y María Josefa Areta.


NOTIVIDA, Año IX, nº 601, 16 de junio de 2009
Editores: Pbro. Dr. Juan C. Sanahuja y Lic. Mónica del Río
Página web http://www.notivida.org/


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La política no es broma

Más allá del resultado de estas elecciones legislativas, lo cierto es que el tiempo kirchnerista se está agotando, le guste o no al oficialismo. Casi ningún líder o partido logró retener el poder durante más de una década. Y no hay por qué pensar que estamos hoy ante un hecho diferente en la vida política del país.

Por el Dr. Guillermo Cartasso

El proceso electoral que estamos viviendo se ha convertido en un escenario en el cual lo satírico y la ausencia de profundidad son los personajes centrales.

El comentario común y generalizado de la población sobre los candidatos no pasa por ellos mismos ni por sus propuestas, sino por los imitadores que los caricaturizan en el Gran cuñado. Así, el eje de atracción electoral se trasladó de la realidad hacia la sátira, merced al talento de productores televisivos que vinieron a llenar el bajo nivel de ideas que existe en la vida política. Si no se acepta la tesis de que existe una gran pobreza dirigencial, al menos habría que hablar de la falta de capacidad comunicativa de los candidatos. Esto se percibe a simple vista y lo reflejan los medios de comunicación.

Lo grave no está en el humor, aunque éste pueda ser ridiculizante y eso no resulta aceptable. Lo grave es que los argentinos estamos distrayendo nuestra atención de un momento que podría marcar la historia futura de la Nación.

Más allá del resultado de estas elecciones legislativas, lo cierto es que el tiempo kirchnerista se está agotando, le guste o no al oficialismo. Casi ningún líder o partido logró retener el poder durante más de una década. Y no hay por qué pensar que estamos hoy ante un hecho diferente en la vida política del país.

Hemos pasado por dictaduras, gobiernos populistas, elites iluminadas, presidencias frustradas y todo tipo de desengaños a lo largo de estas últimas décadas. Llevamos casi treinta años de una democracia que, como diría Huntington, es mínima, porque se ha reducido, casi, a la concurrencia a los actos electorales periódicos, en las que se delegaba el poder a un presidente con mayoría parlamentaria, lo que lo convertía en el hombre fuerte del momento.

La experiencia política vivida, en términos de república, es verdaderamente pobre. La elección que hicimos como pueblo en 1853, con el nacimiento de la Constitución nacional, no se condice con la conducta ciudadana de estos últimos ochenta años. Tanta delegación en el presidente de turno, aunque sea por medio del voto, resultó regresiva para el desarrollo de la Nación.

Hoy hay indicios de una mayor participación ciudadana. Pero aún es insuficiente. La cosa pública requiere un compromiso más fuerte por parte de todos. El adormecimiento de la conciencia cívica produce un voto visceral o intuitivo, y la racionalidad política queda relegada a un segundo lugar. Así, nos vamos acostumbrando a ser un pueblo políticamente espasmódico, que delega todo en "el elegido", lo deja casi sin control, le otorga "superpoderes", y luego reclama por el fracaso del cual él mismo tiene una gran cuota de responsabilidad.

La oportunidad histórica que hoy tenemos los argentinos es la de cambiar el rumbo para convertirnos en una república previsible, con reglas de juego claras y con políticas de Estado que sean tales, y no meras medidas coyunturales de gobierno. No es cuestión de esperar el fin de la etapa kirchnerista. Eso sería una pequeñez política. Es cuestión de ver cómo concretamos, entre todos, en un gran acuerdo, el país que proyectamos en nuestra Constitución y que declamamos abiertamente, pero con poco interés real en lo público y, más bien, con una praxis privatista. Se fortalece la democracia representativa con una participación verificable y no latente. No está mal gozar del humor político, pero la hora nos reclama asumir la Nación con nuestra inteligencia y nuestro obrar, con nuestra capacidad de discernir y de ahondar lo político. Si una vez más nos vulgarizamos, habremos perdido esta nueva oportunidad que nos brinda la historia.


Fuente LA NACION
Un envío de DEPLAI – Informaciones


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miércoles, 17 de junio de 2009

Sitio web de la peregrinación de Don Bosco


Con motivo de la peregrinación de las reliquias de Don Bosco por el mundo, el Boletín Salesiano de Argentina y el Consejo Nacional Salesiano de Comunicación Social pusieron a disposición el sitio http://www.encaminocondonbosco.com.ar/ que cuenta con toda la información del viaje de Don Bosco por Argentina y con materiales para que cada comunidad pueda trabajar.

A un mes del arribo de la imagen con las reliquias –que partieron de Turín el 25 de abril de este año- La Familia Salesiana de Argentina se prepara para este gran acontecimiento, y el sitio web se ofrece como medio de difusión para dar a conocer sugerencias a través de las nuevas tecnologías que hoy llegan a gran parte del planeta.


La Identidad de esta peregrinación.

En el año en que se celebra el 150º aniversario de fundación de la Congregación Salesiana (18 de diciembre de 1859) y en vistas a la preparación del bicentenario del nacimiento de San Juan Bosco en I Becchi, Italia (16 de agosto de 1815), Don Bosco llega a la Argentina para encontrarse con los niños, jóvenes y adultos, en cada Casa que cobija, en cada Parroquia que evangeliza, en cada Escuela que encamina hacia la vida, y en cada Patio donde se comparte la amistad y la alegría. Su imagen es la presencia misma: ¡DON BOSCO ESTA AQUÍ!

Su presencia es una invitación a descubrir los variados rostros de la presencia salesiana en el país, y a dejarse interpelar por los rostros de los jóvenes que reclaman su derecho a no ser dejados al costado del camino.


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Año sacerdotal en la Diócesis de Posadas


Con ocasión de la Celebración del 150º aniversario de la muerte del “Santo Cura de Ars”, San Juan Maria Vianney, “verdadero ejemplo de Pastor al servicio del rebaño de Cristo” Patrono de los Sacerdotes y de nuestro Seminario Diocesano, comenzaremos a vivir un “Año Sacerdotal”.

El Año Sacerdotal se dará inicio en Roma el jueves 18 de junio, con las vísperas de la “Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús”, en la Basílica de San Pedro, presidida por el Santo Padre Benedictus XVI; y en Posadas comenzaremos a las 18:00 hs. en la Iglesia Catedral con la adoración del Santísimo Sacramento y a las 20 hs. Misa Concelebrada por todos los sacerdotes de la Diócesis y presidida por nuestro Obispo, Juan Rubén Martínez.

Se busca con ello:

*favorecer la atracción de los sacerdotes hacia la perfección espiritual de la que depende la eficacia de su ministerio".

*redescubrir la belleza y la importancia del Sacerdocio y de cada Sacerdote en la Vida y Misión de la Iglesia de Cristo.

*profundizar la dimensión teológica-espiritual y pastoral de la vida de los Sacerdotes, llamados a renovar la conciencia de la propia identidad y fortalecer la tensión misionera, que brota de la intimidad divina del "estar" con el Señor.

*vivirlo como un momento de gracia que permita la “renovación interior en el redescubrimiento alegre de la fraternidad del presbiterio en comunión sacramental con el propio Obispo y con todo el Pueblo de Dios.

*renovar la alegría de la fe, la firmeza de la esperanza y el gozo del ministerio recibido para que todo sacerdote en el fragor del combate, en la pasión y entrega del ministerio cotidiano, reencuentre el resplandor cálido de la fe en la presencia constante del Señor, Jesús de Nazaret, muerto y resucitado, que ha prometido estar con nosotros “hasta el fin del mundo”.

Bajo el lema: "Fidelidad de Cristo, fidelidad del Sacerdote", se quiere mostrar la primacía absoluta de la gracia, "Nosotros amamos porque Él nos amó primero" (1 Jn 4,19). Éste Amor, ésta misericordia de Dios siempre va inseparablemente unida a su fidelidad. Porque él es el único Fiel y Misericordioso.

Esta fidelidad de Jesucristo, el Señor, al mismo tiempo, manifiesta la indispensable y cordial adhesión de la persona y de su libertad que sabe amar y que recuerda que el amor también es "fidelidad".

El sacerdocio vivido desde Cristo, único y eterno Sacerdote, es Misterio de Amor recibido y entregado, actualizado cada día en la celebración eucarística y en el don generoso de la propia vida “hasta el extremo” (Jn. 13,1).

Cristo “nos amó y se entregó por nosotros” (Ef. 5,2) y su amor “nos apremia” (2Cor 5,14), sentimos la urgente necesidad de anunciar a todos la Buena Nueva de la salvación, hasta exclamar con el Apóstol: “Ay de mí si no predicara el Evangelio” (1 Cor 9,16).

Percibimos que en el ejercicio del ministerio, se dan penosas situaciones que involucran a “los sacerdotes” y que repercuten sobre la imagen de la Iglesia, que “es el Cuerpo de Cristo-Pueblo de Dios” y también nos duelen y afectan a nosotros como miembros de este “Cuerpo” y pastores de este “Pueblo”.

Por eso “La deseada renovación de toda la Iglesia depende en gran parte del ministerio de los sacerdotes, animado por el espíritu de Cristo” (OT, Intr.), que necesitan recorrer el camino y ejercer el ministerio de manera radical, tal como lo hizo Cristo, siendo en definitiva Discípulo y Misionero de Jesucristo, para que nuestros pueblos en él tengan vida.

¿Sabremos aprovechar como Iglesia y pastores este tiempo de gracia y bendición?...

Obispado de Posadas


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Aborto: Respuesta a dos cartas publicadas en diario La Nación


Hacer pagar al tercero que lleva en su vientre con su vida el crimen de un delincuente no es justo ni provocará que la madre borre el desgraciado rostro del criminal que la atacó.

Por Alejandro Olmedo Zumarán


Una carta publicada el 11/6 que responde otra del día 8 sostiene:

Sin entrar a considerar la prohibición o el permiso para abortar, en el caso específico de un embarazo producto de una violación el hecho de dar a luz un hijo nacido de un acto criminal someterá a esa madre a una destructiva agresión, minuto a minuto, por sólo mirar a ese hijo y recordar el desgraciado rostro del criminal que la atacó.

Estimo que la violación es un crimen atroz cuyo victimario merece una pena severísima. Asimismo se tiene que brindar a la víctima todo el apoyo para afrontar una situación injusta que traerá muchos problemas, pero hacer pagar al tercero que lleva en su vientre con su vida el crimen de un delincuente no es justo ni provocará que la madre borre el desgraciado rostro del criminal que la atacó.

Asimismo otra publicada el 17/6 responde a la del día 8 advirtiendo que "Un hijo debe ser fruto del amor, nunca del odio y de la profanación. Si concordamos en esto, ¿es lícito y humano exigir que una mujer sea madre como consecuencia de una acción incivilizada, agresiva y execrable, tal como lo es una violación?

"Mi corazón y mi raciocinio responden con un rotundo no"

Se desprende de este raciocinio amparado en el corazón que un hijo fruto de una violación en la cual nada tuvo que ver tiene que ser asesinado porque no es lícito y humano exigir que esa mujer sea su madre producto de una acción incivilizada, agresiva y execrable como es una violación y como solución a dicha aberración se comete el más vil, atroz, aberrante y sobre todo más injusto crimen como es matar a un ser indefenso al que se le viola el derecho fundamental de la humanidad como es el derecho a la vida.

Nunca la solución a un crimen por aberrante que sea puede ser la muerte de otro ser humano.


Las notas:

Señor Director:

"El 8/6, LA NACION publicó una carta de Mariana B. Moyano con el título «Violación y aborto». En dicha carta se sostiene que la mujer violada no debe practicarse el aborto del embarazo resultado de la violación.

"Sin entrar a considerar la prohibición o el permiso para abortar, en el caso específico de un embarazo producto de una violación el hecho de dar a luz un hijo nacido de un acto criminal someterá a esa madre a una destructiva agresión, minuto a minuto, por sólo mirar a ese hijo y recordar el desgraciado rostro del criminal que la atacó.

"No creo que haya mujer que pueda quedar inmune a la agresión permanente del más que doloroso recuerdo del ataque sufrido, que tarde o temprano la llevará a una destrucción física y psicológica total."

Wladimiro Glikin
CI 1.751.788

* * *

Señor Director:

"La exhortación llevada a cabo por una lectora en la pasada edición del 8/6 acerca del tema «Violación y aborto» no puede ser pasada por alto. Un hijo debe ser fruto del amor, nunca del odio y de la profanación. Si concordamos en esto, ¿es lícito y humano exigir que una mujer sea madre como consecuencia de una acción incivilizada, agresiva y execrable, tal como lo es una violación?

"Mi corazón y mi raciocinio responden con un rotundo no."

Mario Gallina

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La condena a Grassi afecta a la Iglesia y a Benedicto XVI


Pese a que los especialistas lo consideraban un “Papa de transición” tras el largo pontificado de Juan Pablo II, Benedicto XVI debe tomar decisiones claves para el futuro del catolicismo. Una de ellas es cómo actuar ante los numerosos casos de abuso sexual contra menores por sacerdotes –como el de Julio Grassi, y otros, en la Argentina– pero también tendrá que definir el lugar de la mujer en la Iglesia, la cuestión de los divorciados vueltos a casar y el celibato sacerdotal. El jueves, el Papa les dijo a los obispos irlandeses que está “muy disgustado” por casos similares al de Grassi en Irlanda.

Por José María Poirier *

Atacado en varios frentes, Joseph Ratzinger debe demostrar que, bajo su conducción, después de la perplejidad, sabrá retomar el rumbo.

Después de más de seis años de denuncias, polémicas y presentaciones judiciales, el sacerdote Julio César Grassi fue condenado a 15 años de prisión como autor de delitos de abuso sexual agravado. Los escándalos por abusos sexuales también en los Estados Unidos, en Irlanda y en otros países, más allá de las controversias, conmueven a muchas personas y plantean serias dificultades dentro de la Iglesia y en su relación con el mundo.

Otros frentes abiertos, como el debate sobre el celibato sacerdotal obligatorio que ganó prensa a raíz de la conducta del presidente paraguayo Fernando Lugo, quien reconoció haber tenido hijos siendo obispo; o la situación que plantearon los ultraconservadores lefebvristas, particularmente en el caso del negacionista inglés Richard Williamson, ponen a la Iglesia en el banquillo de los acusados, según la opinión pública. ¿Es creíble la institución? ¿Tiene sentido hoy, frente a las crecientes posiciones religiosas marcadamente libres y autónomas, cuando no anárquicas?

En nuestro país, el sociólogo Fortunato Malimacci publicó un trabajo que da cuenta de una amplia convicción religiosa en la sociedad que, sin embargo, va acompañada por un marcado desinterés institucional. En este sentido, tanto el sacramento del matrimonio como el precepto de misa dominical, por ejemplo, habrían caído en desuso.

En este contexto, la figura de Benedicto XVI, responsable último de la Iglesia romana, queda envuelta a menudo en cuestiones de muy compleja solución. Si se lo pensaba como un Papa de transición, las circunstancias –a veces provocadas por su mismo accionar–, lo ubican en un lugar donde debe tomar inevitables decisiones.

Esas medidas seguramente tenderán a marcar aspectos claves del futuro de la institución. Basta recordar todo el ruido que suscitaron sus palabras y sus gestos en el mundo islámico y judío.

Un capitán de tormentas. Le guste o no, Joseph Ratzinger, fino intelectual y plácido amante de Mozart, se encuentra en el ojo de la tormenta. Sus dichos o sus silencios serán interpretados como una decisión de gobierno y, para algunos, como un dogma.

Después del largo pontificado de Karol Wojtyla –un polaco eclesial y políticamente conservador, pero dotado de una inusual capacidad de comunicación y dueño de un coraje a toda prueba, carismático y espiritual–, su sucesor alemán, a los ojos de la prensa, pareciera errar todos los tiros.

Sus discursos en el viaje a Medio Oriente, en gran medida análogos a los del presidente norteamericano Barack Obama, suscitaron curiosamente opiniones encontradas: al Papa lo cuestionan siempre, leyendo con lupa, cuando no con microscopio, hasta la última coma. Por el contrario, Obama, diciendo conceptos similares, ofrece siempre la imagen feliz de un conductor seguro, poseedor de la acertada brújula. En cambio, Ratzinger se equivoca, duda y vuelve sobre su rumbo.

La realidad mediática (o, más bien, la lectura que hacen los medios de este Papa) es tan contundente en las críticas que hoy resultaría una empresa titánica explicar los aciertos y los golpes de timón, arriesgados por cierto, de Benedicto XVI, más allá de algunas desinformaciones y de las graves torpezas de la curia romana.

Se podrá estar de acuerdo o no con él, podrá resultar frío y poco simpático, podrá vestir gorros y capas más propias del Renacimiento que de nuestra época, pero ciertamente no se lo puede juzgar como intelectualmente improvisado y menos aún colgarle el mote de ultraconservador.

Es un hombre preocupado por el futuro de la Iglesia, atento a la colegialidad, respetuoso de la autonomía de los obispos y de las Iglesias locales, por más de que con los años se haya vuelto muy desconfiado con las posiciones progresistas en la teología y en la praxis religiosa. Además, es un hombre de escritorio antes que un pastor; un pensador antes que un hombre de gobierno. Asombra, sin embargo, el respeto que tiene por figuras tan disímiles como el cardenal Carlo M. Martini o el teólogo liberal y progresista Hans Küng.

Por otro lado, leer las posiciones de Ratzinger como profundamente contrarias a la Teología de la liberación o cercanas al lefevbrismo es tan descabellado como pretender comparar inútilmente las personalidades de los últimos dos papas. Sus escritos como teólogo y como pontífice, en particular su reciente carta a todos los obispos del mundo, dan cuenta de una personalidad no ajena a la autocrítica y proclive a la comunión: “Una contrariedad –escribía– para mí imprevisible fue el hecho de que el caso Williamson se sobrepusiera a la remisión de la excomunión. El gesto discreto de misericordia hacia los cuatro obispos, ordenados válidamente pero no legítimamente, apareció de manera inesperada como algo totalmente diverso: como la negación de la reconciliación entre cristianos y judíos y, por tanto, como la revocación de lo que en esta materia el Concilio había aclarado para el camino de la Iglesia”.

Después del Vaticano II. La historia de la Iglesia reconoce en el Concilio Vaticano II (1962-65), convocado por Juan XXIII y conducido por Pablo VI, un momento de excepcional vitalidad. Las grandes reformas que surgen de este acontecimiento son en realidad una evangélica vuelta a los orígenes del cristianismo. La euforia de los primeros años fue, poco a poco, dejando paso a cierta preocupación por algunos excesos disciplinarios y litúrgicos y, finalmente, a un cierto escepticismo. Sin embargo, en líneas generales, la Iglesia católica vive de los frutos de ese excepcional momento del Espíritu. Bastaría pensar cómo se encontraría hoy la institución de no haber existido ese concilio. En efecto, si hoy puede reconocerse en el diálogo ecuménico e interreligioso una característica fundamental de la Iglesia es porque existió ese acontecimiento. Si hoy la Iglesia, a pesar de todas sus dificultades, puede dialogar con la sociedad y su cultura es también gracias al Concilio. El Vaticano II marcó una profunda conversión de la comunidad católica, abrió horizontes de paz y de diálogo, mostró un rostro aggiornado, reconoció los “signos de los tiempos”. Fue un concilio sin condenas, de revisión y de diálogo.

Imaginar que Benedicto XVI no es un hombre del Vaticano II es ignorar la realidad y subestimar a uno de los grandes peritos de ese momento. Cuando él pone el énfasis en el diálogo intercultural, no está negando la comunicación interreligiosa sino por el contrario, yendo a las raíces del problema. Sus dos encíclicas lo confirman.

En el nuevo panorama post-conciliar cobró el laicado un protagonismo antes desconocido. Y si bien queda mucho por hacer, los nuevos movimientos eclesiales ganaron espacios antes sólo concebidos para las órdenes y las congregaciones religiosas.

Por otra parte, en la cultura posmoderna, curiosamente tan apegada a ciertas expresiones religiosas, Ratzinger se presenta más bien como un hombre de la Modernidad que propone y exige razones para creer y coherencia en el actuar. En este sentido, la Iglesia, para él, debe mostrarse como una roca segura y sus miembros como testigos de santidad. De allí la preocupación por la conducta moral de clérigos y religiosos y la urgencia por seguir marcando el papado como uno de los liderazgos éticos en el mundo.

La amenaza del gueto. Aquella tentación de concebirse como un gueto, que el gran teólogo Karl Rahner describió hablando del catolicismo, vuelve recurrentemente en la historia. Lo cierto es que ante las múltiples dificultades y desconciertos en los que vivimos, replegarse es siempre una propuesta en acecho. Pero, en realidad, nada más lejos del mensaje de Jesús y de la misma Iglesia en tanto asamblea y pueblo en camino.

En un contexto donde habría que imaginar nuevas formas de anuncio y evangelización, la Iglesia podría advertir la necesidad de esperar a que pase el temporal manteniéndose unida en la oración y en el compromiso como aquel “pequeño resto de Israel”, en la esperanza de que vendrán tiempos para abrir nuevos caminos y poder ofrecer su riqueza doctrinaria y existencial a muchos hombres. Acaso un dilema de Benedicto XVI sea el de encontrarse entre estas tensiones: resistir ante el embate o encarar una nueva gran expansión.

En su reciente libro Conversaciones nocturnas en Jerusalén, el eximio biblista Carlo M. Martini, cardenal y ex arzobispo de Milán, no deja de mirar con realismo las dificultades en las que está sumergida la Iglesia y los desafíos que se le presentan. ¿Cómo afrontar la inserción sacramental de los divorciados vueltos a casar? ¿Cómo llegar al corazón y a la voluntad de los jóvenes? ¿Cómo caminar hacia la santidad sin caer en dogmatismos o en relativismos? ¿Cómo afrontar el misterio de la muerte y del más allá? ¿Cómo dar testimonio de una vida espiritual y solidariamente fraterna? ¿Cuál es el lugar de la mujer en la Iglesia? ¿Cómo dialogar con otras tradiciones religiosas? ¿Cómo realizar en el ecumenismo el testamento de Cristo que quería que quienes lo siguieran estuvieran unidos? ¿Cómo encontrar un lenguaje que exprese la fe y su entramado en el ámbito de la cultura contemporánea?

Este sabio intelectual de la Iglesia se anima en la etapa final de su vida a abrir los ojos y los oídos ante el clamor del mundo. No pretende tener toda la verdad. Es consciente de que se transita en la historia y de que todo verdadero diálogo supone una sincera apertura a la verdad que vislumbran los otros. Se muestra un hombre en paz y confiado, no obstante a veces gane su ánimo cierto pesar por la salud y los años. Cercano al final, como él mismo dice, aparece sin embargo siempre enamorado de la figura de Jesús y del misterio de la Iglesia.

En el texto, que conmueve por su libertad de pensamiento y su hondura espiritual, llega a afirmar: “Sólo podemos abrirnos a los jóvenes partiendo de ellos mismos” y “No me asustan tanto las defecciones en la Iglesia… Mucho más me oprime cuando las personas no piensan, y se dejan arrastrar sin más”. Tampoco teme desnudar su perplejidad ante la proximidad del final de la vida: “Tal vez, alguien sostenga mi mano en el momento de la muerte”.

Sería tan arriesgado como injusto afirmar aquí que Ratzinger y Martini piensan de la misma manera. Pero una cosa es cierta: se respetan, se estiman, y los dos creen en la colegialidad tan buscada por Pablo VI (una forma de gobierno, de vida y de pensamiento que, sin anular la jerarquía y la ortodoxia de la tradición, presente un rostro plural y abierto).

Esa colegialidad que muy probablemente podrá abrir las puertas de una nueva eclesiología y de horizontes hoy impensados para los cristianos.


*Director de la revista Criterio.


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Causa Padre Grassi


Lejos de equivocarme, lo del Padre Grassi es un invento maquiavélico K.
La prueba está y nadie parece haberlo advertido, en el "comentario a los medios" que se le escapó a la tal madre de plaza de mayo La Carlota, que se ufana de su deplorable gestión de ¿los derechos humanos?

Por Alba Cuozzo


Sus palabras fueron "Hay de por medio mucho dinero --refiriéndose a la Fundación Felices los Niños—y repitió “muchísimo dinero...”

En cuanto a una vocera, no recuerdo su nombre, que dice que los denunciantes están muy disconformes con el fallo, seguramente al pedirles "el favor" con dinero de por medio les deben haber "asegurado" que la Justicia (que monitorea a control remoto el nefasto K que no permite que nadie "maneje dineros" más que él para poder echarle el guante como le venga en ganas) lo encerraría al sacerdote de por vida.

Esa debe ser la preocupación que ahora perturba a los denunciantes.

Es lo que leo entre líneas de todo este descomunal juicio: En este país, si no derrotamos a estos guerrilleros que pelearon en los 70 por el poder y lo consiguieron por el caldo de cultivo apropiado que encontraron en esta sociedad, seremos rehenes de un régimen chavista sin límites.

PIENSEN y ANALICEN.


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martes, 16 de junio de 2009

Marcha de los Escarpines


MARCHA DE LOS ESCARPINES te pide “Como político, solo respeta la constitución y se fiel a quienes te votaron”
¡¡ VOTA POR SU VIDA !!


MARCHA DE LOS ESCARPINES

CUMPLIMOS YA TRES AÑOS
SIENDO LA VOZ DE QUIENES TODAVIA NO TIENEN VOZ

El Miércoles 24 de Junio, a las 18hs. delante del Congreso de la Nación Rivadavia y Callao. ¡¡UN ROSARIO por la VIDA !!

En la pasada MARCHA denunciamos la agenda internacional, prioritaria de EEUU, financiar abortos en América. Hoy es una realidad en un hospital público, somos el primer país americano sumiso a la IPPF (agencia abortista internacional) en matar niños que todavía no nacieron.

Como pueblo ARGENTINO pedimos se respete la VIDA de los niños que todavía no nacieron, protegidos en nuestra Constitución.

¡¡ LA MUERTE NUNCA… ¡¡ LA VIDA SIEMPRE !!

¡¡ LA GUERRA NUNCA… ¡¡ SIEMPRE LA PAZ !!



Mt-comunicaciones@fibertel.com.ar
marchadelosescarpines@hotmail.com
Olga Muñoz López - Miriam Torrontegui
15 4936 15 36

* * *

HOUSTON, 30 Mar. 09 / 01:01 pm (ACI) La Secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, anunció que la administración del Presidente Obama promoverá, financiará y colocará en el primer lugar de su agenda internacional a los llamados "derechos reproductivos", entre los que se incluye el aborto, en un discurso en la conferencia anual de la Planned Parenthood Federation of América, la trasnacional abortista más grande del mundo. Para Clinton una "de las mejores exportaciones que tiene Estados Unidos" EL ABORTO.


SE CUMPLIO

Fabiola Czubaj

LA NACION

Tras un año de búsqueda, la Federación Internacional de Planificación Familiar (IPPF, por sus siglas en inglés) halló lo que buscaba: un servicio médico "amigable" de atención integral de chicos y adolescentes, que desde hoy será el modelo a seguir por centros de salud en 150 países.
"Lo elegimos porque consideramos que es un servicio de atención con una visión amigable y de equidad social, porque está abierto a todos los adolescentes y los adultos responsables, es gratuito, multidisciplinario y con un trabajo muy serio. El equipo se actualiza constantemente con las evidencias científicas disponibles, y respeta el derecho de los niños y los adolescentes a recibir atención médica que le garantice autonomía y confidencialidad", resumió la doctora Carmen Barroso, directora regional del IPPF, con sede en Nueva York...


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lunes, 15 de junio de 2009

Sobre la enfermedad


Del libro del Misionero Jorge Bender en África el testimonio de un religioso Marista de 82 años.
En una revista encontré el testimonio de un religioso Marista de 82 años y quiero compartir con ustedes algunas de sus afirmaciones.


El hno. Basilio Santos se reconoce anciano, enfermo y lleno de achaques, pero igual tiene algunas cosas para proponernos. Dice: “esta última etapa de mi vida esta llena de gracias pues me ayuda a crecer en la oración, en el silencio, en la vida oculta, en el descanso, en la quietud para conmigo mismo y para prepararme al gran encuentro con Dios… A pesar que del punto de vista físico y mental perdí energías, espiritualmente estoy dando pasos y espero no quedar aquí”.

Después, en su sencillo relato, propone algunas recetas para la vida cotidiana que tienen mucha sabiduría: “Creo que con la sonrisa, las anécdotas, los recuerdos y las atenciones he conseguido acercarme a mis hermanos. Vale la pena ser sembrador de sonrisas. Me siento feliz y dedico tres horas por día a mi formación personal, cosa que no podía hacer cuando era más joven. Así mantengo la lucidez y fresca la materia gris”.

Más adelante nos comparte cuáles son sus preocupaciones más importantes en este momento. Las resumió en una pequeña lista que tiene sobre su escritorio para no olvidarlas. Van algunas de sus máximas:

• Nunca pensar que mi enfermedad y mi vejez sean las peores de todas;
• Nunca perder la confianza en mis esfuerzos ni en mis posibilidades;
• No vivir pensando en mi enfermedad y en mis limitaciones;
• No hacer de mis achaques argumento ordinario de mis conversaciones;
• No dejarme llevar por pensamientos pesimistas cuando siento la soledad;
• Nunca pensar que tengo más derechos que los otros por el hecho de estar enfermo;
• No procurar que también los otros deban sufrir por mis males y estén obligados a sentir pena por mi soledad;
• Estar siempre atento a los problemas y necesidades de los demás;
• Ser siempre un estímulo para aquellos que me rodean y cuidan de mí;
• Aceptar siempre con buen humor la ayuda de los otros;
• Mostrarme contento y amable con aquellos que me visitan;
• Hacer alguna cosa útil para los otros, aunque sea sólo una sonrisa, una mirada;
• Agradecer siempre, bendecir, alabar al Señor en mi oración.

Termina su testimonio con estas reflexiones: “Creo que la misión de los ancianos es mantener el optimismo y el buen humor. Nos compete ser testimonio de serenidad en un mundo en que toda la gente tiene prisa; estar abierto a los cambios; tomar parte en las iniciativas de los otros y animarlos… Los jóvenes quieren vernos testimonios del pasado e inspiradores del futuro. Traemos con nosotros un tesoro y, al mismo tiempo, un vacío para recibir los dones que otros nos ofrecen… El único deporte que podemos practicar es el buen humor. Esto nos libra de los resentimientos, de los miedos, de las angustias y temores. No podemos sembrar discordias y pesimismo, mucho menos ser aves de mal agüero…”.

Grande, Hno. Basilio! Quisiera conocerte y agradecerte personalmente este testimonio. Realmente pienso que eres un hombre de Dios, que estás viviendo sabiamente tu ancianidad. Aunque el desgaste físico sea una ley de la vida, esto no impide que este tiempo se pueda vivir como una gracia especial. Como un kairós de la vida.

Gracias a Dios, también en nuestra Provincia San Miguel tenemos hermanos ancianos y sabios. Quiero cerrar esta pequeña reflexión con la afirmación de uno de ellos, el Hno. Mariano Míkula: “Con tu ayuda, Jesús, puedo, quiero y me supero”. Y gracias a todos los hermanos que nos ayudan a vivir…”


Extraído de: Fray Jorge Alberto Bender, del libro en prensa “África no me necesita, yo necesito de África” Huellas de un misionero en tierra africana.
Edic. Amaltea - Santa Fe


Enviado por el DP César I. Actis Brú


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sábado, 13 de junio de 2009

Corpus Christi - Homilía del Sr. Arzobispo de Buenos Aires


Frente a tantas realidades que o nos seducen “o nos amenazan”, Jesús apela siempre, una y otra vez, a nuestra libertad. Cuando a muchos les parecía duro su lenguaje sobre la Eucaristía, Jesús mismo le pregunta a sus amigos: “¿Y ustedes? ¿También ustedes quieren dejarme?”

Por el Card. Jorge Mario Bergoglio s.j.

La lectura del libro del Éxodo nos narra este diálogo litúrgico entre Moisés y el pueblo. Moisés lee la Ley de Dios y el pueblo va respondiendo y se compromete diciendo: “Estamos dispuestos a poner en práctica todas las palabras que ha dicho el Señor”. Queda sellada la Alianza entre Dios y el pueblo.

Nosotros, en los Sacramentos, retomamos muchas veces este diálogo de Alianza, de compromiso verdadero. El día de nuestro Bautismo, el sacerdote le preguntó a nuestros padres: “¿Están dispuestos a educar a su hijo en la fe?”. Y ellos respondieron: “Sí, estamos dispuestos”. En el sacramento del Matrimonio se le preguntó a todos ustedes, esposos y esposas cristianos: “¿Están dispuestos a ser fieles?” Y ustedes respondieron: “Sí, estamos dispuestos”. En nuestra Ordenación se nos preguntó a nosotros sacerdotes “¿Están dispuestos a presidir fielmente la Eucaristía para alabanza de Dios y santificación del pueblo cristiano?” y respondimos: “Sí, estamos dispuestos”.

Detrás de estos compromisos de Alianza reconocemos el estilo de Jesús que permaneció grabado en la memoria de la liturgia: esa manera tan suya de entrar en nuestra vida pidiendo permiso, preguntando si lo queremos recibir. El Señor siempre dice: “Yo estoy a la puerta y llamo. Si alguno me abre, entraré y cenaremos juntos”. Jesús no invade nuestra vida, Él siempre pregunta: “¿Quieren andar conmigo”, “¿Están dispuestos a dar un paso más?”.

Frente a tantas realidades que o nos seducen “o nos amenazan”, Jesús apela siempre, una y otra vez, a nuestra libertad. Cuando a muchos les parecía duro su lenguaje sobre la Eucaristía, Jesús mismo le pregunta a sus amigos: “¿Y ustedes? ¿También ustedes quieren dejarme?”. Y Pedro en nombre de todos le dice “No. Señor. ¡A quién iremos!”

En la Eucaristía, que Jesús ha “deseado ardientemente” compartir con nosotros, este diálogo de Alianza cobra toda su fuerza en la humildad del ofrecimiento del Señor. Cuando escuchamos que dice: “Tomen y coman”, el tono es: “¿Quieren comer mi carne y beber mi sangre?”. Cuando dice: “Hagan esto en memoria mía”, nos está preguntando: “¿Están dispuestos a hacer esto en memoria mía?”. Este gesto tan sencillo de ofrecerse como Pan, es un gesto de amor sin condiciones. Un gesto que pide ser recibido humildemente por otro amor también sin condiciones.

De ahí que la Eucaristía, aunque a veces la dejemos de lado por un tiempo, renace siempre en los momentos importantes de nuestra vida. El Señor nos acompaña por el camino, aun sin darnos cuenta, y siempre hay un momento en el que, al partir el pan, se nos abren los ojos y recuperamos la memoria de su Amor. Eso es celebrar la Eucaristía: ¡recuperar la memoria de su Amor!

Jesús anticipó en la Eucaristía el Don de sí que iba a realizar en la Cruz. Anticipó y concentró en la Eucaristía todo su Amor. Por eso la Eucaristía tiene esta virtud de abrir los ojos, de hacernos “recordar”, de inundar de Amor la memoria de nuestro corazón. La Eucaristía nos vuelve contemporáneos con el misterio de la Cruz y de la Resurrección de Jesús, nos mantiene en Alianza de Amor con el Señor, hasta que vuelva.

Y hoy es un día muy especial para que renovemos nuestra Alianza, para que sintamos cómo el Señor mismo nos pregunta humildemente: “¿Están dispuestos a revivir una vez más la memoria de mi Amor?” y respondamos juntos de todo corazón: ¡Sí, estamos dispuestos! Hagámoslo de corazón

El Señor nos mandó que permanezcamos en su amor, y la memoria agradecida es una manera de permanecer en su amor. ¿Están dispuestos a no dejar que caiga en el olvido la memoria de este Amor, están dispuestos a permanecer en el Amor de Jesús?

¡Sí, estamos dispuestos!

El Señor nos mandó que nos perdonemos unos a otros, y compartir la Eucaristía implica perdonarnos y aceptarnos. ¿Están dispuestos a perdonar y a dejarse perdonar?

¡Sí, estamos dispuestos!

El Señor nos mandó que diéramos de comer al hambriento. Recibir el Cuerpo de Cristo supone el compromiso de extender este compartir el pan a todos los hermanos y en todas las dimensiones de la vida. ¿Están dispuestos a compartir?

¡Sí, estamos dispuestos!

El Señor, en el lavatorio de los pies, nos mandó que no le pusiéramos distancia a su misericordia. ¿Están dispuestos a dejar que el Señor se les acerque y los toque con su misericordia, les lave los pies y los purifique?

¡Sí, estamos dispuestos!

El Señor, por el camino de Emaús, les reprochó a los discípulos que anduvieran encerrados en sus pensamientos de tristeza, faltos de fe, con la conciencia aislada y separados de la Comunidad. ¿Están dispuestos a dejar que el Señor les encienda de nuevo la Esperanza en el corazón y les haga decir como un solo pueblo: “Jesucristo, Señor de la Historia, ¡te necesitamos!”?

¡Sí, estamos dispuestos!

¿Están dispuestos a no bajar los brazos y a remar mar adentro una vez más, cada mañana, y a echar las redes en su Nombre aunque hasta ahora parezca que no han pescado nada, seguros de que Él los espera en la orilla con las brasas encendidas y el pescado asado y el Pan calentito que confortan luego de la dura tarea?

¡Sí, estamos dispuestos!

Con estos deseos, con el tono consolador de este diálogo de amor y de Nueva Alianza, nos acercaremos hoy a comulgar con devoción. Dejemos que la memoria Viva del Señor nos gane el corazón, unja de agradecimiento y esperanza todos los rincones de nuestra vida, especialmente aquellos donde no nos animamos a que entre su luz y la calidez perdonadora de su misericordia.

Así alimentados por este pan bendito y ungidos por la sangre salvadora saldremos a ungir todos los lugares de nuestra ciudad. El nos envía como envió a los primeros setenta y dos misioneros y misioneras, de dos en dos, a los lugares a donde luego debía ir Él. Y vamos para anunciar que viene, para que lo precedamos y le preparemos sitio. El quiere comulgar con nuestra vida, tiene sed de todo lo nuestro, de todo lo humano, especialmente de nuestros pecados para perdonarlos. El tiene hambre de todo lo que nos pasa, hambre de nuestro amor. El Señor se hace Eucaristía porque quiere entrar en comunión con nosotros. Comunión de amor. Comunión de amistad.

No perdamos la memoria de esta Alianza; permanezcamos en la memoria del amor a Jesús, desestimando toda propuesta de resentimiento, odio, desunión, egoísmo y rencor. Permanezcamos en el Amor y digamos, desde el fondo de nuestro corazón, que preferimos este camino, que estamos dispuestos a caminar en esta alianza de amor. Que así sea.

Buenos Aires, 13 de junio de 2009



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Reflexionando el Domingo: Corpus Christi

"La Eucaristía transforma toda nuestra vida en culto espiritual agradable a Dios. Los exhorto… a presentar sus cuerpos como hostia viva, santa, agradable a Dios. Éste es el culto razonable”. (Rm 12, 1).
Benedicto XVI: "El Sacramento del amor", n. 70.


Por el P. Jesús Álvarez, ssp

EUCARISTÍA: OFRENDA, BANQUETE Y COMUNIÓN

Jesús estaba para regresar a la Casa del Padre atravesando el umbral de la muerte hacia la resurrección y la ascensión. Pero el inmenso amor a los suyos le llevó a buscar una forma milagrosa de quedarse con ellos para siempre: la Eucaristía.
Cuerpo y Sangre de Cristo - B / 14 junio 2009

El primer día de los ázimos (pan sin levadura que se come en la pascua judía), cuando se sacrificaba el cordero pascual, mientras comían, Jesús tomó pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio diciendo: - Tomen; esto es mi cuerpo. Tomó luego una copa y después de dar gracias, se la entregó y todos bebieron de ella. Y les dijo: - Esto es mi sangre, la sangre de la Alianza, que será derramada por todos. En verdad les digo que no volveré a probar el producto de la vid hasta el día en que beba el vino nuevo en el reino de Dios.
(Mc 14, 12-26).

La Última Cena fue la primera Eucaristía o Misa. Jesús estaba para regresar a la Casa del Padre atravesando el umbral de la muerte hacia la resurrección y la ascensión. Pero el inmenso amor a los suyos le llevó a buscar una forma milagrosa de quedarse con ellos para siempre: la Eucaristía, para cumplir su promesa: “No teman. Yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin del mundo”. “Vengan a mí todos los que están cansados y agobiados, y yo les daré paz y descanso”.
La Eucarística es el centro donde se actualiza y del cual se irradia para la humanidad, de forma continua y universal, la fuerza santificadora y salvadora de la encarnación, vida, pasión, muerte, resurrección y ascensión de Jesucristo.
En la celebración de la Eucaristía los bautizados ejercen el sacerdocio bautismal que Cristo les confirió en el bautismo; sacerdocio que consiste sobre todo en ofrecerse junto con él como ofrendas agradables al Padre, con lo cual comparten, unidos a él, la salvación de la humanidad y de toda la creación.

En la comunión eucarística se realiza la máxima unión entre la persona de Jesús y nosotros; como el alimento: “Tomen y coman”. “Tomen y beban”. “Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida”. "Quien come mi carne y bebe mi sangre, vive en mí y yo en él". Quien comulga con fe y amor, puede decir con san Pablo: “Ya no soy el que vive; es Cristo quien vive en mí”.
La comunión, que es unión real con Cristo, requiere y produce la comunión fraterna con el prójimo, empezando por casa. Aunque coma la hostia consagrada, no recibe a Cristo ni comulga con él quien alimenta rencores, desprecios, explotación, violencia o indiferencia hacia el prójimo, con quien Cristo mismo se identifica: “Todo lo que hagan a uno de éstos, a mí me lo hacen”. "Si falta la fraternidad, sobra la Eucaristía". Si los ojos de la fe y del corazón perciben a Cristo en la Eucaristía, también lo percibirán presente en el prójimo.
Quienes van a Misa y reciben el Cuerpo de Cristo sólo por costumbre, por rutina, tengan en cuenta la advertencia de San Pablo: “Quien come el Cuerpo de Cristo a la ligera, se come y traga su propia condenación”. Decir que se cree en Jesús, y luego llevar una vida contraria a la suya, es no creer en él, sino estar en contra de él. “Quien no está conmigo, está contra mí”.

Hay una realidad preocupante: Jesús mandó a los discípulos que dieran de comer a todos. Por eso instituyó la Eucaristía para todos los hijos de Dios, hermanos suyos… "Cuerpo entregado y sangre derramada por ustedes y por todos los hombres". La Iglesia posee el tesoro sublime y único de la Eucaristía, pero sólo tiene acceso a ella un tres por ciento de los bautizados. ¿Puede limitarse a ese minúsculo grupo la voluntad del Salvador presente en la Eucaristía para todos?
¿Por dónde tienen que ir los pasos y la creatividad de la Iglesia para que se distribuya el Pan de la Salvación a sus destinatarios, los hijos de Dios, que en gran número mueren de anemia espiritual y existencial? Es urgente una gran renovación de la catequesis y experiencia eucarística, que produzca una amplia conversión a Cristo Eucarístico, centro de la vida del cristiano, de la Iglesia y del mundo. Todos los hijos de Dios están invitados al banquete y fiesta de la Eucaristía.


EL SACRAMENTO DEL AMOR


En la Eucaristía, “fuente y plenitud” de la vida cristiana, Cristo realiza, revive y comparte con nosotros la misión redentora llevada a cabo durante su vida terrena a favor de la humanidad y de cada uno de nosotros. La palabra “sacrificio” aplicada a la Eucaristía, no significa sufrimiento, sino ofrenda sagrada, que hace sagrado y salvífico el sufrimiento pasado de Cristo y el nuestro actual.
La Eucaristía es la obra máxima de apostolado salvador, pues en ella Cristo y nosotros extendemos a todos los hombres la obra de la redención: “Cuerpo ofrecido y sangre derramada por ustedes y por todos los hombres”.
En la Eucaristía debemos ofrecer nuestra vida por la salvación de nuestros hermanos y del mundo, como Cristo la ofreció por nosotros. Es la manera de recuperar la vida para la eternidad: “Quien pierda la vida por mí, la salvará”.

Reporto algunos párrafos de la Exhortación apostólica de Benedicto XVI, “El Sacramento del amor”, cuya lectura les recomiendo vivamente..

1. Sacramento del amor, la Santísima Eucaristía es el don que Jesucristo hace de sí mismo, revelándonos el amor infinito de Dios por cada hombre. En este admirable sacramento se manifiesta “el amor más grande”, el amor que impulsa a “dar la vida por quienes se ama” (Jn 15, 13). En efecto, Jesús amó a los suyos hasta el extremo… Del mismo modo en el sacramento eucarístico Jesús sigue amándonos “hasta el extremo”, hasta el don de su cuerpo y de su sangre.

2. En el Sacramento del altar el Señor sale al encuentro del hombre, creado a imagen y semejanza de Dios, acompañándolo en su camino. En efecto, en este sacramento el Señor se hace comida para el hombre hambriento de verdad y libertad.

6. La Eucaristía es “misterio de la fe” por excelencia. La fe de la Iglesia es esencialmente fe eucarística y se alimenta de modo particular en la mesa de la Eucaristía… Cuanto más viva es la fe eucarística en el Pueblo de Dios, tanto más profunda es su participación en la vida eclesial mediante la adhesión consciente a la misión que Cristo ha confiado a sus discípulos.

52. Los fieles, “instruidos por la Palabra de Dios, reparen sus fuerzas en el banquete del Cuerpo del Señor, den gracias a Dios, aprendan a ofrecerse a sí mismos al ofrecer la hostia inmaculada juntamente con el sacerdote, y se perfeccionen día a día, por Cristo Mediador, en la unión con Dios y entre sí” (SC).

70. El Señor Jesús, que por nosotros se ha hecho alimento de verdad y de amor, hablando del don de su vida, nos asegura que “quien coma de este pan, vivirá para siempre” (Jn 6, 51). Pero esta “vida eterna” se inicia en nosotros ya en este tiempo por el cambio que el don eucarístico realiza en nosotros: “El que me come, vivirá por mí” (Jn 6, 57)… Comulgando el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo, él nos hace partícipes de su vida divina…
La Eucaristía transforma toda nuestra vida en culto espiritual agradable a Dios. “Los exhorto… a presentar sus cuerpos como hostia viva, santa, agradable a Dios. Éste es el culto razonable” (Rm 12, 1).

97. La Eucaristía nos permite descubrir que Cristo muerto y resucitado se hace contemporáneo nuestro en el misterio de la Iglesia, su Cuerpo… Vayamos llenos de alegría y admiración al encuentro de la santa Eucaristía, para experimentar y anunciar la promesa de Jesús: “Yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin del mundo” (Mt 28, 20).


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Desde el Evangelio: Eucaristía y Caridad


Un aspecto íntimamente relacionado con la Eucaristía es la Caridad, como respuesta que Cristo quiere dar desde nosotros al hermano que sufre, al pobre. Por ello, no podríamos ser fieles a la eucaristía que recibimos y adoramos, si no asumimos la actitud de Jesucristo frente al dolor.

Por Mons. José María Arancedo

Este fin de semana la Iglesia celebra la Fiesta del Corpus Christi, que este año coincide con la Colecta anual de Caritas. Nuestra mirada se dirige en este día a la presencia viva de Jesucristo en la Eucaristía; frente a ella sentimos la necesidad de hacer pública nuestra adoración como testimonio visible de fe y gratitud. En todos nuestros pueblos es común la procesión del Corpus Christi, aquí en la ciudad de Santa Fe la realizamos este sábado, hoy, a partir de las 15, 30. Desde ya los invito a todos.

La Eucaristía es la presencia viva de Jesucristo que ha querido quedarse como sacramento de nuestro alimento espiritual. El día de su despedida, el jueves santo, Jesús, tomando el pan, les dijo a los apóstoles: “tomen y coman esto es mi Cuerpo que se entrega por ustedes”, hagan esto en memoria mía. Esto es lo que la Iglesia ha recibido y nos trasmite en cada celebración de la Misa. La certeza de esta presencia llevó a los primeros cristianos, incluso en tiempos de persecución, a decirle a aquellos que les exigían renegar de su fe: “no podemos vivir sin la Misa del domingo”, porque en ella nos encontramos con Jesucristo que es la fuente de nuestra vida cristiana.

Un aspecto íntimamente relacionado con la Eucaristía es la Caridad, como respuesta que Cristo quiere dar desde nosotros al hermano que sufre, al pobre. Por ello, no podríamos ser fieles a la eucaristía que recibimos y adoramos, si no asumimos la actitud de Jesucristo frente al dolor. La pobreza es un tema ético y político, pero el pobre siempre será un tema evangélico. La presencia de la Iglesia cerca del pobre no es una estrategia o sentimiento ocasional, sino signo de fidelidad a Jesucristo.

Este fin de semana se celebra la Colecta de Caritas Argentina, bajo el lema: “Es posible, tu solidaridad transforma”. Lo que quiebra la solidaridad es la actitud de egoísmo o individualismo, que nos encierra en nuestros pequeños límites y no dejamos espacio en nuestra vida para el otro. La solidaridad nos enriquece, porque nos permite conocernos y abrirnos a esa dimensión que nos descubre como hermanos. Todo hombre es mi hermano, es el primer principio de la moral social y la base de una sociedad justa.

Al tiempo que deseo agradecer en este día a todos los voluntarios de Caritas la tarea que vienen realizando en cada Parroquia y Capilla, quiero alentarlos a todos a responder con generosidad hoy a este llamado que presenta, por diversas circunstancias sociales y políticas del país, una necesidad y urgencia que reclama de nuestra solidaridad. Es posible transformar este mundo herido, comencemos ya. Caritas nos presenta un camino posible, pero necesita de nuestra presencia.

Queridos amigos, no podemos negar los males de la pobreza, la violencia y la droga que destruyen la dignidad del hombre, pero no nos quedemos contemplando un mal, seamos protagonistas de un mundo nuevo al que Jesucristo nos convoca y del que Caritas es un camino concreto. Reciban junto a mi afecto y oraciones, mi bendición de Padre y Obispo.


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Compartiendo el Evangelio: Solemnidad de Corpus Christi


Independientemente de la santidad o no de los sacerdotes, del Obispo, Dios se ha quedado y uno tiene que verla y reconocerla con fe a la Eucaristía. Este Cristo es el testamento que nos dejó, es su Cuerpo para robustecernos, para alimentarnos, para fortalecernos, para enviarnos, para dar sentido a nuestra vida.

Reflexión de Mons. Rubén Oscar Frassia


Domingo 14 de junio de 2009
Solemnidad de Corpus Christi
Evangelio según San Marcos 14, 12-16. 22-26 (Ciclo B)


Queridos hermanos, en la Fiesta del Cuerpo y la Sangre de Cristo reconocemos la presencia de Jesús en la Eucaristía, en alma, cuerpo y divinidad. El próximo viernes 19 es la Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús. Ambas son fiestas muy hermosas, muy profundas y muy bellas. Celebrémoslas en comunidad.


Evangelio: “Eucaristía: recta intención, alimento espiritual y medicina del alma”

Queridos hermanos, ¡cómo es el Señor! Nos va santificando, nos va transformando, nos va iluminando, nos va haciendo conocer el misterio –como fue la semana pasada con la Santísima Trinidad: el Padre, el propio Hijo y el Espíritu Santo- y ahora ese misterio se expresa en algo que es definitivo: el sacrificio de Cristo.

¿De dónde surge este sacrificio? Es la reiteración de la Alianza, que ya estaba presente en el Antiguo Testamento, que Dios hizo con su Pueblo, “desde este momento tú serás mi pueblo y yo seré tu Dios”, dice el Señor. Esa alianza, ese pacto, se realizaba a través de la sangre. También, en el Éxodo, estaba el sacrificio de comunión donde la sangre era el sello de la antigua Alianza. Esa sangre de la alianza era esparcida sobre el altar y sobre el pueblo. Es muy fuerte el sentido y el significado de esa sangre, porque es lo más íntimo, lo más vital.

Luego Cristo, que va a morir en la cruz, va a resucitar y, anticipándose a ese sacrificio, a la Pascua, hace la Cena Pascual donde Él se queda. Ha dejado en manos de hombres su testamento: la Eucaristía. Independientemente de la santidad o no de los sacerdotes, del Obispo, Dios se ha quedado y uno tiene que verla y reconocerla con fe a la Eucaristía. Este Cristo es el testamento que nos dejó, es su Cuerpo para robustecernos, para alimentarnos, para fortalecernos, para enviarnos, para dar sentido a nuestra vida.

Aquí hay algo muy importante: para acercarse a Él se exigen actitudes nuestras. En primer lugar, la recta intención. No me puedo acercar a Jesús sin la recta intención que es servirlo, tratar de serle fiel, no tener dobles intenciones y no usarlo a El como cosa mágica porque allí no hay recta intención. Uno se va acercando al Señor para configurarse con Él, para reconocerlo a Él, para recibirlo a Él.

Lo segundo, es saber que es alimento espiritual. Nos alimenta porque tenemos necesidad, porque somos pobres. Y también, por último, es una especie de medicina porque no sólo nos alimenta, fortaleciéndonos, sino que también cura nuestras heridas, nuestras fisuras, nuestras llagas, como un bálsamo o ungüento, que va sanando, cicatrizando cada herida.

Le pedimos al Señor que en esta Eucaristía tengamos recta intención, sea nuestro alimento espiritual y nuestra medicina para fortalecernos, para vivir como reparados, como sanados, como hijos de Dios y como hermanos entre nosotros.

Les dejo mi bendición en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.


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“Concédenos Señor participar con fe en el misterio de tu Cuerpo y de tu Sangre”


La Eucaristía, alimento espiritual, es el sostén de la Iglesia y de la vida del hombre, el cual la debe desear más que al pan que alimenta el cuerpo. Ella es alimento y luz para la vida del mundo.
Corpus Christi (b)

Por Mons. Marcelo Martorell

Este domingo la Iglesia celebra la festividad del Cuerpo y la Sangre del Señor. Es la misma Eucaristía que se celebra cada día del año: La Iglesia la ofrece en sacrificio de alabanza a Dios, la da en alimento a cada cristiano y la conserva como presencia real de Jesucristo en cada Sagrario para adoración de los fieles. Así ella se convierte y es el centro y el sostén de la vida humana.

La Eucaristía está íntimamente relacionada con el don y la institución del sacerdocio, hoy y ayer y lo estará siempre hasta que el Señor vuelva definitivamente. Recordemos la antigua figura de Melquisedec, (Heb. 7,3 ss), Rey de Salem y Sacerdote del Dios Altísimo, que en acción de gracias a Dios por la victoria de Abraham, ofrece un sacrificio de “ an y vino”, símbolo de la Eucaristía. Melquisedec es llamado “sacerdote para siempre”, de él no se conoce ni principio ni el fin. Así pues este título es dado a Cristo más apropiadamente porque su sacerdocio no tiene origen humano sino divino, y por lo tanto es eterno. Acabado el sacerdocio levítico en el Nuevo Testamento, queda solamente el sacerdocio de Cristo que se prolonga en el sacerdocio católico y a él le canta la Iglesia cuando exclama: “Tú eres sacerdote para siempre según el rito de Melquisedec”.

En la 1ª Carta a los Corintios 11, 23-26; San Pablo presenta a Cristo Sacerdote en el acto de instituir la Eucaristía, según la tradición que “procede del Señor”. Así también Lucas presenta la multiplicación de los panes (Lc. 9,11-27), como preparación y anticipo evidente de la Cena Eucarística: Jesús toma los panes, eleva los ojos al cielo, los bendice y los reparte y en el Cenáculo, el pan se convierte en su Cuerpo y el vino en su Sangre. Y llama la atención el detalle: “se los dio a sus discípulos para que distribuyeran el pan y quedaran todos saciados”.

Moisés insistía constantemente -para mantener viva la fe de Israel- en el maná bajado del cielo y el agua que manaba de la roca para saciar el hambre y la sed de Israel, peregrinante en el desierto. Estos signos eran también anticipos de la Eucaristía y por eso es lógico que la Iglesia ponga su especial cuidado en que el Nuevo Pueblo de Dios y sus miembros no desdeñen el don infinitamente más grande de la Eucaristía, frente a la cual los otros dones de Dios, no son sino una pálida imagen.

La Eucaristía, alimento espiritual, es el sostén de la Iglesia y de la vida del hombre, el cual la debe desear más que al pan que alimenta el cuerpo. Ella es alimento y luz para la vida del mundo. En el Evangelio de Juan, Jesús nos dice (Jn. 6,51-59), “Yo soy el Pan vivo bajado del Cielo: el que come de este pan vivirá para siempre y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo”. Es que ella es verdaderamente alimento para la vida presente y preludio de la vida eterna, a la que todos estamos invitados. El Evangelista afirma que después de comer el maná los hebreos murieron, en cambio “el que coma de este pan vivirá para siempre”. Es que la Eucaristía es vida y vida eterna, misterio infinito de fe y de amor que se prolonga en el tiempo y en la historia, hasta que el Señor vuelva glorioso al final de los tiempos.

La Eucaristía es memorial - actualización de la muerte del Señor y ofrece a los fieles el mismo Cuerpo de Jesús que se inmoló en la cruz por los hombres y es también memorial de su resurrección porque es el “pan vivo”, en el que Cristo está presente y viviente como lo está en la Gloria del Padre, y por eso adoramos y glorificamos al sacramento de fe y de amor de quien “amó y amó hasta el fin”.

Jesús Eucaristía realiza la unidad de la Iglesia y le da vida en el Espíritu. La Eucaristía es necesaria para la vida del hombre y de la Iglesia. Es el Cristo vivo, el Señor de la vida y de la historia. Sin Él nada podemos y por eso hay que acercarse, comerlo, adorarlo, darle gracias y amarlo. Hay que acercarse y comerlo, pues “sin mí nada podéis”, dice el Señor. Podríamos preguntarnos: ¿Es posible para el cristiano vivir sin la Eucaristía? ¿Acaso nos basta sólo la Palabra? La Palabra nos lleva a la Eucaristía como plenitud y realización. Sin ella nos faltaría la vida del Señor que se confunda con la nuestra, dándonos vida en la tierra y anticipando la plena unión con Él en la eternidad.

Que María adoradora de la Eucaristía nos lleve a amar la Eucaristía y a confiar en ella.


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Jesús: La Misa y la justicia social


La participación auténtica de la Misa no puede quedar en la ceremonia, por solemne y piadosa que fuere, sino que el sacrificio de alabanza a Dios se ha de concretar en comunicación fraterna y servicio a los que más necesitan.
Homilía 14-06-09

Por Mons. Miguel Esteban Hesayne, Obispo

La festividad del Corpus tuvo origen en la Edad Media con el objetivo de reafirmar la presencia real de Jesús a través de pan y vino consagrados en la Misa. Sin dejar este objetivo, es preciso hacer tomar conciencia, a no pocos católicos, cuál ha sido el proyecto de Jesús al dejarnos lo que hoy llamamos Misa ó Eucaristía.

Jesús anunció el contenido y finalidad de la Misa, con admirable pedagogía. Llamó la atención de la gente con un impactante signo: sació la hambruna de una muchedumbre desfalleciente. Fue la conocida multiplicación de unos pocos panes y peces (Jn. 6,1-6) Cuando la gente lo buscan para elegirlo Rey (6,15), Jesús aprovecha este nuevo encuentro multitudinario, para enseñarles qué tienen que hacer para lograr una vida humana en plenitud: “Yo puedo dar vida, pues soy el pan que da vida… Yo moriré para dar esa vida a los que creen en mí… El que come mi cuerpo y bebe mi sangre tendrá vida eterna… El Padre, el Dios de la vida, fue el que me envió y me dio vida, pues tiene poder para darla. Por eso, todo el que coma mi cuerpo, tendrá vida eterna” (Jn.6, 46-58)

Este anuncio fue crucial para los oyentes de Jesús. A tal punto que a la mayoría, le resultó imposible creerlo y lo abandonaron. Jesús no se cedió. Más aún, desafió a los más íntimos a que se definieran o que lo abandonaran o que lo siguieran aceptándolo como El se presentó: el Pan que da vida (Jn.6, 51). Simón Pedro y unos pocos más, reafirmaron, con firmeza, su seguimiento haciendo un acto de Fe en Jesús como Hijo de Dios y aceptando que El es el Pan de Vida eterna (Jn.6, 68-69).

En vísperas de su muerte, hablando con sus apóstoles, en íntima amistad, aclara lo que va a significar para ellos y sus futuros seguidores, participar de su propia vida que entregará en rescate salvador de quienes creyeren en lo que hoy, llamamos su Evangelio. (Jn 14.15.16.17). Y no queda en discurso; sino antes de la Ultima Cena, en la que cumple con la promesa de entregar su Cuerpo y Sangre como el alimento de la Vida eterna real, se pone a lavar los pies a sus discípulos como un sirviente a sus dueños. Y con este gesto, proclamó la exigencia profunda que contrae quien participa de la Misa. Es la exigencia del amor... El hecho de alimentarse con el Cuerpo y Sangre de Jesús capacita para amar como el amó. Por eso, San Pablo urge a las comunidades de la Iglesia naciente, a examinarse, seriamente, como comen el Cuerpo y beben la Sangre de Jesús, el Señor. (1Cor.11, 27.34.)

La Eucaristía (Misa) nos transforma en familia de Dios. Es un acto de adoración a Dios que nos impulsa a arrodillarnos ante su imagen viviente que es cada persona humana, de modo especial, la más necesitada. Cada Misa, en intención de Jesús, es para que miremos el mundo, que nos rodea, con sus propios ojos. La intención fundamental de la muerte y resurrección de Jesús y por lo tanto de la Misa es la unidad de la humanidad en familia de Dios (Jn.17, 11)

La participación auténtica de la Misa no puede quedar en la ceremonia, por solemne y piadosa que fuere, sino que el sacrificio de alabanza a Dios se ha de concretar en comunicación fraterna y servicio a los que más necesitan. A Misa no se va para cumplir con una obligación; sino para transformar los corazones con los mismos sentimientos de Jesús (Fil.2, 1-11). La Misa no es una práctica piadosa individual.

Es eminentemente social-política como lo es por naturaleza la persona humana. San Cipriano le escribía a una cristiana acomodada: “Tu vienes a misa sin ofrecer nada. Tu suprimes la parte del sacrificio que es del pobre”. Rico a los ojos de Jesús es aquel que tiene para sí sólo, más de lo que necesita, mientras junto a él hay hermanos que carecen de lo indispensable.

La Misa es el alimento de los hijos de Dios, con el Cuerpo y Sangre del Hijo-Dios, que purifica del más mínimo egoísmo. Al pobre lo libera de miseria y dominación de cualquier género, dándole ánimo para buscar con dignidad, sin violencia, la justicia social. Al rico lo libera de la indiferencia, el consumismo y bienestar sobreabundante. La Misa bien celebrada derrama sobre los participantes el Espíritu de comunión fraternal y participación de bienes y personas.

A Misa se va para adorar a Dios convirtiéndonos en servidores de una comunidad de hermanas y hermanos.


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La nueva Diócesis


Con la creación de esta nueva Diócesis, también el Papa nos regala al nuevo y primer Obispo de dicha Diócesis, a Mons. Víctor Arenhartd, nuestro párroco de la Catedral de Posadas y Vicario General por muchos años.
Carta del Obispo de Posadas – El Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo – 14.06.09

Por Mons. Juan Rubén Martínez

Este domingo estamos celebrando “el Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo”. Como en los años anteriores hemos querido que en toda la Diócesis celebremos con especial relevancia el “Corpus”. Por tal motivo se realizarán celebraciones y procesiones eucarísticas en todas las parroquias. En este Corpus de 2009 nos encontramos tratando de asumir las “orientaciones pastorales” de nuestro primer Sínodo Diocesano y las enseñanzas de Aparecida, que nos invitan a sabernos “Discípulos y misioneros compartiendo el mismo pan”. En este contexto y animados por el Espíritu Santo recibido en Pentecostés, celebramos a Jesucristo, el Señor, en su propio Cuerpo y Sangre, es clave para ubicarnos en el camino que venimos realizando de conversión, comunión y misión.

En la zona Posadas y Garupá, el sábado 13 se han suspendido todas las Misas de la tarde, para la realización de un único Corpus en las vísperas del mismo, con una celebración en “comunión”. A las 16 hs. hemos celebrado la Misa central en el Anfiteatro de la ciudad de Posadas y posteriormente recorrimos en procesión las calles de nuestra ciudad, hasta llegar a la costanera, ante la escultura del Papa Juan Pablo II, donde realizamos la bendición final. De esta manera continuamos la “rica” memoria de las reducciones jesuíticas donde el Corpus era especialmente celebrado por las comunidades indígenas. Así como San Roque González, quien promovía que todos traigan sus instrumentos de trabajo, plantas, ramas, animales… para que fueran bendecidos por “el Corpus Christi”, nosotros también después de 400 años queremos ofrecer nuestras vidas, familias, comunidades, escuelas, todo… en la celebración, procesión y bendición en el día del “Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo”.

En esta reflexión dominical no puedo dejar de hacer referencia a la noticia publicada en Roma el sábado 13 de junio, día de San Antonio en donde el Santo Padre Benedicto XVI nos regala este don de un reordenamiento territorial en nuestra Provincia de Misiones, y especialmente la creación de la nueva Diócesis de Oberá. Con la creación de esta nueva Diócesis, también el Papa nos regala al nuevo y primer Obispo de dicha Diócesis, a Mons. Víctor Arenhartd, nuestro párroco de la Catedral de Posadas y Vicario General por muchos años. Desde ya que en esta celebración del “Corpus”, pondremos todas estas intenciones y agradecimientos en las manos de Dios.

No puedo dejar de señalar que seguramente este reordenamiento territorial responde a una gracia especial como fruto del año jubilar, así como las primeras grandes consecuencias de nuestro primer Sínodo Diocesano, en donde se discernió con claridad el rápido crecimiento demográfico en nuestra Provincia, y la necesidad de una atención pastoral que se adecue a las nuevas situaciones y problemáticas específicas en este inicio del siglo XXI, en nuestra tierra colorada. El próximo sábado 15 de agosto, en el Parque de las Naciones, en horas de la tarde el Nuncio Apostólico en nombre del Santo Padre, ordenará al nuevo Obispo y ahí se dará el inicio de la vida de la nueva Diócesis. Solo quiero agregar que todas las parroquias que pasarán a su nueva jurisdicción pertenecientes a la Diócesis de Posadas están y estarán guardadas en mi corazón y oración diaria. Diariamente rezo por mi primera Diócesis de Reconquista, en donde he estado siete años, así lo haré por esta porción del pueblo de Dios que he intentado pastorear, aún desde las propias limitaciones durante los últimos ocho años. Agradezco a Dios que el P. Víctor Arenhardt, sea su nuevo Pastor. Al P. Víctor, a Mons. Arenhardt muchísima gente lo conoce desde hace muchos años.

En esta carta y en comunión con el Obispo de la Diócesis de Iguazú, Mons. Marcelo Martorell, pedimos la oración de las comunidades de toda la Provincia por esta redistribución territorial, por el Dpto. General San Martín que pasará a la Diócesis de Iguazú, por la nueva Diócesis de Oberá que toma parte de nuestras Diócesis de Iguazú y Posadas, y por el nuevo Obispo, para que todos podamos ser instrumentos de la evangelización y testigos de la esperanza en nuestra Provincia.

¡Un saludo cercano y hasta el próximo domingo!


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